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Decirte adiós es el mayor de todos mis miedos

En tu ausencia

-y yo
no lo sabía-,

si todos mis sentidos hablasen

seguro
que gritarían.
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4comentarios 74 lecturas versolibre karma: 107

¿De qué sirve huir?

La tarde despuntaba como una triste alegoría del alba. En su claridad todavía potente un niño paseaba, explorando el pisar del suelo, el crujir de las ramas y el revoloteo de las aves. Caminó y caminó hasta que el camino se encontró frente a un espejo en el que se hundía y se perdía. La tarde era clara, no parecía que la noche aguardaba, siempre escondida, siempre tan poderosa. El niño jugaba con los brillos y relámpagos de aquel espejo que reflejaba más de lo que realmente había con una sinceridad cegadora. El niño perturbaba los reflejos y nada pasaba, pero llegó para apoderarse de las aguas el brillo de plata de la luna. La noche se acercaba pensó el niño, pero la noche ya estaba allí, huyó por el mismo camino intentando que la noche no se acercase, mientras una garza, el último ave del cielo, volaba, la luna vigilaba.
El niño corría, jadeante exploraba los silencios del bosque y los ruidos de la noche. Lo que dejaba atrás lo perseguía y acechaba, maldito camino de huellas y recuerdos se decía. El niño corría y corría, pero el camino siempre lo seguía, le tocaba la espalda y le susurraba: soy la sombra que acecha y el miedo que persigue. El niño seguía corriendo y tuvo horizontes nuevos, pero siempre el mismo camino le desgarraba la espalda. No tenía ninguna posibilidad de escapar, salvo, tal vez, dejando de huir.
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2comentarios 58 lecturas relato karma: 73

Óbito vital

Desde que perdemos la inocencia de nuestra niñez, comenzamos a angustiarnos por el futuro y la muerte. La obsesión por el fallecimiento nos nubla el espíritu y arraiga en nuestras más profundas entrañas, tornando de un matiz oscuro y lúgubre la esperanza.
A causa de este miedo perdemos oportunidades, ocultamos sentimientos, dejamos de disfrutar de la vida y olvidamos lo más importante, lo que todos merecemos, olvidamos vivir.
Por esto he de decir que debemos aprovechar al máximo cada segundo de cada minuto de cada día, pues, como ya es sabido, este podría ser el último.
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sin comentarios 25 lecturas prosapoetica karma: 67

Miedo

Miedo que penetras en mi alma,
adentrándote en mi sangre, que envenenas,
que me dejas en un hilo, que me arañas
y me pintas hoy de gris la primavera,

eres turbio pensamiento de la duda,
despertar maldito de una luna llena,
esperanza prohibida, sutil desengaño,
rescoldo de un verano que me encela,

miedo oscuro, miedo negro,
sombra de una sombra en las callejas,
miedo triste, miedo serio,
espera de risas junto a las aceras,

vete de mi lado, déjame en silencio,
que es malo perderse contigo a la vera,
libérame el alma, no cuentes historias
que siempre se acaban con dulces tragedias;

miedo que penetras en mi alma,
adentrándote en mi sangre, que envenenas,
déjame una vez, una vez sólo,
llenar de colores esta primavera.

De "Cuadernos de Poesía" (laciudaddelasnubes.com/category/cuaderno-de-poesia/)
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Miedo al blanco

Escribir lo ocupa todo.

Me ofrecen una copa, unas líneas de sucia nieve,
pero ya soy otro tipo de loco.

He cerrado con trabajo duro las puertas
de los paraísos artificiales
y ya no se me caen los ángeles.

En cuanto a volver a amar otra vez
no tengo la respuesta;
sólo el miedo que junta mis labios
con la pasajera huella
de una sombra.

"Ella es demasiado buena para mí",
cantaba Chet Baker con dulce oscuridad
poco antes de caer con su música
desde el balcón de un hotel barato.

Pero la poesía lo ocupa todo.

Después del huracán
que se llevó mi vida
sólo ella y yo quedamos en pie.

Contra el miedo, el vacío y la rendición,

escribir,
escribir es mi arma,
escribir es mi arma blanca.

