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Vislumbrandote

VISLUMBRÁNDOTE.

Sabes bien que entre mis líneas tus cabellos se han enredado, en esas noches cuando el sosiego me ha desamparado, sabes que de ti he robado un poco y lo he mimetizado entre letras, entre sensaciones que siempre han quedado cortas para expresar las explosiones que en mi cerebro se fraguan.

Sabes que entre estados de ánimo que fluctúan en los límites de lo lícito, en esa delgada línea que asoma cuando la locura está latente, has caminado desnuda.

Para ti de mí, amor puro, sentimiento que dentro de la gruta más recóndita de mi alma emana a gotas y que al emerger a la superficie de la rutina se vicia y se vuelve vino; amor de ese que termina siendo absurdo, de ese del que no se habla, pero en el que tanto se piensa.

Para ti la pasión más vehemente, brío de ese que no se delimita a las carnes, al sudor y a las caricias colmadas de pecado; pasión que quema lentamente el alma, que va más allá del éxtasis, efusión en la piel, de esa que logra erigir vías lácteas, que forja universos nuevos y que enloquece la poesía.

En ti recae esta fuerte fijación de lo desconocido, de tu aliento, del beso jamás dado, de tus labios irrepetibles e incomparables, esa fascinación sobre tus pensamientos que apenas evidencian poco y que si logras ahondar son solo la punta de un iceberg que hasta la enormidad de tu espíritu llega.

Sabes bien que quisiera amarte, sin mesura, de antigua escuela, de esas historias tórridas que ahora reposan enmohecidas en bibliotecas, sabes que contigo no hay lugar para débiles arroyos, sino mares y océanos, sabes tanto de mi interior, de lo que se cueceen mi alma, pero a la vez no dimensionas nada, de esta realidad que solo nos prenda lejanía.

David Felipe Morales
20 de Septiembre de 2015
8
9comentarios 81 lecturas versolibre karma: 89

Apaciguando

No evites mis palabras, ni escapes de mis abrazos, no impidas que mis besos se posen en tu mejilla, no me despiertes aún y déjame seguir soñado.

Entre la luna y el sol, entre el agua y las dunas, mis pasos se hacen indelebles y soy esa frágil línea que en el horizonte de un atardecer lleno de arreboles divide el mar y el cielo.

Vienes y vas como la marea que borra las huellas dejadas en la playa, vienes y vas como calor que seca las lágrimas que emergen desde el alma.

Parpadeas y haces que todo parezca castillos de arena y al final es esa inconstancia, esa falta de seguridad, esa promesa nunca dicha que no amarra, la que me roba la calma y logra incrustarte en mi corazón.

Y al final, cuando el despertador irrumpe, vuelvo a apaciguarme, aun cuando el mar, ese, mi paraíso personal, está tan lejos y siento calma al verte parpadear a mi lado.

David Felipe Morales
16 de Septiembre de 2015
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6comentarios 66 lecturas versolibre karma: 104

Cuando no estás

Cuando no estás, suele quedarme la idea latente y ajustada entre palabras que no dije, con la premisa en la punta de la lengua, con el pensamiento en líos.

Cuando te vas, me dejas con la mano inquieta y atestada de caricias, con los labios en flama, sonrosados, conteniendo la furia de un volcán de besos pendientes, con la piel dispuesta y a la final desértica de tus manos.

Me queda tu espalda colmando el horizonte, un manojo de deseos enfurecidos golpeándome la mente, y un reloj que merma su velocidad cuando ya no estás.

Angustia, sinsabor y congoja suelen mezclarse con la carestía de esos labios, con la avidez de rozar esa piel, con el rastro tenue que siempre me queda de tu perfume.

La lejanía toma como forma tu rostro, ese mismo rostro donde se enclavan tus ojos, que son la entrada al paraíso.

Y en ese instante, cuando no estás, confluyen las sensaciones y emana esa elipsis que me mantiene ahí, incrustado como bolla en el mar de tu ausencia y en silencio disfruto de manera mórbida, pensar que volverás.

David Felipe Morales
14 de Septiembre de 2015
9
6comentarios 66 lecturas versolibre karma: 89

A mi musa

A usted le puedo hablar de la manera más fina, más perfilada, de viejo antaño, acicalando todo con una jerga cursi, encubriendo la avidez y erigiendo paraísos y edenes en su mente.

