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Harsal

Hola,
vengo a visitarte para dejarte besos
de luz a tu ser atormentado.
Te quiero platicar un poco de mi,
de cómo soy y donde estoy.
Aquí donde estoy,
el tiempo no tiene edad,
el silencio tiene el leguaje del jilgero,
y el eco, es de querubines en concierto.
Aquí, la noche se abraza de la claridad y yo, juego con las estrellas en verdes praderas.
No dejes caer tus lágrimas por mi ausencia.
En éste lugar, angustias, dolores o penas no existen. Absuelve ya, tu corazón fracturado, ¡mira que yo te amo! Como si hubiera nacido.
No entendiste al dejarme ir que mi alma era eterna y siempre lo será, más no te culpo.
Tú, no lo hagas tampoco.
Permite tu amargura y congoja desaparezca.
Te diré como soy, y como me llamo y así,
me abraces en tu seno.
Mis ojos son color miel parecidos a papá,
tengo risos suaves, igual que los tuyos,
mi piel es color oliva;
pero lo más importante,
mi sonrisa es amplia y mis brazos
los espera.
Mi nombre es Harsal
¿recuerdas lo que significa?
Amante, amor,
¡todo el que les daré cuando lleguen!
Verán, mis ríos cristalinos,
las cascadas y sus risas, y mis montañas
y praderas.
Sin prisa, aquí espero.
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Se va la tarde...

Se va la tarde y te pido perdón.

Lo sé,
me da verguenza decirlo
pero quisiera poder parar el tiempo
para poder rectificar y olvidar el pasado.
Sí, olvidar el pasado y dejar esa página
limpia en mi conciencia
que pueda recibir la brisa del nordeste
y cubrir la alfombra dorada
de tus pasos en una nueva primavera.

Te pido perdón con sinceridad
y con tristeza, por la alegría perdida,
y lo hago sabiendo lo mucho que recibí
de ti,
sin pedir nada.
Hoy veo aquello que me diste
y entiendo que no fue una limosna,
ni unas migajas para apagar
el hambre y la sed de un alma sedienta,
ya que la verdad venía con tu entrega,
con aquellos detalles que tenías
hacia mi persona,
con las palabras, las caricias,
los sueños y el amor.

Pero en aquel entonces,
yo quería la verdad,
necesitaba la verdad,
buscaba mi verdad,
y creí que, la verdad, no estaba ahí,
en ti y en tu persona;
confundí tu entrega con esa limosna
que se da al necesitado
y sentí lástima de mí mismo,
ya que tus palabras no me llegaban
de la manera que yo quería
y sí las imágenes distorsionadas
en un caleidoscopio irreal
que salía de mi fantasía.

¡Qué pequeño puede ser el hombre
cuando le ponemos al lado de una montaña,
y qué grande si le comparamos
con una hormiga!
y así mismo puede ser grande
el amor egoísta, cuando no cabe
en el alma,
cuando la desborda,
y es pequeño cuando está contenido
en un suspiro
y un poema.

Pero creo que me dejo atrás
algo importante,
algo de lo que te pido perdón
nuevamente,
y quisiera leer en tus ojos que sí,
que me perdonas,
ya que aquellos días,
en que creí estar enamorado,
pensé en mí, quizás en demasía,
y soñé como nunca he soñado
metiéndote a ti, en mi vida,
en las fantasías juveniles
de aquellos años,
y aunque luego te lo contaba,
te estaba forzando, sin darme cuenta,
a que fueras partícipe,
a que compartieras aquellos sueños,
a que los hicieras tuyos
y eso es algo que, hoy creo,
no fue justo.

Entonces vivía al día,
casi diría que lo hacía segundo
a segundo,
y en mi egoísmo, quería que tú
estuvieras conmigo,
en mis latidos,
en mis suspiros,
en mis sueños...

¿Y tú?,
me digo hoy,
¿acaso pensabas igual?
...No te lo pregunté
y nunca te di la oportunidad
de que me dieras tu respuesta,
dando por sentado que era así,
que aceptabas mis sueños
y compartías mis ilusiones
y fantasías.

