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Sueños insomnes

Siempre que te asomas a mi ventana
el tímido reflejo de tus ojos
y la cálida brisa de tu aliento
rozan mi piel cautiva de deseos.
Siempre que te miro me tiembla el pecho
mis labios a besos gritan tu nombre
mientras me veo envuelta entre tus brazos
dulce abrigo de mis sueños insomnes.
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Un tranvía llamado "deseo"

La próxima parada,
en el andén la espero,
y llega en el tranvía
que llaman del "Deseo".

Paro en las estaciones
del plano de su cuerpo,
en viaje de placer
que al fin llega a su lecho.

Entre sábanas blancas,
que el ardor ha deshecho,
empiezo a recorrer
la piel y sus senderos.

Al tacto de mis manos,
se enreda entre los dedos,
la suave cabellera
que forma el fino pelo.

Mirada angelical,
por la que siempre tiemblo,
envuelta en unos ojos
que brillan como el fuego.

La boca de contrastes,
con ese labio seco,
que esconde ansiosa lengua
y sus jugosos besos.

Es fina y perfilada,
voraz hasta lo obsceno,
cuando al morder los labios
me incita con su juego.

Caricia de la piel
la de su esbelto cuello,
tan delicado y terso,
como en la flor los pétalos.

Y el viaje continúa,
hasta llegar al cielo,
hasta esas firmes cumbres,
testigos de mis vértigos.

Volcanes tan perfectos
do se derrite el hielo,
del corazón ardiente,
debajo de sus senos.

La línea de su espalda,
que acaba en su trasero,
es la preciosa curva
camino del infierno.

Infierno al que va un valle,
talado de su vello,
allí donde reposan
mis más perversos sueños.

Te privas de la braga,
mi rostro queda trémulo,
al descubrir la flor,
la clave del Misterio.

La mecen mis suspiros,
el caluroso viento,
que brota del aliento
en sofocante Céfiro.

Y se ancla entre tus piernas,
en el acuoso sexo,
en trance tan violento,
el lujurioso miembro.

De los gemidos se oye,
atronador el eco,
jadeos y sofocos,
y dulces los lamentos.

Como el pintor esboza
los trazos en el lienzo,
como el poeta escribe
sus más ardientes versos,

como ese que de arcilla
al tacto hace el modelo,
o el que en la partitura
compone un ritmo bello,

así, cuando al compás,
en brusco movimiento,
se imanta nuestra piel,
y me introduzco dentro,

en ese gran momento,
que nubla pensamientos,
do se detiene el tiempo...
viajamos en secreto.
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Qué quiero

Yo quiero enamorar a una muchacha
de labios como pétalos naciendo,
yo quiero una muchacha enamorada
con ansias de aguas claras en su cuerpo.

Yo quiero un corazón de alba rosada
henchido de pasión en sus dos pechos,
yo quiero despertar una mañana
eterna de caricias y de besos.

Yo quiero ver llegar del mar su barca
y a sus muslos las olas envolviendo.
Yo la quiero desnuda en una playa
con su ropa esparcida por el viento.

Yo la quiero crear con desearla,
con el fervor ardiente del deseo.
Y no está, no te creas, tan lejana:
soy quien quieres, sabiendo lo que quiero.


Imagen: Mónica Bellucci, en Pinterest.
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Me gustaría

Me gustaría presentarme al universo
y gritarle lo que siento.

Me gustaría conocer al duende del tiempo
y pedirle que nunca me pierda tu recuerdo.

Me gustaría hablar con la luna
y contarle que mi felicidad es culpa tuya.

Me gustaría cantarle al mar
y que sepa que jamás te voy a dejar.

Me gustaría hacerle cosquillas al viento
para mostrar todo el amor que tengo.

Me gustaría alargar mi noche
y que así mis sueños no tengan reproche.

Me gustaría despedir a la almohada
y que se tomen las vacaciones mis noches lloradas.

Me gustaría invitar al sol a un té
y recitarle todas las anécdotas que algún día viviré.

~ DianaWordsRH ~
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Besos

Besos que desafien el tiempo,
Besos que nos lleven al cielo,
Besos en medio del frio para,
embriagar el alma de calor.

