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Como si aún no nos quisiéramos

Cómo explicas el hecho de que te he llamado
y has contestado,
si antes odiabas las llamadas
pero esta vez me has hablado.
Así,
como si nunca nos herimos,
como si esperaras que te invitara a mi casa
la tarde de un domingo,
como si quisieras que dijera
que aún sueño contigo.

Jamás admitiría que a veces
(cada noche) te escribo,
que camino y espero encontrarte de frente
con el vaso vacío
para así tener la excusa más tonta;
Invitarte a beber agua
o café
o unas diez cervezas hasta emborracharnos
y terminar enamoradas
compartiendo mis almohadas,
de nuevo.
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Conversación con un viejo desconocido

Crees que eres dueño de tus humores y con cierta tristeza bañas las paredes de tu soledad, es un infierno blando ningún estallido en tus cienes, pero en tu conciencia el silencio es tan agotador...

Y esa "virtud" de cierto aire ausente de tu irreductible independencia satisface lo que te incomoda, de manera que una especie de niebla se amortigua en las risas que quieres ver y eres un anónimo entre desconocidos.

Ahh...

Si querido amigo perdido en el océano de las edades no sabes a que atribuirte, centinela de noches perdidas noches ausentes donde la luna a desaparecido, pero eres guerrero de causas perdidas y lo sigues intentando y discreto pero ausente te presentas ante el destino como un desconocido.

Y créeme querido compatriota tus discursos de defensa por el contrario atacan el crimen de un hombre honrado por esta misma razón adormece con virilidad.

En fin...

Monótonos coches fúnebres de la audacia del azar jugarán con tu destino.

¿Desconfianza? Enemistad por mi discurso por la verdad, vamos me rehuso rápidamente y me alejo del espejo.
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Algunas carencias

Este mundo no urge muros
ni ciento diez mil policías
hostiando negritos bien duro
hasta sangrarles las encías,
no exige este mundo hamburguesas
guisadas al fuego del dolar
y menos aún las promesas
de aquellos que mienten y roban,
apenas requiere este mundo
tópicos, lemas y proclamas
salidas del grito iracundo
que pasa las huelgas en cama.

El mundo precisa sin falta
recobrar la normalidad,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta igualdad.

Este mundo no urge guerras
ni rayas de coca en el baño
ni granos de oro en la tierra
ni criticar más al rebaño,
no exige este mundo milagros
forjados en papel moneda
y menos aún los macabros
métodos de un orden de mierda,
apenas requiere este mundo
comprar el perdón de los vicios
que han convertido en nauseabundos
algunos sueldos vitalicios.

El mundo precisa sin falta
desempolvar ciertos preceptos,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta respeto.

Este mundo no urge autopistas,
ni casas, ni trajes, ni tele
capaz de aupar al periodista
y hacer de la audiencia un pelele,
no exige este mundo perfumes,
frasquitos de crema antiarrugas
y menos áun que se inhume
la belleza en edad madura,
apenas requiere este mundo
doce mil canales de porno
que intenten en varios segundos
colmar apetitos sin fondo.

El mundo precisa sin falta
evocar una vieja caricia,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta justicia.

Este mundo no urge misiles
ni bancos, ni coches, ni ropas,
ni espectaculares desfiles
de tanques, banderas y tropas,
no exige este mundo esperanzas
cosidas en cromos sagrados
y menos aún ordenanzas
que reporten más deshauciados,
apenas requiere este mundo
partidos de fútbol, cerveza,
darle un portal al vagabundo
o ahogar en alcohol la tristeza.

El mundo precisa sin falta
antiguas lecciones de ciencia,
montañas de cimas más altas:
al mundo le falta conciencia.
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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Hoy te llore con el alma desconsolada

Hoy te llore con el alma desconsolada
con el dolor de mi niño interior que se ahoga en la tristeza
solo la luna llena es testigo del silencio
que ahora reina en mi casa.

Tenías una parte de mí
cada vez que tus ojos negros miraban
el tiempo no era un obstáculo para ti
nunca eso te importaba.

