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No mío, no tuya

Tú, tan brillante y ocurrente
Te apareces de vez en cuando en mis pensamientos, sacudiéndolos con tu presencia y cuestionando sobre mis sentimientos hacia ti
Eres tan único que me asusta, eres tan bello que me deprimes
El sarcasmo predomina en tus palabras, haciéndolas más interesantes que otras
Me sacude el corazón tener que descifrarte, me sacude el corazón que tengas que descifrarme
Porque somos iguales, como dos gotas de agua salidas de la misma llave, y eso es lo mejor que nos pudo haber pasado, nos hace interesantes y adictivos como tú
Interpreto tus acciones como algo, y me engrandece saber que no me equivoco porque eres yo, y yo soy tú
Este constante juego de palabras me atrae tanto, que me es imposible dejarte ir
Porque tu mente es tan atrayente que cualquiera se perdería en ella.
Aparentas un vacío enorme, pero me has enseñado a no juzgar lo primero que percibo
Tal vez no me pertenezcas, ni yo a ti
Pero estoy segura de que podemos pertenecernos, el uno al otro, por un largo tiempo
Porque tu sonrisa, tu voz, tu acento tan peculiar y tu manera de mirarme me tienen enganchada, que ya no sé como librarme
No es el momento, ni el lugar
Pero en un futuro podemos ser algo, algo admirable y algo indispensable
Eso no lo sé, pero pronto o lejos, lo sabré.
Conduces y tus grandes manos se adhieren al volante, resaltando cada parte de ti que me gusta tanto
Tus hombros anchos e infinitos, que me llevan a lugares por recorrer
Diriges tu mirada hacia mi, tus largas pestañas y tu forma de verme me gusta tanto, que solo puedo pensar en que posees los ojos más bonitos que haya visto
Te acercas pidiéndome permiso, pero me quedo muda ante el miedo de lo que pueda ocurrir
Parecemos pensar mejor las cosas y establecemos un punto y aparte entre nosotros, aunque mente y corazón siguen tan unidos que son uno mismo.
Pasamos a través de calles, mientras más avanzamos nuestros sentimientos crecen, la atracción es tan palpable que se vuelve notoria
Pero no decimos nada, porque somos iguales, porque no soy tuya ni tú eres mio, aunque nuestras mentes se pertenezcan.
Te lanzo miradas que solo tú sabes interpretar, porque mis acciones están hechas para que solo tú las descifres y hagas con ellas lo que yo no haría.
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2comentarios 39 lecturas prosapoetica karma: 87

Te entrego mi amor

Ahora que estás lejos no es igual
Recuerdo aquellos días junto al mar
Recuerdo aquellas horas que,
Pasamos en aquel café
Y hoy, yo quiero regresar

Aquellos fueron tiempos de soñar
De ver los días juntos terminar
De ver tus ojos y decir
Que son más bellos que la mar
Y así, volver a navegar

Ha pasado un día más
Y te vuelvo a recordar
No es algo nuevo
Te has prendido al corazón
Y me es fácil aceptar
Que te extraño, te extraño

Quisiera ahora el tiempo regresar
Y verme a tu lado una vez más
Decirte al oído que
Tu eres lo que yo soñé
Y así, no separarnos más

Pero tú no sabes
Lo que quiero decir
Lo que siento yo aquí

Solo espero el día
En que te vuelva a ver
Para decir…..
Te entrego mi amor
Te entrego mi amor
Todo mi amor…..
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2comentarios 89 lecturas versolibre karma: 89

Vuela Golondrina

Tu que recorres los puertos
Conoces cada lugar
Echa un vistazo a tu vida
Recuerda el bien y el mal
Vuelve tus ojos al cielo
Vuelve tus ojos al mar
Pero no mires al puerto
Que triste me has de encontrar

Vuela golondrina
Remonta el cielo y el mar
Busca tu vida
Dios sabe dónde estará

Vuela golondrina
Algún día encontrarás
El puerto que te reciba
Para nunca más volar

Tu has visto pasar el tiempo
Tormentas y días de sol
No has claudicado ante nada
No iba a ser yo la excepción
Yo solo siento el perderte
Cuando te empezaba a amar
Más tu has quedado en mi mente y
Presiento que volverás

Vuela golondrina....
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1comentarios 58 lecturas versolibre karma: 84

Rien ne va plus

Chispean silencios
sobre el Bearn

Un hombre preñatrigos,
marca la paralela a la paralela,
de la antepenúltima paralela.

