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A la sombra del árbol...

El día era normal y relajado, un típico día de noviembre que comienza a anunciar que el frío llegará pronto y aun así nos regalaba sus últimas trazas de un cálido sol. Por el camino los pequeños bambúes se mecían con la mano suave del aire y sus hojas silbaban con un tono bajo y esperanzador, su baile era casi hipnotizarte.

Mientras tanto en mi auto la temperatura subía, el sol me abrazaba por completo y las gafas obscuras parecían solo un tenue paño ante tal brillo... una gota de sudor recorría mi frente lentamente, como si reconociera cada surco, cada arruga, cada ínfimo detalle de mi gran imperfección y la conquistara para sí misma, al llegar a mi ceja se despidió con un cosquilleo y murió a causa del dorso de mi mano derecha.

La boca un poco reseca y el agua un poco tibia.

Exhalé un leve suspiro y giré la cabeza tomando mi cuello para liberar el estrés, el reloj marcaba las 4:17 pm con su pequeño tic tac, como si un insecto minúsculo fuera el que marcaba mi tiempo. La pulsera roja y la de piel con un pequeño cráneo de metal se enredaban al cambiar la velocidad, el motor parecía aletargado, como si el calor lo hubiera sumido en un sopor mundano. Miré a ambos lados del camino casi desértico, ningún auto asomaba ni por ventura, aun así, me tomé el tiempo de girar con suavidad sintiendo la piel candente del volante quemar un poco mis manos, parecía que aún podía sentir algo.

Seguí recto por unos metros más y llegué a la dirección. Un lugar solitario, con el sol en pleno y una pequeña banca resguardada en su propio bunker de sombra amablemente proporcionada por un gran árbol frondoso, el cual pareciera ser lo único vivo por ahí.

Estacioné el auto a un costado y abrí la puerta, la cual hizo un extraño sonido en sus bisagras como si se hubiera molestado por haberla despertado, descendí y mis pasos se escuchaban arenosos y algo arrastrados. La verdad es que no quería estar ahí pero el destino es inevitable y pensé "qué más da". Me senté en la banca y la sombra me refrescó como si me hubiera transportado en un instante a una selva húmeda, esa sombra era perfecta, me parece recordar que esbocé una sonrisa, pero no estoy muy seguro. Cerré los ojos y disfruté de mi pequeño espacio en el mundo, un pequeño espacio sólo para mí.

El ruido de un motor me hizo regresar a ese panorama semidesértico, giré la mirada y pude notar su auto a la distancia, el sol reflejaba el color plata como si una pequeña bala de cañón viniera directa a impactarme... y así era.... de nuevo el reloj 4:32 pm. Su auto se detuvo al otro extremo del mío, que mensaje más claro que el que ni siquiera podamos estacionarnos juntos. "Hola" exclamo con una voz apagada y con calma "Pensé que no vendrías"... Hacía días que no sabía de ella... "yo pensé que no vendría... y henos aquí, sólo he venido para saber qué tienes que decirme" aunque por dentro pensé que en verdad había venido por la sombra de ese árbol... "Pues bien dime, te escucho" lo dije con la voz más satírica que tenía y es que todo el mundo sabe que nada bueno puede salir de una plática que se pacta con un sinuoso y misterioso "Tenemos que hablar". Se sentó a mi lado, pero jamás me observó, sus manos temblaban un poco y sus ojos parecían quebrarse en cualquier instante "Te quiero, lo sabes..." .... "No, no lo sé, ¿me quieres?".... de nuevo pareció que le daba una punzada en la espalda... "Quisiera que la vida fuera diferente, que el universo nos perteneciera y que no tuviera nada más que hacer que quererte, sin embargo, mi vida es todo menos sencilla, es por lo que no puedo darte más de aquello que quisiera, no es falta de cariño de verdad, solo es un poco de ego porque me necesito a mí misma por el momento, por ello no puedo darme a nadie más, lo siento, pero lo mejor será despedirnos"... De ser honesto me sorprendió su sinceridad a quemarropa, esperaba un preámbulo de charla sin sentido, me gustó verla valiente por una vez.

