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Gotas de soledad (@Galilea, @AljndroPoetry & @sarrd8r)

Diáfano, vacío, huérfano de historias,
languidecía en su rincón.


Se evaropaba su esencia,
una partícula de su alma a la vez.


Cosmo de bendito olvido,
de inseparables ausencias.


A veces…
le alcanzaba la fría tenaza del tiempo,
oprimía el pecho de tal forma,
que hasta exhalar su propio aliento,
se convertía en trabajoso suplicio;
dolía, corroía por dentro sus entrañas,
sin concebir otra manera de paliarlo.

Gota a gota…
los segundos caían ralentizados
─cada uno con el peso de una eternidad─
sobre su conciencia adormecida,
el aire, el oxígeno en su cuerpo,
se hacía un plasma denso,
que con dificultad reptaba
por sus bronquios.

Soledad….
óxido de angustia, de esperanza indefensa,
brizna de arena compañera de silencios,
de gemido mudo, ateo, huérfano de aire,
de sigilo opaco, en días vanos, desterrados,
piel de la soledad hambruna, seca de recuerdos.

Sintiéndose un intruso dentro de su propia vida,
la dejó pasar sin apenas tocarla,
su muerte no sería un suceso destacable,
ni un titular siquiera,
pasar sin dejar un vacío,
ni siquiera una huella,
pasar sin dejar un recuerdo detrás,
un luto, un llanto, una ausencia.

Soledad…
esa que mata sin acero...


Una gota más
en el océano de realidades,
castillo de arena
que se lleva la última ola,
parpadeo imperceptible
en la interminable perpetuidad;
árbol cuyo fruto nunca nació.

Soledad...
sarcófago, duna de olvido...


Subirse a la barca de Caronte,
con las monedas de la ceguera,
del ahogo, en los ojos del dechado,
del miedo a no encontrar huida,
estigma en la mano hueca,
sello que lacra el féretro de la promesa,
amamantando la sed de mi soledad .

Soledad....
retiro de gotas de soledad...


Amén
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Mi búsqueda constante

Soy rara, a veces me explora la médula teatral para engañar ojos ajenos.

El mundo parece no entenderme, ruedo y ruedo sin poder alcanzarlo, siempre mi alma prefiere correr del lado contrario.

Millones de personas habitan esta masa circular y a una sola anhelo encontrar.

A tus ojos yo no puedo engañar, junto a tí quiero escapar, llorar de felicidad y de mis fallas reír sin parar.

Hoy me siento cansada, he vivido poco y me siento abandonada de tus huellas. Esta soledad me atrapa y todo me sabe mal, ya no quiero viajar sola.

Te dibujo en los libros, te disuelvo en mí té, te llamo al alba, te reclamo entre jadeos y simplemente no estás.

Soy tan rara. A veces un poco bipolar.
Mi coraza se gasta y me quedo desnuda de los vituperios de esta sociedad.

Voy andando en busca de la única persona que me entenderá, mi alma gemela. Mi otra mitad.

Estoy a bordo, el camino no parece terminar pero voy por tí, no te muevas, quédate donde estás.

Somos tan raros pero ¡madre mía! Que perfecto es el amor entre los dos, almas desconocidas y en búsqueda constante una de la otra.
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Pasado por llegar

Eres el pasado que nunca llega,
lágrima rota que se recoge,
tristeza que ríe amarga,
huerfana de eco,
que corre hacia el muro.

Agradecimiento hueco del silencio,
crepúsculo que destiñe despedidas.

Soy fado de nostalgias
con letra de un pasado que no llega,
marea que no tiene orilla,
hoja seca de distancias y olvidos,
que nunca cae, abrazada al viento.

Pañuelo esperando su estación,
horizonte dibujado en un papel.


Blanqueo el dolor,
la harina negra de mi boca,
cristal canícula en mis entrañas,
amanecer cainita delator de tu soledad,
de un pasado que nunca llega.

Guantes de la piel fina del miedo,
humo de la voz que sangra versos.

Enciendo una vela
cuál mordaza de mi oscuridad,
dando a luz plegarias nacidas
en el bolsillo de mis sentidos,
de un volver al pasado que nunca llega.

Amén
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Cuando Duermo

A veces, al cerrar los ojos
o al quedarme dormida
te encuentro entre mis sueños
sin querer ni poder evitarlo
mis sueños tienen vida.

