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Dos de azúcar, por favor..

Remuevo el café
Con mi dedo...
Te has llevado
La cuchara...
Dejando azúcar
En un sobre..
Que esparciré
Sobre la cama...
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21comentarios 119 lecturas versolibre karma: 112

• efímero sesenta y dos •

No me arrepiento de las reconstrucciones que se han llevado a cabo en mi interior con el fin de sobrevivir a cada terremoto experimentado. No sería justo para la niñez que me arrebataron ni para la mujer guerrera que me he armado.
No me arrepiento de cada paso en falso, de cada promesa yéndose con el paso del tiempo ni de cada decisión errónea. La agonía me ha obligado a tomar caminos escarpados que me han llevado hasta -he de suponer- mi yo idónea. O eso quiero creer.

Me miro en el espejo y a veces lloro por dentro por esta niña encerrada ahora tras la jaula del miedo que se niega a salir de nuevo... le ha causado tanto daño cada vez que lo ha hecho: no la culpo, así que no le riño, no me muevo.

Me veo sosteniendo destrucción entre mis dedos, música casi desconocida sale por mis auriculares y gemidos irreconocibles surgen de mi boca, cada vez con menos vergüenza y más valentía. Con menos inocencia y más garra. Las acciones que ahora me caracterizan son las de esa mujer que, a zarpazos sin tregua, la han obligado a moldearse... ¿debo entonces sentir esta tristeza?
Cuando recuerdo cuánto defendía el amor verdadero.
Cuánto soñaba con imposibles.
Cuánto suspiraba ante estrellas que solo porque creía en ellas existían.
Esa niña tenía una diana en el centro del pecho, y es que ese corazón tan enorme y lleno de sueños inocentes era el objetivo de todas las flechas que dispara la vida.

Por muchas razones y sin saber cuál fue la que acabó por desatar todo esto,
tuve que desarmarme y rehacerme de nuevo:
más coraje,
menos corazón.
Ahora sí: me muevo.
Me alzo y me entreno contra la peor guerra de todas: yo contra mí.
Pero tras cada capa forjada por el dolor de cada experiencia, esa niña que creía en amores, sueños y estrellas sigue en esa jaula, así que, ¿para qué llorar por alguien que no ha muerto, sino que ha comenzado a elegir quién entra y quién no a conocerla a su mazmorra?

Hoy, me he mirado a mí misma en mis escritos y he sonreído porque he comprendido algo: la oscuridad que aquel león para siempre recordado me dijo que amase, era la que yo ya tenía dentro... he estado corriendo en dirección contraria.
Otra vez, me muevo. Vuelvo.
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1comentarios 22 lecturas prosapoetica karma: 28

Mojada soledad

El resto
tanto fue,
tan rápido
se perdió
que sólo
quedan
razones para
olvidarte.

Yo
debería
ya saber
lo poco
que importan
las jodidas
razones
cuando
no dejas
de irrumpir
en mis sueños
para luego
huir disuelto
por
cada
uno
de mis poros.

Y te evaporas dejando en mi piel
el sabor salado de un frío estupor.
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Sal y sol

Querido:
Como el agua del mar
que nunca respeta
las precarias murallas
de los niños,
te cuelas
por cada resquicio
del olvido.
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Ucronía


Este es el momento donde el pensamiento se reúne con la añoranza de los tiempos pasados,
que se remueven para buscar en cada rincón alguna respuesta a todo lo que acontecido.

Presente y pasado en un mismo sitio,
resolviendo cada momento que nos dejo alegrías y sinsabores.

Si, lo que se pudo haber hecho para obtener un resultado diferente,
lo que se pudo haber hecho para hacer más feliz y placentera la estancia en este mundo.

Situaciones adversas que no pudimos controlar,
espacios de alegría que quisiéramos alargar.

Todo en un mismo segundo,
procurando analizar cada paso que dimos,
cada error cometido.

Es el momento de lo que no pudo ser,
de los que ya no están,
de los que estamos y queremos más.
Pero más de que buscamos,
pues sólo reflexionamos ante la ausencia de la felicidad.

El tiempo es el mejor consejero,
es el que nos muestra, nos enseña a desaprender lo aprendido.



