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De vuelta al hogar

Blanca Luna soñadora,
ocasional faro de la mar,
guíanos ahora
que volvemos al hogar.

Navegamos por semanas,
buscando la buena pesca,
faenando por las mañanas,
desde antes que amanezca.

El hogar quedó lejos,
y lejos las esperanzas
de ver crecer a los hijos
y orientar sus andanzas

Pero ese dolor se diluía
cuando las redes se inflaban,
y luego de un provechoso día
muchas sonrisas se dibujaban.

De a pocos íbamos echando
por la borda las desventuras,
y de a pocos nos fueron abandonando
con las bodegas llenas, las premuras.

Nuestros rostros endurecidos
por el sol y por la sal,
al fin brillaron rejuvenecidos
por la alegría de la pesca final.

Cuando enrumbamos
de regreso a casa,
en el aire dejamos
nuestra desesperanza.

Una blanca Luna soñadora,
es nuestro faro en la mar,
justamente ahora
que volvemos al hogar.
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8comentarios 101 lecturas versoclasico karma: 100

¿Cómo no voy a quedarme?

Hay lugares
que son hogar y refugio,
que son un techo para los días de lluvia
y un mirador perfecto para amaneceres.
Hay lugares
que son una fuente de recuerdos,
que su brisa te empaña los ojos de lágrimas
y son eternos en tu cabeza,
que ocupan un lugar
que no ocupa ningún otro.
Hay lugares
que los mirarías toda la vida,
que alegran el alma
y huelen a primavera
todas las estaciones del año,
que son bonitos
incluso en medio de un incendio.
Hay lugares
donde te perderías toda la vida,
donde no sabes dónde está el sur
y el norte lo pierdes siempre,
donde quemarías los relojes
y no te importaría quedarte
cinco minutos más.
Hay lugares
que son paz y jarabe para el alma,
que adormilan tus monstruos
y te hacen soñar con imposibles,
que son mágicos
y no necesitan trucos
para hacerte sentir que flotas.
Hay lugares
que son puro misterio,
que te invitan a invadirlos
pero no sabes resolverlos,
que nunca llegas a conocer sus rincones
y se ríen de tu inocéncia cada vez que los cuestionas.
Hay lugares
que son vacíos y oscuros,
que te dan miedo y te atrapan cuando lloras,
que te arropan y te invaden,
y te hacen sentir pobre cuando los respiras
y no huelen a nada.
Hay lugares
donde eras, eres y siempre serás,
donde desnudas tu alma
y dejas ver tus cicatrices,
donde saltas y ruges,
y nada te da miedo,
donde eres tu mismo
y nada es importante.
Hay lugares
que son únicos,
que saben cómo hacer que te quedes,
que no te temen pero temes,
que te hacen sentir especial
y te invitan a cerrar los ojos
cuando no quieres abrirlos.
Hay lugares
que no pisarías nunca,
que no quieres
pero te llaman,
que dan miedo y no tienen color,
que te abrazan friamente
y al sentirte vacía
te llenan de dudas.
Hay lugares
a los que siempre perteneces,
que por mucho que no estés
siempre estarás,
que pintan el suelo que tu pisas
y a veces hacen el camino difícil,
como otras
son senderos y atajos,
que te encuentras en sus raíces
y son vida,
que nunca consigues dejar atrás
porque son infinitos.
Y estás tú,
que tienes todos esos lugares
bordados
en el filo de las pestañas.
¿Cómo no voy a querer quedarme?
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2comentarios 27 lecturas prosapoetica karma: 53

Alta literatura

Cuando uno era
más joven y más tonto, esperaba
ese golpe de belleza que te inspira
el poema perfecto.

La tenía, la tenía...
Mas era de locos.

Ay, molinos con ínfulas de gigante.
Ya no quiero ser el héroe
de un imposible.
Quisiera liberarme de esa quimera,
como el oro desprecia la avaricia.

Toda la poesía
suena complicada,
pero no lo es.

Y ahora, que la noche y el arte
me encuentran solo y más viejo,
todo es esperar, oír
la alta literatura de tus pasos
tras la puerta de casa.
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4comentarios 162 lecturas versolibre karma: 85

Mi luz

Eres mi luz cuando destellan estrellas y yo sé que eres tú eres la única que puede salvarme.
Eres mi luz, y no solo en la oscuridad.
Eres mi luz cuando pienso en eternidades,
y, también, cuando pienso en toda una vida.
Pero no solo eres luz, eres refugio…
y ahí, en mi hogar lleno de luz,
es dónde quiero permanecer durante toda mi vida.
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sin comentarios 78 lecturas versolibre karma: 77

Ven

Ven a mis brazos, aquí es tu hogar.
cuando cansado de la vida
de la gente, de la calle
quieras descansar.

