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Éxodo

No naciste para cruzar desiertos, mares,
para derribar muros, silencios,
alejarte de los tuyos.
No naciste para huir de tu tierra
hasta alcanzar un paraíso
que se tornó oscuridad.
No naciste para habitar en campos vallados,
para velar en una hoguera
el sueño de tus compañeros.
No naciste para ser ignorado,
para que tu grito enturbiase
tan solo un momento
la paz de los hogares
en la hora del noticiero.

Naciste para ser libre,
habitar la tierra, embriagarte de luz,
llevar el destello hasta tus hijos,
raíces tiernas de corazón sediento.
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Lluvia...

Lluvia...
Tiene un encanto especial
en esta noche que apenas
la luna se puede apreciar...

Lluvia...
Es inspiradora, ayuda a
plasmar a escribir lo que
me dicta el corazón, es
melancólica, es como música,
que se cuelan en tus oídos,
y en tu corazón, y los versos
que escribo forman bonitas
canciones.
y a la vez nostálgica, que te
recuerda recuerdos vividos
tan tuyos.

Lluvia...
y sábado mezcla perfecta
para estar en armonía
acompañada de tus pensamientos,
junto a una taza bien caliente
de café...
Escuchando así, como golpean
las gotas de lluvia en el cristal
de tu ventana...

Cierras los ojos y te evades
de la realidad, de
las acritudes cotidianas. Los
inevitables sin sabores del día
a día y algún que otro desaire.

Aunque te sientes en un rincón
preferido de tu habitación,
escuchando esa canción de
fondo que se escucha sin parar.
y la noche y la lluvia te acompaña,
al compás.

Por unos instantes te llegan aromas,
sonidos recuerdos, y fantasías
divagando por tu mente.
que te acompañan en ese mundo
tan tuyo, tan personal y que
no puedes compartir con nadie,
porque tal vez, nadie lo entendería...

Abres los ojos. ...

Y ahí te ves, con tu taza de café,
escuchando la misma canción
que no deja de sonar, y escuchas
caer la lluvia, y las gotas
golpeando en el cristal de tu
ventana...


© Derechos de autor
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Te extraño

No sé dónde estás,
no tengo noticias tuyas,
¿qué harás?
A veces pienso que me has abandonado,
que me has olvidado ya,
pero sé que es mentira,
todo eso no es verdad
porque siento tu omnipotente amor por mí,
mi mujer tan llena de nuestra felicidad.
Estoy angustiado,
es una atrocidad
el no saber de ti,
no saber de tu voz tan pasional...
Te necesito
y sin ti no puedo vivir en esta ebriedad,
una romántica y excesiva
que solo a ti te debo dar.
¿Me extrañas tanto como yo a ti?
Necesito oler tu eternidad...

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Tentación

Nariz pequeña, labios rojos y escote perfecto;
sensualidad explosiva e inocencia divina,
trazos y curvas con armonía y dulzura
deseo perturbador, figura y sensaciones tuyas, mías.

Cabello negro, ojos tiernos y escote perfecto
expresión ausente y calma indomable
sus crespos juegan en tu hombro, un juego casi ganado
belleza cálida y sonrisa casi imperceptible.

Piel sensible, rostro divino y escote perfecto
fortaleza marcada y sosiego infinito
torso esculpido y cintura estrecha
alma expuesta, con el corazón latente
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De tus labios salen palabras

De tus labios salen palabras…

Frías como el hielo.

Blancas como el invierno.

Traicioneras,
como el azar.

Profundas e inescrutables,
como el mar.

Ardientes,
cual vivo fuego.

De tus labios salen palabras...

Pocas creo que sean verdad.

En especial,
aquellas que ansío escuchar.

De tus labios salen palabras…

Duras como el acero,
ácidas cuál veneno.

Muchas otras bellas,
en su inusual intimidad.

Las que por desgracia,
tan poco te oigo pronunciar.

Las que,
por desgracia,
serán las primeras en olvidar

De tus labios salen palabras…

Muchas acerca del pasado.

Otras,
sobre el presente...

