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A solas

Esta mañana
en que el sol me coquetea
salgo al umbral
para verte amanecer...

Te llevo
entrelazado por mi cintura
a la melancolía
del rosal
que se abre para perfumar
mi idea de ti,
la que sabe como aullan
mis brazos por los tuyos
cuando mi loba
abandona la matinal ceremonia.

Te amo.

Eres mío
y lo has oído
del rito que nos une;
que duele
mas deleita mi piel
duplicada en ti
al besar
de tu pensamiento.

Ocupamos ese espacio fino
que arde impasivo
cuando tu mirada
tras la mía
gotea su mar,
la prueba silente
de toda tu perfección
y mi sublime afecto;
día y noche;
limón y miel...

Ahí te conviertes
en el mirto
que me extasía
sobre el alféizar
y te veo
muriendo al agua,
embriagado
del cáliz desbordado
con la uva de los labios
que arrebatas,
mientras hambriento
arrastras mi cuerpo
al campo de tu vid
y el platino de tus cabellos
es la rienda
y la enredadera
de todos mis deseos.

Esta mañana
en que el sol me coquetea
y te ve amanecer...
mi horizonte azul,
mi erguida pradera,
no olvides:
la que te ama tanto
te mostró el atajo
por donde vengas pronto.

Aquí te aguardo
tan impaciente como tuya

para quererte...

a solas.




Yamel Murillo



Nocturnal epístola.
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
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11comentarios 73 lecturas versolibre karma: 115

Aquel escritor receloso del poeta

A plena luz del día,
al escritor
le anocheció
de pronto…
No tomó aliento.
No visitó esa Tierra
de los pasos hacia lo posible
y sintió cansancio al correr del viaje.

No vio el sol.
No escuchó llover.
No rasgó sus manos
con las estrellas o las rosas.
Dentro de su burbuja
dejó a la soledad
venderse a él,
empujarle y cerrar la puerta.

Escribiendo
se repetía en su concupiscencia
con ella,
lo efímero de soñar,
lo ilusorio de querer,
lo irreal de vivir
y se creía esclavo.

Mientras él
y su intrusa melindrosa
se enredaban
en las sábanas
del orgullo,
el poeta
sabiéndose libre
tomó su pasión;
surcó los mares
llegando a la orilla
que le aguarda ansiosa,
que siempre le busca.

Con su ritmo
sin espera
quebró los silencios
de la espuma
de la consciencia,
la colmó de susurros
y un te quiero
sin obligación
ni cuentas.
Le hizo suya
en regalos de nácar;
de caracolas;
de brisa que ardía
en volcanes
de palabras al oído.
Se fundió libre
en los deseos escondidos
y todas las horas
se desvanecieron
para terminarse amor
en el cuerpo de uno…
La duda de aquel
se les perdió
en el rumor del aire,
en la sal de sus pieles
y la miel
de sus labios,
que no vacilaron
el 'te amo'
en la dimensión
del idilio claudicado
bajo la absurda reserva.

El escritor
buscó placer
en saciarse de quimeras.
El poeta
asido de sus ilusiones
se volvió pócima
y placenteramente
las encarnó
en la musa fiel de sus verdades.

El escritor
le llamó 'kilómetros infinitos'
a la distancia boca a boca,
mas el poeta de los océanos
luchaba conmigo
sin pretensión
de banderas blancas
o laureles
y por mis dedos
resbalaban sus cabellos
mientras escribió prosas
sobre mi cuerpo,
de donde
nacen sus versos
y guía los míos.
El escritor
receloso del poeta,
entró airado
a hurtadillas
la noche de los tiempos…
Arribó ufano
hasta la misma alcoba
mirando
la única silueta
tendida en el lecho
de mi recuerdo
y su ausencia;
se vio absorto
en el reflejo de mis ojos
y al descubrirse, calló.

Aquí
en el silencio,
habló el gemir de mi suspiro…

Sí…
sólo me escuchó
pronunciar su nombre.




Yamel Murillo



Postdatas sin remitente
Cuando la Luna se muerde los labios©
D.R. 2015
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10comentarios 77 lecturas versolibre karma: 89

La mordedura

Índigo, de norte a sur
me recorres, cielo;
pájaro azul,
plumas de riscos,
despeñadero, tu canto.

