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Las llaves siempre en el mismo lugar

Dejo las llaves, siempre, en el mismo lugar,
no es una manía, es una costumbre,
te beso en los labios y apoyo mi cabeza en tu frente,
es una manera de perdonar el día sin nosotros,
de devolvernos al caos, hablamos de Einstein
mientras nos mordemos la boca, de Sartre
y tu vestido deja de existir, es la economía de Adam Smith
fluctuando entre el Ibex 35 y el suelo,
ninguno dice que las azaleas están preciosas
ni ellas comentan nada cuando beso tus pechos,
lamo tu ombligo, tu sexo
y sé que es como dar un paseo por el modernismo de Gaudí,
la cama discute sobre la izquierda, el centro, la derecha,
sabiendo que somos unos anarquistas de los espacios,
no hay Gandhi que pueda detener tanta violencia,
hablábamos de literatura, del Kama Sutra,
de la biblia cuando los dioses salen por la boca,
de pintura, cuando somos bodegones de naturaleza muerta.
No es una manía, es una costumbre
lo de dejar las llaves, siempre, en el mismo lugar.
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Desterrados

Caminando sedientos, bajo un sol ardiente, un tumulto de personas caminan sin saber a donde ir, llegan a un país extraño, a un país distante de ellos.

Son los desterrados, por gente que en algún momento les prometieron un paraíso pero viven en una guerra sin sentido.

Hoy lloran su desventura, y llevan acuestas sus recuerdos de una tierra que los vio crecer y hoy tienen que abandonarla.

No saben que harán, ni donde dormirán, lo único que saben es que hoy dormirán tranquilos, sin el zumbido de las balas sobre sus cabezas, que estremecían las paredes del cuarto.

Desterrados, de su terruño, del olor, del sabor, de sus fiestas, de sus colores.

Desterrados de sus amores, que los condenan a vivir en soledad, con el alma desgarrada.

Separados sin compasión de sus familias, de los amigos, que hoy lloran su partida.

Los desterrados, no porque delinquieron, no porque lo desean, sino porque las injusticias, la violencia, los obligó a ello.

Y el mundo mira con desdén, el éxodo interminable de seres humanos que solo quieren vivir en paz y en comunión con el mundo.

Hoy habrá un nuevo amanecer, nuevas esperanzas,
hoy saldrá el sol para ellos.
Hoy nace un nuevo día….para los desterrados.
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Rosa negra

Rosa negra
ardiendo en el fuego.

Llama intensa
que devoras sus pétalos.

Belleza cruel
en instantes de luz oscura.

Claridad
en la confusa locura.

Renacimiento y muerte,
sucedidos en la espiral del tiempo,
en el violento ardor del fuego;
anaranjado y rojizo crepitar.

Nuevas rosas negras
en el fulgor de las llamas
de este mar.

Pétalos de fuego,
ardiendo en desesperación;
fragilidad y violencia,
en tu ígnea seducción.


Rheinn
"Rosa negra"
Todos los derechos reservados.
RheinnPoetry ®
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Reminiscencia de invierno (parte VI)

En el check-in asistido por computador del aeropuerto, Solomon se siente como pez en el agua. Para Salvatore sin embargo, es como un proceso sin alma, extraña los tiempos en que una señorita amable le atendía en un mostrador; en esto él es todavía chapado a la antigua. El vuelo a Monterrey no toma más de noventa minutos (la última década de avances aeronáuticos no ha pasado en vano). Solomon está tan desvelado luego de una intensa madrugada conquistando reinos en Dota 9, se queda dormido de inmediato y ronca durante todo el camino. Salvatore, también está trasnochado pero no concilia el sueño en su asiento, de hecho nunca ha podido dormir en un avión, incluso cuando viajó a Alemania. Ha sido y sigue asediado por la incertidumbre. ¿Qué encontrará en Monterrey?

Salvatore había investigado ya que esa tarde tenían una presentación comercial (para incentivar las ventas) en el edificio de Remembrance. Mientras tanto, se hospedan en el Holiday Inn Monterrey Valle. Solomon continúa durmiendo el resto de la mañana, hasta pone el rótulo de "no molestar" en su puerta. Salvatore se recuesta, pero sigue pensando en el incidente de su pasaporte extraviado y esa hoja fantasma, digitalizada en la nube, con un sello de Monterrey. Piensa en Alessandra, en sus besos, en su cuello; y por un instante, vuelve a sentir en sus labios, el oasis de su ombligo y ese recorrido por los delicados trazos de sus piernas y por la alucinante curva de su derriere. Su paladar se endulza ante la evocación del sabor de sus pezones. Recuerda sus ojos, esos profundos ojos café oscuro donde él podría perderse el resto de su vida. “¿Qué estará haciendo esa mañana de sábado?” es una pregunta que ronda su mente mientras se queda dormido, aunque no más de media hora.

Solomon y Salvatore tienen un hambre voraz al mediodía. No desayunaron nada en el avión. Bajan al restaurante del hotel y se comen una buena cantidad de tacos al pastor bien enchilados. A Salvatore se le da bien el picante en la comida, Solomon en cambio tiene la cara enrojecida, una lágrima sale por su ojo izquierdo y en su lengua, hay un incendio que tres cervezas corona no son capaces de apagar. ─No bebas más por favor, te necesito sobrio en la presentación ─le dice Salvatore─ creo que hay secretos oscuros en la tecnología que usa esta corporación, seguro que tu agudeza de hacker ha de captar algo que yo jamás podría ver ─Un vaso de agua con hielo, urgente ─le grita Solomon a un mesero que va pasando cerca.

