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Mi deseo

Hoy mi deseo lleva tu nombre
pintado en mi cuello,
colgando en la espalda,
del pelo que en tu cama se enredó…

De mi piel y mis lunares
quisiste apoderarte,
intentaste contarles
pero el deseo en tus dedos,
curiosos nos ganó…

Y tu nombre en mi cuerpo,
y en mi boca tus besos,
y en mis manos secretos,
de cada caricia que te amó…

Y en mis labios
el calor de tu boca,
que con besos obscenos
tu lengua probó…

Y mi deseo lleva tu nombre
y brota en mi piel
en cada poro,
que brilla llamándote
en el idioma de la desnudez…

(Lola)
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A quién?

.
A quién le importa si te amo?
si me quieres, a quien?
si tus labios acaso me besaron
ni cómo, ni cuando…

A cuántos, si de tu cuerpo
hice versos inspirados
en caricias de tus manos?
o con sólo mirarlo,
y si tus ojos
derritieron de deseo mi cuerpo
y fue nuestro ese instante…

A quién le importa de nosotros ?
más que a vos, más que a mi,
cuando solos, cuando juntos,
nos amamos
así…

Lola Bracco®©
.
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9comentarios 121 lecturas versolibre karma: 102

El sol sale para todos

El sol sale para todos. I

En aquellos años él estaba desierto, se sentía niño franquista y explotado, era la época del desespero la agonía y los desengaños, siempre cogía con sus manos, las herramientas de trabajo, aunque muy joven tan solo 9 años ya sabía del dolor y la pena, sus angustias y su soledad le acompañaba, estando junto a sus padres y hermanos, pero triste y recogido en sus pensamientos.

Un ser delicado y bello tierno y deseado, asustado, por su sentir desde hace 3 años, el tiempo cuando su mente empezó a sentir sus primeras emociones y felicidades furtivas, escondiéndose, sintiéndose culpable cada día, tan extraño y extranjero se sentía, que sus delirios e imaginación le transportaba, a un paraíso falso y sin ley.

Allá en los campos extremeños donde vivió de niño, el experimentó la sensaciones más bellas, juegos con sus amigos, ese paisaje lleno de olores salvajes, y ese olor a tierra mojada cuando pasaban las tormentas de verano, el tacto de los cuerpos nocturnos, las primeras caricias furtivas los besos, con los primeros escarceo y primarios del sexo.

Su educación fue mermando pues, no tenía tiempo, y el poco tiempo que fue a las clases, fue maltratado por sus profesores y tutores, tenía pánico ir a la escuela, por ese motivo no aprendió nada en las aulas, estaba el verdugo, con su palmeta y frustraciones, para desahogarse con los más débiles e indefensos. La faena le ocupaba la mayoría de las horas del día, su jefe le daba de comer casi a diario en su casa, era su salario y unas cuantas monedas que llevar, como ayuda a la casa de sus pobres padres.

A los 14 años, cuando aprendió a escribir y leer, se leía todo lo que le caía en sus manos, cuentos, libros, periódicos y revistas, aturdido y sin salida, dormía poco y su diversiones nulas, le gustaba la música, el baile, el arte, la poesía, sintiendo gran dolor por todo los que sufrían a su alrededor. Nunca entendió porqué le pasaba eso, era joven y los de su edad se burlaban de él, jamás le animaron los mayores, al revés se oponían a sus sentimientos más profundos y cotidianos, lo ridiculizaban y marginaban, no era como ellos, amaba a los vecinos, los amigos, hombres y mujeres, animales, la naturaleza y sus paisajes.
Como carne apaleada, muchas preguntas sin respuestas, andaba solitario por las calles de su ciudad, volaba con su imaginación a lugares remotos, lleno de luz con su verdad.