Yo no compro poesía,
yo le vendí mi alma.
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El Vilo del sueño

Despierto creo estar, siento los latidos suaves del corazón, sonido inquietante, altera mi razón.

El cuerpo en la cama se estremece de dolor, en vilo estoy, que maldita sensación tan extraña que me causa estupor.

Observado me siento, desde algún rincón de la oscura habitación percibo un aire cálido, creo es el resuello de alguna aparición.

Tengo el cuerpo anclado a la cama, en el pecho siento frío y un peso enorme, aplastante, que me deja sin respiración.

Quiero escapar de esta situación, esa incertidumbre que cada madrugada irrumpe en mis sueños, provocando miedo y dolor.

El monstruo de los sueños ha vuelto, cubre todo el espacio con su olor, no explica nada, me observa, su mirada perturba mí razón.

Con el cuerpo paralizado estoy, sufriendo una vez más esa horrible sensación, y mis pensamientos activos, intentado huir de esta prisión.
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2comentarios 52 lecturas relato karma: 74

Un vivac bajo la cama

Tengo miedo de que la rabia
monte un vivac
bajo mi cama.

Tengo miedo
de que las palabras desaparezcan
y se ensanchen los músculos.

Tengo miedo que los objetivos
no se avisten en el horizonte
y se larguen en pantalones nuevos.

Al rozar la meta te relajas
y cuando levantas la cabeza
ves que se ha trasladado
cien kilómetros más allá.

Tengo miedo
que la infancia de mis hijos
se desvanezca.

Tengo miedo
de convertirme en una pieza del ajedrez
de los que de todo tienen
y duermen bien.

Había una vez tres cerditos
que mejor o peor
diseñaron una vida,
con lo que no contaban
es que la manada de lobos
crecía y crecía
y sin hacer nada
su boceto engullían.

Tengo miedo del miedo,
ya el cemento está por las rodillas,
y sí, somos un punto más,
un número más,
protagonistas amordazados
en este film de terror.
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2comentarios 102 lecturas versolibre karma: 68

En la iglesia...

Soledad oscura,
clemente silencio,
lo que necesitan,
mi mente y mi cuerpo.

En la fría iglesia,
el solemne templo,
entre sus paredes
resuenan los rezos.

Los rezos de monjas
ocultas tras velos,
que elevan sus voces
clamándole al cielo.

Y por las vidrieras,
que son sus luceros,
los rayos del sol
dibujan senderos.

Senderos que llevan
a mis pensamientos,
por otros caminos
que encuentren los sueños.

Titilan las llamas
de velas con fuego,
trazando en las sombras
murmullos inquietos.

Las sombras que esconden
profundos lamentos,
de los tristes fieles
que ven todo negro.

Y el cirio se apaga,
susurran los vientos,
el humo se eleva,
perfuma el incienso.

Frente a su retablo,
medieval y austero,
el ara imponente,
vestigio del tiempo,

donde se proyecta
simbólico el cielo,
sobre el duro banco,
al Dios del madero,

contrito y medroso,
faltando el aliento,
a ese Dios anónimo
hincado en el suelo,

con la voz gastada,
apretando el pecho,
al Dios en que creo...
le cuento mis miedos.
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2comentarios 61 lecturas versoclasico karma: 74

Atrapada

Atrapada entre despojos
que la vida va tejiendo
lento, suave,
a veces miedo
oscuridad y deseo,
temblando de desamor
entre suspiros de hielo
que queman como diablos,
que mueren con cada beso,
entre sábanas roídas
por abrazos sin consuelo
en un duelo que no acaba
cuando en la noche callada,
en mis sueños yo te sueño.