Nunca desaprovechaste la oportunidad para mostrar gratitud
cómo si recordaras aquel día de invierno que llegaste a nuestras vidas
con el frío que nunca se te quito
temeroso por un mundo hostil que no te amaba.

Dejaste de tener miedo
lo cambiaste por amor a la vida
nunca te importo que el día para mí
hubiera sido un día muy difícil.

Encontrabas el momento preciso para subir hasta aquel lugar
donde más fácil pudieras llamar la atención para recibir mis cariños
eras un especialista en ello, para luego correr a la recámara
donde te esperaba el calor de los brazos de mi hija amada.

Por eso será muy difícil tragar tu partida
te fuiste asustado
tan asustado
como cuando llegaste a nuestras vidas.

Te fuiste sin entender porqué morías
el porqué tu vida fue tan corta si apenas empezaba,
no quiero quedarme con el recuerdo de la tragedia injusta
tampoco quiero buscar culpables y sentenciar un veredicto amargo y oscuro.

Este mundo está lleno de rencores y maldiciones sin abrigo
prefiero creer que podemos seguir amando
a pesar de todos los pesares que hay en la vida
quiero creer que todos aquellos que me odian no cumplirán su propósito.

Quiero seguir creyendo que vale la pena
recordar todos los momentos buenos que nos entregaste
tu partida será un recuerdo muy difícil de superar
como una sola vuelta de hoja.

Siempre las ausencias que son queridas
te dejan un vacío que nunca se sustituye con nada
por eso una parte de mí se muere con tu partida
llena de dolor y tragedia y melancolía.

Muchos dirán que eras solo un pequeño gato gris
uno de tantos más gatos,
tal vez no estén equivocados
tu eras una parte muy importante de mi amada familia.

Ahora que ya no estás
dejas un vacío muy grande en la casa
tenías una parte de mí cada vez que tus ojos negros miraban
solo la luna llena es testigo fiel del silencio que reina en mi vida.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.

A mí pequeño chack.
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No ha parado de nevar sobre el mirlo blanco

A la memoria de David


TE marchitaste, amigo.
No me acuerdo con precisión de tus rasgos,
solo sé que la infancia
transfiguraba nuestros rostros
haciéndolos más puros, y que en nuestros ojos brillaban
los fuegos artificiales de antaño.

La muerte cuajó tu vuelo, cercándote de sombras
las estelas de las mejillas,
dejando en tu casa un plato de lágrimas, vacío, sobre la mesa,
dejando ecos de ausencia en los juguetes inmóviles.

Nunca he comprendido tu muerte.
Recuerdo que alguien me la susurró una mañana en la escuela,
trayendo consigo en los labios
la palabra más helada.

Yo únicamente sabía tu nombre y poco más, porque entonces
éramos todos cándidos, éramos como dioses bondadosos
en las paradisíacas arenas del parque,
y no nos importaban las inquietudes egoístas del adulto.

La egolatría era una palabra demasiado compleja
para nuestro vocabulario de tobogán.
Eso bastaba para que la amistad más pura
fuera un simple intercambio de cromos.

No supiste, amigo,
de las risas disparatadas del sortilegio de la cerveza,
no supiste del sudor de la cotidiana nómina,
no supiste de todas las pequeñas cosas
que dicen hacernos grandes...

Yo he pasado la adolescencia,
y veintiún tristezas y tantas dudas no dan sabiduría.

No supiste del desengaño de ser hombre.
No supiste... ahora eres sabio.

Te marchitaste, amigo,
el tren del invierno cuajó tus gestos encaminados hacia la
primavera. Y yo sigo aquí,
en este costado de la vida, siendo carne y nada.


(de ESENCIA, Ediciones Az90, 1998.
Abel Santos)
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No Hay Invierno Que La Primavera No Venza

La tarde está nublada, un viento ligeramente frío
que ya extrañaba me trae emociones
que creía ya olvidadas que necesitaba sentir.

