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Ella

LAS CENIZAS DE UN ANÓNIMO.

ELLA.


No hubo nada que haya logrado conquistarme más que su personalidad.
Esa indescifrable manera de ser,
generaba alboroto en cada uno de mis sentidos.
Mis ojos brillaban como nunca antes lo habían hecho,
un brillo que solo podía obtener mientras observaba su belleza.
Podía oír cada sonido, como por ejemplo: el latir de nuestros corazones durante un abrazo de esos que nos rearmaban el alma.
Recuerdo a la perfección el olor de su pelo, el perfume que cada día usaba en su piel, recuerdo cada aroma que ella era.
Fue mi ex universo,
hoy es el universo de alguien más.
Vivimos donde coincidimos, y siempre volveremos a donde hemos sentido.
Estar cerca duele; estar lejos aún más.
Y de la nada todo se reduce a esto…
Inmensidad.

-JOEL B. LEZAMA.
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Senryu (sol de albaricoque)

El estallido
de sol de albaricoque;
tu piel canela.



@AljndroPoetry
2018-abr-2
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13comentarios 67 lecturas versoclasico karma: 97

Tu voz

Aún cuando te has ido
tu voz queda en el aire.
En el frescor del amanecer
que despierta mis sentidos,
en el tibio aliento de la mañana
que merodea mi espera,
en el aroma del mediodía
que alimenta mis recuerdos,
en el viento de la tarde
que aturde mi conciencia
y me lanza a los abismos
de la indecencia.

Aún cuando te has ido
tu voz queda en el aire.
En la briza nocturna
que penetra las sábanas
y roza tibiamente mi piel,
encendiendo mi alma
al punto de la ebullición,
cuando se esfuman
todos mis pensamientos
y se hace carne mi desdicha.
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7comentarios 96 lecturas versolibre karma: 98

¿Qué queda?

¿Qué queda después del ayer?
¿hacia dónde he de correr?

construiré un cobijo
hecho de hojas, de recuerdos,
donde descansará mi pecho
en lecho de espinas.

¿Qué queda después de la ausencia?
¿hacia dónde he de encontrarte?

con las manos de la tristeza
amontonaré mis piedras,
sendero que me conduzca
hacia la inevitable frialdad.

¿Qué queda después del olvido?
¿hacia dónde he de esperar?

zigzaguear mañanas de almagres
en alma herida, en miradas muertas,
el renuncio, la negación, amotinarse
ante auroras sin sus latidos.

¿Qué queda después de la muerte?
¿hacia dónde verter el dolor?


¿Qué queda después de la nada?
¿Qué queda después del abismo,
del crudo abandono, del opaco sentido?
¿Qué queda….?

Allí donde no llegue la memoria me despojaré de lo que queda….

Amén
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30comentarios 209 lecturas versolibre karma: 110

Sonreír por la herida

Desde hace varios daños,
aprendí a sonreír por la herida.
A no tomarme tan a pecho,
los metales en la espalda.
Aprendí, que debería ser más sensata que valiente.
Que no elijo quién me duele,
pero si elijo cuanto quedarme a vivir en dañolandia.
Que lo eterno, no es más que las ganas
que tenemos de ser para siempre,
y no saber ser para ahora.
Que extrañar nunca será lo mismo que hacerse doler,
aunque lastimen las nostalgias.
Que la soledad puede ser peligrosa,
si me acostumbro más a mi.
Que una mirada sincera, puede más que una palabra bien dicha.
Por eso me cuido de las lenguas, que no miran a los ojos.
Que las mejores decisiones,
son las que he tomado cuando creo que voy perdiendo.
Que prefiero encontrar sin buscar,
lo que yo creía perdido.
Que las mentiras son como las sorpresas,
muchos las odian pero todos las inventan.
Que el destino se me ríe en la cara,
cuando quiero ponerle fin a una historia.
Que hay cicatrices que no se cansan de doler,
porque se les olvidó cómo sonreír o les va mejor el papel de sufridas.
Que cuando se trata de sentir,
no hay preguntas correctas, sino respuestas honestas.
Por eso desde hace varios daños,
llevo la fiesta en paz con mis días.
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8comentarios 106 lecturas prosapoetica karma: 112