En otras ocasiones
te encuentro en la música
danzamos entre el mar y cielo,
allí en el horizonte donde no hay fin
donde el azul es eterno,
me dices con el corazón
lo que nunca me dijeron.

Y me siento tan amada
por aquello que no tengo,
lo que tanto he deseado
y sólo conozco en sueños.

Por eso te digo
hay formas de estar contigo
en el mar, en la música,
en el viento, te siento.

Pero más me gusta verte
en mis sueños,donde tus caricias
y susurros se vuelven deseos

Y es por eso que cuando duermo
cuando mi cuerpo parece estar muerto,
es cuando está más vivo es cuando
más vida siento por dentro.

MMM
Malu Mora
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Depredadores

Era mi inseparable y yo su retorno
Ella tomaba el camino de vuelta
Y yo iba ya de regreso.

De nosotros y nuestras manos
El principio y el fin…

Éramos lo mismo y a la vez lo de nadie
Éramos como las estaciones.

La una viene y la otra se va
Tú te quedas y alguien vuelve.
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Soneto Canta el Cisne Llamando a la Muerte

Canta un cisne su dolor y tragedia
hermoso canto llamando a la muerte
maldiciendo llora triste a su suerte
el sufrimiento con saña lo asedia

Su pobre corazón se encuentra a medias,
desolado nada en el lago inerte
en este mundo nada lo hace fuerte
sólo muriendo su dolor remedia

Alma tan pura transparente hermosa
nunca mi corazón ha conocido
amor y fidelidad se desposa

Agita alas y corre sobre el fluido
vuela quiere reunirse con su esposa
cantando a la vida se ha despedido.

MMM
Malu Mora
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Respirar

Solo deseo verte natural como todo el mundo te ve
Y no anaranjado con mis letras azules que escribo


*
Eres tú, y no lo sabes, eres tú
y cada vez que te vas siento apagarse las velas
y morir los nuevos intentos y resucitar.

Y cuando vuelves, contigo vienen los girasoles
Y las olas del mar de mi café regresan desesperadas.
Y hasta los veranos retroceden y comienzan
las hojas a cambiar de tono.
Eres tú,
lo sé.
Y hasta las estrellas lo saben
Eres tú.



**
Eres tú; en mí, lo sé.
Eres lo que se incendia en mis noches y lo que los magos hacen desaparecer,
eres viento, intensidad, más no desastre.
Cuando te vas los barcos y el agua se van contigo
y hasta mis lágrimas te llevas.
Veo morir todos los recuerdos que recorren mi sangre.


*

Y cuando vuelves; todo el mundo lo sabe
quemas todas las velas del mundo
preparas el infierno en tus ojos,
llega el mar y con ello los barcos.



**
Llegas por los pasillos que intento olvidar.
Me recuerdas a mis memorias de ayer
no intento olvidar, solo acabar.
Eres el último amor que deseo recordar.
Mis raíces tienen el recuerdo de los dias gloriosos de ayer,
regrese la mirada a mi rostro… y no al comienzo.
Por favor no te vayas de aquí.
No me olvides,
Yo recordaré.
Estoy construyendo memorias.
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Giasuddin Mandal

No tengo que decirte que verte así me causa una gran tristeza
deseo desde lo más profundo de mi corazón
que tu recuperación avance tomará su tiempo
pero te ruego que pongas de tu parte
para continuar y levantarte.
Habrá ocasiones que por las noches
te despiertes con lágrimas en tus ojos
por el miedo a la muerte
porqué muerte parece
sinónimo de la enfermedad.

De pronto de la nada llorarás
porque duele, lastima
ese es el momento de abrazarte a Alá
a tu amor, a tu familia y a la amistad.
Cierra tus ojos llámame con tu alma
y grita mi nombre con tu corazón
que yo te acompañaré a llorar,
luego elevaremos juntos una plegaria.

¿Acaso el océano que nos separa alguna vez problema ha sido?
Nunca, querido amigo, tú y yo lo tenemos bien sabido
unidos cada quién desde su orilla, cada uno en su mar.

(Beyond the Sea)

Siempre que me necesitas en un segundo estoy contigo,
sólo piensa en mi, presta estaré
como la brisa al mar
como el agua al río
llámame amigo,no te fallaré.