Sentía un amor prohibido sin fronteras ni vallas, ni alambradas, sin barrotes de hierros, que le frenara, él es feliz por dentro en secreto, no puede exteriorizar sus sen tires, está desbordado de amor, bellista por fuera y por dentro, entiende ahora esas miradas furtivas, que esos mayores le dedicaban a su paso, comprende todo lo que sucede a su alrededor, pero sigue su tristeza en soledad, se siente único, cree que no hay nadie, nada mas que él, en esta tierra inhóspita que le ha tocado vivir, con guerras, odios y hambrunas.
Sus herramientas sus manos.
Continuará…
El sol sale para todos.
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3comentarios 74 lecturas relato karma: 66

Entre mis manos

Entre mis manos te sostuve, cuando tus fuerzas te fallaban.
Entre mis manos te sostuve cuando otros brazos cayeron derrotados.
Entre mis manos te sostuve cuando el mundo se rindió, cuando tú te quedabas débil y cansada de luchar. Tú, que siempre caminabas con la cabeza en alto, sin agachar la mirada. Pero ahora solo miras tus pies, el suelo. Tus ojos se esconden de la mirada del mundo.
Escondes el dolor, la soledad y una mochila llena de sentimientos que no quieres mirar a la cara. Cobarde te has vuelto que escondes tu mirada.
Entre mis manos te sostuve cuando la noche llegaba y no querías dormir. Te daba miedo dormir. Te daba miedo cerrar los ojos y empezar a soñar. Irónico, ¿verdad?
A la gente le gusta soñar, muchas personas se mantienen a base de sueños. Pero tú… cada vez que cierras los ojos tienes pesadillas, de esas que te hacen despertar gritando.
De esas que más de una vez te has despertado llorando o con un nudo en la garganta que te impedía respirar bien.
Entre mis manos te sostuve cuando tus noches solitarias te atrapaban y no te dejaban descansar. Cuando por la mañana tus apagados estaban secos.
Entre mis manos estabas tú.
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2comentarios 112 lecturas relato karma: 39

Quizás

Simbad el marino,
quizás Willy Fog,
Lawrence de Arabia
o el gnomo Gruñón,

puede que Espinete,
o en pleno esplendor,
Alaska y su bola
que lo adivinó.

¿Sería Chanquete?
¿Sería el temor
que "El exorcista"
en mi cuerpo infundió?.

Quizás sean la pista
"Los Goonies" o "ET",
o el ciego budista
de "Kung Fu" tal vez.

Madona, Mecano,
Sabina o Buñuel,
quizás Michael Jackson,
los Beatles también,

No hablemos de Lorca,
Quevedo o Dalí,
Beethoven y Mozart
y genios así.

Y más Buenafuente,
o Pepe Rubianes,
o Eugenio de frente
y su copa en los bares.

Quizás todos ellos
inspiren en mí
poemas de ahora
que son lo que fui.
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18comentarios 131 lecturas versolibre karma: 99

Allá

Allá donde el hombre llora
donde se reconoce ser
viajando a través del tiempo
sin horas,
Allá en las nubes donde sueña
sin sueños,
donde llora sus horas
en tumbas de fiestas y flores
hombre invisible quedando huellas
en el aire.
Lejos, paso a paso sin caminar,
huyendo del miedo, ese que le resta
hasta la muerte,
Allá en la barca sin remo ni
agua,
arañando la tierra con sus uñas y manos,
ojos cristalizados de sal
acuosos y bañado, miserias, dolor y dudas.
Hombre, desnudo carne apaleada,
esclavo manipulado,
sin desarrollarse,
allá en el horizonte vacío.
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4comentarios 67 lecturas versolibre karma: 88

Ladera abajo

De caminar descalza transformé mis pies en raíces. Más aferradas a la tierra que la propia roca.

Entre campos de algodón dejé retales de mi vida. Sin tintes. Al natural.

Encharcado se vio mi pequeño órgano de percusión. Como una batería, late al ritmo de las letras.

Se han caído ladera abajo. El abecedario entero se ha enredado entre la maleza, a veces una "te" se ha quedado prendida de un "quiero", cada una en un arbusto. Entre zarzamoras y brezos.