Esa necesidad de amar mi ser sintió nuevamente
cuando mis penas solté para que las congelaran
el viento helado del norte

Luego como escarcha fina caídas en tormenta de nieve
con suavidad las suelte precipitándose al suelo.

Un sol de primavera con sus rayos ardientes
las transformará en alegres gotas saltarinas
que correrán por arroyos de agua cristalina de nieve derretida.

El invierno con su nieve ya en agua convertida
traerá nuevamente verdes retoños en primavera
repitiendo el ciclo de la vida.

Lo que antes era de color triste y gris, en paisaje de mil colores
se pintará como primavera en óleo de Monet

No hay tristeza que no esconda alguna alegría siempre recuerda
que con lágrimas se empieza la vida, luego se aprende a sonreír.

No hay invierno que la primavera no venza.

MMM
Malu Mora
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Huesos de mariposa (Colaboración @Alex_richter-boix & @sarrd8r)

decisiones.....

Mariposas raquíticas, mudas,
saeta del remordimiento
como bocado en mi roca,
lágrima cuál rueca tejiendo
éste manto de tristeza
por los errores no cometidos.

Tejerás el vestido de lino fino
sin hilar ni trabajar, te crecerá,
como visten los lirios de mar,
cardarás penas de blanca tela
para desdibujarte bajo el
volarás mariposa, volarás,
al buche del abejaruco volarás.

Dejando sin huesos
las mañanas desvestidas de días;
los soles agitados por tus alas
anochecieron en sigilos
de yerros por sobrevivir,
hilando telas de araña de lino blanco.

Ovillarás la piel aguardando,
recogida, la mudanza de los soles
bajo la cúpula iridiscente,
la transfiguración de la pena
incubada en huevas de serpiente.
Rasparás la tierra entretejida
de culebras emputecidas.

....como huesos de mariposa
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Un día te perdí...

Un día te perdí
y atrás quedó el silencio,
arriba las estrellas
lloraron por mis sueños,
también las amapolas,
mecidas por el viento,
sacaron su tristeza
cerrándose sus pétalos,
y en medio de la tarde
sentí que todo aquello
volaba de mis manos
cruzando el universo,
te ibas a otra parte,
un mundo quizás nuevo,
y atrás quedaba el hombre
temblando con sus miedos.

Antes de conocerte
tuve un presentimiento,
quizás era un susurro
llegado de los cielos,
sentí que tú llegabas
viniendo de muy lejos,
quizás de otras ciudades
cruzando los desiertos,
sentí que me mirabas
y algo alteró mi pecho,
mis manos a tus manos
buscaban con anhelo,
y luego, en un abrazo,
fundianse dos besos,
tus labios y los míos,
saciando su deseo.

"...Un día, en un instante,
mis ojos no te vieron,
y un niño se hizo hombre
y allí terminó el cuento..."

Rafael Sánchez Ortega ©
11/02/18
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El imitador

El imitador cojea enredando sus alas
no es timidez indolente de abismos lejanos
tampoco es el destierro del griterío amargo,
simula sufrir para acercarse a tu lado.

Siente placer al entregarse a las indecibles obras del mal
que su existencia brumosa desea extinguir
con un fuego sutil que todo lo incendia
con sus vastas tristezas al fingir dolor.

El imitador confunde las palabras a todos
fundiendo la sombra con la noche
sin importarle el vasto color de las praderas
que son hermosas, llenas de amor.

Se ufana corrompiendose sin esperanzas
con pensamientos absurdos
que desnudan al tiempo robando su voz,
goza mentirse ansiando caricias de los besos robados.

El imitador se pasa juzgando la ternura de todos
de fuertes o alegres de puros o intactos,
no le importan las grietas en la carne del poeta
que solo quiere vivir.