Corto

Cierto suspiro a la luz de la luna,
Tejidos inmersos en sonatas de poesía,
Vientos huracanados,
Una pintura,
Tus labios,
El suave aroma de tu piel,
Todo eso es relativo,
No a mí,
No al destino,
Sino a tu corazón,
En una noche de verano,
Y suspiro.
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1comentarios 124 lecturas versoclasico karma: 104

Encuentros

Nos habíamos encontrado de casualidad, unos amigos en común de otros amigos, en fin. Siempre cuestioné esa posibilidad porque era como entregarle todo el crédito al azar y nosotros vamos moldeando nuestro día a día con un conjunto de decisiones que nos hacen llegar hasta donde nos encontramos hoy.

Ella era de rasgos más bien definidos: pelo medianamente corto y claro, ojos verdes y un estilo rock perfectamente combinado entre el color negro y las transparencias. Lo metálico, lo brillante en su justa medida. Lo casualmente arreglado por horas. Siempre sonriente. Siempre radiante. Piel perfecta con pecas, ojos delineados que resaltaban una expresión tímidamente desafiante. Sus manos lucían dos anillos: uno en el dedo anular y el otro en su pulgar.

Al principio todo estaba dentro de lo esperable: dos personas que se van conociendo, intiman sexualmente, se vuelven a ver. Intercambian historias, duermen juntos y empiezan a compartir la intimidad de los días de verano. Siempre la misma historia nunca los mismos besos.

Mientras ella se preparaba para irse a trabajar le dije que estaba fascinado aunque algo sorprendido por lo que había pasado hacía tan solo unos minutos. Que habíamos tenido un buen juego previo en todos nuestros encuentros, mucho más del que al yo había experimentado, pero que había sentido que ella quería algo más. Mi inseguridad se resumía en esa afirmación. Me dijo que el juego no debía ser previo. Que el juego era todo y que había que ir más allá del sexo. Me dio un beso agarrándose de mis cachetes y se fue. Su perfume siempre quedaba en la habitación, en las sábanas, incluso en mis camisas. Era algo frutal.

Para nuestro próximo encuentro yo no podía dejar de pensar en esa conversación y en su deseo que iba más allá del sexo. Mis interrogantes iban en aumento, pero ahí estábamos una vez más en el sillón, mirándonos inmóviles y esperando el momento justo para lanzarnos uno sobre el otro. Esa magia que se suspende en el aire, que se siente en la piel sin haber entrado en contacto físico.

Me tomó de la mano muy suavemente y me dijo guió hasta la habitación. Me pidió que me sacara toda la ropa y que no diga nada. Que me dejara llevar por ella. Intenté respirar profundo para calmarme pero mi respiración era muy agitada. Estábamos desnudos frente a frente. La luz de la calle atravesaba la cortina de plástico mal cerrada y daba justo en sus pezones dibujando una línea interminable de rectángulos iluminados. Me dijo que tenía que serenarme, respirar profundo y dejarme llevar entregándole mi cuerpo al cien por ciento.

Me hizo sentarme contra el respaldo de la cama, espalda derecha y piernas abiertas y extendidas sobre la cama. Ella se colocó justo delante de mí, bien pegada y con sus piernas también abiertas. El contacto de la piel suave y caliente era un estimulante explosivo. El ambiente que se había generado en la habitación, no tenía precedentes ni en los sueños más profundos. La energía que ella generaba venía desde todas partes. Ella estaba delante de mí, pero también estaba en mi mente, en mi respiración, en el espejo que era testigo desde una esquina. En la piel de mis manos, de mis muslos. De mi lengua seca por intentar respirar pausado con la boca abierta.

Le besé el cuello y largue una respiración profunda producto de la contemplación sin respirar. Empezó a relajarse y agarro mis dos manos. Recorrimos sus pechos grandes y macizos hasta su sexo, sus piernas y subiendo nuevamente por sus costillas. Ya conocía su piel, era perfecta y suave como el algodón pero ese día todo tenía un matiz diferente. Se llevo mis dedos a su boca y los chupo con fuerza para volver rápidamente a su exhibición privada de partes íntimas entregadas al placer que proporciona el otro con la celosa supervisión de uno mismo.

