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Vislumbrandote

VISLUMBRÁNDOTE.

Sabes bien que entre mis líneas tus cabellos se han enredado, en esas noches cuando el sosiego me ha desamparado, sabes que de ti he robado un poco y lo he mimetizado entre letras, entre sensaciones que siempre han quedado cortas para expresar las explosiones que en mi cerebro se fraguan.

Sabes que entre estados de ánimo que fluctúan en los límites de lo lícito, en esa delgada línea que asoma cuando la locura está latente, has caminado desnuda.

Para ti de mí, amor puro, sentimiento que dentro de la gruta más recóndita de mi alma emana a gotas y que al emerger a la superficie de la rutina se vicia y se vuelve vino; amor de ese que termina siendo absurdo, de ese del que no se habla, pero en el que tanto se piensa.

Para ti la pasión más vehemente, brío de ese que no se delimita a las carnes, al sudor y a las caricias colmadas de pecado; pasión que quema lentamente el alma, que va más allá del éxtasis, efusión en la piel, de esa que logra erigir vías lácteas, que forja universos nuevos y que enloquece la poesía.

En ti recae esta fuerte fijación de lo desconocido, de tu aliento, del beso jamás dado, de tus labios irrepetibles e incomparables, esa fascinación sobre tus pensamientos que apenas evidencian poco y que si logras ahondar son solo la punta de un iceberg que hasta la enormidad de tu espíritu llega.

Sabes bien que quisiera amarte, sin mesura, de antigua escuela, de esas historias tórridas que ahora reposan enmohecidas en bibliotecas, sabes que contigo no hay lugar para débiles arroyos, sino mares y océanos, sabes tanto de mi interior, de lo que se cueceen mi alma, pero a la vez no dimensionas nada, de esta realidad que solo nos prenda lejanía.

David Felipe Morales
20 de Septiembre de 2015
8
9comentarios 101 lecturas versolibre karma: 89

Apaciguando

No evites mis palabras, ni escapes de mis abrazos, no impidas que mis besos se posen en tu mejilla, no me despiertes aún y déjame seguir soñado.

Entre la luna y el sol, entre el agua y las dunas, mis pasos se hacen indelebles y soy esa frágil línea que en el horizonte de un atardecer lleno de arreboles divide el mar y el cielo.

Vienes y vas como la marea que borra las huellas dejadas en la playa, vienes y vas como calor que seca las lágrimas que emergen desde el alma.

Parpadeas y haces que todo parezca castillos de arena y al final es esa inconstancia, esa falta de seguridad, esa promesa nunca dicha que no amarra, la que me roba la calma y logra incrustarte en mi corazón.

Y al final, cuando el despertador irrumpe, vuelvo a apaciguarme, aun cuando el mar, ese, mi paraíso personal, está tan lejos y siento calma al verte parpadear a mi lado.

David Felipe Morales
16 de Septiembre de 2015
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6comentarios 69 lecturas versolibre karma: 104

Cuando no estás

Cuando no estás, suele quedarme la idea latente y ajustada entre palabras que no dije, con la premisa en la punta de la lengua, con el pensamiento en líos.

Cuando te vas, me dejas con la mano inquieta y atestada de caricias, con los labios en flama, sonrosados, conteniendo la furia de un volcán de besos pendientes, con la piel dispuesta y a la final desértica de tus manos.

Me queda tu espalda colmando el horizonte, un manojo de deseos enfurecidos golpeándome la mente, y un reloj que merma su velocidad cuando ya no estás.

Angustia, sinsabor y congoja suelen mezclarse con la carestía de esos labios, con la avidez de rozar esa piel, con el rastro tenue que siempre me queda de tu perfume.

La lejanía toma como forma tu rostro, ese mismo rostro donde se enclavan tus ojos, que son la entrada al paraíso.

Y en ese instante, cuando no estás, confluyen las sensaciones y emana esa elipsis que me mantiene ahí, incrustado como bolla en el mar de tu ausencia y en silencio disfruto de manera mórbida, pensar que volverás.

David Felipe Morales
14 de Septiembre de 2015
9
6comentarios 80 lecturas versolibre karma: 89

A mi musa

A usted le puedo hablar de la manera más fina, más perfilada, de viejo antaño, acicalando todo con una jerga cursi, encubriendo la avidez y erigiendo paraísos y edenes en su mente.