Por eso ahora te pido perdón,
cuando se va la tarde,
cuando el día se acaba,
cuando el tren ha pasado
y el último vagón se pierde
en la distancia
y entre las sombras;
y me digo,
que no fue justo querer imponerte
un sentimiento que nunca debió llegarte
de esa manera
y que si existía,
como yo pensaba y creía,
tú debías analizar y valorar
en sus justos términos
y nunca bajo la presión emocional
de un soñador.

Espero que me entiendas y perdones,
en esta tarde que acaba,
cuando las estrellas tiritan en el cielo,
como mi alma lo hace ahora,
y unas lágrimas afloran,
sin querer, en las pupilas.

Rafael Sánchez Ortega ©
21/04/18
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Soy. Y no

Soy la calle empedrada
en la que los niños juegan al escondite.
La caja en la que guardas los recuerdos.
Soy la que esconde poemas por ahí,
en la marea donde ya no quedan redes tristes.
El cuaderno de la mesita de noche.
El boli azul, el negro, el rojo.

Todos. La calle, la caja, la marea,
juegan al escondite.
La estrella más antigua de la galaxia.
La más pequeña, la última que ha nacido.
Las noticias de la mañana,
la tele apagada.
El punto de libro.
El poema que nunca terminas.

El olor a café que llega hasta las sábanas.
Todo es otro día. Todos los sitios son otros.
Unos ojos que te niegan. Que se esconden.
Soy la niña con zapatos de otoño
que llega tarde a clase.
La manta y el día libre.

Te acerco al trabajo y te pierdo a veces.
Te arranco una risa y soy la que nunca fui.
Soy la que tenía que ser. La que te besa.
La que te quiere. La que te busca en la multitud.
La que no. La que no. Y la que no.

Soy la librería, el proyeccionista y los acordes.
No soy nada de eso. ¿Y si lo fuera?
¿Quién dice que no lo soy?
¿Quién dice que tú no eres la manta?

¿Quién dice que no eres la luz reflejada?
¿Y mis guantes?
¿Quién dice que no eres nada mío?
¿Ni de nadie?
¿Quién dice que te beso?
¿Quién dice que no me besas?

Soy las manecillas del reloj,
La alarma del despertador.
El vaho en el cristal.
La siesta y los sustos de madrugada.
Los gritos que no son gritos.
Soy las palabras que no entiendes.
Las manos. Que son tuyas. Y no.
Soy los besos que te doy. Y no.

Soy.
Y no.
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Un libro ® ©

Un libro es un hermano
que no te traicionara
que compartirá contigo
y que página a página
te dará todo sin egoísmos
ni falsas pretensiones
un libro es esa madre
que no te abandonara
que te besara con sus letras
que te abrazara con sus paginas
un libro es ese abuelo sabio
que cariñosamente
y con buen modo
te hará ser mejor cada día
un libro será una dicha
plena e inextinguible
un manantial de agua fresca
que saciara tu sed
por un mundo bueno
un libro es como trozo de pan
que se lleva el hambre
y te deja el alma llena
y satisfecha
un libro es un medio masivo
de humanizar a los hombres
porque enseña puntos de vista
alternos y contrapuestos
a los tuyos y te obliga
a que tu mente haga un dialogo
con tus prejuicios
un libro es un instrumento de paz
un libro es más que fantasías
conocimientos historias y cuentos
un libro es la vida en papel
es una escalera al infinito
y la evolución del ser
un libro transforma pensamientos
abre las mentes
ennoblece el corazón
en fin un libro
¡Un libro es una maravilla!
Vamos lee que esperas
mil universos te esperan en un libro.

Carlos Luis Molina Lara
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Eres escribir diario

Ya llovieron tus ojos en mí,
ya no puedo esperar llovizna peor.
Si ya me deshice en ti.

Granizo salió de mis párpados.

Eres tú con las manos entre las hojas y
eres tú con el amor en balas
soy yo con las cenizas tuyas y eres tú con el cuerpo mío.

Siempre he pensado que la vida es el recuerdo que a uno se le escapa de la mano, es la soledad con lentes para vernos mejor
son los suspiros viejos de ese cansado reloj y,
es todo el alfabeto de tu nombre y yo aún seguir con sed.

