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De alambres y mimbres (Colaboración @JanaRivera & @sarrd8r)

Rasurando los años en minutos,
el niño que aún nace en cada primavera,
en cada flor inocente de marchitarse,
pasea de puntillas entre laberintos
de despedidas y tragos de olvido,
sin esperar boreales ni enredaderas.

Se acicala el cabello, como el que doma una fiera. Pero entra y sale de tantas casas con las puertas abiertas, que acaba rondando, despeinado de nuevo, por tristes aceras.

De adoquines sin alas,
de portales con barrotes,
de vidas ciegas para su llanto;
su primavera se lavó las manos
en manantiales de realidad,
destiñendo toda inocencia
en corbatas de alambre
cual grilletes de suspiros.

Estalla en pedacitos el cálido pecho. Bofetadas amargas envueltas en papel de lija. Regalos de experiencia, postres secos que raspan gargantas.

Puso un anuncio en su partida de nacimiento,
"canjeo años sin gastar, por recuerdos viejos".
Apretó los ojos , abriendo los puños,
con la piel en los universos,
jurándose no secar más sus pozos
plantó futuros,anhelando florecer en mañanas.

Y llegaron las noches en vela con cientos de cuentos (rápidos, curvos, lentos). Los juegos de mimbre (ligeros, mágicos, libres). Las tazas de chocolate (dulce, compartido, caliente). Los primeros amores (verdaderos, veloces, valientes). Desenvolvió el mundo; desplegó sus alas
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Sorbos de pequeñas cosas (Colaboración @_Sejmet & @sarrd8r)

Gotas de café se zambullen en la taza
besando mi nariz con un aroma delicioso,
veo cómo entra el sol por la ventana
con sus dedos de luz
acariciándome los hombros.

Haces de calor, evocaciones
que suspenden la imaginación,
abstraída por éste incienso,
cuál atajo a otras vidas, otros destinos,
desvistiendo el presente de proposiciones.

Suave brisa que eleva el vuelo
de palomas de sudor
instaladas en mi frente.
Su voz pronunciando mi nombre,
oyéndose, de pronto, entre la multitud.

Laudo que me aísla de toda verdad,
hálitos desleídos que maquillan mi memoria,
cuando éramos una sola mano de veinte dedos,
asidos a sonrisas, acuarelas de lo natural,
miradas que cuentan los segundos
sembrando resuellos entre los embozos.

Melodía inherente a nuestra historia
es zumbido que decora la afonía
de los días aciagos.
Alborozo que se mide en sorbos,
entusiasmo contenido en los trazos
dibujados por las horas a diario.

Besado por el aromático testigo,
me devuelve mechones de felicidad,
como plumas de cisne monógamas del sol,
que al entrar por el ventanal recrea,
como diminutos cristales,
el amor de poliedros en las pequeñas cosas.
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Buscaba tus dedos

Allí, después de hacer volar las sábanas,
en aquel cuarto de paredes blancas,
donde se podía entrever algunas viejas fotografías,
unos pocos vestidos y tantas hojas
como golindrinas en la playa.
Allí reímos y amamos, y descubrimos
cuerpos nuevos,yo el tuyo y tú el mío.
Allí donde por instantes sentía que no solo te amaba a ti,
si no que amaba a cualquier mujer, a cualquier hombre,
a cualquier parte del universo.
Allí donde el orgasmo se prolongó,
cuatro segundos como cuatro vidas mientras sentía que bautizaba al mundo,
que conectaba con Madre Tierra.
Allí mismo, mis dedos te acariciaron.
Y sentiste mi desesperación en cada tímida caricia,
el aliento de unos dedos que buscaban anhelantes,
suplicantes de otra piel, de otro roce con cariño,
de una vida atrapada en apenas un suspiro.
Una lágrima se deslizaba entre tu frente y la vida,
una lágrima triste, de las que duelen en las mejillas.
Aquella forma que tenía de acariciarte
solo podía causar ternura.
Una compasión tan fuerte que se reflejaba
de tus ojos a los míos.
Incluso cuando acariciaba los pechos
era como los de un niño que busca con sus manos
los pechos de su madre,
los pechos que significan vida.
Sólo había una necesidad tan grande de sentir amor,
que la sexualidad yacía rota.
Todo lo que yo necesitaba después de tanto tiempo,
era simplemente cerrar los ojos,
apretar las lágrimas de rabia,
intentar no huir de esa cama,
agarrarme a la persona que estaba al lado
y acariciar su cabello como el que acaricia el trigo crecido en verano.
Pasado en otros lugares,
demasiados cuerpos distintos y sin embargo
el recuerdo de siempre el mismo.
El recuerdo que se clava en la espalda,
que como un alfiler penetra
y llega por la sangre hasta el pecho,
que revienta la carne y,
atraviesa como las navajas del novio y de Leonardo,
que alcanza el punto más lejano como la flecha de Zenón
que sin embargo también sirve para descubrir que el mundo no es plano,
ese recuerdo del mismo cuerpo,
el cuerpo repetido en cada momento,
necesario no obstante para seguir viviendo,
para seguir cayendo en esa espiral que cada cierto tiempo,
me visita para hundirme en el fango,
para mirarme desde lo alto,
pero sin querer echarme un cabo.
Era la desesperación la que llenaba el aire de aquel cuarto,
mi aliento encerrado en mis pulmones
y la soledad tan palpable que si alguien en aquel momento
hubiese abierto tal habría sido el contrate
que la insoportabilidad de tanto dolor
le hubiese llevado a morir en aquel instante.
Mis manos temblaban,
por eso buscaban a aquellas que también vivían en soledad,
lejos de sus padres o cuerpos demasiado extraños
para los cánones del momento.

