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Marcha

Siempre me voy; siempre permanezco. Estoy y no. Podría ser. No soy... o soy pero termino yéndome. Vuelvo; me quedo en ti y reconstruyo aun sin ruinas. Todo es a partir de un nuevo cimiento o de ninguno. El ciclo es así... el tuyo, el mío. En él estás y estuve ahí antes. Creí que estaría después; no esta vez. Temo que no podrá ser. No seré, no fui. No me voy a pesar de todo, ni permanezco del todo; no podría ser aunque me vaya o aunque vuelva. No me quedaré ni reconstruiré mis paredes con tus rocas vírgenes. No lograré marcharme a sitio alguno, ni fuera ni dentro. Quizá lo haga cuando no sea posible. No podemos habitar la nada, besar el aire o vivir de sobredosis de oxígeno a la deriva del desamor o de la cama que levita. Me iré... No me encontrarán, ni tú, ni tu memoria, ni la mía, ni las culpas o la excitación pura de los días; ni siquiera el aliento que solías decir que yo te era. Debo dirigirme en línea recta, ocupándome de las heridas que sangraran el trayecto entero. Cuando quede vacía del camino, de no quedarme a pesar de esas pupilas ocre que me persiguen a oscuras y proyectan las sombras que me erizan... Cuando reflejen mis hombros el brillo que me dejarían tus incipientes expectativas y tus dientes, romperé el contenedor... se abrirán las suturas.

Desataré los miedos. La sangre seguirá su cauce en picada.
Para no amarte, me negaré el antídoto.

Me perderé y así, perderé intencionalmente todo rastro de ti...

Me iré de mí.



Yamel Murillo



Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R. 2015
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6
5comentarios 50 lecturas prosapoetica karma: 82

Quisiera escribirte...

Quisiera escribirte para saber de ti.
Quisiera hablarte para contarte mis cosas.
Quisiera que hubiera esa comunicación,
entre nosotros, que hubo en un tiempo,
y que siguiéramos viéndonos de tarde en tarde
y saludándonos como amigos,
tomar un café y sonreír,
intercambiar unas bromas,
como personas que se quieren,
aunque tenga que confesarme
que me duele muchísimo tu ausencia
y todavía más tu silencio,
ya que no sé si soy culpable del mismo
o si simplemente te has aburrido del otoño
y del invierno subyacente en mi persona.

Pero si quieres, y respetando tu silencio,
me gustaría escribirte,
hablarte con mis "palabras",
con mis letras, con mis versos
y desnudar mi alma para ti,
como tantas veces hice, quizás,
sin que te dieras cuenta.

De todas formas soy consciente
de que tienes tu propia vida,
tu camino juvenil y soñador,
tus sueños, incluso, tan variados
y reales,
tan auténticos y sencillos,
y por eso no quisiera romper
esa magia que rodea tu persona.

Antes creí verte pasar y te saludé,
pero no respondiste.
Quizás me equivoqué y no eras tú.
Quizás las legañas de mis ojos
confundieron tu persona con una ilusión,
con un sueño y un deseo de hace años,
y si es así pido disculpas a la persona
que equivocadamente saludé
ya que no era para ella ese saludo,
sino para ti.

Un día pensé que era la hora
de hacer un alto en el camino,
de parar y dejar descansar
a un corazón atormentado
por los sueños y los celos;
de recuperar fuerzas,
tomar un trago de agua
en la fuente fresca de la vida
y reanudar la marcha,
convenientemente renovado,
para afrontar la última etapa
de un otoño, que termina,
y un invierno que se acerca
y en el que empiezo a caminar,
sin darme cuenta.

Quizás por esto mismo
la nostalgia se apodera y me abraza,
me hacer recordar y querer imposibles,
abrir puertas cerradas,
mirar pupilas perdidas,
buscar sonrisas apagadas
y voces mudas, que solamente
quedan ya como rescoldos en mi alma,
de un pasado que se escapa
lentamente de mis ojos
y que, muchas veces, no sé
si fue verdad o fruto de la imaginación
y necesidad de un corazón atormentado
y precisado de cariño.

