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Soneto. Marcelino, 100 años imprescindible

En el recorrido vital y humano
no todos vimos su filosofía
ni sabemos luchar día tras día
con el puño encerrado en una mano.

Las cien luces que hoy lucen, nunca en vano,
son pura sabiduría y empatía
de una voz que desgranó su porfía
en los clasistas que se dan la mano.

Un sindicato no es algo invisible
ni ha de mecer la cuna en su batalla
porque El Capital no es irreversible.

... Y, si alguien lo tachó de imprescindible,
Marcelino se alzó con la medalla
de hacer sindicalismo más creíble.
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Soneto. Globos de insulina

Un manojo de globos en mi mano
necesita un espacio displicente
y una nube despejada, indigente,
necesita un soplo de viento sano.

En tanto si pierdo como si gano,
ya nada podrá ser tan complaciente
como ver tu sonrisa, entre la gente,
emerger por doquier del altiplano.

En un despiporre de "tomatina"
y un subidón de glucosa - de insulina -
estallan los globos en cada esquina.

Narcótico impregnado en cocaína
que haces buen uso de la medicina
sin hacer raya, - de nariz -, ni espina.
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Soneto. Sonajeros y amaneceres

No hay más té ni discurso en mediodía
al entrar en tus ojos sin permiso,
pues como un niño que fui y que quiso
aprender, ... te reté en melancolía.

Tu nomenclatura es mi melodía
y aunque los otros te hagan caso omiso,
yo disfruto el suelo en el que te piso
y en la luz que me regala otro día.

Aspiro amaneceres de funciones
en retablos de música y canciones
que me traen tus recuerdos más sinceros.

Boquiabierto quedo de atribuciones
en los sueños que, sin perturbaciones,
nos agitan como a dos sonajeros.
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Soneto. Mi barca en vida

Mi barca, en vida, navega implacable
sujeta a vaivenes libres del aire.
Ante cualquier tempestad sigue estable
y no admite bochornos ni desaire.

El río y el mar, con gesto apelable,
la mecen en las olas del socaire.
Remos y velas la hacen navegable
respirando aire puro y más aire.

Se impregna de agua, humedal que desangre
nieves y lluvias que operan sin sable
del nacimiento a la muerte del río.

No hay brusquedad ni más rastro de sangre
que un balaustrado sudor responsable
que alivie a mi barca del sol y el frío.
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Soneto. Estrellas

El volcán de mi alma, sin más abrigo,
se me infecta de lava sin salida
y otro año, que acaba, se muere en vida
esperando el abrazo de mi amigo.
Mi corazón solitario es testigo
de carencia de afecto sin medida
y el dolor, que es más dolor sin herida,
me impregna soledad si no es contigo.
El mundo está lleno de caras bellas
y hay millones de personas buenas.

(Pero...) ¡ Sólo tú me elevas a las estrellas !.

El mundo está lleno de caras bellas
y hay millones de personas buenas.

(Pero...) ¡ Sólo tú me elevas a las estrellas !.
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2comentarios 99 lecturas versoclasico karma: 87

Soneto. Escalera antagónica

Un nevero frío aguarda sin cisma
sobre montañas altas e impávidas
y en alas de quiescentes crisálidas
viajan mis sienes de ungüento sin crisma.

Un retén de río me apresa y abisma
sobre cortinas largas y escuálidas
y en almas de otras almas más cálidas
piensan mis sienes abyectas de un prisma.

Me siento aliviado y condecorado
en el atrezo tan bien dibujado
de esta escalera doble y antagónica.

Me siento aliviado en cada bocado
de boca - y beso sutil, bien besado, -
de esta madera noble y masónica.
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1comentarios 60 lecturas versoclasico karma: 91

Soneto. Gama de color

En un lenguaje de cultura huraña
hay un color que siempre nos incomoda
por ser motivo de la causa extraña
que dentro de un cuadro no se acomoda.

En un vaho que, de cristal, se empaña,
tus ojos no se esculpen en mi escoda
y el viaje fue una vuelta -que no engaña -,
que me dio sorbo de soda y moda.

A cada poro de piel - de piel tuya -,
he olido en colosal gama de color
con besos ceñidos de enredadera.

En cada acervo tuyo- que me engulla -,
he vivido colosal limbo de olor
con besos teñidos de primavera.
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1comentarios 73 lecturas versoclasico karma: 92

Soneto. Catorce y febrero

Éxtasis de amor y pura simbiosis
- de memoria congénita y emotiva -
que, en tardes de sexo, enjuga saliva
y toma esperanza en pequeñas dosis.

Silencios que llegan con sobredosis
- catapultados de pureza viva -
que, en tardes de sexo, al seso reaviva
y torna en lances, tesis y estenosis.

¡ Ay, amor mío !. Catorce y febrero.
Cupido se distrae con los demás
y es porque no sabe cuánto te quiero.