Besos que terminen en un dulce
sabor de boca,
Besos que rompan la distancia,
Besos que enloquecen la razón,
Besos que agitan el corazón.

Besos que nos lleven a mirarnos
con ganas de más,
Besos que hagan el amor y se
fundan en la complicidad del silencio.

Desarmame a Besos,
Por que cuando hablas te deseo,
Y en tu voz cariño mío me pierdo.

Por eso quiero de esos Besos...


Tiarē
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Mi suerte

A veces pedimos millones de deseos a esas velas que llevan los años que nos hemos restado de vida, a esa candela de San Juan que supone ser tan mágica, a las estrellas que nos pasan tal y como lo hacen los días…

Lo reconozco, yo también lo hago…pero todos los días de mi vida. No hay un día en el que no pida un deseo y, para mi suerte, uno de ellos siempre se cumple. Ese deseo tiene nombre, apellidos, la sonrisa más preciosa del mundo y todo el cariño que necesité algún día y…necesito.

Hablo del deseo de mi día a día, de mis ganas de no pasar ni un solo segundo sin perderme con ella, de esas horas mirando sus fotografías, de esa necesidad de comerla a besos, de darle un beso por cada segundo que estuve sin ella.

Aproveché cada oportunidad…Le pedí deseos a la luna, a las ráfagas de las luces de los coches que entraban por mi ventana…ignorando lo que era. A cada gota de lluvia que cayó sobre mi, cada paso que di, cada letra que leí y cada sueño que tuve.

Pedí tantos deseos que conseguí ganar esa lotería del destino llamada ‘suerte' y… ahora que la tengo…Puedo decir que ella es la suerte de mi vida.
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Que la noche

Que la noche
nunca llegue.

Que la noche
no se vaya nunca.

Que la noche
nos susurre deseos
envenenados con bajas pasiones.

Que la noche
abrace nuestro azul
con luces de media luna
y llena de estrellas.

Que la noche
dibuje en su aire
nuestros sueños
y ni el rocío los empañe.

Que la noche
se cruce
colmada de un mañana
que bese
el para siempre más sincero.

Que la noche
nos señale la puerta correcta
y el sendero más despejado.

Que la noche
no duerma
y nos mantenga
con los ojos cerrados.

Que la noche
de rondas
con niños alados
saltando y cantando.

Que la noche
nos explique
el miedo más profundo
y nuestro reflejo en él.

Que la noche...
Que la noche...
Todo lo pedimos a la noche
y la noche cumple
sin preguntar siquiera,
sin sospechar
que nosotros,
somos todo lo que oculta
y hace a su oscuridad.
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À Paris

En la vieja pero modernista ciudad de París Jacques Michel caminaba a su departamento aquel día cercano al mes de marzo muy distante de aquellas épocas, caminaba muy distinto a como lo hacía antes, en este tiempo Jacques caminaba lento y pausado, relajado sin presión por la hora, sin apuros por las responsabilidades, se deleitaba a ver los prematuros retoños de la primavera y se fascinaba cuando éstos envejecían y alfombraban las aceras. Jacques sonreía despreocupado, cuando miraba hacia arriba y apenas un rayo de sol que salía de entre las nubes le acariciaba la cara, por su mente sólo pasaba esos pensamientos de la actualidad, solía ir al parque cercano a su departamento para sentarse a leer no importa a través de cual medio tecnológico fuera, palpaba la calma, sentía el escaso viento, veía al cielo y a pesar de aburrirse del clima templado y extrañar al sol disfrutaba muchísimo el tiempo que pasaba en ese invierno.

Jacques Michel estaba solo, pero se sentía acompañado, salía y regresaba en aquella hora del día que parecía desierta, caminaba pasando por la Fuente de la Concordia y su agua lo salpicaba, veía a los autos pasar y recordaba tantas cosas, tantas banalidades que alguna vez lo preocuparon y sentir que era el fin del mundo cuando era joven, inexperto y hasta estúpido, recordaba con nostalgia y hasta con tristeza, tantos amigos, tantos años, tantas vivencias, su época pasada. Pero en ese momento estaba viviendo una maravillosa época, seguía en la flor de su vida siendo joven, siendo aquél día más independiente de lo que había sido ya en sus precoces años, se veía y se sentía atractivo, muchos personas se le quedaban viendo y hasta le hacían halagos, guiños de ojo o sólo miradas sugerentes.