Es la puerta y la mano
es escribir todas las palabras que podía caber en tu cabello
Y es todos los “siempres” que yo deje morir en tu habitación.

Es el te que la vida nos da gracias a vos

Es la pólvora que agregas a la imaginación del niño y es los “haría cualquier cosa por ti ”relleno de un tintero sin tinta.
Y es los “te quiero” ocultos regados en las macetas vacías.

Y es la misma sangre que obedece a una guerra de un patrón diario
eres tú con la violencia de las palabras y eres tú con los suspiros de uno mismo.
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Primer... y último beso

Que la vida es poesía
o trágico drama.
La moneda gira en el aire...
Y tú eliges,
si es el verso, o el reverso.

Son los besos cálidos encuentros,
que el frío invierno congela en los labios.

Besos que nacen para ser eternos,
se diluyen en triste despedida.

Besos que inspiran compromiso.
Otros se dan por compromiso.

Besos contados y administrados.
Otros lo son por descontado.

Besos que acompañan lágrimas.
Besos que desatan risas.

Besos que traen y llevan recuerdos.
Besos que duelen y quieres olvidar.

Besos que te dieron y
quedaron atrapados en el corazón.
Besos que esperaste,
y jamás llegaron.

Hay besos que curan heridas.
También los que hieren,
en profundos abismos.

Besos medidos, besos desmedidos.
Besos que mienten, besos sinceros.

Besos de amigo, besos de traición.
Besos imprescindibles, besos que equivocaste.

Besos rutinarios...
O besos que se convierten
en extraordinarios.

Besos que pasan de largo y se olvidan.
Besos que se quedan y enamoran.

Besos intensos... eternos.
Besos fugaces, que abrigan
furtivas soledades.

Besos locos de labios desconocidos,
que perdidos en la noche, naufragan en tu boca.
Besos tuyos y míos.
Besos nuestros,
conocidos, pensados y deseados.

Besos tiernos de madre; incombustibles.
Besos al cielo,
por el hijo que no vuelve.

Besos mil veces soñados...
Besos que ni te imaginas.

Besos de los que presumes.
Besos que se esconden
por ser prohibidos.

Besos que no se dieron,
se mueren en los labios.
Los que no se pierden,
son los besos que has dado.

Besos con pasión...
Besos... por compasión.


Besos ensayados en el espejo,
o en la almohada humedecida.
Besos de película.
Besos reales... Besos ciertos.

Besos cómplices.
Besos que no entiendes.

Besos sentidos que abrazan y unen.
O aquellos que no pudiste sentir;
que distanciaron y rompieron la magia.

Beso dulce...
el de la vida cuando naces.
Beso amargo...
el de la muerte cuando te vas.

Que la vida, poesía es.
Y trágico drama... también.
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Junto a la vereda

Este poema 2 – Curva es el primero de las parejas que componen el poemario Mixtilíneas que se inicia desbordando sensualidad.


Junto a la vereda que abraza el río

nuestros cuerpos desnudos,

ebrios de pasión,

unidos a la hierba fresca,

a la tierra fértil,

al bosque, a las flores,

al rumor de la burbujeante agua,

a la fragilidad de las rocas,

al curso del río serpenteante,

sucumben al estar y al ser

uno solo.


Es el tiempo de entregar y recibir,

de dar la vuelta a la piel

para mostrar aquello que se esconde

en cada poro,

en cada pliegue imperceptible del silencio.


El viento frío eriza el vello,

los pezones enhiestos,

se enciende el fuego bajo el vientre,

y rezuma la miel

y se vierte el néctar entre mis labios y los tuyos.


Una alfombra de deseo bajo la sombra de los árboles,

posturas imposibles,

dedos expertos recorren el contorno

definiendo discursos

y conceptos etéreos.

Con la sibilina lengua

atraviesas defensas,

cicatrizas heridas,

borras con saliva los tatuajes, las marcas,

las imperfecciones del tiempo.


Poco a poco se difumina el entorno

hasta que asoma la plenitud

de ser en el otro,

de estar en el otro

siendo uno mismo

y estando desde dentro.