Y en mi mente,
mi obsesión,
el único deseo en mi corazón,
es formar parte de aquellas que vendrán.

De tus labios salen palabras…

Dulces,
como un “te quiero”.

Vergonzosas y tímidas,
en un suspiro fugaz.

De tus labios salen palabras...

Todas ellas vistiendo esa danza.
La bella danza que me enseñaste a bailar.

Si nunca tuve tu amor,
dichas palabras nadie me las negará.

Tu bello rostro,
tu linda cara,
tu nariz respingona,
esa peca desvergonzada,
la mirada achinada.

Trazos que nunca podré olvidar.
Escenas que siempre voy a recordar.

De tus labios salen palabras…

Como escogidas sin pensar.

Palabras,
libres,
tuyas.

Nunca será el fin,
mientras las pueda recordar.


Rheinn
"De tus labios salen palabras..."
Todos los derechos reservados.
RheinnPoetry ®
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Cartas desde la Gran Guerra

Francia, 12 de Octubre de 1916.

"Queridos Padres:
Después de más de tres meses combatiendo contra las tropas alemanas en Francia, el frente del rio Somme se ha convertido en la tumba de miles de compañeros. Mi regimiento ha sufrido numerosas bajas, aunque no tantas como otros. Estamos estancados en las trincheras, cerca de Ovillers-la-Boiselle, y en todo este tiempo no hemos avanzado nada. Los bombardeos son continuos, y a penas tenemos tiempo para descansar. Si vierais en lo que se ha convertido este bonito lugar no daríais crédito. La sangre se ha mezclado con el barro, y algunos cadáveres continúan tirados en el campo de batalla días después de haber caído. De momento la suerte parece sonreírme, y doy gracias a Dios por continuar con vida. Me han ascendido a Sargento y ahora dirijo mi propio batallón. ¡Os echo tanto de menos! Darle un abrazo muy fuerte a Julia y a Robert. Decidle a Marta que pronto le escribiré y que deseo con toda mi alma regresar a su lado. Espero que todo esto acabe pronto y poder regresar a mi querida Chester junto a todos vosotros. Os adjunto este par de anillos de latón hechos en mis ratos libres; llevan vuestras iniciales. Os quiero con toda mi alma. Atentamente:
Sargento John Pearl Lauper.”

Mientras tanto, la guerra continuaba asolando Europa y las vidas de miles de jóvenes dispuestos a combatir por una idea que creían justa. Los dos bandos reemplazaban sus muertos con jóvenes inexpertos, aunque excesivamente entusiasmados en defender su país, su cultura, y sus ideales. Todo este ardor guerrero se vería oscurecido en las primeras horas de combate, luego, los ruegos y el miedo recorrerían los corazones de los soldados. A pesar de todo, era su deber, y a él se debían por juramento. Solo les quedaba sobrevivir o morir en esta maldita e inútil guerra. Por otra parte, en el bando alemán, las sensaciones de los soldados no se diferenciaban mucho a la de británicos y franceses. Al fin y al cabo, no eran tan diferentes.

Francia; 30 de Octubre de 1916.

"Queridísima Anna:
Llevamos meses combatiendo en unas trincheras empantanadas de barro. La sangre ya no me impresiona, y la muerte ya no me es extraña. Como capitán mi responsabilidad está en devolver sanos y salvo a mis hombres junto a sus familias, pero muchos de ellos no volverán a verlas. La mayoría eran unos críos, y ese dolor lo llevaré dentro para el resto de mis días. Ahora mi único consuelo es volver a abrazarte, sentir de nuevo tu corazón latir junto al mío, y ver crecer en un mundo en paz a nuestro pequeño Reinhard. Nuestras tropas no consiguen avanzar, así como tampoco las de nuestros enemigos. El deseo de que esta guerra acabe pronto se hace cada vez más lejano. Espérame amor mío, porqué prometo que no habrá nada ni nadie que pueda hacer que no nos volvamos a ver. Saluda a los Steimberg de mi parte y diles que Harold está bien, que lo tengo bajo mis órdenes y que hago todo lo posible por mantenerlo fuera de peligro. Dales también un abrazo a mis padres y a los tuyos, y un beso a mi hermanita Marie. Pronto volveremos a vernos. En cuanto pueda os volveré a escribir; mientras tanto espero con impaciencia noticias vuestras. Con todo mi amor:
Capitán Reinhard Konrad Zumpt.”


