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A mi Residencia Nido

En cada rincón de mi corazón
Se teje una historia de amor y dedicación
Que ilumina cada instante de mi paso
Por esta noble institución

Cuando los rayos del sol alumbran
Nuestros pasos infantiles se encumbran
Hacia un horizonte llano
Siempre tomados de tu mano

De tu mano tierna, de tu mano sincera
Aquella mano que nada espera
Que todo lo tiene y todo lo puede
Y que todo el cariño lo concede

Es mi Residencia Nido
En el que me siento protegido
Donde la imaginación y las fantasías
Forman parte de mis días
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9comentarios 94 lecturas versoclasico karma: 97

Campanas y golondrinas

Me asomo a la ventana. Tarde de primavera. ¿Tópico? Más que eso: mágico.

Revuelos y enredos de aves cálidas, las que gustan de horas de sol arañando el horizonte. Golondrinas, vencejos y gorriones decoran nubes, son la banda sonora de lo placentero, de la sensación de saber que los días se alargan, como los brazos cuando quieren tocar el alma.

Mi pueblo es pequeño. Pero no por eso pierde encanto. Las campanas son como el pregonero de festivales, el que anuncia melodías. Me agitan desde niña, brincan y repican.

Huelo a tardes de abril y mayo. A brotes que salpican de verde el paseo como un cuadro de puntillismo. A mi casa. Mi familia. A las risas que alegran el pecho.

Sabe a vecinos que me han visto crecer. Y que me reconocen cuando vuelvo. Sabe a paseos para ver almendros en flor, los perales llegan luego.

Sabe a campos que revientan de amarillo. A caminos con barro después del aguacero (ya te conozco, mayo).

Suena a chistes entre amigos, a fiestas entre lazos de infancia y a brindis de experiencias en mochilas.

Suena a perros que ladran, a gatos sigilosos que aguardan tras la esquina. Suena a risas de niños, jugando y saboreando sus chucherías.

Sabe al recuerdo de los que ya no están, pero que siempre me acompañan prendidos en estrellas, en recetas de abuelas y cientos de anécdotas.

Vibra. Mi recuerdo es vivo. Mis sentidos se agolpan y me dejo mecer entre geranios y rosas. Entre enredaderas y helechos. Entre olivares y huertas.

Siempre estás conmigo, con tus llanos y cuestas.

A ti, mi pueblo. Mi hogar. Mis golondrinas. Mis partidas y también mis vueltas.
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15comentarios 188 lecturas versolibre karma: 84

¿Cómo no voy a quedarme?

Hay lugares
que son hogar y refugio,
que son un techo para los días de lluvia
y un mirador perfecto para amaneceres.
Hay lugares
que son una fuente de recuerdos,
que su brisa te empaña los ojos de lágrimas
y son eternos en tu cabeza,
que ocupan un lugar
que no ocupa ningún otro.
Hay lugares
que los mirarías toda la vida,
que alegran el alma
y huelen a primavera
todas las estaciones del año,
que son bonitos
incluso en medio de un incendio.
Hay lugares
donde te perderías toda la vida,
donde no sabes dónde está el sur
y el norte lo pierdes siempre,
donde quemarías los relojes
y no te importaría quedarte
cinco minutos más.
Hay lugares
que son paz y jarabe para el alma,
que adormilan tus monstruos
y te hacen soñar con imposibles,
que son mágicos
y no necesitan trucos
para hacerte sentir que flotas.
Hay lugares
que son puro misterio,
que te invitan a invadirlos
pero no sabes resolverlos,
que nunca llegas a conocer sus rincones
y se ríen de tu inocéncia cada vez que los cuestionas.
Hay lugares
que son vacíos y oscuros,
que te dan miedo y te atrapan cuando lloras,
que te arropan y te invaden,
y te hacen sentir pobre cuando los respiras
y no huelen a nada.
Hay lugares
donde eras, eres y siempre serás,
donde desnudas tu alma
y dejas ver tus cicatrices,
donde saltas y ruges,
y nada te da miedo,
donde eres tu mismo
y nada es importante.
Hay lugares
que son únicos,
que saben cómo hacer que te quedes,
que no te temen pero temes,
que te hacen sentir especial
y te invitan a cerrar los ojos
cuando no quieres abrirlos.
Hay lugares
que no pisarías nunca,
que no quieres
pero te llaman,
que dan miedo y no tienen color,
que te abrazan friamente
y al sentirte vacía
te llenan de dudas.
Hay lugares
a los que siempre perteneces,
que por mucho que no estés
siempre estarás,
que pintan el suelo que tu pisas
y a veces hacen el camino difícil,
como otras
son senderos y atajos,
que te encuentras en sus raíces
y son vida,
que nunca consigues dejar atrás
porque son infinitos.
Y estás tú,
que tienes todos esos lugares
bordados
en el filo de las pestañas.
¿Cómo no voy a querer quedarme?
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6comentarios 70 lecturas prosapoetica karma: 94

De vuelta al hogar

Blanca Luna soñadora,
ocasional faro de la mar,
guíanos ahora
que volvemos al hogar.

