Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 20, tiempo total: 0.021 segundos rss2

El Más Hermoso Trabajo (Por el Día de la Madre en Varios Países del Mundo)

EL MÁS HERMOSO TRABAJO

Ella realizó el más hermoso trabajo
el más anhelado por muchas
ser madre, abuela y amiga.

Ahora desde el cielo
vela mi camino
en los senderos de vida
donde me tocó vivir.

Ella se llama: Cecilia
y digo se llama
porqué a quién queremos
jamás muere
siempre nos acompañará
hasta el final de nuestros días.

Abuela querida
gracias por ser mi amiga
por haber realizado
el trabajo más hermoso y difícil del mundo
ser madre, abuela y amiga.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
De Mi Libro: "Hombres y mujeres sabios (la sabiduría de los ancianos)"-Finalista del Premio Literario Reinaldo Arenas Versión Poesía 2017 Creatividad Internacional, Miami Florida USA.
leer más   
10
2comentarios 93 lecturas versolibre karma: 93

La voz de mi abuelo

Puedo llamarte cielo,
ave, lluvia y asfalto.
Puedo llamarte océano,
horizonte y ocaso.
Puedo llamarte trébol,
cerezo o manzano.

Desierto, oasis
o escorpión.
Playa, marea o arena.
Puedo llamarte pasado,
nostalgia y presente.
Si me buscas estaré
por donde suelo estar.

Puedo llamarte ausencia,
cuando miro las fotos
y veo que no estás aquí.
Puedo llamarte noche
cuando me desvelo,
sombra porque me sigues.

Puedo llamarte estrella
porque no te alcanzo.
Puedo llamarte deseo
porque por mucho que desee
ya no puedes estar conmigo.
Puedo llamarte en silencio,
aunque sea para oír tu voz.
17
1comentarios 148 lecturas versolibre karma: 109

Grandes Moños Negros y Ese Azul Tan Feo!

Vámonoos!! grtó el abuelo había llegado la hora, Lucerito perfectamente arreglada
subió a la camioneta de su abuelo y partieron rumbo al pueblo.

Mientras la camioneta atravezaba la campiña,entre saltos y rebotes
por lo rudo del camino, iba imaginando soñando como serían.
No era la primera vez que su abuelo se los compraba, era una costumbre,
lo hacía tan seguido como ella visitara la casa de los abuelos.
Pero esta vez, sólo ella los escogería, nadie iba a intervenir esa era lo mejor.
Que importaban las recomendaciones que la abuela le diera al abuelo.
Fíjate que sean de su medida, checa la calidad de preferencia negros o café .
Sí sí no te preocupes mujer , contestaba el abuelo.
Ella sabía que su abuelo la dejaría escoger los que más le gustaran, no por algo ella era la niña de sus ojos.

Sólo ellos dos iban al pueblo, ella y su adorado abuelo,
con apenas ocho años de edad sabía del gran amor que su abuelo le profesaba,tan correspondido
por la niña como sólo un infante puede hacer.
Cuando apenas tuvo conciencia se dio cuenta de cuanto la amaba ese hombre,
y lo que significaba para él .
Aaay! de aquél o aquella que se atreviera a importunar o lastimar a su nietecita,
porque ya más de una y más de uno supieron de su enojo,y de su rabia.

Tanto iba perdida en sus pensamientos que no se dio cuenta que ya habían entrado al pueblo
su abuelo manejó hasta la avenida principal y en algún lugar estacionó su camioneta.
-Vamos hija , le dijo el abuelo, a buscar y escoge lo que más te guste .
Esas palabras mágicas eran las que ella esperaba escuchar, sabía que nadie intervendría o la haría disuadir
de lo que a ella le gustara, que alegría sintió.

