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Penas astilladas

Clavo tu futuro en mi corazón de madera.
Y se me astillan veinte recuerdos
y unos cuantos por qués en mi ventrículo derecho.
El tiempo no entiende de besar a ciegas,
de olvidar a medias pretendiendo tenerlo todo
cuando hasta los segundos se nos escapan de las manos.
Y yo, para serte sincera,
no entiendo de otra cosa que no sean teorías y estrategias
de cómo tender tu mano sobre mis miedos
pretendiendo que soluciones algo que ni yo misma entiendo.
Se me ha olvidado dónde buscar tu nombre
y mis viernes saben a lo mismo que mi almohada desde que no huele a ti,
a nada.
Las paredes de mi cuarto ruegan derechos
para volverte a ver nacer
y los espejos me escupen en la cara
porque mi gesto cansado
no tiene nada que ver con tu cara desenfadada.
Cojo las pinzas de la caja de emergéncias
y me quito una a una
todas las astillas que llevan escrito tu nombre y todos sus sinónimos.
Si no olvido tu eséncia
no te olvidaré a ti.
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8comentarios 75 lecturas prosapoetica karma: 106

Tiempo, olvido y un servidor

Ah...el tiempo, el tiempo
¡poderoso enemigo!
el señor don tiempo...
Siempre elástico y sin conciencia
absorbiendo historias
trocando pasados por presentes.

Contestando a veces
algunas preguntas
y preguntando machacón
por respuestas que no existen.

Rajando interiores
como navaja afilada.
Desfaciendo entuertos
y entuertando líos.

Tratando siempre
con malas artes
de promover
a su triste socio.
Señor olvido.

Incluso a veces
levantando muertos.
Y minuto a minuto
enterrando vivos.

Desvaneciendo leyendas.
Olvidando amores.
Olvidando momentos.
Recordando olvidos.

Inmenso océano
tragicómico.
El puto tiempo
y su querido amigo.

Esta noche de borrachera
no le haré preguntas
ni respuesta le daré.

Esta noche oscura
como buenos compañeros,
o como si lo fuéramos,
beberemos hasta caernos redondos
en una absurda esquina.

Beberemos juntos, los tres.
Tiempo, Olvido y yo.

Eso sí.
Antes pagaré la cuenta.



Refranillo popular: "Si bebes para olvidar
paga antes de empezar."

J. Robles
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18comentarios 123 lecturas versolibre karma: 102

MI DOLOR. (Carta para ti).

Duele.

Duele
lo que me rodea.
Duele
el exterior.
Duelen
los gritos ininteligibles de horrendos seres
desperdigados por voluminosas burbujas...,
ancladas en esquinas
donde sufridas meretrices se ganan el sustento.
...llenas de cualquier cosa
que no pueda definirse como vida.

Duele.
El interior.
Dentro de mi propio inframundo
abarrotado de torrenciales tormentas de infundios.
Demoníacas heladas de sinsabores.
Viciosos huracanes de torturadas virtudes.
Interminables desiertos de despecho.

Descomunales incendios de añoranza.

Todos y cada uno, reacios a dejar salir
o a compartir lo poco que me queda de:
espiritualidad,
sensibilidad,
amistad.
De comprensión.
De algo que pueda parecerse
a eso que llaman amor.

Duele.
El cuerpo. La carne.
Duele físico.
Pero aún duele mas lo imperceptible,
la no sustancia ni forma.
Duele.
El entramado de espacio - tiempo
en el que parece ser
me columpio.
Duelen los espacios entre átomos.
Duele la razón. O la sinrazón.
Duelen fuerte los intangibles pasados.

Los pasados.
Algunos mas que otros.

Duelen.
Y tengo que seguir subiendo a duras penas
a los everest diarios e inconcretos.
Sin traje para el frío.
Sin botella de oxígeno.
Y bajar todas las noches
al menos en mi imaginación,
a la apacible ribera de florecillas de colorines
y verde musgo
de mi (nuestro) querido y secreto río.
A desinfectar un poco los interiores.
A revivir los buenos momentos.
A llorar y a reir,
donde nadie pueda verme.

Duele la memoria.
Duele el recuerdo.

Me dueles.

Y tengo que abrir de vez en cuando un paréntesis
de arpegios limpios y satinados,
de sostenidos profundos y misteriosos.
Y hacerme el muerto en ellos,
de vez en cuando.
Para olvidar el dolor por unos momentos.
Hasta que la alimaña que me persigue
se aleje por un cierto tiempo.
Para poder seguir rindiendo pleitesía
a esta vulgar existencia.