Francia, 15 de Marzo de 1918.

"Queridísima Anna:
Después de casi cuatro años de guerra nuestra victoria en el frente oriental se ha confirmado hace unos días por el alto mando. Los rusos han firmado la paz. A pesar de la alegría estamos agotados. Según nuestros generales la victoria final se acerca, ya que nuestros ejércitos del este vendrán a reforzar nuestras posiciones del frente occidental. Según Ludendorff y Hindenburg pronto estaremos tomando café en París, y nuestros enemigos, con las tropas mermadas, no tendrán otro remedio que capitular. Estoy ansioso porqué todo esto acabe y poder regresar a casa. Háblale a Reinhard de su padre. Dile que está luchando por su país y que pronto volverá para abrazarlo y jugar con él. Tú tampoco me olvides amor. Cuando acabe la guerra nos reuniremos de nuevo los tres. Me gustaría contarte más cosas, pero me es imposible revelarte cierta información por si esta carta cae en manos enemigas. Dale un fuerte abrazo a todos nuestros familiares, y como siempre un beso a Marie. Con todo mi amor:
Capitán Reinhard Konrad Zumpt.”


Francia, 6 de Abril de 1918.

"Estimada Marta:
Los alemanes han lanzado una gran ofensiva al norte de la línea del rio Marne, al este de París. Nuestro regimiento se ha desplazado a ese frente para ayudar a nuestros aliados franceses a defender la línea. También nos hemos encontrado con algunas divisiones norteamericanas. Estos yanquis luchan incansablemente y con un valor extraordinario. Nuestra superioridad numérica no parece haber mermado las esperanzas de los alemanes, que ganan palmo a palmo terreno en este suelo baldío. Solo nos queda resistir en esta laberíntica tierra el ataque enemigo, y contraatacar dando el golpe definitivo. En unos días se esperan más refuerzos norteamericanos; recemos a Dios por que lleguen a tiempo. Espero que esta guerra acabe antes de terminar el año. Solo deseo volver a tenerte entre mis brazos y poder darte un hijo. Resistiré por ti, eres lo único que me permite seguir vivo en esta pesadilla. Siempre tuyo:
Sargento John Pearl Lauper.”
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Myrtle Beach

Un gorrión se estrelló contra mi ventana,

azul e hinchado de infortunios

su pico de coral

sus alas, rugosas de arena



Traía noticias tuyas,

una nota hecha de espuma y mar

destilando nostalgias

insoportables para sus huesos



Se rompieron mis vidrios

y mi corazón

ahora mi casa huele a algas y sal

a ti



Todas las tardes

me siento en mi alféizar

a esperar que otro gorrión

venga a hablarme de ti

mis ventanas se quedaron sin vidrios

ahora sólo me resta desnudar mi pecho

para que tus gorriones se estrellen contra él

Mariana Antúnez (2017)
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La despedida

A la hora de la despedida
las palabras se agolpan en el silencio,
lo que se debe, se quiere y se calla
se mezclan en un homenaje al adiós.

Al partir, la expectativa del recuerdo,
la ansiedad de la partida del ser amado,
el amor rendido, el amor callado,
la alegría de la marcha,
la tristeza de la separación,
todo se funde en nostalgias
y sentimientos mudos.

Te vas y en la hora de tu marcha
nada ha de quedar dentro,
no hay angustia, si esperanza,
esperanza de que al partir
encuentres tus alientos,
los anudes, los estreches contra
tu pecho y los hagas tuyos.

No hay expectativa
de recuerdo ni olvido,
pues en mí nunca te habrás ido,
partes hacia la lucidez de tu futuro,
a creer en la persona que eres,
hacia metas y lugares insolentes
para la soledad y los temores.

No recelo por tu ausencia,
sí por tus silencios,
no temo por tu predicción,
sino que en cada crepúsculo
dejes que el albor oscurezca tu razón.