Para usted las palabras siempre me vendrán cortas y créame que por ello me recrimino, por la ignorancia; pero vuelve la calma al saber que quizá no sea falta de sensatez sino más bien que habitualmente no se habla de una belleza tan lozana que ante este ser nunca había venido.

Para usted tengo el corcel de mis letras y el torrente de aguas mansas donde navegan mis sueños, para usted las pesadillas pintadas de blanco y una mente inquieta que apacigua pernoctando mientras le admiro.

Para usted besos que le lleguen al alma, caricias que rocen el espíritu y miradas tiernas a su corazón, para usted que es sol de mis párrafos y la fuerza para esculpir e ir desnudando hojas, para usted todo, la vía láctea y mi taciturno corazón.

Cuanta sinceridad para quien inspira, cuanto sentir para quien libera el alma, corta siempre la letra para mi musa y siempre gratitud desmedida.

David Felipe Morales
24 de Agosto de 2015
9
7comentarios 67 lecturas versolibre karma: 98

Algo de ti

Quiero capturar algo de ti en un pensamiento, en una idea de esas que revolotean en mi alma, para convertirte en semilla que después en mi cerebro forme raíces, usurpándome el sueño y haciéndose razón de mi desvelo, para que después florezca y con esa primavera te apoderes de mis letras.

Quiero ver tu sonrisa perpetuada en el cielo oscuro de estos recónditos pensamientos, hacerte una constelación que ilumine cuando en los anales de mis ideas busque resguardo, para que siempre sea mi compañía tu sonrisa y siempre que quiera cerrar los ojos el temor a mí no venga.

Porque estás ahí, con tu gesto hecha estrellas en medio de un cielo que cada vez se hace más insondable.

Quiero robarme tu reflejo para dibujarlo en las lagunas donde beben mis inspiraciones, para ir desnudo pintándote en las flores de este infierno que se hace edén cuando estas presente, vergel al que llego cuando la agonía de estar lejos de ti me doblega.

Taciturno en la botella encuentro la manera de dislocar la razón y así partir la rutina, esa mórbida rutina que me alimenta el cuerpo y llena mis bolsillos de monedas, mientras de a pocos me liquida.

Algo de ti, en intermitencia, para borrar la lejanía, para detener el tiempo que se hace más veloz cuando pienso en las promesas nunca dichas, en las cosas no hechas, en los besos no dados, en lo que tú y yo le debemos a la vida cada vez que nos alejamos.

Quiero algo de ti que no se me deslía con el pasar de los días, con el trasegar de otros besos, algo más profundo que un recuerdo, algo más enconado que un sentimiento, algo menos perecedero que una buena intención, algo que aún no descubro pero que sobra cuando estás cerca.

Quiero algo de ti que no sé qué es, pero algo que no busque ser placebo mientras los días nos dan más lejanía.

David Felipe Morales
18 de octubre 2015
3
2comentarios 38 lecturas versolibre karma: 48

Pocas palabras, más miradas

Dos lugares en los que al poner mis ojos se me pierde la razón y el argumento se me escapa, la imaginación se explaya y toma alas, rompe sus cadenas, hilos finamente labrados por los preceptos que brotan tras el paso inmóvil de la rutina y simplemente vuela libre.

Dos momentos intensamente sublimes, donde el corcel alado surca mi cielo, mezclando arreboles de atardeceres y madrugadas; dejando a su paso y con su aleteo, una estela que me llega como inspiración.

Y me queda sólo hundirme como colibrí dentro de un cartucho para alimentarme de su néctar, posarme sobre sus labios como ave que migra y que descansa tras su largo trasegar en busca de un lugar más tórrido, sobre las cuerdas eléctricas que dañan el índigo infinito del cielo de esta ciudad que se hace inmensa mientras le espero.

Y en esos dos momentos, en esos dos lugares de su semblante, es en los que me pierdo y me quedo entre pensamientos, y mis palabras se anudan como lágrimas en la garganta, la inspiración se hace abstracta como poeta que intenta escribir en el nirvana y no tengo más que un silencio contemplativo para usted, un silencio cómplice de la inspiración, pocas palabras y más miradas.