Un taxi verde los lleva velozmente a su destino. Un edificio de unos siete pisos a pocos kilómetros de la zona industrial de Monterrey del parque Fundidora. El taxi es un sedan Nissan que se les antoja pequeño, pero es un auto del año y de verdad se siente como nuevo. El conductor responde un par de llamadas con su auricular bluetooth durante el viaje y no deja de decir cosas como: “güey haz esto”, “¡no seas güey!”, “¿qué te dijo ese güey de mí?”, “te dije que no volvieras a ver a ese güey”. Parece que todo su vocabulario gira alrededor de esa palabra “güey”. Solomon tiene amigos Mexicanos pero no había escuchado que usaran tanto esa muleta al hablar. Entre llamada y llamada les habla de lo que él considera atracciones turísticas en el camino. A Solomon solo le llama la atención lo caprichosa forma del cerro de La Silla, Salvatore está absorto en sus preocupaciones, realmente no ha puesto atención a nada.

El edificio de Remembrance es totalmente asimétrico en todos los sentidos, tiene dos caras revestidas por completo de vidrio que asemeja espejos que reflejan todo a su alrededor. Una cara totalmente tapizada de ladrillos de un café quemado y otra cara que parece un inmenso césped vertical. Una de las caras de espejo, a ratos, según la intensidad de luz, parece esbozar la silueta de una neurona. Allí los reciben anfitrionas sumamente amables y atractivas. En un salón de conferencias les dan una presentación general de los servicios de la corporación en una pantalla que es literalmente de 360º. Una de las anfitrionas toma un grupo (Salvatore incluido) y los lleva a un recorrido por todas las instalaciones del edificio. Las áreas tecnológicamente impresionantes son las que principalmente se muestran, nadie quiere ver las oficinas de contabilidad o de recursos humanos. Otra anfitriona toma otro grupo, donde va Solomon. Los recorridos pretenden mostrar las mismas áreas, pero en orden distinto, en grupos pequeños es más fácil apreciar, comentar, preguntar y responder inquietudes. En noventa minutos concluye todo. Cerca del 20% de los asistentes terminan comprando paquetes de servicio.

Temprano esa noche, Solomon y Salvatore se van a cenar a un lujoso restaurante en el centro de Monterrey. “Allí sirven un cabrito de primera” les dijo el encargado del mostrador del hotel antes de salir. Salvatore sabe que tiene que consentir a Solomon un poquito, que le está pidiendo demasiado, considerando que ni siquiera son amigos y hasta hace muy poco, ni se caían bien. En el restaurante, precisamente piden cabrito para cenar acompañado por unas cuantas cervezas corona. La cena en verdad es deliciosa. ─ ¿Tú en verdad crees ese cuento de que lo que te venden son vacaciones inolvidables? ─dice Salvatore antes de darle una mordida a un taco de cabrito─ Esa tecnología de nanobots capaces de implantar breves instantes memorables de unas vacaciones, es totalmente viable en estos días ─le responde Solomon con la boca llena de cabrito y un poco de la salsa escurriéndole por la comisura de los labios, manchando su roja barba─ Si lo piensas bien, cuando uno recuerda unas vacaciones de unos 5 años atrás, todo lo que queda son unas cuantas instantáneas en la mente de los mejores momentos, casi no tienes diálogos, ni escenas muy elaboradas de lo acontecido ─le sigue diciendo antes de beberse media botellita de corona en breves sorbos ─eso, considerando unas vacaciones promedio, claro está; porque si en esas vacaciones te arrodillaste ante tu novia para pedirla en matrimonio, esa es otra historia; implantar algo así lo veo difícil ─Tú eres el experto en tecnología y ciertamente lo que dices me hace sentido, pero ¿qué piensas del otro tipo de servicios? lo de borrarte momentos y hasta épocas dolorosas de tu vida ─Mira Salvatore, si te soy honesto, yo no creo en eso del alma, el espiritu o de chamanes que escupen demonios en calzoncillos; pero si te puedo decir que los sentimientos y las emociones profundas parecen guardarse en algún lugar más allá de las neuronas y sus interacciones químicas o eléctricas, hay un misterio en eso ─responde Solomon mientras limpia su plato usando pedazos de tortilla con los que recoge los últimos residuos de salsa y carne ─esta carne y esta salsa de verdad son cosa aparte, qué comida tan deliciosa ─no puede Solomon evitar hacer ese paréntesis en la charla─ entonces, pienso yo, qué es viable borrarte los recuerdos, pero en tu esencia ha de permanecer algo de esa etapa de tu vida, algo de las personas y de los sentimientos y emociones que te han borrado ─concluye Solomon─ Necesito averiguar si contraté servicios de esta empresa con anterioridad ─ le dice Salvatore y le cuenta toda la historia del pasaporte perdido y la hoja digitalizada con sello de Monterrey y las extrañas cosas que le han ocurrido al estar con Alessandra, esa sensación de conocerla de antes, de amarla de antes inclusive. Solomon le cuenta que durante el recorrido que le dieron a él, con excusa de ir al baño se escabulló hacia su centro de cómputo y sabe bien en donde es que deben resguardar las copias de respaldo de los expedientes de los clientes. Le asegura que esa misma noche regresa a ese edificio con una identidad falsa de técnico externo de mantenimiento de los servidores y va a obtener su expediente. Le ruega Salvatore que obtenga el expediente de Alessandra también.