Para usted las palabras siempre me vendrán cortas y créame que por ello me recrimino, por la ignorancia; pero vuelve la calma al saber que quizá no sea falta de sensatez sino más bien que habitualmente no se habla de una belleza tan lozana que ante este ser nunca había venido.

Para usted tengo el corcel de mis letras y el torrente de aguas mansas donde navegan mis sueños, para usted las pesadillas pintadas de blanco y una mente inquieta que apacigua pernoctando mientras le admiro.

Para usted besos que le lleguen al alma, caricias que rocen el espíritu y miradas tiernas a su corazón, para usted que es sol de mis párrafos y la fuerza para esculpir e ir desnudando hojas, para usted todo, la vía láctea y mi taciturno corazón.

Cuanta sinceridad para quien inspira, cuanto sentir para quien libera el alma, corta siempre la letra para mi musa y siempre gratitud desmedida.

David Felipe Morales
24 de Agosto de 2015
9
7comentarios 67 lecturas versolibre karma: 98

Como el último

Quiero darte mi sentimiento, como si no hubiese mañana, como si supiese que al entregarte hasta mi alma en tu mejilla se fuera mi último suspiro.

Quiero besarte con incesante angustia como si al despertar mis labios ya no estuvieran más, y al buscarlos, los hallara dispersos sobre tu piel.

A ti arribar quiero con mi corazón entre las manos dándote una ofrenda, con mi pensamiento en blanco, con la fe ciega del dogmático, con carestía de razón, totalmente hechizado.

Quiero darte mi espíritu y todas las caricias que la piel de mis manos resistan, gota a gota mi sangre y todo lo que mantenga esta existencia, todo de mí sin límite alguno, sin final.

Quiero darte mi amor así, sin limitarme por miedos de derrotas pasadas, completamente altruista porque eres ángel, porque así son mis besos y mis caricias que sólo son para ti.

Porque no hay otra forma de ser contigo, siempre como si fueran los últimos besos, como si después de ti ya no me quedará nada.

David Felipe Morales
20 de Agosto de 2015
2
sin comentarios 19 lecturas versolibre karma: 25

Codicia Imposible

CODICIA IMPOSIBLE.

Dime cómo prolongar esos instantes de fogosidad, cómo eternizar esos besos que logran acariciar el alma, cómo deshojar caricias de manera eterna sobre nuestra piel.

El tiempo no se detiene, la luna se hace perpetua tras las nubes de la noche fría, se mezclan nuestros suspiros, la respiración se hace una sola, y al unísono nuestros corazones laten.

El reloj de arena que nos mira se hace una sólida escultura de mármol inmutable, abandonada en el profundo mar, donde convergen sentimientos y pasiones, y nos queda parpadear mientras sus aguas nos asedian y nos ahogamos en estas con furia profana.

Vestigios de vida esparcidos entre las sábanas, dos cuerpos enloquecidos atestados de frenesí caminan a ese abismo, a ese precipicio que nos da vida.

Cómo no comerme ese corazón que tanto me aviva, cómo no beberme su espíritu en ese instante que siento morir ahogado en sentimiento, cómo no robarme esa alma que esculpe una sonrisa en mi rostro.

Me agobia esta codicia de lo imposible, este anhelo de lo absurdo, estas ganas de que no exista riesgo, de que exista final, deceso para esta locura que de a pocos me fascina, que de a pocos me adentra al edén.

David Felipe Morales
21 de Agosto de 2015
3
sin comentarios 99 lecturas versolibre karma: 36

Inconfesado

Y cuando la noche se vuelve un eterno túnel, donde hacen eco los pensamientos, no puedo evitar pensar en esa rosa que se marchitó en mi mano, en las palabras no confesadas, en las miradas que se perdieron en el bosque del silencio.

La caída de un ángel, el amanecer de la flor sin pétalos, los jardines sobre las tumbas y el indiferente y rígido abrazo de la realidad, vinieron a mí como brisa que antecede la oscuridad noctámbula, vinieron a mí como amanecer en resaca, cuando quien deseé amar me nombró amigo.

Y es que habría dado mis letras por rosar esa mejilla o hubiera podido esparcir las sensaciones recogidas en un beso sobre interminables hojas, haciéndome merecedor a una apacible condena.

Cobardía, derrota y ambigüedad que emerge cuando el temor de la lejanía doblega, angustia y desazón, rosales sublimes ofrendados en coronas sobre un sarcófago que se hospeda en medio de una sala de velación.

