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Mi luz

Eres mi luz cuando destellan estrellas y yo sé que eres tú eres la única que puede salvarme.
Eres mi luz, y no solo en la oscuridad.
Eres mi luz cuando pienso en eternidades,
y, también, cuando pienso en toda una vida.
Pero no solo eres luz, eres refugio…
y ahí, en mi hogar lleno de luz,
es dónde quiero permanecer durante toda mi vida.
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Mi azotea limeña

Amo ese pequeño espacio
donde empieza el cielo,
que me acerca a las estrellas
y me aleja de las veredas
y su olor a fierro y cemento.
Un mirador desde donde
puedo otear el horizonte
y ver aún trozos de mar
entre las torres invasivas.
Donde puedo pisar firme y volar,
por sobre los techos de la ciudad,
donde puedo rodearme de plantas,
y escuchar entremezclados
los ruidos de la sociedad.
Donde puedo apreciar
el paso irremediable del día,
el atardecer rojizo del otoño,
la iluminada noche limeña,
su consistente amanecer gris.
Y en un hermoso día soleado
escuchar el canto de las aves,
que pasan raudas ante mis ojos,
aleteando con sonora ansiedad.
Un lugar, en suma, como un refugio,
donde puedo escapar un momento
al mundanal llano y sus miserias,
y subir a pensar en unos versos,
éstos mismos
que ahora estoy escribiendo…
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Mi refugio seguro eres tú

Mi refugio seguro eres tú
cuando el viento sopla con una fuerza
descomunal que arranca de sus entrañas
a las raíces más profundas.

Mi refugio seguro eres tú
cuando la única salida a un clamor de desasosiego
no encuentra buen puerto en donde atracar.

Mi refugio seguro eres tú
cuando la oscuridad va ganando terreno
llenándome de temores fríos
que desgarran en la soledad.

Mi refugio seguro eres tú
cuando la muerte enferma la carne
hasta consumir la última esperanza de amor.

Mi refugio seguro eres tú
cuando la misma luz te da la espalda
y no encuentras la salida que te libre del terror
de vivir con el alma en vilo.

Mi refugio seguro eres tú
cuando no existe ninguna mano segura
que te sujete del precipicio de la calamidad

Mi refugio seguro eres tú
cuando los años se acumulan inquietos
llevando la cuenta de todas las primaveras
que pudiste bailar bajo el sol y lo no hiciste.

Mi refugio seguro eres tú
porque existe tu luz cuando yo mismo
he perdido la fe en mis propias enseñanzas.

Mi refugio seguro eres tú
solo aspiro a no perder el último aliento
que me mantiene con la esperanza
de que aún existe para mí un pequeño
hueco de porvenir para poder ganar.
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Tasalomanía

Ven...
Con tus besos de espuma,
con el susurro de la luna
que te hace crecer,
manto que ahoga las penas
que dejo posadas sobre mis pies.

Mira, y dime lo que ves.
Albergo un canto de sirenas,
un arrecife melancólico
y algún atardecer.
Nada extraordinario,
ya lo ves.

Para aprender a perdonarme
te robé muchas olas,
[Sí, ya lo sé...]
pero sigues ahí para abrazarme.
Despacio...
en un sinfín de vaivenes,
dejaré el salitre en la herida
abierta y viva como una playa.
No podrá cerrarse nunca,
[lo sé... ]
pero es mágico sentir
la sal bravía de tu sangre
mezclándose con mi sangre,
y así, querido mío,
soy océano por un instante.
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Haiku al Mare Mortum I

Rumor de olas,
campanadas a muerte.
Almas sin vida
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Amanece Europa, Europa oscura

INTRO

Empieza el día,
un nuevo día.
Vuelve a salir el sol
y las nubes.

Amanece Europa, Europa oscura.

Empieza el día
en la tierra empapada en sangre de siglos.
Demasiada sangre para tan poca tierra.
Alquitrán no es tierra.

Amanece Europa, Europa oscura.

Guerras mundiales, española,
Primavera de Praga, Mayo francés,
Balcanes, Chechenia, Grecia, Tarajal, ...
Mare Mortum: mortaja azul estrellada.

Amanece Europa, Europa oscura.

Primavera árabe,
invierno de sangre,
esperanza,
traición.