Recuerda que cada paso
lleva a vencer, si la fatiga te dobla descansa,
después a continuar tómalo como deber.
Se como el árbol que aunque el viento
o la gran tempestad le dobla
lo sacuden arrancan sus hojas,
doblan sus delgadas ramas
y en tronco desnudo sin hojas lo dejará
pero sus raíces se aferran a la tierra
se crece ante la adversidad.

Luego se endereza se mantiene erguido,
dándose un tiempo para sanar,
retoña y enverdece.
Sabes amigo tú también puedes
tú lo puedes lograr.

No te quedes quieto Giasuddin Mandal
aún en el tormento sigue tu camino
que aún estás a tiempo de seguir y luchar
tienes mucho amor al prójimo por dar
no te detengas avanza amigo, vencerás.
Y no olvides que aquí están mis brazos
muy bien extendidos
para levantarte por si has caído,
cuando necesites que te den abrigo
con cariño sobre tu espalda los cruzaré.

Aquí estoy contigo
mente alma y corazón
por favor, apóyate conmigo
háblame cuando me necesites.
¿La hora? esa no importa Giasuddin Mandal
si hablar conmigo quieres si me necesitas,
por ti cruzaré el ancho mar,
si ríete ya sabes que con el corazón y la mente
en un segundo llegaré,
pero sólo no estarás.

¿Para que crees entonces
que estamos los mejores amigos?

Si es verdad, este monstruo inesperado,
es una traidor que obliga a la vida
a hacernos pasarla mal.
Pero tienes idea mientras tanto
de cuanto amor te estás llenando
para reserva de tu vida
y cuando Alá diga, hasta la eternidad.

Te quiero amigo tú eres lo mejor de lo mejor.
No pienses en la muerte, pido a Alá por tu seguridad.

Escribe amigo, escribe, te deseo mucha vida seguro te llegará.

MMM
Malu Mora

A la memoria de Giasuddin Mandal

( Contestó con optimismo este texto.)
Abandono este mundo el 14 de Octubre 2016 filósofo Hindú y amigo entrañable, no pudo dar más pasos por ésta tierra y partió encontrarse con el creador con una maleta repleta del amor de su familia y amigos )
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Réquiem

Si no existes
yo te haré a semejanza de mi anhelo,
a imagen de mis ansias.
-Rosario Castellanos, "Muro de Lamentaciones"


Dios,
si fuiste nuestra más sublime creación:
¿Qué fuerzas del destino
te condujeron a la muerte?
¿De qué méritos carecimos
para así perderte?
¿Fueron los mares de sangre
que vertimos en tu nombre?
¿El lascivo poder
que conferiste al sacerdote?
¿Tus omnipresentes leyes
que pesaron sobre nuestras espaldas?
¿Tu palabra que se quedó
como estancada en épocas pasadas?
¿La humanidad tan anhelada
que no supiste otorgarnos?
¿El consuelo a nuestros males
que no pudiste plenamente darnos?
¿Las respuestas siempre inconclusas
a nuestras preguntas inacabables?
¿El haz de luz infinito
que no nos permitió ver tu sombra?
¿El aire opresivo
que empañó tu imagen?

Hiede, lo que queda de tu cuerpo,
a carne putrefacta,
y como un espectro,
en las noches de la humanidad,
vaga a veces tu alma.

Pero donde persiste el alma
siempre está la salvación.
Mas roguemos a toda nuestra estirpe,
que si reencarnas,
la próxima vez al menos lo hagas
escindido en múltiples formas.
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La sombra

Mirando el reloj,
De la sala,
Sentada en su sofá
Doña flor,
Mira las horas pasar
Como si quisiera,
detenerel tiempo,
Tratando de entender el
El mundo,
Porque su mente se alejo de el
Sus infinitas interrogantes,
Sus aterradores miedos,
Sus angustias a la soledad,
Sus llantos repentinos,
Llenan mi alma
De dolor y tristeza
Ya no hay vuelta atrás
Poco a poco sus recuerdos
Se van, se esfuman
Y todo se va tornando
Confuso…
Ya no hay lógica
En su vida…
Ya no hay tiempos,
Ni espacios.
No me dejes sola¡¡¡¡¡
Es el grito
Que destroza mi ser..
Ya no sabe quien es…
Pero yo si sè quien
Le roba sus recuerdos,
sus sueños.
es una sombra que la
Acecha a diario
Hasta dejarla,
Totalmente vacía.
El abrazo, es la medicina
Para su soledad…
El amor, el mejor
Complemento…para su vida

Romántica..
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El Miedo y Yo

Lo que más miedo me da,
es temblar de miedo
y del mismo temor saco fuerza
para poder ahuyentarlo
mientras el miedo
como fiera tras su presa
se toma su tiempo,
para paralizarme de pánico
regresar y volver a atacarme,
y así nos pasamos la vida.