Guardé silencio por unos momentos, giré mi cabeza hacia el cielo, el árbol seguía tan fresco... "De acuerdo" dije por lo bajo... "¿No tienes más que decir?"... espetó con algo de inconformidad... "Es claro que tu decisión está tomada, y solo has venido a decirla, si no, tu comentario de apertura hubiera sido eso, apertura, y no conclusión, cuando uno busca un dialogo suelta una hipótesis para ser desarrollada, tú querida mía, has llegado directamente a la conclusión, entonces esto no es un diálogo, es una imposición, y de ser sincero estoy cansado de ello. Te quiero, vaya que lo hago y por ello lo menos que puedo hacer es darte tu libertad a pesar de todo, porque querer de verdad significa dar todo para alguien, hasta darle el sello de salida en su pasaporte de amores olvidados" mis palabras parecieron caerle de sorpresa, no hubo discusión ni malos tratos... "De acuerdo, siendo así, gracias por venir... y por entenderme"... se levantó y caminó... En mi mente sólo pude pensar "Espero que con él sí seas feliz" y al hacerlo pareciese que me habría escuchado pues giro su rostro y por un instante me observo fijamente con sus intensos ojos verdes, aún hoy no sé bien a bien qué tipo de mirada fue la que me lanzó, si de nostalgia, enojo, locura, empatía, remordimiento, culpa...

Tres días antes de que ella me pidiera hablar, por azares del destino me enteré de su nueva situación sentimental, que obviamente era con alguien más... al saberlo el alma me abandonó por un momento, un buen trago del santo tequila calmó todos los demonios que de mí emergían... eso explicaba tantas cosas, así que callé y decidí esperar a escuchar sus motivos... nunca dijo nada sobre el tema... y yo que por un instante la vi tan valiente.

Una última mirada antes de subir a su carro y se esfumó detrás de una nube de fino polvo...

Por mi parte me quedé disfrutando de las nubes que recorrían el cielo sin preocuparse de cosas mundanas como el desamor humano... la sombra era aún fresca, la escena era tan sublime que cerré los ojos esperando que de un tajo la muerte me llevara... no fue así...

Me levanté y coloqué mis gafas de sol, 5:26 pm en el reloj, de nuevo los pasos arenosos pero esta vez menos arrastrados, es raro, sentía el cuerpo más ligero. Encendí el motor el cual rugió como si me estuviera esperando "al punto", aceleré y sentí el viento jugar con mi cabello, pareciese que el calor me había dado una pequeña tregua... "Tal vez mañana venga un rato a la sombra del árbol" pensé, mientras el camino devoraba con una sonrisa irónica mi ingrato destino...
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2comentarios 38 lecturas relato karma: 79

Marioneta

Me aterran las mañanas
especialmente al despertar
y preparar el primer café.
Los violentos compañeros de camino
en que se han convertido mis recuerdos
me advierten de la precariedad de mis sentidos
de la austeridad con que vive mi esencia
de mi eterno estado de malestar.
Esos mismos que me alertan una y otra vez
de que estoy en las manos de alguna mujer
como una marioneta.
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Me enseñaste a morir contigo

Me enseñaste a morir contigo, ahora como hago para vivir sin ti.

El cielo se cae a pedazos,
la luna ya no quiere salir,
los pájaros me hacen desaire,
y con ellos quiero huir.

Ahora qué hay ausencia,
ahora que grita mi esencia,
ahora que tus ojos no me miran,
ahora mi tristeza me domina.

Caigo de la nube que viajaba,
las estrellas la desinflaron,
mi paracaídas es un adiós,
y mi caída mi desilusión.

Inmovil cuál marioneta,
esperando que mis hilos muevas
me dejaste cuál pañoleta,
que perdiste en las gavetas.

Duele morir contigo,
de tu amor me hice adicta,
ahora dime cómo le hago,
para vivir sin ti, aún siendo drogadicta.

Ya no me importa qué día es,
ni mucho menos quién viene y va,
lo que importa es que no me ves,
y de tu amor quede cautiva.

A morir contigo aprendí,
y ahora no puedo vivir sin ti,
fuiste la luz de mi brillar,
y ahora sola me tendré que alumbrar.