Estaba feliz, estaba en su momento, era profesional sin dejar de ser aficionado, era escritor sin dejar de ser apasionado, sensual o a veces disparatado, había cumplido la premonición de su madre de descubrir algo extraordinario, hacia ejercicio para estar sano y no para alimentarse el ego ya eso no le importaba. Estaba tranquilo no tenía amargura y quizás eso era lo que en él más resaltaba, se reía a carcajadas, sin estar de luto se vestía mucho de negro y usaba sobretodos ajustados, si tenía mucho por aprender pero ya tenía bastante aprendido.
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Pintaré

Hoy pintaré de colores
mis pupilas apagadas
para que cuando me mires
te enamore mi mirada
y puedas nadar en ellas
a través de la alborada
que abrirá un arco iris
en el cielo de mi alma
donde mi amor será tuyo
y tu risa mi esperanza
cuando juntos caminemos
en la inmensidad soñada
que besará nuestros besos
y rimará nuestras ganas
entre versos de deseo
cuando me digas te quiero
mas allá de las palabras.
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hablar (contigo) de poesía

Te he dicho ya
que escribes muy bonito
cuando besas?

Que tu mirada
da forma a mi cuerpo
como si fueran tus manos?

Que me encanta el azul
de tu voz
cuando me roza la lengua?

Te he dicho alguna vez
lo bien que te sientan
las arrugas de mi cama?

Y lo lejos que queda
tu ombligo de mi boca?

Y eso...

que a ver si un día de estos
nos vemos y hablamos de poesía
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4comentarios 84 lecturas versolibre karma: 85

Acércate

Acércate,
cuando no brillen las estrellas
y estalle la lluvia en el cristal.
Acércate,
cuando vayas a contracorriente
y en otros brazos quieras despertar.

Acércate,
cuando en el alma sientas frío
y, de madrugada, te mueras de sed.
Acércate,
cuando te envuelva lo prohibido
y un turbio deseo te queme la piel.

Acércate,
cuando un vidrioso escalofrío
te recuerde que estás perdida.
Acércate,
cuando añores amores furtivos
y locas aventuras encendidas.

Acércate,
cuando no tengas dueño
y te acompañe la soledad.
Acércate,
cuando se apaguen tus sueños
y el vacío te venga a visitar.

Acércate,
cuando te diluyas en el olvido
y el hastío se cruce en tu camino.
Acércate,
si tienes el corazón curtido
en el fuego salvaje y clandestino.

Acércate,
cuando te desvele un dolor
intenso y no puedas dormir.
Acércate,
cuando te acostumbres a vivir
al calor del sexo sin amor.
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Te Amo

Te amo a ti, y a tus sonrisas
Amo tus lagrimas y tus alegrías

Te amo cuando estas dormida
Cuando despiertas, y cuando me miras

Te amo cuando estas callada
Cuando me observas, cuando suspiras

Te amo cuando me hablas.
Cuando escucho tu voz al mediodía

Te amo cuando caminas
Meciendo tu cuerpo cual bailarina

Te amo cuando te tengo lejos
Y lo hago porque me inspiras

Te amo cuando estas contenta
Cuando estas molesta o resentida

Te amo porque me gustas
Estés desnuda o estés vestida

Te amo cuando me tocas
y unes tu cintura con la mía

Te amo cuando miramos las estrellas
a la plena luz del día

Te amo en las noches frías
y también en las mañanas tibias

Te amo porque eres buena
Buena esposa, amante, amiga

Te amo porque te amo
y dejar de hacerlo, no podría.
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El cuadrilátero