Él como fiera atacando
busca atraparme a muerte
yo como presa huyendo
luego me canso, paro
me tomo mi tiempo,
valiente aunque tiemble
respiro profundo
luego le hago frente
golpeándole con las armas
que me da la vida,
que me da el sentimiento
que me da el miedo
porque el mismo miedo
es el que me hace fuerte.


MMM
Malu Mora
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Lo que sobra de mí

Tú eres lo esencial
yo, solo accidente.

Puedes ser invierno
o una terrible primavera;
el toque marrón en el otoño
y el pálido en un suspiro.

Siempre soy yo la necesidad
y tú el vicio de siempre.
De siempre y, a ratos, más doliente.
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Un ataúd para dos

Calista murió un martes por la mañana, murió virgen y joven.
Su lozanía no conoció nunca el sol que daba fuera del pueblo, y su huraño comportamiento de autoconfinamiento le hacía tener una piel pálida perenne, que le vestía con una suerte de lividez rígida y decadente.
Sus padres -decían sus vecinos- iban siempre de viaje largas temporadas por dedicarse al negocio de las mercaderías, y por sufrir ella de un extraño mal que le cubría el cuerpo de llagas si estaba expuesta a la intemperie y el sol como lo pudiera hacer una persona normal.
Era de poco dormir, o al menos eso parecía, puesto que ostentaba unas ojeras de grandes proporciones que le hacían ver sus opacos ojos como hundidos en dos cuencos de un gris enfermo que asustaba.
Las Hermanas de la Caridad que le cuidaban por días en ausencia de sus padres, no eran capaces de hacer comer a la chiquilla, cuyo esquelético cuerpo iba arrastrando por la casa donde era incapaz de salir.
Calista llevaba unas uñas de un largo antinatural que daban un sincero y valiente asco. Pero tampoco había dios capaz de hacérselas cortar.
Es cierto que entonces se corría el rumor que sus padres habían amasado una enorme fortuna en sus negocios, y por ya alcanzar una avanzada edad y tener a Calista como la única heredera, cualquiera que se hiciera con sus favores tendría la vida resuelta.
Sin embargo, el errático y estrambótico comportamiento de la muchacha, que casi rozaba la idiocia, echaba para atrás las pretensiones de los más inescrupulosos y ambiciosos pretendientes que al conocerla ponían pie en polvorosa.
Siempre fue así hasta que Eladio Fuensanta, octogenario y perverso, se dio a la imposible tarea de cortejar a la chiquilla.
Aquel había ido de viudez en viudez viviendo de sus consortes muertas, pero ya hace más de un año que se encontraba en unas condiciones económicas nefastas, y a pesar de no vivir en el mismo pueblo de Calista, había emprendido un largo viaje con la descabellada idea de conocerla.
Tenía por supuesto pensado presentarse como uno de los socios comerciantes de sus padres, quienes hubieren querido (en especial encomienda) que él mismo en persona se hiciese cargo de ella y sus necesidades. Las domésticas y las propias de la ausencia.
Fue así pues, que con esta burda estratagema Eladio, el octogenario advenedizo, fue a parar a la casa de Calista, quien no le recibió, sino que fue Sor Aradia, la que más trataba con la muchacha, quien cayó en el ardid, un poco por alegría de que a alguien más le importara la suerte de Calista, y mucho más por sustraerse de las labores que se desprendían de cuidar a aquella atípica joven.
Sor Aradia no tendría más que limpiar las defecaciones ni meados que la muchacha iba plantando por doquier o hacer fuerza para soportar de improviso su terrible semblante lívido y huesudo. Sus frustrados intentos por socializar con aquella, o hacerle hablar o comer de modo de convencerse de que era humana.
Esa mezcla de lástima, repugnancia y zozobra que Calista le producía iba a terminar de una vez por todas. Así que, aunque todo le pareció sobrevenido, ninguna de las mentiras que le vendió Eladio para quedarse le parecieron poco razonables.
Los santos del cielo habían escuchado por fin sus ruegos, dejaría por fin de ver las horrendas cicatrices de los pellejudos brazos de Calista, las mismas que ella se autoinfligía en las oscuridades de aquella casa pútrida de sombras y olores nauseabundos de ausencia.
Habían pasado tres días y pudo más la avaricia del viejo decrépito y deforme que la lobreguez de aquella morada exornada en tinieblas. Había sido advertido del carácter huraño de la chica, pero no estaba dispuesto a rendirse hasta conocerle. No podía ser tan terrible todo lo que se decía de ella, y él (tan avieso e insurrecto) no se iba a conmover por una joven fea o desaliñada.
Después de todo él, su halitosis y sus problemas de granos en su anciana piel (que eran de cuidado) no le hacían tampoco un Adonis, ni mucho menos aquella, que tan poco agraciada se supone que era, iba a poder rechazarle por nimiedades estéticas.
Eladio disimulaba malamente su labio leporino de nacimiento, su meteorismo y su onicosis. Y hasta poco cuidadoso era con las desmesuradas legañas que no se limpiaba jamás.
Así que al cuarto día, ya cansado de esperar, decidió adentrarse en los aposentos de aquella casa, que más bien emanaba efluvios de panteón o fosa común. Eladio continuó decidido descendiendo por una escalinata llena de carcoma, notó la presencia de alimañas que reptaban por los peldaños al ir bajando y notó como el aire empezaba a tornarse más enrarecido y espeso.
Una mezcla de umbrías, polvos y telarañas anidaban por todas partes y la luz se hacía más débil, cuando de pronto el viejo da un terrible resbalón, producto de haber pisado sin cuidado una materia fétida y oscura.

