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La X marca el lugar

La X marca el lugar
pero también lo elimina.
Aun queda sobre lo que llorar
pero no a lo que echarle la culpa
cuando solamente es mía.
Ese barquito de papel el mar no surca,
el avión no vuela pero casi,
eres mi hoja en blanco en este mundo de origami.
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4comentarios 86 lecturas versoclasico karma: 93

Porvenir

Huele a porvenir el humo de las ciudades,
si algo le he de pedir es que no me salves.
Ha pasado tiempo y yo
tengo los ojos en la nuca,
si puedo pedir un favor
es que no me eches la culpa.
Tú confundiste dos verbos;
dejar y terminar,
no pido que seamos amigos luego
tan sólo un ¿qué tal?
No este absurdo salvese quien pueda:
de la depresión, el llanto y las jaquecas.
Juguetes fueron mis muñecas
como las que usaste antaño y ahora ni recuerdas.
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Paredes de barro (@pequenho_Ze & @sarrd8r)

Bostezando, me desperezo entre sábanas de espinas,
éste sabor de soledad en el paladar, la ventana me arroja
la luz de un día anterior o quizás de mañana,
sonidos de lo cotidiano, vértigo de ausencia,
la obligación de una vida que no tiene pausa.

A falta de equilibrio,
me ensucio las manos
andando a tientas.


Al nombrarte, palpo el hueco de tu partida,
esperando el desayuno de tu sonrisa,
las diapositivas del croissant recien hecho,
tus zapatillas como previa de tu llegada,
de imagen, que al trasluz de la ventana,
seduce cada milímetro de mi deseo.

Cruzando las paredes de barro,
llenándome los ojos
de imágenes incrustadas,
que ya no tienen vida
y se van pudriendo con el paso de los recuerdos .


Entra el sol de la esperanza, haces de claridad,
por los ventanales, alumbrando mi alma magullada,
por la oscuridad que se acuesta al final de cada
espera, cerrando los ojos, dando las buenas noches
al armario cuya madera aún cruje por tu partida.

El desengaño es el vestido que me pongo
al caer la noche
y por las mañanas
me cubro los hombros
con cierta alegría inusitada.


¿A quien culpo? ¿a tu dolor por mi silencio?
¿a tus lágrimas, por mis huidas?
¿a tu adiós por la incapacidad de un te amo
abrazado a las luciérnagas de tus ojos?

Sé que de alguna manera,
pero inevitable,
todo sale de mí.


Me siento en la cama del olvido,
apoyo mis pies descalzos en el frío del suelo,
que devuelve todos mis sentidos a la realidad,
obstinada, solidaria con mi torpeza, con mi ceguera.

En el fondo del pozo,
cuando ya no tiene sentido,
las luces se apagan
y, sin embargo,
yo sigo aquí.


Sentado frente a lo inevitable,
con las manos sucias,
en el pozo de las paredes de barro.

Amén
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21comentarios 181 lecturas versolibre karma: 121

Remordimientos

El desespero y la culpa
se funden en la noche.
Un compás arrítmico
y descarnado
rompe inclemente
el Alma aterida,
clamando por un sustento
que indulgente le redima.

Misericordioso poder,
que devuelva la paz perdida
al pensamiento castigado,
golpeado y escarmentado
por una idea hiriente,
profunda y lacerante
que domina y somete
sin juicio ni cordura.

No hay luz ni razón,
solo una oscuridad tenebrosa;
lóbrega y sórdida caverna
por demonios habitada.
Frío intenso que cala
húmedo en los huesos.
Quebranto de voluntades
que fracturan la norma,
la ley y el precepto.

Transgresión y pecado.
Mancha que pesa
mordiendo
y desbaratando axiomas;
confundiendo realidades
en extenuadas conciencias.

Diablos que parasitan
cuerpo y mente;
que se apropian sin piedad
del humano impenitente,
destruido y naufragado
entre sombríos remordimientos.

Infierno de tinieblas y castigo.
Preámbulo de una condena eterna.
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12comentarios 119 lecturas versolibre karma: 132

Rosetas de culpa y de arrebol

Tus mejillas, mojadas por las penas,
son manchas de rubor en tu alborada,
va manchada tu albura arrebolada
por la culpa que corre por tus venas.

Sangre roja en las blancas azucenas
que confiesa en silencio la estocada,
son como virgen nieve mancillada,
son como dos bermejas lunas llenas.
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17comentarios 102 lecturas versoclasico karma: 113

Arde la tierra

La culpa no pesaba sobre su conciencia. Ni tan siquiera el ridículo, por esa estúpida pose de ignorancia deliberada, hacía mella alguna en sus pensamientos.
Con curiosidad malsana, observaba grupos de gente que se habían arremolinado, entre gestos de impotencia frente al triste espectáculo de las llamas.
Miraba con frialdad el reflejo del horror en sus caras, y el gesto pavoroso, de quien ve morir su tierra abrasada entre inmensas lenguas ardientes, que a él, le producían una inmensa fascinación.
No fue consciente de su complicidad en el desastre. El fuego era su obsesión, su droga mortífera.
Hoy, no amanecería en Galicia; un loco la cubrió con un manto oscuro, de humo, cenizas y desolación.




Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras y leído en la radio, Onda Cero Sierra. Enlace al corte de la emisión: youtu.be/X42mbnzKw_0
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4comentarios 71 lecturas relato karma: 74

Despeinada

Las aspas del molino
estropeaban mi peinado,
no había disculpa que desenredara
tanto vómito peludo de gato tibio
haciéndose león.

