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Recuerdo YUTHA

Allí había un soñador;
lo malo es que algunas veces,
razonaba,
pero solo eso.

Intentaron cambiar
su personalidad,
y soñaba más

Podríamos haberle olvidado,
pero él, amplió sus conocimientos,
hacía falta

Recuerdo Yutha,
allí había un soñador,
lamentándose,
en algunas ocasiones divagaba

Y como si hiciera falta comprobar,
el estado de su razón,
casi nunca te convencía,
era su disfraz.
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13comentarios 68 lecturas versolibre karma: 91

Cuando era felíz

Recuerdo cuando era feliz...
cuando lo único que hacía, era reír
cuando el único dolor
era el raspo en las rodillas.
Recuerdo cuando era felíz y no lo sabía.

Recuerdo cuando disfrutaba las cosas
sencillas de la vida
de un abrazo, de un helado
o de un día soleado.

¿Para qué era que queríamos crecer?
mmm no sé.
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Nostalgia

En la noche nostalgia,
Deseo de ti.
De que me abraces como entonces,
que me acaricies bajo el manto tibio de la noche.
Nostalgia de pedirte “dame”
mientras tus ojos traspasan toda mi piel
y me cubren de fuego consumiendo mi ser.
Nostalgia de tus labios húmedos
que como manantial me mojan y me bautizan.
Nostalgia de tu hombría
invadiendo mi más íntimo espacio,
llenando por completo todo lo que soy y seré.
Nostalgia de tus manos sabias
que me reconocían
como pájaros volando sobre su nido.
Nostalgia de ti,
que me construiste rama a rama,
que me podaste los miedos
y me regaste las ganas
y me diste infinitas razones
para volar sobre montañas,
remontar los cielos
sabiendo que me esperas y me amas.
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5comentarios 56 lecturas versolibre karma: 92

Silence

¿Y a que le temes?
dejé a un lado los sin sabores que había tenido en el día,
extrañaba el olor a café de las tardes y esa serena brisa de recuerdos.
A mis oídos llegaban las serenatas de la melancolía,
mi otro yo hurgaba entre los pedazos de mi alma y pegaba a golpes las palabras de auxilio que exclamaba mi silencio.
Mis dedos tocaban el desvanecido azul del cielo y despejaba el gris de mis ojos...
Le temía al abandono y fui la primera en marchame.
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Un jueves cualquiera

Un jueves cualquiera, una tarde más,
me preguntabas qué pensaba cuando tú
aún sabiendo de antemano la respuesta.
Todavía, puedo recordar
el verde de la botella reflejando verbos,
y una bandada de pensamientos
fugados del baúl
donde mi corazón los había encerrado
hace tiempo
con la llave de un cerebro quemado.

Hablar, escoger, distinguir...
no saber qué decir, ni saber
si valdría la pena perder el tiempo.
Tiempo que transcurría
a la vez que surgían ideas,
bajando la marea de aquella botella
que vaciaba en los versos,
palabras mías.

Un jueves cualquiera, una tarde más,
ver putas maravillas en mis recuerdos.
Interpretando e intentando entender
qué coño llevo dentro.
Buscando en mis gestos
una contestación
que no sé expresar con la voz;
aunque tú, enseguida, comprendes
mis textos, mis verbos, mis pensamientos.
Hasta consigues que el corazón
le ponga un candado al cerebro,
y me empujas hacia un abismo
en el que el fracaso tendrá que ser
el mayor de mis éxitos.
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9comentarios 83 lecturas versolibre karma: 97

Deja Vu

Que odias la injusticia, piensas
mientras probando tu café,
clavas la mirada en el desconsuelo
de un alma desconocida.
-como nosotros ahora-

De repente,
tropiezas en sus ojos, con la memoria
de mis tristezas de ti
y reconociéndote juez y verdugo,
giras la cabeza fingiendo indiferencia.
-como aquella tarde conmigo-

¡Dos más de azucar señorita!
pides volviendo, melancólico,
a tu café, ahora amargo y frio.
-como tu vida sin mi-


-De la serie Bitácora de un viaje hacia ninguna parte
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¡adiós y buena suerte!

Sin tiempo quieta
cual áncora muy lejos
Sus pensamientos
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2comentarios 76 lecturas versolibre karma: 103

Diecinueve muertes y un beso

Conocí la nostalgia en pequeñas caricias alcohólicas
y en abrazos con sabor a perdón
también conocí
creo
el amor en miradas avejentadas
y unos ojos empáticos.

Conocí la violencia en tu presencia
- y tus golpes-
disfrazados de admiración.

Re [conocí
mi cuerpo -tras mi muerte-
y me volví a rehacer
con pedazos de recuerdos.