#WilyHache
@wilyhache



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Tiempos de Infancia

Infancia tiempos de hermosas instancias
de verdes campos dulcemente embellecidos
Donde se acrecientan las mejores fragancias
De sublimes sueños fugazmente florecidos

Infancia carrusel de constantes emociones,
de torbellinos incesantes, de risas perdurables
como el cariño que mezclado con ilusiones
nos transportan hacia mundos inimaginables

Infancia tiempos de quimeras, enlazadas en
cintas tejidas en dulces sedas de franelas,
que con tibias caricias sentidas al atardecer,
nos mueven hacia portales de infinito placer

Infancia nubes bordados de canela y dulce miel que
viajan por sendas de imperecederas travesuras
que cuando llega la inesperada y no invitada adultez
miramos nuestra niñez con nostálgica hermosura
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14comentarios 97 lecturas versolibre karma: 119

El Vestido

Era tu vestido blanco de gasa

el que empañaba de tibieza

las frías tardes de junio.

A través de la ventana grande

yo siempre veía tu vestido

rozar suavemente el duraznero

del jardincito.


Era tu vestido bordado de sol

el que llenaba mis ojos

de un viento sedoso y blanco.


Era tu vestido y eras tú

el ángel humano

que lo llevaba puesto.


Eras tú, y no tu vestido,

quien arropaba mis palabras.


Eras tú, quien un día

huyó de un sueño para siempre,

dejando como recuerdo

a ese vestido blanco de gasa,

acariciando los pies del duraznero

una tibia tarde de junio.



Alfredo Vento
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Quizás nunca

Quizás pude salvarte
quizás pudiste quererme
pero el precio de tenerte
era entre ilusión perderme.

Dirán que la ilusión es pura
sin recordar con cordura
que la tuya era venenosa
pero en lugar, se mostraba piadosa.

¿Como no caer entre quimeras?
Si estás tú seduciendo sin querer,
prometiendo eternas primaveras
que al final todas voy a perder.

Mejor mírame con indiferencia
que aunque más me lastimas
tal vez podré engañar a mi consciencia
para que entre sombras no me oprimas.

Pero antes de irte
dime si al menos no mentiste
aquella primera vez que me sonreíste
y entre tus manos me hundiste.
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2comentarios 71 lecturas versolibre karma: 112

Melancolía

La añoranza de tus besos,
recordar cada caricia,
aflicción por no sentirte
a mi lado cada día.

Con el canon Pachelbel
anegarse las pupilas,
y ser ondina en mis sueños
y musa en mis poesías.

La nostalgia de tu cuerpo,
evocar cada sonrisa,
el desconsuelo porque hoy
noto más tu lejanía.

Sentimiento de tristeza,
que quede el alma vacía,
soledad y muchas lágrimas,
dime si es melancolía.
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5comentarios 108 lecturas versoclasico karma: 83

Nunca iba a darte vida un poema

Siempre que digo <<nunca>>
acaba ocurriendo.
La certeza improbable tiene la esperanza
colgada de un hilo que no acaba
de romperse.

Mis versos nunca iban a hablar de ti,
porque dueles en cada letra como si hubiera
forjado el acero para conformarla
y, luego, leerla fuera tragarla
a golpe seco.

Además, todavía, no llego a poeta,
mamá.

¿Qué podría decir de ti sin que el día
tornara a tarde de tormenta en las mejillas?
No es tu culpa, no lo es.
De mi talega de errores horneados
a diario solo eres responsable
de la nada.
Aguerrida, incansable, soñadora silueta
dibujaste de una niña que alcanzara
cada una de las metas que tus dedos
no rozaron.

Nunca iba a darte vida un poema
y, sin embargo, eres tú quien insufla
el aire de todos los míos, quien pone la risa,
mis ojos redondos igual que los tuyos
o la artrosis de inicio
en manos con dedos que machacan teclas.

Es verdad, mamá, todavía no llego a poeta
y no creo que sea indispensable
para que estas cuatro palabras
deshilachadas
hablen de la nostalgia que mide los días
que llevo sin verte.
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9comentarios 126 lecturas versolibre karma: 103

Nostalgias

Hoy otra vez
Me entró nostalgia
Al recordar
Cuando subí
En aquel tren
Hacía la gran ciudad

Seguirte hasta aquél vagón
Fue mi intención
Di gracias
Pues cerca a ti
Pude quedar

Ya frente a ti
No fue difícil
Charlar
Y las tres horas
Volando vi pasar

Oyendo con atención
Tu dulce voz
Buscando tu mirada
Yo encontrar

Así llegamos
De tarde a Madrid
Después de un rato
Nos tuvimos que despedir

Sabía que no iba a ser
Ese el final
Sentía que a tu lado
Volvería a estar

Así te pude
Encontrar dos
Veces más
Hasta que tuve
Que seguir
En mi vagar

Ahora me encuentro aquí
Pensando en ti
Soñando volver a verme
Junto a ti

Ahora me encuentro aquí
Pensando en ti….
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sin comentarios 60 lecturas versolibre karma: 101

Mi sonrisa voló

Voló la sonrisa de mi rostro,

se fue en su carroza fúnebre

galopando presurosa.