David Felipe Morales
13 de Octubre de 2015
3
2comentarios 39 lecturas versolibre karma: 34

Paranoia

Todo se reduce a las caricias que no te di con un límite que se tinta en medio de esas palabras que jamás te dije, un final que se esconde entre esos atardeceres que no vivimos y esos amaneceres que nunca nos sorprendieron.

El reflejo de tu desnudo torso campea con furia en la soledad de mis ideas, en la monocromía de mis días, en el frío profundo que tienen los abrazos que quedaron pendientes y que ahora yacen inmersos en el olvido.

Vivo en una cárcel, en un presidio erigido por mis miedos, en el cual las paredes están pintadas con el escarlata de tus labios y en el material de tus caricias, un pequeño rayo de luz se cuela por un grieta y esa luz viene de esa mirada que me disparaste, y que se quedó clavada más adentro de donde yo mismo de mí conozco.

Y así son mis días, y ese es el motivo de mis paranoias.

David Felipe Morales
19 de Octubre de 2015
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sin comentarios 35 lecturas versolibre karma: 43

Cerebro y corazón

Las ansiedades inofensivas de los primeros años, los sueños y anhelos que en la infancia se hacían tan lejanos, hoy me asustan.

El amor y otros sentires que con el tiempo fueron tomando forma y que algún día anhelé vivir, hoy resultan menos idealistas, más reales, más cercanos al dolor.

Me enseñaron entre novelas y cuentos de princesas, entre familias levantadas por parejas eternas que rondaban en la perfección y sumergidas en esa ficción que a puertas cerradas no era real.

Edifiqué una curiosidad por conocer el amor, mal necesario e inevitable que haría parte de la vida.

Crecí así, entre versos y suspiros, sin baches como en un sueño, en donde se podía vivir inmerso en esos cuentos, en esas historias.

Y hoy, cuando por fin palpo la ilusión, la promesa se me escurre entre los dedos, entre altas y bajas, entre dolores y alegrías; energía que se regocija en el alma y que alimenta el espíritu; púas que se clavan adentro, tan profundo, que ponen en tela de juicio lo que se ha vivido.

Quisiera entonces devolverme a esas épocas de infancia, en donde el corazón parecía una hoja en blanco, apenas tintada de inocencia, aunque esa quizá sería la salida más pragmática, también sería caminar con la seguridad de recoger lo vivido, las dolencias,los padecimientos y las alegrías; es vivir y amar ahora, con experiencia, menos de idealismo y más de realidad, con un poco más de cerebro que corazón.

David Felipe Morales
13 de Octubre de 2015
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2comentarios 48 lecturas versolibre karma: 65

Fragmento

"Y nos encontramos tu y yo nuevamente cuando en común sólo tenemos un recuerdo, una sonrisa picara quizás se nos desgaje, quizás muchas preguntas muy pocas respuestas y un presente que nos muestra los rumbos tan diferentes que hemos tomado y que conducen a lugares tan distantes, pero a su vez tenemos la misma manera de viajar por esta vida el mismo equipaje."
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sin comentarios 60 lecturas versolibre karma: 14

Mientras organizó las palabras

Y si le digo que ya me hace falta, aunque en mis ropas y manos vestigios hay de su perfume y en mi piel el sabor de sus besos está latente…

Y si le cuento que la desdicha de a pocos me comprime entre sus fauces, como animal ávido a su presa, pese a que toda la tarde anduve de su lado mirando el atardecer, sintiendo su belleza y el sonido de sus pasos, que a su lado se hicieron más que bellos entre arreboles y la brisa serena de esta ciudad…

Y si le expreso que hay un vacío que no se llena y que de repente la soledad golpea como el viento a esa ventana abierta que siempre queda tras su partida…

Y si quedamos en vernos otra vez y que mientras decido llamarle para requerir otra cita, trato en vano de ocultar las ganas de pasar más tiempo a su lado…

Y si le confieso que me hundo de a pocos en una realidad cuasi paranoica, donde los colores se deslíen, una ansiedad sin causa evidente me aturde, el reloj se hace hostil y la brisa de tarde es molesta y pega hasta los huesos…

Ya lo sé, son sólo momentos, efímeras medidas de tiempo, que fraguan algo más adentro de la piel, un suave bienestar que se encuentra a su lado que me viene bien y me distrae de los pensamientos que por su repetitivo trasegar disgregan y mal forman mi visual ante la existencia.

