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Rotos sin descosidos

No todos los rotos son fragmentos sueltos. A veces unen más que separan. Reconstruyen partes olvidadas en cuerpos ajenos, dan vida al propio escalofrío.

El de sentirse vivo. Libre. Único.

No todas las despedidas sumen en tristeza. A veces son bienvenidas a otras puertas. Abiertas.

A veces el adiós trae saludos inesperados. Manos limpias. Abrazos que no son impíos.

A veces, sucede que llega el olvido, retazos de cartas marchitas, de letras muertas.

A veces, envueltos en humo, simplemente... vivimos.
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4comentarios 34 lecturas versolibre karma: 32

Paradoja

Mi parodoja es despedirme,
para no cesar de buscarte,
tener que volar
para quedarme en tu cielo.

La paradoja es el olvido
y no apartarte de mi memoria,
huir de tu felicidad
para que puedas encontrarla.

Buscar el silencio
en el ruido de tu ausencia,
cerrar los ojos
y mirarte en cada verso.

La paradoja de mi súplica,
la oración de éste ateo,
es que me olvides en tu presente
mas no quiebres éste amor y el deseo.

Amén
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12comentarios 115 lecturas versolibre karma: 102

Ya No Quiso Soñar

Un noche ya no quiso más soñar
sus sueños temió no realizarlos,
temía nunca volver a encontrarlos
prefirió sólo dormir y olvidar.

MMM
Malu Mora
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7comentarios 79 lecturas versoclasico karma: 113

El tratado de Eli

¿Sabes que mis hijos
también deberían haber sido
tus hijos?.

¿Sabes que quién debería
aparecer en mi álbum
de fotos de familia eres tú?.

Entra el acero por el pecho,
el rayo por la espalda,
vuela la cucharilla de café,
se queman los labios
y las entrañas.

Las palabras se esconden
donde pueden,
la mirada se pierde
en un letrero cercano,
las piernas se alinean
para echar a correr,
el cielo tapona la cabeza
cristalizando el ser.

Salir del laberinto de Creta
es más fácil
que buscar cualquier respuesta.

Hacía años que no veía a Eli,
tantos que mi barba
tenía más calvas
que un campo de tercera.

Lo que parecía
un encuentro casual
con su charla y su café
ha destapado archivos
que no recordaba,
supongo que estarían escondidos
en alguna grieta
del disco duro (o blando)
de mi mente.

Estupefacto hago de oyente
mientras se refieren
cientos de anécdotas e imágenes.

Todo es muy extraño,
se dice que firmé
un tratado de amistad,
y que quizás debí
haberme aventurado
en esta cruzada.

Son muchas batallas
y pérdidas las que pesan
sobre mi espalda.

Cuando casi todas las heridas
están cicatrizadas llegas tú,
no sé en que parte de mi vida
puedo instalarlarte.

"Cuando crees
que la cota de dolor
es insuperable
llegan olvidadas incisiones
para quedarse".
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5comentarios 83 lecturas versolibre karma: 101

La niñez

La niñez, época irrecuperable,
grabando con cincel
en nuestro interior
los valores que
de mayor reprobamos.

La sinceridad
de una mirada,
la inocencia
lacrada en la piel,
la malicia
dama desconocida
sin rostro.

El futuro
a mil años luz,
el ayer
un túnel de emociones
sin empedar.

Las prisas,
la mejor de las consejeras,
el miedo, ausente en cada gesto,
en cada acción.

Los mayores,
unos seres extraños,
malhumorados como condición,
enemigos de la niñez,
traicionando sus propias
perspectivas.

La niñez época de sueños,
de gigantes y villanos,
de amistad sin acuse de recibo,
de horizonte de preguntas,
horizontes de invenciones,
horizontes de esperanzas
de no dejar de ser niños.

Amén
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15comentarios 114 lecturas versolibre karma: 107

Olvidar

Un proceso muy lento y enrevesado con muchos baches que te empujan a volver a caer, y de donde sólo los valientes logran huir. Sientes el peso de las oxidadas cadenas que tiran de ti hasta las profundidades de la noche. El chillido que producen es ensordecedor, pero tú ya no oyes nada, sólo eres vaga niebla en la oscuridad. Y tratas de reptar arañando las piedras, pero la tierra te cubre y ya no puedes ver, ni gritar, ya no puedes ni respirar.

Y te rindes, caes en el frío suelo y dejas que una capa de recuerdos te sepulte eternamente. Pero lloras, y son las lágrimas que humedecen el terreno las que te liberan de la condena. Mueves una mano, la arena se desliza por tus dedos y tus ojos se abren mientras tus pestañas arrojan el polvo al cielo, y exhalas lo que parece aire, pero es la certeza de que ahora todo vuelve a empezar. Te sientes puro e intacto, lleno de ilusión, porque lo que parecía el fin sólo era la metamorfosis, al igual que una mariposa que renace más hermosa.

Olvidar, es un proceso muy lento que te envenena por dentro hasta matar, y de donde sólo los valientes logran escapar.
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3comentarios 54 lecturas prosapoetica karma: 105

Olvidar

Quisiera besar tu voz,
volar para tener alas,
soñar para poder dormir,
llamarte para olvidar.