Ese día la conocí por completo. Ella necesitaba conectarse conmigo desde lo esencial del deseo compartido. Ella promulgaba ese encuentro más que nada. Su cuerpo lo pedía a gritos, sus ojos brillaban con la poca luz de la habitación. Su cuerpo se había transformado en una extensión del mío, y el mío, en una extensión de sus manos. No éramos nosotros los que estamos ahí, porque nuestros cuerpos jamás habían logrado ese estado de plena satisfacción.

Manos, piernas, lenguas y brazos se habían convertido en un mecanismo suizo de relojería que se mueve y avanza en perfecta sincronía generando un solo movimiento.

Quedamos tendidos sobre la cama uno junto al otro. Temblando y en silencio. Cada uno asimilando lo que había pasado, disfrutándolo, recuperando el aliento y haciendo un raconto rápido de todo ese momento de éxtasis.

Ella me enseño la importancia de conocernos desde lo más íntimo.Y aunque el cuerpo es algo finito con límites marcados, ella hacia que en todos los encuentros descubra algo nuevo de ella y de mi. De los dos. Juntos y por separado al mismo tiempo.

-Lo importante es cómo te hace sentir la otra persona más que el encuentro de dos cuerpos, me dijo mientras se vestía.

*PH. Pato Azpiri

*She. Florencia Couce
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Soledad amorosa

Soledad amorosa.

La brisa de la tarde
sobre la hierba mojada
coloreado el horizonte
color de plata.
Allá en la hondonada se ve
un paisaje color naranja
sobre la ladera camina
el hombre enamorado de su amada.
Sol de diamante brilla
en la puerta sin hora.
Llegando al lado uno
su sombra vecina se agarra.
Pájaros silvestres cantan
volando de árbol en árbol
rama de rama
soñando un mañana con su amada.
Brisa mojada
amorosa soledad.
Paisajes color esperanza, amaneceres con aroma a incienso..sombras que se disipan en el claro alba de los días, donde piel y verso se conjugan para crear un instante de perfección absoluta,
Soledad.
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Por si no Te Vuelvo a Ver

Por si no te vuelvo a ver
gracias te digo amor,
por dedicarme tu tiempo
cuando tenías cosas por resolver.

Por si no te vuelvo a ver,
porque nos separa la distancia
porque la vida se nos escapa
en mi corazón no hay ausencia
recuerda, doquiera que tú estés.

Si absorta o reñida
no valoré algún instante
que con amor a mi vida
tu corazón me entregaste
debo decirte, también te amé.

Por si no te vuelvo a ver
recuerda esos en días de sol
con sus cielos brillantes
nuestros mejores instantes
se fundieron como en un crisol.

Y no olvides esas trasnochadas
que nos hacían estremecer,
esas caricias ,piel, besos,
esas noches con sus excesos
desde la noche hasta el amanecer .

Por si no te vuelvo a ver
recuerda doquiera que tu estés.
Que siempre te amé,
te amo y te amaré.

MMM
Malu Mora
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Senryu (la piel)

Tiembla la piel
al caer el relámpago
de la pasión.


@AljndroPoetry
2018-ene-5
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Buenos días tristeza

Buenos días tristeza,
como dijo el poeta
eres la muerte lenta
de las simples cosas.

Dama inexpresiva en su emoción,
fagocitando todo sentimiento,
convirtiendo la felicidad en vacío,
la risa en frío invierno.

Me has dado la mano,
me acompañas, me abrazas,
impregnas mi existencia
con tu fragancia a destierro.

Buenos días tristeza,
al rayar el alba
levanto la pesada losa
de mis párpados,
mastico tu turbio sabor,
inerte ante tu puñal
que desgarra mi pecho.

Fiel compañía indeseable,
arena movediza bajo mis pies,
dicotomía de mi ingenuidad
entre lo cierto y la esperanza.

Buenos días tristeza,
me abandono a tu presencia,
convirtiéndote en endecha
con efluvios de melancolía.

Utopía el tratar de huir,
como si quisiera atrapar
el viento con una red,
retener el agua en un pañuelo.

A pesar de tu anónimo nombre,
de haber congelado
toda perspectiva de alegría,
me eres tan familiar,
que en mi rendición,
solo me queda por decirte
buenos días tristeza.