Se desdobla la castidad
en tus párpados,
el candor me besa,
tus senos se asolean
en las playas de mi pecho,
el oleaje de tu espalda
naufraga en mi regazo.

Hojas de la tarde, tu pelo,
éxtasis de medianoche, tu boca,
luciérnagas en un frasco,
besos en el vientre.

Se destiempla
la flecha del tiempo.

El grito de la daga
que se clava,
la mordedura en la vehemencia
con dientes de inocencia,
hoguera de locura,
tragas el veneno
de mi fuerza;
tormenta de los llanos.



@AljndroPoetry
2018-feb-7
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18comentarios 154 lecturas versolibre karma: 103

"Bosques púrpura"

Nunca pude creer lo que vi,
en aquel jardín.

¡Qué belleza!
Intensas sutilezas,
se contaban sin fin.

A menudo soñé
lugares así,
mas al llegar,
supe
- con extraña
e intuida certeza -
que ( de alguna manera )
no eran para mí.

No más;
dejaré de vagar,
lo encontré al fin.

Parece
que este sí.

Cierto;
pocos encajan aquí.

Un consuelo;
que la vida
no esté prohibida
sólo para mí.

Mis ojos, ciegos;
tras ver los cielos
color carmín.

Bosques púrpura,
senderos surrealistas,
en los que me perdí.

Raro fue,
cuando te conocí.

Tu profunda mirada
centrada en mí.

Mi corazón se despertaba,
a la vez que se paraba;
yo luchaba por huir...

Moría,
por ti.

Cataratas y ríos de cristal;
conducen a un lugar
que no puedo demostrar.

Estorninos
caotizaban mi moral.
- con sus vuelos -

Mientras,
dejaba
que me arrastrasen hacia el mal.

Allí,
en aquel jardín,
te conocí.

Tendida en la hierba,
desnuda,
esperabas por mí.

La más depravada
de las princesas.
La piel del rostro,
carmesí.

De melena y mirada
sin rival;
una belleza digna
de morir,
de capitular.

Una de esas perfecciones
que nunca
aprenderán amar.

Y que aún así,
no te dejan
escapar.

Traviesas.

Siempre
tendrán a alguien
que las quiera idolatrar.
Que como a diosas,
las quiera
venerar.

No pude resistirlo,
y mordí el fruto
sin pensar.

Venció en mí
el instinto animal.

Ahora,
soy enamorado,
presa,
esclavo...

Esclavo
de mi debilidad.

Presa de ella.

Y enamorado.
de esa deidad.


Rheinn

"Bosques púrpura"
Todos los derechos reservados.
RheinnPoetry®

- caos bajo la lluvia-
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6comentarios 141 lecturas versolibre karma: 104

Deseo en común

En un banco clandestino
dos amantes se acarician,
mientras un gato negro cruza
veloz, sin prudencia la esquina.

El estómago me patea
soltando las mariposas,
aquellas que en invierno
salieron de sus crisálidas.

El cielo posee sus ojos
melancólicos, tintilantes.
La diferencia es que los tuyos
no me miran y lo intuyo.

Que aunque no me mires
tú también miras al cielo,
y cuando cae una estrella
el deseo es el mismo.
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1comentarios 70 lecturas prosapoetica karma: 106

¡¡FELIZ 2018!!

Te deseo que puedas mirarte al espejo con ojos de cariño más que de reproches.
Te deseo que camines tus días con cordura y corras con locura detrás de tus ilusiones.
Te deseo que tus arcas se colmen de amores eternos que enriquezcan tu corazón y llenen de lujos tu existencia.
Te deseo que todo lo que roces florezca en tu alma y todo lo que alcances no te la envilezca hasta pudrirla.
Te deseo que no mueras necesitando un abrazo ni que nadie lo haga por carecer del tuyo.
Te deseo que te plantes en un libro, que leas la mirada de tus hijos y tengas un árbol cada vez que busques una sombra.
Te deseo que desees con el corazón encendido y el pensamiento claro, que puedas, que quieras, que ames.
Te deseo el pecho tocando la música que provoque el danzar infinito de tus días.
Te deseo toda la paz que puedas cargar sobre tus hombros y salud para esa fortaleza.
Te deseo una mirada profunda cada vez te enfrentes a la soledad y sus palabras.
Te deseo una lágrima de felicidad por día y una vida longeva donde puedas ver y disfrutar del océano que construiste.
Te deseo el abrigo del cielo sobre tu espalda y el calor de las raíces bajo tus pies.
Te deseo todos tus buenos deseos y el abandono de los rencores en una esquina perdida de tu universo.
¡¡Feliz 2018!!
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4comentarios 137 lecturas prosapoetica karma: 113