Las letras de mi alma.
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Duele

Qué triste es darse cuenta un día
Que ya no duele más tu partida
que la costumbre evita el sufrir
Y ahora estorbas en mi vivir

Es triste comprender que me da igual
que entres o salgas y te desaparezcas
Que el adiós importa y ahora es señal
Y que el recuerdo día a día se desvanezca.

Duele saber que lo intentaste todo,
Que jamás dejaste nada a la suerte,
Que luchaste cada segundo a su lado,
y una nueva ilusión te robe lo trabajado.

Duele saber que al final no me querías,
que no era la razón de tus días,
duele entender que el amor se fue,
junto con la pasión que solíamos tener.

Y que ahora me digas que me amas,
cuando has dejado huella en otras camas,
que te pusiste a buscar lo que yo te daba,
pensando que yo aquí te aguardaba.

Si duele, pero no duele como quisieras,
y en mis noches ya no hay desvelos,
ni preguntas, ni tampoco celos,
el cansancio agotó las letras lastimeras.

Y el olvido llegó dejándome calmada,
sin lágrimas de amor en la alborada,
el invierno llegó y mi amor enfrió,
y al llegar la primavera mi alma floreció.

Las letras de mi alma.
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• efímero treinta •

Es inevitable que en esta época del año no nos recuerde muriendo, reviviendo y muriendo otra vez. Inevitable recordarnos tan helados como el invierno, las manos congeladas al tocarnos, el alma llena de escarcha por echarnos en falta.
Inevitable no acordarme del único beso que me han robado, aunque no fue robado en absoluto porque mis labios ya te pertenecían.
Nos perdimos y nos encontramos incontables veces, no sé en qué momento dejamos de hacerlo y todo se acabó.
La última vez que nos perdimos no volvimos a encontrarnos. Y así estamos.
Un constante laberinto, un pueblo donde fuimos los trágico-amantes más conocidos y más odiados, hasta que no acabaron con nosotros no pararon de lanzar piedras. No nos dio ninguna pero tampoco nos dimos ni una oportunidad para enmendar nada.
Seguía saliendo con tu familia y nuestros antiguos amigos por la razón que bien define esa canción, solo para saber cómo te iba, porque no podía preguntarte sin sentirme cuchillo en tu tan sensible corazón. ¿Por qué te escondías tanto de precisamente la única persona que nunca te habría hecho daño? Ah, pero lo hice.
Y huíste, te fuiste lejos y no me dejaste alcanzarte desde entonces. Lo intenté. Sabes bien que lo intenté. Sabes que corrí detrás de ti, te perseguí durante meses... y esa noche no solo cumplí años, cumplí mi promesa de no dañarte nunca más. Por eso, te dejé ir.
Te sentaste en la escalera de mi castillo oscuro y me tocaste el rostro como si no fuera la helada bruja que había hechizado al león con fines egoístas... ¿o no es eso lo que crees que hice? Me rozaste las mejillas y despertaste mi alma helada, pero era septiembre y todos sabemos que soy la que detiene el tiempo para hacer que acabe el verano y empiece el frío... y lo siento.
Te busqué cuando debía estar buscándome a mí misma, ese año no pedí nada frente a la tarta porque te tenía a mi lado y desde ese entonces cada vez que apago una vela necesito que, sea como sea, no lo haga con mi aliento, porque siento la distancia clavarse y no quiero que seas bala en mi tan indefenso corazón desde que me obligué a dejarte ir y no supiste ver que lo hacía porque creía que estarías mejor sin mí, aunque yo moriría.
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Rimas de Invierno II

Fiesta de la bruma en el invierno.
Melodías sin sonido en el salón.
Mi alma merodeando en el infierno.
Ayer quise arrancarme el corazón.

Basura de por vida bajo alfombras.
Un beso caducado en un rincón.
Caricias convertidas ahora en sombras.
Tu ropa amontonada en el cajón.

Juanma
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6comentarios 104 lecturas versoclasico karma: 92

Ambos hemos tratado

Sé que has tratado de olvidarme,
que te has querido otra vez enamorar,
que has prohibido a tu mente traerme,
y a tu corazón que intente por mi suspirar.

Sabes que yo también he tratado,
en las noches doy vueltas en la cama,
pero tu recuerdo se me ha rebelado,
no quiere que borre al ser que mi alma ama.

