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Visión

La lluvia alimento de latidos

lo sentido hace crecer,

en infinitos océanos

como búsqueda pintada,

sueño silencioso de aquella sonrisa.

Tu mirada escrita

y mi piel mojada

torrente y precipicio

alegoría de vida y verdad.

Abrimos senderos de agua

por donde caminar descalzos,

conspirando sensaciones en la boca

manos inquietas por alcanzar el diluvio.

Melancolía de los tiempos,

asomar flameante

en esta ventana que no existe

te siento,

y se que es real.
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ENCARNÁNDOSE... (Experimental)

ENCARNÁNDOSE
(Experimental)

Ninguna voz alumbra esta vieja pluma
donde vuelan amargas las tintas cayendo
los ofendidos abejorros y los cristales opacos.

Lo saben las ventanas cerradas
abriendo en el techo pétalos caninos
comiendo las frágiles auroras temblando
con las manos que pesan el viento
al pasar absorto el huerto
yerto extraño en la estatua viva.

Así flotaban las letras temiendo
Así flotaban las palabras en el río
herido por la brisa enarenada
en las ramas plateadas de agujas oxidadas
por el deber agonizante del fruto
en el campo de mudez humedecido
y los bosques secos en un plato.

Quiere escribir porque a las hojas duele
el otoño de paja y hojalata dulce
como despierta el silencio del diente
tan lejano en el reloj parado.

Quiere escribir al mar embotellado,
enrojecido, anciano y libro ignorado
por el rayo en el sombrero de piedra
con la verdad que asesinan los vocablos.

Es una oruga de hule que huele a miel
que duele al eco enterrado
entre los cristales que manan inclinados
por quebrar al horizonte las pestañas.

Puede la tinta sepultar las mariposas
escondidas bajo el ojo del camello
y desvestir los lagartos de madera
en las heridas del tapíz o las lechugas.

Porque los dedos encerados ayunan
arriba del cementerio de mosquitos
y doblando la esquina indiferente
turbada entre las ruinas nuevas
y las arañas de los viejos licores
y las bibliotecas de polvo y harapos
a lo lejos cosechan el olvido
que dibujan al mundo del hongo
las mordidas del vuelo desplumado.

Mira, la razón se pudre lenta
en los cajones desgarrados del cepillo
en las hierbas que comen luna
en los helechos que tiñen lana
en las manzanas que cuentan cuentos.

Mira, mira,
como encarnan las miradas huecos
afeitando las arenas en barriles
aceitando los años en un siglo
de millones y de vendas y cadenas
encarnándose al anzuelo, mira, mira,
¡ Que el cielo te esta mirando !.

Autor : Joel Fortunato Reyes Pérez.
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Inefablemente

17 de febrero de 2018

Donde guardo esa mirada brillante y profunda,
impregnada en deseo,
que hace juego con tu sonrisa imperfecta,
casi perversa, casi mordible,
que descubre y delata
el rubor en mi escote
sin marcha atrás.

Y donde se sacian mis manos
que deliran el mapa,
de tus curvas y líneas,
tu perfil,
tus esquinas y rincones
tus bordes, tu silueta
y toda forma humana
que de tu “arquitectura exquisita” emana.

De donde saco las palabras
para describir la obsesiva forma
en que tu aroma
me perturba la nostalgia,
me escarba en la memoria,
dejando cada vez mas zanjas,
dejando cada vez mas vacío.
Y en un intento fallido
por darme un respiro,
abro las ventanas de mi mente,
tomo una bocanada de aire
y adivina…
Me sigue sabiendo a anhelo,
que me sigue sabiendo a ti.

En este punto, ya me resigno,
Me entrego a la idea y me dejo llevar.
Vuelvo a mirar la ventana,
y allí estas.

