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Como agua y aceite

Como el agua y aceite,
mi alma inmiscible;
en tu pecho descalza.
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Carta de despedida

Hacer una carta de despedida es una de las tareas más difíciles.
Primero, porque conlleva no olvidarse de nada. Es un único disparo.
Segundo, porque en general no tiene réplica. Esto la hace más difícil, porque uno escribe para preguntar se y en este caso deberá escribir para despedirse.
Despedirse no es malo, es un gran acto de valentía que suele incluir un fuerte abrazo y un último beso. Meter las manos en los bolsillos, mirar por última vez a los ojos y darse vuelta para caminar en sentido contrario. Algunos, muy valientes, suelen mirar atrás, otros, no nos animamos y mantenemos la mirada hacia abajo.
Si uno lo piensa fríamente, constantemente se está despidiendo: en la calle, en un beso, en las redes, en la sobremesa o en el pasaje del invierno al otoño.
Algunos usan estilos dramáticos, otros románicos, y algún piantao manda una carta sin la certeza de que llegue a su destinatario. ¿Riesgo o acierto?
La carta tendrá sin dudas un posdata, ese renglón que nos salva del olvido o refuerza alguna idea. Esas pocas palabras que envuelven toda la gramática anterior y, como suelo pensar, el posdata es el último abrazo después del abrazo.
Es el que volvió sobre sus pasos para buscar otro último beso.
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Como si aún no nos quisiéramos

Cómo explicas el hecho de que te he llamado
y has contestado,
si antes odiabas las llamadas
pero esta vez me has hablado.
Así,
como si nunca nos herimos,
como si esperaras que te invitara a mi casa
la tarde de un domingo,
como si quisieras que dijera
que aún sueño contigo.

Jamás admitiría que a veces
(cada noche) te escribo,
que camino y espero encontrarte de frente
con el vaso vacío
para así tener la excusa más tonta;
Invitarte a beber agua
o café
o unas diez cervezas hasta emborracharnos
y terminar enamoradas
compartiendo mis almohadas,
de nuevo.
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Como un Idiota

COMO UN IDIOTA

Aunque aceptarlo no quiera
tú formas parte de mí
aunque me duela en el alma
de ti sin quererlo
me he enamorado Yo.

Sé que no eres la mujer perfecta
ni la más pura de todas
sé que eres prohibida
y que a otro le perteneces.

¿Pero dime quién manda en el corazón?

Me enamoré como un idiota
de ti mujer.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Febrero 2018
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Soneto al amor imposible

Cuando estrechar pudiera tu boca
Como estrecho ahora tus palabras,
Deslumbrado leo versos que labras
Con palabras sacadas de la roca.

Quisiera rozar tu piel con los labios
Como rozo con mis ojos tus poemas
Pero quedaré solo, y mis penas
Me harán meditar como los sabios.

Hay amores imposibles de saciar
Aunque sea muy posible la sospecha
De que el otro no se cansa de buscar

La manera de crearle una endecha
Al amor que renuncia ya a encontrar
Aunque haya sembrado, su cosecha.
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La historia de una chica y un café

Por Riberpa



Capítulo 1 Génesis


No más de veinte minutos habrían pasado, se había ido tal vez para siempre, y ya empezaba a recordar que todo había empezado en ese increíble tres de agosto de hace cerca de dos años, el destino cruzó una delgada línea y en medio de mi incertidumbre apareciste; recuerdo que yo venía en malas condiciones precisamente porque no eran mis mejores días, las presiones y la soledad habían cobrado y afectado mi salud.


Realmente era incomodo sentirse en ese desequilibrio físico y emocional, fui sin más aliciente que cumplir un requisito más, recuerdo estar ahí sentado esperando sin sentido, al oír mí nombre gire con algo de desidia, pero inmediato mi rostro cambio, está viendo aquella persona que se accidentaba en mi vida y colisionaba frente a mis ojos, ahí estaba esa figura menuda, normal dirían muchos, pero cuando mire sus ojos algo me atrapó; sólo lo descubriría tiempo después.