("Necesito a alguien en quien creer, alguien en quien confiar.
Necesito a alguien en quien creer, alguien en quien confiar."

The Chamber of 32 Doors. Génesis)

Y solo te tengo a tí.
A quien poder rendirme.
A quien confesar mis pecados.
A quien poder abrazar en mis sueños.

Y solo me quedas tu.
Quien me haga sentir un abrazo.
Quien me dé un poco de consuelo.
Quien me ayude a subir mis everets.
Quien me proteja de las alimañas.
Quien me anime a dejar de ver las
amenazantes burbujas de las esquinas.

En quien poder creer y poder confiar.

Duele.
Despues de todo este tiempo
me sigues doliendo tanto...

Solo te tengo a tí.
En mi memoria.

Siempre seguirá doliendo.

Me seguirás doliendo.
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10comentarios 94 lecturas versolibre karma: 109

El llanto de las mariposas. (Carta para ti)

¿De olvidar?
No puedo.

Resuena con dolor
en el rocío de la hierba fresca.

Me sangra la corteza del árbol,
y yo no puedo permitirme olvidar.

Murió de paso del tiempo
el corazoncito grabado a navaja,
y yo no puedo permitirme olvidar.

Resuena con dolor
en las pisadas de antaño,
en la tierra recién mojada.

Resuena con dolor
en el eco perdido de las piedras,
en el repiqueteo de la lluvia,
en el trino efervescente de los pájaros.
En la suave tranquilidad
que se convirtió en infierno,
y yo no puedo permitirme olvidar.

Resuena con dolor
en el ayer perdido
y en el hoy que necesita ser conquistado.

Instintivamente.
Continuamente.

Tengo que seguir observando.
Y observándome.
Analizando
y analizándome.
Remasterizando
y remasterizándome.
Reprogramando
y reprogramándome.
Equivocándome.
Corrigiendo,
y volviéndome a equivocar.

Recordando.

Resonando.

Superando como puedo
cada trocito de tiempo.

Tengo que seguir irremediablemente
distorsionando la realidad
para poder digerirla a través
de mi propio filtro.

Y si puedo,
vomitarla.

Entonteciéndome o enloqueciendo.
Saltándome las reglas,
o pisoteándolas.

Oyendo el canto del pequeño querubín
a pesar de mi sordera crónica autoimpuesta.
Leyendo la amalgama de la palabra
expuesta por entes opacos,
oníricos y sin alma.
Sin duda mis amigos.
¿Sin duda?
Intrusos sin ningún derecho.
Como yo.

Los que consiguieron meterme por el embudo
del que no puedo huir.

Pero tu sabes que solo son
exigencias del guión.
Del que escribieron otros.

Calavérica peste sin solución,
remedio, ni vuelta atrás.
Ya se extinguió hace tiempo
reventado por el exceso de trabajo
el especialista que con gran pericia
y amablemente
solucionaba todos estos temas.

Murió el figurante de puro abandono.

De abandonarnos.

Callaron para siempre los anhelantes silencios.
Se perdió irremediablemente
el ramillete de margaritas
que yacen secas dentro de algún viejo libro.
Se desvaneció por completo la mirada
con el rabillo del ojo.
No puedo permitirme olvidar.

Resuena con dolor la clave de sol
dibujada en la tapa de un piano.

Todo resuena con dolor.

Como el ruido del cañon
tras la guerra.

Como el sonido del tren que parte
para no volver jamás.

Como el llanto de las mariposas.

Y absolutamente nada impide
que te siga recordando.

Obsesivamente.

Solo queda
bajar de vez en cuando la vista
para no pisar algún excremento de perro.
Es mentira.
No toca nada, ni trae buena suerte.
Solo ensucia el zapato.
Seguramente lo único que me queda limpio.

("Si este desierto es todo lo que podré ser
Entonces dime en qué me he convertido."

Mad Man Moon. Génesis)

No me contestan los reflejos de los escaparates.

¿Puedes decírmelo tu?
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2comentarios 78 lecturas versolibre karma: 98

Un día

Un día me despertaré
y no sentiré el corazón en un puño,
ni el miedo que me corre por el cuello.