Dio la mano a su abuelo, y empezaron a caminar desde donde empezaba las tiendas en la calle principal.
Después de un rato de entrar y salir viendo los aparadores por fin los vio, allí estaban
los más hermosos que en sus cortos ocho años ella hubiera visto.
Eran color azúl, con unos enormes moños negros, los más preciosos que su ojos infantiles pudieran haber visto.
-Esos!! esos! abuelito !
Cuales decía el abuelo, incrédulo a lo que estaba viendo, se equivocaría su nietecita ?
Esos zapatos entre azul verde, gris, no eran ni azul mar, ni azul cielo, eran de una azul tan feo!
Seguro que eran esos de color azul? pensó incrédulo.
_Cuales hijita ?
_Esos abuelito! esos!
La pequeña los señalaba insistente con su dedo .
-Estas segura mi niña?
Si abuelito! esos me gustan !
Y entraron a pedir el par de zapatos, azules con grandes moños negros, mientras Lucerito se los probaba, ya sabía él lo que le esperaba con la abuela ...
-Porqué le compraste zapatos tan feos ?
Que no te dije que fueran café o negros que no ves que no los puede combinar con sus vestidos?
Si al menos hubieran sido blancos, con un gesto de desaprobacion en su cara y moviendo la cabeza de un lado a otro, en forma de reclamo.

Ya le diría él en su momento, déjala que disfrute sus zapatos, ya regresaré a comprarle otros.
Y la familia le dirían porqué le compraste a la niña zapatos más feos! y azules! que no había negros?
Pero, para lo que al él le importaba!
Esa niña era su vida y la sonrisa de felicidad que se dibujaba en su cara
Lucerito su nietecita era lo que él más amaba, la luz en su atardecer,
colores brillantes en su ocaso, su risa era el cascabel a su vida.

Los zapatos azules, con grandes moños negros, eran los que Lucerito quería.
A él que le importaba que fueran morados, grises ,verdes o naranja
O esos! si esos!
Lo más importante para era verla feliz y que más daba si era precisamente
con ese par de zapatos de grandes moños negros con ese azul, ese azul tan feo!
Y Lucerito lo era y el abuelo con la felicidad de su nietecita.
Se los lleva puestos? pregunto la señorita, empleada de la tienda, al mismo tiempo que lo sacaba de sus pensamientos.
Sí contestó el abuelo, y salieron de la tienda sonriendo y agarrados de la mano y por toda la avenida principal.
Él caminando orgulloso, ella dando brinquitos así como suelen hacer los niños y luciendo el más bello par de zapatos feos.


MMM
Malu Mora MoraG
leer más   
11
18comentarios 197 lecturas relato karma: 94

Soneto a mi abuelo, a mi Lelo

“Tiempo, ¿qué es el tiempo después de todo?
Si al final de este afanoso camino
aún lloran tus fieles felinos
tu llegada esperando de algún modo.

Si todavía hundidos en lodo,
no crece en tierra la flor de lino,
¿Por qué ya marchaste al reino divino?
¿Por qué ya giraste el santo recodo?

Bañados en ardiente desconsuelo,
desnuda dejaste a tu sangre en vida;
anclados en un gélido estupor,

No cabe en alma este inmenso hoyuelo;
mas asumimos tu pronta partida
sabiendo que fuiste a un lugar mejor ”.
leer más   
7
4comentarios 88 lecturas versoclasico karma: 64

Dormidos

Un buen día fui con mi abuela a visitar el sepulcro de mi abuelo.
A decir verdad, el abuelo no se encontraba allí.
Visitamos la tumba.
Un operario la fregó con su apagada bayeta dándole algo de decencia.
Arrancó algunos hierbajos que crecían a su alrededor.
Frente a mí, una yedra descendía como una tarde triste.
A uno de los lados, unos frondosos cipreses se nutrían con el alimento de los muertos.
Un cielo sin aves de las ocho de la mañana parecía próximo a encenderse.
Mi abuela rezó y se quejó: -Ay Manuel-, dijo entre lamentos.
Su semblante retornó a la tristeza y vi como su apariencia menguaba.

No sospechaba ella que pocos días después moriría
y que yo tendría que adueñarme de su pena y de sus lamentaciones.
Tuve que meter en mi cuerpo a ambos.
Llorar por el abuelo y por ella.
Hoy los dos descansan en mi corazón
y no pueden despertar.