Y lloré
otras diez veces
y nadé entre ginebra
o entre mis sábanas
o sus sábanas
- no me acuerdo-

Pero me entregué
al engaño
conociéndolo de cerca,
y él fue infiel
y yo era sobrina
y odiaba.

Y amaba
- insanamente-
la oscuridad
en las escaleras
en la puerta
y el pasillo
- y no me sentí culpable-

Hasta ahora
supongo
que recordé
mi decimotercera muerte
en un colchón delator
y un amante que no amaba.

Y lloré
otras cinco veces
agarrándome
a noches desobedientes
- e hice el amor-
conmigo misma.

Y me asesiné
en mi propia boca
-de un gemido-
en la almohada.

Y me declaré la muerte
una noche
o tal vez morí
seis mil
novecientos
treinta y cinco veces más.
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21comentarios 169 lecturas versolibre karma: 92

In Memoriam

Ha pasado tanto tiempo,
tantas noches, tantos días.
Junto a la melancolía
conversamos otra vez.

Quiero hablarte sobre el clima
sobre el paso de los años,
como desde tu partida
nada ha sido lo que fue.

Los recuerdos en el viento
con fragancia de tristeza
se convierten en quimeras
de otro frío atardecer.

Caen lágrimas de la lluvia
donde hay dos niños jugando
el que quise ser de antaño
y el que nunca más seré.

Remolino de recuerdos,
sentimientos de impotencia,
de pensarte de momentos
sin poder volverte a ver.

Y esta atmósfera tan densa
cargada de mil preguntas
donde espero mil respuestas,
esas que nunca tendré.

Los consejos que me diste
y también los que faltaron
recordar intento en vano
se fundieron en ayer.

Extrañando tu ocurrencia,
los días de pesca robados,
todo el tiempo que pasamos
y aquel que no pudo ser.

La neblina del pasado
va borrando tu silueta
y solo tu eco resuena
cuando pierdo lucidez.

En medio de la amargura
maldiciones mil pululan
en mi mente, y se derrumba,
no acepta esta realidad.

Pero...

En mis noches mas oscuras
aun tiene brillo la luna
que al oído me susurra
que en mi mente vivo estás.
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10comentarios 63 lecturas versoclasico karma: 128

Días raros...

Día triste,
día raro,
las nubes
desaparecen,
el cielo teñido,
de gris, el sol de
nuevo sale. y al
rato se esconde...

Días raros, como
este cielo, al igual
esta el corazón...

Siento de repente
a tu ausencia,que
se sienta a mi
lado, y siento
como me coge
de la mano.

Algo siento dentro
de mí, al pensar
de que...
De alguna manera,
yo te tengo aquí...

Por mi mente
divagan esos
recuerdos,
lágrimas inundan
mis ojos, y yo
te escribo versos,
no puedo evitar,
recordarte, así
sin más...

Afuera ha
empezado de
nuevo a llover.
Al igual que
este corazón,
triste, desolado
al recordar tu
recuerdo...

Y otra vez de
nuevo sale el sol...

¡Vaya día! Loco y
raro, al igual que
estos recuerdos
atacando a mi mente
de nuevo...

Estos recuerdos,
esos versos que
escribo me acompañan,
en este día algo
raro y loco, y
esta ausencia
tuya, a mi
lado de nuevo esta.
Cogida de mi mano,
y sujeta a mi alma...

Este corazón no
entiende, lo que
hoy, esta pasando...

© Derechos de autor
Isa García
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Otra forma de recordarte

Yo creía en el olvido como rival y aliado, al mismo tiempo. Miraba de reojo los pasos que mi memoria daba y fruncía el entrecejo, ya viera en la trayectoria un avance o un retroceso. Tenía sentimientos encontrados. Es verdad que he buscado el olvido, algunas veces, pensando que era la mejor solución a la nostalgia y, sino la mejor, la única que contemplaba. Por eso, como aquel que ve en la muerte su consuelo, estaba dispuesta a lanzarme a su abismo, a lanzarte a ti, también, a olvidarnos por completo. Sin embargo, otras veces, el olvido era tragedia, un fracaso, una pérdida, una pena... sobre todo, una pena. Yo, así, no quería olvidarte.

Ahora empiezo a comprender que el olvido es solamente otra forma de recuerdo. Es el nombre que ponemos a la página siguiente, la del blanco níveo que espera nuevas letras y vivencias y emociones y sonrisas y sollozos y fracasos... ¿Fracasos nuevos? Claro que sí. Sería muy inocente o, más bien, de ignorante, decir que no vamos a volver al fango, más nunca. El olvido no es parte de una evolución, es la evolución en sí misma. Es el cambio de aires, la superación, la cicatriz camaleónica que sabe confundirse en la piel, cuando antes era la seña que marcaba la herida, reviviéndola.

