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Lobo

simbiosis que complementa mi ser
Con el rose de tus labios
Las azucenas se abren, en medio
De este crudo invierno.

(Mientras atravieso estos campos, lo puedo ver).

Deshojado se vuelve este arbusto
que oxigena con su frescura esta sombra,
Barres por el suelo tu poesía,
Lo siento cuando mis patas desnudas
Tocan el pasto,

(Buscaba echarme, para tomar un poco tu sombra).

Entre líneas te dibujas
En los Miles de poemas que leo,
Lucho por mi libertad, que es tu amor.
Aunque he perdido justamente y con razón.

(Batalle con letras contra el joven de la manada).

Reina de las aves
Planeas al compás de un repetitivo re
Mientras que las bestias
Se regocijan en tu hermosa voz.

(Te veré al abrir tus alas, te oiré cuando los niños pidan tu ayuda).

Te veo actuar en esta tierra
Lo que más vale es la leche y miel,
En los días de lluvia y tormenta,
El hornero cantor, ya te dio su nido.

(En esta obra, al perder, al malo le crecieron alas).

Seré lobo solitario,
Pero me deleitó al ver
Al sol brillar en el jade de tus ojos,
El cielo también se ve a través de ellos.

A trote lento me enterrare en la nieve con la cabeza gacha.
( Quizás el cielo no es territorio para los lobos).
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1comentarios 29 lecturas versolibre karma: 87

Mi sustento

Escucho tu voz, firme, experimentada, versando un discurso sobre todo tema, sobre toda argucia de la cruenta vida. Me suena, nos suena tan cerca, a mí, al deseo, compañero de todas las noches, buscándote de la mano de la impaciencia en medio de ellas.

Puedo oírte, complaciente como un río, fuerte como un torbellino, y dices tanto que intento capturar tu timbre pausado en el trayecto de mi vasta imaginación, asaltando una idea viajera que vuela tras tus letras cariñosas y las recrea a partir de ti.

Te percibo así, como eres, inquieto ante las malas circunstancias... ese quebranto oculto en las líneas obligadas por el reflejo de la injusticia.
Y es ella, tu misma voz, que cuenta historias lejanas para ver desde mi ventana... para caminar tus recorridos; la culpable de mi paz y mi cautividad, vestida algunas horas de las ansias que te implantan en mis sueños, límpidos, opulentos de esperanzas veleidosas con mi voluntad de hierro intentando capturarlos y aguardando el amanecer, encallada dulcemente en tu rostro.

Cantas tu canción y me cobijo en su calor, mientras mi tinta sigue tejiendo esa alfombra en la biografía de mi sendero, argumento receloso de algunos, a causa de ser formada contigo, de la que penden mis más ardientes anhelos.

La noche se apaga lenta, sí, pero tu luz la hace pasar inadvertida.
No permitiremos a la duda colarse bajo las puertas, no ahora, no hoy, no en ti, no en mí...

Sigue cantándome las notas de aquel amor que me enseñaste, mi ostia y mi sangre, mi aire y mi vino... por quien vivo y respiro...
Yo seguiré haciendo de tu voz, a diario, mi alimento, y en mi vida menesterosa, haciendo de ti, lo que tanto pedí al cielo:

ya no sólo, mi medio pan...
el todo, mi sustento y mi libro.



Yamel Murillo



Confesionario I©
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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Solo quiero hablarte

No temas que no te guarde silencio
solo quiero hablarte
de cosas sin importancia, cotidianas
del beso sin boca
que despierta mi piel cada mañana
de la mirada primera
cómplice de soles abrasadores, quieta
redentora de ilusiones
del tacto de tus manos
derramando ramos de fresa y nata
de la sonrisa abierta
amurallada en la sola inmanencia
de la torpeza de tu pelo
dejándose enredar entre mis dedos
de tu figura
sorteando fugaces estrellas, fuente
de lumínicos efluvios
de cosas nuestras
como aves trepadoras de la voz
del gesto
de la sospecha
de volver a encontrarte etérea, asidua
del sol y la luna
de la única señal
inequívoca de tu suerte y la mía
de no saber por qué
sabiendo por qué
solo quiero hablarte
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El sueño de un zapatero