Es, después, cuando llega el vacío,

el cansancio, el sopor,

y te veo,

brillante y sudoroso,

con un halo de luz en todo el cuerpo,

con un fulgor resplandeciente en los ojos.

Es, entonces, cuando pienso:

Morirse tiene que ser como esto.
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Bolsillos llenos de vacíos

Con los bolsillos llenos de vacíos
de los agujeros del alma,
saco a pasear el dolor,
esta soledad como fular de los sentidos.

Ausencias cual estatuas al perdedor,
no sé si amar suple el destierro,
la soga con la que me arrastra
hacia las cuevas de mis rebatos.

Quiero abrigarme en letras
que tintineen melancolía
con sabor a la piel del corazón
que late entre repechos,
pasos que forman el alcor
de tragaluces por las que se
escapan tu espera, el bálsamo,
alimentando mi aliento vano.

Corazón áspero envuelto en terciopelo,
tristeza como ungüento de auroras,
la desazón de verte en cada sutura púrpura
dónde resiste el olvido, las miradas marchitas,
el impávido esqueleto de mis memorias.


Anhelo el refugio de tus brazos,
el calor del tártaro de tu boca
prendida en cada uno de los sigilos,
de vacíos en mis bolsillos
llenos de las manos cerradas,
las tuyas como despedida,
las mías aferrando el viento.

Bolsillos llenos de vacíos…
…tan lejos….tan dentro…


Amén
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Cartas

Hoy me he tropezado con algunas cartas antiguas. Casualmente son todas tuyas. Las tengo en el cajón de la mesa bien colocadas. Generalmente, no me apetece releerlas porque las cartas, después de un determinado tiempo, pierden encanto y ganan humedad y nostalgia. Pero esta noche ando volando bajo y quise detenerme en ellas. Lo mejor de tus cartas era que estaban impregnadas de sentimiento. Se podían leer tus besos, tus caricias, las canciones que nadie conocía, las películas que vimos, las que quedaron por ver… Estaban cargadas de pequeños detalles y de unas ganas enormes de seguir adelante a pesar de todas las vicisitudes. Tus cartas eran tu alma encerrada en un sobre y miraban el presente para pensar en el futuro. La verdad es que cuando tengo alguna de tus cartas en la mano pienso en lo efímero que es todo últimamente.
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Arco iris

"
No hago más sino esperar que el día aparezca para poder apostarme en la única ventana que tiene mi morada, para poder contemplar la delicada y deliciosa imagen que mis ojos recogen al verla aparecer arriesgadamente frente al espejuelo de mis sentidos.

Una imagen poderosa, exótica, incomparable, inconmensurablemente bella.

Ella es como un arco iris, sí, un arco iris de mil colores que aparece después de la tormenta más bravía, así es ella.



Cada mañana cuando su rostro venturado toca mi ventana, que placentero es y ha sido la dulce espera.

Frente a la ventana de mis sueños empieza a aparecer ante mis dispuestos ojos los primeros sintamos de dicha y primor, inundando de latidos frenéticos mi corazón.

¡Qué irónico, después que cada sueño inconcluso, casi siempre la vida, nos regala infinitos sueños llenos de credulidad y esplendor!

Toda esa perfección contenida en su rostro es como la flor más exuberante al desnudo en la selva más inhóspita y ella ante mis ojos, no es más que la celebración a la divinidad a lo exuberante.

Con tan solo girar el pestillo de la ventana puedo saciarme, cada mañana de grandes detalles, como por ejemplo su hermoso rostro, sus largas piernas y sus ojos saltones cruzándose en el recorrido con mis hipnotizados ojos, logrando exacerbar mi espíritu que palpita sin remedio.

Risas a plenitud brincan de un lado a otro, como si de un espectáculo en plena acción se tratase, pero cuidando cada detalle para que ella la diosa de mi nube, la nube que despierta en mi ventana justo en mis ojos cada mañana , no deje de balancearse en slow motion ante mi incrédula mirada.