Esa noche, Solomon llega a la garita de seguridad de Remembrance y presenta una tarjeta de acceso de la empresa que les da servicio técnico a los servidores de cómputo. Solo él sabe cómo ha podido averiguar el nombre de la empresa, falsificar una tarjeta de acceso e introducir un registro de autorización en la bitácora de visitas programadas en el sistema de seguridad de Remembrance (cosas de hackers, eso es seguro). Dentro de las instalaciones se mueve con una naturalidad escalofriante. Va y viene por los pasillos de los servidores. Revisa una cosa y la otra. Asegura cables conectados. Hace chequeos a los routers, etc. Y asegurándose de estar en un punto ciego ante las tantas cámaras de seguridad, inserta una memoria USB, con un software especial que rastreará los archivos del historial de Salvatore y Alessandra. Deja la memoria conectada y se va por allí a fingir que hace más chequeos de rutina. En menos de treinta minutos concluye todo. Retira la memoria, se asegura que tenga una carpeta de Salvatore y otra de Alessandra. Y se retira de las instalaciones tan naturalmente como llegó. Uno imaginaría que estas cosas conllevan un gran riesgo y que la posibilidad de que lo descubran es sumamente alta. Pero el que sabe, sabe. Y por lo visto, Solomon, sí que sabe de estas cosas. De regreso en su hotel inserta la USB en su notebook y hace una llamada: ─ ¿Salvatore? ¡Lo tengo! Me vas a quedar a deber una muy grande con esto compañero ─ ¿De verdad? ¿No te han descubierto ni nada? Disculpa, pero honestamente nunca pensé que todo ese alarde de tus dotes de hacker iba en serio. Te debo una muy grande de por vida, tenlo por seguro amigo ─ Solomon le continúa contando algunos pormenores de su visita a la corporación y de como obtuvo las dichosas carpetas. Le cuenta que todos los archivos están fuertemente encriptados. Pero que no se preocupe, que va a diseminar (sin riesgo de que alguien más vea el contenido) la tarea de decodificación ante una red de usuarios que permiten acceso a sus computadores mientras ellos duermen, para distribuir tareas que requieren alto volumen de procesamiento y aún entre otros usuarios conectados a redes de juegos de video que no han dado su consentimiento, pero igual, existen pasadizos para lograr que cooperen. “Total, no se les hace ningún daño” le dice también. Solomon se queda dormido monitoreando el avance de la tarea que ha diseminado.

A la mañana siguiente piden el desayuno en la habitación de Salvatore. Solomon se reúne con él allí para ver los archivos en cuestión. Entre varios papeles legales y formularios se encuentra también una amplia variedad de videos. En ellos se documenta a detalle las razones por las cuales Alessandra y Salvatore, primero en pareja y luego en solitario, declaran en su propia voz la justificación y la amplia liberación de responsabilidades hacia Remembrance. En uno de los videos, Alessandra, ahogada en llanto, confiesa lo infeliz que ha llegado a ser con Salvatore, la escasa atención que éste le presta, lo evasivo que se ha vuelto, su frialdad e indiferencia, abundando en anécdotas al respecto. En otro video, Salvatore, con la voz entrecortada, como con un nudo en la garganta confiesa lo posesiva que Alessandra se ha vuelto, lo insistente y controladora que es. Que le pide justificación, minuto a minuto de sus horas en la calle, que espía constantemente toda su actividad en las redes (la cual es tan reducida de todos modos) y todas las apps de su móvil. Y detalla los ataques de histeria de ella, muchos de los cuales han desencadenado en violencia física, quizás superficial en su mayoría, pero con tendencias a empeorar al punto de creer él, que su vida podría correr peligro en algún momento crítico y trágico que aún no se da; pero que no descarta del todo. Entre formularios, contratos y videos queda muy claro que ambos, por voluntad propia, y en pleno uso de sus facultades mentales, han autorizado a Remembrance a borrar de sus vidas todo rastro de que alguna vez fueron pareja y estuvieron enamorados. Lo cual incluye visitar y persuadir por todos los medios a los familiares, amigos y conocidos de ambos, eliminar todo objeto físico y actividades en las redes, y borrar de su cerebro los principales enlaces que activan tales recuerdos, usando la patentada tecnología de nanobots de Remembrance. Salvatore está en shock ante tales videos. A Solomon le parece que todo es muy viable, tecnológica y logísticamente hablando, su pragmatismo se antepone a cualquier emoción que quisiera aflorar al respecto, pero no hay mayor riesgo de emociones; a decir verdad, su personalidad parece estar marcada por una gran falta de empatía. ─Insisto en lo que te dije ayer ─rompe el silencio de quince minutos en que ambos han quedado luego de ver el último video─ si los sentimientos en verdad fueron muy profundos, rastro de ellos debe quedar en algún otro lugar, más allá de la red neuronal de la memoria, y acuérdate que no hablo de infantiles misticismos de ningún tipo─. Luego del desayuno, abandonan Monterrey sin decir más. El silencio reina entre ellos durante el viaje en taxi hacia el aeropuerto y durante el viaje de regreso a casa. Esa noche, sin embargo, Salvatore recibe llamada de Solomon. ─ ¡No vas a creer lo que he descubierto! ─ y Solomon prosigue contándole que en ambas carpetas había unos archivos que parecían basura, residuos de alguna eliminación de archivos, o una especie de archivos temporales incompletos ya inservibles, pero que despertó su curiosidad, alguno que otro patrón que vio en ellos. Más impresionante fue que ninguno de sus medios convencionales para decodificar archivos le había sido útil. Estos tenían algún mecanismo de codificación cuántica con una llave de encriptación tan larga, que le llevaría muchas vidas humanas a la espera de incontables servidores de alta potencia de computación de la época para lograr descifrarlos. Pero que, siendo el reto tan mayúsculo, él no había de quedarse quieto hasta hackearlos, costara lo que costara, aunque su contenido fuera inservible al final. De modo que haciendo acopio de todas sus habilidades tecnológicas y hasta de las que no, pudo acceder a la ultra nube cuántica experimental en el proyecto de aceleración de partículas que hace un par de años arrancó Japón en combinación con la China y algunos países árabes en algún lugar aún secreto de Oceanía. Y luego de un par de horas de batalla campal para derribar sus múltiples sistemas de seguridad de un orden avanzadísimo, logró acceder y descifrar los archivos en cuestión de unos noventa minutos. ─Ya tengo los archivos y he visto su contenido. No tienes idea de la relevancia de ellos para tu caso. Ese contenido lo cambia todo radicalmente. No debo decirte nada más por teléfono. ¡Ven a mi casa cuánto antes! ─Salvatore no responde nada, pero no se lo piensa dos veces. Se pone unos jeans, un suéter y un abrigo, toma las llaves de su automóvil y agarra camino a casa de Solomon. Son las 11:55 de la noche de un domingo de invierno especialmente gélido, la realidad misma parece congelarse y hacerse añicos ante los ojos de Salvatore mientras conduce rumbo a casa de Solomon.