En los pupitres, mueren las ecuaciones
de cáncer de variable.
Mientras los caballos,lentillas de agua,
escuchan tras los cristales
hipotenusas historias de catetos
pitagóricos.

Peinados y aseados
los gatos
en sus cuarteles
de fuego….
vuelve a chispear
y las tres hormigas vuelven a casa.
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13comentarios 100 lecturas japonesa karma: 83

Entre tus islas

El sello de tus ojos permanece
notas erizadas vuelan
perfumando los infiernos
de mil insomnios sobre piel

El gemido de tu noche
descarga en el oído
pasionales torrentes
que encienden recuerdos:

Tu movimiento
oleaje viviente
que da la luz al chacra sacro
perdiendo entre tus océanos
la torre de mi Atlántida

Tus manos
lazarillos de las mías
encaminan
hacia tus laderas, tus colinas
exploran cada gruta de tu cuerpo
sin restricción ni secretos...

Tus ríos
aguas que agitan los fuegos
que sacian al alma
dejando sediento al cuerpo
beberte ahora
es anhelo vital
prioridad de la carne
deseo de amaneceres
inquietud de los latidos...

Tus aromas
vicios inexplicables
que se precipitan en sábanas
y se impregnan
justo en la apertura
del deseo abismal

Tu cuerpo
manjar fino
sabores tersos
banquete único
esencia de la vid
vainilla y canela
fruta madura
miel a brote de panal

Sobre cada papila
descansan notas
de sudor
de salivas
de tus néctares...

bailan en la lengua
miles de sensaciones
en lenta degustación
hace treinta y tres lunas llenas...

Extraviados los sentidos
en los pliegues de tus espasmos
cae mi todo
en ese vacío
que vuelve lava la sangre
mientras erupciona el volcán
aprisionado entre tus islas...

***************************
Entre tus islas
2018
Transmisor d Sinestesias©
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13comentarios 105 lecturas versolibre karma: 104

Palabras que Matan

Aun no siento el aire.
Me cuesta respirar.
Sudoroso.
Apago un cigarrillo; uno tras otro.
Me desnudo en una hoja de papel.

Me ahogo en matices inconfundibles de sentimientos atrapados en palabras.
Me masturbo en el vaivén de las ideas que nacen de un sentimiento sublime, mutilante, desgarrador.
Palabras repetitivas, a veces incoherentes. Sin sentido. Sembradas en el jardín de las ideas
Inundo mi ser en palabras que me persiguen.
Palabras inconfundibles que me ahogan en el azul profundo de un mar intranquilo y me hacen delirar en la inquietante poesía que deslumbra.

Al caer la noche.
Aun cansado.
Trato de mutilar las palabras que quedan del día, pero el sentimiento sigue vivo.
Sigo escribiendo y plasmando mi virginidad en hojas de papel.
Pierdo la conciencia y vuelvo a morir.

Allí.
Muerto.
Inerte.
Durmiendo en la insoportable soledad del ser. Me vuelvo a refugiar en palabras.
Palabras desafiantes.
Palabras polémicas.
Resucito de nuevo en palabras que viven a través de mí.

Palabras.
Lagrimas.
Desamores.
Deseos inconclusos.
y……..
Y el mayor de todos los placeres.
Morir ahogado en mis propias palabras.
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2comentarios 66 lecturas relato karma: 85

Melancólico

Solo en medio de la multitud
y acompañado de su soledad,
el melancólico camina sin actitud
como queriendo el infinito encontrar.

Solo él sabe mirar sin mirar,
viviendo infinitez en medio de lo tangible,
alargar lo infinito es su facultad,
para así, poder hablar en medio de lo invisible.

Antagónico de multitudes,
su alergia es el tumulto,
entre sus recetas más comunes,
el andar solo, o al grupo, sacarle el bulto.

En su dialectico caminar
de incongruentes pisadas,
se dedica con su soledad a buscar y a buscar
las respuestas, por otros no encontradas.

Sabio en concluir
y por otros no comprendido,
para él, en su yo, saca a relucir
en su análisis lo ya concluido.

Ahora gozoso se siente
por su ya reciente experiencia
aquella donde en plena libertad su mente
se extasió, en su sola presencia.

Experto en mirar lo intangible de lo tangible
se vuelve él en este momento,
viviendo experiencias de lo no posible
porque ahora su todo es, su interno conocimiento.