En sus aguas

brota

el sabor amargo de la melancolía.

Sus cabellos se mojaron

porque sus ventanas opacas lloran.


¡Cuánta nostalgia de hielo frío

penetra mis tuétanos,

en esta noche silenciosa

con cara de asno!


Acribillada muere la esperanza;

gime en su banca solitaria.

¿Quién me trajo a esta penumbra sin fondo?

¡Para qué tanto llanto rodando!


El sabor de la alegría

es alimento escaso por aquí.

Pues,

se relame y relame constantemente

el pastel del infortunio

con sus cuchillos agudos de tormento.


Autora: Edith Elvira Colqui Rojas-Perú-Derechos reservados
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5comentarios 134 lecturas versolibre karma: 96

Nostalgia

Huele a rosas
Huele a pasado
Huele a ti
Huele a sombra de verano.

Huele a miedo entre tus ropas
perfuman hojas carmesí
Que se caen de sus copas
Pintando el blanco alhelí

Huele a rosas
Como si fueran mil
Huele a nuestro pasado
Que llegó cantando y me habló de ti

Huele al vino dulce
y también al blanco
Huele a silvestres rojas
Huele a tu viejo encanto

Huelo este momento
embalsamado de ti
Y recordándote siento
Como después de tanto tiempo
…aún me haces sentir…
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6comentarios 89 lecturas versoclasico karma: 93

Luna

Cuando era más joven,
Tenía una perra,
Aullaba en las noches,
Se mezclaba entre las sombras,
Se erizaba ante el miedo,
Me acostaba sobre su torso
Para sentir el latir de su corazón,
No importa cuál era su nombre
Por qué la puedes ver
Allá caminando en la luna.
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Déjà vu

Conozco
la textura de esta sal,
en el sabor de la lágrima
que fluye siempre
como un rastro de lava
para adentro de la grieta.

Conozco
el timbre del grito
en lo profundo del silencio,
en lo singular de cada adiós
do se repiten reverberantes
oleadas de notas tristes.

Conozco
lo que parece ser el único camino,
hasta la saciedad, en el paroxismo del vacío
y el caos que destruye todo lo anhelado,
la soledad, las promesas rotas…
la desesperanza…

Bis,
se repite el sonido de un decir ¡basta!
suenan los ecos de un gong
en el silencio de un pasaje de piedra
donde todo es ya imaginario…
Déjà vu.
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2comentarios 77 lecturas versolibre karma: 99

Me niego a que me faltes

Hoy te he visto caminando
entre el cielo y el mar..
Dibujando con cuidado
mi sonrisa al pasear.

Hoy en sueños te he mirado...
.... y no quiero despertar...

Hemos vivido engañados,
en un reino oculto..
..no cabía nadie más.

Hemos sido esos enamorados
que corrieron a volar,
y que nunca se imaginaron..
que habría un final.

Escondidos del calvario
que es estar el uno
sin el otro de verdad.

Desprovistos de un breve cuestionario
preguntándonos si habrá
algún problema en ser separados...
... privados de piedad...

Te arrancaron de mis brazos
sin el tiempo justo,
de echarnos a llorar.

Por lo visto, la vida da esos pasos
¡tengo miedo a caminar!

Yo creía que te tenía...
y escapaste, sin verlo venir...

Pero te espero cada día,
en el metro junto
a la Plaza Miramar...

Sé que nunca volverías..
.. es el gusto a imaginar..

Me resisto, a quedarme sin tu risa,
!quiero verte una vez más!

Yo pensaba que no podías...
dejarme... ni dejarte yo a ti...
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10comentarios 109 lecturas versoclasico karma: 101

Obstinación

Descubro que sigo
a pesar de haber quemado tu nombre
entre los destruidos bajeles de mis pensamientos,
a diario,
sumergido en otras realidades,
en un viaje
preñado de desastres inminentes,
habiendo llorado en riadas enfermizas
y dolidas,
atacado por la miasma en los bares,
entre la acristalada irrealidad del whisky,
entre las vacuidades
de mis ojos,
los falsos sabores en el humo,
el hedor de los apartados en los prostíbulos
y los abrazos engañosamente cálidos
de las putas.


Descubro que sigo
perdidamente,
dolorosamente...
enamorado de ti.
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Una casa de paredes amarillas

Yo nací en una casa de paredes amarillas
y pisos de madera fría.
Edificio de piedras blancas,
rejas negras,
y vista hacia la serranía.