Me queda la lejanía, sentarme y ser espectador de una historia que siempre escribí en mi mente. Queda en mi bolsillo la mariposa que extirpé siendo crisálida de mi alma; y en mi mano, la rosa enardecida que jamás le entregué y que podré poner sobre la tumba que se hospeda en el túnel, en el profundo túnel de lo inconfesado.

David Felipe Morales
22 de Agosto de 2015
4
3comentarios 58 lecturas versolibre karma: 65

El problema contigo

El problema contigo es que tu imagen en mi memoria siempre deja una estela, una huella que se expande como exuberante enredadera que de la fachada de una de esas casas antiguas de las de mi barrio se apodera.

Es que te reflejas por doquiera, en el carmesí de las rosas, en el brillo de las estrellas, en el calor del sol a medio día, en esa brisa de tarde de verano que me viene y abraza cuando estoy desconcentrado.

El problema contigo, es más bien un problema conmigo, un defecto que se activa y se exacerba de manera repentina, sin que medie conciencia o razón, y me roba una sonrisa, y me arranca un suspiro.

Y es que me basta tan poco para que se pinte el arcoíris en el horizonte y para que a mi corcel le broten alas como a Pegaso, y en su lomo me lleve hasta el edén, a la locura, al paraíso prometido entre renglones y hojas que ante ti se desnudan.

El problema contigo, es que eres abstracta, indescifrable, inhóspita, una fascinación para un alma incrédula que muy pocas veces logra sorprenderse.

El problema contigo es que me acaricias el alma con tu existencia.

David Felipe Morales
23 de Agosto de 2015
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2comentarios 37 lecturas versolibre karma: 69

Piensa en mí

Piénseme en la soledad de su aposento, embrollada entre sábanas, aferrada a su almohada que es su confidente, y al hacerlo, libere esta horda imperiosa de salvajes ansias que en mis manos aguardan su permiso.

Piense en mí, como brisa inoportuna que se cuela por debajo de su falda, esa brisa seré yo, personificado en el viento que quiere dejar en evidencia sus encantos.

Piénseme y sienta estar pecando ad portas de sumirse en castigo, con ese anhelo malsano de lo prohibido y lo inconfesable, que le sonroja y le roba suspiros.

Cierre sus ojos y piense en sentirme, y serán mis besos el agua que le bañe y mis caricias quienes secan su cuerpo, mis labios quienes le visitan y mi alma quien le salve de la soledad que amenaza.

Piénseme, y que se agite su pálpito excesivamente, hágalo de manera intermitente como la lluvia para no caer en tediosas rutinas, pero con el mismo afán que se devenga al sentir caricias en la mejilla imberbe, con el azaroso vivir de la juventud siempre ávida, piénseme así y consuma de mí hasta el hastío, que después seré estorbo, despojo de un grato momento.

David Felipe Morales
5 de Septiembre de 2015
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sin comentarios 46 lecturas versolibre karma: 62

Desde el puerto de sus besos

Dan ganas de morderle los labios, poseído por insaciables anhelos de nadar en el insondable océano de sus ojos, para ver cómo se esboza su alma como aurora boreal en la oscuridad.

Dan ganas de internarse en ese laberinto que se crea entre sus senos, de dormir en su mejilla como duermen los ángeles sobre las nubes.

Pienso en hacer esa excursión que zarpe en un beso, sin dirección hacia tierras desconocidas, entre caricias y vaivenes que broten en su pecho cuando su corazón palpite impaciente.

Llegar hasta su ombligo donde toma forma esa laguna de deseos tórridos y de pasiones en angustia, y sentarme en el atardecer de sus encantos a pescar arcoíris con suspiros, mientras miro hacia el sur donde las puertas del edén se erigen.

Planear sobre su espalda como gaviota buscando tierra firme, y arribar ebrio de vehemencias a su cauda, a esa montaña que emerge de manera tan adecuada para darle forma a su semblante.

Sueños inconfesables y destellos de luz seguirán iluminando mi camino, y no podré determinar mi rumbo, esperaré que el viento agitado de su respiración hinche las velas de esta barca que sin destino zarpó desde el puerto de sus besos.

David Felipe Morales
6 de Septiembre de 2015
6
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Culpable Malhechor

Suele no poder separarse el encanto de un sentimiento profundo pero quizás efímero y la pasión desbordada que toman forma en un mismo ser, incoando entre ellos dos una bipartita guerra que suele mancillar la palabra y los derroteros que se hacen confusos hacia ese corazón esquivo.