Camine a su lado durante un corto trayecto las primeras palabras cruzadas fueron como un libreto poco profundas, diplomáticas, pero poco a poco me entró el afán de hablar, tal vez tome la iniciativa tratando de agradar por aquello de la primera impresión, buscando crear un lazo que desde el principio mi corazón sintió que se anudó en mí, el tiempo relativamente voló para mí, parece que hubiera desaparecido el resto de escenario.

Sería presumido pensar que tú correspondías desde esa primera cita sólo mi imaginación desbordada de emoción lo recreo, hacía rato que no me sonreía la vida y ese día tuve la suerte que uno no busca, sino que te encuentra. Aterrizado en mis recuerdos vi correr nuestra historia y esa primera conversación corrió dejando en mi la sensación de un querer más.

A veces nos pasa esa incómoda situación de tener sensaciones inexplicables, irte, pero desear volver tan pronto como se pueda, tal vez existen esas diosidencias que se colocan tú camino para hacerte menos pesado el viaje y empiezas a preguntarte qué enseñanza habrá detrás de estas experiencias a la que llegas cuando menos piensas y cuando tus velas se han ido apagando poco a poco.


Capítulo 2 Añoranzas.

Hoy me fui con esa sonrisa que esa “extraña” me regalo a mi otro extraño, esa delicadeza envuelta en una flor de mujer donde cada palabra que brotó me llevo a la tranquilidad, había olvidado que, si hay gente hermosa y que el empaque es engañoso, había luz en tus ojos y ahí me conecte pensando en que los próximos días fluyera en mi un ángel capaz de corresponder ante tantas dádivas que entregabas a borbotones.


Esos días anteriores a nuestro nuevo encuentro estuvieron plagados de recuerdos, de contar los días esperando retomar nuestra conversación y con la esperanza de seguir reconociendo en ti aquello que había tratado de buscar con algún desespero durante varios meses , en donde soñaba frecuentemente en disfrutar de una conversación y que esta fuera tan lenta como pudiera , alargando cada minuto y sintiéndome afortunado porque estarías ahí para recibir mi sonrisa, con una empatía perfecta y así aprovechar cada uno de esos espacios que me regalaras.


En esas noches pensaba como este sentimiento naciente e ilógico debería manifestarse y en mi mente se cruzaba varias opciones que iban desde unas señales de SOS desesperadas de que te fijaras en mi de manera perentoria hasta pasar desapercibido y solo dar ligeros toques de estas sensaciones que iban creciendo; la noche anterior a nuestro nuevo encuentro me sentía como aquella oruga queriendo convertirse en un abrir y cerrar de ojos en una mariposa amarilla en un mundo lleno de color , sin embargo decidí colocar pies en tierra y reconocer que si bien desde niño me habían vendido la imagen del amor a primera vista esta requería de algo más y lo iría comprendiendo en el camino que me esperaba.


Capítulo 3 Conociéndote


La mañana estaba fría, si bien llovía copiosamente podía ver la gente caminar rápidamente , doy un giro a mi pensamiento he intento imaginar que cada uno de ellos vive su mundo y está pensando en las horas por venir , en sus anhelos y metas de ese día; yo por mi parte venía con esa ansiedad que había tenido los días anteriores, con un solo objetivo confirmar si esa conexión primaria y básica que sentí era real o parte de mi imaginación, de nuevo volví a la realidad y seguía caminando , apresure el paso dando zancadas más grandes y volví a sentir frío en mis manos y ansiedad en mi corazón.


De un salto nominalmente entre al edificio me anuncie y espere con impaciencia el encuentro, por un momento me quede absorto y de nuevo reacciono cuando alzo mi mirada y la vi acercarse hacia a mí, como si me conociera de siempre me saludo con un gran don de gente, sin embargo siempre guardo la formalidad que ameritaba la situación, a pesar de ser la segunda vez que coincidíamos nos sentimos cómodos como si nos conociéramos desde hace mucho tiempo , sentía una buena energía y esto era signos de un buen comienzo para seguir escribiendo letras en el libro en blanco que no había obsequiado el destino.