Yo crecí en una casa de paredes amarillas,
donde despertaba con las canciones de las guacharacas
que, aunque aves de plumas opacas,
sus sonatas matutinas,
no fallaban en llenarme de alegría.

Yo viví en una casa de paredes amarillas,
donde, con mi padre, le cantaba a la luna,
le aullaba a los gatos,
y, con el zumbido de los sapos,
me dormía.

Yo conviví en una casa de paredes amarillas,
donde el aroma de las arepas,
llenaba la cocina.
Simplicidad culinaria que, sin mucho esfuerzo,
me estremecía.

Yo residí en una casa de paredes amarillas,
donde vi el amanecer por primera vez;
donde comprendí lo bonita que es la vida,
al ver los colores del cielo,
mientras el sol se ponía.

Yo existí en una casa de paredes amarillas,
donde la voz de mi madre cantando,
llenaba todas las esquinas;
La risa de mis hermanas, juré,
Toda la urbanización, oír podía.

Yo me establecí en una casa de paredes amarillas,
oasis en el medio del caos,
núcleo de amor y seguridad,
en medio de un país
al cual la tragedia abatía.

Yo sobreviví en una casa de paredes amarillas,
rodeada de felicidad,
mientras un pueblo rogaba por comida.
Tierra de corrupción andante,
impotencia desgarradora se sentía.

Pero un día, después de 18 años de vida…

Yo me fui de esa casa de paredes amarillas,
dejando atrás las guacharacas, los sapos y mi familia,
partiendo de los atardeceres y la serranía.
Y con la vida cargada en dos maletas,
de mi amado país me despedía.
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7comentarios 318 lecturas versolibre karma: 101

Fuego Fatuo

Asida va de la gracia, la desgracia; la ruleta que impulsa los dedos del destino desmentido en la ilusión de su carnaval...
Una máscara dispuesta en la faz ajena. La canción repetida de las malditas faenas.

Un beso que hace un lustro, abrazaba, y hoy, sólo besa a mis espaldas. Un abrazo comprometido con el sueño del nunca despertar; del silencio que llora mientras su alarido se ríe en la gota desdibujada del desencanto ancestral.

No predice siquiera la noche, pues imposible es tejer presente y girar rueca en reversa, ni desnuda al día su profecía cuando no desea el discurrir de las cortinas... La pólvora aún tibia, impregna de injusticia a la convocación de un joven relicario. Húmeda le va la causa a causa de sus tristezas; tristezas antiguas bajo esa nueva cera... que no menguan; que derriten la verdad breve al calor de la lupa convexa...

Es el daño, el ignorado. Su recriminar es la posesión de lo despreciado. Es la lluvia que no era nube y la melodía ayuna de nota. Es arrancar a golpe puro, el afiche numerado del almanaque y suscribir con tinta, las piezas sueltas a los hechos de la compartición viril con aquellas Dulcineas de sus horas solas...

Es añorar, el tornarse en coraje para acallar sus ojos entrecortados de nostalgia. Invocar en la melancolía todos y cada uno de los nombres; de los rostros del alguna vez, su delirio cercano. Apagar la prohibición y prender incienso en lo profundo del lecho obscuro... concentrar su combustible y consumirse en la única almohada rota a mordidas de promesas; de recuerdos. Recuerdos de desencuentros leales y encuentros fallidos. Recuerdos que arañan, rogando a cada ser sublime de su tiempo, ser por no ser ni haber sido... Implorar perdón por no llamar al pan pan y al vino vino... a lo todo comido; a lo todo bebido; a la mascarada que habita dentro de su propio Dèja Vú y desde sus adentros hacia el todo, su todo vivido.

La vigía se estrena. Pretender desapercibirlos arrepiente íntegra la devoción.

Latires...


Alma a pecho tierra
ardiendo en leña verde...
todas las estaciones,
en llamas de su propio
fuego fatuo.





Yamel Murillo



Incisiones.
La mirada sorda©

El Diario de Paloma©
D.R. 2017
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9comentarios 116 lecturas prosapoetica karma: 95

Anti-materia

Le puede pasar a cualquiera,
de hecho pasa todo el rato.
En medio de una vida
plena y feliz,
o más aún,
feliz y plácida,
como un viejo mastín
tumbado al sol.
En estas,
sin nunca avisar,
el universo lanza
una granada de mano,
en forma
de muerte,
de cáncer
o a veces
de sonriente y vital
colibrí.
Sordo por el estruendo,
te miras
para evaluar el daño.
No te reconoces
porque eres
casi sólo,
lo que te falta.
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2comentarios 39 lecturas versolibre karma: 66
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