No hallé aspirinas
para la culpa pegajosa
de virgen niña
de buena madre
de pobre inútil.

Hoy apenas alcanza el acomodo
de tantos libros ya ordenados
para que más gigantes tomen asiento.
Pasen, adelante, aquí siempre hay lugar
tiempo ganas de pelear con ustedes.

No habrá excusas
ni analgésicos ni lógica
para espantar los fantasmas
que nacen
crecen
se reproducen
y mueren
bajo estas pestañas.
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13comentarios 141 lecturas versolibre karma: 86

Al lector mi confesor...

No quisiera vaciar tu recuerdo en simples letras que no darán mérito al sentimiento encerrado en cada una de ellas. Tampoco busco la justicia a mano propia en la que te juzgo a frases y te sentencia a puntos finales.

La verdad sólo pretendo expiar mis culpas.

Acúsome lector que he pecado, de pensamiento, palabra, obra y omisión.

De pensamiento por no alejarme de tu recuerdo ni un instante, por pensar en tu buena o mala fortuna, por descubrirme caminando a ninguna parte porque ha sido tu memoria la que llevaba mis pies, y como siempre, me deja abandonado al final de la calle sin un rumbo fijo.

De palabra por haberte dicho tantas veces, te amo, tanto... que el habértelo dicho en esas cantidades podría sonar a blasfemia, por decir que te apoyaba y porque en verdad lo hice, por hablarte al oído mientras dormías y susurrar un te quiero artero para que se clavara directamente en tus sueños y en tu conciencia.

De obra, porque cuanto estuvo en mis manos hice por ti, y créeme que no es reproche, cada pequeño paso, cada logro en mi vida lo hice por ti, por nuestro mañana y por nuestro futuro, lo malo es considerar un futuro escrito cuando debemos saber de la poca certeza que nos da, tan ingrato él, que nos deja hacer planes y al final todo se va perdiendo tras la niebla que despeja a su antojo.

De omisión, creo que son mi mayor falta... por omitir tus desdenes y tu hipocresía, por omitir tus faltas y buscarte perfecta, por omitir tu humanidad pensándote divina, por omitir mi conciencia buscando entrar en la tuya, por omitirme a mí dejando que me omitieras.

Esa es mi confesión, y acepto en el transcurso de este escrito mi pena, tal vez la sentencia sean diez canciones de Sabina y un poema de Benedetti, o dos horas de Serrat y tres libros de Onetti, igual y es más tranquila y son tres canciones de trova y una lectura ligera, digamos Cortázar o Borges, (es claro que esto último es una ironía). Sin embargo, cumpliré mi sentencia cabalmente, para expiarme de ti, y de todo aquello que no eres tú, es momento de redescubrir la fe que había perdido en mis dedos y en mis manos, hasta en mi inspiración.

Será que el amor se regocija de llevarse lo mejor de nosotros para alimentarse y al final, nos deja más pobres de todo, pero más fuertes... mucho más fuertes. Si a mí de pequeño me lo hubieran advertido, estoy seguro de que, aun así, me hubiera subido a esta montaña rusa... como seguramente lo haré mañana.
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Nuestro error, nuestra desesperación

La culpa no fue de las noches que fueron testigo. La culpa no fue de los orgasmos casi letales. La culpa no fue de la fiebre sexual. La culpa no fue de mi boca, ni de tus manos. La culpa no fue del estado de embriaguez de tu cuerpo sobre el mío.

La culpa, Ángel caído, es mía por haber saltado al infierno contigo durante mucho tiempo.

Mi penitencia, la de doblegarme con deseo a tu deseo.

Bajar al infierno juntos y quedarnos extasiados de sexo queriendo volver a empezar para no terminar jamás.

Ese fue nuestro error y ahora, nuestra desesperación.
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6comentarios 88 lecturas versolibre karma: 20

Deja fluir para avanzar

Nos hacemos adictos al dolor.
Nos ahogamos cuando el sentimiento de culpa simplemente nos impide respirar.
Quisiéramos poder abrir la garganta en un solo grito.
Pero con ello solo conseguiríamos herirnos.
Porque siempre eso será imposible en esta vida mientras las cosas se mantengan igual.

No podemos seguir intentando resolver la vida de otros.
Eso nunca llenará el gran vacío que tenemos en nuestro interior.
Porque para sanar debemos despertar.
Y tendríamos que desprendernos del apego falso que solo nos marca.

Reacciona y recupérate.
Nadie más lo hará por ti.

Porque tú no tuviste ninguna culpa.
Deja de cargar ese montón de lamentos que solo te doblarán la espalda.
Sólo conseguirás que te romperán en dos partes siempre desiguales.
Y no podrás unirlas de nuevo en un solo tierno abrazo.

Yo te creo, yo te perdono.
Porque por lo único que siempre fuiste culpable fue el tener una inmensa humanidad que se atesora.
Ahora en nuestro entorno eso es una joya preciosa.
Porque es un valor en exterminio en un mundo invadido por la falsedad.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
08/01/2017
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Mi culpa

No es culpa tuya,
tal vez, jamás lo entiendas,
o quizás si pero no te importa.
Mis penas siempre me fueron leales,
siempre fui responsable de mis errores,
siempre fui yo quien ganaba,
y siempre fui yo también cuando perdía.
Así van pasando todos los días,
hasta llegar al letargo del puto domingo
donde el pecho parece romperse más.
Antes éramos nosotros,
ahora no necesito cerrar los ojos para imaginar
y morir de un ataque de realidad,
pues las palabras aprendieron a ocultar
lo que sabemos y no se quiere mostrar.
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