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Absenta

Acaricia tu viento delicado murmullo
desdoblada mente, genuina de tu amor,
olvido mis desvelos, me meces en arrullo,
romance limerente y majestuoso rumor.

Musa soy de tus dedos, en sagrado bautismo
y traspasas mi cuerpo como la suave brisa,
cual demonio y ángel miras mi arcaísmo
elevando mis alas, transmutando mi prisa.

Oro tú, afonía sonoro azul clamor,
y bebo de tu cáliz desdeñando abismos
un cóndor abstraído, he dejado el dolor,
soy un ave sedienta, rompiendo espejismos.

Ríes con tu voz suave, verde absenta licor
o tal vez en su áspid, olvidado a suerte
en el ámbar más dulce, degustando el candor
como infeliz trébol, la espléndida muerte…

© Absenta | EPadrón
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6comentarios 63 lecturas versolibre karma: 112

ҽԹIԵɑƒíօ

Era el humo de una balada nocturna
y el tedio de su soledad azul.

Era la boca del laurear tímido y los nudillos hechos polvo, queriendo derrumbar los muros del silencio asesino.

Era la herida del labio. El dominio de su virgen de sueños infames y pasados de coitos rotos.

Era el bouquet a madera y a llanto;
a bríos y orgullo traspapelado.

Era la tez pura... la fotografía de mis constelaciones revelada en el cuarto oscuro de mi cielo personal.

Era él, compás quedo en sus cabizbajos ojos; cuerda gutural detonante de una perla líquida al insinuar de un amor desesperado.

Era el estoque al corazón que defendía.

Cierta noche, apretó los dientes, los puños y una sutil injusticia...

Su par, dentro de ellos, sintió un despedazarse
lento, como su llegada
y el precipitarse al vacío,
del último sueño.




Yamel Murillo




Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R. 2018
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Una última copa (canción)

Otra noche de sábado,
si no sales revientas,
ponte bien de colonia,
tu mejor vestimenta.

Copas con los colegas,
y a empezar la faena,
cuando cruzas miradas
con aquella morena.

En la disco de moda
han pinchado una lenta,
la balada romántica
de los años ochenta.

Cuando se apaga el sol,
anda la luna a tientas,
bésame entre las sombras
en mi boca sedienta.


La morena se acerca,
ondeando melena,
siempre te ha parecido
una bella sirena

Ya han pasado las doce,
no será cenicienta,
al truhan de su novio
le saldrá cornamenta.

Disfrutemos la noche,
bajo la luna llena,
y se enlacen los cuerpos
en abrazos cadenas.

Cuando se apaga el sol,
anda la luna a tientas,
bésame entre las sombras
en mi boca sedienta.


Si ella pone la sal,
yo pondré la pimienta,
con su boca de fresa,
yo con besos de menta.

Somos protagonistas,
brillando en esta escena,
en la Bella y la Bestia
ella es la tía buena.

Me susurra promesas,
me da igual que me mienta,
porque esta última copa
va a correr de mi cuenta.

Cuando se apaga el sol,
anda la luna a tientas,
bésame entre las sombras
en mi boca sedienta.
Porque esta última copa
va a correr de mi cuenta.
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La flor de mi eternidad

Relucientes flecos, verde horizonte,
esquirla del campo naranjo, aquel,
ojos del amar, del tuyo vergel,
bailan juntas en tu hogar, viejo monte.

Nuestros deseos, cerca del apronte,
sueño de estar unidos, piel a piel,
aroma radiante como corcel,
rosas y océanos, nuestra simbionte.

Vives para por fin poder contarlas
sobre la faz del tan frondoso ayer,
resplandeciente, hermosa cuando charlas.

Rosa de dedos, roja de poder,
perfume de ellas, sin jamás atarlas,
ven a mi amor: al de todo mi ser.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Lo que es el Tiempo

Las canas son
las caricias de la muerte en el pelo.

Odioso Tiempo
que no giras sobre tus propios talones,
que haces pasar
todos los momentos, que son únicos,
sin valorarlos.

Tú, que haces
las cosas una sola vez, y jamás repites,
que bajas
por una pendiente, lento y constante,
como el lodo.

Te veo rozarme,
y me desespero,
el consuelo de que en cada "ya"
haya un "luego".

No, no es así, ni es eso,
te temo porque cada momento
es un momento menos,
y no estoy amando en ninguno de ellos.

