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Sangrado del alma

Es difícil creer
en todo lo que ha pasado
y todo lo que se ha perdido.

Yo,
fundida en un amor intenso y desahuciado,
ahogada en un mar bravío
de olas interminables,
caminando por senderos
escarpados secos y nevados,
sin encontrar la vertiente anhelada.

Este dolor que me mata
se hace notar en el cuerpo,
pero no es de la carne,
es más bien el corazón agujereado
por la daga de más filo.

El estómago vacío,
lleno solo de hambre,
pero de esa hambre de amor que mata.

La cabeza jaquecosa cuyos ojos iluminados
se cierran con puñales desgarradores y pulsantes.

Esto es más bien sangrado del alma.

El alma gotea sangre densa y pesada,
haciendo que el dolor crezca más y más.

Habría sido demasiada
la compasión del poderoso
si de una vez se hubiera partido en dos
y yo habría estado agradecida,
pero no, el castigo tiene que ser
de a poco y duradero.

Me quedé aquí sumergida
y lo único que quiero es ahogarme por fin,
hundirme en el océano inmenso
entre monstruosas criaturas submarinas y oscuridades
es mejor vida que respirar el aire viciado de muerte
que me llena hoy cada pulmón.

No saber si me amaste alguna vez o aún me amas
es el dolor más insoportable.
No reconocer a quien amé en todas tus palabras,
es una tortura elaborada, eficiente y eficaz
para desangrar mi alma.
No saber si hablabas con verdadero cariño
o fingido y sarcástico amor
es un a soga que me rodea el cuello
y cierra mi garganta impidiendo respirar.
Saber que murió tu deseo,
madura y exalta mi propio deseo
y me destroza en lo más íntimo de las entrañas.

Vuelvo a ser gris y oscura,
después de probar el color de tu alma,
ningún otro color parece real,
ningún otro color existe ni tiñe
como tú teñiste de ti mi alma.

Fue solo un tiempo,
de volver a ver luz y flores.
Tu luz se alejó
y hoy veo impotente y detenida
como va a alumbrar otro camino,
la pierdo en cada paso que das,
en cada sonrisa que ríes,
en cada palabra que emites.

El fuego que me quemó
me consumió los brazos y el pecho.
Y te perdí sin perderte,
sin jamás haberte tenido.
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6comentarios 94 lecturas versolibre karma: 107

Ser nunca o ser siempre

Puede que nunca puede que siempre
Son solo dos opciones
¿Las ves?

Puede que nunca puede que siempre
Son solo dos maldiciones
¿Cual es?

Puede que nunca puede que siempre
Puede que vuelva puede que torne
Puede que vaya puede que marche
Puede usted ahora largarse
Puede usted aquí quedarse

Puedes elegir puedes escoger
¿A cuál de todas nos querrás tener?
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ᎬNᎢᎾNᏟᎬᏚ... ᎠᎬ ᏙᎬᎡᎠᎪᎠ

Aquí, al borde del risco
desnuda de mí,
le espero con la fe
que rescata mis espaldas
de sus frías
y ásperas manos;
aquellas que clavará en mis costillas
cuando su voz
sea el grillete
encarnado en mis tobillos...
Cuando mis deseos
en precedente exaltados
mil y un veces
víctimas de su portento,
desfallezcan
dulcemente desvanecidos
y no logren sobrevivir
a los rastros
apenas calcificados
de fortaleza
que queden
bajo las carnes roídas
de sus sueños...

No sé si él
o si fui yo
la que me desollé de dignidad
y me lancé a la hoguera;
a ese fuego
consumidor y lacerante
dueño de mi ignominia,
dueño de un cuerpo
títere de sus oráculos
donde me cortaban ardientes
sus navajas
en las profundas brumas
y caían los rocíos
a las laderas del desperdicio.

Me amó
jamás amándome
porque bajo el altar
de mi verdad inicua
vivía su mentira
virginal, obscena...
recatadamente osada,
al tiempo
que la noble paloma
de mis certezas
fornicaba con sus engaños.

No sé si fue él
o si fui yo,
la que me despojé
de las prendas
que nunca pidió
pero arrancó de mí
con el iris
escrupuloso y mojigato
de sus concupiscencias;
a la luz infame
de su entrega
me reclamó tan suya
que al espejo se habla
y aún me escucha,
astillada y sumisa.

Recorrió mis muros.
Consumió mi savia
y nutrió sus raíces
de surcos míos que no conocerá
ni en mil años
pero hablará de mí al universo
como si copulácemos
desde la mismísima
fundación de la Tierra.

Me amará
en cada gota de su libido
prisionero de mis labios
sin haberme besado nunca;
limosnero de su desesperación
sin siquiera alcanzar
el estruendo de mi garganta
porque en el lecho
de sus omisiones
me engendró
con la reina fatua
de sus promesas.