Aunque estamos tan cerca, irónicamente, existe un puente que no nos permite a nuestros cuerpos acceder al uno del otro, sólo nos queda fundirnos en nuestras miradas que son infinitas, que se filtran de gusto por las rendijas de los párpados presos en la distancia, los mismos párpados que nos avisan que la noche se acerca y la ventana debe cerrar.

Quisiera cruzar el puente que nos separa, pero en mi mente solo hay miedo, siento miedo de ser rechazado, y no sé cómo controlarlo.

¿Quizás el arco iris no resista nuestro peso? Qué angustia, de solo pensarlo me desvanezco en la desesperanza, pero te juro, que pase lo que pase, cada mañana abriré la ventana para que mis ojos se fundan en los tuyos.

Nunca dejaré de soñar hasta que el arco iris se haga fuerte y yo pueda transitar sin miedo por sus bordes plenos de policromía.



JOSE LARA FUENTES.
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Tu cuerpo es poesía

A veces,
me da por perderme,
y clavo mis torpes pupilas
en el mar calmado de las tuyas.
Y entonces,
te encuentro inocente,
fugaz,
frágil.
Otras veces
te descubro feroz,
rebelde,
inmortal.
Y entonces me doy cuenta
de que eres muchas cosas,
me doy cuenta, entonces,
de que eres un poquito de todo
y un poquito de nada.
De que eres melodía,
la melodía de las mañanas.
Esa que saca a bailar los miedos de las noches oscuras
y baña el tejado
y las ventanas
de colores que no conocías todavía,
de notas que se cuelan por la puerta de atrás
y te hacen sonreír irremediablemente.
De que eres pintura
y eres color.
Ese color exótico
que adoptan los días grises cuando se mezclan con tu sonrisa.
Ese color que el atardecer traza en tus pupilas al despedirse,
y sonríes
porque sabes que no será para siempre.
De que eres instantes,
esos instantes de locura
en los que uno se siente libre,
fugaz,
vivo.
Esos instantes,
que aun siendo instantes,
son capaces de mover mundos,
de mover recuerdos.
Eres rebeldía.
Esa rebeldía feroz que escondes en la mirada.
Esa rebeldía feroz con la que ruges
cuando defiendes lo que crees.
Esa rebeldía que te hace fiera,
indomable.
Eres imperfección.
Esa imperfección
que te hace tan humanamente atractiva.
Esa imperfección que tus ojos feroces
saben como hacer pasar por alto.
Eres dulzura.
La dulzura del café a las seis de la mañana.
La dulzura de la brisa cálida
cuando acaricia tu piel al ritmo del vaivén de las olas,
y te mece a ti
y a tus miedos.
La dulzura de tus labios cuando se curvan
y amenazan los malos días
con romper cualquier promesa
o intención de perdurar.
Eres poesía.
La poesía que se escapa entre tus labios cada vez que suspiras.
La poesía en cada uno de tus maullidos.
La poesía de cada verso
que esconden tu espalda,
tu cuello
y tus cosquillas.
Tu cuerpo es poesía.
Eres mucho,
pero sobre todas esas cosas,
eres arte.
Tu fuerza,
tu valor,
tu energía,
tus ideas,
la poesía en tus pupilas
y esas ganas de vivir.
Tú,
eres arte.
El arte de un pájaro cuando alza el vuelo
y se deja llevar por el viento.
El arte de tus carcajadas,
que resuenan en lugares perdidos
y al escucharlas
deciden que la guerra no tiene sentido
y por fin se acaba.
El arte de tu mirada,
esa que es capaz de ver el mundo de colores
que no se han inventado todavía.
El arte de tus pasos,
esos que haces firmes,
sin saber a dónde se dirigen,
hacia algún lugar
donde siempre se pudo vivir mejor.
El arte de cada poro de tu cuerpo,
de ti.
La inocente,
la fiera,
la rebelde,
la más frágil
y la más fuerte...
La indomable.
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Dos mitades

Te amaré en meses impares,
la mitad de mis años,
la mitad de mis silencios,
la mitad de mis latidos.

Te añoraré los meses pares,
la mitad de mis angustias,
la mitad de las tuyas,
la mitad de mis otros latidos.

Como pájaro de mimbre
en el fuego de mis sentidos,
hollando mi corazón
como cascos de caballo,
en cada mirada ausente,
susurros de ciempiés
aguijoneando mis vísceras.