Déjame y vete, Tiempo,
no me robes más besos.
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Al Desagradecido (Soneto al estilo del Siglo de Oro)

Serpiente rosa en su cueva de carne
asomada entre los labios hendidos,
que bien hiere con luctuosas artes
de a quien le hace caso los oídos.

Diste con tu hiel al doloso Marte
pié de talón desnudo y henchido
con aquel veneno que disparaste
que aun sin ser visible, es oído .

Injurias son, calumnias tus sonidos,
mejor habla el burro que el deslenguado,
y más sabe el asno agradecido

que el hombre felón y disipado,
acuérdate tú, ya bien desmentido,
de no hacer favores al malvado.
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Dolor insoportable

Yo quería enterrarte en el olvido,
buscaba, para odiarte mil razones,
no volver a escuchar nuestras canciones,
dejar mi corazón siempre dormido.

Pero no quise darme por vencido,
y te ofrecí mi amor sin condiciones,
incluso renunciando a tentaciones
del fuego de otro cuerpo antes prohibido.

Y entonces, apareció otra, ¡sonriente!,
que me hizo descubrir la fantasía,
y antes de convertirme en un demente,

te hice ver, que mi amor no merecías.
Dimos forma a un sueño irrealizable,
que mudó en un dolor insoportable.
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Desangrado

Fue noche de luna llena
y no voy hablar de lobos,
no voy a hablar de lenguas viperinas,
no voy a hablar del decreto a gobernar del pueblo.

No.
Hoy no.
Hoy no voy a hablar.
Si lo hago sangraré.

Sangraré por los muertos en vida,
por los héroes y heroínas
de capas quemadas por la rutina.

Sangraré por los amores perdidos
en el fondo de un baúl tóxico,
por las fugaces ideas
no ejecutadas por el que dirán.

Sangraré por aquellos que me dan la vida
con condimentos,
que creen en mis destellos de lucidez,
en mi retorcido conocimiento.

Sangraré aunque falle en hacerlo,
aunque el fuego me consuma
y no me purifique.

Sangraré hasta que el corazón se desborde
y caiga desangrado en tu regazo,amor.
Solo en ese momento, descansaré.
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5comentarios 67 lecturas versolibre karma: 107

Pedir perdón

Al saber mis sentimientos
descubriste qué es amor,
al soñar sobre mi pecho,
cómo late el corazón.

De la llama de mis labios,
cómo quema la pasión,
de mi mirada, que nadie,
te va a querer como yo.

De mi boca suplicante,
qué es la desesperación,
del torrente de mis lágrimas,
cómo muero de dolor.

Del olvido de recuerdos,
cuánto daña una canción,
del puñal de tus palabras,
cómo muda mi color.

Y ya vuelan tus promesas,
tus mentiras sin pudor,
en ti queda la altivez,
en mi la desilusión.

Con el tiempo yo aprendí
que habías sido un error,
tú, del amor, casi todo,
excepto a pedir perdón.
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Hojas de sangre

Ellos no lo entienden, no ven el placer,
solo ven un simple lápiz y un ridículo papel.

No pueden, está más allá de sus ojos, de sus sentidos.

No lo sienten, no lo respiran, no lo viven.

Pobres medios o tercios de alma.

Solo algunos pueden entender la belleza de las palabras,
de las frías oraciones, de los fúnebres llantos escritos,
de nuestras almas en vela cada fría y oscura noche,
de nuestros corazones solitarios y nuestros espíritus bellos,
bellos y silenciosos,
que solo en un papel pueden desahogarse,

gritar, llorar, sentir, vivir y sobrevivir.


Dichoso ese papel donde yace nuestra sangre convertida en tinta,
dichosos aquellos, los que saben apreciarlo,
dichosos los que solo de palabras pueden enamorarse,
dichosos los que leen nuestros latidos,
los que en un verso se pueden perder,
sentir y enloquecer, amar y odiar,

vivir y morir en él…

Dichosos ellos, los que escriben su alma.
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6comentarios 54 lecturas versolibre karma: 83

La ciencia del caos

La creación tuvo eso
a lo que llamamos suerte.
Se mezcló con el destino,
cachitos del astro rey glacial
y estupidez atemporal.