Canet
leer más   
15
8comentarios 94 lecturas versolibre karma: 77

La abuela

Fue la primera vez que me obligaron a dormir en casa de mi abuela materna. Pasé desorientado el momento de la cena, pues no conocía a aquella señora de rostro rugoso. Sufrieron toda clase de desgracias mis prejuicios infantiles frente aquel plato desconchado en que se me vertía la carne con denso caldo.
La jaula donde defecaban los pájaros olía tan mal, que me pareció estar empapando el pan donde no debía.
Crepitaba toda la casa. Los rostros misteriosos, antediluvianos, que ocupaban las paredes hacían todavía más pertinaz aquella anaranjada soledad en que se me asfixiaba el alma. Era como si todo el mundo hubiese muerto hacía muchos años y quedáramos tan solo en él mi abuela y yo, rodeados de corrales vacíos, imágenes de santos, muñecas de porcelana en cada habitación y otro millar de extravagancias de muy heterogénea apariencia. Pero, a pesar de todo, aquella señora enjuta, enlutada por entero, decía cualquier cosa y se mofaba como una imbécil de lo que acababa de decir, mostrando sus melladuras y una muela plateada .
Aquella era su cándida manera de adorarme, de estar encantada conmigo y con todo lo que nos rodeaba, porque, si no era muy inteligente, tampoco le era necesario para ser una mujer dichosa como cualquier otra con sus plegarias bien rezadas, su ganado y sus familiares vivos.

Me arregló la última habitación, me tapó y besó en la frente y me dio las buenas noches. Al rato no recordaba donde estaba el baño y me levanté y salí al pasillo como el que espera ser atropellado por no se sabe qué oscura catástrofe.
Me di ánimos para lanzarme a través de aquella voluminosa oscuridad teñida por la luz moribunda que salía de la habitación de la abuela y, al pasar junto a su dormitorio, vi –sin ser advertido– algo que me alteró como ninguna otra visión lo había hecho aquel día.

La abuela se estaba desvistiendo colosalmente, misteriosamente, abrumadoramente.
Observé la perplejidad de la carne tartamudeando entre sombras su encanto dormido.
Aquello era una desobediencia ecuménica. No había modo de admitir aquella piel albina, piel de mujer nevada sobre la que pendían los pechos agostados de la muerte. Mi carne, procesada por la contundencia de la suya, gritó de pánico y se deshonró de deseo.
El Serafín y la Bruja, ¿Quién demonios los había desorientado así?

Cipriana, mi decrépita abuela antiestética de mostacho enmarañado, viuda de gélidas chichas ardientes,
permite que me oprima a tu belleza como no supe hacerlo aquella vez primera.

Canet
leer más   
7
5comentarios 183 lecturas relato karma: 61

Un día llegará la poesía

He guardado bajo los párpados
 caminos de agua por los que volver
 al hogar de tu recuerdo.

 Hoy querían volarse todos tus versos,
 preguntaba por ti la poesía.

 Antes de todos los poemas
 llego tu mano para acunarme.
 Llegaron con mis primeros llantos
 tus miedos, tus brazos, tus insomnios.

 Hoy tu voz ha venido junto al cierzo
 a recordarme que las palabras
 jamás mueren si fueron alguna vez
 canción de cuna en tu garganta.

 De ti aprendí que no necesitan creer en el cielo
 aquellos que escriben con sus propias plumas
 mil y un motivos para volar.

 De ti aprendí la fortuna
 de quien acumula pequeños momentos.
 Tengo un tesoro enterrado
 entre la piel y el corazón.

 Y con los ojos mas abiertos
 que la noche que nos observaba
 aprendí de ti
 que también los sauces ríen,
 que también son necesarios
 los puntos finales en todas las historias.

 Ahora te ocultas a salvo de mis intentos
 por devolverte cada trocito de vida  
 que me regalaste,
 tras horizontes de los cuales el sol
 jamás quiere despedirse.

 Y al final del viaje, abuelo,
 dará igual cuantas estrofas se quedaron
 llorando en tu libreta.

 Un día llegará la poesía
 y hará de tu sonrisa infantil
 una nueva eternidad.

Contigo aprendí que de niños todos somos poetas.

Que los viejos poetas, son niños huyendo de todos los calendarios.
13
6comentarios 156 lecturas versolibre karma: 53

Fragmentos de memoria no recordada

Tu mirada vidriada estaba repleta de recuerdos,
capítulos que unías y barajabas
como ingredientes del puchero de tu vida.
Eternamente fuiste del club Cordon bleu
la vida te adoctrino para que echaras
pimentón, sal, azafrán y albahaca
según lo que fuera necesario.
La edad transcurrió
pero la manecilla se detuvo en aquel momento,
y no supiste como dar de nuevo cuerda al viejo reloj de tu memoria.
Hilvanabas sin descanso lo que por la noche deshilabas,
- al igual que la pobre Penélope de Homero-
Con agujas de encaje o con un par de ganchillo,
brotaban trapos de tus arrugadas manos
arqueadas por el exceso y el tiempo.
Siempre acicalaste a todas las generaciones.