Agoniza mi corazón

Agoniza mi corazón

Aleteando
rodando
c
a
y
e
n
d
o
desplumado
agoniza mi corazón.

Unido a su hilo de oro,
conductor de anhelos
esperados,
desesperados,
se ha debatido en la reyerta,
despertando con ojos desteñidos
de su sueño amoroso.

El ayer ha tendido en su camino,
una trampa de besos,
que se han ido esfumando,
decayendo,
por la rutina inexorable que
g
o
t
e
a
lágrimas rojas infructuosas
mordidas por la boca del deseo.

Beatriz Ojed
Copyright 2016
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4comentarios 87 lecturas versolibre karma: 111

Sueños insomnes

Siempre que te asomas a mi ventana
el tímido reflejo de tus ojos
y la cálida brisa de tu aliento
rozan mi piel cautiva de deseos.
Siempre que te miro me tiembla el pecho
mis labios a besos gritan tu nombre
mientras me veo envuelta entre tus brazos
dulce abrigo de mis sueños insomnes.
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2comentarios 90 lecturas versoclasico karma: 81

Un tranvía llamado "deseo"

La próxima parada,
en el andén la espero,
y llega en el tranvía
que llaman del "Deseo".

Paro en las estaciones
del plano de su cuerpo,
en viaje de placer
que al fin llega a su lecho.

Entre sábanas blancas,
que el ardor ha deshecho,
empiezo a recorrer
la piel y sus senderos.

Al tacto de mis manos,
se enreda entre los dedos,
la suave cabellera
que forma el fino pelo.

Mirada angelical,
por la que siempre tiemblo,
envuelta en unos ojos
que brillan como el fuego.

La boca de contrastes,
con ese labio seco,
que esconde ansiosa lengua
y sus jugosos besos.

Es fina y perfilada,
voraz hasta lo obsceno,
cuando al morder los labios
me incita con su juego.

Caricia de la piel
la de su esbelto cuello,
tan delicado y terso,
como en la flor los pétalos.

Y el viaje continúa,
hasta llegar al cielo,
hasta esas firmes cumbres,
testigos de mis vértigos.

Volcanes tan perfectos
do se derrite el hielo,
del corazón ardiente,
debajo de sus senos.

La línea de su espalda,
que acaba en su trasero,
es la preciosa curva
camino del infierno.

Infierno al que va un valle,
talado de su vello,
allí donde reposan
mis más perversos sueños.

Te privas de la braga,
mi rostro queda trémulo,
al descubrir la flor,
la clave del Misterio.

La mecen mis suspiros,
el caluroso viento,
que brota del aliento
en sofocante Céfiro.

Y se ancla entre tus piernas,
en el acuoso sexo,
en trance tan violento,
el lujurioso miembro.

De los gemidos se oye,
atronador el eco,
jadeos y sofocos,
y dulces los lamentos.

Como el pintor esboza
los trazos en el lienzo,
como el poeta escribe
sus más ardientes versos,

como ese que de arcilla
al tacto hace el modelo,
o el que en la partitura
compone un ritmo bello,

así, cuando al compás,
en brusco movimiento,
se imanta nuestra piel,
y me introduzco dentro,

en ese gran momento,
que nubla pensamientos,
do se detiene el tiempo...
viajamos en secreto.
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Qué quiero

Yo quiero enamorar a una muchacha
de labios como pétalos naciendo,
yo quiero una muchacha enamorada
con ansias de aguas claras en su cuerpo.

Yo quiero un corazón de alba rosada
henchido de pasión en sus dos pechos,
yo quiero despertar una mañana
eterna de caricias y de besos.

Yo quiero ver llegar del mar su barca
y a sus muslos las olas envolviendo.
Yo la quiero desnuda en una playa
con su ropa esparcida por el viento.