María Monteguer
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2comentarios 79 lecturas versoclasico karma: 59

Soy una gota de agua en un vierteaguas

Soy una gota de agua, pero no resido en la inmensidad del océano. Vivo en un vierteaguas. Me aferro a la porosidad de mi sustento aunque sé que no es eterno. Ese es mi suelo: tribulación y desconsuelo.
Voy en busca de un asidero que me corone como un Ser imperecedero. No quiero vivir en un atolladero que me hostiga todos los días con mirar arriba.
Demudó el cielo raso y claro, ¡ahora está encapotado! Mi mundo bucólico quedó expirado, en breve mi vida será tornado.
No puedo parar la avanzadilla de la tediosa camarilla. Los truenos me advierten la llegada de la emboscada. Debo formar barricadas, me niego a caer en la nada…Me espera una vida aciaga.
No quiero abandonar el vierteaguas, allí quise fundar mi propio reino; un pequeño lago que sólo en sueños logré atisbarlo. Es un bello recuerdo idealizado en un anclaje amado. Vacuos deseos malogrados, vetados en rictus de agrado.
El descenso será inmediato, el cielo relampaguea imperioso por desatar su marea. Esa fuerza condensada cercenará mi dulce morada. ¿Y dónde vagará mi alma varada?
Quisiera que hubiera una balaustrada que me eximiera de una vida frustrada. ¡Sí, eso! ¡Una mágica balaustrada; perlada de polvos de hadas!
Pero yo no puedo fabricarla, sólo soy una gota de agua en un vierteaguas y nadie acude a mis plegarias.
Y en un vano intento de arraigo ¡CAIGO!… Es un sustento insurrecto al sosiego. Me aterra más el vacío que llegar al suelo frío.
Ahora mi vida transmuta. Me hallo inmersa en una siniestra gruta; sin sol ni luna. Avanzo sin cordura, sólo con la hambruna de vivir mi próxima aventura.
Y no me detengo, se apodera de mí un sentimiento contrafóbico con bravura.
¡A lo lejos hay luz! Y detrás de una duna otra gota de agua me saluda.
¡Tanto miedo que tenía de caer al suelo y estoy viviendo en mi idealizado reino!


Marisa Béjar.
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7comentarios 91 lecturas prosapoetica karma: 77

El terror al miedo

Y agacho la cabeza una vez más.
Por miedo, capaz, por respeto, quiso pensar, hasta que se autoconvenció de que era ella el problema y de que estaba equivocada.

Había tenido un momento de lucidez, donde parecían salir a la luz ideas brillantes tal vez, ideas positivas, o al menos, eso buscaban.

Terror sentía a la hora de exteriorizarlas, capaz en el fondo compartía sus ideas, capaz no, y con una voz muy baja las decía en voz alta.

“¿Para que...?” Se preguntaba, “… ¿para que abrí la boca?”

Y comenzaba.
Esa catarata sin fin de exabruptos y calificativos irreproducibles, donde básicamente, se la trataba de inútil, incompetente, incapaz de pensar.
Apagándole las ideas como quien tira un cigarro encendido al agua...

El tema era que si. Pensaba. ¡Y cuanto pensaba!
Pensaba distinto que él.
Escuchaba distinto que él.
Y ese era el problema.
No era como él quería.

Siempre terminaba alteraba su plan a largo plazo, sus ideas, sus ocurrencias. Nada podía salir mal, ni nada agregarse a esa lista perfeccionista

Bajo la cabeza.
Ella tenía la culpa.
Otra vez estaba equivocada, según él.

Bajó la cabeza una vez más, sabiendo que nada de lo anterior era cierto.
Sabiendo que esa agachada, era el inicio de un levante eterno.
Sabiendo que no iba a bajar la cabeza nunca más.
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El miedo

El miedo es el mejor distractor para enredar
lo que se arriesga para poder vivir,
es por eso que te engañas creyendo todo
lo que observas desde la ventana del autobús
de la desdicha que te agobia siempre de prisa.

Tal vez no alcanzas a observar a la distancia
los rostros borrosos de cada uno de ellos,
no tienen para ti una cara clara que puedas
recordar el día de mañana cuando necesites sentir.

Nunca podrás desahogar a un Páramo inundado
con más agua.
Nunca podrás vencer al odio con más odio.
¿Dónde termina tu Odio?
Termina en el torrente de fuego que hierve
en las entrañas de la nostalgia que abandonaste
para ya no tener que sentir más dolor.

No te conviertas en ese intento que solo consigue
seguir siendo prisionero de sus propios deseos,
huye de tener que ser tu propio enemigo
aquel que no aborrece el camino marchito
que te lleva a la misma desintegración del no ser.

¿Cómo podrás sanar sin ser magnánimo en un camino de reconstrucción que parece que no aparece?