¡ Ay, amor mío !. Por siempre te espero.
Nadie me ofrece ni un abrazo de más...
¡ Sólo tú !,... que eres lo que yo más quiero.
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Soneto. Siglo XXI, Año 2018

Siglo XXI y alma de anuario.
** Dieciocho **. Puesta de largo adulta
que estrena argumentario en la resulta
del año marxista bicentenario.

Boca limpia y manifiesto palmario
que de tesis y antítesis te indulta
en la cara del capital que oculta
la síntesis culta del seminario.

Roto descosido. Hilo sin puntada.
Libro constipado. Letra apagada.
Bucle sin puntero. Broma pesada.

Reto conseguido. Hito en la mirada.
Dulce enamorado. Tela bordada.
Amor verdadero. Risa ilustrada.
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Soneto. Refranero de Quijote

A buen entendedor, querido Sancho,
mal que por bien no venga, - ley de embudo -,
quien quiera peces que se moje el culo.

El que calla otorga. Y, así, tan pancho,/ el que avisa no es traidor.
Yugo y gancho/ de quien a hierro mata, - de amor crudo -,/ a hierro muere.
* A buen hambre, no hay pan duro. */
* Burro grande, ande o no ande, y serás-ancho *.

Cada loco con su tema, sin destino.
Cada maestrillo su libro, su atino.
{0x1f449} Cada cual en su casa. ... ... ... ¡ Dios te avisa !. {0x1f448}

Pelillo a la mar. Pan-pan. Vino-vino.
Con pan y vino sí se anda el camino.
{0x1f449} ¡ Vísteme despacio, ... ... ... que tengo prisa !. {0x1f448}
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Soneto. Pájaros del alba

Casi todos los pájaros del alba
-lúcidas neuronas de mi cabeza-,
dan fin a cada día, igual que empieza,
respirando en tus promesas de salva.

El hierro caldeado nos enalba
en ábacos de distancia y pereza
y, así, los sueños caen en tristeza
aunque, a mis ojos, seas como la malva.

Pájaros que nos duelen en el alma,
que desquician la paz de toda calma,
aunque nunca desvelan su secreto.

Y en el placebo natural del alma
siempre queda un trocito que está en calma,
que es refugio para tu amor completo.
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Soneto. #LaPuebladelRío

Por la naviera luz de La Barqueta
se abren en brecha los surcos fluviales
y a las veredas, cañadas reales,
llegan piafando trotes de carreta.

Por La Marisma, aguas en la cruceta,
mieses de tornasol, ... de cereales, ...
y espasmos de chorros en los canales
que se ajustan con cintas de agujeta.

Las nubes caen presas de sol y ocaso
en uves de aves que van con retraso
buscando el humedal de La Dehesa.

Pinares y Encinares,... ... ..., Río al paso,... .
Mimbres,... ... ... ... . Y aromas que duermen, al raso,
en las Cinco Riuelas que atraviesa.
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Soneto. Tras tanto bullicio...

No podemos permanecer callados
de espaldas al público de la vida
ni debemos cejar causa afligida
mirándonos en paisajes tallados.

No podemos abastecer cerrados
de buitres bucólicos en la herida
ni debemos labrar causa perdida
soñándonos en mensajes borrados.

En esta esquinita del escenario
me siento en un sillón negro y palmario
para avistar a las nubes del cencio.

Tras tanto bullicio de estirpe de ario
no hay mejor acto de amor solidario
que un trocito de paz y de silencio.
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Soneto. Trampa de azul

Si no puedo resarcirte de éxtasis
en esta trampa de azul que enamora
y si el sentimiento, que tanto aflora,
es pura soledad de metástasis.

Si no logro aniquilar mi catarsis
en el coma que me induce y devora
y si el pensamiento, en hora tras hora,
es dura realidad de amor sin praxis.

Si soy becario en prácticas de un "sindiós"
y si, el alma, de olvido, no se cura
desde que los dos nos dijimos adiós.

Si tengo esperanza, amor y dulzura; ...
... no es necesario pensar en ningún dios
si me abrazas y me das tu ternura.
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Soneto. Cuando dos personas nos amamos

Cuando dos personas, que nos amamos,
damos rienda suelta a nuestro placebo,
evocamos a un amanecer nuevo
donde, por nada, no nos consternamos.

En retahílas de amor nos mostramos
la candidez y el sonrojo sin nevo
que se vislumbra de "verdad, me atrevo"
en la piel que, libres, acariciamos.

Todo margen de error se nos reduce
y la vida - a más vida - nos conduce
por el periplo de amor consentido.

La magia de vivir, cuando seduce,
es la otra dimensión -que nos abduce-
del amor líder y correspondido.
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Soneto. Cortinas de agua

Como dos gemelos inseparables
hemos coadyuvado a este amor intenso
y las horas muertas, las que te pienso,
dibujan relojes insoportables.