Aquella mañana tu abuelo despertó quejándose de la mala noche pasada. Tu madre, sentada en la cocina, relata la visión de las aves negras que tuvo tu abuelo aquella noche acunado por el peso de los párpados. Tres cuervos, recuerda bien el número que mencionó a tu abuela, le habían atosigado. Caminaba cuesta abajo por la calle adoquinada de su casa en Croacia, dirección al mar, con el trio de córvidos a sus espaldas. Sombras indefinidas que revoloteaban arriba y abajo, sin alejarse, cerca de sus hombros, al ritmo de sus lentos y cautelosos pasos por la pendiente. El mar estaba allí, ante sus ojos, aguardándole, azul, intenso, bajo la luz del sol mediterráneo, con la brisa salitre acariciándole las mejillas, pero no lo alcanzaba. La calle se dilataba estirándose bajo sus pies exhaustos. Los pájaros, sus sombras, le gritaban a la altura de la oreja. Primero a un lado, luego al otro. Cuando abrió los párpados estaba agotado y los oídos le pitaban, albergaba un enjambre de insectos en sus cavidades más internas.

Ella no prestó mucha atención a sus quejas, no era la primera, ni la segunda, eran muchos años de quejas, muchas las veces en las que los sueños perturbaban su descanso, pero aquella sería la última vez que lo escucharía. Aquella tarde, tras el almuerzo se tumbaría a descansar y no volvería a levantarse. Cuando la abuela lo descubrió, no supo que hacer. Fuera, en la calle, nadie se fiaba de nadie. Los croatas católicos buscaban a los serbios ortodoxos para, en el mejor de los casos, expulsarlos de la ciudad. Los bosnios allí eran una entidad difusa, ni amigos ni enemigos de nadie, una minoría despreciada e ignorada. Ella estaba sola, con el abuelo en la habitación, y allí lo dejó todo el día, hasta que llegó la noche y se deslizo en la cama junto a él. Allí todos vivían alucinados, descarnados, como embadurnados en cal, hablando y pensando sin carácter alguno, actuando como un sólo ente, un sólo hombre, con una voz inmunda. La voz de una muerte viva que caminaba por los Balcanes de la costa a las montañas.

A la mañana siguiente la abuela descubrió que el cuerpo de él seguía allí. Que no era una ilusión. Que era una realidad. Que de noche los cuervos se habían llevado lo que lo constituía, dejando allí sólo la vasija del cuerpo. Unas manos pesadas llenas de callos de zurcir zapatos viejos junto al paseo de la playa.
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2comentarios 25 lecturas relato karma: 81

Sellados los labios

Ahora es un peso colgado en mí
en una añoranza remota que alimento.

Qué se ha hecho del llanto de tu rostro seco?

Si te cojo las manos
       ya no siento el cielo.

Te he puesto en los ojos un dibujo del tiempo,
y al cerrar la puerta se me ha roto la voz.

Quizás este sea el precio que pide el amor.
Un llanto seco y un silencio atroz.


O dos silencios.
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12comentarios 103 lecturas versolibre karma: 101

Nostalgias

Hoy otra vez
Me entró nostalgia
Al recordar
Cuando subí
En aquel tren
Hacía la gran ciudad

Seguirte hasta aquél vagón
Fue mi intención
Di gracias
Pues cerca a ti
Pude quedar

Ya frente a ti
No fue difícil
Charlar
Y las tres horas
Volando vi pasar

Oyendo con atención
Tu dulce voz
Buscando tu mirada
Yo encontrar

Así llegamos
De tarde a Madrid
Después de un rato
Nos tuvimos que despedir

Sabía que no iba a ser
Ese el final
Sentía que a tu lado
Volvería a estar

Así te pude
Encontrar dos
Veces más
Hasta que tuve
Que seguir
En mi vagar

Ahora me encuentro aquí
Pensando en ti
Soñando volver a verme
Junto a ti

Ahora me encuentro aquí
Pensando en ti….
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Cielo nublado, húmeda luz

Eres de esos cielos nublados
de los que nunca
se quiere despertar.
Un soplo lejano
que besa cada poro
y la piel se exalta
con tu abrazo en la chimenea
de humo gélido,
imaginado.

Eres azul, fuego
ojos sin rostro
mirar de miel;
cavaría al centro de la tierra
para encontrar el secreto
de tu profundidad.