Quisiera llorar para poder amar,
correr para sentirme cansado,
cerrar los ojos para verte,
verte para olvidar.

Quisiera viajar para no moverme,
sentir la sequedad del agua,
la conciencia del muerto,
caer en el olvido para olvidar.

Quisiera encontrar mi tiempo
para no flaquear en mi huir,
fundirme con el mar
para en la arena olvidar.

Quisiera volver para no regresar,
llorar lágrimas de daga,
perdonado para perdonar,
ser canción para olvidar.

Quisiera ser aire para poder cambiar,
rayo para liberar mi rebeldía,
invisible para tener amigos,
no tener recuerdos para olvidar.

Amén
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2comentarios 69 lecturas versolibre karma: 106

Anudado al deseo

Amor, deseo y recuerdo,
emociones que se dan la mano
en su nacimiento,
se distancian en su confín.

Adopto el deseo ante el recuerdo,
pues una vida no vivida,
es una vida eterna,
eterna en su camino,
eterna en su deseo.

No hay emoción más fuerte
ni más imperecedera que el deseo,
pues el recuerdo es como la belleza,
el tiempo devora toda expectativa
en su juicio, en su subsistencia.

El amor perdurable
es el no paladeado,
sobrevive anudado al deseo,
a la ausencia de recuerdos.

Pues los besos no dados
aún queman con un roce de sus ojos,
las lágrimas aún lloran
por el amor no enunciado,
el amor deseado.

Soy un hombre que huye del tiempo,
de existencias predecibles,
de acciones o emociones
añoradas en sus providencias,
anudado al deseo.

Pues en el deseo
el amor navega sin desaliento,
esperando recordar
lo que jamás dije,
lo que nunca aherrojaré.

Amén
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8comentarios 76 lecturas versolibre karma: 90

Fracaso de poema

Esto iba a ser un poema. Iba a decirte que dejé de pensarnos en futuro, que tiré a la basura los planes, los viajes, los mapas de las ciudades que ya no visitaríamos y las rutas en la motocicleta que, todavía, no nos habíamos comprado —pero que, algún día…—. Iba a decirte que las ilusiones, también las había convertido en esfera arrugada que ya no me sirve, envolviendo todas las estupideces, por ejemplo, como que sería maravilloso criar un hijo contigo o que envejecería a tu lado. Hace tiempo que no veo nuestros cuerpos tumbados boca arriba sobre el césped, pintando con los ojos en el cielo nuestro propio cuadro. Hace siglos que no caben en tu habitación tardes enteras conmigo dentro ni conciertos en mi coche, tu voz en grito. Iba a decirte —aunque, tú ya lo sabes— que ya no volveremos a comprar más trastos inútiles en un «Todo a cien». No. Somos: tú sin mí y yo sin ti. Lo que éramos antes de ser nosotros, es decir, dos personas. Quiero decir, una tú y otra yo. Lo que no entiendo es por qué, entonces, me siento a medias, incompleta, como si estuviera perdiendo por un agujero la salvia que me rellena. Me da coraje esta sensación de falta, de ser insuficiente para mí misma.

Créeme, he puesto todo el empeño. He guardado todas tus fotografías, por si a la nostalgia le da por mirarte a escondidas. He perdido los regalos que me hiciste, intencionadamente. Sí, me he venido arriba y hasta te he arrancado de la butaca del cine, del asiento del parque, de la silla del restaurante, del otro lado de la cama. Te he borrado de la agenda, de mi bandeja de entrada, de los márgenes de las hojas de mis apuntes viejos. Incluso, me he librado de odios que no te guardaba, que todavía, te debo; para engañar a este lado izquierdo de mi cuerpo que ahora toco y late lento, a regañadientes. Es más, ya no sé ni cómo te llamas, dónde trabajas, a qué hueles o cómo llevas el pelo. Ni siquiera me importa, te lo aseguro. He podido desprenderme de todo, de todo. Menos del amor que, en momentos como este, todavía siento por tu recuerdo. Odio el romanticismo que discurre por la memoria selectiva y, a veces, me odio a mí por no odiarte.
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6comentarios 107 lecturas prosapoetica karma: 90

Ella

Hoy la ví. Era ella.
Su piel más blanca,
Su cabello más largo y más alba.
Su sonrisa tan larga y tan fresca
[aún sigo detrás del secreto para sonreír de esa manera]
Orgullosamente pensé haberla olvidado.
Ella y su rareza desmentida por sus ojos cielo y mar destellan chispas de calma.
Sus manos parecen más traviesas, más rápidas.
Era ella. Envuelta en colores de la primavera, tan joven, tan mujer, tan perfecta.
Era ella.
Tan mía.
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sin comentarios 25 lecturas versolibre karma: 76

Quizás... amor vehemente

¡Hoy me acordé de ti!

Y tras un vuelco al corazón
supe,
inequívocamente...


___ que te había amado.


Quizás,
___ no como tú la habías soñado.