Navegamos por semanas,
buscando la buena pesca,
faenando por las mañanas,
desde antes que amanezca.

El hogar quedó lejos,
y lejos las esperanzas
de ver crecer a los hijos
y orientar sus andanzas

Pero ese dolor se diluía
cuando las redes se inflaban,
y luego de un provechoso día
muchas sonrisas se dibujaban.

De a pocos íbamos echando
por la borda las desventuras,
y de a pocos nos fueron abandonando
con las bodegas llenas, las premuras.

Nuestros rostros endurecidos
por el sol y por la sal,
al fin brillaron rejuvenecidos
por la alegría de la pesca final.

Cuando enrumbamos
de regreso a casa,
en el aire dejamos
nuestra desesperanza.

Una blanca Luna soñadora,
es nuestro faro en la mar,
justamente ahora
que volvemos al hogar.
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8comentarios 109 lecturas versoclasico karma: 100

Ven

Ven a mis brazos, aquí es tu hogar.
cuando cansado de la vida
de la gente, de la calle
quieras descansar.

Ven a mi alma, aquí es tu paz
cuando el viento azote
la tormenta arrase
y la lluvia empape tu playa.

Ven a mis ojos, ellos son luz
luciérnagas brillantes
que tu sendero alumbren
cuando la noche te alcance.

Ven a mis labios aquí está la fuente
que sacia tu sed,
recobra el aliento
refresca tu ser.

Ven a mi cuerpo, aquí es tu puerto
cuando quieras anclar
y no surcar más
el océano desierto.

Ven amor mío
mi piel es tu abrigo
tu camino y destino
el final de tu día
el principio del mío.
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2comentarios 141 lecturas versolibre karma: 50

Tanka 3

Celeste abismo
exhala azules mundos.
Hogar indigo
el ancestral planeta,
tierra de homo sapiens.


#Tanka

@SolitarioAmnte
iv-2017
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sin comentarios 126 lecturas versoclasico karma: 61

Vivir en tu ombligo

Pretendía un soneto divertido,
un resumen de penas mal matadas.
Hallar a tus razones el sentido,
secar todas las lágrimas lloradas.

Si, acaso, alguien me explica los motivos,
escucharé, me quedaré callada,
aunque, me temo, que en lo sucesivo,
ni tú ni nadie va a explicarme nada.

Ya sacaré mis propias conclusiones
sin tu verdad, maraña de mentiras
que ha logrado dejar manchado el trigo.

Ya no respiro el aire que respiras
ni sigo al pie todas tus instrucciones.
Ya me mudé del hogar de tu ombligo.
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13comentarios 75 lecturas versoclasico karma: 81

Mi luz

Eres mi luz cuando destellan estrellas y yo sé que eres tú eres la única que puede salvarme.
Eres mi luz, y no solo en la oscuridad.
Eres mi luz cuando pienso en eternidades,
y, también, cuando pienso en toda una vida.
Pero no solo eres luz, eres refugio…
y ahí, en mi hogar lleno de luz,
es dónde quiero permanecer durante toda mi vida.
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Alta literatura

Cuando uno era
más joven y más tonto, esperaba
ese golpe de belleza que te inspira
el poema perfecto.

La tenía, la tenía...
Mas era de locos.

Ay, molinos con ínfulas de gigante.
Ya no quiero ser el héroe
de un imposible.
Quisiera liberarme de esa quimera,
como el oro desprecia la avaricia.

Toda la poesía
suena complicada,
pero no lo es.

Y ahora, que la noche y el arte
me encuentran solo y más viejo,
todo es esperar, oír
la alta literatura de tus pasos
tras la puerta de casa.
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4comentarios 199 lecturas versolibre karma: 85

Tu hogar

Como si de un jardín se tratara
cultivas de aromas tu hogar
riegas con esmero sus bocas
regalando tus cuidados
para que luzca como el sol

Confidente de tus secretos
y de la intimidad de la noche
deambulas desnudo
pintando de tus risas, sus estancias
y de tus tristezas, sus sábanas

Alberga tesoros de cultura
bañados en libros y música
que degustas como un rioja
sorbo a sorbo
abriéndote la puerta del mundo

Tu hogar, diario de tu vida
alientos sin mascarás
sueños con besos
realidades entre desafíos
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Hogar sin vacío

La tinta con la que escribo siempre es mi sangre.
Está por doquier porque nunca he sabido no ser desastre, mucho menos cuando yo misma me apuñalo y me abro en canal
solo porque prefiero quedarme con las manos manchadas y no vacías.