Un día me despertaré
y no soñaré que vivo , sino que viviré,
y derrocharé riquezas imaginadas sólo por el amor.

Un día me despertaré
y sentiré que mi cabeza es un lago
en el que se refugia el cielo azul cuando hace claro.

Un día me despertaré
y haré un festín con los malos recuerdos
que hilvanan mi almohada en las noches de insomnio.

Un día me despertaré
y encontraré lo que perdí cuando los dioses vivían
y que nunca pensé encontrar milenios después.

Un día me despertaré
y sólo dejaré un blanco pareado
tras de mí.

Y ese día
seré libre.
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ɑժɑղ վ Տմ օԵɾօ ϲɑղԵօ

Como rompe el cielo de súbito
la hoja de plata de una noche,
así de certera cae la lágrima
detenida en el mentón de una alborada.




Yamel Murillo



Crónica Verónica®
Postdatas sin remitente©
Caleidoscopio©
D.R. 2014
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15comentarios 105 lecturas versolibre karma: 118

Øleo de añoranzas (Colaboración de @pequenho_Ze & @sarrd8r)

Coronada de laurel
reluce nuestra distancia;
tan agreste y muda,
tan coloreada de ausencias lúgrubres
acordonadas al desvelo
de cada madrugada despiada,
donde la añoranza es algo más
que un latido roto.

Juego con las palabras
como terapia de olvido,
[añoranza como Sancho Panza
o derivación de año rancio...],
mantener los vocablos lejos,
abrir la puerta de mi sístole renegado
hallando únicamente latas de ausencia,
olvido en almibar, pan de distancias
horneado en la cicatriz del destierro.

Y hacer más grande la grieta a la fuerza,
con los dedos embadurnados
del óleo con el que dibujé
tus abrazos en el aire,
abrirme los párpados
arrancando las grapas de acero
que cosen los sueños que ahora derramo
en tu honor. Ya no los quiero;
ya no me hacen falta.

Reniego del aire de mis pulmones,
de la libertad de mis sentidos,
reniego del agua, el sueño, el hambre,
reniego de lo supérfluo de no encontrarte,
de todos mis nombres
y tu voz componiendo partituras,
cual caja de música, al ponerles letras,
pintando en la nada
la bailarina que da vueltas en cada nota.
Dime añoranza, si a caballo sigues luchando contra mis molinos....


Amén
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20comentarios 118 lecturas versolibre karma: 111

Recuerdo

Recuerdo cuando no te conocía,
cuando sonreía,
cuando no había ni profundidades
ni oscuridad, recuerdo cuando
no había nada que recordar.

Recuerdo cuando no tenía edad,
cuando el horizonte no era
lo suficientemente lejano,
ni el futuro cercano.

Recuerdo cuando la libertad,
con su pecho errante,
calzaba mis pies y compromiso
era una dama gris con su guadaña.

Recuerdo cuando no había
suficientes gigantes
o castillos por conquistar,
cuando no había ni retoño ni esqueje,
solo decisiones por equivocar.

Recuerdo cuando no había
suficientes sirenas por enamorar
ni amazonas por hipnotizar,
océanos que dragar o
dragones que apagar.

Recuerdos que han arado mi corazón,
colmándolo de arrugas,
abandonándolo al desamparo
de mi envejecida inocencia.

Amén
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9comentarios 156 lecturas versolibre karma: 97

Las dunas del recuerdo

Perdido en las dunas del recuerdo,
recomponiendo las piezas
de éste puzzle que la vida
y los errores dan forma,
con la pala de lo imprevisible,
encuentras tesoros con el calor
que da los brazos del niño
que se niega al abandono del olvido.

Me siento en el refugio
de la sonrisa tatuada por instantes,
diapositivas de un pasado bordado
en la camisa de la melancolía,
recuerdos que detienen el tiempo
y ensancha la memoria.

En esta duna de recuerdos,
un niño aun corre por su albedrío virgen,
guiado por la inconsciencia,
por su falta de comprensión
por los vocablos y las promesas.

Recuerdos de piedras con forma de plaza,
de muros hechos para que los sueños
trepen por las enredaderas del presente,
de parques de media luna
con hado en el dolor o la lucha.

En ésta duna de recuerdos
permanece varada la inocencia de una espera,
sostenido por el vidrio de mi mirada,
extendiendo los brazos a la llegada
de una voz que aviva el latido
de la promesa contenida,
del niño que duerme enterrado en el tiempo,
que se despereza ante las dunas de su recuerdo.