Amanece Europa, Europa oscura.

‘Miré al mar podrido
y de él aparté los ojos;
miré la cubierta podrida,
y allí los hombres muertos descansaban.'*

LA HUIDA

Amanece Europa, Europa oscura.

Huyen para encontrarnos,
huimos y no nos encontramos.
Su presencia, nuestra ausencia.
Su suerte, nuestra muerte.

Amanece Europa, Europa oscura.

Angustiados,
asustados del porvenir,
desalojados del presente,
¿de 'nuestra' casa?

Amanece Europa, Europa oscura.

Viento frío tras sus nucas,
brisa gélida a la llegada.
¿Quién eres tú, Europa,
para decidir su destino?

Amanece Europa, Europa oscura.


'Cerré los párpados y cerrados los mantuve,
y sus globos latían como pulsos;
porque el cielo y el mar y el mar y el cielo
yacían como un peso sobre mis ojos cansados,
y los muertos estaban a mis pies.'*

EL VIAJE

Amanece Europa, Europa oscura.


La sórdida luz de la mañana ilumina
rostros sin ojos y sin boca,
rostros que nos miran y preguntan,
rostros sin.

Amanece Europa, Europa oscura.

Esa temprana luz refleja en el Mediterráneo
momentos oscuros de vida,
luminosos como el sol.
¿No temes la oscuridad?

Amanece Europa, Europa oscura.

El tranquilo murmullo del mar distante
nos habla de tu silencio culpable.
Tripulación espectral
al albur de ninguna brisa.

Amanece Europa, Europa oscura.

'De sus miembros se deshacía el sudor helado,
no estaban podridos ni olían:
la mirada con que me miraban
nunca se desvanecía.’*

LA MUERTE

Amanece Europa, Europa oscura.

El cadáver y ella buscan la costa
en el océano sin brisa.
¡Si ella supiese qué camino tomar!
Él, sí.

Amanece Europa, Europa oscura.

Ella grita
sangre y dolor
desde el útero.
Sordo eco de las olas.

Amanece Europa, Europa oscura.

La luna escupe una mínima luz
que impregna en silencio la inmóvil estela.
Ella se aferra al cuerpo del niño muerto; él llora.
Iluminados.

Amanece Europa, Europa oscura.

Los niños se ahogan
con ojos abiertos de inocencia;
Tú, Europa, observas
con ojos cerrados de vergüenza.

Amanece Europa, Europa oscura.

¡Tantos hombres y mujeres!
¡Tanta hermosura vibrante!
Muertos bajo el lastre
de la esperanza y promesas incumplidas.


Amanece Europa, Europa oscura.

'Desperté y navegábamos,
como con buen tiempo:
era de noche, noche calmada, la luna estaba alta,
y todos los muertos juntos seguían.'*

LA LLEGADA

Amanece Europa, Europa oscura.

En la playa del Tarajal
cada brazada entre las olas
difumina la esperanza
asesinada por disparos de pelotas.

Amanece Europa, Europa oscura.

Ignoras el cuerpo blanco de mujer escupida en la arena,
lamentas las lágrimas de hombre en la playa, vacío,
cantas nanas a niños gaseados,
robas bebés recién llegados.


Amanece Europa, Europa oscura.

En las afiladas concertinas
bañadas en sangre
cuelgas llorando, habibi,
frente al campo de golf marca España.

Amanece Europa, Europa oscura.


'Todos seguían juntos en la cubierta,
y mejor hubieran estado en un calabozo sepulcral:
y todos me clavaban con sus ojos de piedra,
que a la luna brillaban.'*

ECOEUROPA


Amanece Europa, Europa oscura.

Ni viva ni muerta.
Oscuro recuerdo de lo que fuiste.
Ruinas de ti misma.
Campo santo amurallado, vallado, alambrado.

Amanece Europa, Europa oscura.

Ecoeuropa.
Ecomuertes recicladas en el Mare Mortum.
Arbeit macht frei. Take Back Control. On est chez nous.
Economía.

Amanece Europa, Europa oscura.

El coste de la vida
sube y sube.
El valor de la vida
baja y baja.

Amanece Europa, Europa oscura.

El pirata financiero os vende, nos vende
cada vez más caro.
El pirata multinacional os compra, nos compra
cada vez más barato.