Sé que lo intentamos mil veces,
y en todas terminamos cada vez peor,
no dejamos de lado las estupideces,
y la inmadurez está dominada por el temor.

He pensando mucho en los detalles,
es muy triste saber que aún, un ser se adora
que siempre seremos un amor que estrelles,
y con tolerancia que el tiempo devora.

Dos seres que se aman a placer,
donde el tiempo no lo ha dejado perecer,
aunque los caracteres agoten la paciencia,
aún estará el recuerdo añejado en arrogancia.

Orgullo, vanidad y arrogancia,
inmutado en nuestra existencia,
atada al dolor y apegada a piezas,
que formaron algún día un rompecabezas.

Las letras de mi alma.
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Amor y Agonía

¿De dónde le surgió esa sangre fría
que viéndome llorar de esta manera,
conociendo el daño que me hacía
y no siendo la primera primavera
que yo con ella a gusto me sentía?

Succión de madrugada a sangre fría,
la savia de mis venas derramada,
manaron del silencio sus mentiras,
disfraces de pasión, cruel osadía,
que escarneció mi alma enamorada.

Temprano el corazón amanecía
deshecho como el ártico en la hoguera,
durmiendo la encontré, me sonreía,
¡qué ímpetu de inercia no volviera!
sabiendo que la vida nos huía.

Los restos del amor de la agonía
murieron esa noche en mis entrañas,
dolor quedó tras despertar el día...
almas muertas, ahora extrañas,
que un día rebosaron poesía.

Juanma
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4comentarios 75 lecturas versoclasico karma: 76

Cicatrices

Lo extraño de abrir los ojos
cuando no hay nada que soñar
es que, aunque todo sea diferente,
siempre es el mismo mar.

Lo difícil de estar sin ti
no es la infame soledad,
sino ese gorrión,
condenado a volar,
que aterriza en tu recuerdo.

Si pudiera abandonar
tantas cosas
imposibles de olvidar,
renacería otra primavera,
otro paisaje,
otro manantial.

El pasado no se ha cubierto
de polvo. Sigue presente
en cada rincón de la ciudad.
Ciudad impía que escupe
ahora almas de hielo,
donde antes coleccionaba
aroma a café y besos de caramelo.

Cuando el amor pierde
más fuerza que razones,
la sensación de inexistencia
es insoportablemente aguda.
Y respirar inviernos sin luna
presagia los mismos dolores.

Suena un oscuro blues
de madrugada
que invita a apagar la luz
y a evocar tu boca.
Y así, me quedan como brújula
las cicatrices bordadas en cruz.

No es la primera noche
que termino durmiendo
en la cama de una canción,
pero aún quema el frío
cuando estoy en modo desilusión.
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Huellas

Busco tus huellas y quiero encontrarte
para siempre jamás,
como en la última frase de mi cuento favorito.
Una molécula de tu aliento,
el manantial de tus labios
o un equinoccio en tus pestañas.
La misteriosa luz de una luciérnaga al otro lado del mundo,
en Irlanda,
en China,
en Praga...
la cicatriz temblorosa
de otra
madrugada
en el reino sinuoso de tu espalda,
media mañana a deshora. Tres relámpagos de amor.

Ahora vuelvo.

Un blues de medianoche en la mirada,
las células de tu adolescencia,
las pecas de tu niñez
a toda prisa como esporas.
O mariposas que preferían danzar colgadas de tus pestañas
a regalarle su vuelo a cualquiera.

El futuro en una incógnita,
y el vértigo de una duda
con las muñecas cortadas
y desangrada en la bañera,
los atardeceres que evaporan los cuatro puntos cardinales,
o un abrazo de no te vayas
y una cerveza fría..

El atlas de tu dormitorio,
dos tercios de abril entre tus piernas,
el otro entre mis brazos
porque la primavera no caduca
ni a las entrañas de Madrid le duelen los reproches.
Un pupitre con un niño nuevo,
la brújula desimantada de un marinero,
perdiendo el norte y el sur por el hueco de tu ombligo,
toda la eternidad jugando a inventar
rosas de los vientos que nunca marcaron los rumbos
del horizonte.

Aburrido, insustancial y anodino.