Eladio fue a parar casi muerto a un hueco donde sus huesos rotos reposaron sobre lo que parecía un lecho de fémures, costillas, tibias y cráneos. El golpe de la caída le hizo perder la conciencia por poco tiempo, la pestilencia de aquel lugar era tal que la misma le hizo recobrar el sentido entre espasmos y arcadas violentas.
Imposibilitado de poder moverse y escorado como una falange más de aquel protervo agujero, Eladio escuchó que alguien se acercaba bajando, como arrastrando un saco de guijarros o fragmentos de algo desconocido, que producía una cacofonía escalofriante.
Por más que intentó menearse no fue capaz siquiera de apoyarse en un costado, aquello estaba tan oscuro que apenas fue capaz de ver la violenta dislocación de sus rodillas, y una clavícula que le asomaba abyecta producto de la caída.
Gimió y gritó con desgarro:
¡Calista! ¡Calista!
Mientras intuía más cerca la presencia de una sombra (no era posible con certeza saber si era un animal o una persona).
Indefenso y preso del pánico más absoluto Eladio de cagó encima.
Vio por encima de sí como unas uñas verdes y extremadamente largas y asquerosas le cogían del cuello, de algo parecido a una cabellera, que alcanzó a ver antes de desvanecerse cayeron unas larvas adultas y no pocos gusanos.
Pasaron los días, y al no saber nadie nada del cuidador de Calista ni de ella misma, una comitiva consternada por la situación o por las garras de la incertidumbre, decidió entrar en la casa de la interfecta para aclarar qué ocurría.

Fue así que, Sor Aradia, Mateo el cura del pueblo cercano, y otros cuatro, acudieron al desolado sitio.
Asaltados por el estupor nauseabundo y vomitivo que emanaba de la casa y sus linderos, y tan pronto abrieron la puerta principal, dos de los hombres que iban con los religiosos cayeron desvanecidos por arte de aquel poderoso hedor.
Poco después se descubrió por fin, en la parte baja, una espeluznante estancia que bien podía ser un cementerio interior o una morgue de vastas proporciones, donde osarios y restos fecales se confundían con las sombras en macabro cuadro.
Aquella fosa común o lo que fuere, guardaba en su centro un ataúd de mayúsculas proporciones. En aquel escenario enrarecido y tóxico Sor Aradia y Mateo fueron los únicos, que, sobreponiéndose a la conmoción de las circunstancias, se acercaron a aquel inaudito hallazgo.
Al asomarse constataron como un amasijo pestilente de huesos, pellejos y vísceras se revolvía dando sus últimos estertores de vida. Sor Aradia cayó fulminada al reconocer entre tanta mortandad el atuendo de Eladio pútrido y desgarrado, y Mateo atónito vio con horror como entre los restos Calista iba engullendo con fruición los restos mortales de su necio y octogenario pretendiente.
Esta vez nadie en el pueblo preguntó, ni se atrevió a ir a buscar a nadie. La superstición o el miedo atroz que estos hechos y desapariciones provocaron pudieron más que cualquier vocación de auxilio de familiares o personas relacionadas con estos nuevos desaparecidos.