El poeta envuelve a el frío
con un rebozo de manta,
cuida sus letras como su amada
ama el aroma del perfume de su última flor.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
El Mute
25/02/2018.
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Vengo a llevarme

Vengo a llevarme
dos puñados de sueños.
Tres lunas, cuatro estrellas
Y seis baladas.
Vengo a llevarme
dos veleros.
Tres cometas, cuatro noches
Y seis madrugadas.
Para la tristeza del alma
Para la quietud del corazón.
Para los versos sin colores.
Para las quimeras
que acarician el alba.
Vengo para traerte
Puentes de plata.
Senderos de albaricoque.
Caminos de azahar.
Y veredas...de nácar.
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Espíritu

Estampida
de latidos
de tiempo
que ultrajan
los despojos
de los entes
que tal muerte
caminante
se aferran
al pensamiento
inverosímil
y alucinante
de ser algo
en el parnaso
de los vivientes.

Reacciones
químicas
en cadena,
caldera
de hormonas
y sustancias
que se aferran
al pensamiento
ilusorio
de ser caldo
de emociones
sentimientos
y pasiones;
realidad
de materia
y energía,
nada más
que electrones
y protones.

Y el espíritu
improbable,
teoréticamente
imposible,
en acto
de rebeldía
deleznable;
toma forma,
toma cuerpo
y se reviste
de hálito
viviente,
para gritarle
a los cuatro
puntos cardinales
de la geografía
del ilusorio hombre,
lo siguiente...

"yo era,
antes
que tú fueras
lo que crees ser,
y no eres...

y yo soy,
ahora,
tan real
como la realidad
ilusoria
en la que tú
te aferras
en creer
que eres
algo...

y cuando
ya no seas
lo que ahora
te afanas
en creer
que eres,
sin serlo...

yo,
aún seré...


y mientras tanto,
mientras dura
uno de mis parpadeos...

ve y regocíjate
en la triste
tristeza
de tu inexistencia,
que por efímera
como un elemento
del conjunto
de los reales
del infinito
del tiempo;
no eres nada..."







@AljndroPoetry
2018-feb-14
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A los olvidados

Los olvidados nos miran de lejos
cómo evitando el recuerdo de una silueta borrosa
entre las sombras de un ayer extraviado
en la amnesia de un viejo corazón que añora
el infinito que en el dolor siempre es perpetuo.

Sus manos supieron vivir
hasta que el desconsuelo los llenó de tristeza,
la luna se olvidó de quienes eran
ahora sienten vergüenza
el abandono poco a poco los va cubriendo.

Los olvidados llevan su melancolía pasada
como un camino empolvado
que ya nadie recuerda,
su único consuelo es saberse mortales
ante los placeres de otros y sus pesares.


A los olvidados solo les queda el rencor
un silencio de saberse añorado,
el vacío lleno su derrotero fortuito
en cada rincón oscuro
que le queda para esconderse.

A los olvidados se les marchitó la esperanza
son ignorados con un vacío premeditado,
la paciencia les resultó tan incómoda
que solo la desdicha de sufrir
los acongoja.

Los olvidados tienen penurias
andan buscando perdón
en un abismo que es infinito,
se sienten culpables
de haber vivido pesadillas para ya no seguir.

Poesía
Miguel Adame Vázquez
14/02/2018.
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Soledad y Lejanía

Soledad y lejanía

Tú tan allá
y yo tan acá,
son las cosas de la vida.

Tan lejos y a la vez
tan cerca.

Soledad y lejanía,
felicidad y tristeza.

Como dos extraños,
como dos amigos
o simples conocidos,
así somos nosotros,
tú tan allá
y yo tan acá.

Envueltos estamos
en una soledad absoluta
y una lejanía tan fuerte y mortal que hiere muy hondo dentro de todo mi ser.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
(Este poema fue escrito y publicado en el 2011 siendo publicado en el Periódico La Prensa de Panamá).
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Siempre Juntas Caminan

La alegría está triste
la ha nublado un recuerdo
aunque caminan juntas
siempre tomadas de la mano,
hoy una a la otra ,
sin querer ha lastimado.

MMM
Malu Mora.
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Tus ojos son contornos de luz

Son contornos de luz,
tus ojos son vistos porque miran,
ellos te arrastran cuando van solos
por el empedrado helado.