No te prometo el olvido
ni el renuncio o el abandono,
no te prometo que el muro
del tiempo y la distancia
impida que amarte no sea suficiente,
astillarme en cada beso no dado no recibido.

Dame la eternidad con tan solo un segundo de tu boca...

Amén
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Un minuto prestado. (Poema para una canción. "Los delirios del mariscal" Lito Vitale)

La vista dormida
en otros sueños.

Fragancia tibia
de cincuenta grados
de mezcal scorpion
sobre el tapete sucio
como entrañas de asesino.

Amargo placer solitario
angustioso y masoquista
de recuerdos corruptos.

El pelo rojo
tus pecas
tu sonrisa
la amiga oscuridad del zaguán

Salomónicas columnitas de humo gris
ascienden y vibran, nerviosas creo
aguantando el ritmo
tortuoso de Lito.
Revueltas con asquerosos vapores
mas bien invisibles nubarrones
de puro alcohol.

las caricias
los besos
las miradas
tus pechos de miel.

Pan pin pon pun
tarareo
con sopor borracho
de tantos años, o quizá
cansancio
de toda una vida.
No vengas tarde esta noche
Estoy esperándote.
En mi velada oscura y triste
solo existe esta melodía.
Que más puede haber.

Como un escalofrío.
Puntual como la muerte
llegas, igual que siempre
todas las madrugadas
de alcohol y humo.
Piano terrible,
bien me acuerdo,
que tanto te gustaba.
Justo al punto
de un mi bemol.

Suave calor que se posa
sobre mis hombros fríos,
como tiro de droga perversa.
Son tus manos.
El ritmo acelera
¡los sonidos se desbocan!
casi incontrolables.
¡Corcheas bailando con sostenidos!
¡otro trago!
y siento un temblor
¡sinfonía loca en allegro molto!
¡Arlequines dando brincos!
criminales payasos que dan vueltas
y vueltas alrededor de mi mesa
sacándome la lengua,
intentando, consiguiendo
que enloquezca.

Un campo de amapolas,
el nuestro.

Llueve en el río.

El viejo árbol grande.

La casa vieja.

La hierba fresca.

Todo aquello,
que destrozó el tiempo.
Todo aquello que fue tu vida
y la mia.
Nuestra vida,
que nos robó el destino.

Manos suaves como crema
que se deslizan por mi espalda,
que me acarician y me arrancan
la vida a trozos
¡sin remordimiento!
¡sin compasión!
Manos suaves en la memoria
que al llanto llaman.

¡como duele el pecho!
¡como duelen los golpes de tecla!
como mazos triturando vidas
torciendo y retorciendo la mía...

Quien puede frenar un corazón
que galopante busca escape.
¡Latidos como campanazos!
¡empujan ríos de sangre
al pensamiento atribulado,
atrapado sin remedio
en otro tiempo,
y en otro lugar.

La ventana.

El cañaveral.

El piano.

Unos ojos grandes,
tus ojos...

Nuestro rincón de pecar.

No lo he olvidado
como olvidar...
¡maldita sea!
¡como mierda olvidar...!

Manos que acarician mi cuello
manos que fueron las tuyas
reales en otro momento
¡ya lejano!
y que me revuelven el pelo
casi con maldad.
Un nudo en la garganta.
Casi con odio.

Borracho...
de alcohol, si...de amargura, si
de malditos recuerdos...
de pura soledad.

Tiemblo, si
como todas las noches.
¡Y duelen si!
¡duelen como mala tortura!
esas etéreas manos...
las tuyas
las que vivas siento
rozarme, la carne y el alma
en esta condena perpetua
a la que yo mismo me condené.

Esta noche no quiero olvidar
si es que puedo recordarte.

Ya está, ya pasó
ya te vas.
Sin vuelta atrás,
se acaba
sin permiso ni remedio
este minuto miserable
que con rencor ácido
me prestas noche tras noche.

Te vas como siempre
llevándote contigo tu calor
el único calor que me permite
seguir viviendo y a la vez morirme.