Los padres de Calista nunca regresaron, nadie lloró, nadie habló y las Hermanas de la Caridad o la Diócesis del pueblo al que pertenecía Mateo tomó parte en investigación alguna.
Lo único que se decía (si alguien ajeno al pueblo preguntaba por la casa) es que era una propiedad de un matrimonio rico que se dedicaba a las mercaderías, y cuya única hija soltera, núbil y excepcionalmente hermosa y erudita, les esperaba siempre estudiosa en la biblioteca de la casa, a la que se podía acceder por unas escalinatas que llevaban a un nivel inferior.
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Compañeras Fieles

Tristeza?
Claro que sabía de la tristeza,
la conocía muy bien,
fuímos íntimas amigas,
que a su vez traía a la soledad
mi compañera fiel

Amiga de largas conversaciones,
silenciada la palabra ,
agudizado el pensamiento,
a flor de piel el sentimiento
la soledad absoluta en compañia

Se iba a veces por largos días,
luego volvía a instalarse
donde podía, pero más le gustaba
en el corazón palpitante
a seguir nuestra muda conversación .

Ella no sabrá
que yo fui su compañía
que en el corazón maltrecho
esos latidos que la arrullan
bombean solamente amor.

MMM
Malu Mora.
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Relaciones vacías

Intuiciones de afinidad.

Intimidades seccionadas por cúmulos de vanidad.

Relaciones caen en la cotidianidad.

Puentes desconectados al hablar,
mundos por abismos separados,
fisuras,
grietas,
un sentir resquebrajado.

Vivir desequilibrados.

Dudas al amar,
confianzas quebrantadas,
sonrisas falsas,
abrazos que encierran puñaladas.

La nueva normalidad.

Conexiones temporales,
encuentros casuales,
enamorados por azar.

/*

Intuiciones de afinidad que se saben engañadas.

Al principio,
siempre nos dejamos cegar.
Vemos en el otro aquello que queremos encontrar.

Nuestro es el error,
cuando por amor,
somos tan fáciles de engañar.
Nuestra la culpa,
si nos dejamos esclavizar.

Intimidades seccionadas por cúmulos de vanidad.

Intimidades mutiladas,
por la resistencia individual.

Un orgullo egoísta te incita a luchar contra quien deberías preocuparte por cuidar.

Toda planta muere,
si la dejas de regar.
Aunque por exceso,
también pasa.

Como resultado,
una vida ahogada,
un corazón sin fuerzas para nadar;
piernas quebradizas,
con las que ya no se puede andar,
correr,
saltar.

Angustia,
mi mente ya no puede respirar.

Desconcertado,
pensaba que te amaba,
ahora no lo podría jurar.

Siento el entorno peligrar,
al suelo temblar,
oigo a los cielos reñir y castigar;
pero tu voz,
no la oigo,
ni tan sólo cuando estoy cerca del mar.

Una configuración frágil como el cristal,
fina como el hilo de tus vestidos,
la línea que separa el amor y la amistad.
El odio y el amor,
el amor propio y la vanidad;
la ficción,
de lo irreal;
la mentira,
de la verdad.

El aroma a sueño,
que se va...

Qué palabra,
reconciliar...

La felicidad,
intensa,
apenas un recuerdo vago ya.

Es una física inevitable,
la de amores,
pasiones,
que caen en la cotidianidad.

La de amores plenos,
que se tornan relaciones vacías,
jardines sin flores,
desiertos innobles,
y reinos,
donde sólo luce la oscuridad.

Aún así,
nadie cesa de buscar.

Condenados,
en esa lucha interminable,
la huida de la soledad.

Rheinn

"Relaciones vacías"

Todos los derechos reservados.