Hasta ahora me había referido a ella como esa figura menuda y realmente quiero guardar en mi memoria fotográfica tu rostro el cual contemplo de manera directa y en especial esos dos puntos de guía que son sus ojos , he de decir lo que primero vi fue una sonrisa permanente que uno no olvida, vas irradiando luz con una actitud que pocas veces uno ve, más qué describir lo físico de tu belleza admiro lo que inspiras , me llevas a soñar y no queda otro camino más que agradecer a la serendipia que me permitió conocerte, aquí y ahora estoy seguro que si fuera por tu sencillez dirías holas no crees que estas exagerando ? y yo simplemente tendría que decir que pude ver más allá de lo que vieron los demás.


A ratos quisiera describir todo lo que pasa en mi cabeza cada vez que se generan estos encuentros que he de reconocer se presentan por un tiempo limitado y que son de obligatorio cumplimiento pero que disfruto como si fueran libres y espontáneos, me llena el alma de fe, de un sí se puede y de creer que la vida vale la pena vivirlas gracias a la existencia de seres humanos que van regando enseñanzas como semillas con la esperanza de aportar a la vida de cualquiera de nosotros, hoy salgo convencido que sin importar este final ya dejaste huella en mí.


Capítulo 4 La despedida


Así fueron pasando esos sesenta y cinco días de cercanía en donde cada reunión se fue acrecentando sin explicación alguna un afecto inusual que me llevaba a sentirme pleno y a desear día tras día volverte a ver esos sesenta minutos en los cuales el reloj pareciera estar corriendo unos 100 metros planos, eran implacables y a pesar de que sentía que no era indiferente había una barrera implacable de superar; lo sabía y el tiempo se agotaba y no quería llegar a ese final que era tan seguro como la muerte.

Quisiera detallar cada uno de esos instantes vividos en este corto tiempo; donde las letras se darían un banquete ya que se plasmarían todos lo que nos fue sucediendo en donde en cada cita nos sentíamos más dependientes el uno del otro , cada vez conociéndonos más y estoy seguro que tanto tu como yo nos pasó algo que aún no tiene nombre pero que existió , y ahí me queda anclada ese siete de octubre donde se rompió ese cordón umbilical que nos ató durante 65 días, recuerdo salir algo melancólico mas no triste porque comprendía que había tenido suerte y que lo vivido había calado una gran huella que me impediría olvidarte.

Entendía que en ese momento había diferencias que no permitían una relación diferente a la que el destino nos brindó y que antes de manera valiente lo desafiamos y lo llevamos a un escalón más allá de lo permitido, así me fui con una posibilidad escasa de contacto, pero existía como al aire que exhalaba cada mañana posterior a nuestro adiós.

Estábamos cerrando ese primer año y luego de atragantarme con las ganas de escribirte decidí hacerlo de manera sencilla y empezamos otros ciclos de escritos sin vernos en donde te compartía mis escritos que nacieron de la inspiración surgida de los sentimientos hacia a ti, ahí nacieron poemas sentidos que leías y luego me dabas tu opinión donde me reafirmabas que era grato para ti leerme y me agradecías abrirte la puerta de mi vida.


Capítulo Final ser agradecido

Recuerdo que este medio escrito me trae gratos recuerdos contigo ya que siempre recibí una respuesta ; ahora lo sé con certeza el hecho de conocerte fue para mí muy importante disfrute de cada segundo y cada sorbo de este café retrasado en el tiempo y pospuesto por el destino , desde entonces solo pienso que la serendipia llegue a mí para atreverme a soñar contra lo que parece imposible.


Ayer nuevamente recorriste mis pensamientos como en tantos otros días en que te posesionas de mí y aquí estoy escribiendo estas líneas para evocarte y esperando poder robarte unos segundos y una sonrisa ; como diría Benedetti mi táctica y mi estrategia era mantener esa pequeña posibilidad de contacto viva a través del tiempo así fueron transcurriendo meses el cual después de muchos obstáculos se cristalizo una noche fría de aquel 7 de marzo.