Muchos rostros presentes
anulaban tu mutismo.
Turbada, regresabas a tus telas,
a tu enumerar olvidado,
a las evocaciones perdidas.
La niebla envolvió tu vida
de dulzonas sonrisas y arrumacos extraviados.
Me aseguraste que la mejor forma para hallar algo
era dejar de indagar.
Tropezaste con la paz cuando dejaste
de explorar en el enmarañado pasado.
Pasaron los días y sonreías.
Nuca olvidaste como llamar a la risa.
Cosiendo y cocinado por el día, soñando y leyendo por la noche.
Los recuerdos se licuaban en tus ojos acuosos.
Relatabas tu vida para que permaneciese sujeta a la memoria.
Contabas y combinabas la vida pasada.

Retales del ayer que forman una frazada hecha de recortes desordenados entre sí.

Canet
14
4comentarios 105 lecturas versolibre karma: 48

Soneto a mis mujeres

"En el Día Internacional de la Mujer, mi pequeño homenaje a mis mujeres...a todas las mujeres"


Ay mamá, mujer que me diste vida,
la tuya se evaporó…tan fugaz,
que sombría quedó la oscuridad
de una fúnebre noche en tu partida.

Desconsolada y muy triste, afligida,
nos quedó otra madre, todo bondad,
mi abuela, que nos amó de verdad,
hebra de amor en nuestra piel cosida.

¿Quién me cuida? Otra mujer, otra vez,
aquella que me arrulla en primavera,
y en el hosco estío calma mi sed.

Son ellas, madre, abuela y compañera,
una aquí, otras más allá, en los alcores,
mujeres de mi vida…mis amores.
13
3comentarios 137 lecturas versoclasico karma: 62

Sinceridades

-A manera de introducción---

(Porque hacía falta un preso,
o por indocumentado
a la cárcel fui llevado
indiciado, procesado,
y desde luego sentenciado.

En cuatro años encerrado
escribí mi triste infancia
y aprendí que mi familia
estaba a un muro de distancia,
y que los derechos humanos
eran solo una falacia.

Mas la muerte de mi hijo
me ha dejado consternado,
cuando salí de cárcel...
¡Ya lo habían sepultado! )

Del poema autobiográfico.
" Que le debo "
Autor : Carlos Roberto Reyes paz.



Mochila al hombro...

Me fui emigrando hacia otras tierras,
crucé caminos, crucé fronteras,
anduve, anduve por dónde quiera,
pero he traído como tatuajes
las cinco estrellas de mi bandera.

Caté del fruto que era prohibido
y a mis hijos nacer los vi,
hoy son mi paz, mi vida entera,
mi alegría, mi primavera,
son el motivo porque me nazcan
sinceridades del corazón.

Si un día muero en otra nación
que me sepulten en mi país,
y en esos pueblos dónde viví,
y a los amigos que conocí,
que me recuerden tal como fui,
que mi familia rece por mí
y que mi alma viva dónde nací,

...A mis viejitos que Dios me dio
y sin previo aviso me los quitó,
que me perdonen desde los cielos,
perdón les pido... ¡Perdón abuelos!


Autor : Carlos Roberto Reyes Paz
Choluteca, Honduras.
14
4comentarios 105 lecturas versolibre karma: 56

Tabú

Abuela, te hicieron tabú.
Tu nombre no repica entre los muros de la casa.
Este fue el trato que hicieron tus hijos para salvarte:
olvidaron el cianuro,
desordenaron la ropa recién doblada y planchada,
devolvieron el almuerzo,
condimentado con tu ira.
Quebraron tu retrato.
Silenciaron tus nanas.
Abrazaron la orfandad
de tu vientre extinto.

Jamás te lloraron.
*
Todo, abuela, para no imaginarte árbol,
estático
sin gloria
atrapada por siempre en el bosque terrible que pintara Dante.
leer más   
13
3comentarios 154 lecturas prosapoetica karma: 77

Esto está jodido...