Solo buscaba sus dedos, como el perro que lame los dedos de su dueño, el que le acaba de lanzar cuatro huesos, y sin embargo, lame los dedos, los lame. Como el perro que lame los dedos de su dueño.
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El Polvorín

A través de los años se cuenta que la tragedia de "El Polvorín" se inició a las 2:55 a.m. en un lugar ubicado en el barrio de San Miguel, en Calidonia, que guardaba material explosivo y municiones, los cuales eran utilizados en aquella época en que la República daba sus primeros pasos.
La Tragedia de El Polvorín, 5 de mayo de 1914.


¡Oh fuego que consumiste las vidas,
de cien héroes en la vía Bolívar!

¡Oh tragedia que empañó de bermejo el día,
y apagó las glorias con sinfonías,
de humaredas y mamposterías!,
tantas almas consumiste sin perdón,
y el cielo teñiste con tu tragedia y tu clamor.

Tantas madres sin sus hijos bajo el sol,
gimiendo de sollozos y de dolor.

Mayo aciago y protervo,
el fuego que pariste fulminó el corazón,
de la furia del aquilón,
en plena conflagración de incendio,
tu ira todo lo cercenó.

La urbe herida te recuerda hoy.
¡Oh patria vestida de sangre y ceniza,
golpeada en su cuerpo por el látigo abrasador,
son miles de memorias y recuerdos,
que laten a siglos por generación!

Vorágine de flamas y felonía,
gritos esparcidos por la madrugada,
pidiendo auxilio en triste algarabía,
refugio, amparo y salvación.

¡Oh Abnegación,
honor y disciplina,
escudos nobles vencisteis la turbación,
de aquella marea de fuego,
que jamás incineró tu noble misión!

¡Oh héroes y paladines de la nación,
que disteis vuestras vidas y vuestros sueños,
por sofocar aquella explosión,
vuestra gesta vivirá por siempre,
más allá del tiempo y la razón!

ROGERVAN RUBATTINO ©
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Hoy te llore con el alma desconsolada

Hoy te llore con el alma desconsolada
con el dolor de mi niño interior que se ahoga en la tristeza
solo la luna llena es testigo del silencio
que ahora reina en mi casa.

Tenías una parte de mí
cada vez que tus ojos negros miraban
el tiempo no era un obstáculo para ti
nunca eso te importaba.

Nunca desaprovechaste la oportunidad para mostrar gratitud
cómo si recordaras aquel día de invierno que llegaste a nuestras vidas
con el frío que nunca se te quito
temeroso por un mundo hostil que no te amaba.

Dejaste de tener miedo
lo cambiaste por amor a la vida
nunca te importo que el día para mí
hubiera sido un día muy difícil.

Encontrabas el momento preciso para subir hasta aquel lugar
donde más fácil pudieras llamar la atención para recibir mis cariños
eras un especialista en ello, para luego correr a la recámara
donde te esperaba el calor de los brazos de mi hija amada.

Por eso será muy difícil tragar tu partida
te fuiste asustado
tan asustado
como cuando llegaste a nuestras vidas.

