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Soneto. Pájaros del alba

Casi todos los pájaros del alba
-lúcidas neuronas de mi cabeza-,
dan fin a cada día, igual que empieza,
respirando en tus promesas de salva.

El hierro caldeado nos enalba
en ábacos de distancia y pereza
y, así, los sueños caen en tristeza
aunque, a mis ojos, seas como la malva.

Pájaros que nos duelen en el alma,
que desquician la paz de toda calma,
aunque nunca desvelan su secreto.

Y en el placebo natural del alma
siempre queda un trocito que está en calma,
que es refugio para tu amor completo.
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Soneto. #LaPuebladelRío

Por la naviera luz de La Barqueta
se abren en brecha los surcos fluviales
y a las veredas, cañadas reales,
llegan piafando trotes de carreta.

Por La Marisma, aguas en la cruceta,
mieses de tornasol, ... de cereales, ...
y espasmos de chorros en los canales
que se ajustan con cintas de agujeta.

Las nubes caen presas de sol y ocaso
en uves de aves que van con retraso
buscando el humedal de La Dehesa.

Pinares y Encinares,... ... ..., Río al paso,... .
Mimbres,... ... ... ... . Y aromas que duermen, al raso,
en las Cinco Riuelas que atraviesa.
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Soneto. Tras tanto bullicio...

No podemos permanecer callados
de espaldas al público de la vida
ni debemos cejar causa afligida
mirándonos en paisajes tallados.

No podemos abastecer cerrados
de buitres bucólicos en la herida
ni debemos labrar causa perdida
soñándonos en mensajes borrados.

En esta esquinita del escenario
me siento en un sillón negro y palmario
para avistar a las nubes del cencio.

Tras tanto bullicio de estirpe de ario
no hay mejor acto de amor solidario
que un trocito de paz y de silencio.
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Soneto. Trampa de azul

Si no puedo resarcirte de éxtasis
en esta trampa de azul que enamora
y si el sentimiento, que tanto aflora,
es pura soledad de metástasis.

Si no logro aniquilar mi catarsis
en el coma que me induce y devora
y si el pensamiento, en hora tras hora,
es dura realidad de amor sin praxis.

Si soy becario en prácticas de un "sindiós"
y si, el alma, de olvido, no se cura
desde que los dos nos dijimos adiós.

Si tengo esperanza, amor y dulzura; ...
... no es necesario pensar en ningún dios
si me abrazas y me das tu ternura.
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Soneto. Cuando dos personas nos amamos

Cuando dos personas, que nos amamos,
damos rienda suelta a nuestro placebo,
evocamos a un amanecer nuevo
donde, por nada, no nos consternamos.

En retahílas de amor nos mostramos
la candidez y el sonrojo sin nevo
que se vislumbra de "verdad, me atrevo"
en la piel que, libres, acariciamos.

Todo margen de error se nos reduce
y la vida - a más vida - nos conduce
por el periplo de amor consentido.

La magia de vivir, cuando seduce,
es la otra dimensión -que nos abduce-
del amor líder y correspondido.
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Soneto. Cortinas de agua

Como dos gemelos inseparables
hemos coadyuvado a este amor intenso
y las horas muertas, las que te pienso,
dibujan relojes insoportables.

Un puñado de abrazos agradables
hemos ataviado de amor denso
y, en ganas de verte, las que condenso,
se enjuta emociones incalculables.

Bajo cortinas de agua nos duchamos
y, alma con alma, nos enjabonamos
hasta en la piel y sien de las retinas.

En caricias de champú nos amamos
y, alma con alma, nos penetramos
en patios de salón y en las esquinas.
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Soneto. Cerebros usurpados

En esta jungla de las nuevas redes
los dispositivos informáticos
usurpan cerebros telemáticos
a las mentes henchidas sin paredes.

No están derrotados los "placeres"
de los conservadores selváticos
ni ediles o ministros pragmáticos
que hacen multimedia de sus poderes.

El mito del poder sigue vigente
en boca que sabe mentir y miente
cuando retrocede en lo que invierte.

{0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} La falsedad recula y está presente
{0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} {0x1f519} en macroeconomía que no siente
{0x1f519} {0x1f519} al pobre a quien en más pobre convierte.
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Soneto. Realidad tangible

Si el eco de mi voz llega a tu oído,
si acaso percibes que aquí sigo y estoy,
si recibes los besos que te doy,
si mi alma te ama en lo más prohibido,
si perdura el quiero como he querido,
si no he cambiado esencia en lo que soy,
si de mi mente a tu mente me voy,
si en tus brazos, sin ti, sigo henchido,...

Todos los condicionantes son prontos
cuando sigues sin dar señal de vida
en tu ausencia de realidad tangible.

Soy romántico -y feminista-, y afronto
que un adiós no ha de ganar la partida
cuando EL AMOR no es amor imposible.
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Partieron inéditos de nuestras vidas

El invierno a llegado a mi vida.
Poco a poco he dado paso al frío que cala en los huesos.
No he podido detener las tempestades.
Porque el tiempo es imperdonable y solo sigue avanzando indolente y testarudo.

No le importa el ayer cuando el corazón brincaba jubiloso en las praderas.
Tampoco le importan mis ojos que retaban al peligro sin medir sus consecuencias.

Ahora solo observo quito al cúmulo de experiencias que se mueven en el vaivén de la indiferencia.