Esto está jodido abuelo!!!, de verdad que lo está... Solté con coraje, las palabras me lastimaban como navajas al salir por mis labios, aun más lastimados por sus besos. El abuelo sólo me miró, con esa mirada penetrante tan de él, con esa mirada de sabiduría eterna encerrada en dos pequeñas pupilas negras, como una cueva llena de tesoros escondidos... Es gracioso, sabes, me he dado cuenta que por amor se dicen más blasfemias que palabras de cariño, me causa intriga cómo un sentimiento tan puro puede en momentos sacar lo peor de nosotros... será que llega un momento en el que uno ama tanto que tiene que ocupar cuanta palabra tenga en su léxico para poder expresarlo, un "Jodido" puede encerrar un te amo más sincero que un "Te amo", tal vez eso es lo que llaman ironía, o tal vez yo no estoy comprendiendo a qué te refieres cuando llegas a ésta, que es tu casa, en medio de la noche fría y con lluvia, a sacarme de la cama y lo primero que salga de tu boca no sea un "abuelo buenas noches" o un "disculpa la hora", no... lo primero que sale de tu boca es una blasfemia artera y sin razón, a menos claro... que ésta haya suplido una palabra de cariño... de cariño por ella, claro, no por mí. Lo miré fijamente, ¿Que no me comprendía? me estaba muriendo por dentro y él dándome lecciones de gramática amorosa, a veces me molestaba tanto su calma y sapiencia. Tienes razón, disculpa abuelo, me marcho para no molestar más. Él torció la mirada y puso su mano en mi hombro cuando me disponía a salir por el marco de la puerta. Y de nuevo vuelves a tener cinco años, si no es como tú lo esperas, no es y ya ¿verdad?, anda pasa y sécate, aquí lo sabes de sobra no molestas a nadie a menos de que Áureo se moleste por tu presencia, pero no creo, él duerme más que yo; me encontraste justo en medio de una historia de H.P. Lovercraft, nada mejor para leer con éste clima. Entré y dejé mi chamarra en la silla del comedor, y era verdad, Áureo estaba acostado en la alfombra entre los sillones, supongo que era su lugar favorito; desde que lo recuerdo de cachorro se duerme ahí cada noche, ese perro siempre me ha hecho feliz, no sé por qué, pero lo veo y lo quiero... perro tonto, como lo quiero... Bueno y dime, ¿por qué "esto está jodido"?, ¿de qué "esto" estamos hablando y que tan "jodido" está?... Es mi prometida, voy a romper el compromiso con ella, no nos entendemos, ella no ve las cosas claras, siempre me marca todos los errores que tengo, mi dispersión, que no tomo la vida en serio... en fin, parece que soy más causa de contrariedades que de felicidad, yo la amo claro, pero ¿cómo estar con alguien que te ve tantas cosas negativas, que te remarca aquello que uno ni siquiera nota?, ves cómo está jodido, no puedo más con esto... Yo hablaba a una velocidad tan rápida que ni siquiera podía entenderme, las manos me temblaban, el coraje recorría todo mi ser. El abuelo me escuchaba desde la cocina donde me servía un carajillo, es curiosos pero la primera vez que probé uno fue con él, era tal vez su tónico misterioso que todo lo resolvía, desde una indigestión hasta un desamor... Anda bébelo, necesitas entrar en calor... Ahh... el que inventó este elixir debe de tener su lugar seguro en el cielo... ¿Está bien? ¿le hace falta licor?... Carajo... "¿le hace falta licor?"... ¿es en serio?... le acabo de decir que romperé mi compromiso de matrimonio y al abuelo sólo le preocupa su estúpido carajillo... Si, está bien... Dio un pequeño sorbo y me miró fijamente sin decir nada, yo esperaba impaciente su respuesta, que dijera algo, nadie nunca me ha ayudado como él... Pues... siendo así, con todo lo que me dices me da gusto que rompas con esa relación tormentosa que parece no les dejará nada bueno, tienes razón, esa mujer es un ogro y no te conviene, yo no sé qué le viste... creo que es lo mejor hijo, mujeres hay muchas, ya vendrá la indicada... Me quedé en shock, ¿cómo podía decirme eso?, él la conocía muy bien, siempre me había dicho que le agradaba, ¿cómo podía decir eso en éste momento?, ahora no sabía con quién estaba más molesto, con ella... con él... conmigo... definitivamente esto está jodido... el abuelo de nuevo tomó un sorbo y miró por la ventana, me sentí sólo, completamente sólo... también fijé mi mirada en la lluvia, por la ventana los rayos iluminaban por un instante todo, como un día de un segundo, los truenos se escuchaban estruendosos. A ella siempre le daban miedo las noches así... Yo la quiero... tú fuiste el primero en saber que le pediría matrimonio, ¿Cómo puedes hablar así de ella?, tal vez soy yo un testarudo, será que no me gusta verme como soy en realidad, aunque ella no es una santa claro, pero la cabeza me da vueltas, de verdad que la quiero, pero no sé si sea mi futuro, ¿o sí lo sé?, a veces la quiero tanto que me duele, supongo que por eso sé que la amo... el amor duele ¿no?... sino cómo se sabe que se ama, pero hay veces que yo no la entiendo, me quiere un día y al otro no, ¿Qué debo hacer?... No pude decir más, llevé mis manos al rostro y sentí como las lágrimas buscaban escaparse entre mis dedos... ¿Hijo dime algo... tú la amas?...Claro que la amo... ¿Con todo y sus defectos?....Sí, ella es perfecta para mí, a veces no la entiendo y otras tantas de verdad que me saca de quicio, pero siempre la amo... ¿y ella te ama?... No sé... Claro que lo sabes... Yo creo que sí me ama, siempre me ha apoyado, me ayuda a mejorar y en los peores momentos sólo me abraza y con eso el mundo mejora... ¿Entonces?... Entonces, soy un tonto, una simple discusión no puede más que nuestro cariño, gracia abuelo siempre sabes qué decir... Pero yo no he dicho nada, todo lo has dicho tú. Sabes bien que yo estimo mucho a tu prometida, ella es linda y agradable, pero sólo tú la conoces de verdad yo no podía decirte lo buena o maravillosa que es, que no la dejaras y aventaras todo por la borda, eso sólo lo puedes saber tú, y me da gusto que recapacitaras. Ya te tocará ser abuelo y espero que entiendas que el dar un consejo no es decir las cosas que se deben hacer, dar consejo es ayudar a otro a ver la luz... Al terminar de hablar me abrazó y yo me sentí de nuevo ese niño de cinco años en sus brazos, me liberé por completo y solté mis lágrimas en su bata como si de un paño removedor de penas se tratara. Terminé mi carajillo y le dije cuanto lo quería, tomé mi abrigo y salí por la puerta. Pasaron dos meses y tuve una boda increíble y feliz. El abuelo nos dejó tres meses después.