¿Cuantas veces van?
¿9, 18, 75? He perdido la cuenta.
Fantasearte es un don masoquista.
Pero igual te voy a contar:
Que llego siempre sin avisar,
a convidarte "risas y porros"
a escuchar tus secretos,
a deleitarme con tus defectos perfectos,
memorizando tus gestos,
tomando nota de los detalles de tu voz,

Te observo hipnotizada (idiotizada)
como quien mira un atardecer,
de esos que te hacen guardar silencio
y detienen los segundos como susurros en el aire…

Y como quien no quiere interrumpir,
procuro irme antes de que notes
que me perdí esculcando en tus lunares,
revolviendo en tu cabello,
buscando la pista que falta,
el ingrediente secreto,
el arma infalible,
la estrategia mas astuta.

Tu punto más débil.
Tu entrada más frágil.

Absorta y distraída,
ya a lo lejos,
veo como te levantas,
perfilandote el sombrero,
ya de salida,
como quien lleva prisa
y pienso "se me hizo tarde"
y no me queda mas que escuchar
las melancólicas canciones,
en un jardín de girasoles,
junto a las damas de tu vida.

infinitamente inefable.
Inefablemente mi arquitecto magnético.
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Un lugar seguro

Si te pintara una escena

no alcanzarían los colores

salvo el de mis mejillas

delatando la falta de aire

y mis ganas casi insolentes de ti.

Sería plano de luz tenue

extendido bajo las sábanas

primer bocado en la mañana

los albores de la lluvia.

Nos haríamos antes que el día,

después el pan, el café y tu sonrisa,

reflejo de la mía.

Amanece si son tus destellos

los que entran por mi ventana

tu presencia es boreal

inspirando noches,

como aquella en la que no me dejaste sola

entre el ruido y el silencio de piedra.

Aún con tus alas quebradas

eres un lugar seguro,

donde el fuego siempre encendido

hace que anhele regresar

a contarte sueños

a pintarte escenas.
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Espumosa perfidia... (Neodadaísta)

ESPUMOSA PERFIDIA
(Neodadaista)

Se fueron las perlas con los panteones de gallinas,
tan despacio, en la verdura pajiza, del sueño seco.
Y el fuego, tranquilo, teje al polvo sus congojas,
sus mínimos caprichos, al collar callado, ligero.
Afuera, espectral, un nudo se ha enredado,
con la hora en calcetines, colgando sus dientes,
en la tarde del viejo pulpo, dulce, carbón blanco.

Párate como el último meteoro triste y plateado.
Párate como el tiempo en su eterno rincón blando.
Párate como las rodillas esconden arcilla pecadora.
Párate como las sandalias sorprenden a los pájaros.
Anuncio, a la renuncia, reanudar, el rojizo menos negro.
Tan amargo, como magro, el camaleón pide su papel.
Y tinta, la llamada de la cebra, vibra con su culebra.

Abre el rostro del espejo, ácido, sereno y salado.
Ya el ombligo será elegido bosque en camiseta.
Aquí cerca, las manos perecen monas y manan líos.
Con limones pensativos, aferrados al hilo de la noche.
Pero mira bien la mirra, esa ventana se ha dormido.
Nadie la escucha. Es importante. Es una pena.
El pan parece piedra y se esconde. La noche lo niega.

El techo se ha esfumado y derrite los recuerdos.
A lo lejos, diez panteones lloran. Y paren los relojes.
Y preparan los féretros sus cunas, al verdor perenne,
entre el puente trasnochado. Una campana asustada.
Un pecado viejo. Una brújula con la piel de ajenjo, ríe.
Tan tranquila es aquélla mantequilla, trepando al techo.
Porque un libro, grita analfabeto y ciego su canto muda.

Alle Rechte an diesem Beitrag liegen beim Autoren.
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Joel Fortunato Reyes Pérez.
Veröffentlicht auf e-Stories.org am 06.06.2018.
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Demoniorum. (Letras para una música. Genesis ~ 'Duke's Sabbatical')

En mi presente...

Lucifer merienda solo
mientras observa el mundo
por la ventana semiabierta,
y azuza el fuego en que arderé.

Monstruosidades encerradas en gritos aterradores
rompen cadenas y escapan a la luz
del sol abrasador de lujuriosos desiertos
perpetuos, en semillas de trigo que no nacerán,
y títeres discordias.

Oleajes de honestidades perdidas
asaltan los muros
de rincones furibundos
y hacen que resuenen atormentantes
los chirridos de la orquesta,
abriéndose los techos de los liceos.