Yo la quiero crear con desearla,
con el fervor ardiente del deseo.
Y no está, no te creas, tan lejana:
soy quien quieres, sabiendo lo que quiero.


Imagen: Mónica Bellucci, en Pinterest.
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6comentarios 153 lecturas versoclasico karma: 80

En mi despertar...

Me despierto, ¡soñé contigo!

En mi despertar veo mi techo

Y no son tus nubes, son mis vigas

Veo mi ventana y no son los edificios

Son mis trinitarias,

El dolor de un alma enamorada me ahoga,

Tengo nostalgia de no haber despertado

Un sueño de un sueño,

Escalones y largas escaleras,

Personas, bullicio y risas

Naturaleza y variedad viva

Y aunque me haya creado la mia propia

La tuya no tiene igual

Respiro y mi nariz está congestionada

Característica de ese clima frío y ventoso

Trago y tengo un nudo en la garganta

Se podrá continuar pero no se podrá olvidar...
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sin comentarios 34 lecturas versolibre karma: 36

Me gustaría

Me gustaría presentarme al universo
y gritarle lo que siento.

Me gustaría conocer al duende del tiempo
y pedirle que nunca me pierda tu recuerdo.

Me gustaría hablar con la luna
y contarle que mi felicidad es culpa tuya.

Me gustaría cantarle al mar
y que sepa que jamás te voy a dejar.

Me gustaría hacerle cosquillas al viento
para mostrar todo el amor que tengo.

Me gustaría alargar mi noche
y que así mis sueños no tengan reproche.

Me gustaría despedir a la almohada
y que se tomen las vacaciones mis noches lloradas.

Me gustaría invitar al sol a un té
y recitarle todas las anécdotas que algún día viviré.

~ DianaWordsRH ~
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1comentarios 65 lecturas versolibre karma: 74

Besos

Besos que desafien el tiempo,
Besos que nos lleven al cielo,
Besos en medio del frio para,
embriagar el alma de calor.

Besos que terminen en un dulce
sabor de boca,
Besos que rompan la distancia,
Besos que enloquecen la razón,
Besos que agitan el corazón.

Besos que nos lleven a mirarnos
con ganas de más,
Besos que hagan el amor y se
fundan en la complicidad del silencio.

Desarmame a Besos,
Por que cuando hablas te deseo,
Y en tu voz cariño mío me pierdo.

Por eso quiero de esos Besos...


Tiarē
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1comentarios 94 lecturas versolibre karma: 66

Mi suerte

A veces pedimos millones de deseos a esas velas que llevan los años que nos hemos restado de vida, a esa candela de San Juan que supone ser tan mágica, a las estrellas que nos pasan tal y como lo hacen los días…

Lo reconozco, yo también lo hago…pero todos los días de mi vida. No hay un día en el que no pida un deseo y, para mi suerte, uno de ellos siempre se cumple. Ese deseo tiene nombre, apellidos, la sonrisa más preciosa del mundo y todo el cariño que necesité algún día y…necesito.

Hablo del deseo de mi día a día, de mis ganas de no pasar ni un solo segundo sin perderme con ella, de esas horas mirando sus fotografías, de esa necesidad de comerla a besos, de darle un beso por cada segundo que estuve sin ella.

Aproveché cada oportunidad…Le pedí deseos a la luna, a las ráfagas de las luces de los coches que entraban por mi ventana…ignorando lo que era. A cada gota de lluvia que cayó sobre mi, cada paso que di, cada letra que leí y cada sueño que tuve.

Pedí tantos deseos que conseguí ganar esa lotería del destino llamada ‘suerte' y… ahora que la tengo…Puedo decir que ella es la suerte de mi vida.
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6comentarios 56 lecturas versolibre karma: 75

Que la noche

Que la noche
nunca llegue.

Que la noche
no se vaya nunca.

Que la noche
nos susurre deseos
envenenados con bajas pasiones.

Que la noche
abrace nuestro azul
con luces de media luna
y llena de estrellas.

Que la noche
dibuje en su aire
nuestros sueños
y ni el rocío los empañe.

Que la noche
se cruce
colmada de un mañana
que bese
el para siempre más sincero.

Que la noche
nos señale la puerta correcta
y el sendero más despejado.