Pero, a pesar de todo, es cierto,
lo confieso, me gustaría escribirte,
me gustaría hablarte, saber de ti,
intercambiar esas "mariposas"
tan nuestras,
tan charlatanas,
tan pizpiretas,
tan canijas,
que solo con mirarlas ya se alegra el alma
y los días parecen tener vida propia
y hasta la sangre circula con otro tono
musical por las venas,
y los sentimientos se ensanchan y estiran
en la búsqueda de aquel eco del pasado,
intentando traerlo aquí, ahora,
a este instante, a este momento,
a tu lado y a tus ojos,
aunque sea una utopía irrealizable.

Rafael Sánchez Ortega ©
25/01/18
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2comentarios 83 lecturas prosapoetica karma: 85

Me viene a la memoria lo que no ocurrió

Ansias. Nubes.
Me esperaba el amor,
con un gusto ignorado
en el beso completo
y en el cuerpo sin límites
un extraño temblor…

María Calcaño


No me pidas que imagine con ventisca una hoguera sin que arda en mis labios ni te queme a ti en los dedos. Ya no puedo, no me sale, no concibo otra forma de acercarme al recuerdo de un futuro que quiero que llegue a mi puerta, golpeando con un puño de desorden y naciéndole un puñado de amapolas en la palma de la mano.

No pretendas que desista de encontrarme donde se acaba el naufragio, es decir, a orillas de tu playa. No me llenes de celaje ese azul que veo tan claro desde que lo veo sin ojos, a través de mi ventana (al sur, siempre al sur). Ni siquiera el descontento me parece tan eterno a estas alturas, ni el odio que le debo a la musa se me hace tan pesado (porque claro... hasta lo fingido pesa, pero no). Tú lo sabes: al principio, era un juego, un vaivén, un cosquilleo y, después...

La próxima vez que te vea, que no será en sueños, me vendrán al recuerdo todas las escenas que hemos diseñado y se derramarán sobre mis versos las palabras que les faltan (para el poema perfecto). Además, según dice mi memoria, las calles a nuestro paso van a ser escaparate de esos días escogidos a conciencia de entre todos los que forman el catálogo de ansia de vida. Mientras tanto y, hasta entonces, me conformo con todo (para qué variar la poesía...) y le pongo a los días un flequillo de vesania que me ayude a proseguir.
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14comentarios 121 lecturas prosapoetica karma: 101

Pretensión

Voy a encontrarte en aquel destino donde estoy en todos los ciclos que cuentas y en los que no... en todas las afirmaciones contenidas en ese silencio, sólo tuyo y por tuyo, mío...
y voy caricia y no me ves...
y vienes herida, cortando callada la dirección del viento.
Te dice de mí la presencia e interpretas vacío.

Un clamor mudo vuelve al horizonte fijo de mi alma...

¿Qué estrella errante sobre ola de primavera he de ser
en la espera?




Yamel Murillo




Incisiones.
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
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13comentarios 110 lecturas prosapoetica karma: 105

Tormenta

Llueve fuera y llueve adentro. Lo que un día fue mujer, ahora es tormento. Se enciende con el rayo y resuena con el trueno. Se irá diluyendo con el agua que sin parar llueve del cielo. Y es tan fuerte que barre todo, fuera y dentro.
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4comentarios 75 lecturas prosapoetica karma: 110

Mi pequeña

Mi abeja y su reina
en su caja de cristal,
la vida es efímera
su amor eternidad.
Mi abeja y su reina
tienen alas en su andar,
les basta con sus mieles
pero no pueden volar.
Ella ama a su reina
tiene al cielo en su mirar,
y mi pequeña abeja cuelga
en sus cabellos el mar.
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Quizás ya no te vuelva a ver...