Nunca la oscuridad podrá expulsar a la esperanza
que brilla en la intensa oscuridad.
Nunca se vence a la oscuridad con más oscuridad.

Solo el amor que florece sin sufrimiento
puede eliminar la necesidad de tener
que resolver a un rompecabezas
que nunca se dará el permiso para unirse así mismo
en un camino que debe andar.

El miedo es el mejor vendedor de promesas falsas,
el miedo siempre tiene hambre
de cada una de tus palabras frágiles
que se tambalean en el intento de no mentir.

Nunca podrás vencer el miedo con más miedo.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
14/09/2017.
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6comentarios 201 lecturas versolibre karma: 90

Contra el miedo

Mirando al sol

las sombras caen detrás.

Sigue sin miedo.
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sin comentarios 80 lecturas versolibre karma: 59

Salir a luchar

Llaman peligro
a abrir los ojos.
Pavor a observar
las mentiras tras las máscaras.
Ellos.
En su zona de tranquilidad,
en su conformidad, su monotonía,
su asentir contínuo, su triste acomodamiento.

Llaman peligro
a arriesgar la vida,
¡cómo si no fueramos a morir algun día!
Peligro el salir al mundo y huir a lo desconocido,
a enfrentar lo mórbido, lo cruel, lo injusto,
lo que nos escondieron tras una simple cortina.

¡Peligro!, gritan si destapas el velo,
si no te agachas y sellas tus labios.
¡Peligro!, al descuidar la futilidad,
lo inútil, lo estúpido, lo vulgar.
Pues peligro, yo te abrazo.
Yo te ansío con mi alma.
No me importa enfrentarte, luchar,
si eso supone no sentarse,
siendo ciego y sordo.

No quiero vivir más engañado;
por mí, mi conciencia,
mis vicios y mi embobamiento.
Adiós, antiguo yo.

¡Peligro!… ven.
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1comentarios 32 lecturas prosapoetica karma: 49

Kamikazes tatuados

Y fundirnos en un choque de miradas,
besar todos tus lunares
mientras acaricio tus cicatrices
mientras dibujo tus tatuajes sobre tu piel,
con la luz apagada,
y encuentro tus puntos débiles
esos que te hacen estremecerte.

Apoyarme en tu pecho
y respirar al son de tus latidos
diciendo que me voy a dormir
aunque sé que no quiero soñar
porque ya lo estoy haciendo.

No dormir pero no estar cansada,
quiero aprovechar cada instante de tu mirada.


Esos labios que siempre incitan a besar, esos labios que me hacen temblar.
Son las 6, la hora perfecta para verte amanecer
y los atardeceres a tu lado...
esos si que son mágicos.

Quiero al miedo de aliado
porque gracias a él hoy duermo a tu lado.


Aunque vayan desapareciendo los miedos,
el más grande (que a la vez era deseo) se ha cumplido ya.

Estoy volando tan alto,
conduciendo tan rápido,
tan borracha,
tan sin cinturón,
tan sin paracaídas,

que sé que el aterrizaje forzoso no va a acabar bien
pero me da igual
porque he disfrutado tanto de tus miradas
que las sonrisas tontas serán mi colchón.

Mentirnos con te odio mientras susurras un me encantas
y así, casi sin querer pero queriendo
me he vuelto una kamikaze
llena de misterios que para ti ya no lo son,
así, casi sin querer pero queriendo
me he enganchado a tu sabor
a la adrenalina de tus besos
y no quiero ninguna desintoxicación.

Quiero que se me siga acelerando el corazón cuando te tengo delante
y que no huyamos por caminos separados.

Quiero ser amiga mientras te beso la espalda
y quiero ser mucho mas cuando chocan nuestras miradas.

Prefiero sufrir cuando te vayas por seguir acelerando cuando me decían que pisara el freno,
a no haber cogido impulso cuando el destino me gritaba que te besara.

Me he quitado la coraza, he desnudado mi alma y que bien sienta dejarse llevar sin ninguna carga.

Y aquí estoy, escribiendo líneas sin sentido, caóticas, pero cósmicas
siempre pensando en el próximo momento en el que nuestras miradas vuelvan a conectar.