Creó una bomba gaseosa
especulándose a si mismo
su implosión.
Esperó y esperó.
Lo hizo lo suficiente
como para que el nacimiento
fuese milagro y le pusieran
uno y mil nombres
que nunca llegó a entender.

Especificaron leyes
del comportamiento universal,
generalizando lo que nunca
pudo ser matemático.
Generaciones definidas a puñetazos,
amores animales
y venganzas de los mismos.
Vaivenes de la artística razón
con alas de cartón metalizadas
para un halcón de cabeza arenosa.

Y entre estos seres de la existencia
anómala del universo
creamos la ciencia del caos.

Esa que dice,
bueno, que interpreto yo,
que el azar se debe estudiar
desde la distancia.

Así que,
si la distancia se la queda el azar,
sera mejor que nosotros
nos peguemos lo suficiente
como para afianzar
que nuestro amor no es coincidencia.

Nosotros no estamos atados a la ciencia del caos.
Nosotros somos el caos de la ciencia del amor.
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5comentarios 73 lecturas versolibre karma: 112

Mi musa

Mi musa está sentada, arriba allá en la rama,
me mira, y me sonríe, pero no se acerca nada,
está muy aburrida, se estira adormilada.

No entiende como quiero sacarle las palabras,
palabras tan sencillas tejidas con su magia.

Mi musa está rebelde, sentada allá en la rama,
me mira juguetona, hace guiños y se escapa.

Me mira desde lejos, se burla y me sonsaca.
Me siento confundida, mi mente está ofuscada,
la miro desde lejos, me pregunto ¿Qué le pasa?

Mi musa vuela libre, y yo intento encerrarla
me mira juguetona, hace muecas y se escapa.

Mi musa es muy coqueta, voluble y obstinada,
se escapa si ella siente que quiero dominarla.

A veces es sombría, a veces es muy trágica
de pronto es muy alegre ayudada por la magia.

Mi musa está repleta de historias no contadas,
ella caprichosa las lanza al aire todas
y grita sonriendo ¿Por qué no las atrapas?

Mi musa es tan traviesa, a veces es muy quieta
A veces exaltada, a veces me sorprende dictándome palabras.
A veces me confunde, y pienso ¡ya está atada!,
me apunta con su dedo negando mi esperanza.

Mi musa ¡si pudiera dormir allí en tus faldas!
sentir que estás atada, y soy dueña de tú gracia,
pero eso es imposible, no existiría la magia,
esa magia con que cuentas las historias, los poemas,
Y dibujas cada letra conformando las palabras.

Mi musa ven aquí, duerme en mí regazo,
déjame peinar tu pelo, descansa tranquila un rato
déjame tejer la trenza con que atrapo tus relatos.
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12comentarios 131 lecturas versoclasico karma: 106

Disipada la mente

días algo oscuros
días cuando canta la paz duermo
noches cuando reina el caos en avernos
anestesia alcohólica
anestesia bendita cuando se complica

Putrefacto corazón muerto
por que vivo el tiempo ya pasó
se oye el sollozo raso
sin ojo y algo tuerto
ciego amor físico
ciego amor abstracto

Encerrado él en forjas
como aquel árbol a sus hojas
pasando el tiempo
para que cambie dicho tiempo
liberado tal que el árbol en otoño
liberado aquel que observó el castaño
él a ella en sus ojos
árbol a otoño en sus hojas

Alma descontrolada y solitaria
olvidas leyes a falta de compañía
añorada más en noches que días
cambiaste tu "es" por un "solías"
en tintas negras quedaste impregnado
cínico aquel amor que yace olvidado.
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HΨPᎾҜRISIS

Calles cerradas
de caridades vacías
por penitencias que asfixian
tus turbias realidades veladas.

No eres el llanto del atrio
ni la letanía en las cúpulas.
No llevas a cuestas
sino tus propias injurias.

Cierras los ojos
y abres tu juicio.
Muestras autocondena a voces
flagelando otras espaldas, mustio.

Guardas la fiesta
y violas el pesar.

Cargas cruces de materia
y en ellas,
crucificas indolente
cada par de huellas
que padece contigo en el camino.

Ahí vas, caminando junto al crío
que desarropado de amor
y frío de trigo
miras siempre sin afán
y abstienes tu vientre de pan
pero le dejas a él
hacer eterno el sacrificio.