Quizás ya no te vuelva a ver,
y en realidad lo siento,
pero la vida pasa y continúa
y nos lleva por caminos diferentes.

Podríamos decir que es el destino,
que lo que tuvo que pasar atrás quedó,
con nuestros sueños,
y en mi caso con cristales olvidados
y esparcidos por el suelo.

Es posible que allí queden los recuerdos,
las imágenes sagradas de un instante
y un momento que se añora,
que te arranca mil suspiros
cuando vuelves hacia el mismo
tu memoria,
y hasta sientes el latido enamorado
de tu pecho,
en ese acto inolvidable,
que regresa hasta tu lado,
como llegan las resacas a la playa.

Pero como ellas,
son los ecos desgranados
de una orquesta de la vida
los que llaman a la puerta,
los que vuelven del pasado
con nostalgia,
los que dejan el susurro
de tu nombre,
los que vienen con el humo y el olor
de aquel cigarro que fumabas,
los que muestran ese faro reluciente
de tus ojos,
los que emiten aquel verso, de tus labios,
que sabías me gustaba,
los que dictan ese adiós
en tu partida "sin palabras"...

...Y ese eco, en la resaca que me llega,
en un algo que se apaga
y que se aleja,
porque siento que marchaste
y que marché,
que cambiamos de estación,
y que tomamos nuevos trenes
que enfilaron un destino diferente,
y ninguno quiso hablar
ni compartir aquel momento
y hasta fue muy convincente
la mentira posterior
que me ofreciste por teléfono
al decir que no me amabas.

Yo te pude revocar esas palabras
y hasta incluso demostrar
que me mentías
porque había conservado tus escritos
en el alma,
porque escucho tus palabras
cada día,
(aunque ahora ya no sé
si me mentiste desde siempre).

"Quizás ya no te vuelva a ver",
tú me dijiste,
"y en realidad lo siento mucho",
te contesto en el poema,
porque, a pesar de nuestras diferencias,
tenía la esperanza de decirte
todo esto cara a cara..."

Rafael Sánchez Ortega ©
13/02/18
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2comentarios 27 lecturas versolibre karma: 43

«Año nuevo, vida nueva»

Hoy, todo vuelve a empezar de cero pero no contigo, sino sin ti. Parece que mi vida regresa 466 días atrás, cuando mi vida era plana y lineal y la única magia que había en mi, estaban en mis letras y mis textos, que nadie conocía, solamente yo.

Creo que ha llegado el momento de abrirme, y lo tengo que hacer de la única forma que sé, desahogándome con palabras frente al ordenador, y es que, han habido muchos cambios en estos 466 días, pero hay algo que aún sigue intacto. Sigo sin ser capaz de abrir mi corazón y exponer mis sentimientos y emociones a la gente que me rodea. Solo lo conseguí con alguien: contigo. Pero ya no estás.

Nunca pensé que volvería a retomar este diario, y es que, aquí sólo podía expresar mi tristeza, aunque al principio de llegar tú a mi vida, trastocaste todos mis esquemas, hasta en este simple diario.

En estos últimos días, aquella frase que un día pronunciase Groucho Marx «paren el mundo, que yo me bajo» ha estado presente en mi cabeza. ¿Qué merece la pena ya si tú no estás? Pero en el fondo de mi corazón hay una palabra escrita que dice «ilusión», y esa nota es la que con el paso de los días, dará sentido a mi vida.

Ahora es el momento de cambiar de vida, de renacer y volverse fuerte, y para ello tengo que levantarme de una caída en la que el paracaídas, esta vez, no consiguió abrirse. Toca levantarse y volver a la tierra, aprender de nuevo a caminar, y a dormir y despertar sin un «buenas noches amor» o un «buenos días mi vida».

El mundo no puede pararse, pero sí podemos cambiar de tren, a ese tren que nos ayude a encontrar el motivo por el que continuar aquí. Ahora estoy solo ante el mundo, solo ante mis miedos y solo ante los retos que día a día me deparará la vida.