Como las páginas de esquelas de los periódicos viejos.
Los espejos que devuelven
el reflejo de tu mirada a mis pupilas.
Los icebergs derretidos y las alas de las libélulas.
El presente pausado en las pantallas de cine.
Los espíritus de los antepasados en las fotos,
tristes y marchitos y somnolientos.
O un suspiro aullando en la madrugada de los lobos.
Mi sed de ti rugiendo en todas nuestras melodías.
La bruja de la noche robando neones a los bares.
Tu olor a bosque que siempre regresa para embriagarme.
Y enterrar mi cadáver en una fosa de estrellas fugaces
para resucitar a últimos de Octubre y buscarte de nuevo a primeros
de Noviembre.

Podría quedarme atrapado en un recuerdo tan fugaz y dulce,
entre cautivos,
y gemidos
y colores
y océanos
y olvidos
y senderos
y andenes
y trenes
y parpadeos
y relámpagos
y acordes...

Y si Tokio ya no nos quiere,
saber que en tu pelo es siempre verano y vacaciones.
y guardarte como el secreto perpetuo de un niño,
las diabluras de un duende travieso,
el espantapájaros de Oz,
la sonrisa de Cheshire,
o la flor de aquel Principito,
que no comprendía a los adultos
ni quería ser nunca mayor.

Entre rosas y espinas
la luz de las televisiones encendidas
y ardiendo en las casas de los infernales agostos,
pero con programas y gente distinta
cada verano.
Y amantes teniendo salvajes orgasmos en los hoteles.
Y el asfalto un horno,
los tejados derritiéndose,
las conversaciones de los bares,
la breve pero inabarcable distancia entre
la piel y los tejidos
y, o
nosotros besándonos con pasión,
la prisa de la comida del supermercado por subir las escaleras
y ponerse a salvo en el frigorífico,
y el ruido de las latas de cerveza al abrirse
y al vaciarse,
mientras otra malvada cigarra riéndose de una nueva hormiga
y las semanas parecen de arena y sol
hasta que llegan los viernes.

Otro vinilo rayado
y el aguijón de un te quiero en la garganta,
el paraíso es un billete sin retorno al asiento
de atrás
de las llamas del infierno más acá de tu bufanda.
Amar es
una isla perdida y solitaria y,
desde allí,
el mundo es verde,
más verde que el verde de la primavera de los cuadros,
porque todas mis vidas y muertes y reencarnaciones
empiezan y acaban en Septiembre..

Los caricias infinitas,
el solsticio de tu ombligo,
astronautas enredados en tu pelo,
el cuelga tú, tú primero,
el ajedrez de la vida,
la lujuria de las abejas y las flores,
las cañas y las tapas,
los gusanos de los vicios,
las noches sin dormir tatuadas en los rostros,
el sopor y desencanto de los lunes...
Pasatiempos, sopa de nostalgias,
juegos de niños y, en un parpadeo, juegos de manos.

¿Tal vez o quizá?

Ámame si te atreves.
Mi lengua en tu cuello es un acróbata
valiente y decidido...
Pero,
(puñetera palabra)
ya nada es mío ni tuyo ni de nadie;
la primavera, imperfecta,
el otoño, desconfiado,
el océano, un vertedero,
nosotros, distintos,
pero los mismos.
Sobrevolando abismos
como buitres la carroña,
disfrazándonos de hipócritas y cínicos,
regalando colores que no son nuestros.

Te conservo en el baúl de los recuerdos
donde guardo los tesoros que más quiero,
por debajo del subsuelo,
por encima de las nubes,
entre llamas del Averno...
Tal cual un verso aguerrido y salvaje
que sobrevive a la batalla
y nos empuja hacia el acantilado
y nos corona como héroes del abismo.
Sin pensarlo.
Sin quererlo.
Hemos sido la pesadilla favorita de un idiota,
mientras los dioses bebían de nuestros sueños
hasta dormirse, ebrios y felices.
Como tus manos dormidas en las mías,
como gatitos perezosos
en el vals de mi regazo.

Te guardo como huellas del desierto,
como luces del pasado,
como restos de una hoguera
fugaz y eterna,
que insufla aire,
que desangra
que da muerte y que da vida
al embrión de cada amor.