Te fuiste sin entender porqué morías
el porqué tu vida fue tan corta si apenas empezaba,
no quiero quedarme con el recuerdo de la tragedia injusta
tampoco quiero buscar culpables y sentenciar un veredicto amargo y oscuro.

Este mundo está lleno de rencores y maldiciones sin abrigo
prefiero creer que podemos seguir amando
a pesar de todos los pesares que hay en la vida
quiero creer que todos aquellos que me odian no cumplirán su propósito.

Quiero seguir creyendo que vale la pena
recordar todos los momentos buenos que nos entregaste
tu partida será un recuerdo muy difícil de superar
como una sola vuelta de hoja.

Siempre las ausencias que son queridas
te dejan un vacío que nunca se sustituye con nada
por eso una parte de mí se muere con tu partida
llena de dolor y tragedia y melancolía.

Muchos dirán que eras solo un pequeño gato gris
uno de tantos más gatos,
tal vez no estén equivocados
tu eras una parte muy importante de mi amada familia.

Ahora que ya no estás
dejas un vacío muy grande en la casa
tenías una parte de mí cada vez que tus ojos negros miraban
solo la luna llena es testigo fiel del silencio que reina en mi vida.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.

A mí pequeño chack.
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A solas

Esta mañana
en que el sol me coquetea
salgo al umbral
para verte amanecer...

Te llevo
entrelazado por mi cintura
a la melancolía
del rosal
que se abre para perfumar
mi idea de ti,
la que sabe como aullan
mis brazos por los tuyos
cuando mi loba
abandona la matinal ceremonia.

Te amo.

Eres mío
y lo has oído
del rito que nos une;
que duele
mas deleita mi piel
duplicada en ti
al besar
de tu pensamiento.

Ocupamos ese espacio fino
que arde impasivo
cuando tu mirada
tras la mía
gotea su mar,
la prueba silente
de toda tu perfección
y mi sublime afecto;
día y noche;
limón y miel...

Ahí te conviertes
en el mirto
que me extasía
sobre el alféizar
y te veo
muriendo al agua,
embriagado
del cáliz desbordado
con la uva de los labios
que arrebatas,
mientras hambriento
arrastras mi cuerpo
al campo de tu vid
y el platino de tus cabellos
es la rienda
y la enredadera
de todos mis deseos.

Esta mañana
en que el sol me coquetea
y te ve amanecer...
mi horizonte azul,
mi erguida pradera,
no olvides:
la que te ama tanto
te mostró el atajo
por donde vengas pronto.

Aquí te aguardo
tan impaciente como tuya

para quererte...

a solas.




Yamel Murillo



Nocturnal epístola.
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
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Cincelando esperas

Cincelando el pasado relegado,
hollando recuerdos de acero
en un intento de olvidar
las vidas que nunca viví, las que quise,
hasta que los sueños perpetúan
el cristal descompuesto en gotas de sal.

Profeso horizontes sin respuestas,
flanqueado por el dolor,
la indefensión de la cordura senil,
comprender que el camino es solo polvo,
que no hay voluntad, únicamente salidas
donde navegan las inquietudes laceradas.

Exhausto de mi, de la falta de silencios,
aceptar que no hay soles, ni flores,
ilusiones de nuestro arrebato
por alcanzar ése amor, mecenas de hados,
que no hay alas, ni suficiente luz
para tanta oscuridad.

Buscando ésa grieta solidaria,
con la boca llena de palabras desertoras,
del raciocinio, de todo juicio,
derramo mi mirada en ojos ajenos,
renuncio encontrar el puerto donde el fleje
de mi sangre halle el cáliz donde verter
el cielo, la sima más profunda,
para acoger la lápida del olvido adúltero
con una leyenda cincelada en piedra:
“solo espero….”

Amén
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Tus ojos son contornos de luz

Son contornos de luz,
tus ojos son vistos porque miran,
ellos te arrastran cuando van solos
por el empedrado helado.

Te llevan por calles que llevan al fin del día
por puertas que se abren para cerrarse
excavando bajo sus sombras
sus vidas de cristal sucio.

Allí se hunden sus carnes en la tuya
cayendo el amor como un animal desnudo
alcanzado por un dardo envenenado,
jadeas por sacudirte el deseo de vivir.

El perro ladra a la esquina visitada
cien veces por rostros olvidados
y el gato sobre el armario maulla la tristeza
mil veces escrita en las vigas del techo.