Amanece Europa, Europa oscura.

Recién llegados con derecho solo al eco de su voz.
Retórica europea de solidaridad
marchita.
I+D: Indiferencia y desprecio.


Amanece Europa, Europa oscura.


Tierra de cenizas y escombros,
sangre y lágrimas bajo la arena
para no ser vistas.
¡Apaga el televisor!

Amanece Europa, Europa oscura.

Alambres de espino
construyen nuestro futuro: la hipoteca
marcan nuestro territorio: prohibido el paso
señalan nuestro nicho: propiedad privada.

Amanece Europa, Europa oscura.

La Europa de los judíos, maricones y gitanos gaseados
ahora
es
la Europa de los ahogados.

Amanece Europa, Europa oscura.

Europa,
asfixiada y sofocada
por tus propios desperdicios eco-ideológicos
y el hedor de tus muertos.

Amanece Europa, Europa oscura.

Invisibles
que luchan por sobrevivir
y les niegas
su condición de personas.


Amanece Europa, Europa oscura.

Europa hipócrita,
Europa cobarde,
Europa traidora,
podrida de melancolía.

Amanece Europa, Europa oscura.


La solidaridad europea
no descubre, encubre;
no revela, esconde.
Eco-engaña dentro y fuera.

Amanece Europa, Europa oscura.

Europa blanca
que escupe a los que llegan.
Europa que bosteza
mirando hacia otro lado.

Amanece Europa, Europa oscura.

El exterminio no es solo del cuerpo,
sino del pensamiento,
de la conciencia,
del alma.

Amanece Europa, Europa oscura.

Europa estiércol de una nueva cosecha
abonada con sangre.
Cruces de huesos y lápidas de chalecos
sobre la arena de las playas.

Amanece Europa, Europa oscura.

Europa, sombra de muerte,
grito de silencio,
hogar de muertos vivientes,
dóciles consumidores de nuestra desaparición.

Amanece Europa, Europa oscura.

Europa, ecosupermercado light.
Europa, puta compartida.
Europa, rotonda de muerte.
Europa, ecocementerio.

Amanece Europa, Europa oscura.

Europa sin norte,
Europa sin rumbo,
Europa sin vida,
Europa sin.

Amanece Europa, Europa oscura.

Europa marchita,
Europa espejismo,
Europa preñada de sangre,
boca putrefacta desdentada.

Amanece Europa, Europa oscura.

A pesar de tus remiendos,
las costuras del chaleco de fuerza
en el que estás embutida
saltan por los aires.


DESPEDIDA

Amanece Europa, Europa oscura.

En la noche oscura de lo humano,
amanece Europa,
Europa oscura.
Europa, no en mi nombre.

Amanece Europa, Europa oscura.


estás
anocheciendo.
¡Amanece en las páginas de tus recuerdos!

Amanece Europa, Europa oscura.

Donde solo expresan seguridad
los fanáticos.
¿Somos los humanos un error de Dios?
¿Es esta la Europa que queremos?




*Samuel T. Coleridge, Balada del viejo marinero, Visor de poesía, trad. de J.M.Martín Triana

(Tras la lectura de “La Noche de Europa” de Dionisio Cañas, Amargord Ed. 2017)
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La foto que nos escupe a la cara

En enero de 2015, el fotógrafo turco Osman Sağırlı publicó la foto de una niña de cuatro años llamada Hudea en el diario Türkiye. La imagen fue tomada en el campo de refugiados de Atmeh, en Siria, en diciembre de 2014.
Tras un trayecto de unos 150 kilómetros, Hudea había llegado desde Hama, donde vivía con su madre y dos hermanos, al campamento que queda a unos 10 kilómetros de la frontera con Turquía. Aquí tenéis la información completa.
Mientras miro esta foto, tengo reciente la lectura del libro Understanding a Photograph de John Berger.

“La fotografía es para mí el impulso espontáneo correspondiente a una atención visual perpetua que capta el instante y su eternidad”, decía Henri Cartier-Bresson, uno de los fotógrafos más importantes del siglo XX, destaca Berger en su libro.