Lamentas aquella omisión,
ese crimen, ¡tal olvido!
pero tus ancianos
perecen lejos del fuego
de tu chimenea
y la sinceridad de tu abrigo.

Visitas hasta el séptimo templo
rasgándote las vestiduras
con las mismas manos
que golpean, vejan
y dolor inquieren a las almas puras.

Desprecias las carnes de bestias
y te haces una
cuando de tu hermano te aborazas
y vendes al mejor postor
que tu oscura entraña lavas.

Dos caras de la misma moneda.
Una moneda que no vale nada.
Un valor que pierdes
cuando usas ambas
¡pretendiendo ser humano!
ser humano un día
y el verdugo de todos,
todos los demás segundos
de tus todos pobres años.



Yamel Murillo


Hypocrisis®
Caleidoscopio©
D.R. 2017
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17comentarios 74 lecturas versolibre karma: 90

Te pregunto

¿Quién eres?
¿Una broma macabra del destino,
la respuesta cruel al error dañino,
mi vida entera en continuo desatino?

¿Cómo eres?
¿Como huracán que arrasa mi camino,
el remanso de un lago cristalino,
o el resplandor de un diamante coralino?

¿De dónde vienes?
¿De la noche fugaz de un libertino,
del ardiente averno, del cielo divino,
de las cenizas de un lecho clandestino?

¿Cuánto quieres?
¿Lo que el horizonte al ocaso vespertino,
tanto como la sandez desea al cretino,
o solo lo que el barbecho al campesino?

¿Qué quieres?
¿Hacer que beba de tus labios el ricino,
que sean mis días de rosas y de vino,
estar a expensas de un capricho repentino?

Yo, del oro, soy el vellocino,
soy como el santo bajo el baldaquino,
yo vengo, de algún invierno mortecino,
quiero tanto como un puñal al asesino.

¿Que qué quiero?
¿No lo sabes? Ser tu amante genuino,
en tu cama, cada día el inquilino,
del amor, querida mía, ser tu rabino.
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6comentarios 70 lecturas versolibre karma: 96

Destinos preunidos

Despido el tiempo con creces,
amanece un nuevo día,
impertérrito, duradero,
se jacta de la noche mil veces.
Estalla el esplendor de las nubes,
rayos de fuego, once lunas,
la que falta llueve en mi corazón
las gotas del ser al que te pareces.
Cantos de agua, joven secreto,
traspasa los gramos del ingenio,
pesa los millones de besos
que gesta a lo que me perteneces.
Vidas de ritmo, atestadas de ancianos,
abierto el techo del mundo,
planeta andado por lo titilante,
sangre y amor, ten de mí lo que desees.
Mata el sol, el mítico dios de dioses,
acuna la sal que la arena destella
en los rostros del mundo;
la felicidad, lo que te doy: lo que te mereces.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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2comentarios 32 lecturas versolibre karma: 78

ᖴᒪᗩᑕO

Creía tener un flaco adherido a la costilla de la que yo misma provenía, formando parte de su propio cuerpo...
Me figuraba siendo la gota de saliva resbalando de su boca, descendiendo de la mía hacia mi cuello, las todas y ninguna de las veces que nos besamos...
Supuse ser el punzar de un pensamiento retumbando desde su intención hasta su vientre, cuando sus celos desbordaban el dique y era inútil contener la represa de los que él me despertaba...
Parecía ser insuficiente su voz y su respiración agitada para arañar su espalda al otro lado de la línea cuando el ansia nos exaltaba...
Creía tener un flaco en la costilla; fiel al dogma de ser yo; fiel costilla de las suyas...
Lo sentí, tibieza de mi lengua; el soplo dulce en mi oído, cuando su cuerpo se fusionaba tras el mío y galopábamos juntos al calor de los sueños...
Creía tener un flaco adherido al alma; tanto que adivinase de la mueca de mi boca, emulándole; tanto como para sacar la espina de alguna sospecha que se clavara en mi mente, temerosa de perderle...
Creía tener un flaco estepario; pasional; increpante e irracional a la hora de romperme la soledad a golpe del pudor desprendido de sus manos recurrentes, pero al tiempo, total equilibrio cuando despertaba mi corazón a su consciencia con la ternura estrecha de sus brazos...
Creía tener un flaco que contaba sus historias con mi imagen pequeña mientras con sus dedos me destejía confusa para tejerme de nuevo,
en la madeja de su caricia
más profunda...