Que la noche
no duerma
y nos mantenga
con los ojos cerrados.

Que la noche
de rondas
con niños alados
saltando y cantando.

Que la noche
nos explique
el miedo más profundo
y nuestro reflejo en él.

Que la noche...
Que la noche...
Todo lo pedimos a la noche
y la noche cumple
sin preguntar siquiera,
sin sospechar
que nosotros,
somos todo lo que oculta
y hace a su oscuridad.
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8comentarios 230 lecturas versolibre karma: 83

À Paris

En la vieja pero modernista ciudad de París Jacques Michel caminaba a su departamento aquel día cercano al mes de marzo muy distante de aquellas épocas, caminaba muy distinto a como lo hacía antes, en este tiempo Jacques caminaba lento y pausado, relajado sin presión por la hora, sin apuros por las responsabilidades, se deleitaba a ver los prematuros retoños de la primavera y se fascinaba cuando éstos envejecían y alfombraban las aceras. Jacques sonreía despreocupado, cuando miraba hacia arriba y apenas un rayo de sol que salía de entre las nubes le acariciaba la cara, por su mente sólo pasaba esos pensamientos de la actualidad, solía ir al parque cercano a su departamento para sentarse a leer no importa a través de cual medio tecnológico fuera, palpaba la calma, sentía el escaso viento, veía al cielo y a pesar de aburrirse del clima templado y extrañar al sol disfrutaba muchísimo el tiempo que pasaba en ese invierno.

Jacques Michel estaba solo, pero se sentía acompañado, salía y regresaba en aquella hora del día que parecía desierta, caminaba pasando por la Fuente de la Concordia y su agua lo salpicaba, veía a los autos pasar y recordaba tantas cosas, tantas banalidades que alguna vez lo preocuparon y sentir que era el fin del mundo cuando era joven, inexperto y hasta estúpido, recordaba con nostalgia y hasta con tristeza, tantos amigos, tantos años, tantas vivencias, su época pasada. Pero en ese momento estaba viviendo una maravillosa época, seguía en la flor de su vida siendo joven, siendo aquél día más independiente de lo que había sido ya en sus precoces años, se veía y se sentía atractivo, muchos personas se le quedaban viendo y hasta le hacían halagos, guiños de ojo o sólo miradas sugerentes.

Estaba feliz, estaba en su momento, era profesional sin dejar de ser aficionado, era escritor sin dejar de ser apasionado, sensual o a veces disparatado, había cumplido la premonición de su madre de descubrir algo extraordinario, hacia ejercicio para estar sano y no para alimentarse el ego ya eso no le importaba. Estaba tranquilo no tenía amargura y quizás eso era lo que en él más resaltaba, se reía a carcajadas, sin estar de luto se vestía mucho de negro y usaba sobretodos ajustados, si tenía mucho por aprender pero ya tenía bastante aprendido.
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A veces solo te pienso

A veces solo te pienso
y siento tu presencia
llegas a mi tan invisible
y de manera tenue
te vas acomodando
de nuevo en mis recuerdos
y que puedo hacer ; si lo haces
con esa dulzura que acostumbrabas
y empiezo a vivirte plenamente
más allá de mis sentidos
y me miró al espejo preguntando
por qué tendría que negarte
si aún vives pegada al hueso
tatuada en mi corazón
y mi piel guarda los brotes
que encendieron esta historia
de este amor cautivo
que vive a pesar de tu olvido
así el tiempo inclemente
haya corrido entre mis dedos
reconozco que sólo un roce tuyo
reactivaría esta necesidad de ti
por eso a veces "solo te pienso".

Riberpa
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hablar (contigo) de poesía

Te he dicho ya
que escribes muy bonito
cuando besas?

Que tu mirada
da forma a mi cuerpo
como si fueran tus manos?

Que me encanta el azul
de tu voz
cuando me roza la lengua?

Te he dicho alguna vez
lo bien que te sientan
las arrugas de mi cama?

Y lo lejos que queda
tu ombligo de mi boca?