Sobre un pasado que se escurre como el agua de las manos así he solapado la injerencia en mi vida de un montón de gente necia.

Ahora la noche esta cerca de mi vida.
La muerte ronda escondida.
Es su aroma a ocre se pasea ofendida.

No es a mí a quien lleva en sus finos carruajes.
No le teme a la ironía de la parodia.
Nunca le incomoda el presente que se acorta con el transcurrir de los obvios sucesos.

El invierno a llegado a mi vida.
Poco a poco a dado paso al frío que solo cala en los huesos.
No he podido detener las tempestades.
La caricia fría me mantiene despierto ante una realidad que me marchita.

Se fueron.
Seres queridos que partieron inéditos de nuestras vidas.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
26/11/2014.
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Soneto. En pié y solidarios

No hay silencios tras las computadoras,
sino mentes solidarias que avivan
a las redes dormidas que se esquivan
en las bocas que hablan, - cautivadoras -.

Si pasas leyendo horas y más horas,
has de parar a pensar lo que escriban;
porque, a veces, las voces que cautivan,
también pueden ser bocazas traidoras.

Cuando pensamos libremente, hay magia
en esas neuronas que nos conectan
y nos distinguen comunitarios.

Si un gesto mecánico nos contagia,
no te enviaré fotos de las que infectan,
sino mensajes en pié y solidarios.

'
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Soneto. Una conversación pendiente

Esta tarta de boda nos distancia
en dos separados mundos distintos.

{0x1f466} En este mundo tengo repugnancia.
{0x1f3c3} En este otro, te aguardo con instintos.
{0x1f466} Echo de menos tu humor y elegancia.
{0x1f3c3} Aquí tus valores están extintos.
{0x1f466} Necesito verte y oler tu fragancia.
{0x1f3c3} Mi vida aquí es de muchos laberintos.

{0x1f466} Los dos conocemos las coordenadas
y no debemos silenciarnos tanto,
sino amarnos y cruzar las miradas.

{0x1f3c3} Nuestras vidas están desordenadas
y no queremos mundos de espanto,
sino amor en dos pieles enredadas.
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Soneto. Ventanales de Otoño

Este aluvión de hojas caducas secas
que tiritan de Otoño - bajo lluvia -
lucen anverso y reverso de piel rubia
en la humedad de las tierras resecas.

Tras los grandes ventanales te obcecas
en la tarde otoñal que más diluvia
y en la tormenta truena agua de pluvia
que se inunda en todas las bibliotecas.

El frío irrisorio, que cae derrotado,
sucumbe a los coletazos de octubre
y se abre paso en un camino aislado.

Verano-Otoño-Invierno, - despia-dado -,
... Y SÓLO LA PRIMAVERA DESCUBRE
LO HERMOSO QUE ES VIVIR A TU LADO.
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En el verde de la selva

¿Qué fuerza siniestra habita en el verde de la selva?
Hordas de diplomas, títulos, fortunas,
ayudas y permisos de gobiernos coloniales
que entre sí hablan en secreto.
El virus se originó en la sangre de algún simio.
Fue prohibido a los nativos entrar a los laboratorios
o tocar los frágiles envases
donde se mantenía el germen.
Contrataron a los mejores cazadores
que mataron a los machos de la especie, los comieron.
A las hembras y sus críos
los llevaron al remoto campamento
donde médicos doctos prestigiosos,
creaban vacunas para el mal del momento.
Eliminaban tres o cuatro diariamente.
Les inyectaban una solución tranquilizante
que extraía la fuerza pero no los dormía.
Los arrastraban con sogas,
los amarraban a estacas,
vivos, aun emitiendo sonidos,
les extirpaban los riñones y el hígado.
Muchos se suicidaron.
La tal vacuna,
compuesta con los retazos del primate,
fue inoculada a un millón de africanos.
Cargos de la misma vacuna,
fueron a parar a un laboratorio
en Filadelfia.
Años más tarde,
una gran pestilencia
azotó el planeta.
Con furor y violencia
se incrustó en las letrinas,
en las cisternas sin agua,
en las minas, en los charcos,
donde se encuentran diamantes
y negros rasgando el fango
que entregan a los mercaderes.
El virus acompañó a los enjaulados animales
a los laboratorios
a las mazmorras
de cada zoológico del universo.
Penetró en las residencias,
en los bancos, en las sedes de gobiernos,
universidades, en hospitales, en escuelas,
en las corporaciones, en los supermercados
en el correo, en la liga de naciones,
en los bares, en hoteles,
en trasfusiones de sangre,
en la mesa de operaciones,
en lechos nupciales,
en la saliva, en los besos
en los bares, en los cuartos sombríos
sucios de tanto sexo.
El virus fue transportado al mundo
en sangrientos trofeos
de los siempre vencedores.
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Soneto. Plumas que sudan tinta

Palabras que escapan de su quimera
y son deleite para mi escritura,
bocetos de raciocinio o locura
que dejan sensación tan placentera.

En cada renglón hay vida primera
para un nuevo evento -que se estructura-,
y plumas que sudan tinta y cultura
en la embriaguez de mi alma lisonjera.

Hay veces que escribo cuanto he pensado.
Otras veces, sin saber qué ha pasado,
leo lo que, sin pensar, hube escrito.

Versos que escribo cuando he contrastado.
... Y versos que me apresan, descuidado,
aunque nunca me acusan de erudito.
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