Los coleccionistas de granjas de seres muertos
conectan sin piedad a los vivos
a tenebrosas máquinas de extraer vida.

Se adentran las legiones
en las maternidades
y secuestran sin compasión
las incubadoras.

La gran pupila dilatada, incrustada
en el ojo gigante, escudriña
todos los secretos de alcoba,
en la génesis del bien y del mal.

Los falsos ciegos berrean y piden veneno.

Se me enfrenta, en toda su desverguenza
Baal, señor de las moscas,
tomando helado.

Belladonas y rododendros se ensalzan
en culebreante ponzoña...

Y adoro a Asmodeo,
con cantos sádicos y fláutas shakuhachi.



Perforan mis oidos los allegros sinfónicos
de los dias dorados,
entrelazados en girones de locura,
cuando las distancias se corrompen entre tu piel
y mi esperanza.

Las mariposillas revoloteavan incautas
en las frescas y verdes acequias,
mientras la mujer con pañuelo
en la cabeza aventaba la palva.

Yo era mas feliz por ese tiempo
si podía alargar mi mano
y tocarte.

Aún me hurgan los días
en que las gotas de lluvia eran libres
y nos mojaban la cara.

Y aún...
me pellizca el tiempo en que el bosque
cantaba para nosotros,
y el sol nos hacía un guiño al atardecer,
antes de irse a dormir.


Ahora...

En las cuartas tres horas
Dios me deja jugar con Leviatán.

Azazel me enjuga el sudor del rostro.

Y Balaam reparte las cartas.


No necesito pedirles favores...

Solo te necesito a tí,
desde siempre.


Pero son ellos los que me acompañan.


J. Robles


El jardin de las delicias. El Bosco.
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Diálogo de las miradas

INTRODUCCIÓN :Adam y Eva nos enseñaron que el paraíso está donde está la persona que uno AMA. Cuando DIOS destierra a Eva del paraíso y la envía al infierno por desobedecer la orden impuesta, que consistía en no comer los frutos de un árbol que les estaba prohibido, ADAM, como buen enamorado, decidió correr el mismo destino que ella. Creo que esta fue la conclusión a la que él llegó <<CUALQUIER INFIERNO CON ELLA ERA UN PARAÍSO>>. <<CUALQUIER PARAÍSO SIN ELLA ERA UN INFIERNO >>.

POEMA : diálogo de miradas.

Esos dos brujos que son tus ojos tiernos
poseen un dulce hechizo,
con sólo mirarte, el peor de los infiernos,
se convierte en el mejor paraíso.

Si no puedo mirarte, el mejor paraíso,
se convierte en el peor de los infiernos,
poseen un dulce hechizo,
esos dos brujos que son tus ojos tiernos.

Cada pestaneo abre las puertas del juego
como un "abracadabra"
La mirada es una voz de silencio
Porque dice sin decir palabras.

Mirarte es recitar
poesías con los ojos,
es poder rimar
tu dulzura con mis antojos.

En el fuego de tu mirar quiero sentir
que mis ojos son un par de leños,
que arden para que no se pueda extinguir
La llama que alumbra los sueños.

Mirarte es andar
por los caminos del corazón,
es seguir las huellas de los pasos
por donde anda la ilusión.

Los ojos son las ventanas
que se abren para ver el mundo,
Al Sol de tu mirar
Se quiere dorar este amor profundo.

POSDATA :EL Poema, diálogo de las miradas, la inspira una frase de borges que dice que Adam escribió sobre la tumba de Eva el siguiente epitafio <<el paraíso estaba allí donde ella estaba >>. Yo, me imaginé sus miradas.
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Permutable inveterado...(Neosurrealista experimental)

PERMUTABLE INVETERADO
(Neosurrealista experimental)


Pasan por las calles toda una noche por delante,
una calesa caduca, y la luz de los cielos que bebí en los ojos,
sonrisa de los vientos, bañada,
en la dulzura de sus labios rojos, bajo la amenaza de ser cosa sin concepto.