(continuará…)


AljndroPoetry
2018-ene-1
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Poema 20

A Carlos Huerga

Los kilómetros
perdiéndose en el retrovisor.

El arcén corriendo
paralelo a nosotros
como una serpiente blanca y eterna
a la espera de engullirnos.

¿Ves el infinito en el desierto?

El sudor escuece en los ojos
como reencontrar cartas
de un amor olvidado.
Rage Against the Machine
en el equipo de música.

Dunas, cactus y cables de tendido eléctrico
a ambos lados de la carretera.
Buitres sobre nuestras cabezas.

Nada más.

Silencio a nuestro alrededor,
latas de cerveza vacías
en el asiento trasero.
Tom Morello marcándose un rift
que se entremezcla con el aullido de un coyote.

Territorio Apache.
Pueblo guerrero
convertido en propaganda,
películas del Far West.
Gerónimo nos saluda
desde lo alto de una loma,
entre un cartel publicitario de Marlboro
y otro de Jack Daniel´s.

Cambio de rasante.

Nuevo paisaje.
Las Vegas brillan a lo lejos.
Mujeres que nos saludan,
ofreciendo mamadas por una copa.

La tierra del vicio abre sus puertas.
La lucha por el sufragio universal
se resume a unas piernas abiertas
a cambio de un pollo de cocaína.

Aceleramos.
El humo del tubo de escape
tizna las lágrimas de Clara Campoamor.
Una estrella fugaz
sobre la brújula de este Road Movie.
El grito de los Panteras Negras
nos dice que huyamos.

A nuestro alrededor pistolas,
jeringuillas, cadáveres.
El espíritu de Malcom X
se lamenta en silencio.
Los derechos de los negros
convertidos en una pipa para fumar crack.
Políticas separatistas,
guetos y violencia.
Luther King se despide
entre sollozos
gritando que una vez tuvo un sueño.
El viaje llega a su fin.

Una vuelta más en el cuentakilómetros.
La miseria de esta sociedad
aún empapa nuestras gargantas.
La estatua de la libertad aparece en la distancia.
Unas luces de neón nos saludan
“welcome to the land of the opportunities”

Poema XX, extraído del libro Fragmentos, sueños y derrotas. Vol. I
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Estatuas de sal

Es también curiosidad una caricia
es pregunta y misterio.
Sobre una piedra duerme la sombra de los lirios,
el musgo es la historia de los días,
uñas verdes en una espalda alada.
Alguna vez amamos así;
violencia y quietud.
Deja escapar la predicción, violetas de hielo
besan la raíz de lo que aprendemos
sin que sea una respuesta,
nadie mira hacia atrás
hacia la caricia pasada;

ya somos estatuas de sal.
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Un Relato de Amor en Navidad

La noche era muy fría, en una ciudad tan grande.
En soledad el frío se siente y congela hasta los huesos.

Como cada mañana muy temprano antes de que la luz del alba y se hicieran presente los rayos del sol.
Miné saltaba de la cama, se bañaba, se vestía, daba un beso a Marita su hija de nueve años
que todavía dormía, que se medio despertaba para responder a ese beso.

No había colegio, Marita estaba de vacaciones,
no tenían ni un pariente ni un amigo, lejos todos estaban,
preocupada salía hacia su trabajo en una ciudad tan grande.
No sin antes declamaruna a una las tan repetidas frases características de todas las madres.

No le abras a nadie, si tocan no respondas,
no prendas las estufa, no salgas a ninguna parte, lee un libro, pinta un paisaje,
escribe para que mejores la letra, colorea, ponte a ver la televisión, te dejé el desayuno en la mesa,
y allí hay comida, nos vemos en la noche hija, te quiero.

Y corría a la parada del autobús, preocupada de dejar sola a su hija.

No siempre fue así, a veces había quien la cuidara, pero esta vez las circunstancias eran diferentes.
Marita era obediente, creativa, no le daba problemas a su mamá.
Ya su madre mucho se afanaba como para causarle disgustos, así que se levantaba, se bañaba,
escogía un vestido, luego iba a ver que le había dispuesto su madre para el desayuno,
terminaba ponía los platos en el fregadero y se iba un sofá de la sala frente al televisor.
esa era su rutina vacacional

Pero esta no ocasión no podía ver sus programas favoritos, todo cambió.