Y si mientras decido encajar de manera correcta las palabras, más bien llega el día del sutil percance y logro volverla ver, ¿qué le diría si hasta el silencio es preciado a su lado?

David Felipe Morales
4 de Octubre de 2015
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sin comentarios 26 lecturas versolibre karma: 27

Desgajada la Rosa

Y al pasar tantas lunas, cuando el abandono sin previo aviso irrumpe y el olvido se torna en libertad, se van deshaciendo los pasmosos pétalos que adornasen con su escarlata los pensamientos.

Ruedan pétalos enmohecidos como suspiros sin dueño, en las aguas temerosas de aquel pequeño riachuelo, que a la merced de la extinción aún se aferran a la vida.

El color de sus ojos ya se ha borrado de la memoria, sus labios son peregrinos de mis sueños que a este planeta no pertenecen.

De vez en vez, cuando arremete la oscuridad y se logra sentir el silencio, con el me viene una brisa plagada de recuerdo, una frágil evocación que no pasma ni lastima.

La reminiscencia se forja como una llave que abre el candado de la cripta en donde se resguarda el alma que no olvida, y a pesar de abrir sus puertas de par en par, tan solo se liberan una sonrisa y una lágrima que suele secarse antes de brotar.

Una seguidilla de vestigios, promesas rotas que ya no pesan, fluctúan libres en el aire y se mezclan como fantasmas con el humo del cigarrillo que se mantiene en la habitación, me abraza entonces un equilibrio sin avisar, una tranquilidad que depura lo malo, para plasmar sólo aquello que de recordar merece.

Desgajada la rosa, después del ocaso de su fulgor, queda sólo el recuerdo del carmesí de sus pétalos.

David Felipe Morales
30 de Septiembre 2015
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3comentarios 48 lecturas versolibre karma: 47

En estos días

Me da por pensarla en aquellos días en los que el sol sale más tarde y un poco más tímido que de costumbre.

En los días de llovizna intermitente, de nubes florecidas en colores grises, en esos días donde el frío arremete.

En los días cuando la lluvia limpia la calle de tanta mierda que a su paso deja la rutina, cuando la gente prefiere resguardarse, cuando las calles son solitarias y se hace evidente la arquitectura, las formas.
Días de gotas en las hojas y de tierra húmeda, días donde es inadecuado pernoctar en soledad.

En estos días de invierno sin nieve… en estos días me da por pensarla más que de costumbre.

David Felipe Morales
1 de Octubre de 2015
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3comentarios 40 lecturas versolibre karma: 52

1984

Estoy sintiendo calma, en medio del tornado, mientras todo alrededor se deshace.

Las palabras nunca dichas y los silencios enquistados van volando disgregados por doquier, haciéndose esquirlas que golpean mi rostro.

No hay mañana visible, esa promesa se esfumó entre sonrisas, me resta solo el confuso hoy.

Con todo, con tanta basura del día a día, aparecen las sobras nauseabundas de la rutina.

No quiero mirar, mientras todo se hace polvo, no quiero ver los despojos de castillos de arena.

Me enfoco en la poca luz del sol, en ese destello incandescente que ciega dejándome en oscuridad, en la penumbra de mi ensortijado pensamiento.

Volteo los ojos y miro hacia adentro, y encuentro a la momentánea calma y en ella me resguardo a la espera de que el torbellino me absorba, me destruya, para no seguir en la agonía de estar expectante, de estar ausente de esta vida que amenaza con tragarme.

David Felipe Morales
29 de Septiembre de 2015
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4comentarios 23 lecturas versolibre karma: 53

Una serie de ideas desordenadas

Apetecer una cosa no fuerza que en la realidad sea susceptible de poseerla.

Fama o virtud, y otros predicamentos a los que además de la sórdida rutina que el día a día nos enfrenta, doblegando cualquier paciencia, llevando al hastío.

Elijo entonces ocultar las virtudes, las migas diferentes que ostento, porque es más seguro así que estar enfrentando la crítica, máxime cuando esta en nuestros días puede ser arma empuñada por cualquiera.

La fisiología no miente y la genética tampoco encasilla, se puede fingir la inteligencia tras leer algunos titulares, saber de lo que todos hablan, una gota más dará un tinte de intelectualidad.