Tengo espigas entre el pelo. De dormir mirando el cielo al raso. Abrigada con deseos. Desnuda. Sin ropa.

Soy náufraga de promesas. Sin bote salvavidas. Lanzando botellas repletas de mensajes al mar.

Aún bebo miel con hierbabuena. Se me eriza la piel. Mis manos no están muertas.

Con ellas sostengo mi lápiz.

Aún me derrito en versos.

Aún me tatúo con ellos.
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19comentarios 103 lecturas versolibre karma: 106

Tus Manos

Ven aquí amigo mío,
déjame tomar tus manos y
ver tus palmas, no te haré
lectura en frío,,, sólo déjame
sentir la luz que irradian tus
líneas y escuchar las historias
guardadas que tienes en cada
una de ellas...
Cuéntame del poder que han
hecho mil maravillas y del
fruto de tu incansable esfuerzo
que han formado los sueños de
tus hijos, y del cariño y protección
que les has dado a las ovejitas
de tu redil...
Déjame mojar con el rocío de mis
ojos y besar con mis labios tus
hermosas manos,,, y si crees que
de algo soy digna, recibe de mí
este elogio de mis cajones secretos...


Letizía Salceda,,,
25/04/18
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16comentarios 98 lecturas versolibre karma: 120

Tan naíf

No consigo atajar la muerte
sólo partes del camino,
tengo escondido en la trastienda mi bienestar con el mundo.
Nadie le pide explicaciones al cuchillo por quien lo utiliza
si soy un asesino es por inercia
el tiempo mata con manecillas
y casi sin violencia.
Exponen el arma del delito en sus muñecas
yo no sé ni en que año vivo
las mías acompañan lo que quieren decir mis manos.
No me parece creíble,
no me gusta nada de lo que escribí
a veces quisiera prohibirme
este sentimiento tan naíf.
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5comentarios 63 lecturas versolibre karma: 99

Antes del Alba

Que me sostenga tu aliento
Que me sostenga la noche
Que me detenga tu sueño
De pinos y bosques

Todavía me acuerdo
de cuando comenzó el mundo
y éramos peces nómadas
buscando alimento

Recuerdo nuestro camino oscuro
los mantos estelares
de las luciérnagas cuando cantaban
pero eso fue hace ya tanto…

Donde estaba el océano
ahora hay concreto
ahí donde se ocultaban
los felinos queda su lamento

Entre los árboles,
donde pernoctaban los
mamíferos gigantes,
sólo hay nubarrones

Son cúmulos tristes
que ya no alimentan a nadie
ni al río, ni al pozo
se han bebido todo
en busca de oro

Y todavía me acuerdo
que ahí donde observas
tu dichosa morada,
había un espino que albergaba
a una serpiente de mil vidas
que se estiraba preciosa
cuando el sol se ocultaba

Yo me acuerdo tierra amada
de cuando sólo éramos
peces, yo me acuerdo…

De antes de mis manos
De antes de mi cuerpo
De antes de la noche
De antes del alba.
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Me extingo dulcemente

Hay días que la pena se agiganta
recorre las arterias de mi río
confunde mis diagramas encerrados
retuerce mi garganta con sus manos
y muero
agonizo lentamente
con mi esencia vacía de estertores
de ansiedades anémicas
vaciándome de todo lo que he sido

Penetro en mi coraza apadrinada
por dioses y demonios enjaulados
cerrándome las puertas de lo cierto
abriéndome la puertas del averno
y expiro
me extingo dulcemente
con mi daga hundida en mis entrañas
en mi alma insurrecta
que aún quiere colmarse de alborozo




Beatriz Ojeda
Copyright 2008 Derechos reservados
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Inesperadas

Inesperadas,
las cálidas manos
de la peluquera.
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Aquí

Aquí, donde se posa mi mano
me bombea un latido sordo.

Aquí, donde empieza el descenso
quiero tus besos en cadena.