Bombilla torpe, sin luz, sin rostro
que trae al cuarto el fondo de los abismos
de un sol sumergido en aguas turbias
que ilumina la tristeza de tu rostro.

Tus ojos son contornos de luz
que anuncian la miseria de la noche,
una vida de lápiz sin punta
con miedo a escribir
los ramos de lluvia que te entregan
dedos y labios que te pronuncian.
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14comentarios 81 lecturas versolibre karma: 111

No Hay Mayor Sabiduría

NO HAY MAYOR SABIDURÍA

No hay mayor sabiduría en el mundo
que la de aquellos hombres y mujeres
con miles de experiencias vividas
a través de sus largas vidas.

Son nuestros mayores
ancianos, viejitos como les quieran ustedes llamar
son los más sabios que existen
pués por muchos años aprendierón duros oficios
para sobrevivir en otros tiempos
muy diferentes a estos que hoy vivímos.

Debemos de respetarlos
aprender de ellos
no ofenderlos
y entender que ellos son los más sabios del mundo.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
De Mi Libro "Hombres y Mujeres Sabios (La sabiduría de los Ancianos)", Lulu 2018 Estados Unidos.
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Abrazando espinas (@sarrd8r & @Pequenho_Ze)

Vidas de sopas de sobre,
latidos de latas de conserva,
sueños desecados, salados,
abro los ojos al cenagoso presente,
catador de almas de punto y coma,
¿para cuándo rasgar ésta cortina
de emociones sepultas, estampadas,
en almohadas ajenas, intrusas de la fe?

Artificialidades estrambóticas
se arremolinan ante mi rostro;
y ese sabor agrio en la lengua,
esa espera natural de la consciencia
que impide volver a ser.
¿Dónde está el remedio prometido
para olvidar los brillos superfluos
que acosan mi arraigada convicción?

En un acto desesperado por arrancarme
la piel de esta desolación, despedida
sin ayer, sin mañana, eterno segundo
de horizonte negado, eclipse de mis ventanas,
lanzo un brindis de rosas negras,
abrazándome a tus espinas,
calvario de la certeza que esta distancia
la puso mi garganta desgajada por tu condena.

Acabo cortando las palabras despacito,
para borrar cualquier señal
inequívoca en la frente.
Es un recuerdo clavado
en todo mi tiempo, en todo lo que vivo y siento.
No puedo evaporar los sentimientos
en pos del frío apostado en nuestras manos;
me dejo arder al calor de tu llama inexistente.



(imagen: Rose, Gerard van Spaendonck)
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La cornisa de los gatos

Hoy camino por la cornisa
de los aburridos y afligidos,
desconcertado, pululando,
a la hurraca hablando,
husmeando otras vidas
sin reparo, sin aviso
sólo observando, sin permiso,
sin juicio, sin sangre.

En la habitación los muertos
discuten, los que me rondan,
sentados distraídos en el sofá,
calculando las ventajas
de su estado material,
especulando la lógica
de los alternativos más allá.

La cornisa es silencio,
el viento siempre habla del silencio,
nunca de la ruina etérea
sustentada en frágiles andamios,
a veces los muertos se apoya en ellos,
encienden cigarrillos conversados.
A veces dan patadas al andamio
y tiembla mi cornisa.

Son mis muertos.
Un día yo los maté.
No los olvidó, ¿cómo podría?
Tampoco los nombro,
no con esta áspera lengua mía
de gato de las cornisas,
pero desearía hoy lamer
sus huesos. Abrazarlos.
Volver a amarlos.
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13comentarios 89 lecturas versolibre karma: 117