Y el sufrimiento es relativo, ¡hay que ser demasiado vanidoso para hablar de los problemas propios con alguien!, de las luchas internas y de los miedos, no se puede caminar por ahí suscitando lástima, y aquel que de tus dolencias se entere debe saber que eso lo hace único y especial.

Y pongo cada día más en duda esa premisa implantada como lobotomía desde la niñez, de que cualquier hombre puede cambiar su destino, como si pudiera uno ir borrando los pasos ya dados.

La complejidad de la vida, el pensamiento sin cause y la proximidad de tanto sepelio de sueños sucumbidos, da un fuerte traspiés a la velocidad con la que la vida se mueve.

¿Y dije todo esto en voz alta? …Una serie de ideas en desorden.

David Felipe Morales
26 de Septiembre de 2015
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sin comentarios 39 lecturas versolibre karma: 28

La caída

El derrumbe de un sueño hace un eco tan profundo en el espíritu logrando aflojar las lágrimas que cuelgan como estalactitas del espíritu.

La caída de esas hojas plagadas de frustración y cenizas de cigarrillos consumidas mientras la espera se hace perpetua, hojas alimentadas con el dolor emanado del alma, hojas que al caer no irrumpen el silencio.

La luna radiante colmando toda la oscuridad con su luz de tono peregrino, atrayendo sueños, robando el descanso, esa no calcina, pero el sol en la inmensidad de un cielo despejado de medio día, ese sí.

Van fluctuando los días, entre caricias y besos que vienen y van, sentimientos que se pensaron eternos y que se deslíen al pasar las hojas de los calendarios; las ideas que hoy se abren espacio con fuerza absoluta en nuestra mente y que hasta logran arraigarse como árbol al borde de un río, a la vuelta del sol es posible tengan tanto de verdad como de quimera.

David Felipe Morales
26 de Septiembre de 2015
2
sin comentarios 13 lecturas versolibre karma: 17

Penumbra

Y estamos aquí, somos un par de locos que inmersos en demencia, silentes, miran el cielo buscando acentuar la paranoia en una noche de luna llena.

Somos náufragos obsesionados con tierra firme, suspendidos en la inmensidad del mar de lo eterno, muriendo un poco cada noche.

Somos estrellas que salieron en la mitad del día, silencio que brota en medio de la nada, lágrimas en la oscuridad, arrullo que se mece en una cuna abandonada.

Somos expectantes de la agonía de un rosal, enmoheciendo sentimientos, desperdiciando primaveras, atesorando caricias que en nuestras manos han de morir, distantes y lejanos, alimentando orgullos famélicos en medio de manjares.

Estamos acá sin darnos cuenta que lo tangible absolutamente en nada es eterno, que hasta la piedra con el tiempo se debilita, sin percatarnos que las prescripciones que ya están rotuladas, yacen alimentadas con la ignorancia latente del ahora, casi incapaces de recorrer el universo por la poca fuerza de un alma debilitada, donde entre penumbras pareciera que nada queda.

David Felipe Morales
22 de Septiembre de 2015
4
2comentarios 30 lecturas versolibre karma: 58

Mientras Despiertas

Mientras despiertas permite que se posen mis labios en tu cuello, como tímidas mariposas que mojan sus patas en la playa.

Que la vibración de mi corazón te llegue al amanecer sin irrumpir tu sueño, porque mis latidos son como canto de ruiseñor a la salida de sol.

Que mi suspiro te llegue como aleteo de colibrí esparciendo las gotas de roció sobre rosales sin cortar.

Que sea suave mi caricia en tu hombro desnudo, como luz de luna bañándote en una noche de septiembre.

Sorpréndeme junto a la primera luz del amanecer delineando tu ombligo, juntando tus lunares como creando nuevas constelaciones.

Espíame sin temor, con mórbido anhelo mientras te invado debajo de la sábana y déjame descubrir tu desnudez mientras me embeleso en el filo de tu cauda.

Y plácida mientras despiertas cierra tus ojos, que yo respiro tu amanecer, a la espera de la rutina que apremia, a la espera de la partida del tren veloz de la vida que momentáneamente ha de separarnos.