Te vas como vienes,
en silencio,
sin ruido,
apenas un soplo,
rozando leve el aire
acaso eres un sueño?
como de puntillas

Te vas como todas las madrugadas
de viejas canciones
de enfermas añoranzas
de humo y de alcohol.
Te vas, bailarina
bailando en mí
esta canción pérfida.

Te esperaré también mañana
pecosa.
A la madrugada.
Como todas las madrugadas
de mi funesta existencia.
Te esperaré con Lito
con sus dementes delirios.
Esperaré tus tibias manos,
las que tanto quise.

Borracho de penas.
Borracho de tu ausencia.

Borracho de ti.

Ya amanece.
Está aquí otra vez
este sucio presente.

¡Borracho como una cuba!
¡Iros ya payasos!
¡Dejadme en paz!
otro trago, largo...
¡Joder, que rico está este mezcal!
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Haiku vacio

Haiku vacio
esperando palabras
que sean las tuyas
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¿Me concede este baile?

Deja que estos versos tuyos,
infatigables viajeros,
tomen esta mano mía confiada
y en volandas me lleven jubiloso
hasta donde las olas,
para verlo reir,
hacen cosquillas al horizonte,
dejando caer la espuma
por su espalda

Alli,
al ritmo de las estrofas
que de pequeñas
eran ya revoltosas,
quiero invitar a un baile
a esa inquieta dama,
tatarabuela nuestra,
la mar océana

Ella dibujó el camino
que aquí nos trajo,
vida de todas las vidas
vida primera;
qué menos que tener
un detalle
por nuestra parte,
con la que nos cantaba
aquellas nanas abisales
primigenias

Quiero que nuestros pasos
se deslicen por la pista,
con esa suavidad
que no hace ruido.

Que el alba nos sorprenda muy bailados;
yo exhauto
y la mar ,
dormida en calma chicha
entre mis brazos,
dibujando sus labios
una sonrisa,
inundando su luz
la madrugada.
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El paisaje de las olas

Perdiéndome en el crepúsculo
voy dejando miguitas de recuerdos tras de mí,
retazos de pasado que las olas del mar barren
y las de la vida, olvidan;
mis pestañas se enredan con disimulo
en los vaivenes del océano,
como queriendo ser ellas mismas
coral, salitre, bruma...
o blanca cresta de su espuma.

Camino por la arena nómada de la orilla
trazando con mis pisadas huellas en el susurro
de su oleaje,
cobijándome a la sombra de una puesta de sol
casi enigmática
mientras el viento revuelve y juega al escondite
con mis cabellos,
con mi esperanza, con mi sonrisa…
igual que tú.

Recortado el sol contra el ocaso,
también el agua, los distantes reflejos
sonríen envueltos en la neblina,
el vuelo de las gaviotas en el cielo,
en contrapunto al canto de las sirenas,
ocultándose entre las rocas,
la inmensa paleta de colores del atardecer,
el confuso azul disfrazado de púrpura,
de malva, de carmesí…
de arco iris pintando las nubes,
vistiéndolas de seda
y a nosotros, de versos de terciopelo.

En el horizonte las horas se esconden
en las grutas de los sueños,
los ruidos se tornan silencios
y, al compás, mis ojos se encuentran con los tuyos;
tus pupilas son adivinanzas
que esconden mil enigmas y relatos…
y nuestros labios se acercan y tiemblan
y avanzan y suspiran y se besan
como si hubieran encontrado el lugar perfecto
donde perderse para siempre,
donde quedarse a descansar
y olvidar el dolor de lo prohibido,
transformado, como magia,
en metáfora de libertad.

Hace una eternidad que anocheció
y, sin embargo, una lluvia de espejismos
y estrellas fugaces ilumina y da color al firmamento;
junto a ti me abrazo a oscuras,
arropados por la geometría de lo insondable,
para atrapar y mecer tu corazón
entre el paisaje de las olas.

Juanma
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Bolsillo interior

El cielo vestido
de gris perenne,
oigo la lluvia
pero no quiero mirarla,
sé que está ahí,
tras la ventana.