Quizás,
___ un poco más de lo que yo,
______ habría deseado.


Quizás,
___ tan vehementemente
______ con una fuerza equivalente
_________ con la que mi corazón
____________ hasta hoy,
_______________ lo había negado.


¡Hoy me acordé de ti!



@SolitarioAmnte / xi-17
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11comentarios 119 lecturas versolibre karma: 91

Compases

Como cuando no podemos sacar una melodía de la cabeza, así repites en tu mente los compases de mi respiración. Olvídame cantando otra canción, memorizando otros latidos que no sean los nuestros.

Marisa Sánchez
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No te olvido

No te olvido


Entre el café y el cigarro
con el libro de amor en mano
entre la brisa del mar
siento que no te puedo olvidar.

Fuiste un amor de años
un secreto rasgado en mi ser
una pasión que me trajo más daño
amor más imperfecto no pude conocer.

Porque fuimos presencia
fuimos locura
fuimos esencia
De un amor que perdura

Aunque el tiempo se enfrió
te fuiste buscando otro amor
me quede esperando
Con tu recuerdo rondando

Ahora solo con el tiempo
pude aguantar el dolor
fue el mismo tiempo
que mis lágrimas limpio

Ya no sufro más por ti
ya puedo hablar del final
pero nunca de mi mente te vas
Por qué olvidarte jamás.

Te llevaré conmigo
a donde mi vida me lleve
porque fuimos tormenta un día
y lo que se llevó no vuelve.

Aunque cuando me buscaste
ya no quise regresar
me quedaron los momentos
me quedaron los recuerdos
Y una herida sin cerrar.

Las letras de mi alma
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3comentarios 66 lecturas versolibre karma: 93

Sé que no volverás

Tú volverás de este sueño ausente
y donde hubo nostalgia vendrá olvido
aunque por mí ya no te intereses
no ha vuelto a perder el sentido

besarnos, amarnos, quererte.
Ver lo que eres no lo que has sido.
Me conformo con los vívidos
sentimientos que me provocaste.

Todavía quedan manchas del crimen
en lo que recuerdo de tu techo,
No puedo evitar que emigre

lo que te quise a otro cuerpo,
junto a mis ganas de ser libre
se marcharon mil horas de sueño.
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Ni olvido ni recuerdo

Yo no quiero ser recuerdo.
Elvira Sastre


Claro que sí, Elvira. A la mierda el conformismo. Y a la mierda también la hipocresía. Que no solo no queremos que nos olviden, tampoco queremos que nos recuerden.

Ser recuerdo de otro... qué horror. Para llegar a convertirte con el paso de los años en una menudencia aún mayor, por ejemplo, en recuerdo del recuerdo que le queda de ti. Ser solo una imagen distorsionada en su memoria. Que llegue el día en el que se dé cuenta de que ya ni siquiera recuerda tu voz, tu perfume, tus ojos. No el color de tus ojos. Digo tus ojos, su forma, la manera de mirar, de extrañarse. Cómo guiñan, cómo se abrazan las pestañas al cerrarse el párpado.

No, yo tampoco quiero ser recuerdo. No quiero que me vayas perdiendo cada día como las piezas de un puzle, hasta quedarte solo con trozos de lo que fui, de lo que fue, de lo que fuimos. Porque un gajo de una naranja es solo un gajo, nadie dice que sea una naranja. Yo no quiero ser una caja de cartón en tu cabeza, un trasto cubierto de polvo y lleno de recortes de lo que alguna vez fueron historias. Pasar a llamarme «aquella chica». Llegar a estorbarte. Sentirme apretujada contra los recuerdos de otras, de otros.

Lo que yo quiero es que me saques de ese rincón perdido de tu memoria y me lleves contigo al trabajo. Que me veas en esos cuerpos que no soy yo, pero se me parecen. Que sonrías, de pronto, porque alguien dijo mi nombre. Que escuches mi acento en la barra del bar que frecuentas. Que me leas todas las noches antes de ir a dormir y me dejes un sitio en tu cama. Que me pienses, o mejor, que te toques pensando en mí. Y, por qué no, que te toquen otras, sí... que te toquen mientras me piensas. Yo lo único que quiero es que cojas de una puta vez el móvil para llamarme y decirme... yo qué sé, que me odias y te duelo. Aunque suene sádico. No es que quiera hacerte daño, es quiero poder hacerte algo. Todavía.
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8comentarios 107 lecturas prosapoetica karma: 87

Entre costuras

Se me enreda
su recuerdo
como hilo
entre mis dedos.

Escondiendose travieso
No se deja atrapar
por el filo del olvido
Que lo pretende cortar
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sin comentarios 21 lecturas versolibre karma: 16

Con tus dedos

Como marinero sin mar navego en el aire,
donde mis olas surcan mi llanto,
vacío mis ojos para veros,
y sin ellos viajo a la cima de un olvido penetrante.
Doy y regalo mis abrazos y mi mirada, hasta mi sonrisa te la entrego,
eso si,
dadme alguna caricia con tus dedos...
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