Pero este es el melancólico que no se echa a morir,
este es aquel que sabe “disfrutar”
de ese espacio donde se extravía el sonreír,
de ese espacio de estrechura espiritual.

Su rostro es una amalgama,
donde hay tristeza en su sonrisa,
su horizonte ahora es un pictograma
escondido en el latido de un poeta o de una poetisa.

Rafael Puello
Barranquilla - Colombia
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10comentarios 79 lecturas versolibre karma: 85

Quiero reconocerte

Quiero reconocerte
en los besos,
abrir los ojos,
y encontrar
tus labios.

Quiero reconocerte
en tu voz,
al otro lado
del teléfono,
y de los versos.

Quiero reconocerte
en el vuelo
de las aves
que en primavera
vuelven a la ciudad.

Quiero reconocerte,
pues ya te conocí,
una vez
y te perdí.
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10comentarios 84 lecturas prosapoetica karma: 110

Re (sentimientos)

Vuelven mis infancias contigo

Oh la duda y la tristeza conmigo
me han llevado a pensar en ti como olvido.

Vuelven esos infinitos puntos azules
y todos los ojos sobre mí.
La primavera y sus vacíos, las mil presencias.

Hoy derramaré mis lágrimas por encima del Mundo
porque no puedo defenderme de tu ausencia.

Eres siempre un recuerdo lluvioso que se desvanece
sobre el tejado.

Tengo todos los resentimientos del Mundo
guardados para ti
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8comentarios 69 lecturas versolibre karma: 96

Memoria viva

¿Qué es la muerte de un mundo?

La nada,
si hubiera olvido.

Pero escombros y soledad
en una memoria viva.

Cuando tu te vas,
todo se me vuelve basura
desechos y frialdad,
en un espacio tremendamente vacío.
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12comentarios 103 lecturas versolibre karma: 118

Ͼἇ₱ἇ₰ Ðἕ ϾłἕŁØ (Colaboración con @Constanza_Everdeen, @rebkTD, @delaotapia)

Llevaba varias capas de inviernos,
pero se sentía desnuda
cuando la dejaba sin palabras.

Rascando la escarcha de la espera,
cada fonema que ella latía
él la recogía con mimo para guardarla
cual perla en el cofre de su pecho.

Sus labios no murmuraban tanto
cómo lo hacía su piel,
cuando cada poro recitaba una sílaba
en la poesía de su entrega.

Sus manos balbuceaban torpes caricias,
sus ojos tintineaban miradas saltarinas,
el reloj de su miedo incendiaba el tiempo.

Ah! El tiempo...
que hoy me grita su ausencia
mientras mis sábanas se baten en sollozos
y se desmoronan tristes cómo su último recuerdo.

Y vuelvo ...
vuelvo a vestirme de invierno,
a deshojar cada pétalo
que protegía tu lecho...
Y Vuelvo,
vuelvo a ti, a tu recuerdo,
a mi suspiro hecho hielo
que hoy se deshace en tu olvido.

Pero hubo un tramo de cielo, donde yacíamos cercanos al mar,
enredados en lumínica concupiscencia,
corriendo a través de bosques salados, rimando los cuerpos,
el hambre, engendramos la eternidad, vivimos el poema.
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22comentarios 180 lecturas colaboracion karma: 99

Búscame

Búscame.
Aunque ya no seamos los de antes.
Búscame.

Aunque perdieras las alas por el camino,
regresa a casa.
Aunque se agotara el polvo de mariposas
vuelve a donde todo empezó.
Descálzame o desnúdame.

Pero búscame.
Aunque no reconozcas en mi rostro
rastros de tu huella.
Está ahí.
El agua con que riegas estas flores.
Está ahí. Siempre ha estado ahí.

En silencio.
Dormida.
Esperando.
A que un día al mirarme,
por fin, me vieras
A que un día al mirarte,
por fin, yo despertara a tus labios.

Búscame.
Te espero aquí sentada
En el escalón
a mitad de camino,
en compañía de luciérnagas
mostrándote el camino de vuelta a casa.