Suelen tener espinas las rosas más bellas, púas escondidas entre los pétalos más carmesíes, en lo más profundo de su belleza, y se cercena algo de su beldad misteriosa para poder así prendarles sin que se cause herida.

Suelen algunos ofrecer amistades perversas, cuasi mezquinas, quienes aman en silencio, quienes desean desde el alma, quienes atesoran soledades.

Suelen nacer sobre las tumbas los jardines más bellos y floridos, brotar vida sobre el fallecimiento sin que se turbe o se limite la existencia y la extensión de la vida.

Suele haber tantos sabores en un encuentro, en una mirada imprevista, en un acercamiento no augurado, dos planetas con sus satélites estrellándose entre sí, formando una nueva galaxia.

¿Y el amor a primera vista?, ese gusto insondable que emerge como el sol en el horizonte sin explicación y sin permiso turbando todo alrededor.

¿Culpable y malhechor aquel que sostuvo la mirada o aquel que dejó esa sonrisa en el aire, o el que lanzó la primera palabra?.

No se es culpable por la reacción química, no es malhechor quien sucumbe ante el desmedido encanto; pero quien no lo oculta y con valentía lo hace evidente, ese sí, ese es tildado de intenso, ese es culpable, ese es quien no esconde ni disimula y toma la sinceridad como bandera.

David Felipe Morales
26 de Septiembre de 2015
4
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Espejismo

Tú, que me pones contra la pared, al borde de mis miedos y me arrancas con besos las palabras que mi corazón esconde.

Tú, que me desnudas en medio de la oscuridad y me dejas a la merced de tu desidia, de tu silencio, para siempre dar la vuelta cuando mi armadura a mis pies está.

Tú, que hurgas cada espacio de mi cerebro, encandilas mi mirada con una sonrisa insolente, me embelesas y haces que mis heridas por ti cometidas se olviden.

Tú, para quien no tengo odio, así me abofetees con tu sórdida realidad.

Tú, que sabes tanto de mí, de mis sentimientos y aún así gritas en mi pensamiento para que el eco que quede no te olvide.

Tú, que cambias de andén cuando se enlodan las palabras y la conversación toma caminos menos superfluos.

Tú, que ignoras mi corazón aunque latente esté entre tus manos.

Tú, que después de cometer el desbordamiento de mis ímpetus desapareces.

Tú, con esa virtud de sacar lo mejor y lo peor de mí.

Tú, que viajas en ese tren sin destino y sin freno, y que te escapas cuando quiero amarrarte a una piedra y lanzarte al mar del olvido.

Y yo, que reflejo en ti todo cuanto quiero, todo cuanto anhelo, cuanto me urge, yo que recargo en tus hombros tanto, y al final sólo eres el espejismo de mis vacíos.

David Felipe Morales
7 de Septiembre de 2015
4
1comentarios 41 lecturas versolibre karma: 48

Primer sorbo del día

Y después de contar los minutos, los granos del reloj de arena se han vuelto eternos y se me ha desgarrado la pasión como gotas de rocío sobre la tersa piel que circunda tu ombligo, quedando mis miradas en total evidencia.

Ha nacido el sol en tus ojos una vez más, y entre el valle que forman tus senos me viene como luz de amanecer tu mirada, y la suave brisa de un suspiro fugado me envuelve enterneciéndome el espíritu.

Suave sorbo de vida el que me das con el primer beso de tus labios, y el asombro que me viene al aún no poder asimilar en el pensamiento que un ángel pernocta en mi cómplice almohada.

Me viene la necesidad de detener el tiempo, el anhelo apremiante de congelar la vida o encontrar la muerte, todo surge tras ver la belleza de tu desnudez, tras probar el elipsis de tus besos, tras sentir la suave textura de tu sexo.

Y pensar que todo eso viene a la mente como mensaje en botella dejada al mar y sentir que todo esto me envuelve cuando de ti bebo el primer sorbo del día.

David Felipe Morales
15 de Septiembre de 2015
3
2comentarios 36 lecturas versolibre karma: 34

Mi arte en tu cuerpo

Deja que tome tu piel como pergamino sin mancha, como lienzo virgen y escriba premisas innombrables nacidas en las pasiones más libidinosas.