Guardado, escondido en su oscuridad, en la oscuridad propia,
mientras todo da vueltas, en la nada incomprensible,
y más vueltas da, muchas veces, y donde van los cuerpos,
camino de un ensoñador antojo, como milagro,
mientras yo, invisible, soy la promesa de la espina.

Con la fidelidad de claros remolinos, donde navego,
celebrando los puntos cardinales,
que mudarán mi origen, en la predera del mundo dormido,
porque sucede el naufragio que debe,
en la vida, que es el barco del paisajista,
que sabe oír y ver, las caprichosas letras,
siempre entre líneas,
y reconoce a solas su destino, en los devaneos del rocío,
y se insinúa en las palmas de una gélida caricia.

Seré para el cuerpo el lino apaciguante, brío prolífico.
Y ya no más mi ruego sollozante, devorará lo recibido,
ni irá a turbar la indiferente calma...

Ya nada sana, ni perdona.
Donde pasan semanas, en la pared sentadas,
como una sola y libre flor del prado,
dejando preciosas piedras,
y sólo un milagro más entre la hierba.

Me dueles,
carbón del breve engaño, no es nada del vespertino bostezo,
en el cuerpo,
antes que muera de amor la prisa,
y en otra carta, la propia consistencia,
pensándolo bien, no endulce,
aquello que quiero a las diez.

Se hace lentamente eso que pintamos, muchas veces,
en el suave vuelo de la huerta, con sus puertas,
sin saber cómo es, ni cómo será mañana,
el baluarte de la noche.

Las polillas en la ventana, anudan el delirio,
corriendo entre las piernas.
En cuanto se fecunden sus resquicios,
la primavera endulza y endurece,
eso que si se ensalza hiere.

Porque el mundo quedará alumbrado de un horizonte,
donde perderse parece inevitable, en el duelo del andén,
que hiere con un rayo que despierta más allá de lo sostenible,
al silencio, una voz en cada paso, gozoso de la mirada de la luz,
rojo nace, y podría nacer, entre los amarillos un gris.
Porque ha nacido una y otra vez, en un pensamiento sin memoria,
de sentir la fuerza del polvo.

Que solo ciñe los rosales de pura eternidad, en la permanencia inmóvil,
al quedarse vacías, las vidas ajenas,
y otras, como puños enfebrecidas,
prisioneras,
que no conservan nada,
de lo que debieron,
y no hicieron al destino,
en su canto eterno.

Autor: Joel Fortunato Reyes Pérez
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Alia y el primer dia de muchos