Juanma
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18comentarios 241 lecturas versolibre karma: 103

Mujer sin cara

Mujer sin cara,
Perdí las ganas,
No tienes la actitud buscada,
Para un hacedor de musas,

No pongamos más excusas,
Tú tan difusa,
Tan obtusa,
Tan poco ilusa,

Y yo,
Que soy un ilustrado,
Del amor,
Hecho ciencia,

Entre ilusión,
Y vehemencia,
Busco unir mi corazón,
A una dea,

Que coronemos las estrellas,
De pasión,
Sigue tú con tu careta,
Con tu amiga alcahueta,

Tan majareta,
Tan escueta,
Ahora
Y tan habladora,

Al principio,
Al borde del precipicio,
Bien llamado misterio,
Pero no soy un necio,

Me va lo palpable,
Llámame miserable,
Pero pequé de esotérico,
Y este amor paupérrimo,

No me acaba de convencer,
Bon voyage,
Mujer de la cara tapada,
Máscara de hierro,

Cáscara de nuez,
Tu tez,
Vislumbré,
Un vez,

Y pese a convencerme,
Te prefiero con máscara,
Ahí eras más humana,
En esa prisión autoimpuesta...

Me detestas,
Lo comprendo,
Yo voy a cara descubierta,
La verdad, no me arrepiento.
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sin comentarios 33 lecturas versolibre karma: 55

Las Alas Rotas

Al final, tú y yo atravesamos
el sendero equivocado,
sólo nos quedan
las alas rotas
de un corazón disecado.

Se apagaron los abrazos,
se ahogaron las caricias,
se marchitaron las miradas,
naufragaron los besos
y no tenemos puerto
donde anudar el deseo
en la madrugada.

La vida salta al vacío
desde la séptima herida.
Ceniza se llama el color
que destiñe el porvenir.

Los latidos cruzaron
el olvido con el semáforo
en rojo,
mientras un mar de lágrimas
escuece en nuestros ojos.
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9comentarios 94 lecturas versolibre karma: 85

La tarde

Decae la tarde aquí,
y los rayos rojizos me traspasan,
te amo, me digo a solas,
y tú, me contesto, no me amas.

No quiero romper silencio,
ni forzar mi lengua vana,
no busco librar mi alma
de todo este tormento.

Te amo,
y no me amas,
pero prefiero ser estatua
a delatarte mi duelo.

Porque antes que arriesgarme
a perderte por mis desvelos,
prefiero amarte así,
como si estuviera a lo lejos.

Lejos como está el sol
que se pone tras el brezo,
que calienta en mi frío,
y enrojece mis ojos secos.
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sin comentarios 31 lecturas versoclasico karma: 80

Poema 47 (AK)

Poema 47 (AK)

Me dejaste colgado por las redes
después de dormir juntos dos semanas.
Recibí de la tristeza, emoticones,
tu nombramiento de primera dama.

Ensayaré un penalti a lo Panenka.
Ya mismo, iniciaré la remontada,
me afiliaré a PODEMOS, por un día
no pasa por mi mente una igualada.

La posibilidad de hundirme no está escrita.
Enseñaré un Art attack de hacer parejas
en la Gran Vía, haré de un sibarita
puto en la Sierra, chulapo por Vallekas.

Copyright 2017
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Nostalgia

Anoche di vueltas
por distintos lugares
que me resultaban familiares,
pero sin hallar
una sola cara conocida.
Un abismo me separó entonces
de un periodo de mi vida no tan remoto,
y sentí desgarrarse el alma mía.

Todo lo permea tu recuerdo.
Sigue siendo tu presencia
una llama viva.
¡Qué áridas son las calles que recorro!
Me abruma la soledad,
en donde alguna vez
fue natural tu compañía.

De cada uno de esos sitios
también te has marchado,
pero la costumbre
te reclama todavía:
En cada rincón, en cada esquina,
en donde la nostalgia es mi enemiga.

Algunas veces apacigua
un poco mi alma,
la esperanza que abrigo
de tu regreso, a la misma hora
a la que siempre regresabas.

Insano y fútil sueño:
Abrazo el aire mismo
que antes respirabas:
el fantasmal aire de casa.

Así de embustera es la fantasía,
cuando se deja arrastrar
por los más vehementes deseos.