Jugaba con sus muñecas, inventaba juegos solitarios, recorría uno a uno cada cuarto,
salía al balcón que daba a la calle a ver pasar a la gente, tanta gente y ellas tan solas, pensaba para sí.
Mientras con la mirada seguía un auto, ese también era uno de sus juegos solitarios,
adivinar cuantos autos rojos pasaban, si eran más que los otros colores de autos el rojo era su color preferido.
Llegaba el medio día, buscaba su comida y sola se sentaba a comer, luego, caminar por todas habitaciones,
contar las horas y esperar a su mamá

Anochecía la penumbra cubría la gran ciudad y su casa en ésta ocasión estaba a oscuras, un árbol navideño sin luces,
ni regalos y al pie un nacimiento, desangelado, con sus reyes magos,
que esta vez no hicieron magia y la estrella de belén no brillaba.

Sólo las luces decembrinas de los anuncios publicitarios podían iluminar el departamento de ese segundo piso.
Se ponía su pijama, luego iba al cuarto de su mamá y allí se acostaba , teniendo su propia recámara
prefería dormir con su madre, las noches de invierno eran muy frías, las sábanas estaban heladas,
Marita se acostaba del lado de su mamá para calentar su almohada y las sábanas,
mientras iba contando los minutos que faltaban para la llegada de su mamá.

Daban las 10 y por fin oía el ruido de la puerta abrirse, luego los pasos por el pasillo hasta su recámara.
Inmediatamente la abrazaba y le decía :
-Mami ya calenté tu lado, y se recorría al extremo de la cama donde estaban las sábanas frías..
Su mamá se acostaba, la abrazaba y así platicaban, la niña tantas cosas que quería decirle a su madre
y ella por el cansancio, haciendo esfuerzos por escucharla, hasta que caían rendidas de sueño y abrazadas.
Esa era la rutina diaria.

Pero ese día precisamente fue distinto.
No tenían luz, ni gas, ni nadie que la cuidara, así que al llegar la noche,
esperando la llegada de su madre solo con una vela se iluminaba.
Miné abrió la puerta de la entrada y la niña estaba sentada en el comedor esperando por ella.
Miné la abrazó y la besó mientras le preguntaba como le había pasado el día después le preguntó
_ ya cenaste hija? _
sirviendo el único plato de sopa fría que se había hecho antes que el gas se terminara; al mismo tiempo
que lo ponía en la mesa en el lugar de Marita.
-Mami no quieres? tú ya cenaste?-
Su mamá le contestó
- Si hija, anda come tú.
Marita comió unas cucharadas de esa sopa fría e inmediatamente se lo acercó a su madre,
diciendo que satisfecha estaba.
Mine comió el resto de la sopa no sin antes volver a preguntarle a su hija si no quería más.
La niña intuyó que su madre no había comido nada en el día,
Porqué madre al fin ,la comida de su boca se quitaba por su hija, el amor de su corazón, la razón de vida y por la que luchaba día a día en esa fría y gran ciudad.

Pero esa noche no necesitaban ni gas ni luz, porqué el amor que madre e hija se profesaban,
era suficiente para convertir una sopa fría en un platillo excepcional, y es que el amor hacía su milagro,
todo lo iluminaba su vida , sus corazones, al mismo tiempo que les daba calor a ese departamento
y a la misma ciudad tan fría tan indiferente al dolor y a la desgracia ajena.

Esa joven madre, trabajaba para poder dar una mejor vida a su hija.
Y una noche de quincena cuando recibió su sueldo y sus aguinaldos duramente ganados,
fue objeto de un asalto, con violencia arrebataron su bolso y con ello algunos sueños,
el robo la dejó sin cena Navideña ni regalos para Marita.
No hubo pago de luz ni gas pero gracias a Dios un pedazo de pan nunca a su mesa faltaba.

Solo con la fuerza y la fe que Dios le daba levantó el ánimo, total Miné se dijo,
a mi no me pasó nada, y mi hijita está sana, ya vendría días mejores, otra quincena,
otro año con sus navidades, otros aguinaldos, pensaba, podré llevar la cena navideña y los regalos,
que esta vez a su hija y a ella les faltaron.

Pero esa noche de navidad en esa casa iluminada sólo por las luces de la gran ciudad,
el niño Dios nació allí esa noche fría rodeado del verdadero amor.

Volvieron a su rutina, la niña a calentar con su pequeño cuerpo las frías sábanas,
el lugar dónde su madre en un momento más se acostaría.
Y como cada noche abrazadas platicaban sus sueños por alcanzar,
quizás un día con su arduo trabajo; se quedaba pensando Miné, los lograré,
se decía así misma mientras el sueño las vencía.
Hasta mañana hijita, mañana será otro día.
Mientras le daba un beso de buenas noches le decía :
-Te amo hija.
_Te amo mami.
Y al unísono
Hasta mañana!

Y se quedaban dormidas, mientras una brillante luz su bendición y protección les daba.

MMM
Malu Mora
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Ni un silencio más, ni una voz menos

Solo silencio por aquellas que mueren en mi nombre,
solo silencio por aquellas que cayeron por mi vida,
solo silencio por aquellas que no tienen nombre,
ni voz, ni vida, ni rostro, ni alas, ni sonrisa.

Silencio por aquellas condenadas a él,
silencio por sus cuerpos y por sus heridas,
silencio por las víctimas y el dolor del crimen
del estado, del patriarcado y de la complicidad
de quién no es capaz de ver.