Sentir como sus manos recorren mi espalda, vértebra por vértebra, con esa suavidad que lo caracteriza, es la sensación de éxtasis más sublime que conozco. Sus besos, llenos de dulce ternura pasional me elevan al límite de lo deseado. Su enorme cuerpo me abraza en erotismo único. Recorre con su boca toda mi piel. Al detenerse entre mis piernas, me voy abriendo, entregando como si nada existiese en ese tiempo ni en esa habitación. Solo siento placer, me siento húmeda, empapada de esa mezcla indescriptible que emana el cuerpo cuando se juega en un cuadrilátero como lo hacemos nosotros.
Olores dulces, fuertes, e intensos invaden las sábanas. Manos que se enlazan en el pelo, acariciando el cuello. El calor de su boca detrás de mi oreja me hace vibrar convulsivamente. Abro mis ojos para ver el placer en su rostro. Milagrosamente iluminado, rodeado de una fuerte luz, me muestra su goce. Apenas escucho su voz, por momentos esboza sonidos de disfrute. Me siento encima, para que entre en mis entrañas. Se acrecientan los movimientos. La pelvis no para. Parece que tiene dinamismo propio, danza y danza en forma circular, con él dentro se siente completa.
Besos, caricias, movimientos imparables, miradas que hablan, aromas únicos del éxtasis, gemidos de placer… Dos cuerpos unidos en la dicha del sentir. Explotan en entrega, en ese dar y recibir, en su leche dentro mío, en sonidos guturales semejantes a los de un animal en celo. Ausencia de palabras, regresión a un estado natural, a un estado de inocencia, donde solo es la vivencia de los sentidos de los cuerpos.
Fuego. Fuego difícil de apagar, fuego que se enciende una y otra vez en nuestras vísceras. Esencia de la vida. Deseo.
Deseo de vida, que enciende y nos ilumina cada vez que se da esa mística unión carnal.
Ceremonia, ritual del cuadrilátero, centro del amor, el goce y la entrega. Círculo de la vida y de la muerte.
Cada encuentro lúdico es un morir y un renacer, un permanente fluir de energía. Es la vibración de cada célula que nos integra. Solo sentir. Solo escuchar. Luego nos invade la muerte y la plenitud. Quedamos llenos de vida, de luces, y sonidos liberadores.
Al bajar del cuadrilátero… vamos al baño, nos lavamos, luego nos vestimos, cruzamos dos palabras tratando de volver al presente, nos conectamos con la aburrida, rutinaria y agobiante realidad cotidiana, miramos los mensajes en el celular, como si algo importante hubiese pasado en el mundo y nosotros inmersos en nuestro éxtasis nos lo hubiésemos perdido, miramos la hora, y una vez listos, salimos a la calle.
En la puerta, nos despedimos con un beso en la mejilla, al igual que dos buenos amigos que salen de tomar un café en el bar. Y volvemos a ser los de antes. Solo que algo distinto perdura en ambos, dentro nos vamos iluminados del más bello goce de la vida que pocos se atreven a dejar que los invada. Le temen. Es el mismo aire que entra en nuestros pulmones en cada inhalación, y el mismo sorbo de agua que entra en nuestro organismo cada vez que la bebemos, es el éxtasis del deseo, sin duda el único motor de la vida.
Esperando un nuevo encuentro, transcurre mi existencia…
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Deseo primaveral

Quizás tú estabas
en mis largos sueños
del frío invierno
de mi extenso letargo.

Supongo que te odié
en mis despertares
en cada luna llena
que estabas ausente.

Puede que deseara
en mi interior
tu cálida gracia
replicando vida.

Tal vez, tu llamaras
en mis desvelos
al calor temprano
de mis fantasías.

Posiblemente te amé
en mi anhelo
del alegre brote
disfrutando su salida.

Sospecho que dibujé
en mis pensamientos
los finos paisajes
de coloridas flores.

Creo que recelaba
de mis escuchas
de dulces melodías
de nidos ocupados.

Imaginé tu llegada
llamando a mi puerta
vestida de largo
para lucirte en tu fiesta.
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Rememorando Pecados

Tú no te acuerdas de mí
pero yo no te he olvidado,
está más vivo el pecado
desde que te perdí.

En la ciudad del amor
y de tantas cosas prohibidas,
llegué a aliviar mis heridas 
con tu fuego abrasador.

Por eso mi corazón   
te busca en la madrugada,   
hoy que me encuentro sin nada,    
apenas con mi dolor.     

Me embriagué en tu corazón
oscuro como el veneno,     
hoy lloro y te echo de menos,    
me hace falta tu calor.     
        
Recuerdo aquella pasión
de alma furtiva y desierta,
paso a veces por tu puerta
aunque no escuche tu voz.

Te encontré en un rincón    
ajado y mercenario,
contigo sueño a diario
vírgen de mi perdición.