David Felipe Morales
24 de Septiembre de 2015
5
2comentarios 40 lecturas versolibre karma: 68

Vocifero

La imposibilidad de generar recuerdos juntos me aturde los pensamientos, ultraja las pasiones y debilita cada sueño que en mi almohada se posa, mientras los días pasan y soy el espectador silente de la decaída de tu señorío en mi recuerdo.

El contraste entre la impotencia que agravas con tu desidia y que me viene mancillada con gotas de rencor y la necesidad de morder estrellas que limita con esta fijación que me condena, con esta afición que pone en evidencia la fragilidad que siento al estar intentando abrazar el sol, al intentar robarte un beso.

Hay la petición renuente que has intentado sosegar con distancias, hay siempre una ilusión latente y casi mezquina, que se mantiene con la vitalidad de una bacteria y que no muere aunque le ahogue entre mares de lágrimas, esa alucinación de poder algún día avistar en el Edén tu desnudez, tu alma y tu corazón.

Terquedad innata en mi especie que sobrevalora momentos, que se alimenta de espejismos y que pasta en llanuras eternas donde florecen utopías.

Y es cuando me alejo que vuelve tu noticia, el canto de aquel pajarillo que no quiere libertad pese a estar siempre abiertas las rejas de esa jaula que le he labrado en mi cerebro, vuelves con la desfachatez a flor de piel, como el mar cuando en medio de su cólera voltea la barca del pescador, y cuando se calma le da al mismo una excelente faena, el mejor pez.

Me cuesta no vociferar mientras me alejo, me cuesta no llamar tu atención cuando las cadenas has dejado sin candado, me cuesta alejarme de ti que vienes siendo la reina de mi guillotina.

David Felipe Morales
21 de Septiembre de 2015
4
3comentarios 34 lecturas versolibre karma: 55

Tengo la leve sospecha

Tengo la leve sospecha, que la sorpresa no arriba con fuerza en nuestro presente, que el corazón camina lento y las manos ya no sudan.

Que ya no se cuece el vacío aterrador en mi ausencia, ni brota anhelo y apremio en mí lejanía.

Aguas trémulas conducen nuestra barca y sin sobresalto vienen las noches y las madrugadas.

Sábanas que ya no reclaman calma, más aun, no viene el frío y hace falta en mi almohada tú cabellera cuando no está.

Por mi parte debo confesar que te espío mientras duermes, yo aún aunque más calmo te deseo y suelo perder momentáneamente la razón con tus besos.

Tengo la leve sospecha que no recuerdas que el mar no siempre es calmo, te cuento que en tú ausencia la vida no me viene igual.

David Felipe Morales
17 de Septiembre de 2015
3
3comentarios 29 lecturas versolibre karma: 52

En el lago de la vida

Es un lago como la vida me viene, como la veo, un lago que sus aguas de a pocos bebo, vaso a vaso cada día; y sabes, las serenas aguas de aquel lago suelen tomar sabores distintos en mi paladar cuando en él te reflejas.

Cambia el sabor del primer café, el aroma de la mañana, el sonido indistinto de esta ciudad que amenaza en cada amanecer con sepultarme en vida.

Cambia el sabor de sus aguas aquel lago donde abrevo mis palabras, donde convergen recuerdos, vivencias y angustias, para tornarse en almíbar lo que ayer fuera hiel.

Aparece tu rostro, mimetizado entre las suaves olas y deja de destellar la menguada luna en sus aguas impávidas, para reflejarse ese sol que se posa en tu mirada, ese brillo de atardecer que hay en tu sonrisa, esa brisa que viene siempre entre tus palabras.

Del sabor neutro, del cotidiano, saboreo ahora dulces gotas que se hacen notas en mi garganta, y se torna en rareza, en ambigua sensación de sentir que en las aguas de aquel lago lavas tu rostro, como si esas aguas acariciaran tu piel desnuda.

Y cómo no beber de a dos copas cada día, cómo no embriagarme de ti con cada gota, si eso es lo que la felicidad me trae, cómo no sumergirme en mi propia vida, en aquel lago, si en el fondo y tras los reflejos de recuerdos, vivencias y angustias estas tú y esa promesa de un mañana.

David Felipe Morales
Septiembre 19 de 2015
2
2comentarios 31 lecturas versolibre karma: 27
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