Partes y en tu marcha
parto con tu equipaje, en tu corazón,
para que la soledad
no forme parte de tus alforjas,
ni el desaliento o las dudas y miedos.

Partes y permanecerás siempre aquí,
en mi corazón, en esta plaza
de la vida donde nos encontramos,
nos miramos y en silencio nos hablamos,
es tiempo de partida, no de desolaciones.

Por eso, en tu despedida,
el silencio es el mayor de los ausentes,
el júbilo el nido de nuestras palabras,
en tu despedida mi sentimiento más elevado,
que simplifique lo que quiero
callar y decir es, te amo.

Amén
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4comentarios 76 lecturas versolibre karma: 104

Primero tuve que encontrarte a ti

Para poder encontrarme
he necesitado de ti tantas veces
que he perdido la cuenta de ello,
a veces he necesitado de tus pañuelos
para limpiarme las lágrimas del sufrimiento.

Quizás sentí nunca supe manejar
con sabiduría la vida inata,
y se fue entre los amores
y los sueños que solo nos marcan.

Quizás pensé que mi corazón
siempre encontró
a los perfectos cómplices,
para nunca tener que estar ausente
en el olvido que se extingue
con la inútil espera.

Tal vez creí que siempre fui muy blando
al tratar de enmudecer mi semblante,
como aquella ceniza que después del fuego
que brinca entre las leñas,
entre brasas ardientes
de una bravura al final se apaga,
y se tiñe de polvo esparciéndose
con el viento que pasa.

Tal vez imaginé que solo me bastó
un poco de silencio
para acercarme al enigma
que nunca lo comprende todo,
que huye de un mundo avaro,
miserable y vacío por tanta falta
de amor genuino.

Tal vez no ignoré
a las preocupaciones de la vida,
y luché con toda mi ira
para no tratar de tenerlo todo a la mano,
eso nunca detiene al tiempo que nunca vacila.

Cada centímetro de mí
creyó en tú promesa,
el poder contar historias en forma de prosa,
disfrutar de los versos como el mejor alimento
de una sombra abatida por los momentos oscuros
que siempre tratan de detener
los más hermosos latidos.

Quedarán para siempre esas letras tan tuyas
entre la dicha y la desdicha
que se ordena y desordena
en un caótico instante
de querer vivirlo toda en la vida.

Avancé libremente palpitando alegrías
no todo es dinero,
se requiere ser pobre
para comprender las razones
de tener un repentino vacío
en esa madrugada con frío
en donde el viento, los árboles y el río
te llevan a descubrir que no todo lo he vivido.

Lo he encontrado todo sin el mayor esfuerzo,
sin darme cuenta de ello he descubierto
la verdadera razón
por lo cual estoy aquí,
el verdadero propósito de mi vida.

Para poder encontrarme
primero tuve que encontrarte a ti.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
21/12/2017.
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Deseo en común

En un banco clandestino
dos amantes se acarician,
mientras un gato negro cruza
veloz, sin prudencia la esquina.

El estómago me patea
soltando las mariposas,
aquellas que en invierno
salieron de sus crisálidas.

El cielo posee sus ojos
melancólicos, tintilantes.
La diferencia es que los tuyos
no me miran y lo intuyo.

Que aunque no me mires
tú también miras al cielo,
y cuando cae una estrella
el deseo es el mismo.
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Polvo azul

Abárcame toda con tu palabra
lléname completa con el ruido de tu pelo
erízame con la caricia de tus cejas

Hoy, soy solo polvo azul suspendido sobre ti
toma mi cuerpo resquebrajado, enmiéndalo
une mis pedazos con los tuyos

Haz que mañana me levante entera
que viva y no desfallezca
para que la noche me rompa de nuevo

Mariana Antúnez (2017)
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Luna que no da luz