Pensamiento Constante

Rugir como bestia encontrada en su cueva, rugir y no percatarse de lo apacible que transita el presente frente a nuestras vidas, rugir y convertir el cerebro en un vil enemigo, aquél que toda tu historia has temido, he convertido mi mente en un moustruo sin definición alguna, no le basta el tiempo ni mis cariños, ni los concensos que le planteo, ni los árboles a mi alrededor enviando energías puras, no le basta el placer , ni el sueño profundo, ni un montón de carcajadas genuinas, es un pérfido niño malcriado, que se asusta con el más mínimo estimulo, se entorpece y se vuelve sin configuración alguna , errático e indolente, levanta su voz y me vuelve llorosos los ojos, estoy elevando la mía junto a sus poderosas piernas que se eriguen, oh cuan pequeña soy ante tal espectáculo , estoy elevando mi voz a la orilla de una gran montaña, con él enceguecido, enceguecido y cantando canciones blasfemas y nostálgicas, " oid lo que debo decir, considera mi argumento, considera que tú eres yo, considera y observa a tu alrededor, ya no hay por que temer, considera que Boo' ya moon está ante ti, que el cielo está púrpura como tanto lo amas, considera el pasado y la portentosa tormenta que has dominado con excelencia, considera que ya nadie puede lastimarte tanto como tú mismo, considera la resplandeciente inteligencia que has formado como adornos maravillosos, como joyas de piedra luna, y si mi voz no logra encausar tanta fuerza horrorosa, recuerda todo lo que hemos creado en soledad, ve profundamente a nuestro escondite, ve y mira que no hay nadie ahí dentro, sólo calidez a punto de entregarse sin temor, que los años transcurridos no sean en vano, que los cercos se desvanezcan junto a el paralizador cuento de mañana, mañana que no debemos saber, mañana que no te concierne, que no puedes si quiera palpar, por más intuitivo que seas y lleno de certeza quieras tener la boca, hastiado del saber, hastiado de un camino que ya reconoces antes de si quiera saborearlo, yo me niego a videar el futuro, me niego y no me evado, me niego a sucumbir a tus reiteradas ideas fatídicas, tú riges parte de mi existencia, pero la cordura la presento yo en éste momento de autobombardeos, encausa tu esencia, eres la fructífera mente que me dirige, y ambos necesitamos paz , paz y un momento del presente que no se angustie por sus años venideros"
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"Desiertos a granel"

Inmensas dunas
inexistentes,
tragan todo
lo que acontece.

Desaparecen
en la arena,
entre los granos dorados
del tiempo.

Lo malo...
Lo bueno...

No queda
nada.

Salvo
desierto.

Un horizonte vago,
sobre un suelo
yermo.

Presentes
llenos de esqueletos.
Recuerdos vivos,
que murieron.

Felicidades,
mentes,
cuerpos;
que amamos,
y se extinguieron.

Succionados,
por las dunas
del tiempo.

La arena
al viento,
se desprende
en ráfagas.

Un desprendimiento,
una erosión,
que trae recuerdos.

Sólo granos dorados
en movimiento

Pepitas de oro;
como segundos
de un instante,
como vidas
de un momento


Paradojas,
perdidas
en el tiempo.
La comprensión
es un lamento.

Adoro el
desconocimiento;
pero soy adicto
a descubrir.
Sufro,
de curiosidad.

Y aunque
no sé por qué,
sigo cavando.
Porque sé,
que hay algo;
aunque no sepa
qué.

Aunque no sepa
lo que saldrá,
aunque me pierda
en este desierto,
antes de acabar.

Si el reloj cesa,
la Gran Duna
me tragará.

Quizás,
bajo la arena,
sufra un nuevo
despertar.

Quizás,
bajo tierra,
se dibuje coloreado,
mi negro final.

Enterrado,
Bajo la nada
Coloreada
De un desierto.



Rheinn

"Desiertos a granel"

RheinnPoetry®

- caos bajo el amanecer -
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10comentarios 162 lecturas versolibre karma: 99

Ella

Ella, cansada de caminar
a veces sin luz en su camino
y de eternas esperas

De darse toda entera
de ser apoyo e impulsar
hasta que lo logran

Aunque al hacerlo
ella se queda atrás

A veces se pregunta,
si su lucha sin tregua
habrá valido la pena

Ella misma se contesta,
el tiempo lo dirá

Cansada está de añorar,
de no tener lo que tanto
su ser anhela.

Sólo por un día,
desea que sea recíproca la vida.

Mañana, si quizá mañana, se dice,
si la vida me permite continuar con vida,
verás que todo será diferente

Volverá a entregarse entera
como siempre,con el alma
toda ella por completo
no sabe vivir de otra manera.

Y como todos los días
se levantará con su usual alegría
dando gracias por la vida.

Luego al respirar el aire matutino
y al ver nacer el nuevo día
sabrá que valió la pena

Que el ayer ya pasó
es un tiempo inexistente
y que sólo fue un mal día.

Que los contratiempos
sazonan nuestras vidas
para luego saborear su miel.