Más vívido se torna
cada día tu recuerdo.

Y desfallezco un poco más,
cada día.
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2comentarios 68 lecturas versolibre karma: 85

Esa cosa tan terrible que solía llamar amor

Quiero escapar
de este sentimiento
intransigente;

de este dolor
irrefrenable;

de este constante
andar descalzo
sobre cristales rotos;

de esa cosa tan terrible
que solía llamar amor.

De este querer
que devora
con la ansiedad
de un hambriento:
Como si no hubiera mañana,
como si no hubiera otro;

de este sentir famélico
y mezquino,
y a la vez
amedrentado,
que no sabe dar;

de estas míseras migajas
que no nutren;

de este sentir
que una y otra vez revive
el matrimonio
de mis padres,
y también de aquel amor
resignado,
que todavía no sabe
decir "no",
pero tampoco "sí".

Quiero amar
y sólo consigo
asirme a la corriente
de los ríos,
al ir y venir de las mareas,
ensimismarme
todavía más
en mis catástrofes.

Tan sólo quiero
hallar algo distinto
a todo aquello
que conozco:

Ni siquiera
una vida
totalmente plena,
o la quimérica
armonía,
que al tocar
una misma
melodía,
logran dos instrumentos
diversos.

Tan sólo quiero
un corazón
que camine
junto al mío,
sin desgarrarnos
uno al otro.
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4comentarios 77 lecturas versolibre karma: 86

Arde mi ser...

Este incendio,
que me arrasa por dentro,
quema, mata y destroza,
parte de mi ser y de mi pensamiento.

Avivado con el viento de tu boca,
donde antes había besos,
ahora solo encuentro llamas,
y heridas sin consuelo.

Llamas que calcinan mi alma,
mi semblante y conocimiento,
reduciendo a cenizas,
mil sueños de amor y de sentimiento.
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12
sin comentarios 61 lecturas versolibre karma: 86

Algún día lo entenderás

Es una locura tanta dudas
me siento frustrada
nada de lo que hago funciona
solo sigue un desconcierto.

Creo que ya no lo intentare
ya no te puedo convencer
de que lo que siento es real
parece no lo puedo demostrar.

Tengo tanta carga en mi
tanta ganas de rendir
por más que trato de seguir
siempre hay dudas sobre mi.

De repente entra la depresión
y a veces no hay razón
pero otras solo haré silencio
para no aportar a tu desprecio.

Quizás te he dañado
más de lo que he amado
quizás nunca supe
expresar y no pude.

El tiempo ha pasado
y las cosas ha enfriado
la alegría se la lleva
y la soledad me condena

Altibajos en mi estado
y mis lágrimas a mi lado
Corriendo por estar
reflejada en tu mirar.

Alguna día quizás entiendas
lo que mi corazón sentía
algún día que este lejos
sabrás lo que mi corazón tenía

Las letras de mi alma.
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Quizás... amor vehemente

¡Hoy me acordé de ti!

Y tras un vuelco al corazón
supe,
inequívocamente...


___ que te había amado.


Quizás,
___ no como tú la habías soñado.


Quizás,
___ un poco más de lo que yo,
______ habría deseado.


Quizás,
___ tan vehementemente
______ con una fuerza equivalente
_________ con la que mi corazón
____________ hasta hoy,
_______________ lo había negado.


¡Hoy me acordé de ti!



@SolitarioAmnte / xi-17
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19
11comentarios 116 lecturas versolibre karma: 91

Maldita distancia

En penumbras me encuentro ausente,
la lumbre de mi cigarro me ilumina,
en esta noche de soledad disfrutada,
añorando contemplar tu mirada.

En silencio recuerdo tu risa,
tu mirada cautivante me arrebata,
remembranzas que sin prisa,
se apoderan de mi alma insensata.

Son tus ojos, es tu boca,
lo que a mi amor abraza,
una palabra que provoca,
noche de insomnio que me ataca.

Maldita distancia que se ensaña,
me hace sentir de tu amor lejana,
corrientes de frío que empaña,
un deseo de un abrazo que me gana.

Mi cigarro se consume lentamente,
calmando mi ansiedad vilmente,
ahumando mis pensamientos
reviviendo nuestros momentos.

Las letras de mi alma.
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