El olvido no consiste en perderte, que es lo que a mí me aterraba… Solo significa que no te recuerdo, continuamente, a diario, cada vez que recorro tus calles, que canto tus canciones, que vuelvo a tus películas, que leo tus versos... no. No puede ser, porque ya todo eso no es tuyo. Al menos, no es solo tuyo. Puedo apreciarlo sin la picadura repentina de tu voz diciéndome: aquí estoy.

Viejo amor, somos el resultado de la forma en que hemos abrazado nuestros miedos a lo largo del tiempo... y yo he pasado del apretón fogoso a la palmadita en la espalda. ¿Entiendes? ¿Qué va a hacerme el viento más allá de despeinarme? No voy a mentirte: en el fondo, tampoco quería que tú me olvidaras de aquella manera. Ausencia, oquedad, entelequia. No quería ser la nada de un vacío en tu memoria. Deseaba que descuidaras lo malo y evocaras lo bueno. Un olvido selectivo y consentido, premeditado, consciente, voluntario. ¿Existe eso? No sé, me estoy liando. A lo mejor, no debería llamarlo olvido, pero es mi concepto y lo llamo como yo quiera. Solo sé que te he olvidado, que han dejado de dolerme los kilómetros que nos separan, los silencios que nos separan, los años que nos separan, las rutinas que nos separan, los malentendidos que nos separan, los rencores que nos separan, los amores que nos separan... ¡¿Es que no hay nada que nos una?! Este olvido... Este olvido nos va a unir siempre, viejo amor. Tu sonrisa perfecta paseando por la ciudad que sería tan tuya como mía, con el paso de los años. Tu voz maravillosa, susurrando cualquier milagro, unos versos de Cernuda, por ejemplo. El contorno de belleza que enfrentaba tu sombra, faisán codiciado. Tu lengua embaucadora y sus cientos de historias...

Y yo que pensaba que la amnesia acabaría conmigo, contigo, con todo... Incluso, había inventado un recuerdo que se acordara de ti, por si llegaba el día en que yo no lo hiciera.

¡Ay, viejo amor! Suspiro, ya que no duele olvidarte.
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Mi equipaje

Escondí en mi equipaje
todos esos bellos recuerdos
que día a día la vida me los brindaba
guardados en mi equipaje están
donde no me hace falta nada,
pero si me sobra de todo
para que me acompañen siempre
a donde quiera que vaya.

MMM
Malu Mora



MMM
Malu Mora
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20comentarios 101 lecturas versolibre karma: 98

Que le corten la cabeza

Sobre la cama me acontece
o a pie entre terrazas desnudas
que, a veces, sueño que soy cadena
de un reo de manos ateridas
que anhela huir, pero se consume la vela.
Ser, ojalá ser, la hoja caduca
que amamantó el estío;
ser del sauce flor
que de la macilenta tierra nace
polvo y hueso su lamento
y besarte, como Hernández,
dedo a dedo los años;
y abrazarte costilla a costilla el esqueleto.
Desbordamiento
se acercan al nivel de alerta
las agua que nos regaron los fines de fiesta
ahora turbias de legañas y desconcierto.
Óyeme las noticias que te ateamente te rezo
cuando me quedo
cuando el pensamiento se rezaga
y bebo reparos del viento en sucios vasos.
Subsisto como humus,
rancio desvanecerse de la carne
entre el bullir del aliento
que olvidaste regalar,
madrugadora nostalgia sin aire.
Te recorren las cárcavas mis lágrimas
deshidratada de sudor mi frente,
que el corazón late menos
y el dedo pende como una rama quebrada
sobre el hiriente botón verde.
No suena, no ladra el pasado.
Y se diluye en dolor el dolor,
nunca abandona, nunca, el recuerdo.
Te echo de menos.
Porvenir frustrado
anda el pecho de frustración henchido.
Vacío sin nudos
de saliva y lágrimas,
entre las ramas cayendo,
más humus sobre el ya purulento.
Otro movimiento errado,
jaque mate al rey.

Que le corten la cabeza.
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Somos recuerdos

La vida abre un ciclo
de dolor en tu sangre
amarrando recuerdos
del tiempo en el aire.
La vida se va pronto,
se va en un instante
llevándose aquello
que siempre soñaste
tú que pretendías tener todo
contigo por siempre
sin saber que eras solo
un recuerdo en el aire.
En las cajas guardadas,
que atrapan recuerdos
de tiempos remotos,
tu mirada está anclada,
soñando despierta
la vida te pasas
el tiempo callado
se aleja despacio.
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18comentarios 151 lecturas versolibre karma: 116

Poemas para un adiós

I

PASARÉ POR LOS MISMOS SITIOS
pero habrán cambiado.
Escucharé nuestras canciones
con oído distinto.
Mi habitación
ya no es mi habitación.
Mis libros
no son mis libros.
El atardecer
no parece el mismo atardecer
y yo ya no soy el mismo.