Pasaron más de cincuenta años desde aquel suceso. Una noche cerca de las dos de la mañana sonó la puerta de mi casa, baje a ver quién podría ser a esas horas de la madrugada; era mi nieto, abrí la puerta y al verlo me dijo... Esto está jodido abuelo!!!... Yo sonreí y lo tomé del hombro... Pasa hijo, siéntate, prepararé un carajillo...
9
6comentarios 115 lecturas relato karma: 77

" A un cielo de distancia "

...Cuando recibí la noticia, no podía creerlo,
era un trago muy amargo que no quería beberlo,
mi corazón angustiado, ya estaba sufriendo el duelo,
al verme yo en la distancia...Y mi viejita partiendo al cielo.


Me acuerdo cuando era niño,
un diez de mayo, en la escuela.
Ella trabajaba duro, hacían falta mis padres.
Se quito sus lentes de Abuela,
se puso muy elegante, y dijo...
- Venî acá mi hijo, aquí está tu madre.-


...Pasaron algunos años, y creí que sabía demasiado.
Sin despedirme de ella un día me fui de su lado,


regresé del extranjero, sin nada y arruinado...
Me paré en la puerta, me miró, y me abrazo,
se retiró por un momento y dijo.
-Mira vos...Si es mi hijo.-
Me dio otro abrazo y lloró conmigo.
Con sus lágrimas bendijo mi hombro...Y supe que me había perdonado.


...Quise decirle cuánto la amaba,
se llenaba mi boca de palabras,
y nunca le dije nada
...Agradecerle por todo,
por todo lo que me había dado.


...Hasta el cielo quiero enviarle un abrazo con cariño,
por llevarme en su regazo
Cuando apenas era un niño,


Por curarme con dulzura cual si fuera mi enfermera,
Por ser en mis soledades mi baquiana y compañera.