Amén
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2comentarios 75 lecturas versolibre karma: 115

El estanque

El estanque
disfraza de sueños su muerte
mientras el otoño
le roba el reflejo de otros días.

Muere de Luna,
de una luz que quema sus bordes
con la crueldad de un suspiro.

Muere de vacíos,
de nombres sumergidos
como monedas
que cargan con deseos imposibles.

Muere el estanque
y disfraza su muerte de sueños

mientras la sed
se ata a mis manos
y tu nombre se ahoga

en mi garganta.
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La costumbre en la piel escaqueada

Mi primo César es uno de los panaderos del pueblo, chambea y suda como el que más. Trabaja como un negro para vivir como un blanco: Madruga a eso de las cuatro, amasa, hornea y luego ya a las siete comienza a despachar el pan y hasta se da el lujo de atender él mismo su propio negocio. Es una panadería pequeña que le queda "a pata e' mingo" pues la misma está ubicada en la planta baja de su casa de dos pisos.

Trabaja, suda y se cansa; luego se ducha bañándose como los pájaros, rápido y sin estregarse el cuerpo.

Por su estilo de vida y la forma como trabaja, en donde prácticamente es él solo para todo, pues funge de "utiliti", es normal que en estos casos se sude mucho... y aunque no te puedo decir que huela mal (porque de afirmarte lo contrario estaría mintiendo) bien es sabido que sobre la piel se acumula el carare, esa capa de sucio que se adhiere a las depresiones propias de los pliegues, a las superficies, igual como lo hace un liquen de pequeña esmeralda que se aferra fuerte a la roca de faz desnuda, dejándole la piel veteada, con esos brazos ajedrezados, ¡Todo percusio y mohoso!, como una pared vieja... que se desconcha... mudando su piel de culebra por el fresco en el salitre de un mar cercano. Ese es su aspecto a pesar del aseo diario.

Yajaira —su mujer— siempre arisca y desconfiada como toda buena cuaima, discute con él a este respecto y... consciente de que en realidad tiene dos hijos (su hija de tres años y César) un día, así, de sorpresa, se mete a la ducha armada de pumita y una lanilla de acero, de esas que se usan para sacarle brillo a una olla después de haber quemado el arroz blanco.

Lo agarra, lo cepilla, lo estruja, lo raspa... lo enjuaga como si fuera un felpudo caqui de color y no conforme con esto, ella lo vuelve a estrujar de nuevo como para asegurarse así del proceso abrasivo. Al terminar el asalto lo deja limpiecito como un Sol y obviamente todo magullado.

Esa misma noche César no puede dormir. Lo ligero que le dejó lo limpio parece que le espanta el sueño. Vuelta y vuelta en esa cama cual pollo en pincho atormentado por el calor no sé qué brasas.

Es como si de pronto se sintiera incómodo dentro del traje de su propia piel, ¿sabes?

"¿Qué pasa, amor? ¿No puedes dormir?" —ella pregunta— "¡Sí!... ¡No sé qué ocurre! Creo que me hace falta toda esa suciedad que me quitaste".

A veces se subestima el sutil poder que sobre nosotros tiene la costumbre.-


@ChaneGarcia
...
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La cigarra

Enterrado en un ocaso largo,
en esta patria sin nombre
donde los cantos son sólo
sueños

y los sueños un solo canto
que calla en el olvido.

Repito con el invierno en
la garganta:
que escribir es una forma de escapar,
que dormir es una forma de
estar muerto

pero aún así

la cigarra cantará
aún después de mi silencio
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10comentarios 88 lecturas versolibre karma: 99

Los sitios más hermosos del mundo están en el cuerpo de mi mujer

En tu portal,
tus brazos se abren a un pasadizo secreto
que me lleva al dormitorio de la magia,

donde tu piel es mi libro favorito,
y en ella leo mi pasado, mi presente y mi futuro,
sobre todo mi futuro. Me habla de mis hijos,
y yo comprendo, emocionado,
igual que un dios sabe
que las oraciones de los niños
son las que tienen más fuerza.