Aquí, en la cima de mis abismos
sobrevuela una locura
que se ha caído de mi mente.

Aquí, es donde quiero sentir
el aliento de una noche
que me traiga la luz
que llevas puesta entre tus manos.

Justo aquí …


{0x1f4f7} vía @restot50
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5comentarios 118 lecturas versolibre karma: 39

No necesitamos héroes

No necesitamos héroes
que nos salven de nada,
sino manos tendidas,
manos entregadas
hacia otras manos que esperan
desde la intemperie helada
un calor que no llega,
una llama,
una esperanza.
No.
No necesitamos héroes
en nuestras flamantes democracias.
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4comentarios 246 lecturas versolibre karma: 61

Manos

Fue una caída desde los abismos.

Contemplar durante tanto tiempo
de frente a la tristeza,
encarcelarla entre las costillas,
entender su lengua en otras lenguas.

Confundir la ausencia con el humo,
contemplarte invisible,
descubrirte ausente de la muerte,
quizá también de cualquier vida.

Endeudar promesas
cuando los cerros sueñan ser peñas altivas.

Por veredas
y hayedos incendiados de otoño,
bajo el baile de cenizas,
ante la esquiva mirada de tus abedules...
Así el viento vino a encontrarme desnuda.

Resurgió de entre las ruinas de esta ciudad muerta de miedo
el gorrión anunciando la mañana.

Bostezaban aún los sueños.

Tan sólo el sol pudo verme partir desde la cumbre.

Abandonadas gimen ahora las noches sin dormir.
Las ojeras que cuidaron de mi cuerpo desnutrido
andan hoy velando mi despedida.

Y así de pronto
aparecieron de entre el fango
manos sinceras,
manos centenarias,
dulces manos de seda.
Dedos de mimbre y agua.

Manos al borde del precipicio
sujetando mi sonrisa.

Manos que más que manos
parecen sueños.


Y así como quien grita en los techos del universo.

Y así como quien hace parpadear de vez en cuando a la luna,
me encontré volando cometas en tu cielo abierto.

La antesala de la muerte
es el silencio de palabras que naufragan
entre los colmillos.
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2comentarios 146 lecturas versolibre karma: 52

No hay días grises

No hay días grises
en el fondo de tus ojos,
ni tormentas que tus manos
no sepan calmar.
No existe el abismo
si camino a tu lado,
ni el tiempo erosiona
la dicha de amar.
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6comentarios 489 lecturas versolibre karma: 63

Poema

Has tenido un poema entre las manos.
Te has paseado por todas sus esquinas
resiguiendo el perfil de su presencia,
blanco roto, seda irregular al tacto.

Se ha dejado el poema acariciar por ti
relieve creciente de un verso llano.
Curvas de nivel acotando estrofas
libres de métrica rehenes de tiempo.

Has masturbado sus palabras, sus versos
El placer ha traspasado la estrofa
de las manos de quien escribe
corriéndose la tinta entre tus manos
y todos sus silencios en la sombra.
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Tus manos, mi falda

Dejaré que vuele mi falda,
que el tiempo se pasee
por mis piernas desnudas.

Dejaré que el viento me susurre,
todo lo que el sol me grita
y yo no oigo al cerrar los ojos.

Dejaré que tus manos sean
la falda de mis sueños.
Y cuando el sol se apague
dejaré quizá, de sentirte.
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Desaparecida a la vista

Tienes manos de artista;
de pintora y de pintura;
de escultora y de escultura;
de pianista.
Pura fragilidad es la pista.
Fuerza, presencia y esgrima.
Danza ballet y sevillanas,
cándida batuta en llamas.
Alto en el cielo cantas.
En el suelo, tierra,
raíces calzas.
Eres en ti una serenata.
Eres sinfonía y mil arias.
Tan divina, tan humana, tan musical
y a tal distancia…
que te pierdes a la vista.
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4comentarios 212 lecturas versolibre karma: 72
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