MMM
Malu Mora Mora.
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Quiero ser contigo (@_Sejmet_ y @Verín)

¿Qué eras, nostalgia? ¿Otro nombre dado al vacío? ¿Soledad? ¿Lo peor de mí?
Lo he olvidado, ¿acaso importa? Lo que vale y me eleva dos palmos por encima de las nubes es saber que la luz sigue encendida en mi pecho, justo eso. Eso justo anhelaba y lo he encontrado en la voz de un nuevo día despertándome del sueño.
Llegaste. Tan elegante… seduciendo con tu aroma de vida recién hecha y luciendo carmín en los labios del color de la poesía. Eras tú tan igual a los sueños… ¿Cómo no reconocerte en las plumas del ocaso que se funden con el vuelo de un poema? Sí, tú, suspiro de esperanza que no cabe en los pulmones (de quien milagros no espera). Espanto de nubes, tropel colorido volante en mi vientre, melodía continua, sonrisa permanente llamando a mi puerta. Es así, de esta manera tan perfecta, tan tuya, como desatas de la quimera los hilos que sujetan mis latidos a los puños. Ya son libres de posarse donde quieran, ya era hora que eligieran de destino el paraíso sembrado de luces que albergan tus manos.
Quiero ser contigo. Pero no me refiero a ser la mitad de un todo, parte, trozo, resto indefenso en tu ausencia. No. Hablo más bien de añadir más vida a nuestras vidas restando los miedos, sumando caricias, poniendo más tonos, más dedos, más brazos, más piernas, más lenguas… saliva.
Más...
Ser núcleo, temblor consentido, epicentro, gemido en mi boca entreabierta, calor enredado en tus muslos. Ser. De esta manera y de aquella y de otra diferente. De todas las posibles que halle una imaginación compartida como la nuestra. Quiero ser contigo otra existencia más allá de la mía. Una flor de las dos flores que decoran la maceta perfecta. La sombra que abraza a la sombra que forma la noche.
Nos queda el milagro en los ojos que imaginan y tocan y sienten. Queda el amor floreciendo en poemas escritos por manos que sueñan. Queda mi voz en tu boca llamándote Amor. Y por delante, un camino despierto y abierto ante ti, ante mí, para siempre.

(¡Ah! Una cosita... Muy pronto @TuroCarballo, nos prestará su voz y su guitarra para seguir haciendo magia con Quiero ser contigo)
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Callar mis adentros

Callar mis adentros, recogiendo todo viento,
palabras que se niegan a formarse,
a tornarse en fonemas lúcidos, transparentes,
decepción como sombrero de hojalata,
incomprensión, peaje de arena en mi boca.

Cuando el silencio ahoga la convicción
y soledad son las notas crepusculares
de los clavos que sellan mis latidos,
corazón embolsado con cenizas de lápidas,
recogidas en monasterio mudo, vagabundo,
de vidas quebradas, planchando todo presente.

Con el alma en bolsillos rotos, raídos,
sucios de dagas bendecidas por la traición,
pagando el peaje de arrancarte las entrañas,
entregándolas a olvidos con zarcillos esclavos,
me entrego a callar mis adentros como partida,
como náufrago en ésta muchedumbre ficticia.

Amén
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Amigas..

Amigas..

Amigas, las hay muchas como estrellas en el cielo…pero no todas brillan como un lucero.

¿Pero cuando brillan como un lucero? Cuando tu noche esta oscura, cuando estas en tinieblas y ahí están ellas para alumbrar tu sendero.

Si te equivocaste y estas al borde del abismo ponen sus manos y te tienden un puente, para cruzar el camino.

Con una botella de vino y un par de copas en mano cantamos y bailamos hasta que la luna se esconde.

Pasamos muchas horas riéndonos de la vida, acordándonos de los amores, de esos que nos partieron el alma y de aquellos que nos traen la calma.

Las amigas, no te juzgan, no pretenden cambiarte solo te aceptan como eres con tus imperfecciones..

Benditas sean las amigas, que regalan a nuestras vidas, exquisitos momentos de intensa felicidad
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Mendigo Profeta

Luz seca abriendo veredas para caminar despacio, dentro del cántaro aguas y aires del pasado, lagrimas desterradas a los océanos.
En la plaza aves y reptiles, el calendario, el reloj, la sombra, se ha parado, Tánger camina lento y despacio.
Silencio está cantado el gallo, solo en la alborada, me recuerda a Granada su Albahicin y sus gitanos
Tornasoles giraban alrededor de su figura y el aire modelaba los árboles quietos
El mendigo lleno de todo y vacío de alimentos, caminaba lento, muy lento
Fuente de saber, universidad callejera con sangre, dolor, y miseria.