¿Me preguntas si te quiero? Busca la respuesta en mi mirada.
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Canto a las Furias

Si me vais a hundir, consejo os doy,
venid con todo o no me toqueis,
venid con todo o dejadme libre.

Traed bombas, armas y cañones,
traed de Varo sus legiones,
traed centurias, ejércitos, mercenarios,
traed lo que sea aún de mayor escarnio.

Ponedme a luz y sombra sin agua ni fuego,
exigid al Senado algún decreto,
enterradme en un túmulo, arrancadme los sueños,
usad perros de caza, usad puñal y veneno.

Allí donde caiga mi cuerpo,
allí dónde esté mi entierro,
sabrá bucear por la tierra,
sabrá deshacerse su peso.

Echará nutridas y anchas raíces,
nacerá árbol de venenoso tejo,
y sus ramas gritaran pecados,
y sus frutos matarán a los cruentos.

De entre sus raíces nacerá por mi sangre,
un río de ponzoñoso veneno,
amamantará víboras, escorpiones,
que arrancarán vidas con su beso.

Entre sus ramas anidarán por gracia
todo pájaro de mal agüero,
cornejas, cucos, buitres y cuervos,
gritando todas el homicidio hecho.

Los frutos de ese árbol
en tierra darán sustento
al cuerpo de todas las Furias,
al centro de todos los miedos.

Y sus bocas, desencajadas,
devorarán a todos los que un día,
decidieron matar a mi cuerpo,
para dar a mi alma venganza en lo eterno.
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Qué te da miedo?

¿Qué te da miedo?
No es por preguntar, se lo que temes, yo también lo he sentido.
Perderte, tu norte.
Qué sociedad tan injusta. Nos han hecho creer que esa es la dirección correcta, cuándo lo que necesitamos primero, es la brújula.
¿Qué te da miedo?
Romperte. Quebrarte.
Qué sociedad tan injusta. Nos han echo creer que caer, es sinónimo de fracasar, de parar. Cuándo la realidad es que después, sales mejor de ese mar de trozos.
¿Qué te da miedo?
Apostar
Repito; ¡QUÉ SOCIEDAD TAN INJUSTA!
Nos han hecho creer que los vicios se deben dejar, lo que nunca nos han explicado es que el amor es una excepción. Es el mayor y el mejor de los vicios.

Busca qué es lo que te da miedo y rómpelo
o de lo contrario....
seguirán paralizadas las manecillas de tu reloj.
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6comentarios 140 lecturas versolibre karma: 76

Miedo

Miedo.

Aparece por sorpresa
Sin querer
Entre mis letras.

Le dedico algo escrito,
Prosa o verso,
No lo sé,
Pero en forma poética.

No tengo miedo,
¿Debería tenerlo?
-Asiente La Parca a mi lado-

El tiempo se me acaba
Y no he podido siquiera
Ver nuestro árbol
Una vez más.
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15comentarios 116 lecturas versolibre karma: 94

El frío que viene

Es la negación de la negación,
una especie de fe ciega,
el inconformismo del corazón
que mantiene un soplo de esperanza.

Mi huida febril de la realidad
olvidando que la vida no es para ilusos,
los sueños que mueren en la orilla
cayeron antes en la trampa del miedo.

Mi nuca limpia espera un golpe seco,
viene aunque no lo quiera,
llega sin saber bien cuándo,
algo avisado, y nunca preparado.

Así, cuando suena la sinfonía de mi lamento
las manos me tiemblan como una señal,
son el preludio del viento frío
que roba la primavera a las flores.
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4comentarios 101 lecturas versolibre karma: 79

Valor

"Póngame un camino equivocado; con extra de kilómetros, para pagar el arrepentimiento a plazos". Me he dejado a la mitad tantos de esos, que estoy empezando a ser partidaria de tomar el trago de valor -que sale mucho más barato-, por amargo que sepa, para mirar al miedo a los ojos y soportar todo lo que eso conlleva; incluido el buen sabor final de boca.
Claro que cuesta hacerse amiga del lobo que amenaza con morderte, no lo hagas.
Y no lo mates, no hace falta.
Mientras no coma más que tú, no tienes que preocuparte por nada.
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2comentarios 62 lecturas prosapoetica karma: 73
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