Tu piel me dice, por ejemplo,

que tus piernas infinitas me convertirán,
al caminar juntos, en el río que cambió su rumbo,
pero cuyo destino siempre fue ir hacia adelante;

que al besar despacio tus pies
encontraré, entre risas,
el todo que no se avergüenza de parecer nada,
que en el perfume de tu vientre
descubriré la luna que ilumina, más que a sí misma,
la rosa latente de tu sexo;

que tus pequeños y dulces pechos
son las ventanas encendidas
que yo contemplaré feliz cada noche,
como el hombre que llega del trabajo y del frío
y ya no envidia las vidas ajenas,
y sube a su hogar.

Porque tu cuerpo es
el punto en el que coinciden
la única salida del laberinto y el sitio
donde se ama; lo terrenal y lo increíble.
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6comentarios 229 lecturas versolibre karma: 95

He guardado en tu mirada algunos versos

Sin previo aviso,
he guardado en tu mirada
algunos versos,
retazos intrusos de una rima imposible,
letras escritas en sal y fuego,
restos,
de nuestro lenguaje vulnerable.

Allí, en el espejo donde reflejas
lo que llevo escondido,
entre el color y el cristal
de nuevas noches,
en el bosque de tus ojos,
donde me rindo

y me pierdo.

Sí, he guardado en tu mirada algunos versos,
sin previo aviso

hoy vengo por ellos...
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Besos de Mariposa

Hace ya 20 años
y todavía te recuerdo
en un trocito de mi corazón,
te guardo, te llevo.

Cuanto pasado en mis versos,
cuanto beso de mariposa,
cuanto me enseñaste a amar,
que las rosas, las caricias,
cogerse de la mano,
y los te quiero al despertar,
son importantes de verdad.

Te recuerdo dormida,
tu melena oro, bruñida,
bella, como Deméter, como afrodita
madre de la tierra, meandros sinuosos
las curvas de tu cuerpo, perfectas.

Tus ojos turquesa,
océano en el que naufragar
mirada de tormenta,
pasión que envenena
tus labios rojo cereza
el jade de tu piel me quema.

¿Por qué pasó el tren?
¿Por qué lo deje pasar?
Era joven, no sabía
que el amor por siempre
es tan difícil de encontrar,
pasó mi oportunidad.

Ahora sólo eres eso, un recuerdo,
papel mojado, tinta y versos
un murmullo en el viento,
un hermoso silencio.
Una quimera, estrella rutilante
que nunca podré alcanzar.
Eso sí me siento agradecido
porqué me enseñaste a amar.
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6comentarios 93 lecturas versolibre karma: 96

Noviembre

Es noviembre y sigo aquí,
bajo la sombra de un árbol
que olvidó como entregarle sus hojas
al viento,
esperando una noche que ya no existe,
con tu nombre en la frente
como una oración convertida
en ceniza,
con una cicatriz
que no sabe que en otro tiempo

fue la mejor de las heridas
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Deberías estar aquí

La lluvia ha entrado a las habitaciones

y tú deberías estar aquí

no sólo entre las letras del silencio
ni entre los surcos de todo
aquello que callé.

Deberías estar, desnuda
del tiempo y la distancia,
no extendida y profunda,
como una herida que desangra
las arterias,

Deberías estar aquí, pero la lluvia
moja los retratos
como una revelación en una isla
donde ya no suenan

las canciones...
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Intensamente

Entre la penumbra se dejan ver,
con los sentidos desenvueltos
y la piel extendida
sobre la revuelta cama.
Yacen bajo el aire encendido
hirviendo en su esencia lúbrica,
con los olores aún mezclados,
elevándose sobre sus cuerpos
como informes espíritus de pasión.
En un caos de dolorosa dicha
producen intensos sonidos
que explotan en cálida armonía.
Entonces, se miran en silencio,
se silencian con la mirada,
y hunden la voz en el suspiro.
Por un instante, el cielo se apagó.

Pero el fuego renace,
y en la eternidad de los cuerpos
se encuentran nuevamente.
La ropa sin ser recogida,
la noche sin haber terminado,
el día muy lejano aún,
y el sueño que no llega.
Nada les impide ahora,
ni hay cosa en este mundo
que les importe más
que seguir intentando
envolverse mutuamente,
para tratar de ser una sola.
Intensa y dulce,
ruda y feliz.
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