Deja que pinte en tu espalda el camino que conduce mis pasos taciturnos, entre una selva adornada con pétalos y caricias a esa isla, a ese paraje donde la pérdida de razón con gusto se auto-infringe.

Quiero al lograr acariciar el mapa que limita en tu cauda, perderme en la belleza de tu dorso y emprender así una expedición a lo más recóndito de tu humanidad palpitante, abrirme campo entre un manojo de terminaciones nerviosas y llegar a donde se desprenden todos tus suspiros.

Y en el abismo de los deseos insondables donde el pecado se apodera de ti, me sobrarán finos pinceles y lápices de carboncillo, y entonces he de robar tu cuerpo, y tal y como gozó Miguel Ángel al acariciar la Capilla Sixtina, me bastarán mis pulpejos y un ápice de mi lengua para esbozar en tu piel las más bellas imágenes.

Deja entonces que irrumpa en el albo de tu alma, en la inmensidad de tu espíritu y coloree tanto de mis pensamientos en los tuyos, para así lograr volverme tan perpetuo como los besos que en mi cuerpo has dejado.

David Felipe Morales
14 de Septiembre de 2015
4
5comentarios 49 lecturas versolibre karma: 55

En el lago de la vida

Es un lago como la vida me viene, como la veo, un lago que sus aguas de a pocos bebo, vaso a vaso cada día; y sabes, las serenas aguas de aquel lago suelen tomar sabores distintos en mi paladar cuando en él te reflejas.

Cambia el sabor del primer café, el aroma de la mañana, el sonido indistinto de esta ciudad que amenaza en cada amanecer con sepultarme en vida.

Cambia el sabor de sus aguas aquel lago donde abrevo mis palabras, donde convergen recuerdos, vivencias y angustias, para tornarse en almíbar lo que ayer fuera hiel.

Aparece tu rostro, mimetizado entre las suaves olas y deja de destellar la menguada luna en sus aguas impávidas, para reflejarse ese sol que se posa en tu mirada, ese brillo de atardecer que hay en tu sonrisa, esa brisa que viene siempre entre tus palabras.

Del sabor neutro, del cotidiano, saboreo ahora dulces gotas que se hacen notas en mi garganta, y se torna en rareza, en ambigua sensación de sentir que en las aguas de aquel lago lavas tu rostro, como si esas aguas acariciaran tu piel desnuda.

Y cómo no beber de a dos copas cada día, cómo no embriagarme de ti con cada gota, si eso es lo que la felicidad me trae, cómo no sumergirme en mi propia vida, en aquel lago, si en el fondo y tras los reflejos de recuerdos, vivencias y angustias estas tú y esa promesa de un mañana.

David Felipe Morales
Septiembre 19 de 2015
2
2comentarios 51 lecturas versolibre karma: 27

Tengo la leve sospecha

Tengo la leve sospecha, que la sorpresa no arriba con fuerza en nuestro presente, que el corazón camina lento y las manos ya no sudan.

Que ya no se cuece el vacío aterrador en mi ausencia, ni brota anhelo y apremio en mí lejanía.

Aguas trémulas conducen nuestra barca y sin sobresalto vienen las noches y las madrugadas.

Sábanas que ya no reclaman calma, más aun, no viene el frío y hace falta en mi almohada tú cabellera cuando no está.

Por mi parte debo confesar que te espío mientras duermes, yo aún aunque más calmo te deseo y suelo perder momentáneamente la razón con tus besos.

Tengo la leve sospecha que no recuerdas que el mar no siempre es calmo, te cuento que en tú ausencia la vida no me viene igual.

David Felipe Morales
17 de Septiembre de 2015
3
3comentarios 34 lecturas versolibre karma: 52

Vocifero

La imposibilidad de generar recuerdos juntos me aturde los pensamientos, ultraja las pasiones y debilita cada sueño que en mi almohada se posa, mientras los días pasan y soy el espectador silente de la decaída de tu señorío en mi recuerdo.

El contraste entre la impotencia que agravas con tu desidia y que me viene mancillada con gotas de rencor y la necesidad de morder estrellas que limita con esta fijación que me condena, con esta afición que pone en evidencia la fragilidad que siento al estar intentando abrazar el sol, al intentar robarte un beso.

Hay la petición renuente que has intentado sosegar con distancias, hay siempre una ilusión latente y casi mezquina, que se mantiene con la vitalidad de una bacteria y que no muere aunque le ahogue entre mares de lágrimas, esa alucinación de poder algún día avistar en el Edén tu desnudez, tu alma y tu corazón.