Miro por la ventana del carro, aquel bosque del finito
Y mi mente tan rota solo quiere gritar
Porque quiero ver más gris y menos verde
Anhelo aquellos sonidos de la sonora cotidianidad del capitalismo salvaje
Las construcciones levantándose, el pitido de los carros que se dirigen hacia el punto B
Las conversaciones de la masa conjunta
Encerrada en su inocua monotonía
Esa sonoridad que se introducía en mi cuarto de murales mal pintados y discos regados en el suelo
Y en esas cuatro paredes de arcoíris y anarquía sin un fin
Solo me acomodaba en mi tapete rojo de rezos herejes
Encendiendo mi vieja grabadora del año 88
Solo para viajar al mundo de las notas del pensamiento y el alma
Pero eso es ahora el mañana de hace dos días
En el hoy estoy en la carrosa de mi progenie
Rumbo a un pueblo de correcciones y moralidad
Que maldita suerte la mía
La de esta pobre criatura de risos sin agua
De ropa rota y maldiciones inmortales
De uñas de color negro y calaveras
De chaqueta de jean sin mangas
EL reloj del auto Nissan marca las 4 después del mediodía
Y hemos llegado al pueblo de Moran
Una postal de casas con tejados cafés y calles empredradas
Envuelta en luces de focos callejeros de color amarillo del siglo XV
Que maldita suerte la mía
Un alma de segundos presurosos
Viviendo en este espacio donde el tiempo parece no existir
O puede haberse muerto hace tiempo de aburrimiento
Nos dirigimos hacia la calle 8 y 23
Nuestro hogar desde ahora y para siempre
Y al verlo solo puedo dibujar una expresión de nada y antipatía
Dejo salir un insulto en forma de grito y mis padres me corrigen presurosos
Los intentos de una generación que trata de volver al tiempo de rezos y crucifijos pienso
Ni que lo hubiera marcado en mármol en el viento
Y mi hermano menor solo puede saltar de alegría
A veces es tan tierno saber que es tan inocente
Veo en sus ojos la dulce sensación de la ignorancia sin manchar
Me paro en la acera y no quiero entrar en esa casa tan vertical
Mi madre me grita que desempaque mis cosas
Cosas que guarde en mi maleta de cuero negra con el dibujo de una copulación en rosa
Es tan gracioso ver sus rostros de vergüenza al verla
Como clérigos en vista de una puta con las tetas salidas
La bajo en lentitud a propósito
Con la expresión de gusto y éxtasis
Pero eso no cambia la mierda de casa en la que estaré
A medida que la cargo y entro en mi hogar
Solo puedo ver espacios cerrados sin gracia
Unas paredes de un mármol griego extinto
Unas escaleras de ancianos reumáticos
Un techo de tejas en círculo
Tomo un suspiro y sigo
Pregunto con voz susurrante donde está mi cuarto
Mi padre apunta hacia el segundo piso
El cuarto cerca del baño dice con premura
Les grite sin vacilar
Que entiendo que para ellos soy una mierda
Pero tampoco quiero olerla
Peor sus mierdas
Nadie dice nada, solo me miran con el martillo de sus reglas
Camino con mi maleta sexual y subo
Llego hasta la puerta de caoba
La pateo y entro
ahí esta mi cuarto
Tan poco caótico
Pero tan recto
Arrojo mi maleta al suelo
Me recuesto en el suelo mirando al techo
Y cierro mis ojos
Queriendo oír algo más que ese puto sonido de pájaros
Quiero oír robos o asesinatos
Borrachos cantando sin sentido
Algo, maldita sea algo
Pero solo escucho el silencio
Mi mente dibuja las fotografías de mi vida antes del hoy
Esos conciertos hasta las 12
Esas caminatas en ebriedad
Las cogidas duras y suaves
La observación de la ciudad desde el panóptico de jóvenes sin arrugas
Los cafés en la calle roma
Los almuerzos en el restaurante de novedad
Todo eso es tan dichoso que rió como una loca
Pero todo para cuando mi mirada se abre
Aquí estoy digo con una mueca de payaso sin globos
En el pueblo de Moran
Este es mi primer día
De muchos por venir
Soy Alía y estoy lista para pintar de ilógica estos 4 muros
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Otoño

Cuando el Otoño sobrio nos alcance
desde su sinfonía de hojas secas
como notas engarzadas
en el pentagrama del viento,
afinaremos su clave de Sol,
de Sol tierno en madrugadas
descritas con acordes rojos.

Será Otoño quien reclame a nuestra puerta
su murmullo intenso de baladas,
con licencia de compases
de un bolero entre el ramaje,
con trombones en el cielo
anunciando con los truenos la tormenta,
con su música entregada
entre valles con los tonos de una marcha.

Se acercará a nuestra rueca,
se arrimará a nuestro fuego
recitando madrigales y tonadas,
con sus nieblas atrapadas en los cerros,
componiendo polonesas en los mares
con las teclas de su arena.

Será Otoño una caricia no anunciada
con la sintonía de timbales
de su lluvia en las ventanas,
suspirando en un arpegio de violines
sobre la corriente del río,
sobre murmullo de diapasones
de noches de leyendas claroscuras,
y las luces de la noche sobre el agua
reflejando una habanera.
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Había una vez… “9” Últimos Cuentitos de error, Ironía, humor y doble sentido sin pudor…

Había una vez… “ 9”
Cuentitos de error, Ironía, humor y doble sentido sin pudor… de una pareja muy despareja que se amaban tanto que no hubo amor que pudiera aguantarlos…


Él quiere verla, se obsesiona con verla despierta o durmiendo, desnuda o vestida, y le puso cámaras por todas partes por donde nunca está, porque trabaja todo el día y llegan juntos y él le cuenta como se portó de bien, la mascotita…