*Poema publicado en 2008 en 'Se acabó el luto'
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3comentarios 54 lecturas versolibre karma: 98

Ciudad del silencio

Ciudad del silencio
paz y pena
aires envueltos en recuerdos
huellas del tiempo cubiertas

Tu rutina monacal
despierta con lamentos
de rostros angustiados
miradas ausentes
que riegan el lecho de tierras y flores
con pedazos de sus vidas

Vuelves de nuevo a tu soledad
a la intimidad del secreto
acompañada
de coros de pájaros
cantos de lluvia
tenebrosos vientos

Y en tu seno reúnes
con armonía sutil
multitud de latidos
consumidos por amores

Así, día tras día
año tras año
tus manos siempre abiertas
a recibir almas y cuerpos
del descanso perpetuo
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3comentarios 37 lecturas versolibre karma: 37

Amé ese momento(Remix-MiguelAdame)

Yo amo ese pequeño momento
en el que te tomas el tiempo
para escribir y dejas salir
todo el amor que te habita dentro.
yo amo ese pequeño instante
en que tu verso se hace gigante
y tu pluma se suelta al viento
y la poesia se te vuelve sentimiento.
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5comentarios 83 lecturas colaboracion karma: 90

Te llamas....

Olor de pan a las cinco de la tarde.
Lluvia, cristalina dentro de la zona verde.

Vienes a mi, como yo voy a ti.
Unos más rápidos, otros más lentos.
Incluso, otros por voluntad.

Corres, te detienes, haces ver a todo como una fatigable perdida.
Me haces crecer, me haces reir, me haces sentir vivo.
Pero, me dices que al final, es un reloj de arena.

Eres tu, y soy yo. ¿Como?
Es la pregunta que me repienso y destruyó, pero siempre vuelvo a ella.

Emociones clandestinas, por miedo al rechazo, Instrucciones al odio.
Amor, a la vida, al valor monetario, a un olor de una piel, al verde insurrecto de tus ojos selváticos.

Eres vida, eres pasión, miedo y control. Tienes nueve meses dentro de ti, que esperan ser fuente de bondad.
Tus mejillas señalan el camino, eres estupendamente, eres solo eso.. eres.

Eres tu y gracias a ti, hoy te digo MUCHAS GRACIAS.

Diferencias idiosincráticas, pluralismo dentro de una misma corriente.
Rezos a las cinco bajo el sol y las perlas naranjas que resaltan los ríos y sus casas aledañas.

Grandes selvas, grises unas, con ciertas tonalidades culturales. Altas y bajas.
Mares de sonrisas blancas en paletas de colores que tienen historias comunes.
Manaure, Palenque, Bogotá, Medellín, Nariño entre muchas más.

Una taza de néctar color oscuro dentro de la rutina.
Una pequeña gotita de alcohol al almuerzo, Una dosis de fe bajo un tierno beso.

Montañas frondosas, paisajes únicos. mejillas color rojizo.
Labios color caramelo.

Desiertos, Nevados, Páramos, Llanuras, Selvas, muchas mas.
Son la carta de presentación de tus símbolos.

Gracias mujer de nombre Colombia.
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1comentarios 71 lecturas versolibre karma: 82

Entre bambalinas

En ocasiones te observo entre bambalinas,
como el secundario que espera
el paso que nunca acaba de llegar,
creyendo que esta vez sí tendré
la tan esperada oportunidad de jugar,
de participar contigo de mis secretos.

En otras, me veo como el apuntador
desesperado al que nadie escucha,
el que ve cómo se leen los textos
escritos, pensados y sentidos para otros,
cómo hay tantos "tus" que no son "yos".

Traidora es la memoria de mis sentidos
que se entremezcla con la de tus talentos,
tan húmeda esta, como negra aquella.

Vuelve, una y otra vez, la honda sensación
de irrealidad que me rodea cuando recuerdo
cómo me he sentido ante la guerra que libro
a solas en el corazón escondido de mi cabeza.
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Tan hermosa

Tan hermosa te veo como la bruma
en la mañana.
Tus ojos eclipsan al satélite de la mismísima
Tierra.

Inmerso en el bosque me encuentro ahora.
Sus altos pinos me parecen pequeñeces.
Huelo su aroma. Te asemejo a la naturaleza.

Vuelvo del trance. Otra vez estoy en la terraza.
No me importaría que tú seas Lilith,
y que me bajaras a los infiernos.

¡Oh tu mirada me encandila!
¡Oh tus labios me matan lentamente!
¡Oh mujer ven hacia mí!