Terquedad innata en mi especie que sobrevalora momentos, que se alimenta de espejismos y que pasta en llanuras eternas donde florecen utopías.

Y es cuando me alejo que vuelve tu noticia, el canto de aquel pajarillo que no quiere libertad pese a estar siempre abiertas las rejas de esa jaula que le he labrado en mi cerebro, vuelves con la desfachatez a flor de piel, como el mar cuando en medio de su cólera voltea la barca del pescador, y cuando se calma le da al mismo una excelente faena, el mejor pez.

Me cuesta no vociferar mientras me alejo, me cuesta no llamar tu atención cuando las cadenas has dejado sin candado, me cuesta alejarme de ti que vienes siendo la reina de mi guillotina.

David Felipe Morales
21 de Septiembre de 2015
4
3comentarios 34 lecturas versolibre karma: 55

Mientras Despiertas

Mientras despiertas permite que se posen mis labios en tu cuello, como tímidas mariposas que mojan sus patas en la playa.

Que la vibración de mi corazón te llegue al amanecer sin irrumpir tu sueño, porque mis latidos son como canto de ruiseñor a la salida de sol.

Que mi suspiro te llegue como aleteo de colibrí esparciendo las gotas de roció sobre rosales sin cortar.

Que sea suave mi caricia en tu hombro desnudo, como luz de luna bañándote en una noche de septiembre.

Sorpréndeme junto a la primera luz del amanecer delineando tu ombligo, juntando tus lunares como creando nuevas constelaciones.

Espíame sin temor, con mórbido anhelo mientras te invado debajo de la sábana y déjame descubrir tu desnudez mientras me embeleso en el filo de tu cauda.

Y plácida mientras despiertas cierra tus ojos, que yo respiro tu amanecer, a la espera de la rutina que apremia, a la espera de la partida del tren veloz de la vida que momentáneamente ha de separarnos.

David Felipe Morales
24 de Septiembre de 2015
5
2comentarios 40 lecturas versolibre karma: 68

Penumbra

Y estamos aquí, somos un par de locos que inmersos en demencia, silentes, miran el cielo buscando acentuar la paranoia en una noche de luna llena.

Somos náufragos obsesionados con tierra firme, suspendidos en la inmensidad del mar de lo eterno, muriendo un poco cada noche.

Somos estrellas que salieron en la mitad del día, silencio que brota en medio de la nada, lágrimas en la oscuridad, arrullo que se mece en una cuna abandonada.

Somos expectantes de la agonía de un rosal, enmoheciendo sentimientos, desperdiciando primaveras, atesorando caricias que en nuestras manos han de morir, distantes y lejanos, alimentando orgullos famélicos en medio de manjares.

Estamos acá sin darnos cuenta que lo tangible absolutamente en nada es eterno, que hasta la piedra con el tiempo se debilita, sin percatarnos que las prescripciones que ya están rotuladas, yacen alimentadas con la ignorancia latente del ahora, casi incapaces de recorrer el universo por la poca fuerza de un alma debilitada, donde entre penumbras pareciera que nada queda.

David Felipe Morales
22 de Septiembre de 2015
4
2comentarios 30 lecturas versolibre karma: 58

La caída

El derrumbe de un sueño hace un eco tan profundo en el espíritu logrando aflojar las lágrimas que cuelgan como estalactitas del espíritu.

La caída de esas hojas plagadas de frustración y cenizas de cigarrillos consumidas mientras la espera se hace perpetua, hojas alimentadas con el dolor emanado del alma, hojas que al caer no irrumpen el silencio.

La luna radiante colmando toda la oscuridad con su luz de tono peregrino, atrayendo sueños, robando el descanso, esa no calcina, pero el sol en la inmensidad de un cielo despejado de medio día, ese sí.

Van fluctuando los días, entre caricias y besos que vienen y van, sentimientos que se pensaron eternos y que se deslíen al pasar las hojas de los calendarios; las ideas que hoy se abren espacio con fuerza absoluta en nuestra mente y que hasta logran arraigarse como árbol al borde de un río, a la vuelta del sol es posible tengan tanto de verdad como de quimera.

David Felipe Morales
26 de Septiembre de 2015
2
sin comentarios 13 lecturas versolibre karma: 17
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