Recuerdan el cuento anterior el N8 ? donde él miente y ella le cree, pero sigue mintiendo y ella ya no sabe disimular, ni mentir, y ni sonríe, ni le habla, ni lo besa, ni lo abraza, porque ahora cree que la engaña, y la casa se llenó de telarañas, y en ella se hace vestidos muy cortos y si él se queja, ella lo araña…

Se llevan tan mal por amarse tanto, por tener el mismo y los mismos gustos que se gustan ellos mismos, que se aman mirándose cada uno al espejo, que se pelean por ver quien se pone el sombrero de paja primero, pero cuando se alivian miran tv y se olvidan…

El canta tan bonito que ella cuando ve que va a la ducha, encuentra una excusa para hacer las compras, pero no es la única, todos los vecinos cierran herméticas las ventanas y hasta los gatos escapan al tejado y maúllan…

Un día dejaron de enojarse, dejaron de hablarse, dejaron de mirarse, un día dejaron Twitter, y se fueron sin mudarse…

Así terminó de historia histeria, de tantas idas y vueltas de tanto cuento ahogado en inventados y soñados mares, donde dos enamorados de reinventarse en cuentos mudos se han quedado… y sin final ni adiós se han marchado, quizás para abrir otras cuentas. Shhhhh!!! The End.

soundcloud.com/lola-bracco/habia-una-vez-9-the-end (Lola)
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Mi paloma blanca

Si no viste mi paloma blanca
Llegar con mi mensaje hasta tu ventana,
No fue porque no te amara
Ni se perdiera la carta,
Fue porque agotada por la espera,
Tu no subiste la persiana
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No eres mía

Hay días en los que la certidumbre se cuela por una ventana mal cerrada, como el frío del invierno. «No eres mía» sonó a eso, a silbido congelado, a sobresalto en tierra antártica. Las vigas de la mente aguantan, no para siempre. Las mías cedieron al derrumbe ya esperado en los versos. «No eres mía» penetraba en mis adentros y cortaba de un tajo los hilos de la esperanza, como el filo de un trozo de papel perverso. Duele... pero, ¿qué otra cosa puede hacer sino doler?

«No eres mía», otra vez... ¡Otra vez! Ni un álbum con instantes de nuestras sonrisas de viaje, ni armarios con tu ropa y la mía, ni anillos de letras vinculando el riesgo de perdernos las ganas de soportarnos otro día más. Nada que consiga salvarnos de la orilla del olvido porque, lo que no se dice, no existe ni a nadie le importa. «No eres mía» es la culpa del pasado y del vicio y del miedo y del ego... de lo poco que he aprendido, de lo mal que he aprendido. Eso es lo que nos queda en la noria de locura cuya suma va restando tiempo al tiempo. Repetirnos en fracasos de promesas, solo eso.

«No eres mía» y ya van doscientas veces que lo dices, que lo digo para ver si me lo creo, porque cierto es que miro al fondo de lo oscuro y lo único que quiero es que vuelvas, que vuelvas, que vuelvas, que vuelvas, que...
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Miradas nuevas, espacios viejos

He roto en mil pedazos
todos los atardeceres vestidos de mañanas
que guardé bajo la almohada.
Ya no tienen color de nuevo
ni luz de nada.

Atesorar banalidades que solo hacen daño.

Me perdí en un laberinto de paredes
repletas de agujeros y desconchones.
Busqué la salida y solo hallé rejas en todas las ventanas.

Y correr para avanzar, y no llegar nunca.

Descubro sonidos lejanos de viejas canciones
que salen de la comisura de tus labios.
El rabillo del ojo trae imágenes de tiempos de bonanzas.

Encontrar lo que aún queda para poder rescatar.

En el zapato viejo quedó enganchada una danza
y en la falda púrpura aún se ve la silueta de un día de fiesta.

Vestir con lo viejo con aires renovados.




Hortensia Márquez


Imagen de la película "El laberinto del fauno"
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Cerrado por derribo

Prendí fuego a los bordes de la locura.

Abrí ventanas con tanto ahínco que me quedé hasta sin cortinas.