No, no, no quiero en tu rostro más lágrimas,
ni más silencio en nuestras calles.
No, ni una gota más de silencio en los días
ni un segundo más de soledad en tu nombre.

No estás sola hermana, somos resistencia,
somos flor, somos fuego y seremos mares.
Desbordaremos los muros que te encierran
y partiremos las cadenas y los alambres,
que con golpes han desgarrado tu alma,
roto tu mirada y derramado tu sangre.
Sé fuerte, sé firme y vuela libre, vuela,
que no es amor, eso que pretende,
sino la mayor bestialidad, la de la guerra.
¡Vuela! Que no estas solas en nuestro enjambre
que los pararemos y picaremos, compañera.

Mujer encarcelada por sus mentiras, levántate
que no hay nada de amor en su violencia,
que nos despertaremos en tormenta
frente a sus golpes y sus grilletes,
frente a sus palabras y sus cadenas,
juntas, mano a mano, frente a frente:
¡Ni un silencio más, ni una voz menos!
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Las palizas a mi madre

Oí un estruendoso portazo en el pasillo. Era la puerta de entrada que se había cerrado con toda la fuerza del mundo. Todo mi cuerpo se puso en alerta y mi corazón comenzó a bombear sangre como para mantener a un elefante vivo. Las 3 de la madrugada, el despertador iluminaba los tres números rojos formados por diodos electroluminiscentes, 3:17. Me desperté de un sobresalto. No era la primera vez que mi padre hacia su entrada en casa de esta manera. El miedo se apoderó de mí en un microsegundo. Mis oídos abrieron sus compuertas de par en par intentando captar cada sonido. Percibí el chasquido del interruptor. Clip. La ranura debajo de mi puerta se iluminó en color amarillo. Un trompicón aliado a una patada, volcó el paragüero y salieron disparados los paraguas por el pasillo.
-Joder, esta mierda siempre en medio, gritó mi padre con la lengua enredada en el paladar.
Mi madre encendió la luz de su dormitorio y mandó silencio con un siseo imperativo.
-Vas a despertar a los niños. ¡Calla! Por favor, te lo pido.
-Cállate tú. ¡Siempre mandando! ¡Pesada!
-Por favor, no hagas ruido. Ellos no tienen la culpa de nada.
Ahora, las palabras de mi madre se habían tornado suplicantes y cargadas de paciencia. Mi hermana rompió a llorar. La puerta de su habitación daba al pasillo y estaba abierta. A pesar de tener un sueño muy profundo, fue tal la potente voz y la algarabía montada por mi padre que toda la casa pasó en un instante al estado de vigilia. Mamá acompañaba a mi padre allá por donde iba. Abría el frigorífico buscando algo que ni el mismo sabía.
-¿Dónde has escondido las cosas, desgraciada?
-Anda vete a la cama y descansa. Le contestaba mi madre.
-¡Me iré cuando me salga de los cojones! ¡Déjame en paz!
-Antonio, por favor, deja de gritar. Estás llamando la atención de los vecinos. Por favor…

Yo iba con mi hermana y la abrazaba intentando calmarla. Ella no dejaba de llorar y entre sollozos balbuceaba la palabra mamá, una y otra vez. El miedo me tenía paralizado. Sólo quería que pasara el follón cuanto antes y que mi madre no terminara llorando como lo hacía la mayoría de las veces que mi padre venía borracho a casa.
-¡Ala! Dijo mi madre. El vómito de mi padre se vertió de una gran bocanada sobre las baldosas de la pared de la cocina, la mesa, las banquetas y el suelo. Otra arcada más, acompañada de un grito, contribuyó a vomitar de nuevo una mezcla líquida de color marrón un poco amarillento, impregnando todo el ambiente de un olor asqueroso.

Ver así a papá daba mucho miedo. Se convertía en un hombre descontrolado, violento, no tenía cuidado con nada y atemorizaba su sola presencia. Mamá nos protegía como podía y, a veces, vi como le paraba los golpes que seguramente nos hubieran alcanzado a mi hermana y a mí. La casa se convertía en un infierno en el que todos estábamos desprotegidos frente a su ebriedad. Lo difícil era conseguir que se metiera en la cama a dormir. Una vez que lo hacía se quedaba dormido y no se despertaba hasta pasado el mediodía. Durante el resto del día no se hacía ningún comentario entre mis padres, se mascaba una fuerte tensión en el ambiente, intentando ocultarnos a mi hermana y a mí, la gravedad del problema. No me atrevía a salir de mi cuarto por miedo a encontrarme con mi padre o contemplar la cara descompuesta de mamá. Un silencio desolador se paseaba a sus anchas en todas las estancias de la casa. El reloj quedaba paralizado atando con más intensidad el nudo que bloqueaba mi corazón.
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Tendrían que tener los hogares

Los hogares tendrían que tener pétalos de nieve,
algo que provocase un incendio infinito,
un balcón con enredaderas de tiempo,
la desnudez imprecisa de unas violetas,
un arco iris con escalas de grises.
Tendrían que tener alguien que llegara,
que no dejase las llaves donde siempre,
una caricia llena de violencia.
Tendrían que tener una cama siempre desecha,
donde el olor del café y la melancolía ocupasen
la página sesenta y nueve de los libros abiertos.
Alguien con una rosa cortada de forma furtiva del parque cercano
o si fuese invierno una hoja seca
o una gota de lluvia
y engendrase un deseo entre una nuca y su cuello.
A veces, me pregunto ¿Por qué las casas no se marchan de nosotros.
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Diciembre

Llegaste Diciembre!
Último mes de año
agótame hasta el cansancio
abrúmame de cosas que hacer
para los que amo
que el amor nunca está de sobra
siempre es tan necesario!