Tenía la boca llena de polvo
como si se me hubiese secado
viendo esas calles llenas de besos
de abrazos y promesas
y de una luna sin luz
que está porque debe estar
como los espejos en los lavabos–,
en noches en las que no brilla nada.
Y los ojos
y la boca
y la piel
secos,
todos ellos,
como la luna,
como su luz, árida
como si no hubiese dejado de llorar,
cuando hace años que no lloro
entraban en otro mundo,
donde el invierno siempre está
yendo y viniendo.
No podía soltar los ojos,
ni afinar el violín,
ni dejar a la pena acercarse,
ni venir a recostarse
a mi agrietada boca,
agrietado, quería ser
el alboroto de la lluvia
que lleva la tormenta
y caer sobre tus ojos
para que crezcan tus cabellos
y anden esos pies,
esos pies tan tristes,
que sólo pueden ser tuyos,
más tenía la boca llena de polvo.
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Soma

La algarabía iba en aumento mientras se agotaba la paciencia del público asistente. Llevaban una hora esperando en sus asientos y el mitin aún tardaría en empezar; así que por enésima vez, pidió calma en un intento vano de poner orden, en el galimatías indescifrable que se había formado.
No podía entender cómo, ese hombre, podía despertar tanta curiosidad y confianza; y más, cuando los hechos descubiertos en días anteriores, confirmaban el merecido vituperio que se cernía sobre él.
“Nada importa cuando son de los tuyos” – Pensó.
Hoy, de nuevo, volvería a repetir el mismas falsedades que en otras ocasiones. Eso sí, escogería hábilmente el “gramo” de mentiras que necesitaban oír.



Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2017/12/03/escribe-tu-relato-de-diciembre-i-el-minis
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Tu primavera revolucionaría

Ahora que hay un hueco entre la segunda y la tercera vértebra de tu espalda.

Que has empezado a cuestionarte la organización del mundo y tu lugar en el.

Que has leído mis poemas y has descubierto el verdadero color de mis ojos, que te estás aguantando las ganas de que no se te empalmen las alas.

Que cumples tu palabra y bajas los agudos de tu voz para que no se den cuenta que debajo de esa pinta de Audrey se esconde la señora de Perón.

Que eres tan gigante que vas a romper el techo sobre las cabezas de esos que te metieron en la jaula.

Que no me equivoqué cuando vi que empezaba a brotar la primavera revolucionaria de tu pecho y me he comprado entrada en primera fila para el espectáculo de cuando tu te encuentres contigo. Que ya no prestas atención al hombre del tiempo, que nadie será quien para pronosticar tu futuro, que ese le vas a construir tu a golpes de deseos, que tus maneras son tuyas y que nadie será suficiente para ponerte los puntos donde quieras comas ni finales donde quieras seguidos.

Ahora que has descubierto que el mundo es ilimitado, que tus piernas son todos los kilómetros que quieras recorrer y que tienes los hombros más que preparados para cualquier carga.

Ahora que eres la que siempre quisiste ser, ahora ojalá no se te olvide que el mejor esclavo es ese que se cree libre.

Juliet Kent
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Camel y Libertango

Hoy me prendí un cigarrillo.
Era de un atado de Camel
como los que fumabas vos.
Y mientras intentaba tragar el humo
(sola, a las cuatro de la mañana en la peatonal)
sentí el dolor de cabeza,
ese mismo dolor que sentías vos
(justo a la mitad del pucho)
cuando apagabas el cigarrillo y te ponías a tocar "Libertango",
y tu guitarra se llenaba de olor a Camel
del olor que venía de la punta de tus dedos,
y mi aliento se llenaba de olor a Camel
del olor que venía del contorno de tus labios.

Yo no apagué el pucho,
seguí fumando,
a pesar del dolor y el mareo.
Cambié el cigarrillo de mano,
cerré los ojos y acaricié mi cara,
y por un instante
(sola, a las cuatro de la mañana en la peatonal)
te sentí a mi lado,
y mi aliento a Camel fue por un beso tuyo
y mis dedos con olor a Camel fueron los tuyos
y en mi mente empecé a escuchar "Libertango"
y todo se sintió normal.