RheinnPoetry ®
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8comentarios 69 lecturas versolibre karma: 103

Un ilusionista desilusionado

No me ha llegado el momento de la empresa
que no puede hacer frente al pago
de la gente que trabaja y la complementa.
Y el examen y las demás pruebas
que no quiero demostrar
evalúan mi conciencia y mi aguante
y no es delito lo que escribo
porque no hay jueces que conozcan la tristeza.
Es mañana en los ojos de la muerte
y caigo en la cuenca de la sopa de un sabio
que no dice nada y llora
y como llora hay preocupación en las caras de la gente
porque siguen obviando la mirada y sólo ven los ojos
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Amar y vivir es la misma cosa

¡¡¡Dios!!! Acabo de leer un poema oscuro; pero hermoso sobre ella.

La hermosa oscuridad de la Muerte —vista de lejos, obvio— con su languidez espárrago virginal, no tocada nunca por labios de soles terrenos.

Fría... indiferente... implacable... inesperada... insólita e intrusa además.

Arrebatando las ganas de amar a destiempo. ¡Si!, cuando nos descubrimos ya tarde que podemos amar, que sabemos hacerlo, torpes; pero lo hacemos como dando pininos de quien comienza un juego que quiere y no sabe... tras haber perdido el tiempo de la vida así como el miedo a nosotros mismos y arrojar al viento toda nuestra suerte en un "No tienes nada que perder. La cosa es aquí y ahora".

Es ese riesgo de exponer el cogollo, ¿sabes? La cebolla hecha de pétalos núbiles buscando el afán en el sabor de otra boca tierna; amalgamándonos (como el mercurio) en el metal de otro cuerpo cautivo en ese mismo miedo que nos tirita a todos.

Y entonces... llega ella y nos corta el hilo dorado desde la raíz del ombligo, y ¡¡¡Zas!!!, un sólo corte en seco, apagando de un soplo esa vela vital como quien espanta una pelusa que viene a estorbar al rostro, o sea, sin miramiento alguno.

El verdadero miedo que yace en el fondo de la vasija no es a la Muerte misma sino al miedo a no amar... a no poder vivir porque que amar y a vivir, a fin de cuentas, es la misma cosa. La Muerte lo sabe y ella —en su carencia íntima— viene y nos lo arrebata.-


@ChaneGarcia
...
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Palabras podridas

Poema que se me ocurrió en inglés, lo pongo traducido y debajo el original.

Palabras podridas

Todas estas palabras
colgando como cuervos
peleándose con las notas
escondiendo metáforas.

Todo este podrido frío
sentándose en el trono
mirando a mis fantasmas
pintados en la pared.

Cubierta por un ataúd
rodeada de rosas
espinas clavando mis ojos abiertos
sintiéndonos como cadáveres.

Andando por las calles,
pensando en nuestros sueños
yaciendo en las hojas
rasgadas en el arroyo.

____________________________

Rotten words

All these words
hanging up like crows
messing with the chords
hidding metaphors.

All this rotten cold
sitting on the throne
looking at my ghosts
painted on the wall

Covered by a coffin
sorrounded by roses
thorns nailing my eyes open
feeling like we are corpses.

Walking through the streets
thinking of our dreams
lying on sheets
teared off in the stream.
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Ciorán (Poema Filósofo II)

Un niño aburrido que está en su esquina
mira medio muerto entre las tinieblas
que le borran las facciones de la vida.

Es la cera de su vela
que se va derritiendo,
es un reloj de arena
entre manta de hielos,

"Papá, morirse es aburrido"
dice el niño,
"Papá, me aburro y me muero",
musita quedo,
y en esas pocas palabras
el peso de todos los Universos,
toda las Historias,
todos los muertos.

Y la voz del niño que se apaga
entre las tinieblas del pensamiento,
"Papá, la Muerte llega a mi cama",
"Papá, ya me estoy yendo"

Un cuchillo bajo mi cama tengo
por si vienen las Sombras a besarme,
que son cuchillos del pensamiento
que me punzan el cerebro,

"Papá, morirse es aburrido"
"Papá, me aburro y me muero".
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Luna de sangre

Es la moneda de cobre,
en la negrura acuñada,
esa que vestía al cielo
del color plata.

Colgando de las estrellas,
como una bella medalla,
entre las húmedas brumas
de tul labradas.

Desde la tierra se observan,
lastimando su piel blanca,
los cráteres que semejan
huellas de estacas.

La imagen supersticiosa,
en esta noche hechizada,
como eclipsa al sol brillante...
luna encarnada.

Del rojo de las pasiones
que los amores desatan,
donde en la noche se mata
con las navajas.

Escondida está en la sombra,
la muerte con su guadaña,
para dejar a la luna...
ensangrentada.
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