Sin embargo te levantas y te vas.
¿Yo? seguiré buscándote, en sueños,
en inspiraciones, en mi imaginación.
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sin comentarios 17 lecturas versolibre karma: 49

La herrumbre recubre las ruinas de nuestra mirada (cubierta de hojarasca amarilla)

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Las casas del pueblo se levantan inertes, como pobres mausoleos de otros tiempos en los que la decadencia se abrió paso a través de toda su estructura ósea. Reina el silencio en el pueblo y el viento corre atravesándolo de un lado a otro sin mayor obstáculo que los remolinos de hojarasca amarilla que levanta tras de sí, como un cementerio abandonado que nos remite a una época pasada y de la que ya no queda nada más que los gritos ahogados del reloj de arena.

El silencio se abre paso entre la soledad e la noche. Y los últimos latigazos de sol ser pierden entre las cumbres nevadas que otean el horizonte como gigantes de piedra que revelan la constante firmeza del pasado, cuando el pueblo aún tenía vida, y aún tenía gente, y aún tenía nombre. Cuando sus habitantes tenían todavía calendarios con los que regir el tiempo y ritos y costumbres a las que aferrarse para sobrevivir en el día a día ante este duro paisaje alpino que permanece aún hoy inmutable tras los siglos que alimentan las eras.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. La luz de la luna se cuela entre los resquicios de las nubes que dejan entrever sinuosas estelas de sombras cristalizadas bajo una neblina de tibieza azulada. El pueblo se yergue olvidado a su paso, devorado por marañas de hiedras y zarzas que trepan por las paredes y las resquebrajadas ventanas que miran al visitante ajeno con una lastimera sombra de ruptura entre los cuarteados cristales estallados en mil pedazos por el frío glaciar del alto invierno pirenaico.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Y como una fiera hambrienta despedaza a sus víctimas con la condena de convivir con las ausencias hasta nueva vista de juicio frente a la muerte. En su caminar los pasos que no deberían estar allí le guiarán hasta la iglesia. Manifiesto expreso de que ya ha pasado la hora de este rincón perdido en la nada. Y sus campanas repiquetearán en silencio cuando una ráfaga de viento vuelva a levantar esa cortina amarilla de hojas ante sus ojos. Repiquetearán en silencio, como hacen sepulcralmente desde hace años, como hacen desde que los valles son los únicos habitantes de un pueblo ya sin nombre que vio huir a su gente ante la oleada de olvido que se desató décadas atrás, cuando cúmulos de casas como este se convirtieron en muestras vivientes del anacronismo en un siglo XX decidido a buscar el progreso en las ciudades. Y pueblos como este quedaron sin vida, sin gente, sin nombre; y ahora las campanas solo repiquetean en silencio cuando el viento pirenaico inunda las laderas de las montañas.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Los últimos rayos de sol hace horas que se retiraron, incapaces de alcanzar estas altas cotas, y ahora la oscuridad reina en sus dominios sin tierra. Dueña de un pueblo ya sin nombre, sin gente, sin vida; que ha visto como sus últimas décadas de existencia eran una lenta agonía que ponía en manifiesto su triste anacronía. Y el viento levanta remolinos de hojarasca amarilla ante el visitante extranjero, que vaga sin memoria por un pueblo que tiempo atrás había sido de su abuelo y ahora no es más que un esqueleto inerte que se descompone ante la alfombra de líquenes, musgo y zarzas que devoran las casas a su paso. Mientras el olvido corrompe el silencio y el óxido despedaza los hierros como termitas en las pocas vigas de madera que se sostienen todavía en pie.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Y el visitante ajeno observa el pueblo sin nombre mientras la ausencia le taladra desde las puertas entreabiertas que se resisten a perecer ante el viento pirenaico que asola con su soledad las noches de invierno y las tórridas tardes de agosto. Mientras los valles prosiguen su pesado y lento ritmo de vida geológico y el río del fondo de la garganta serpentea resquebrajando las laderas con su fría mortaja alpina; lengua de hielo, caricia de sol; bajo un manto de bruma constante que recubre todas las noches el valle al caer el sol.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Las casas del pueblo se levantan inertes. El visitante que no forma parte del paisaje rompe con su presencia el hechizo de ausencias que pervive día a día en el pueblo sin vida, sin gente, sin nombre, desde hace más de una década; cuando se dio definitiva cuenta de que era un mero anacronismo dispuesto a desaparecer para siempre entre la constancia del tiempo. Y entre remolinos de hojarasca amarilla que levanta el viento que desciende las laderas de los Pirineos, el visitante foráneo, extranjero, ajeno, observa impasible al olvido la casa que una vez fue de su abuelo. Ahora vacía, ahora olvidada, ahora inundada por la soledad de un anacronismo viviente hasta que el último habitante del pueblo cayó muerto.