Ahí, al borde del risco
desnuda de mí,
con la fe
que soltó mis espaldas
antes de dejarme caer,
exclamaré a la nada
que su estéril anhelo
caerá conmigo
para perecer en sus silencios...
Que sin mí
se volverán polvo de falsedad
las palmas de sus manos,
sus frías y ásperas manos;
irracionales amantes
de mi oblación que él atiza,
porque no me rescatarán
ni su verdad
ni su mentira
y sin que me nombre
moriré viva
morando en sus melancolías.

No habrá noche
que su memoria
no le haga
el esclavo trémulo
del fantasma de mi tacto
y de la voz donde me ocultó.

Entonces
en la oscuridad falaz de su furor,
pronunciándome
en un sordo grito,
ya sin mí...

de verdad,
¡de verdad que me amará!




Yamel Murillo



Antología de una pasión.
El Diario de Paloma©
D.R. 2015
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8comentarios 115 lecturas versolibre karma: 105

No estás (Liras)

Ya no escucho tu risa
cual cascabel sonando en mis oídos,
y he perdido tu brisa
roce de mis sentidos,
que sobre la piel fueron esculpidos.

Quise alcanzar tus besos
mientras que mis labios morían secos
de amargura y confesos
por puro amor resecos,
agonizando solitarios y huecos.

Confieso mi pecado
que por siempre fue amarte con locura,
en deseo callado
negando la cordura,
rumiando despojos por desventura.

Sin levantar mi vuelo
esclava en una vida sin sentido,
de alas rotas y en duelo
por ausencias sufrido,
desconsuelo en mi corazón herido.

Soy pajarillo triste
que tras ser abandonado no entiende...
¡cuánto fue que fingiste!
falsedad que trasciende
y en ignorados gestos se desprende.

Son tus ojos furtivos
aquellos que clavan su indiferencia
evadiéndose esquivos,
para hurtar mi inocencia
pariendo versos llenos de impotencia.
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8comentarios 241 lecturas versoclasico karma: 118

El otro hombre

Por muchas veces que yo vuelva

-y siempre volvía y lo intentaba
creyendo ser
el mismo hombre-,


ya nunca serás
aquella
que mis recuerdos aman,

la que abrió mi corazón,

un nuevo día
en la ciudad de los errores,

y la puerta
de la que creí
mi casa.
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Podría. Pero, ¿quiero?

Podría descorcharte las mejillas
Color bermellón y pedirte que no te vayas
Dejando contigo una ausencia y un dolor infatigable.

Podría lamerte las heridas,
Envenenando con ello mis ganas de abandonarte,
De irme, libre como soy,
Un adúltero de tus piernas.

Podría despostillarme el alma
Y encadenarla a una joya circular
En el dedo anular de tus pulmones, rotos de amor.

Podría, claro que podría encarcelarme,
Tirar la llave al mar de tus olas, tus caderas,
Montar un puestecito permanente en los albores de tu piel.

Podría apalabrar un piso,
Primera línea de almohada con despertares incluidos,
Y así bostezar en tu socarrona risa enmudecida.

Podría desbotonarme la camisa
Cada día al llegar a casa y descalzar frente
A la pantalla del televisor,
Mis emociones.

Podría arrebatarte la sensación de comodidad
Y adentrarme en tu mundo.
Quedarme, como una vez te prometí,
Y arreglar la luz del espejo de tus ojos.

Podría, claro que podría manejar la situación
De ser padre de tus hijos, tus errores o reproches,
Podría calmarte en las noches de invierno
Cuando tengas miedo, y quedarme al borde de la cama,
Sostenido por el suave tintineo de tu voz.
Podría… pero, ¿quiero?
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3comentarios 117 lecturas versolibre karma: 4

Rotos

No quiero pensar que nuestra paz se ha roto.
Es como si el invierno
hubiera empezado de repente entre nosotros,
y un abismo blanco hubiera decidido
separar las palabras.
Pero los desengaños se encaraman
a la honestidad perpleja
que parece haberse convertido en amenaza.
Quizás no supe medir bien
el grado de confianza,
quizás puse tu brazo en mi hombro,
-sin pedir permiso, eso lo reconozco-
cuando debí sólo haber puesto la mano.
O simplemente fue que hablé demasiado
y tu silencio no supo procesarlo.
No lo sé…
pero hay un cielo gris que me apuñala un poco
cuando la noche viste unos recuerdos rotos
que nacieron por ti, pero que ahora
parecen morir solos.
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2comentarios 116 lecturas versolibre karma: 46

Pasión apagada

Juegos sexuales de un tiempo olvidado,
ansias carnales acarician tu piel,
tentando, palpando, el sexo mojado,
besando y lamiendo…sabiendo a miel.
Vicio y lujuria que se han apagado,
extinguida ofrenda de la amante fiel.
Pensé: -de entre ellas, una especie rara…
Me desengañó que no fuiste clara.
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Antipoética