Absurdo desespero
por tu voz de ángel,
tu latido en vuelo
que grita la verdad errante
de tu alma agrietada;
y mis manos,
aunque no saben ser alas
quieren llegar a tu cielo 
y sostenerte la lluvia.

Eres ese cielo nublado
donde mis estrellas
humedecen su luz.



Dee Dee Acosta
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6comentarios 71 lecturas versolibre karma: 106

Suena la guitarra

Suena la guitarra
En la agonía del día
Tensas cuerdas
Entregan
Tristes melodías

La voz
No se presenta
Acordes sin palabras
Son poesía



Del Poemario Palabras que regresan
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La esperanza en su laberinto…

En esta ensenada austral la esperanza buscó escondrijo
Llegó huyendo del mundo, de Wall STREET, de la gran manzana,
Y de todas las ciudades que conforman la esfera terrestre.

Su garganta rota palidece por los sollozos suplicios
El sol en riela le persigue dejando pasar su estela
Y la carátula verde del bosque se torna amarilla como un ocre otoñal
Y me muestra la puerta de un laberinto
Una alfombra morado purpura se extiende
Y me conduce a su puerta cuyas bisagras rechinan
Duendes con ropas antiguas y barbas desparpajadas
Y luciérnagas parlanchinas me conducen por pasajes oscuros
Hasta llegar a un inmenso círculo
Y veo encima de rocas y cuarzos brillantes
¡¡¡La esperanza llora afligida¡¡¡
Y le pregunto ¿el por qué de su sufrimiento?
y me dice con voz trémula ...
Estoy triste… El hombre de la ciudad
Vive confundido prisionero de su propia historia
El ego, el miedo y los falsos dogmas
Lo someten, viven enclaustrados
En barrotes de hiero forjado
Y el ego que es tan antiguo como yo...
Guarda en su alforja diamantina la llave del encierro.
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2comentarios 41 lecturas prosapoetica karma: 66

Grito en la noche

De los gritos silentes
que baten en tormenta
mis sueños adolescentes,
hundidos los deseos
en tu espalda infinita.
Mis dedos inertes
frente al espejo
recorriendo mi espectro
que aún sonríe,
creyéndose lejos
al abrazo de tu pecho
en el pozo de tus ojos.
Y la voz de la noche,
hoy solitaria,
que me lleva conmigo
a mi nada colmada
al lugar de su orígen
al caos de mi mente.

LOUE
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6comentarios 84 lecturas versolibre karma: 92

El sendero del desamor

Te abracé, aún cuando no tenía brazos
Sostuve nuestro amor, aún cuando no existía
Te amé, aún cuando tu amor escaseaba
Me perdí en tu mirada, aún cuando tus ojos escapaban de la mía.

Camine junto a ti, por el largo sendero de la discordia, y no solté tu mano cuando la tempestad nos azotó.

Cambie mis metas, creencias y temple
Para agradar a tu oscuro corazón
Me vi morir frente al espejo, para verme renacer junto a tí.

Te veía dormir por varias horas
Eras como un ángel que me hechizaba con su sola presencia.
Acaricie tu pelo, aunque este quemaba mis manos
Bese tu alma, y saboree la hiel disfrazada de miel de tus labios.

Y cuando me asomaba a tu pecho, no oía latir tu corazón
Pero juntos brillabamos como la luna llena, aunque tu luz era más brillante que la mía

Con mis propias manos, sobre la arena levanté nuestra casa, y con lágrimas regue las rosas marchitas de nuestro edén.

Una noche oscura, una tormenta muy fuerte, arrasó con nuestra casa, y las rosas de nuestro edén yacían despedazadas sobre un suave susurro de dolor

Ahí estabas, pero no encontraba tu mirada
Ahí estabas, pero ya no sentía tu calor
Ahí estabas, desgarrada en frente de una encrucijada, en la que nuestros caminos se bifurcaban

¿Donde estas ahora?, dulce dueña de mis pensamientos
¿Donde estás, ahora que nuestro brillo menguó ?
Las cenizas de mi corazón vuelan con el viento , donde antes nuestro amor ardió

Todo fue una mentira, que un diciembre nació
Una dulce mentira, que mi corazón creyó
Ahora mi alma se condena en el averno
que el dolor creó
Me condeno silencio, y me amarga la existencia, que tampoco está noche escucharé tu voz.
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sin comentarios 21 lecturas prosapoetica karma: 39

No me hablen de amor…

/// No me hablen más de amor,
¡Por favor!