Un puñado de abrazos agradables
hemos ataviado de amor denso
y, en ganas de verte, las que condenso,
se enjuta emociones incalculables.

Bajo cortinas de agua nos duchamos
y, alma con alma, nos enjabonamos
hasta en la piel y sien de las retinas.

En caricias de champú nos amamos
y, alma con alma, nos penetramos
en patios de salón y en las esquinas.
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Partieron inéditos de nuestras vidas

El invierno a llegado a mi vida.
Poco a poco he dado paso al frío que cala en los huesos.
No he podido detener las tempestades.
Porque el tiempo es imperdonable y solo sigue avanzando indolente y testarudo.

No le importa el ayer cuando el corazón brincaba jubiloso en las praderas.
Tampoco le importan mis ojos que retaban al peligro sin medir sus consecuencias.

Ahora solo observo quito al cúmulo de experiencias que se mueven en el vaivén de la indiferencia.

Sobre un pasado que se escurre como el agua de las manos así he solapado la injerencia en mi vida de un montón de gente necia.

Ahora la noche esta cerca de mi vida.
La muerte ronda escondida.
Es su aroma a ocre se pasea ofendida.

No es a mí a quien lleva en sus finos carruajes.
No le teme a la ironía de la parodia.
Nunca le incomoda el presente que se acorta con el transcurrir de los obvios sucesos.

El invierno a llegado a mi vida.
Poco a poco a dado paso al frío que solo cala en los huesos.
No he podido detener las tempestades.
La caricia fría me mantiene despierto ante una realidad que me marchita.

Se fueron.
Seres queridos que partieron inéditos de nuestras vidas.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
26/11/2014.
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Soneto. Cerebros usurpados

En esta jungla de las nuevas redes
los dispositivos informáticos
usurpan cerebros telemáticos
a las mentes henchidas sin paredes.

No están derrotados los "placeres"
de los conservadores selváticos
ni ediles o ministros pragmáticos
que hacen multimedia de sus poderes.

El mito del poder sigue vigente
en boca que sabe mentir y miente
cuando retrocede en lo que no invierte.

{0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} La falsedad recula y está presente
{0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} en macroeconomía que no siente
{0x1f519} {0x1f519} al pobre a quien en más pobre convierte.
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En el verde de la selva

¿Qué fuerza siniestra habita en el verde de la selva?
Hordas de diplomas, títulos, fortunas,
ayudas y permisos de gobiernos coloniales
que entre sí hablan en secreto.
El virus se originó en la sangre de algún simio.
Fue prohibido a los nativos entrar a los laboratorios
o tocar los frágiles envases
donde se mantenía el germen.
Contrataron a los mejores cazadores
que mataron a los machos de la especie, los comieron.
A las hembras y sus críos
los llevaron al remoto campamento
donde médicos doctos prestigiosos,
creaban vacunas para el mal del momento.
Eliminaban tres o cuatro diariamente.
Les inyectaban una solución tranquilizante
que extraía la fuerza pero no los dormía.
Los arrastraban con sogas,
los amarraban a estacas,
vivos, aun emitiendo sonidos,
les extirpaban los riñones y el hígado.
Muchos se suicidaron.
La tal vacuna,
compuesta con los retazos del primate,
fue inoculada a un millón de africanos.
Cargos de la misma vacuna,
fueron a parar a un laboratorio
en Filadelfia.
Años más tarde,
una gran pestilencia
azotó el planeta.
Con furor y violencia
se incrustó en las letrinas,
en las cisternas sin agua,
en las minas, en los charcos,
donde se encuentran diamantes
y negros rasgando el fango
que entregan a los mercaderes.
El virus acompañó a los enjaulados animales
a los laboratorios
a las mazmorras
de cada zoológico del universo.
Penetró en las residencias,
en los bancos, en las sedes de gobiernos,
universidades, en hospitales, en escuelas,
en las corporaciones, en los supermercados
en el correo, en la liga de naciones,
en los bares, en hoteles,
en trasfusiones de sangre,
en la mesa de operaciones,
en lechos nupciales,
en la saliva, en los besos
en los bares, en los cuartos sombríos
sucios de tanto sexo.
El virus fue transportado al mundo
en sangrientos trofeos
de los siempre vencedores.
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Soneto. Plumas que sudan tinta

Palabras que escapan de su quimera
y son deleite para mi escritura,
bocetos de raciocinio o locura
que dejan sensación tan placentera.

En cada renglón hay vida primera
para un nuevo evento -que se estructura-,
y plumas que sudan tinta y cultura
en la embriaguez de mi alma lisonjera.

Hay veces que escribo cuanto he pensado.
Otras veces, sin saber qué ha pasado,
leo lo que, sin pensar, hube escrito.

Versos que escribo cuando he contrastado.
... Y versos que me apresan, descuidado,
aunque nunca me acusan de erudito.
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