Ahora danzo descalza, sin botones y con cielo en las costuras.
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A Lorca (Poema dedicado a Federico García Lorca)

A las cinco de la tarde
habló la voz del poeta,
entre forrajes y matorrales.
Buscando árbol de sangre
y en fiebre de arcilla.

Un poeta,
que no se ha muerto para siempre,
porque le visita un brazo de la noche
por su ventana.
Que se levanta para oír aullar al perro asirio.
y ama a Guadalquivir.
Ése que lleva una rosa de sangre,
con el corazón roído de culebras.

Lorca camina en una silla de arena,
se viste con la pluma de vidrio
y mira con ojos de estrellas.

Mira jinetes muertos,
en caballito fríos.
ansía una mano,
para su agonía.

El poeta
de las arriesgadas y creativas metáforas
y los sueños de lunas.
El poeta de las mil caras:
Lorca romántico,
Lorca político,
Lorca niño,
Lorca español,
Lorca del mundo.

Al que por amor,
le duele hasta el aire.
El de los romances canciones y baladas,
al creador de sublimes historias en los poemas.
Aquél, que veía dulzuras infantiles en la naturaleza.

Balas siniestras
pretenden enfriar su corazón de agua,
pero resurge con su pluma de sable,
con su voz que se columpia en las mentes de las gentes,
cual martillazo incesante.
Perdura sus letras en los oídos, en los papeles y homenajes.

Torero que no se dejó vencer en la plaza.
Aunque venía sangrando.
Que fue engañado por una casada,
que le dijo que era mozuela.

Hoy tu perfil en la arena,
es un viejo silencio,
con cara desolada.

Vuelve dulce cantor,
España te llora, en mantillas de puntillas...

Aurora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú
Derechos Reservados/Copyright ©
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Mientras haya ruido aquí dentro...

Regresar
y encontrar nuevos cajones
para llenar.
Bengalas en las ventanas
marcan el inicio;
y se ilumina el cielo,
y huele a flores rojas,
y a paredes verdes,
y a cuerpo capaz.

Y qué paz de repente,
qué silencio
cuando el cristal se cierra en sí mismo
y el frío no se atreve a entrar.

Shhhh, escuchad...
hay latidos todavía por dentro...

y mientras haya ruido,
habrá camino.

Y siempre se verá el mar.


(Si hacéis click en la imagen veréis el ruido.....)
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El momento de los lamentos

Lamento olvidar
son los años, no soy cobarde,
lamento perder esa tarde preciosa
esa luna que ilumina coqueta los matorrales.

Solo veo a una liebre correr por la pradera
despavorida
entre el frío y el miedo
entre la metáfora y el laberinto sin puntos ciegos.

Lamento respirar lento
entre el infinito y la falta de estrellas
entre las miles de composiciones posibles
en las que puedo soñar sin estar despierto.

Mito,;
solo es un mito
es el reflejo y la inclinación
por querer quedarme quieto y no lograrlo
¿Quien se puede quedar quieto con tanta agitación?

Lamento olvidar el silencio,
y de pronto descubrir
que no me gusta quedarme quieto
sin alguna ventana abierta.

Recuerdo esos días de un principio
en donde vivía en una incubadora,
esas que no paran de partir luz y un sonido sordo,
sin ninguna estrella o ventisca que acaricie el rostro.

Lamento lamentarlo todo o casi todo,
¿Será el ocaso o solo un pasado terco e impreciso?
tal vez sea que he amado y he sido feliz,
me hizo falta un poco de tristeza para no preguntar más.

Miguel Adame V.
14/09/2018.
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Quedarse replegada

Y por más que le ponga cortinas
a las ventanas del alma,
siempre se cuela una luz mortecina.

Torrente de ácido que se filtra,
que recorre las grietas
horadando la piel marchita.
(Oscuro en verbo y en verso).

Y por más que le pinte un arcoíris
al cielo gris de la mañana,
la paleta de colores es monocromo.

Campo yermo de flores de papel,
donde solo brota un amanecer
después de un cosecha de mil días.
(Árido en sueños y anhelos).

Algunas veces es mejor quedarse replegada y esperar a que pase.
(Silencio de ausencia y de ganas de mudar la piel).