Y aunque no tuve la suerte
de vivir mis nueve meses en el cielo de su vientre...
He tenido la fortuna de llevarla en lo profundo de mi alma para siempre.



Autor : Carlos Roberto Reyes Paz.
Choluteca, Honduras.
3
sin comentarios 34 lecturas relato karma: 44

Un sueño

Cuando era niño tuve un sueño

el destino con su dedo me indicaba mi camino,

de reyertas y de espinas, de pendientes y de cimas

...Y me fui por mi camino.



Nada será fácil solía decir mi abuela,

con su acento tierna y grácil,

la sonata melodiosa que al oído satisface.



...! Ay mi vieja ¡ , de seguro presentías,

que ese niño volaría desplumado y sin abrigo

de tu lado...Algún día.



Y de pronto aparecía ese viejo regañón,

con consejos que sacaba del fondo del corazón.

- Soy tu abuelo y soy tu padre, por fortuna para vos.

El que respeta a sus viejos, siempre está en gracia con Dios.-



...Como extraño aquellos días, como extraño a esos viejos,

el amor en sus miradas, sus regaños , sus consejos.

Hoy mis pasos surcan lentos , pero firmes en el suelo,

como decía mi vieja, y como lo hacía mi abuelo.





Autor : Carlos Roberto Reyes Paz

Choluteca, Honduras.
8
3comentarios 63 lecturas relato karma: 85

Estrellas de mi cielo

Hay estrellas en mi cielo
que siempre estarán encendidas,
a ellas les debo mis noches de insomnio,
mi reflexiones en días de lluvia
(que calan hasta el alma),
los nudos en el estómago,
en la garganta
y ( a veces) incluso en el cerebro.

Las lágrimas más sinceras y las que nadie ve.
Y las más de mil cartas que nunca serán enviadas.

Sueños truncados,
miedos e inseguridades que fueron surgiendo
al darme cuenta de que todo
(en) el mundo es efímero.
Tan efímero como un beso,
un te quiero o un hasta luego.

Ojalá repetírselos más veces
a las estrellas de mi cielo.
Pero cada vez están más lejos y no llego.
Cada vez son más y no puedo.

Malas rachas que te cambian,
que te marcan,
que te hacen crecer a la fuerza
y sentir lo que es echar de menos.

Cambiaría a más de mil personas de mi vida
por un minuto más con algunas de esas luces
que iluminan mi camino.

Porque puede parecer que olvidas
pero hay heridas que nunca cicatrizan
3
sin comentarios 67 lecturas versolibre karma: 41

Y Júpiter me dijo que a veces la belleza duele

Bajo sonido de grillos
caen mis lágrimas camufladas
en la oscuridad de la noche.

A mi lado, mi abuela.
En silencio absoluto
corrompido por suspiros puntuales.

Marcho esta madrugada
y sobre la antigua terraza
escucho a la brisa marear árboles
y empujar la vieja cortina de madera
brindándole voz a esta casa.

Mi abuela, con a penas 5 años,
corre y rie por el patio.
Puedo escuchar sus sueños,
sus ojos alegres y su pelo castaño.

"Quiero ser mamá".
le susurra al viento,
y mi piel se eriza.

Huelo la cena de aquella noche,
la calidez de su familia,
el amor a esta casa.

Mi mirada se planta en el suelo,
dónde imagino todas las caídas
que han soportado sus rodillas.
Inclino mi cabeza, y la observo.
Que guapa está esta noche.

Mira esa estrella,
esa que desde pequeña me decía
que era Júpiter
y que en aquella casa brillaba más
que en ningún otro lugar del mundo.

Me seco las lágrimas
y comprendo lo suertuda que soy
al tener todo lo que tengo.
Una ola de afecto me golpea
haciendo más profundo mi llanto ahogado.

Ella sonríe, como siempre.
está orgullosa de todo lo que ha conseguido
de tenerme aquí, a su familia.
Después de haber perdido
aquella que conocía.

La observo, intentando entender
todo el dolor que debe acumular
un cuerpo tan débil.
Pero al mirarme, me sorprende.

La esperanza de sus ojos ilumina todo el pueblo
y no deja de aumentar.

Y de pronto,
solo veo a una niña pequeña, risueña.

Ella salta de la emoción cuando nieva
y contagia la alegría en navidad,
ella se ilusiona al hablar de amor,
y llora sin cesar si la historia acaba mal.