Hoy soy consciente más que nunca de las limitaciones que tenemos, unas más que otras y que solo si Dios lo permite caerán, sin embargo, hoy no hay tristeza ni dolor; tengo el recuerdo de la más hermosa sonrisa obsequiada a mí por esos ojos que aun evoco y sabes que entiendo tu silencio y lo respeto, tu historia, tu pasado, pero si por una extraña razón quieres verme ahí estaré ya que siempre he tenido fe en ti.

La noche llega y tu recuerda reposara en mí y a partir de hoy en estas letras que quedaran como vestigio de aquel hombre que llego a destiempo a tu vida y que lo poco que compartió lo hizo de corazón y a plenitud conscientes de sus defectos, cierro los ojos lentamente y mañana será otro día

Esta historia continuará
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Realidad

Lo significativo del absurdo,
cuelga una palabra en el viento,
pasa una rama, como un nada del aire
y la palabra se vuelve hoja y cae,

vuela, remolino entre piedras, vuela
leve, sólo ante quien lo observa,

un rayo de nieve en las manos acaricia la verdad,
de la sombra el agua es el libro que nos lee,
no bebas porque entonces tendrás sed,

detente, no hagas caso, sigue,
no olvides que estás solo,
que los demás están viviendo.
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Encuentros

Nos habíamos encontrado de casualidad, unos amigos en común de otros amigos, en fin. Siempre cuestioné esa posibilidad porque era como entregarle todo el crédito al azar y nosotros vamos moldeando nuestro día a día con un conjunto de decisiones que nos hacen llegar hasta donde nos encontramos hoy.

Ella era de rasgos más bien definidos: pelo medianamente corto y claro, ojos verdes y un estilo rock perfectamente combinado entre el color negro y las transparencias. Lo metálico, lo brillante en su justa medida. Lo casualmente arreglado por horas. Siempre sonriente. Siempre radiante. Piel perfecta con pecas, ojos delineados que resaltaban una expresión tímidamente desafiante. Sus manos lucían dos anillos: uno en el dedo anular y el otro en su pulgar.

Al principio todo estaba dentro de lo esperable: dos personas que se van conociendo, intiman sexualmente, se vuelven a ver. Intercambian historias, duermen juntos y empiezan a compartir la intimidad de los días de verano. Siempre la misma historia nunca los mismos besos.

Mientras ella se preparaba para irse a trabajar le dije que estaba fascinado aunque algo sorprendido por lo que había pasado hacía tan solo unos minutos. Que habíamos tenido un buen juego previo en todos nuestros encuentros, mucho más del que al yo había experimentado, pero que había sentido que ella quería algo más. Mi inseguridad se resumía en esa afirmación. Me dijo que el juego no debía ser previo. Que el juego era todo y que había que ir más allá del sexo. Me dio un beso agarrándose de mis cachetes y se fue. Su perfume siempre quedaba en la habitación, en las sábanas, incluso en mis camisas. Era algo frutal.

Para nuestro próximo encuentro yo no podía dejar de pensar en esa conversación y en su deseo que iba más allá del sexo. Mis interrogantes iban en aumento, pero ahí estábamos una vez más en el sillón, mirándonos inmóviles y esperando el momento justo para lanzarnos uno sobre el otro. Esa magia que se suspende en el aire, que se siente en la piel sin haber entrado en contacto físico.

Me tomó de la mano muy suavemente y me dijo guió hasta la habitación. Me pidió que me sacara toda la ropa y que no diga nada. Que me dejara llevar por ella. Intenté respirar profundo para calmarme pero mi respiración era muy agitada. Estábamos desnudos frente a frente. La luz de la calle atravesaba la cortina de plástico mal cerrada y daba justo en sus pezones dibujando una línea interminable de rectángulos iluminados. Me dijo que tenía que serenarme, respirar profundo y dejarme llevar entregándole mi cuerpo al cien por ciento.

Me hizo sentarme contra el respaldo de la cama, espalda derecha y piernas abiertas y extendidas sobre la cama. Ella se colocó justo delante de mí, bien pegada y con sus piernas también abiertas. El contacto de la piel suave y caliente era un estimulante explosivo. El ambiente que se había generado en la habitación, no tenía precedentes ni en los sueños más profundos. La energía que ella generaba venía desde todas partes. Ella estaba delante de mí, pero también estaba en mi mente, en mi respiración, en el espejo que era testigo desde una esquina. En la piel de mis manos, de mis muslos. De mi lengua seca por intentar respirar pausado con la boca abierta.

