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Mi sustento

Escucho tu voz, firme, experimentada, versando un discurso sobre todo tema, sobre toda argucia de la cruenta vida. Me suena, nos suena tan cerca, a mí, al deseo, compañero de todas las noches, buscándote de la mano de la impaciencia en medio de ellas.

Puedo oírte, complaciente como un río, fuerte como un torbellino, y dices tanto que intento capturar tu timbre pausado en el trayecto de mi vasta imaginación, asaltando una idea viajera que vuela tras tus letras cariñosas y las recrea a partir de ti.

Te percibo así, como eres, inquieto ante las malas circunstancias... ese quebranto oculto en las líneas obligadas por el reflejo de la injusticia.
Y es ella, tu misma voz, que cuenta historias lejanas para ver desde mi ventana... para caminar tus recorridos; la culpable de mi paz y mi cautividad, vestida algunas horas de las ansias que te implantan en mis sueños, límpidos, opulentos de esperanzas veleidosas con mi voluntad de hierro intentando capturarlos y aguardando el amanecer, encallada dulcemente en tu rostro.

Cantas tu canción y me cobijo en su calor, mientras mi tinta sigue tejiendo esa alfombra en la biografía de mi sendero, argumento receloso de algunos, a causa de ser formada contigo, de la que penden mis más ardientes anhelos.

La noche se apaga lenta, sí, pero tu luz la hace pasar inadvertida.
No permitiremos a la duda colarse bajo las puertas, no ahora, no hoy, no en ti, no en mí...

Sigue cantándome las notas de aquel amor que me enseñaste, mi ostia y mi sangre, mi aire y mi vino... por quien vivo y respiro...
Yo seguiré haciendo de tu voz, a diario, mi alimento, y en mi vida menesterosa, haciendo de ti, lo que tanto pedí al cielo:

ya no sólo, mi medio pan...
el todo, mi sustento y mi libro.



Yamel Murillo



Confesionario I©
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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Rosa de luz

Hija del Sol y de una lluvia de oro,
crisálida de luz, melífluo beso,
reflejo jalde y flavo tegumento,
siempreviva alquimia hay en tus ojos.

Turgente, iridiscente y refulgente,
lucífero fanal a todas horas,
traslúcido animal de las auroras
que borra la oscuridad evanescente.

Girándula brillante es tu mirada
azafranado mar marea tus cabellos.
Diosa de Idalio irradiada

es Febo tu aura y Prometeo
quien prende lenta llama anaranjada
en el silencio mudo de tus sueños.
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1comentarios 39 lecturas versoclasico karma: 107

Me falta algo (a Allison)

Seguro que sos vos, seguro.
Mi corazón late a diario
mi cuerpo sana rápido
y mi alma construyó un muro
para evitar el llanto...

Mi mente, si no te ve, alucina
recuerdo tus besos y abrazos
cuando barajábamos los ocasos
sentados bajo la encina.

¿Quién te susurrará al oído,
mil versos de amor, seguidos?
¿Quién estrujará tu corazón
para arrancarle otro latido?

Un lustro ya ha pasado
desde que te has ido.
Sé que todo es en vano,
que no regresarás, cariño.

Un error fatal, semidormido
conduciendo nuestro rodado
por la carretera, descuidado,
me llevó al filo del abismo.

¿Por qué, amor, sobreviví yo,
y tú tan pronto te has ido?
Te juro que a diario he bebido
desde aquél fatídico domingo.

En alcohol he empapado,
mis penas y el delirio,
-no creas que soy cínico-,
y mi llanto he trocado
por relatos, algo líricos.

En la poesía me refugio,
y a menudo te extraño tanto
que si no fuera por el vino
buscaría un artilugio
para reunirme contigo...
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8comentarios 84 lecturas versolibre karma: 103

Alfabeto (a más de una)

¿Qué es el tiempo, amor
cuando uno no sabe leerlo?
Yo te enseñé los números
apenas aprendiste a trazarlos.

Yo te enseñé las horas,
para que presta supieras si
estarías a las ocho junto a mi,
o a la una estarías sola.

¿Qué sería la poesía,
si uno no entiende los versos?
Yo te compuse estos
aunque no llegues a leerlos.

¿Qué sería la política,
si nunca leyeras los panfletos?
Yo te inculqué un partido:
el de los poetas muertos.

¿Qué murmuras al otoño,
cuando aún no ha llegado el invierno?
Yo puse en tus manos la semilla,
para que plantaras en mi huerto.

¿Qué fue de mi cariño,
si nunca supiste entenderlo?
Yo siempre te lo brindé,
surgió casi sin esfuerzo.

¿Qué sientes en tu pecho ahora,
que estoy a tu lado, yerto?
Tal vez tú sientas frío,
aunque de besos te haya cubierto.