Amén
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4comentarios 89 lecturas prosapoetica karma: 86

Confieso ¡ te he pensado !

Con una sonrisa en mi rostro
Y aunque mi mente lo prohiba
Cofieso ¡ te he pensado !

Aun creyendo en lo imposible
Acaricio la suerte que me mires
Para evocar tus ojos esquivos

Distancia imperfecta e insufrible
como acrecientas mi necesidad de ti
apenas si recuerdo tu cara

En las noches tan frías como esta
Mis sentimientos flotan por magia
Y te anhelo y te deseo y tu no lo sabes

Te conviertes en mi historia deseada
No se si alguna vez vueles hacia mi
Solo se ; que te pensado una vez mas
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1comentarios 66 lecturas versolibre karma: 76

Viento

Me despierto solo y vivo solo.
Me acuesto solo y sueño con ella.

En mis sueños existe. En mis sueños somos.

Ojalá no despertar. Ojalá no ser.

Pero siempre despierto.
Solo.

Cada mañana sabe igual,
A humo, a nada.

Como la última calada.

Esa tan apurada que llega al filtro
de tu último cigarro antes de dejarlo.

Lo primero que aparece siempre es el techo.
Techos diferentes pero mismas sensaciones.

Hasta que me incorporo, me froto los ojos y me pongo las gafas.

Entonces veo.

Veo su lado de la cama perfectamente hecho.

Intacto.

Frío.

Salgo al balcón y el aire golpea mi cuerpo.

Necesito que aparezca por detrás y me abrace. Sentir su calor en la espalda y sus labios en mi cuello.

Tener la certeza de lo imposible me derrumba.

Pienso que el viento es como el pasado,
que duele más sobre mejillas mojadas.

Me recompongo.

Solo.
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Añoranza

¿Acaso me estoy volviendo loco?
Me siento ahogado...
Y todo me sabe a poco.

Pasan los segundos, los minutos
las horas y los días
¿Y dónde quedaron los árboles y sus frutos?
¿Dónde los arroyos de aguas frías?

Lo que un día fue verde
Hoy es oscuro
Y aunque en estos versos recuerde
Habrán más fronteras y muros
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Los recuerdos

Los recuerdos andan siempre por ahí.
Agazapados, dormidos, casi muertos.
Debajo de las cicatrices o macerando en las heridas
o flotando en los días azules con olor a jazmín.
Pero, de todos modos, anestesiados por el paso del tiempo.
Un día quedan atrapados en un lugar, en un rostro
o en un papel.
Hasta que algo baladí los aviva y reaparecen ante nosotros
con toda su fuerza, soliviantando el cuerpo y el espíritu.
Removiendo la tierra de la que se nutren para, después,
oxigenados, volver a descansar más serenos,
más cordiales, más sanos, más bellos…

Alicia F
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Cuando llueve

Hace una eternidad que el cielo está nublado
en la caja donde me he escondido
para no tener recuerdos a la vista.
En los engranajes de mi alma,
el aire frío hace tambalear
todas las emociones de un solo golpe,
y ahora simplemente me acurruco vacía,
los labios sellados con lacre
y la boca amordazada con papel de estraza.

Y es que hace una eternidad que el cielo se oscurece,
que las nubes son una amenaza.

Y yo quiero darte la mano cuando llueve.
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Te echo de menos

Sí, es verdad,
te echo de menos.
Y ahora el aire quejumbroso
es un susurro tenue de caricias
que nunca llegan.
Hay pájaros que vuelan
clavando sus ojos en mi inestabilidad;
van hacia el Norte,
huyendo de la cordura
que se posa en mi cabeza cuando hace sol;
a mí es la lluvia la que me reinventa
cada vez que la máscara se cae al suelo.
He estado estática jugando con tus dedos
mientras dormías
y ahora no sé dónde esconder tanto desgarro
que pasea por mi vida sonriente
porque yo misma lo he invitado.
Se esconde entre los dientes la amenaza salvaje
de una voz que no sabe pronunciarse.
Ya sólo queda cerrar la ventana,
envolverme en mí misma
y dejar de engañarme.

Te echo de menos,
es cierto,
pero todo es cuestión de acostumbrarme.
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4comentarios 181 lecturas versolibre karma: 56

En forma de canción

Horas de insomnio en plena vida.
-dónde estás?-
Golpeo el miedo y acurruco el silencio
en una esquina de mi voz.
Qué pasaría si pudiera volar lejos,
si pudiera perder el sentido
y recobrarlo de nuevo en tu beso.