Voy a permanecer
haciendo garabatos
porque si la miro a los ojos
sabré que son los tuyos,
querré abrazarla y me mojaré
con las descompuestas figuras
del tiempo vivido.

Vagaré por nudos de playas vacías
y palmas con pena,
con canciones de lamentos sin rumbo
y aromas de latidos helados.

Oigo la lluvia,
me llama con gotas melódicas
tintineando en el techo,
arañando con uñas de viento
las persianas hoy bajadas.

Se rompieron los motores
del mundo perfumado
y la caída en picado
hacia la cloacas de la soledad
es inminente.

No importan las correcciones
también son incorrectas,
devuelvo tu brillo,
es tarde y no procede
que se quede aquí.

-Voy hacer la comida-.

El espectro de tu perro
aún anda por aquí
espera que le eche sus trocitos
como cada día.

No voy a dejar nada más por escrito,
el de menos va en el bolsillo interior
junto a los demonios y los angelitos traviesos.

Tengo las cadenas listas,
las mazmorras insonorizadas con insensibilidad
para cuando la nostalgia se acerque.

Hoy es el último día
que voy a pensar en ti.

1,2,3 Adiooos!!!

"Sebas para la grabadora
que ya he terminado de soltar
la parrafada".

-Te toca pagar a ti, no te escaquees-.
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Entre líneas

ENTRE líneas
dedicas mucho tiempo a tomar cocaína o a buscarla
entre líneas
olvidas ser un poeta limpio allá donde llegases
entre líneas
empiezas a tener deudas para poder pagarla
entre líneas
también se va haciendo polvo el corazón de tu madre
entre líneas
cumpliste 30 sin probar bocado del pastel de tus deseos
entre líneas
te ataron las correas en el amanecer más abstracto
entre líneas
se hizo tarde para perderle el respeto al infierno
entre líneas
estrechaste el perdón de los tuyos hasta casi asfixiarlo
entre líneas
dejaste copa a copa de ser un agraciado perdedor
entre líneas
níveas muchachas se entregan y tú eyaculas solo en la oscuridad
entre líneas
intentas saciarte con otro mal trago de mal sabor
entre líneas
es con el del espejo con quien te tienes que alinear
entre líneas
bufarás como un toro enajenado para no tener bajones
entre líneas
tu camello sonríe entre una cascada de billetes de 50
entre líneas
decides no tomar sólo si te sangra la nariz a borbotones
entre líneas
tu voluntad se amarga por mucho que endulces la absenta
entre líneas
tu pasado desequilibra al corazón en la balanza
entre líneas
piensa
porque está sucediendo lo más serio: vivir
piensa
será como perder la esperanza
porque ésta ya habrá encontrado
un ejemplo de peso a seguir.

(Abel Santos.
de EL LADO OPUESTO AL VIENTO,
Parnass Ediciones, Barcelona, 2010)
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Veces

Cuando te marches
llévate todas las veces que te has quedado;

no quiero encontrarme veces tuyas por la casa.
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Hoy quiero navegar...

Hoy quiero navegar
por un océano sin agua,
en un barco de papel
que no se hunda
y con alas invisibles
de pequeñas telarañas.

Hoy quiero madrugar
en plena noche,
andar por los senderos
tortuosos de los mares
y luego divisar y descansar
en la Atlándida infinita.

Hoy quiero recibir
la charla de tus huellas,
la voz y las palabras
de tus labios, con el eco,
y el faro con la luz
que destilaron tus pupilas.

Hoy quiero descansar
eternamente en el silencio,
soñar con los regalos
que la vida nos ofrece
y puede que robarle
la cartera a un arcángel.

Hoy quiero silenciar
a los demonios de mi alma,
mirar a los delfines,
soñolientos, del aquárium
y todo en una tarde
de domingo, sin mañana.

Hoy quiero conseguir
sellar tus labios con mis besos,
llenar tu corazón
de mariposas alocadas
y es fácil que se añadan
mis suspiros a los tuyos.

Hoy quiero rubricar
en el mensaje lo que siento,
que te amo y que te quiero
y lo digo "sin palabras",
simplemente porque sí,
aunque nunca lo imagines.

Rafael Sánchez Ortega ©
11/03/18
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