Le besé el cuello y largue una respiración profunda producto de la contemplación sin respirar. Empezó a relajarse y agarro mis dos manos. Recorrimos sus pechos grandes y macizos hasta su sexo, sus piernas y subiendo nuevamente por sus costillas. Ya conocía su piel, era perfecta y suave como el algodón pero ese día todo tenía un matiz diferente. Se llevo mis dedos a su boca y los chupo con fuerza para volver rápidamente a su exhibición privada de partes íntimas entregadas al placer que proporciona el otro con la celosa supervisión de uno mismo.

Ese día la conocí por completo. Ella necesitaba conectarse conmigo desde lo esencial del deseo compartido. Ella promulgaba ese encuentro más que nada. Su cuerpo lo pedía a gritos, sus ojos brillaban con la poca luz de la habitación. Su cuerpo se había transformado en una extensión del mío, y el mío, en una extensión de sus manos. No éramos nosotros los que estamos ahí, porque nuestros cuerpos jamás habían logrado ese estado de plena satisfacción.

Manos, piernas, lenguas y brazos se habían convertido en un mecanismo suizo de relojería que se mueve y avanza en perfecta sincronía generando un solo movimiento.

Quedamos tendidos sobre la cama uno junto al otro. Temblando y en silencio. Cada uno asimilando lo que había pasado, disfrutándolo, recuperando el aliento y haciendo un raconto rápido de todo ese momento de éxtasis.

Ella me enseño la importancia de conocernos desde lo más íntimo.Y aunque el cuerpo es algo finito con límites marcados, ella hacia que en todos los encuentros descubra algo nuevo de ella y de mi. De los dos. Juntos y por separado al mismo tiempo.

-Lo importante es cómo te hace sentir la otra persona más que el encuentro de dos cuerpos, me dijo mientras se vestía.

*PH. Pato Azpiri

*She. Florencia Couce
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Entre la niebla

A veces me despierto y todo ha desaparecido,
A veces me despierto y no tengo recuerdos,
A veces me despierto y tengo que buscarme entre la niebla.

Otras veces es la niebla
la que viene a buscarme
un abrazo blanco llega
y luego, desaparece.
Casi siempre es la niebla la que viene,
para hacerte olvidar quien eres,
con su aliento y con su voz
sobre el valle y en mi pecho,
la niebla vuelve y yo olvido
y ya no me quedan recuerdos
de su magia y de su nombre.

A veces me despierto y todo ha desaparecido,
A veces me despierto y no tengo recuerdos,
A veces me despierto y tengo que buscarme entre la niebla.
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Exégesis

Eva, la serpiente, la manzana,
el paraíso de los días,
el mordernos los arrepentimientos;
si existiese el pecado
sería no ver florecer los almendros.

También aquí somos la semejanza,
el uno en el otro, crucificados.
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Habitaciones vacías

Las habitaciones vacías de los hogares que no has tenido
están llenas de ti, por los ventanales sucios donde la luz
penetra como instantes conjugados entre el azar de los días
y un poco de todo lo que silencias, nombres, calles, juegos,
mandarinas de invierno, el sabor del hielo en las manos,
lo inhóspito de lo no vivido, la ternura que te queda
y lo peor que te ocurre es que aún estás vivo
y sueñas con hogares.
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Vivirnos mortales

Que sea este el momento
de empezar el viaje.
De escurrir el traje al viento,
de saltar al vacío; inmenso.
De querernos con lo nuestro,
todo puesto,
aunque pese y a veces gane.

Que sea este el momento
de escribir las frases.
De abrazarnos con el pecho,
de sumirnos en volcanes,
de entendernos a suspiros
cuando, al tiempo,
nos perdemos en mitades.

Que sea este el momento
de encontrar el traste.
De atarnos a los cuerpos,
de palparnos sin vernos...
De sentirnos inflamables,
encendernos
y llevarnos al desgaste.