Creía tener un flaco que me pedía no marchar.

Creí...

El pulsar de mi labio entre sus dientes
y ese denso sabor rojo sal
me despertaron de pronto
a la realidad...

Creía tenerte mi flaco. Creí...

es que,
aquí estás.



Yamel Murillo



Des-cértidumbres.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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6comentarios 139 lecturas prosapoetica karma: 106

Su elegancia

He aspirado su fragancia,
he sentido su contacto,
me he quedado estupefacto
contemplando su prestancia.

Por alguna circunstancia
permanezco en sutil acto,
inflamado y tumefacto,
inhalando su sustancia.

Ese aroma en la distancia
me acaricia con su tacto,
emulsiona con su impacto
tanto garbo y rutilancia.

Es perfume que se escancia,
y ya nada queda intacto,
si extraes todo su extracto
solo queda su elegancia.
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6comentarios 75 lecturas versoclasico karma: 102

Poesía

"21 de marzo, Día Internacional de la Poesía"

Refleja un atardecer, o le canta a la luna,
duerme al recién nacido con su canción de cuna.
Con una copa, al piano, de su mente al cantante
le brotan en la noche, las rimas asonantes.
Y una lánguida dama, suspira enamorada
si le regalan dulces versos con la mirada.
Es tan suave y tierna, como pétalos de flor,
son las bellas palabras que anuncian el amor.
Es susurro, es arrullo, fontana que te seda,
rumor que te conforta, murmullo en la arboleda.
Dar ritmo a la palabra, dictarla con cadencia,
las musas que te inspiran, del lirismo, su esencia.
La lágrima, el abrazo, besarte, y la caricia
de la seda de tu piel, sentirla con delicia.
Torrente de sentidos, y mucha sutileza,
es describir la vida, con halo de belleza.
El delirio de un sueño, volar con fantasía,
el arduo sentimiento... dime ¿qué es poesía?
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Ventanas Rotas (Tonos Menores)

Sigo viendo las ventanas para encontrarte.
Allí afuera estás tú, perdido por un momento
que ya va siendo largo,
que ya son varios momentos amontonados entre los dos.
Pasa la ciudad enorme y cansada
a la hora de todos los regresos,
y todo me suena muy lejano aunque me orbita.
Sobretodo el cacareo de las gallinas a mi espalda
que hablan de no sé qué tema de fitness y vida sana.
"Este va por la avenida principal?"
Pregunta alguien al conductor,
y yo respondo para mis adentros:
"No, no va".
Y la ventana me sigue mostrando la ciudad...


Lejos está aquella tarde que nos besamos bajo el aguacero
y me apretabas con fuerza las manos,
como para no dejarme ir entre el agua.
Hiciste bien, porque me estaba deshaciendo con tus besos.
Lejos también la noche en que nos conocimos;
aunque me esforcé por evitar tus comentarios,
me daban ganas inmensas de llevarte en los labios
hasta mi cama.
Lejos las pasiones que nos rompían
y las palabras que nos armaban.
Lejos el té de la tarde, los paseos de tu brazo,
los domingos descifrando canciones
entre caricias suaves
y pensamientos profundos.
Lejos esta calle que ahora veo
y que me pasa por el cristal de lo que ya fue.
Y ya no sé, si es cansancio o desazón o molestia o rabia.
No sé si fue este día en la oficina
o es la sonora charla sobre mi cabeza.
No sé si es contigo o es en mi contra.
Pero algo se me viene quebrando.

Sigo viendo hacia afuera para encontrarte...
Te veo!
Pasas de repente como un espejismo,
pero eres tú!
Salgo de mi asiento para seguirte con la mirada
y saber si eres real.
Eres tú, sí, pero de un pasado distante,
porque sonríes como hace meses no te veo sonreír.
Eres tú, sí, eres tú.
Y me esfuerzo por grabar tu rostro en mi memoria.
El fondo de autobús me separa de ti
y de tu mágica sonrisa algo petulante pero bonachona.
Y ahora eres más parte de mi
de lo que serás esta noche cuando duermas a mi lado...

...Quién era ella!?

(Puedes ver en mi Blog la colección Tonos Menores a través del enlace: letrezuelasdesdeabajo.blogspot.com.ar/2018/04/ventanas-rotas-tonos-men)
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