Cuando sea capaz de sentir los latidos de mi corazón, me levantaré y miraré hacia delante, sin maleta y sin nada en las manos, solo con los ojos abiertos y la mirada clavada hacia el futuro. Sí, hacia el futuro, eso que tanto miedo me da.

Así que solo me queda coger fuerzas para despertar de esta pesadilla y poder decir al mundo:
AQUÍ ESTOY DE NUEVO.
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El río llega

El río llega y no se va
su orilla está tan lejana,
y me dejo llevar por el agua
bajo el sol de la mañana.
Rebelde y sincero
sin alejarse de su cauce
mi corazón se mece
sobre las algas del tiempo.
Asi va mi alma al naufrágio
de ciertos sentimientos,
madero perdído en el fondo
lodazal del desencuentro.
Tal vez quede en la memoria
de algún pez volador,
o quizás se ahogue mi pecho
solo por callar su amor.
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sin comentarios 148 lecturas prosapoetica karma: 97

Silencioso Dolor

Esas palabras
lastimaron lo mas puro
de sus sentimientos
pero con suave sonrisa
que enmarcaba
la tristeza de su rostro
le dijo.

No tiene importancia,
mientras por sus ojos
una tímida nube
dejaba escapar
unas cuantas gotas
de lluvia de sal.

Que recorrían sus mejillas
como olas silenciosas
llevándose su amor
para ahogarlo
en lo más profundo
del inmenso mar.

MMM
Malu Mora
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10comentarios 166 lecturas prosapoetica karma: 95

Ovejas

Las arañas salen a embaucarte
con silenciosas redes de falsedades,
esperando engullirte en las sombras
de la mente y sus vaguedades.
Abrimos los párpados a la realidad
a esa pantalla cotidiana y ocre,
la pintura de falsos profetas
razón de su corazón mediocre.
Estallan frente a los ojos
de una muchedumbre tiesa,
corderos dormidos en sus hombros
bajo el corral de la triste pobreza.
¡despierten ovejas sumisas!
muerdan alambres y estacas,
ninguna revolución va a misa
cuando la libertad es falsa.
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2comentarios 104 lecturas prosapoetica karma: 50

Nostalgia

Surgió como una aparición.
Creyó que la conocía, que ya la había visto antes.
Dudó si mirarla de reojo, o no mirar.

Allí estaba, delante de él; distraída en su tarea de enamorarle.
Quiso acercarse a ella, aunque sólo fuese un momento; sentir en la piel el roce y la textura de la suya, aquella seda dibujada en la perfección del trazo.

La soñó entre sus dedos, etérea, liviana como un suspiro en la madrugada; inmortal, como la muerte.
Hendió su mano en el aire, despacio; cerrando los ojos e intuyendo que la tenía cada vez más cerca, que ya casi la tocaba...

Una ráfaga de viento, fría como la nostalgia, y ella se desvaneció.
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8comentarios 97 lecturas prosapoetica karma: 93

Las manos benditas

Una moneda de diez versos señor
me falta el pan sobre la hoja,
tan blanca, hambrienta y ansiosa
se muere por un poco de tinta.

Una moneda señor, que valga un rubor
de mi amada en sus mejillas,
mis bolsillos aguardan la sangre
de un poeta que no exista.