Ahora abrí los ojos.
No me fumo ese Camel porque te extraño
(te extraño, pero el Camel no tiene nada que ver)
me fumo ese Camel para recordar que soy yo
(sola, a las cuatro de la mañana en la peatonal)
la que tiene que salir adelante.
Y cuando flaquee y te quiera llamar,
voy a oler la punta de mis dedos,
voy a pasar la lengua por mis labios
y voy a escuchar "Libertango".
Entonces vas a estar ahí
y voy a apagar ese Camel
y me voy a ir de la peatonal,
a las cuatro de la mañana,
sola.
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Quiero

Quiero querer,
quiero que querer
sea más que un deseo,
que no sea únicamente
la deformación de amar.

Quiero tu voz por silencio,
tus manos por tatuaje,
tu risa como negación,
quiero tu desaliento
en el altillo del pasado.

Quiero esperanza
como animal de compañía,
pintar mi vida con tu presencia,
quiero la música de mi nombre
tatareada por tus susurros.

Quiero que huyas
al pozo de mis sentidos,
que los tuyos
conjuguen tiempo y distancia
con mi espera.

Quiero la dicotomía
de nuestros mundos
resistiendo los miedos,
que futuro sea la fusión
de nuestras elecciones
y la luz de tus ojos.

Quiero una noche
entre tus labios,
con tu olor como envoltura,
quiero una mañana
con tu mirada, invitándome
a quedarme, mojada en café.


Amén
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Improvisación

No improviso lo que escribo, pero sí escribo improvisando.

He sido tu marioneta, ¡qué marioneta más feliz!, he ido improvisando alrededor de tus pasos. Cada día era diferente pues no sabía qué querrías hacer(me) y fui sintiendo ese pellizco en el estómago que produce la improvisación, lo inesperado, la ilusión por lo nuevo…, o, quizá tan sólo fuera amor.

He sido tu marioneta, mas no se equivoquen estos que leen, fui su marioneta en el buen sentido de la palabra, él me guiaba pero yo decidía. Lo nuestro fue como esas cosas que pasan y las sientes perfectas aunque no lo sepas expresar, nosotros improvisábamos porque no había escenario fijo, ni guión, pero sí personajes secundarios, malditos aquellos que tomaron papeles protagonistas en nuestro teatro.

Improvisé por tus huellas y fui feliz, mas la improvisación no dura para siempre, no nos duró. Y ahora que tú no estás no hay pellizco, no hay ilusión, no hay improvisación… Y los días pasan sin emociones, rutinarios, hasta que asoman tus palabras por la pantalla y mi boca dibuja lo que un día dibujó a tu lado.

Improvisé junto a ti, por eso hoy escribo improvisando, porque ya no hay nada más en lo que pueda tener ilusión ahora que no estás, nada, salvo mis letras, que siempre serán tuyas.
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Sensualidad...

Sensualidad
mi lengua de fuego
en ese beso pensado,
imaginado,
deseado,
robado:
la fantasía de mis dedos
recorriendo la geografía de tu piel.


Sensualidad
es amalgamar mi olor de mujer
fuerte,
orgulloso,
con tu olor de hombre,
poderoso y dominante.


Sensualidad
la gota de libido
que llega a mi cuerpo,
arqueando mi espalda
en el misterio de la noche


Sensualidad,
acariciar con la mano
Mi feminidad
en el pensamiento de tu piel
ardiente.


Sensualidad
el botón de mi blusa blanca
que se abre prepotente
descubriendo mi piel
incendiada.


Sensualidad,
la gota de vino
Que se desliza en mis labios,
insinuante,
alegre,
que baja al ombligo
regalando un escalofrío
convertido en placer.



Sensualidad
Una fresa roja
perfecta,
que colora mi lengua
de pasión
mientras disfruto tus besos…


Sensualidad
es la libertad a la fantasía,
a mis deseos
y los tuyos.


Sensualidad
la capacidad
de dejarnos sentir,
dejarnos gozar
aquello que nuestra mente desea.


Sensualidad
es, por último,
dar rienda suelta a la imaginación,
gozando ese intercambio de amor,
emoción
y placer.
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Titeres

Te pienso en negro, porque estás oculta
en mi mente, te desvaneces y reapareces
a tu antojo manejando los hilos de mis actos
cual titere, maniatado sonrío como si fuera
la última vez que unas gélidas y dulces manos como las tuyas
manipulasen dichos hilos. Quizás fui ingenuo
al creer que tu amor sería verdadero, y que
no estaba siendo manipulado.