El vacío
es a lo que más miedo le tengo.

Por eso me he llenado el cuerpo de heridas a las que necesito ponerles un nombre. O varios.
Para no llorar con el vacío, sino para acurrucarme con su ausencia.
Y no olvidarme de dejarlo todo lleno de tinta indeleble, así cuando abandone: no habré dejado espacio que me atormente.
Ni que llene alguien más
en mi nombre.

Escribir es encontrar una pared en blanco y desangrar mi tinta hasta que por fin la llene.
Es que la pared me agradezca las heridas y me las cure.
Es que no me tome en cuenta que lo dejo todo hecho un desastre.
Porque entiende que a veces sentimos demasiado fuerte
y no se puede evitar el desorden cuando haces algo con pasión.

Escribir también es poder decir que cada pared en la que te desangras, es hogar.
Y encontrar en todas algo que te justifique vivir.

Quizás será esa la razón por la que lo hago. Quizás no.
Pero por qué me voy a empeñar en buscar las razones por las que hago,
en lugar de hacer sin pensar.
No quiero buscar razones,
quiero que venga mi musa más guapa a decirme que lo estoy haciendo bien así.
Porque ambas sabemos perfectamente que lo estoy haciendo.

Con las paredes manchadas a las que llamo hogar, estamos construyendo uno.
Entre las dos nos llenamos los vacíos. Nos curamos las heridas. Nos recordamos nuestras razones. Nos ordenamos y desordenamos mil veces por día. Y lo estamos haciendo bien.

Qué digo, lo estamos haciendo de puta madre.
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Mi dulce hogar

A tu lecho vuelvo cada noche.
Y si lejos estoy, encuentro el camino en la melodía de nuestra canción.

Vuelvo a tí al ver tu fotos y al beber nuestro café.
Vuelvo a tí, para verte descansar enrollada en tus sueños y anhelos nocturnos.

Vuelvo a tí para escuchar tu discurso gastado del amor, porque sé que tienes mil maneras de convencerme, es así, como tú me haces volver.

Me haces sentir, me haces vivir.

Vuelvo a mi origen, mi centro, mi lugar.

Tú, mi dulce hogar.
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Ironía

Qué ironía que tema al mar,
y no dudase ni un segundo en tirarme a por ti.
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Mi hogar materno

Se vinieron conmigo los colores
que borbotearon de los rincones,
y las paredes adornadas con texturas
de sus viejos recuerdos.
Se me quedaron atascados
tus amores sempiternos
entre mi pecho y la frente.
Milagro eres, madrecita,
que susurras con éxtasis,
el rosario fundido entre tus dedos,
sentada frente a tus santos
y a las fotos de tus muertos.

Y escondidos en las papilas
aún se encuentran los sabores
del aguacate mantequilla,
del chocolate caliente,
nuez moscada, canela y queso.
Y a veces; solo a veces,
me bebo al Táchira
sorbo a sorbo, caliente y espresso.

Me empeño en vestirme de trinitarias;
la que te dan la bienvenida
en fucsia y sol radiante.
Y despiden en color naranja
y nubarrones en los cielos.
La que se ponen coquetas
con el canto grosero
de los gatos blanquinegros gariteros.

Y se vinieron las garzas rojas
que ya desaparecieron,
y las guacharacas que el alba empujaba
sobre los arboles del patio trasero.
Y si de la noche se trata,
nada se compara con Roberto.
El eterno inquilino
de las guanábanas y el techo:
El rabipelado gracioso; nocturno carabinero.

Todos ellos conmigo se vinieron.

Y llaneando en los recuerdos
entro en el verdor del monte
y en la rubia calabaza,
en los tomaticos que anhelaron ser silvestres
suicidando su acidez en mi lenguaza.
Se quedaron en mí,
las sombras del Syrah reposado
entre las copas reflejadas;
pupilas de mis hermanos.

Todo eso es mi hogar,
que a todos lados yo llevo.
Sus colores que son muchos,
sus aromas que son cientos.
Todos mi refugio y algunos mis cimientos.
Como lleva la concha el caracol
que a Fibonacci salió a su encuentro.

Todo es perfecto.
Perfecto mi hogar materno.
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