Una moneda de amor,
un diamante en letras escritas
por las manos de un trabajador,
en las minas de las musas benditas.
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2comentarios 137 lecturas prosapoetica karma: 105

Día gris

Hoy es un día gris,
ese día en el que sólo tu mirada
sería capaz de pintarme el cielo
con un arcoíris.
Esa mirada tuya,
con la que me mirabas a veces
y que decía mucho más que las palabras.
Ese brillo de enamorada,
de eres todo para mí...
Y no estás aquí,
me despierto en una cama
que tantas veces fue nuestra,
y a mi lado solo está el frío
de un adiós temprano e inesperado.
Abro los ojos deseando estar dormida
pero no lo estoy,
y tu cuerpo tampoco...
Voy al cajón de la mesita de noche,
cojo una tirita y visto con ella el corazón,
deseando que así la grieta duela menos,
pero solo tus besos
tendrían ese poder curativo que necesita.
Hoy es un día gris,
pero sé que mañana
o pasado,
me despertará la luz del sol
y podré salir a bailar bajo ese cielo azul.
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Los pájaros y las moscas

Los pájaros y las moscas
escapando de mi boca,
incubando versos gusanos
exhalando crisálidas rojas.

Un caurrusel en mi cabeza
de signos desarmados,
un muro de letras tiesas
un mundo desesperado.

En la esencia de la tinta
yase poema latente,
el corazón que no siente
tumba de la poesía extinta.
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Crimen sin sospechosos

“Tontos teclados sin aprobación alguna, prefiero mil veces irme de este mundo a... ¡mierda! Maldito teclado, no me deja escribir. No sé qué pasó hoy, ni ayer, ni en mi vida últimamente.

“Estoy cansado, no estoy confundido; soy el único que admite su error aun cometiéndolos. Métanme preso, llévenme a la cárcel; quiero sentir qué es estar encerrado sin cometer un delito. No recuerdo si «crimen» tiene tilde por ser aguda, pero será grave el problema si no sé si la lleva.

“SEÑOR, perdóname, de verdad. No vengo con excusas, Tú muy bien sabes mis asesinatos, pero, si me apresan por siempre, tomaré mi condena. Yo, ya dame mi pertenencia... excusa, aquí hay muchos jornaleros, ¿cierto? Pues, quédate con mis bienes. Prefiero trabajar a que vagar.

“Soy soso, un único; aparentemente apartado a las Antillas, esperé en el estanque.

“¿Por qué no matarme para que así no me carguen más crímenes? Ves, ahora sí lleva tilde.

“Me tatuaré el plano de los homicidios en mi boca, los hablaré a todos en el pináculo del tentáculo del tubérculo. Tu músculo es un obstáculo en medio del vehículo. El oráculo era ridículo. En fin, tantos «culos» que no sé si cagar, o ponerme a pensar si son sufijo o prefijo.

“Revíveme del ardor de mi placer. Este no soy yo, no soy quien soy; sólo un loco creería que la libertad está en estar entre rejas, cuando ni siquiera sabe que la libertad uno se la ingenia al estar loco; porque locos somos al llegar pensar que escapar sin correr, es lo mismo que regresar sin volver.

“¿Por qué no vienes por mí, SEÑOR? Este Yo me asusta, ¿por qué no me hiciste de cerebro solamente, y sí de corazón? ¿Por qué no me concediste el poder de pensar, a que dejarme llevar? Freno, aun no teniendo frenos; corro, aun no teniendo pies; sonrío, aun no teniendo boca; estornudo, aun no teniendo trompa; hablo con señas, aun teniendo dientes para hablar; voy en carro, aun teniendo pies para caminar; me hago el ciego, aun teniendo ojos; me aguanto la respiración, aun teniendo pulmones; contradigo mis hechos, aun teniendo razones; me niego, aun afirmando; me detengo, aun avanzando; escribo, aun... estando... preso; aun huyendo sin ser perseguido; con la cárcel abierta veinticuatro siete, con todos lejos de mi escena del anochecer.

“Lucho conmigo mismo, no, eso es mentira. Tengo un álter ego, que afirma ser yo mismo; que en las sombras, sale a matarse entre espejos, navegando en pieles bordadas de placer, para ver si así se elimina a sí mismo del policía. Porque si lo encuentra, estará condenado de por vida”.
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Oprime el corazón...