Ven a mi alma, aquí es tu paz
cuando el viento azote
la tormenta arrase
y la lluvia empape tu playa.

Ven a mis ojos, ellos son luz
luciérnagas brillantes
que tu sendero alumbren
cuando la noche te alcance.

Ven a mis labios aquí está la fuente
que sacia tu sed,
recobra el aliento
refresca tu ser.

Ven a mi cuerpo, aquí es tu puerto
cuando quieras anclar
y no surcar más
el océano desierto.

Ven amor mío
mi piel es tu abrigo
tu camino y destino
el final de tu día
el principio del mío.
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2comentarios 141 lecturas versolibre karma: 50

Tanka 3

Celeste abismo
exhala azules mundos.
Hogar indigo
el ancestral planeta,
tierra de homo sapiens.


#Tanka

@SolitarioAmnte
iv-2017
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Vivir en tu ombligo

Pretendía un soneto divertido,
un resumen de penas mal matadas.
Hallar a tus razones el sentido,
secar todas las lágrimas lloradas.

Si, acaso, alguien me explica los motivos,
escucharé, me quedaré callada,
aunque, me temo, que en lo sucesivo,
ni tú ni nadie va a explicarme nada.

Ya sacaré mis propias conclusiones
sin tu verdad, maraña de mentiras
que ha logrado dejar manchado el trigo.

Ya no respiro el aire que respiras
ni sigo al pie todas tus instrucciones.
Ya me mudé del hogar de tu ombligo.
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13comentarios 72 lecturas versoclasico karma: 81

Hogar sin vacío

La tinta con la que escribo siempre es mi sangre.
Está por doquier porque nunca he sabido no ser desastre, mucho menos cuando yo misma me apuñalo y me abro en canal
solo porque prefiero quedarme con las manos manchadas y no vacías.

El vacío
es a lo que más miedo le tengo.

Por eso me he llenado el cuerpo de heridas a las que necesito ponerles un nombre. O varios.
Para no llorar con el vacío, sino para acurrucarme con su ausencia.
Y no olvidarme de dejarlo todo lleno de tinta indeleble, así cuando abandone: no habré dejado espacio que me atormente.
Ni que llene alguien más
en mi nombre.

Escribir es encontrar una pared en blanco y desangrar mi tinta hasta que por fin la llene.
Es que la pared me agradezca las heridas y me las cure.
Es que no me tome en cuenta que lo dejo todo hecho un desastre.
Porque entiende que a veces sentimos demasiado fuerte
y no se puede evitar el desorden cuando haces algo con pasión.

Escribir también es poder decir que cada pared en la que te desangras, es hogar.
Y encontrar en todas algo que te justifique vivir.

Quizás será esa la razón por la que lo hago. Quizás no.
Pero por qué me voy a empeñar en buscar las razones por las que hago,
en lugar de hacer sin pensar.
No quiero buscar razones,
quiero que venga mi musa más guapa a decirme que lo estoy haciendo bien así.
Porque ambas sabemos perfectamente que lo estoy haciendo.

Con las paredes manchadas a las que llamo hogar, estamos construyendo uno.
Entre las dos nos llenamos los vacíos. Nos curamos las heridas. Nos recordamos nuestras razones. Nos ordenamos y desordenamos mil veces por día. Y lo estamos haciendo bien.

Qué digo, lo estamos haciendo de puta madre.
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Mi dulce hogar

A tu lecho vuelvo cada noche.
Y si lejos estoy, encuentro el camino en la melodía de nuestra canción.

Vuelvo a tí al ver tu fotos y al beber nuestro café.
Vuelvo a tí, para verte descansar enrollada en tus sueños y anhelos nocturnos.

Vuelvo a tí para escuchar tu discurso gastado del amor, porque sé que tienes mil maneras de convencerme, es así, como tú me haces volver.

Me haces sentir, me haces vivir.

Vuelvo a mi origen, mi centro, mi lugar.

Tú, mi dulce hogar.
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Ironía

Qué ironía que tema al mar,
y no dudase ni un segundo en tirarme a por ti.
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Mi hogar era su vientre

Siempre habrá tiempo
para volver a los días
en los que alguien te conoce,
sin que el exilio nos arrastre.

La Luna es una ladrona
que nos roba el aliento.
Fui forjado por el barro,
el alambre y por sus manos.

Estaba mejor en tu vientre,
madre, donde me protegías.
Volveré a casa para comer
aunque quiera marcharme.

Mirando al cielo celeste
reflejado en el charco.
En el que cae una hoja
que usaré para navegar.
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