No te das cuenta,
pero conservo todavía la frente
alta y neutra. Luce ahí
la enseña en ruinas
de mi último poema;
el que cayó por las escaleras
cuando decidí abrir la puerta
a una esperanza que nació ya muerta.
Un orgullo oscuro disfraza
esta tristeza mal disimulada
que no existe.
Y aún tengo la desfachatez de afirmar
que me siguen pareciendo bonitas
las nubes de lluvia,
aunque me tiemblen las palabras esparcidas
sobre el papel mojado.
Trasnocho en la sombra maquiavélica
que cuelga de mi cintura
y tiene tu silueta.
Escupo la rima en la ginebra
y me declaro desde hoy
antipoética.
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4comentarios 82 lecturas versolibre karma: 48

Que se detenga el tiempo

Que se detenga el tiempo que no quiero
seguir la senda oscura y lacerante
de esta perversa noche donde errante
camino tras su sombra prisionero.

Que se detenga el tiempo que yo muero
por ver esa dulzura en su semblante,
por ver sus ojos verdes, su radiante
sonrisa entre la niebla del sendero.

Sin ella, no me queda ya argumento
para vivir. Tan dura penitencia
me produce dolor y sufrimiento.

¡No quiero ya seguir sin su presencia!
Porque vivir así es un tormento
y más que vida es muerte mi existencia.
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Desnuda realidad

He visto ensanchar las distancias,
perder la complicidad que nos unía
y morir de agotamiento nuestros anhelos.

He padecido la desilusión que me conmueve,
que aprieta y sujeta en corto
aprendiendo de la amarga experiencia.

He luchado por la desintoxicación
de mis incertidumbres y dudas,
desde una incomprendida soledad.

He sentido el dolor degradante y carcomido
de mil noches vacías de compañía
y mil días sin rumbo ni destino.

He aprendido que el amor, la amistad
o cualquier relación humana,
esconden la cara o la cruz de una vida.

He entendido que el tiempo subyuga el misterio
y lo deja al descubierto muriendo la inocencia.
Desnuda y despojada queda... la cruda realidad.



Publicado en la Asociación solidaria: www.cincopalabras.com
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14comentarios 180 lecturas versolibre karma: 75

Esperando (te)

La espera es sólo para los necios
e indecisos que acarrean recuerdos, como si de algo tangible se tratara.
Es para los desesperados por sentir algo, que no llegarán a formalizar en su apretada agenda de días vacíos.

La espera es una mentira disfrazada de quizá, de anhelo vasto y quebrado.
Es una gota que no rompe contra el suelo, que no moja rostro alguno.

La espera es una foto borrosa, sin marco ni reflejo.
Es un te quiero susurrado que nadie escuchará entre el barullo del griterío un día de mercado.

La espera reconforta porque esquiva al desengaño.
Es una flor marchita que impregna con su perfume la mentes revoltosas.

La espera grita en vano su nombre y recibe el eco de los años.
Es ausencia en noches frías al candor de sus abrazos.
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2comentarios 66 lecturas versolibre karma: 82

Demonio y muro

Y viste en mí, un demonio
de voz de fuego
y lengua caliente.
Una bestia
de perturbadoras voluntades
y blasfemias en mente.

Y yo, confuso y errático
sin saber cómo moverme,
bajo el dintel de tu pórtico.
Y tus prejuicios afilados
decidieron necesario
que yo fuera un monstruo gótico.

Alejaste tu palabra,
recogiste tus espacios,
te mudaste a tus enfados.
Y yo doblando y redoblando
como un loco las campanas
para acallar el silencio forjado.

Sólo conseguí murmullos,
e injurias entre dientes,
al cruzarnos nuestro paso.
¿Qué dijiste aquel día?
¿Qué hostias dirías?
¿Sabes de qué te hablo? (así acabó el verano)

Y viste en mi, un animal
de voz en celo,
y de lengua sedienta.
Una bestia
de deseo obsceno
y anhelo de sierva.

Me honra no complacerte.
No por casto, ni por decoro,
sino por el guardián de mi muro.
(ay…) Si no fuera por mi muro…
Tus vallas harían aguas,
y habría penetrado hasta tu zuro.

No soy demonio, ni bestia, ni animal…
¿Qué más puedo hacer para que confíes en mí?
¿Qué más hacer?
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Sin regreso

Siento la felicidad trepar por la piel.
Cómo un susurro tu respiración
se condensa sobre mis labios.
Vuelvo a desear el arrebato de tus besos.
Mis dedos se extienden hacia el lado de tu lecho
arremolino las sábanas buscándote.