-me besarías si no tuvieras sueño?
Y te imagino durmiendo
en tu paraíso
con el alma ardiendo-

Qué callado mundo,
qué lejana música me atraviesa el alma
con acordes centelleantes
que cuentan tu poder y mi destierro.
Tu boca hermosa, mi voz tan rota,
y un verso hecho pedazos que olvida quién soy.
Que se callen esas horas que gritan
desde mis huesos
que hay oraciones que no debo repetir,
aunque vivas en un templo de fuego
que arde en mi debilidad.
Callo la voz para no darte existencia,
y el día sostiene que te vas.
Que te he echado; que para mí no estás.
Pero sigues aquí, donde no estuviste siempre
y me faltaste nunca.
Donde admito sin reparos esta culpa
que me aja la piel a los pies de tu tacto.
Y no soy más que todo lo que he callado
haciendo trizas mi acuoso corazón.

Qué detalle
que dejes tu sombra en mi sonrisa
en forma de canción.
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Con ella

Que la quise
como no se puede querer más.
Que no teniéndola
ha sido mi vida entera,
sin estar.

Que sin tocarla ha sido mía.
Y que duele no tenerla
siendo parte de mi ser.

Porque sin ella, no soy.
Ni respiro ni muero.
Que morir no puedo
si he de alejarme de ella.

Que queriendo tanto
me he perdido;
en esos ojos
que no me miran;
en esa boca
que no me besa.

Que no supe dejarla ir,
y quedando atrapado en ella
ya no supe de más quereres.

Que la quise por los dos,
como no se puede querer más.
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El segundero del reloj

A veces pienso en la crueldad del tiempo, el segundero gira y gira sin parar, pienso en la injusticia de las horas, que a veces juega en contra y en otras ocasiones a nuestro favor, pienso en lo efímero que resulta un minuto y la sutileza con que se escapa un segundo.

Pienso en qué será de nosotros, dónde nos llevará la vida. El segundero sigue girando, mientras yo, me aferro a los recuerdos. Ojalá y el tiempo no juegue conmigo, queriendo intentar borrar mi memoria.

La vida transcurre, y sigo aquí pensando en el tiempo, es algo intangible, es tan sublime, que me gustaría tener más instantes, más horas de vida para disfrutar, pero es imposible almacenarlo. Otra vez pienso, en lo fácil que resultaría si todo fuese un sueño.

La agujas del reloj siguen su curso a ritmo lento. La Luna está en su lugar de siempre, y yo mirando al cielo, pensando en lo efímero que es el tiempo.

Si pudiese retroceder a esos años, juro que volvería a buscarte, para juntar nuestras miradas, así no volvería a sentir que te extraño y dejaría de pensar en que ya es imposible abrazarte.
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Autodestrucción

Escribir en veinte secciones
las dispaparatadas acusaciones
hacia mí misma.
Hacer añicos el sistema que rige
la volubilidad en la que suelo moverme
y dibujarme la firmeza en mis ojos.
Barras de hierro sobre los párpados,
manos escondidas en cada pedazo de sueño
que hundo en el agua.
No me son suficientes las palabras
para declararme culpable
de quebrar la ausencia.
Lleno la vida de nuevas gestas
que no voy a cumplir
y dejan un sabor amargo
en el paladar dormido.
Las invisibles notas fluyen
como motas del polvo en que nos convertimos.
Abro la ventana
y un soplo de aire me lleva hacia ti.
Todo lo demás,
es aprender a fingir que no me importas nada.
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Un simple poema

Dónde estás?
Llueve.
Y me dicen las nubes que no estás.
Te robó el mar?
En cada mota un eco marmóreo
que dice que no,
que aquí no estás.
Pero llueve.
Y el agua resbala
por una soledad candente
que no entiende nada.

Veo en cada gota de agua
el reflejo de un silencio
que se acomoda en mi voz.
Tu silencio,
mi voz,
arrastrándose en el charco
que nunca se seca.
Porque llueve.
Y me dejo abrazar
por el frío húmedo
en este intento absurdo
de buscar cuando no sé que no debo.

Y es que llueve,
siempre llueve
cuando tú no estás.
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7comentarios 165 lecturas versolibre karma: 93
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