¿No ven que perdí el corazón?
Incluso en medio de una canción
perdí la voz y la inspiración.

/// No me hablen más de amor,
¡Por favor!

¿No ven que me robaron los sentidos?
Que aún recordando los tiempos vividos
lloro por esos versos destruidos.

/// No me hablen más de amor,
¡Por favor!

¿No ven que casi pierdo la locura?
Aún peleando en contra de la cordura
termine perdiendo la compostura.


/// No me hablen más de amor,
¡Por favor!


Que aún extraño mi corazón

Que aún sigo buscando mi canción

Que aún quiero mi voz.



¡No me hablen más de amor!


Que la vida misma doy.


@Un_Fool

#poefool
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13comentarios 100 lecturas versolibre karma: 116

Te busco

Me gusta caminar a buscarte, como si el abismo delante de mí no fuera cierto.
Ni una voz, ni un sensor, ni un estruendo viejo; sigo a la nube muerta, a la sombra blanca, al precipicio roto.

Mi cuarto es un siglo deforme y siniestro. El suelo es algo en el paisaje, y no me toca, y no me muerde, me siento calmo, exploto y duermo, me arrebujo en tus alas y redoblo el cielo, bato la espuma negra.

Soy el que espera gloria, el que atrae maleficios, el imán de toda insurrección.

Te encuentro en una carta añeja, en la huella del suplicio verde, en la tierna constelación, en la bruma del polvo ocre, en la pintura de esta historia insomne.

Sigo el algoritmo de tu imagen triste, invento una ciencia vaga contra esta oscura ecuación.

No soy el héroe de tu salvación, ni quiero ser el villano de tu perdición.
Soy consuelo ciego, breve y embustero, cobarde y enmudecido, soy el diablo en un iglú, un perro asustado, un payaso de verdad.
Soy un corazón legítimo, un espectro de la desintegración, el vestigio de mis sentidos.
Soy el colmillo de esta automutilación, soy el golpe en el techo, el temblor en las piernas, la alarma del olvido y el tañido de la última conflagración.
Soy fracaso floreciente, transparencia turbia, vengo a blasfemarte dioses, a despojarte el mundo y a rescatar una desilusión.

Me concentro, me destruyo y vuelvo, solo me sobreviven dos anhelos, uno por pupila tuya.
Te busco por inercia torpe, por dinamismo intenso, por sonambulismo crónico, por fatalismo cínico, por masoquismo dulce, por atracción onírica, por pasión ilustre, por amor enfermo, por cura y por eterna contemplación.
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4comentarios 73 lecturas prosapoetica karma: 81

Quiero sentir tu aliento abrasador...

Quiero sentir tu aliento abrasador
Romper esquemas y no establecer diálogos insurrectos.


Tan solo dejemos que mis manos busquen
En su memoria rápida y hagan el escaneó
Sobre tus anchos pechos y tu cintura de porcelana;
Permite que te susurra al oído con voz calma
Y venenosa; intranquila la noche nos apremia.
Esta noche nos despojamos de conceptos
Traumas y necedades inventadas por los clérigos
Solos tú y yo el más bello boceto
No detengamos el impulso es reversible el ataque
Tan solo sostén mi mano fuerte que los alaridos
Se escuchen hasta en las mismas puertas del cielo.

En el desván trasiego No 217
Del hotel pasaje invernadero.

Autor: Ramón G. Pérez B.
Venezuela
Derechos Reservados copyright ©
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2comentarios 68 lecturas prosapoetica karma: 107

•—-la soga de tu ausencia •—con @Aljndropoetry @pequenho_ze @satanaslsAlive

Es entonces cuando vienes,
El desgarro sigue acariciando tu nombre,
El aura de tu cielo clava en mis mares rafagas de soledad y desaliento.
Me atraviesas, querida ausencia,
Amante del inoportuno sentimiento.

Pero entonces te vas,
Después de atravesar mis mares,
Para dejarme a la deriva de tus recuerdos.
El vacío de tu nombre es el desgarro de tu mirada con sabores a dolores, olvido.
La soledad se fue, la ausencia vive presente,
Desmantelé mis entrañas,
Por no darle más sonrisas a tus dientes.