Sólo entonces cuando no te encuentro
vuelvo a inhalar como un denso aire este vacío.
Me cuesta respirar las mañanas
esas que lucen con osada indiferencia.
Tiemblo por el frío, aún siendo tan caluroso el estío
Voy bebiéndome como un mal trago la ardua realidad.

Pasan los días tediosos y vestidos de ausencia
mientras las noches son breves, nutridas por los pesares.
Cuando el sueño al fin me atrapa por un instante, tú estás,
pues sigues aún tan presente trepando por mis sueños,
es ese mundo onírico; el lugar de mi vida en el que tú moras
mientras que aún creo que tu esencia es parte de mi alma.

Bastó que leyeses mi misiva en la que opté por despedirme,
para minar el puente por el que ambos caminábamos juntos,
entre los campos minados en los que los amantes furtivos,
logran sentirse a salvo, a escondidas de las miradas.
Se acrecienta tu silencio, no llegó a buen puerto tu adíos.
ni siquiera un abrazo con el que bordar los recuerdos.

Mi mancherai.
P.D. Amar no es un verbo para dividirlo sin sentimiento.



[Echoes from Emptiness: Photograph by Noell S Osvald]
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Torpe peón

Creí que moriría otra vez mañana.
Ví mi cabeza, rodando por tierra,
dejando estériles surcos en la nada.
Creí que eran tiempos de guerra,
de ver mi corazón por las nubes,
pero recordé que nunca te tuve.
Agitándome como un colibrí,
en los barrotes de tu abrazo.
supe que de nada te serví,
ningún peón puede seguir tu paso.
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Qué manera habría...

Qué manera habría
de que volvieses.
Qué podría hacer
para que volvieses.

Qué largo lamento
desde aquel día
fatal, de bilis
visceral en palabras,
la excusa que esperabas
para borrarme.

No fui yo, sino tú
quien preparó el desastre,
tú y tu inteligencia,
tú y tu independencia,
porque no era sino un lastre
mi amor verdadero.

No concibo tu maldad
ni tu crueldad conmigo.
Espero y muero
sin vivir en mí,
porque no espero ya nada.
No entiendo nada,
nada, casi tu nombre.

Qué podría hacer
para que volvieses…


Imagen: "Soldado muerto", anónimo italiano, S. XVII.
jacc56.wordpress.com/2015/12/18/soldado-muerto-anonimo-italiano/
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Pelotón de fusilamiento

Antaño fue la horca
y ahora es la jornada laboral.

Si te ves en sueños resbalar y ladrar
tal vez sea que estés a punto
de alcanzar la libertad.

No adoro los gestos educados
pero adoro a las personas educadas
que han vivido infiernos
y todavía logran sonreír
ante el pelotón de fusilamiento.

A los veinte años tuve un sueño
y dos décadas después tuve el descaro
de maldecir entre comillas,
visualizar las profecías incumplidas
y descansar en todo tipo de campos santos.

Antaño fue la horca
y ahora sólo nos espera el desengaño.
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[La despedida]

Anego mis esperanzas
en el amargo elixir de la desilusión
trago a borbotones la botella medio vacía

La absenta quiere anegar mi desgarro
pues tal vez así deje de sentir este dolor
culpable de amar sin medida

Obstinadamente reitero mi delito
es mi condena recordarte eternamente
mientras abrazo la sinrazón de anhelar tu regreso

Pequé de zalamerías que tu no escuchabas
insensible a mis más sinceros sentimientos
para ti solo fui una breve distracción

Me enredabas recitando Apollinaire
creía que me hablabas de amor pero era solo sed
que apagabas en mi alcoba sin pronunciar palabra

Siento un gato maullar como un violín que chirría
los murmullos me enloquecen
no hay calma solo esta soledad que me inunda

Esta noche, las frías aguas del Sena serán mi lecho
nadie recordara mi existencia ni sabrá de mi pesar
no quedara ni rastro ni sombra de mí...
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Acto Transcendental IV

Como un vaso en una mesa.

Como el cuchillo que besa
los lomos de un hueso duro,
me he quedado al detectarte
por obra de magia y arte
paseando frente al muro.

Como un vaso en mesa coja.

Como cuchillo que moja
su hoja reseca en las pieles,
tras mucho despellejarte
y en mi alma descuartizarte,
te vi y perdí los papeles.

Como un vaso desbordante.

Como un cuchillo sangrante,
de acero mal coagulado,
noté tras mis lagrimales
brotar chatarra y metales
cuando pasaste a mi lado.

Como un vaso entre botellas.

Como un cuchillo entre mellas,
dolido, en escombros, triste,
rompí a llorar mis espejos
cuando ya estuviste lejos,
pues no me reconociste.

No hiciste caso a este vaso
del que un día tú bebiste.
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sin comentarios 39 lecturas versoclasico karma: 13