La sombra le acompaña y la tristeza es su compañera, truenos apocalípticos destruyen sus sueños, y su libertad se revela, profetas de los desiertos y los mares
Poner orden en su cabeza, la dejadez, el miedo, golpea sus pies desnudos en las aceras
Es el testigo del milagro de los panes y los peces, y no tiene que comerse, solo sudor y barro a diario le acompaña
Mañanas sin sombras, acarician sus miserias diarias, vientos de sabores tristes y húmedos en su cabeza,
Profeta de Chaouen
Sol con tormentas
Ser humano abandonado
De dolor y soledades desiertas.

Silencios rotos en estas calles estrechas, la montaña que se toca con las manos y brota de ella el agua, blanca, azul, serena.
La llamada a la oración descalza la conciencia, aunque libres, atados aún tronco florecido con mágicas recetas, creando con el viento caricias en sus manos
Levitando la tarde ha perfumado sus existencias
Una mano poderosa, les lleva a crear y extasiar, la verdad de una fe llena de esperanzas
Primavera del profeta.

No son candados, ni si quiera son besos ni caricias que nos llegan, son ramas secas vidas enteras, sin fronteras
Tánger dormida y despierta
Media luna iluminada, el verdadero loco de Picasso, viviendo la mañana resucitada
Volveré despacio me sentaré en las puertas y ventanas de Chaouen, en sus silencios me dormiré.
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¿Qué pasaría, si...?

Entre dos mundos:

Cuando el invierno se recrudece
y sin tregua oscurece el reflejo del sol;
cuando la historia se pudre entre musgos
y se muere con calmada indiferencia...
¿Qué pasaría, si...?

Si el viento feroz dejara de vagar
por los escombros sin dueño, sin luz;
si la noche corroída dejara de patrullar
las almas condenadas, sin destino, al silencio.
¿Qué pasaría?

Si la soledad del tiempo,
si la cantidad de sueños robados
y los recuerdos envueltos en llamas
pudieran hacer eco.
¿Qué pasaría?

Si los minutos abandonados a su suerte
pudieran mirar atrás;
si las vidas partidas en trozos diminutos
esparcidos por el universo

pudieran gritar enloquecidas, palabras,
palabras impregnadas de deseos, de verdades,
de corajes, de esperanzas y de olvidos.
¿Qué pasaría?

Qué pasaría si la historia no les mintiera.
Qué pasaría si los hogares abandonados
se volvieran a llenar de risas, juegos y algarabía.

Qué pasaría si la nostalgia y la añoranza
despojadas de llantos se pudieran borrar de una pluma.

Qué pasaría si los individuos socialmente ignorados,
humillados e incomprendidos proclamaran la verdad, la voz y el lugar.

Qué pasaría si fuese posible formar parte de un mundo
sin posiciones, sin linajes, sin razas,
sin fronteras envenenadas, sin leyes contaminadas,
sin injusticias justificadas; los abrazos rotos;
los padres sin hijos e hijos sin padres;
los cuerpos asesinados sin memoria.

Y después de tanto infortunio y tinieblas, qué pasaría,
qué pasaría si el cielo abriera, por fin, los ojos y dijera: ¡basta!
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Tres tañidos

Tres días...
tres días de amor
desgarrando nuestras vidas,
sangrando emociones
por cada poro
de nuestros sentidos,
tres días de latidos
hermanados
en un solo tañido.

Tres días mojándome
en la playa de tu mirada,
dos almas fundidas,
dos bocas abrazadas,
una única piel amalgamada.

Pero las nubes
inundaron tus oídos,
te contaron
que tenía efectos secundarios,
que no existía horizonte.

Partí vagabundo, sin luchar,
como perro abandonado.


Pasada una vida,
me cuentan que te apagas,
que tu aliento enmudece,
corrí, escapando
del perro vagabundo,
para sostener tu mirada,
aferrándo nuestras manos
a la brevedad de tus tañidos.

Acercando tu boca,
exhalaste a mis cinco sentidos,
un te amo,
desgarrando entrañas,
triturando latidos.

Tu vida en mi pecho,
la mía en tu despido.


Tres tañidos
que en soledad no olvido.

Amén
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