Hortensia Márquez
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Dos abracadabra para Vanesa. (Cartas para ti)

Vives donde la estela del colibrí,
allá por mayo,
ya me susurraron los espejos mágicos.

Vuelas por mi sórdido destino
cada segundo desangrado
si puedo dormir una sola noche
en el vacío con cielo de velas.

¿Quizá fue Errol Flynn?*

¡Abracadabra!

¿Recuerdas?

Ya no espero nada
porque tiré al barro envenenado
la pata de conejo.

Dice el diario
que llueve en Filadelfia,
pero que importancia puede tener
si aquella canción nos atormenta aún.

Hasta donde podré seguirte
por la pasarela de los sonidos blancos
en botellas de plástico
perdiendome bajo una lluvia de tinta verde
y no sale mi sangre helada
cuando me pincho con la espina
de la rosa.

¿Me oyes?

Solo me dejas abrocharme el abrigo
y chapotear los charcos
al arpegio de Hackett*
al cruzar un puente en San Francisco,
en la húmeda y fría noche
de los letargos.

Del tiempo de las misas negras
y los aquelarres.

¿Aún sigues tras la niebla?
O posiblemente en la otra cara del papel.
Puede que también pienses en mi
cuando suena la campana.

"Una pizca de vino y un vaso de cerveza (fría) cariño.
¿Que hora es?" *

Yo si recuerdo...

Fueron. Así fueron
de felices los tiempos que sobrevivían
inundados de caricias
en la flor del amargo.

Otoños de pelo largo
y tienda de campaña,
ocultaban dos limbos revoltosos
y musarañas erguidas.

Eran los días a trescientas horas
de revolcarnos por la hierba húmeda
y fueron los crepúsculos de mordernos el alma
y estrujarnos como naranjas
con furia inmisericorde.

Tus dedos mojados de rocío
pintaban dibujitos en mi frente.
Tu pecho se apretaba en mi pecho
y Batman y Tarzán nos contaban
como es Venecia en primavera,
a las nueve y cinco.*

Como me haces recordar
a la anciana madre gansa*
mientras aspiro el humo-cáncer
del cigarro, que dibuja calaveras y tormentos
en el aire sin oxigeno de este cuarto pálido
enterrado en hielo.

Y ya van por 23* pregonaba sin consuelo
nuestro Phil.

Me enseñas que el cine es para comernos...

y la cinta de casette está gastada
y el viejo piano destila
mil pentagramas de notas tibias
por la ventana abierta

y volamos hasta el nido de la cigüeña
y jugamos al despiste con las luces y las sombras...

y nos besamos hasta morirnos.

Nos alegrábamos si
Helena de Troya hallaba por fin un nuevo rostro.*

y no nos importaba morirnos besándonos.

Pero si! Ay de mi!

Estoy pisando la tumba de aquel tiempo
y sigo escuchando el arpegio de Hackett*,
y sueño un poco mas, dejando que las lágrimas
ahoguen las torpes letras que te escribo.

Ya no son cintas de casette...

Ya no se oye tan mal...

Son otros tiempos, princesa.


Me araña la madrugada en mi cama fría,
y el alba con dolor de alma
vuelve a preguntarme
con sangre en las palabras
porqué nos perdimos esta vida si no tenemos otra.

No consigo encontrar una respuesta a tiempo
antes del suicidio de las tardes locas
en el alfeizar de aquella ventana
donde la yedra y la enredadera
tambien murieron de angustia.

Aunque tus ojos vean naufragos
tu no estás mojada*

¿No te quedarias* princesa?

¡Abracadabra!

¿Lo recuerdas?

Yo si recuerdo...

Solo me permites seguir viendo
día tras día,
en mis sueños congelados
en témpanos de desvelo,
unos ojos de mañana azul
y unas pecas traviesas.

Y noche tras noche...

con luna o sin luna
con lluvia o sin lluvia...

seguir sentado
en el frio filo de la guadaña...

¿Lo inició Errol Flynn?*

y sentirte cerca...

...y llorar mi pena.


*Pasajes del tema "Blood on the Rooftops" de Génesis.


J. Robles



Helena de Troya
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