Llegas cargado de fiestas y sueños,
todo es esplendor y alegría
al rededor solo hay algarabía,
hay tantos abrazos y amor
entre los hermanos
sin importar el profesar de religiones,
razas o de la piel los colores
ya sea asiático, africano
europeo o americano.

Diciembre es el mes
donde hacemos el recuento
de todo lo que hemos vivido
y el alma se alimenta de amores
y anhelos, llenamos nuestros corazones
de muchas ilusiones , sueño, proyectos.

El corazón se hincha de gran felicidad
todo es esplendor, risas y festividad
caminan entre nosotros ángeles del cielo
para acompañaros aguardar
la llegada del santo niño bueno.

Diciembre es el mes mágico
nos volvemos más buenos
deseamos que el año entrante
que ya no haya violencia
y reine la paz en el mundo

Que ya no exista maldad
que entre los hombre de la tierra
solo reine la hermandad
el amor y la buena voluntad.

Llegaste Diciembre! último mes de año.
Yo te seguiré queriendo como cada año,
porqué aunque vengas con nostalgias y afanes
siempre traes felicidad y llegas con el fervor
con la esperanza y el amor
de que el próximo año siempre será el mejor.

MMM
Malu Mora
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3comentarios 85 lecturas prosapoetica karma: 94

Soneto a la burocracia

Molesta e irritante burocracia,
lacerante, peor que una almorrana,
como un dolor de muelas que no sana,
ni alivio, ni consuelo en la farmacia.

A la espontaneidad siempre es reacia,
de la ley y la norma cortesana,
inflexible cual tersa porcelana,
severa y rigurosa su autocracia.

Infame e insaciable su avaricia,
eterna y tortuosa penitencia,
se dice insatisfecha la injusticia.

Con áspera caricias la violencia,
puñetera es la mosca con malicia,
espero que se pudra con urgencia.
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11comentarios 121 lecturas versoclasico karma: 105

No le busquemos más significados al no

No, una simple palabra de dos letras, que puede llegar a significar mucho o a no significar nada.
No, esa palabra que tenemos desde pequeños todos aprendidos, siempre nos hemos regido por ese vocablo. Pero qué pena que aún haya gente que siga pensando que no es sí.
Que aún haya maltratos por un no, que aún haya víctimas por un no, ese no que el hombre convirtió en sí, ese no que la mujer gritó sin saber que se perdería sin poder huir. Ese no que todo el mundo calla por miedo a lo que pueda ocurrir, ese no, es lo que debemos evitar.
Dejad de inventar más significados hacia el no, no es tan solo negación.
No más no, no más indiferencia, no más desigualdades. La desigualdad no lleva a nada, todo es caos y destrucción, peleas y guerras. Siempre estamos intentando romper esas barreras, vivir en armonía pero si luego llega un animal y decide estar por encima de todo, todo se chafa. No se puede vivir así, no, todos somos iguales, todos. Da igual el sexo, la ideología, la cantidad de dinero que tenga uno u otro todos somos iguales. Así hemos nacido, iguales, todos hemos nacido de una mujer. Una mujer que fue fuerte y valiente, que fue capaz de mantenernos a todos en su vientre. Cuidando a esa criatura durante nueve meses, siendo el escudo y la barrera para que nadie interferirá en su paz y tranquilidad. Es casi inexplicable como el ser que nació de ese vientre es capaz de hacer dado a una mujer o peor aún, a la propia mujer que lo tuvo en su interior.
Tengo un sueño, que la mujer deje de ser esclava de este mundo machista que nos domina y oprime en tantos aspectos y desigualdades. Que los hombres amen a las mujeres sin abusar de ellas, que no haya daños físicos y psicológicos a tantas féminas que se han quedado perdidas y encarceladas en la mente de un machismo opresor.
Ojalá el sueño se hiciera realidad. Ojalá algún día desaparezcan los no.
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Poder ganar

Inmaculado insomnio que bosqueja
un paraje somnoliento
en donde no existe la maldad.

Que ama arrebatar las horas a la noche
como si la madrugada fuera solo un privilegio
de la última hora en la que podré respirar.

Como conformarme con el frío
y quedarme varado con el último suspiro
de un domingo en una plaza más que desierta.

Como ignorar esas máscaras
que nunca sonrien
cuando la vida les zozobra.

No me bastará con actuar
lo suficientemente creíble ante los otros
para recordarles lo importante que es amar.

Nunca dejaré que la violencia de la noche
se acerque a mis recuerdos doblegando a mi mente
como un testigo mudo de lo que no pudo lograr.

Amo mi lúcida manera de poder olvidar
las impresiones de una vida
que nunca volveré a recordar.