Oprime el corazón una tristeza profunda.
Hay soledad y silencio.
Si miro atrás veo sombras detenidas.
Alrededor una niebla espesa
impide continuar el camino.
Avanza la tarde y se acerca la noche.
El dolor desgarra el alma.

Hoy entiendo lo que es la soledad,
el silencio prolongado
y no buscado,
la falta de alegría en el ambiente,
la ausencia de risas y carreras infantiles,
la nota diferente que ofrecían aquellos ojos,
cansados de mi madre,
la melodía de los labios amados
con su voz en la distancia,
las luces de fiesta poniendo su nota
y distintivo a estos días,
la ilusión de mi corazón por reunirnos,
todos,
en estas horas únicas del año
y, así, sentirnos más cerca...

Pero hoy la soledad y el silencio
son la nota de tristeza que me rodea.

Quisiera llorar pero no debo ni puedo.
Quisiera correr y huir,
partir hacia otros lugares,
marchar lejos de esta realidad
y estas fechas,
pero no es lo sensato y debo asumir
que todo ha cambiado,
que ella ya no está,
que los demás ya no vendrán,
que los niños respetarán el silencio
que yo, ahora, quisiera romper y quebrar
en mil pedazos,
para que cada uno siga su vida,
igual que yo debo de seguir la mía...

Pero me duele el alma y debo de gritarlo,
debo decirlo,
debo escribir
y hablarte
y hablarme.

Debo decirte que mi corazón sangra
y que la herida no está cerrada,
que me falta el aire
y que los suspiros van en aumento
ante esta tristeza que llega,
aprieta,
y atenaza el corazón con ese nudo
que trazaron tus dedos.

Pero debo escribir,
gritar,
hablarle al viento,
al cielo y a cualquiera que me mire,
aunque me tomen por un loco,
y debo hacerlo,
para no ahogarme,
en este círculo cerrado
donde ahora me encuentro
y porque la poesía y la vida
me lo exigen y precisan
con el galope incesante
de la sangre por mis venas
que quiere desbocar
y dar un nuevo aliento y esperanza
a mi viejo y cansado corazón.

Rafael Sánchez Ortega ©
24/12/17
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Amar y vivir es la misma cosa

¡¡¡Dios!!! Acabo de leer un poema oscuro; pero hermoso sobre ella.

La hermosa oscuridad de la Muerte —vista de lejos, obvio— con su languidez espárrago virginal, no tocada nunca por labios de soles terrenos.

Fría... indiferente... implacable... inesperada... insólita e intrusa además.

Arrebatando las ganas de amar a destiempo. ¡Si!, cuando nos descubrimos ya tarde que podemos amar, que sabemos hacerlo, torpes; pero lo hacemos como dando pininos de quien comienza un juego que quiere y no sabe... tras haber perdido el tiempo de la vida así como el miedo a nosotros mismos y arrojar al viento toda nuestra suerte en un "No tienes nada que perder. La cosa es aquí y ahora".

Es ese riesgo de exponer el cogollo, ¿sabes? La cebolla hecha de pétalos núbiles buscando el afán en el sabor de otra boca tierna; amalgamándonos (como el mercurio) en el metal de otro cuerpo cautivo en ese mismo miedo que nos tirita a todos.

Y entonces... llega ella y nos corta el hilo dorado desde la raíz del ombligo, y ¡¡¡Zas!!!, un sólo corte en seco, apagando de un soplo esa vela vital como quien espanta una pelusa que viene a estorbar al rostro, o sea, sin miramiento alguno.

El verdadero miedo que yace en el fondo de la vasija no es a la Muerte misma sino al miedo a no amar... a no poder vivir porque que amar y a vivir, a fin de cuentas, es la misma cosa. La Muerte lo sabe y ella —en su carencia íntima— viene y nos lo arrebata.-


@ChaneGarcia
...
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Quema

¿Qué hacer con este amor?
perdido en los laberintos del pecho
tratando de salir por la boca
apretado en la cornisa de la lengua.