Nada de esto es un reproche
pues el sentimiento más profundo
mientras estuve en este mundo
fue quererte días y noches...
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2comentarios 43 lecturas versolibre karma: 102

Pasar sin verte

No puedo pasar sin verte
Sin acogerte entre las ramas tibias de estos brazos
Sin que tu pelo se mezcle en lo frondoso de mis ganas
No podria hacerme ausencia
Con estas ganas de dejar hojas viajeras en tus rizos
Como vos rizos en mis ramas
No puedo dejar de sonreirte con esta estática de árbol
Sabiendo que necesitas una sombra para mitigar el cansancio
Entonces tampoco puedo dejar de ser agua
Que sacie tu fatiga de camino
No puedo
Y ya hasta me es extraño castigo no hacerlo
No acunarte a susurros en mis letras
No llenarte de besos metafóricos a distancia
Ya no puedo ser ausencia
Cuando quiero ser tierra
Donde tranquila germines
Y de despertares en atardeceres encuentre a tus pupilas de hojas
No puedo, ya no puedo pasar sin verte
En esta ceguera que aclaraste
En ese sol que pusiste en esta oscuridad premeditada
Crimen o auto crimen
No poder pasar sin verte.

Marcelo ezequiel
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5comentarios 71 lecturas versolibre karma: 86

Adagio

El trino de tu canto
cual un adagio de Albinoni
emitía compases y sones
que me llevaban al llanto.

Eras una estrella fugaz
y yo mordí el anzuelo
cuando prometías el cielo
con tu encanto falaz.

¿Qué te hice yo, amor mío
para caer en este abismo
si para mi fuiste un istmo
donde varé tras el naufragio?

Tus palabras frías y mordaces
fluyen hacia mi como un aluvión
y rompen mi marchito corazón
aunque luego hagamos las paces.

Las notas que surgen del piano,
mientras acaricias el marfil
parecen ser el único elixir
que acaba con este dolor insano.

¡Con tus ardides me engatusaste!
Déjame ya remontar el vuelo
que mi pena no tiene consuelo
por mucho que me abraces.
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9comentarios 88 lecturas versolibre karma: 95

Amanece

Despierta el sol, y el campo en calma llora,
con lágrimas de rocío, en su aurora.

La hora temprana, silente y callada,
se desgarra al cantar en la alborada
un gallo, y queda la piel erizada,
si la brisa refresca en la mañana.

La última sombra entre brillos se mece,
y la negrura se oculta y perece.

De la noche la vil luz es traidora,
dejando solo una luna soñada,
y un nuevo día, en verano amanece.
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Lugares

Hay lugares en el mundo
solo vistos por primera vez
paisajes sublimes
que se revelan
al instante impelido
a desaparecer.

Son espacios invisibles
al tacto torpe del turista,
solo atrapados
por quien los mira
desde la blanca rosa
de la mirada nueva
y la endeblura
de la candidez.
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Carpe Diem

Si cada día renaces, 
en ti renacerán nuevos días,
y verás que el tiempo
no es más
que una ilusión vacía,
serás el nido en que el hoy
de ti mismo germina
envolviendo la inmensidad
con su única Luz altiva…
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Tardío

Estaba solo, un domingo
sin tus besos ni tus brazos
alrededor de mi cuello
como siempre, a las cinco.

Busqué en vano tus rizos,
sobre la almohada, cariño.
Noté que el reloj, Casio
se había parado, amor mío.

Corrí buscándote,
desesperado, vacío.
Por fin te hallé,
cerca, en el piso.

Estabas en el baño, inerte
!fría como el hielo, mi vida!
Entonces, de repente, desperté
y terminó, por fin, mi pesadilla.
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4comentarios 81 lecturas versolibre karma: 87

Al soplo de tu voz

Te amo, hombre,
sobre todo lo viviente
y lo espiritual...
Te amo, cierto,
sobre cada idea
o vacilación del origen del amor...
Te amo, llama,
a cada minuto
del latido
en el fuego de mi inconsciente
para que sientas
cómo tu sangre, incansable,
grita mi nombre...

Te amo, total,
en las dimensiones
donde la nada,
hace eco
desde nuestros cuerpos
durante todos los segundos
que penetras la razón
y compenetras con la mía.

Te amo, íntegro,
hasta el cansancio
que no agota el remanso
con el que cobijas
la nostalgia de mi frío
cubriéndolo
del tenso lino
de tus dedos
y el licor canela
de tus labios.

Te amo, absorta,
poro a poro.

Te ama
toda la desnudez de mi alma;
el universo que te clama;
ese en el que ardes intransigente
y humedeces
sin lágrimas
permaneciendo
a la guarda
de sus viandas claras.
Te ama fresca,
la aún sequedad
de aquellos besos
que me dormitan
en la dulzura de tu apetito.

Te amo, aquí;
mujer tuya,
ansia líquida.
Te amo, yo,
apasionada
rosa de los vientos
que habita,
que siente
y perfuma mi vientre...

a todo soplo de tu voz.



Yamel Murillo



Amantísimos.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2018
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Cuando te vas (a Vanessa)

Nada es igual
cuando te vas
el vacío visual
la pena mortal.


Mi alma se hiela
se derrite mi paz
mis años aumentan
envejece mi faz.