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. Y el visitante permanece quieto. Como las montañas. Como los valles. Como el río. Como el viento. Como la soledad del silencio que se abre paso en la noche en un pueblo que no recuerda ni su propio nombre ahora ya perdido en el tiempo.

Y el visitante permanece.

Y la soledad de este cementerio se pierde entre los remolinos de hojarasca amarilla que vuelan en silencio.

* * *

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche. La luz de la luna levanta sombras cristalizadas pues hace horas que el sol abandonó estas laderas debido a la altitud alpina. Y el visitante ya no es visitante porque ha comenzado el camino de regreso mientras serpentea los valles como el río encajonado al fondo de las montañas guiando el sendero. Camina en silencio aferrando el tiempo entre sus dedos. Recordando el esqueleto sin vida de un pueblo sin nombre que una vez fue de su abuelo.

Y atrás quedan las campanas que repiquetean en silencio y las casas vacías con sus puertas entreabiertas que son devoradas poco a poco por las zarzas, por las hiedras, por el óxido, por el viento; por remolinos de hojarasca amarilla que cubren con su manto los líquenes que devoran los recuerdos.

Y atrás queda el anacronismo de un pueblo sin vida, sin gente, sin nombre.

* * *

El silencio se abre paso entre la soledad de la noche.
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En brazos del regreso

Tantos años fueron
en los que tus entrañas fueron mi casa,
y reíamos
y llorábamos
nos indignábamos
pero te amaba en gran silencio.

Hoy caminé por tu piel
me sentiste de nuevo,
te sentí
porque cada una de tus células
penetra en mi respiración.

Tu verdor de cielo mojado,
tus curvas frondosas
cubiertas de niebla
con esa grandeza
que me da vida,
que me protege
y me envuelve en cristales de rocío.

Tu blancura tan fría
como en esas mañanas de octubre
donde me empapabas las ansias
y me arrullabas los desvelos.
Y es curioso mirarte así,
con ojos de lejanía
y contarte que me he hecho unas alas
con cada una de tus gotas de tinta,
con tus palabras y tus fibras
porque para eso te conocí.

Hoy,
soy otra de tus aves,
siento más mío el trino
que se mece en tus hojas
y percibo con dulzor
tu perfume de juventud
en frascos ajenos,
el mismo que ayer brotaba
de mis pupilas encendidas;
esencia que se quedó impregnada
en todas tus maderas,
la corteza de tus vísceras,
la fuente de tu savia.

Eres tú
y soy yo.
Y nos sonreímos distinto,
nos pintamos los labios de añoro,
y nos pusimos rimmel de victoria,
de ciclos cerrados.

Te abrazo,
y te vuelvo a vivir,
me acaricias con tu aliento de siempre.
Siempre estarás aquí,
mientras yo vuelo.

Nunca antes supe
lo que se sentía volver a nacer.



Dee Dee Acosta

Una visita a mi alma máter (imagen)
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Poema 36

Poema XXXVI
Cantos de amor y locura.

Rezo para que tengas
un buen y cómodo descanso,
Que sueñes sintiéndote suspendido
entre flores de aire luminoso.
Que miles de manos amistosas
te reciban donde quiera
que tu paso te lleve,
Que los silencios del camino
se vuelvan música en tu arribo.
Que el lecho que te sostenga
absorba todo tu cansancio,
que basta que pagues con tu presencia
que bendice cualquier espacio.

Mi espíritu se conforta y fortalece
cuando te leo.
Te amo,
tu espiritualidad me encandila,
tu forma de ser me enamora,
¿Qué mérito tengo al escribir de ti?
Solo escribo lo que tú me inspiras,
eres tú el verdadero poeta...
yo no soy más que un escribano,
plasmando lo que tú dictas desde el alma.

En mi no había más que ignorancia
hasta que me bendijiste
posando tus pies en mi camino.
Eres quien me inspira
y quien me hace alegrar el espíritu.
No confundas mis lágrimas,
lágrimas, que bellas son
con tu alegría que me ilumina,
lágrimas de alegria, de gratitud,
de amor,
de amor alegre,
de amor agradecido.
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