Vacié el aire
y ahora corro entre las calles gritando tu nombre;
callejón sin salida que señala tu calle
Y en el medio tú; olvido de luces
clavando cristales

Y llueve amor, llueve ...

Abriste la coraza y la surcaste, golpeaste cada puerta llenándola de aire,
derribaste cada muro y creaste el puente
¡tú eres el culpable!

me hiciste
y la hiciste vulnerable
Y ahora , me dejas este vacío entre los dedos y todo este hielo deshaciéndose entre la oscuridad de este tétrico silencio

Y yo solo sé que corro
corro
con la soga
que tu ausencia anudó a mi cuello
Y caigo
Y me ahogo
Y me rompo; y te rompes
Y nos rompemos el pecho enredados
en toda esta tormenta de oxidados cristales
que devoran las ansias
y nos apagan las luces

Y duele amor .. duele

Se agrietan los ojos,
se ciegan y mueren
nos acecha el derrumbe cubriendo de polvo cada instante vivido
Y yo grito y te grito
Y me grito

¡Mírame y vuelve !
bésame esta lápida, que lleva tu nombre
Róbale a mi pecho este te quiero que me sangra por dentro
que inunda mi voz
Y enfría mi aliento …

Pero lo único que veo
es mi sombra partida...
Una mitad
que rasga la herida
de lo que creí que podría ser vida
Vida…

~~~~~~>>>vida ...
qué extraño vocablo
para el cadáver de una mujer viva.
Siento aún las venas;
rieles que llevan
cristales y aire.
Me abrigo en la pena;
pero mira,

~~~~~~>>>no lloro!
Juro ante el cielo que no es una lágrima
lo que recojo.
Es sólo un vacío
pérfido y acuoso
que duerme conmigo.

Es de noche,
de soslayo contemplo
el interminable pasillo
en los aposentos púrpura
de mi alma.
Los párpados de crepúsculo
de la soledad se han cerrado.
La hiena me sonrie
y se quita los de burla
para colocarse
los dientes
de compasión fingida
de la humanidad.
La luna me da la espalda
y le muerdo un hombro
para comprobar
que en verdad sigue allí,
y no es solo el reflejo olvidado
de plenilunios pasados.
El péndulo del tiempo
zigzaguea en mis sienes,
el pasado se hace futuro
y mi futuro
es solo el chasquido
de dientes de hierro oxidado
en los engranajes del ayer.
La muerte me visita,
se sienta en el borde
del abismo de mi lecho,
sujeta mi mano;
y me cuenta sus conquistas,
sus victorias, sus derrotas,
sus tristezas.
Ya no sé
si realmente
estoy aquí,
en la tierra de los vivientes;
o soy solamente
la excusa
en el laberinto de eventos
de la tragicomedia
de la vida,
un actor de relleno,
el alma fingida
de un avatar.
Alguien que por ti
pudo ser amado
y te pudo amar.



************************************
Mesa compartida

@Aljndropoetry & @satanaslsAlive
@pequenho_ze & @rebktd

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26comentarios 173 lecturas colaboracion karma: 110

Fe

Es más que una palabra o una invocación
y despierta todo tu fuego interior.
Y no es corazonada, sabes que va a pasar
y lo afirmas con toda seguridad.

A tu mente habla una fuerza mayor
que desintegra el miedo y aviva la voz.
No existen razones para realmente no creer,
tras la farsa se descubre una estupidez.

Tienes más fuerza que un volcán en erupción
cuando confías ciegamente te llenas de emoción.
No es una sosa esperanza o una ingenua ilusión;
es la razón que te da vida y te empuja a la acción.

Y la fe hace sanar al más incrédulo corazón
y lo difícil se vuelve posible, no hay manipulación.
Sabrás que tus sueños pueden ser verdad
si te comprometes con la inocencia y tu espiritualidad.
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1comentarios 24 lecturas versolibre karma: 66

Mi vida apoyada en tu alma

Una tenue luz,
ilumina la atmósfera que deja,
a la tarde mojada,
el domingo quieto

Nada más cruel que no encontrar mis manos,
asidas a su frágil e imanante cintura,
y acariciar de arriba abajo,
su refinada, ya madura,
y bien moldeada figura