Me comencé a preguntar
si verdaderamente merecía la pena vivir con una
sonrisa a medias, de un hilo tirante apunto de romperse
para eliminarla por completo, quizás estaba en las
manos equivocadas, de una titiritera fracasada
que hoy abandona su único sustento, en busca de nuevas
experiencias. Hoy abandonado en ese arcón de la buhardilla
donde los recuerdos afloran.

Desde el arcón suspiro y asfixiado de recuerdos
inhalo una última bocanada de aire y te susurro
distante una última pregunta que busca una respuesta
la cual nunca será escuchada
-¿Recuerdas nuestra primera función?-
un público de niños revoltosos, se enmudece, solo para escucharte.
El silencio notorio, en la sala, donde sonrisas se vierten.
Buscando el aplauso que hoy en mi corazón aun resuena a
cada momento.

Al final era temporal que me sacaras del arcón, con vanas
esperanzas de ser utilizado y una ilusión creciente
que mermaba a medida que nos acercabamos a aquel lúgubre
lugar, donde aun estoy esperando que cosan este corazón y el
despunte de ese hilo tirante que sostenía mi sonrisa.
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Tantas preguntas y la respuesta eres tú.

Los secretos de nuestra existencia la gran mayoría del tiempo se van evaporando a lo largo de la historia, muchos de nuestros sueños no pasan más allá de debajo de la almohada, quizá encontremos muchas preguntas, muchos porqués que nos tengamos que llevar con nosotros hasta el último día, y posiblemente lleven consigo la frustración de no haber conseguido las respuestas suficientes a sus dudas. Pero ¿realmente todo debe tener una respuesta? Y ¿realmente estaremos satisfechos luego de saberlas? ¡Oh, cariño! Esos ojos tuyos tan oscuros y profundos como el mar al que temo sumergirme, me habla de tantas preguntas, de tantas dudas… sigues mis brazadas hasta el punto del horizonte, donde consideramos que terminan estas olas, pero sabemos que ese no es el fin, y también sabemos: tu y yo, que este no es el fin de las especulaciones que nos llevan a dejar las profundidades de tu mirada, para salir a flote por una bocanada de aire, porque sí, es trágicamente poco el oxigeno que el mundo me permite luego de callar tus labios con los míos. No lo resisto señor mío, mis oídos se aturden cuando escucho tus miedos hacia mí ¿Qué no ves que estoy desnuda? He desarmado cada articulación de mi frágil cuerpo, y sí… se que mi cuerpo no es relevancia, pero estoy desvaneciendo la arena que rodea mi océano, o mi alma. ¿Son las dudas las que están presentes o es mi voz la que no grita que te quiere?

Porque te quiero, te quiero consumir hasta la última mirada de tus ojos cafés, oscuros y fuertes; te quiero desbordar en lagrimas provocadas por haber reído toda una vida por lo mínimo; te quiero arrancar la piel y dejar al descubierto tu ser; te quiero hacer mío en el vapor de un té que compartamos antes de cerrar los ojos, pero queriendo que no los cierres sino es para soñar, para creer, para nacer de nuevo; quiero que te quieras por encima de mí, y que tu amor nunca esté por debajo de la estrella más lejana. Quiero, quiero, quiero… tantas cosas, que, sólo podría decir: que te quiero a ti, pero te quiero libre como las aves que vuelan sobre nosotros, las que no se van, las que siguen sobre el mar, las que no temen hundirse. Seamos así, disfrutemos de las aguas salinas y cristalinas que salpican nuestro rostro, sabiendo que bajo las aguas fuertes habrán amenazas, pero si hablamos de lo nuestro: no hace falta darle respuesta a las preguntas que sólo quieren limitar nuestro rumbo, cuando el mar bravezca visitamos la luna, cuando la luna no sea tan acogedora vamos a la orilla de una playa, y cuando no exista nada: Sólo vamos, tu y yo.
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