Tratando de romper los barrotes
que alguna vez te nombraron
como quien nombra las galaxias
inalcanzables y bellas.

Quema mi sangre insomne
que viaja encendiendo penas,
duele el corazón del hombre
que no llora por vergüenza.
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Un instante de belleza inadvertida

De verdad yo te digo cosa: Andar buscando comida en la tarde es un suplicio, sobre todo hacia el este de la ciudad.

Petare... Petare es un sitio de negro hollín y sucio adherido, de esos que con agua no sale. Es un sitio donde parece que el Sol calentara más que en otros lugares. Donde la gente vive apiñada como hormigas dentro de agujeros, donde convivir y tolerar el roce es casi un reto diario.

Petare es donde uno —el que no puede— va a comprar las cosas que necesita. Un mercado persa donde si no te avispas te roban y ni cuenta te das, donde el tracaleo pulula a la orden del día. Allí hay que andar como el Argos Panoptes, el los de cien ojos, porque te meten el dedo en el culo y tú, ni te enteras.

Yo, que soy un sifrino venido a menos, pues ni modo... no me toca otra que ir a morir allí cuando de comprar víveres se trata.

Yo, que era de ir a estos grandes supermercados donde todo es bonito ¡Mira tú cuan bajo he caído!

No hay belleza en esto de venirse abajo y trabajar y que de vaina te alcance para lo justo del día. Porque son otros tiempos, (¡Sí!... eso se sabe) ya no es como antes, que ibamos al mercado y hacíamos de una sola vez la quincena, o los que más, la compra de todo el mes.

Yo, que antes lo hacia y ahora no puedo, pues... como dice el dicho: ¡¡¿Con qué culo se sienta la cucaracha?!! ¿Ah?

Petare es una cuenca de locos que venden cosas menudas en espacios diminutos, apiñados como en un bazar con ese bullicio típico para alborotar una migraña para todo aquel que no viva allí.

¡No tenemos otra!, y cual zombis con sueño, ya sin fuerza, nos encaminamos hacia ese dédalo babilónico, buscando los rastrojos para la cena de hoy y las cosas que se puedan masticar mañana en la mañana...

Se hace la compra como si fuéramos a jugar muñecas ¿Sabes?: Elegimos víveres por pequeños manojos porque ya no podemos darnos el lujo de comprar por kilos.

Petare es ese estrés que te viene en ráfagas seguidas a la cara y te atormenta, una detrás de otra y otra, y otra más luego: La bullaranga de la gente con su inevitable tropezar, que no sabes si en una de esas te robaron la cartera o no y vives de continuo tocandote el bolsillo; el agobiante ruido de los carros y el volumen de esa música de botiquín de mala muerte; el calor del Sol que te tuesta así estés en la sombra porque llega un momento en que quieres decir ¡Basta!, necesito huir; pero... debo quedarme si quiero comer hoy.

Digo yo: ¿Cómo aquí, en este lugar de mercaderes locos, se puede encontrar algo de poesía? Pues aunque parezca mentira sí se puede, sólo hay que saber mirar debajo de todo ese sarro negro y polvoriento con que se cubre el suelo... y en las paredes con grietas de las casas de la época colonial... y en el rostro 'aguarapao' de esa gente con morro de cuchara... y en su mirada echona, vivaracha y gentil.

¡Mira!:
Una Luna gibosa y creciente
corona la copa del apamate de acero,
ya con media primavera gastada
en sus últimas flores;
medio verano cual virus,
apoderándose en su monopolio verde.
Y justo aquí, desde este ángulo
¡Hermoso cuadro detenido!
A mi espalda,
casi al horizonte
en la lejanía arde un Sol fiero
que se hunde,
calcinando a los rostros cansados
de aquellos que caminan
arrastrando los pies
cada quien regresando
hacia su propio oeste.

¿Ves? ¡Hasta en un infierno así puede haber una pizca de belleza inadvertida!



@ChaneGarcia
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