Te llevan por calles que llevan al fin del día
por puertas que se abren para cerrarse
excavando bajo sus sombras
sus vidas de cristal sucio.

Allí se hunden sus carnes en la tuya
cayendo el amor como un animal desnudo
alcanzado por un dardo envenenado,
jadeas por sacudirte el deseo de vivir.

El perro ladra a la esquina visitada
cien veces por rostros olvidados
y el gato sobre el armario maulla la tristeza
mil veces escrita en las vigas del techo.

Bombilla torpe, sin luz, sin rostro
que trae al cuarto el fondo de los abismos
de un sol sumergido en aguas turbias
que ilumina la tristeza de tu rostro.

Tus ojos son contornos de luz
que anuncian la miseria de la noche,
una vida de lápiz sin punta
con miedo a escribir
los ramos de lluvia que te entregan
dedos y labios que te pronuncian.
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Cierro mis ojos

He venido hablar contigo,
para desnudar la luz
del aura de mi alma,
busco desesperada
las farolas de tus ojos,
esos ojos que escribieron
bellos versos,
en mis páginas.

Sonidos hueros
buscando callejuelas
atrapadas en luces de neón,
aullan a mi alrededor,
izando crestas
salpicadas de teas,
que se asfixian
con un soplo de aliento,
y despiertan mis sentidos
ancestrales, con esa música
de éxtasis, catarsis desierta.

Mientras, la noche cae,
camino sola, pasos solitarios,
que se adormecen,
cierro mis ojos
por un momento,
y noto la respiración del viento,
y me impregno
de esa tristeza insondable,
de sábanas zurcidas
de desamor.

Se desmorona la tierra
bajo mis pies,
gotas de lágrimas
bañan mi mirada.

Mientras, la noche calla,
cierro mis ojos
por un momento
y se me escapan los sueños,
y no entiendo,
tus cavernas sin deseo,
donde se aloja,
un corazón frío
de cristales de invierno,
y sólo veo oscuridad sin alma.

Se desmorona la tierra
bajo mis pies,
gotas de lágrimas
cubren mis palabras.

No tengo vida, ni nombre,
ni luz, ni conciencia,
ni materia, ni energía,
ni siquiera desilusión.

Angeles Torres
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Entinto palabras para que no te vayas

Entinto palabras cada vez que te recuerdo
no quiero que se oscurezca la memoria olvidada
dejando un indeleble recuerdo áureo sobre las tristezas rotas,
son muchas las esperanzas que se inmiscuyen
en los sueños ahogados y locos.

Son muchas las sombras que sabotean tu sensación
de estar nuevamente soñando
y es muy corta la mañana laureada
para poder agotar tu desdicha que se ahoga,
no logro evitar que la pena te consuma con un abrazo frío y lastimero.

Te empeñas en tatuar tu historia en una maniobra oscura y silenciosa
tan reprobable como mi luz que no te arropa
que te puedo decir si solo te observo tranquilo e inerte, como todos
como esperando el momento en el cual
se te doblen las pocas fuerzas que te quedan y te rompas.

Así es la hipocresía que solo contempla tu desdicha
y no es capaz de calentar tu mano fría
con un simple cálido abrazo,
entinto palabras cada vez que te recuerdo
no quiero que se te oscurezca la memoria olvidada
y en ese recuerdo roto tu simplemente te vayas.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
03/11/2016.
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White Rabbit

Un remolino de palabras
perfumado de madrugada
le vestía de insomnios.

En una mirada suya
adulteré mi tiempo
ahogado de tristeza.

Ya no sé
como se juega
este juego.

Donde los espejos
son alas,
y los misterios
son uno
con el tiempo.
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Leer gotas de lluvia

Leer las gotas de lluvia.
Los versos de tus ojos
La poesía de tus labios.
Leer...
la fantasía de tu mirada.
Dibujar lunas
en tu tristeza.
Baladas
en tu almohada.
Sonrisas.
en tu memoria.
Ternura...
en tus lágrimas.
Escribir
en tus pupilas.
En tu añoranza.
En tu magia.
En el ático....
del alma.
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