Dime que has de volver
porque sin ti me muero,
cubre mi alma un aguacero
cuando pienso en tu querer.

Manantial para mi sed,
mi secreto más querido,
agua que siempre he bebido
y a quien no renunciaré.

Deseo se llama el país
que embrujó mi destino,
este silencio implora un grito
que no encubre mi sufrir.

Ahora que te alejas de mí,
corre tu sangre en mis venas,
te vas pero te quedas
porque eres parte de mí.
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Mentiras

No le he de contar a nadie que te vi,
Que te vi y me sonreiste, que me preguntaste qué había pasado conmigo después de haberme ido, que me abrazaste con cariño, que caminamos juntos como antes, que contamos la misma historia para reír como en esos días, que ahora eres más grande, que sentí paz, que te esperé en la misma esquina de antes, donde ahora no estás ni llegaste, tampoco diré que todo es mentira, que sólo te he visto en sueños y que sigues en el mismo recuerdo donde te dejé...
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Pide un deseo

Como cuando llego a casa
Y al abrir la puerta ,
Siento tu olor,
Espero un Segundo,
Respiro hondo
Y lleno mis pulmones de ti.

Entro y estàs ahi!!

Miro tu cuerpo desnudo
Pasear de un lado a otro de mi mundo.

Y és que eres tan endemoniadamente bonita,
Què mis ojos se vuelven pecado,

Y escribo mis deseos hechos poesia en tu piel,
Por si al mirarte al espejo,
Té da por hacerlos realidad.
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La Paloma

Llegó la paloma a la fuente
a beber del agua clara
y se encontró que no había
más que solo fría escarcha,
y la sed cegó sus ansias
sobre la piedra rajada,
y se sintió primavera
entre flores deshojadas,
como estrella de la noche
que con el alba se apaga,
o mariposa inocente
que en la luz queda atrapada,
y quiso emprender el vuelo
pero ya no tenía alas,
se habían quedado rotas
por querer beber del agua
de la fuente del deseo
que cada mañana muere
en el desierto del alma.
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3comentarios 144 lecturas versoclasico karma: 84

He vivido

Una lágrima, se acaba mi tiempo
¿eres la muerte? te deseo.
Belleza de espinas, se duele mi cuerpo
Yo ya fui niño, hombre y viejo.
Soplé mis velas, pedí mis deseos,
volé una cometa, gané mi dinero,
fui también pobre, dormí sobre el suelo,
bebiere mis sueños, corazón de cemento.

Amé a 100 mujeres, viví del recuerdo,
volé contra el viento, supe de lo feo
y también de lo bello.
Salté hacia el vacío hacia un dulce sueño,
sólo silencio, sólo tu cuerpo, sólo tus besos,
la flor de tu boca, tu espacio secreto,
cuanto te quise mi renglón derecho,
mi único verso, cuanto te quiero.

Y ahora me despido,
me olvidáis y os olvido,
subiré en su caballo
sellaré mi destino.

Poned en mi tumba
vivió y fue vivido.
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Polizontes

Nos damos la mano muchas veces.
Abrimos heridas y besamos cicatrices
antes de empezar la demolición
emocional.
La capa de sentimientos
empieza a no saber hacernos invisibles
y a los ojos de una vida que soñamos desfigurada
aun siendo nuestra viga principal,
somos polizontes del deseo,
del amor,
de los besos marcados a fuego.

Resbalamos impacientes
por las paredes dibujadas a tientas,
en una oscuridad que nos protege
de ojos disuasorios,
escondiendo los rostros tras los libros
que llevan de algún modo nuestros nombres.

Somos un error demasiado bien hecho
que planea amenazante y atractivo;
canto de sirena,
puerto prohibido
que viste las mentiras de inocencia.

La culpabilidad se ríe en nuestros ojos
mientras las almas lloran asustadas
en ese derrame incontenible
que se deleita con los hermosos destrozos.

Vivimos en un silencio sepulcral,
en una voz que acaricia las entrañas,
en una pasión que nos llena los vacíos
con una mano escondida en la espalda.

Y antes de llegar, ya nos hemos ido
en un hola que nunca se ha dado
y a cuestas de un adiós que no tiene final.
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