Mi corazón se detiene
si no sé dónde estás
¿será que me conviene
la diferencia de edad?

Yo no soy Charles Chaplin
ni tú Oona O'Neill
más pareces Dion, Celine
y yo René Angelil...


El tiempo es cruel
y la vejez me alcanza
me hiere cual lanza
manejada por Catriel.

Mi pelo ya color ceniza,
tus ojos color turquesa,
tus labios besan de prisa
como si no me quisieras.

Mas sé que en tu interior
me quieres con razón
aunque yo sea mayor
me he ganado tu corazón.
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sin comentarios 65 lecturas versolibre karma: 98

Ayuda

¡Demonios del averno!
acudan en mi ayuda,
¡ángeles y siervos!
me matan los nervios,
y aunque no viva de lujuria,
tampoco soporto esta penuria.

Verte causa en mi locura
al igual que la causa el que no estés
y si tengo que maldecir lo hago
y si tengo que morir también.

Recuerda que nada me ata
solo tu falta me enluta
y aunque tenga que beber cicuta
si debo, viuda te dejaré.

¡Duendes, elfos y gnomos!
vengan a mi.

Mira yo quién para pedir ayuda
que me basta con que estés
en la cabecera o a los pies
en la cama semidesnuda
para erizarme sin ninguna duda
o para beber de tu miel.

No lo dilates, por favor
que los labios me escuecen.
Deja en mi ese sabor
que mi sed por ti crece,
cuando callas y obedeces
y me haces el amor.
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4comentarios 66 lecturas versolibre karma: 90

El principio de Heisenberg

Nunca podré saber dónde se encuentra
cada átomo de mi cuerpo
y qué está haciendo,
pero ninguna incertidumbre
como la duda de una sombra en el corazón.
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6comentarios 65 lecturas versolibre karma: 102

Cuando cae la tarde

Cuando cae la tarde
mi cuerpo te añora
mi sangre hierve
mis labios te buscan
y mi cuerpo arde.

Cuando cae la tarde
mis ojos te lloran y
mis sueños imploran
que mi recuerdo guardes.

Cuando cae la tarde
comienza el aquelarre,
las luces titilan
y mi corazón palpita
pidiendo que lo amarre.

Cuando cae la tarde,
mi cuerpo tiembla
mi corazón ya no late
mi mente está en tinieblas
parezco un orate.

Cuando cae la tarde,
si no regresas a las siete
cometo cualquier dislate.
¿Será que no lo sientes?,
!Me vuelvo loco de remate!

Cuando cae la tarde
y tú llegas a casa,
ya puedo hacer alarde
de que nada de eso pasará.
¡Dios me libre y guarde!
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13comentarios 85 lecturas versolibre karma: 120

Honores Callejeros

Porque esas cenizas de lo que fuimos fuego
Son reclutadas de nuestros amores muertos.

Porque estaba lloviendo sudor por entre nuestras manos

Éramos sangre,
piel,
luz,
barco,
velas y
mar.

Porque esta noche he escrito para ti
Lo que siempre he escrito para mí.
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12comentarios 112 lecturas versolibre karma: 106

Mi universo

Un pensamiento que surge de lo fugaz,
le da la vuelta al mundo,
lo hace de fuego, en agua de mar,
lo extraña tanto en esta alma,
por el amor, de todo sería capaz.
Veo el universo, en la terraza del sueño,
observé tu figura contorneada en la faz
de este planeta tan nimio, esquivo,
secreto de estrellas, como las de mi paladar.
Ese cosmos tan ecuménico de mis ojos,
tallados en las líneas de Nazca de Dios y su paz,
allí arriba, fotografiado en tu luz,
ahí te vi, sonriente, perfecta en mi felicidad.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Nadas

Lo que el poder oculta
Lo que la muerte calla
Lo que el amor no dice
Y lo que el tiempo ignora.
Nada habrá de importar.
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Similitud (a Paola)

Busco en sus ojos los tuyos
y en sus brazos tu cariño,
en el néctar de sus labios
tus besos apasionados,
si en verdad los hubo...

En su lecho mi orgullo
sabe ahogar el llanto;
cuando la amo te siento
a mi lado, disfrutando.

No importa que no estés
pues algo tuyo quedó,
lo nuestro fue infinito
aunque tu amor se marchitó.

Cuando sonríe, ardiente,
su boca es la simiente
de recuerdos latentes,
que no se borran de mi mente.

¿Qué error cometí para perderte,
si lo nuestro cual acero
nos cobijaba del aguacero
y enloquecía cual aguardiente?

Sus mejillas a mi tacto
rememoran nuestros lazos
y hoy, cabizbajo,
pacto por lo bajo,
correr de nuevo a tus brazos
si volvieras a mi lado...
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4comentarios 55 lecturas versolibre karma: 114

Vida de mi vida

Todo lo que he vivido
no ha sido escrito; y
lo que he escrito
ha sido una recordatorio
de lo que he querido vivir.
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2comentarios 57 lecturas versolibre karma: 111
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