Y eso...

que a ver si un día de estos
nos vemos y hablamos de poesía
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4comentarios 85 lecturas versolibre karma: 85

Te Amo

Te amo a ti, y a tus sonrisas
Amo tus lagrimas y tus alegrías

Te amo cuando estas dormida
Cuando despiertas, y cuando me miras

Te amo cuando estas callada
Cuando me observas, cuando suspiras

Te amo cuando me hablas.
Cuando escucho tu voz al mediodía

Te amo cuando caminas
Meciendo tu cuerpo cual bailarina

Te amo cuando te tengo lejos
Y lo hago porque me inspiras

Te amo cuando estas contenta
Cuando estas molesta o resentida

Te amo porque me gustas
Estés desnuda o estés vestida

Te amo cuando me tocas
y unes tu cintura con la mía

Te amo cuando miramos las estrellas
a la plena luz del día

Te amo en las noches frías
y también en las mañanas tibias

Te amo porque eres buena
Buena esposa, amante, amiga

Te amo porque te amo
y dejar de hacerlo, no podría.
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5comentarios 101 lecturas versoclasico karma: 89

El cuadrilátero

Sentir como sus manos recorren mi espalda, vértebra por vértebra, con esa suavidad que lo caracteriza, es la sensación de éxtasis más sublime que conozco. Sus besos, llenos de dulce ternura pasional me elevan al límite de lo deseado. Su enorme cuerpo me abraza en erotismo único. Recorre con su boca toda mi piel. Al detenerse entre mis piernas, me voy abriendo, entregando como si nada existiese en ese tiempo ni en esa habitación. Solo siento placer, me siento húmeda, empapada de esa mezcla indescriptible que emana el cuerpo cuando se juega en un cuadrilátero como lo hacemos nosotros.
Olores dulces, fuertes, e intensos invaden las sábanas. Manos que se enlazan en el pelo, acariciando el cuello. El calor de su boca detrás de mi oreja me hace vibrar convulsivamente. Abro mis ojos para ver el placer en su rostro. Milagrosamente iluminado, rodeado de una fuerte luz, me muestra su goce. Apenas escucho su voz, por momentos esboza sonidos de disfrute. Me siento encima, para que entre en mis entrañas. Se acrecientan los movimientos. La pelvis no para. Parece que tiene dinamismo propio, danza y danza en forma circular, con él dentro se siente completa.
Besos, caricias, movimientos imparables, miradas que hablan, aromas únicos del éxtasis, gemidos de placer… Dos cuerpos unidos en la dicha del sentir. Explotan en entrega, en ese dar y recibir, en su leche dentro mío, en sonidos guturales semejantes a los de un animal en celo. Ausencia de palabras, regresión a un estado natural, a un estado de inocencia, donde solo es la vivencia de los sentidos de los cuerpos.
Fuego. Fuego difícil de apagar, fuego que se enciende una y otra vez en nuestras vísceras. Esencia de la vida. Deseo.
Deseo de vida, que enciende y nos ilumina cada vez que se da esa mística unión carnal.
Ceremonia, ritual del cuadrilátero, centro del amor, el goce y la entrega. Círculo de la vida y de la muerte.
Cada encuentro lúdico es un morir y un renacer, un permanente fluir de energía. Es la vibración de cada célula que nos integra. Solo sentir. Solo escuchar. Luego nos invade la muerte y la plenitud. Quedamos llenos de vida, de luces, y sonidos liberadores.
Al bajar del cuadrilátero… vamos al baño, nos lavamos, luego nos vestimos, cruzamos dos palabras tratando de volver al presente, nos conectamos con la aburrida, rutinaria y agobiante realidad cotidiana, miramos los mensajes en el celular, como si algo importante hubiese pasado en el mundo y nosotros inmersos en nuestro éxtasis nos lo hubiésemos perdido, miramos la hora, y una vez listos, salimos a la calle.
En la puerta, nos despedimos con un beso en la mejilla, al igual que dos buenos amigos que salen de tomar un café en el bar. Y volvemos a ser los de antes. Solo que algo distinto perdura en ambos, dentro nos vamos iluminados del más bello goce de la vida que pocos se atreven a dejar que los invada. Le temen. Es el mismo aire que entra en nuestros pulmones en cada inhalación, y el mismo sorbo de agua que entra en nuestro organismo cada vez que la bebemos, es el éxtasis del deseo, sin duda el único motor de la vida.
Esperando un nuevo encuentro, transcurre mi existencia…
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