II

NO DEBEMOS VOLVER A LOS LUGARES
en que fuimos felices hace tiempo.
Los jardines se agostaron para siempre;
sólo quedan hojas secas de recuerdos.


III

CUANDO UN AMOR SE ACABA
es como si un mundo
se hubiera destruido.
En el espacio quedan
flotando en el vacío
los restos del ocaso
y una nostalgia de recuerdos
que antes eran de los dos
y ahora son de cada uno.
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El idioma de las flores

"Si hay algo que una flor no puede permitirse es perder el tiempo.
En el jarrón o en el parque de la ciudad, hace señales de auxilio con su belleza."

El país de los pájaros que duermen en el aire”

Mónica Fernández-Aceytuno.


El color blanco me da miedo
si pretende, entre las nubes,
derramarse sobre mi frente.
Si ese deseo llegara a cumplirse,
moriría en un campo desierto
implorando con los ojos primaveras
que siempre están por venir.

Hago del entusiasmo un nido
acotando el vuelo al pensamiento
más allá del horizonte,
porque allí ─me han dicho─
la distancia lo hace viento;
y el viento, siempre olvida.
«Recuerdos... florecéis conmigo.»

Estas ramas protectoras
que limitan mi memoria por el aire
sirven, también, para el descanso
de mi mirada cosida al espanto,
que solo entiende la vida
cuando habla el idioma de las flores.
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Recuerdo que dolía

Recuerdo que dolía,
ese primer beso, su mirada, su cercanía,
mi alma sabía que no se quedaría
y la certeza me hacía temblar
porque el miedo duele ¿sabe?
y allí en esa calle donde todo empezó
igual que en esta hoja de calendario donde todo termina,
todo usted sigue doliendo,
en la ausencia, en la memoria,
en el silencio, en el miedo de lo inevitable, duele,
en los plazos que se vencen, en las fechas que se cumplen,
en las llamadas vacías de su voz,
en los besos que no llegarán a su boca,
duele en las manos que escriben estos versos que nunca leerá, porque ya sus ojos olvidaron el camino,
por que ya el camino le condujo hacia otros miedos,
por que ya sus miedos le alejaron de los míos,
y yo, estancada en esta ausencia recuerdo con absurda nitidez que besándolo aquella noche dolieron las certezas,
dolieron los barrotes que apresaban mis alas,
dolía el reloj que sarcástico iniciaba su cuenta regresiva,
¿y sabe qué recuerdo con total exactitud?
recuerdo que no importaba, porque al igual que aquella noche,
a usted, aunque me duela, lo volvería a vivir mil veces.
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Resuena padre...

Resuena padre
corazón de guitarra,
melodía que disuelve
rasguido rencor

puerta que en la noche
riega investidura
raíz sueño
ala alimento.

El tiempo ha levantado
cortinas de silencio
nace el día, reclama
hablar de los recuerdos.
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Minipoema. Antropónimo

El nombre que te viste ya no queda a nadie,
se ha hecho al talle de gratas memorias,
se ha puesto tu rostro y lleva tu figura,
se ajusta a tus maneras, tus bellos colores,
ahora es mas tuyo que yo de ti por siempre.
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3comentarios 79 lecturas versolibre karma: 103

Describiendo I

Eran los portazos, los gritos, esas faltas de respeto y de argumentos los que nos llevaron a un circo del que nunca encontrábamos la estructura.
Y me podréis decir que como se mantiene algo que desde el principio son escombros, pues es sencillo, cuando después los escombros se utilizaban como abono para un jardín precioso, sólo a la luz del sol.
Era algo así como una pecera muy bien decorada, pero sin peces.
Era difícil. No por ello menos bonito, ya que después de cada estampida siempre encontrábamos un equilibrio. Algo que nos mantuviese cuerdos, con ganas. Aunque sedientos de paz.
Me arrollaba tu dificultad para enfrentarte a tus monstruos. Me arrollaba a mi, a la chica que afronta las tempestades con un par de cojones, aunque a veces me costase dar el primer paso.
Aún me cuesta describir la realidad, esa que sí fue nuestra, de los dos.
Pero no por ello voy a permitir que se me achiquen los sentidos, las ganas. No voy a permitir que se me acople la soledad al bajo de la falda, como lo hicieron tus miedos.
Lo que sí es real, es que por el momento, debo seguir lamiendo mis heridas, curarlas y observar que poco a poco las cicatrices solo me recuerdan batallas que debo intentar no volver a pisar.



Final alternativo solo para soñadores:
, aunque el destino sea más caprichoso que yo.
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5comentarios 91 lecturas relato karma: 116
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