Ella hace rabiar a mi abuelo
y se ríe y huye corriendo al conseguirlo.
Ella quiere estar contigo
y que sepas cuanto te quiere
y cuanto te echará de menos.

Ella ahora suspira en la terraza
en la que un día voló con pájaros
y bailó libre.

Y me dice:
"Una madre siempre es una madre"
Me mira con ojos llorosos
y una sonrisa de compasión.

Mi abuela, esa niña sonriente,
entra en casa.
Pero yo me quedo un rato más.

Miro al cielo sabiendo
que esta noche será la que recuerde
cuando la extrañe,
cuando ya no pueda tenerla,
ni hablarle, ni alcanzarla.

Recordaré ese momento,
esta noche,
ese pensamiento,
y este poema.
Y me sentiré orgullosa.

Miro fijamente a Júpiter,
que esta noche brilla especialmente
por el eclipse lunar,
o porque acaba de hablar con mi abuela.

Rompo en llanto
y enmarco ese momento,
ese olor,
esa belleza que me estruja
y me hace llorar,
y sé que será, para siempre,
uno de los momentos más bellos
que he podido vivir nunca.
leer más   
4
sin comentarios 26 lecturas versolibre karma: 39

Herencia

De sus manos vuelve la casa.
Hilo apretujado,
nudo francés.

Mi abuela llora la muerte que no entiende
y renace del vientre de mi madre.

Me nombra nostalgia,
me encomienda a la señora de las flores,
me ofrenda todo lo que no posee.

El dolor repetido hasta la locura.
Somos aquella que parte su corazón
y se lanza al río para no volver a marchar.

Es pesada carga llevar todo el ruido encima.
Este es un río que no suena pero que desborda.

Bajo el agua hay una casa
un pasillo solo
unos juguetes en el piso
y un jardín que siempre acaba de florecer.
leer más   
3
sin comentarios 31 lecturas versolibre karma: 41

Alguien me enseñó a amar

Quería que supieras que todavía sueño contigo.
Que te imagino desayunando en la mesa
y vemos el mundo pasar en el televisor.
Que todavía te pregunto cómo es atravesar el mar
y me lo cuentas como si fuera la primera vez.
Siempre supe que tu manera de decirme que me amabas era el anuncio de la mesa servida.

Tengo pegadas en la heladera las recetas, que no logran el sabor de las tuyas.
Tengo algunas tardes en silencio y un par de noches vacías.
Tengo un reloj al que le he quitado las agujas y al calendario las fechas
Tengo tu foto desde donde me miras como si pudieras verme llegar.
Tengo a la memoria en falta pero un recuerdo donde aún resuena tu risa.
Tengo menos miedo a tu nombre y la potencia con la que se multiplica
tu ausencia cuando te nombro.
Tengo un andar y una sonrisa que disimulan la pena.
Tengo por costumbre contar que me has enseñado a amar

Y si me preguntas para qué tengo todo esto, quería que supieras abuelo.
Que tengo todo lo que me has dado y abandonado todo lo que ya no necesito.
Si esta carta llega al cielo, guárdala bajo la nube más pequeña,
que cuando vaya a tu encuentro volveré a preguntarte cómo es atravesar el mar.
4
1comentarios 31 lecturas versolibre karma: 42

Mi abuelo

Mi abuelo.
Quiero saber donde estas
darte un beso a través
de una flor
Y llorarte dentro de mí
abuelo,
dejaste viuda sin cuerpo
mí abuela
corazón dormido
destierro.
La justicia debajo del suelo
en la Ley
está nuestra sed de libertad
Ley encarcelada en barrotes de
Hierros.
¡Quiero saber donde está
Mi abuelo!
Cunetas
de los
Infiernos.
leer más   
4
2comentarios 55 lecturas versolibre karma: 57

Miedo

A veces me pregunto de donde nace el miedo,
¿Quién nos lo enseño, quién nos lo introdujo?
Vimos a nuestros padres y madres los más valientes,
abuelos y abuelas fuertes,
hermanos y hermanas de los que aprendes.
Entonces ¿de dónde nace el miedo que llevamos dentro?
Tal vez desaparezca con el tiempo,
otra ilusión más de la mente,
tal vez sea cosa de dos,
de conocerme y de conocerte.
leer más   
4
sin comentarios 22 lecturas versolibre karma: 39
« anterior1» siguiente