Soy un vocero alegre que llega con el viento
un boceto incierto que siempre lleva consigo
el deseo de poder ganar.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
22/11/2017.
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8comentarios 115 lecturas versolibre karma: 90

20 anhelos

Dime que se ha marchado la violencia al país de la paz.
Dime que se habla en las plazas y en las mesas.
Dime que se aceptan los errores personales, las disculpas.
Dime que aumentan sin medida los abrazos de verdad.
Dime que los pájaros penetran en las casas.
Dime que las cerraduras ya no tienen sentido.
Dime que los deberes van de la mano de los derechos.
Dime que “por favor” y “gracias” son las palabras de moda.
Dime que en las calles no has encontrado a mendigos.
Dime que todas las religiones han descubierto que no son las verdaderas.
Dime que los políticos ahora contestan con monosílabos: sí o no.
Dime que en los autobuses de línea sólo se sienta quien realmente lo necesita.
Dime que hay tanta responsabilidad que ya no entregan medallas al mérito.
Dime que se ha muerto la desidia, el egoísmo y han desaparecido los espejos.
Dime que se mira más a los ojos que a las pantallas digitales.
Dime que los escolares salen al recreo y se dejan el móvil en clase.
Dime que los ancianos mueren en sus casas y los niños acuden al cementerio.
Dime que sientes las caricias de los árboles y el beso de los vientos.
Dime que respiras la vida cada segundo como el mejor regalo del mundo.
Dime que te amas.
Si no es así, guarda silencio. Estoy ocupado en conseguir que hables.
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Maltratada y Ultrajada

Le conocí, me enamoró, me casé ¿Y para qué? Para vivir en absoluto silencio, para vivir con miedo, para estar en el anonimato sin que nadie sepa casi de mi.
Me equivoqué, pensé que iba a ser siempre igual, siempre el mismo chico dulce y amable, el mismo chico que con sus miradas, sus cartas y sus rosas conquistaron mi corazón.
Un día de repente empezó la desconfianza, la vigilancia, la prohibición, los celos, era una agonía, era tener miedo constantemente, era verdaderamente un infierno.
Cambió sus miradas enamoradas por miradas de obsesión, las cartas por insultos y encontré la violencia en lo que antes eran rosas, le entregue mi cuerpo y me lo devolvió golpeado, amoratado, señalado y ultrajado.
Época que ya pasó, pero quedó en mi corazón, en el recuerdo de una mujer marcada, una mujer a la que le costará salir adelante, una mujer que a pesar de todo es fuerte para seguir su camino, pero esta vez con los ojos bien abiertos.

(Este relato está basado en historias reales, algunas mujeres son afortunadas de poder contar sus historias, pero otras por desgracia no tuvieron la oportunidad, que descansen en paz.)

Davinia Mesas Lorenzo
4 de Enero de 2017
La Poesía De La Vida – Artes Literarias –
© Derechos de autor
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4comentarios 79 lecturas relato karma: 57

Historiodrama Colombiano

Volveré al tiempo en que el cabalgar de las bestias era la medida misma del borbotear de las venas.
Aquellos tiempos en que la vida valía el tajar de un machete y una cabeza rodante.
Cuánto miedo, burdo saber sobre la nada.

Al fondo, los complices de la danza de la peinilla, que macabra belleza, cuántas agonizantes victorias se ahogaron en las tripas del carroñero.
Hordas que asolaban hasta el último caserío, gritos de dolor que opacados por el conservatismo o la libertad así pura, salvaje, más violenta que mil aludes a mansalva golpeaban las veinticuatro del Jawaco de pared.

He de volver allí, atado en el suelo forrado de arapos, empapado entre lágrimas y sudor, destinado a arder en mi provincia.
Seré un faro humano y mi cabeza será pateada para el divertimiento de aquellos hombres castigados a hacer justicia y ley.
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3comentarios 72 lecturas prosapoetica karma: 90

Fábrica de juguetes

Nunca pensé
que pudiera existir
una fábrica de juguetes,
que engendrara autómatas.
Nunca pensé
que los sueños
y juegos de antaño,
desaparecerían de las inocentes praderas
y del candor de los párvulos de la tierra.
Nunca pensé
que los sueños de algún niño
se convertirían en cárceles
de concreto y modernidad,
cargados de violencia e individualismo.
Nunca pensé
que los niños se convertirían en códigos de barras,
donde las fábricas, sociedades capitalistas,
insertarían sus instrucciones a los pequeños autómatas.
¡Nunca pensé!
Ya solo nos queda el recuerdo de un sueño.
¡Nunca pensé!

JOSE LARA FUENTES
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Eric

Todas las mañanas, me mira.
Despierto y ahí está,
mirándome por su único ojo.
Todas las mañanas, lo ignoro,
pero cada día llegan más como él.
Me he acostumbrado a guardarlos;
los escondo por el miedo.
Quizás a la mitad de la noche,
Eric me hable de nuevo,
tal vez me pida que le defienda.
Que mate a los de gorra blanca.
Que agarra las armas para luchar.

Eric me ha aconsejado:
"actúa normal,
sorpréndelos un día,
a las 11 de la mañana".
Él sabe que camino por los pasillos
y ya nada es lo mismo.
Ellos me miran sonrientes...
Pero se voltean, me dan la espalda
y de su boca salen palabras hirientes.

Hoy todo cambiará,
pues he matado a Eric.
Estoy por mi cuenta.
Hoy, las estrellas no me iluminan,
¿será que es de día?
Él me mira desde abajo;
me dice quién ha hablado.
Yo sé de un chico que me insultó,
me gritó en frente del público.
Les dijo que se alejaran,
que doy asco.

¡Doy tanto asco, Eric!
Sácame de aquí,
del cuarto oscuro.
En él, ya casi no puedo respirar,
no quisiera salir sola,
ni mirar por un sólo ojo.
Quiero que me apunte a mí.
¿Me llevas contigo?

Cuando las lágrimas y sangre no se distingan,
deja de hacerlo.
Abre los ojos,
disfruta de tu arte.
Un cuadro lleno de color rojo,
rojo oscuro de sangre y carne de piel.
La policía te esperará,
pero tú no llegarás.
Eric te espera abajo en el fuego de tu odio.
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