Intimísima ropa de seda,
esparcida por el suelo de la habitación queda,
testimonio de prisa, deseo ardiente,
desatada pasión,
incontinencia adolescente

Rojo carmín encendido,
que besa mi cuerpo con avidez,
piel impregnada a propósito,
de caro perfume francés

Pausa de recreo en la almohada,
mientras en un CD estéreo sonaba,
“Vive le Roi” “Le Roi est Mort”,
y toda esta escena filmada,
por este cineasta, que astuto dirige,
el endulzado guion de éste block

“Mi vida apoyada en tu alma,
carente y necesitada de amor”

Es lo que ella me dijo,
mientras me hablaba de amores perdidos,
allí sobre la cama, su cuerpo y mi cuerpo tendidos,
necesitados de prender fuego a volcanes dormidos,
para que la lava fundiera en uno, con sobradas razones,
nuestros dos partidos corazones


Y cuando ya el tiempo ha cosido,
en perpetua soledad, el pasado,
a las frías sábanas, arrebujadas, de mi cama,
el domingo quieto y la tarde mojada,
van trayendo el recuerdo de…

“Mi cuerpo por siempre prendido en tu alma”

Es lo que repite aquella voz dulce,
rebosante de ternura,
pidiéndome de nuevo,
la enigmática música de ayer,
“el “Rey ha Muerto” ¡Vive le Roi! ¡Viva el Rey!

Fue entonces cuando
se escuchó en aquella estancia un grito,
señal de llegada victoriosa a la cumbre,
todavía en el tiempo, la veo estremecer,
femenino espasmo entre suspiros,
y gemidos de placer

En aquel mismo instante,
Afrodita itinerante,
disfrazada de samaritana mujer,
a pesar de muy adorada diosa,
y experimentada amante ser,
dijo algo, que solo un trovador errante,
se atreve en sus más desnudos versos, poner:

“Hoy he tocado el cielo”, y….te costará creer,
que ha sido contigo…y por primera vez”
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6comentarios 83 lecturas prosapoetica karma: 91

Ҁіэlоѕ ↁэѕрlомаↁоѕ

Horizontes que se desploman con una palabra
mientras silbas a la vida,
en la traición del olvido callado,
echar el cierre de mis sentidos,
cancelar latidos por exceso de equipaje.

Descansar en tierra santa
huyendo de cicatrices
descosidas entre las manos de su voz,
cielos a ras del camino deshandado.

Tropezar como estribillo de mis decisiones,
enredar sentidos, dolor y ausencia,
en cuerdas que me amarran,
sosteniendo el recuerdo de heridas
que sangran entre notas
de un pasado que se niega a callar.

Ponerle puntos a las interrogantes,
a exclamaciones que mueren
en la yema de distancias,
de gaita sin el fuelle de su aire,
de la falta de ganas por correr
y alejarme junto a la sombra de sus suspiros.

Volver a la cueva donde lamer su presencia
lacerada en cada olvido,
tumbar mis recuerdos entre amapolas
ansiadas en mi pecho,
alas rojas de nostalgia
batiendo soledades en este cielo desplomado.


αмéη
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19comentarios 160 lecturas versolibre karma: 93

Ruegos blancos

Le ruego a la espuma por esas veces
en que un rumor cristalino me quiebra
y soy mil gotas, jugando al arcoíris
dentro de una copa repleta
de rayos mudos y nieblas ciegas
que desaparecen entre las alas del sosiego.

No soy más que las ondas oxidadas
que mueren de asfixia en la superficie
si ya en tus brazos no se sumergen,
porque el mundo
se cubre de plumas negras
y es ave rapaz
que se posa sobre mis hombros
(…no puedo escapar…)
cierro los ojos, y a veces,
extraño respirar.

Por eso ruego
por brisas blancas
de tu rocío de melodías;
que lo más áspero de la vida,
se lustra en tu voz.



Dee Dee Acosta
Jul.19/2018
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Infancia 1

Duendes, hadas y dragones.
Si.
Aquellos,
¡los de mi infancia!

Los de mis risas y miedos.

Los que se escondían
en los rincones oscuros
y debajo de las camas.

Si.
También los de los cuentos.
Siempre con un grito
en mi voz y en mi garganta.

¡a todos ellos!

A todos os digo:
¡Fui feliz!
¡Lo sigo siendo!
¡Aún os recuerdo!
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