Que sea este el momento
de vivirnos enteros,
vivirnos errantes,
vivirnos libres

y vivirnos

mortales.
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Lucha

De qué paz vienes, tan armada,
a esta tierra de hombres conquistados,
con la cruz preparada para enterrar la vida,
sementera de luz, hastío, tiéndete aquí,
en este ahora con aire de silencio y vacía
tus palabras en la yerba donde reposa la impaciencia
y luego mata, pero hay tiempo aún para desnudar mentiras,
para saber quiénes no somos antes del combate,
guerreros de lluvia, amantes de soles apagados
dime de qué paz vienes con tantas soledades en las manos,
escucha brotar la raíz de cada pétalo en las flores de la rabia,
escucha, sin escucharme a mí, tan sólo habla si puedes
mientras las sombras afilan el hacha y el verdugo reza,
de qué paz vienes tan armada, de qué paz.
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Pensando en ti

Siempre que pienso en ti.

Me alumbra un par de estrellas,
es mi noche la más perfecta,
cuando cae sobre mí, tu mirada,
es como si callera sobre mí,
el fuego de una estrella fugaz,
difuminadose en mi piel,
vertiendose en mis venas,
el calor de la hoguera.

Y sigo pensando en ti.

Cuando me escribes un te quiero,
sabes tú, que eres mi lucero,
sabes, que habito entre las sombras,
dándole el mejor lugar,
entre luces de mis versos,
al regalo que jamás podré olvidar,
me diste tu corazón, y el mío...
no sé dónde fue a parar.

Y estoy pensando en ti.

Mi sangre entre el fuego,
mi respiración te busca de nuevo,
latidos que preguntan por ti,
y mi ternura... Acaricia tu mirada,
mientras llueve, quisiera tenerte,
una vez más ente mis brazos,
con tus besos de jazmines,
y frescas azucenas perfumadas.
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Patria

Igual que un niño se fatiga en el juego,
la vida,
igual que cuando amas,
un niño no sabe que su patria es la infancia
en donde enterrará todo su futuro.
El final de una tarde de verano
con tormentas que saben a esencia de flores apagadas
un relámpago es la certeza del miedo,
no por el trueno, ni la lluvia, ni por el barro,
es por no regresar a casa, es por no regresar a la muerte.
Igual que la vida se fatiga con el tiempo,
un niño pierde,
igual que cuando amas.
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Caricias Blancas

En mis manos el recuerdo
de la rosa que besaste
amor de dulces pétalos
perfumados que rozaste.
Mi piel es un poema
de latidos y susurros
Caricias blancas
que trazaron poéticos,
tus labios en días oscuros.
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3comentarios 55 lecturas versolibre karma: 81

Mermelada

El café frío,
las tostadas quemadas,

la mermelada sobre ti,

por lo menos
algo está en su sitio.
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Soneto. Estrellas

El volcán de mi alma, sin más abrigo,
se me infecta de lava sin salida
y otro año, que acaba, se muere en vida
esperando el abrazo de mi amigo.
Mi corazón solitario es testigo
de carencia de afecto sin medida
y el dolor, que es más dolor sin herida,
me impregna soledad si no es contigo.
El mundo está lleno de caras bellas
y hay millones de personas buenas.

(Pero...) ¡ Sólo tú me elevas a las estrellas !.

El mundo está lleno de caras bellas
y hay millones de personas buenas.

(Pero...) ¡ Sólo tú me elevas a las estrellas !.
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2comentarios 99 lecturas versoclasico karma: 87

Luciano

Líneas perfectas plasmadas en el infinito,
orden intacto, eterno, excedente de los recuerdos.
Conexiones:
ojos, lengua, dedos y piel
miradas, besos, repletos de miel.
Y luego el placer, y luego la hiel.
Infinitos, instantes, recuerdos de ayer
y tiempo después... el amor y el desamor
la excitación y la confusión, la desdicha, la espera:
la eternidad para los dos.
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Amar siendo amado

Guardé en mi retina tu mirada, para así nunca olvidarla.
Pues me recuerda que no hay nada más bello que amar a quien te ama.
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1comentarios 63 lecturas versolibre karma: 95
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