Las fotos sin 'aditivos', la mayor parte de las veces ya substituyen a la palabra como testimonio inmediato de un acontecimiento, incluso a la memoria. A diferencia del ojo, las fotos no nos permiten olvidarnos de lo que hemos visto, son un incordio, son la parte de la memoria que podríamos calificar como 'mosca cojonera'. Nos siguen mostrando la realidad desnuda con una tozudez implacable. La interpretación es nuestra.

Hudea, en esta foto, te está mirando, fíjate bien en sus ojos, en sus labios, en sus manos. Mírala nuevamente antes de seguir leyendo. Unos ojos que transmiten miedo, unos labios apretados que transmiten terror, quizás incluso en ese momento, se está haciendo pipí. ¿Y los puños? Ahí quizás guarda el drama del momento por el que está pasando, la rabia que siente hacia ti que la estás mirando mientras se pregunta: ¿Qué pasa si este momento presente reflejado en la fotografía se extiende hasta el infinito?

La fotografía suele ser un recuerdo de un instante de vida vivido. No creo que lo sea en este caso, más bien parece ser un instante de vida sufrido. Esta foto refleja la agonía de una sociedad, y no me refiero a la sociedad que solicita refugio, me refiero a nuestra sociedad europea occidental.

La simplicidad de la foto de Sagirli nos muestra a una niña inocente, Hudea, con los brazos en alto mordiéndose los labios aterrorizada ante lo que ella creía que era un arma: la cámara fotográfica. A esa edad, la reacción lógica habría sido que hubiera salido corriendo y no lo hizo. El terror del momento la paralizó. ¿Qué no habrán visto esos ojos para que Hudea no reaccione como una niña?

Las fotos y reportajes televisivos del drama por el que están pasando centenares de miles de personas refugiadas en los medios de comunicación han conseguido anestesiar a un sector de la población ante esta terrible realidad. Los diarios se han dado cuenta y ya no las publican tanto, bien porque creen que sus lectores ya son conscientes y no quieren hacerles pasar por el mal trago de echarles en cara la cruda realidad a través de unas fotos tomadas a dos horas de avión de donde se están tomando un café, o porque creen que los lectores ya están curados de espanto: hipocresía o cinismo.

Algunas personas, al ver este tipo de fotografías se desesperan, otras nos indignamos. La desesperación no sirve para nada, la indignación exige acción.

Algunos jóvenes refugiados buscan la vía de salida entre los efluvios de la cola esnifada, ellas fregando escaleras. Ellos forzados a ser mano de obra barata, ellas a abrirse de piernas. Y los viejos, fantasmas invisibles vagando por las calles de 'nuestras' ciudades reciclando 'nuestra' basura.

Esto sí que es obsolescencia programada... por el club Bilderberg.

Hudea es una víctima más de 'nuestra' guerra iniciada por los políticos que 'nosotros' hemos elegido. Una nueva (vieja por repetida) víctima colateral para mantener 'nuestro' statuo quo. Las manos que introdujeron la papeleta en la urna son corresponsables de la situación de Hudea, están manchadas de sangre; las que ni siquiera tocaron la papeleta, apretaron el gatillo.

La rabia, la incomprensión, la impotencia, la injusticia, la solidaridad de unos pocos, la ingenuidad y la imaginación son corazas que unas sobre las otras evitan que muchas personas refugiadas mueran de frío o ahogadas en el Mediterráneo.

No debemos olvidar la cara de Hudea porque lo que se olvida, se abandona, se deja atrás y aquello que se recuerda se salva del vacío, de la nada, de la no-existencia. Al menos eso, se lo debemos.

La imagen de Hudea simplemente pone en evidencia la condición humana, sin acusar a nadie nos acusa a todos: nos escupe a la cara.
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Sobrevivir al sistema

Atravesar
lunas violetas
dedales
que han bordado
toda una generación
hacerse
trizas bosque
el beso lánguido.

Llamaradas
oscuridad vértice
tacto planta
el ejército
de hijas solteras
cupones de descuentos
zapatos en fila
asientos vacíos
beben del amor hiena.

Seremos
leopardos de nieve
listos para
devorar
hasta los últimos huesos
de todos aquellos
pájaros con alas torcidas.
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Europa oscura

La mañana refleja en el Mediterráneo
momentos oscuros de vida,
luminosos como el sol.

Europa, ¿no temes la oscuridad?

La luna escupe una mínima luz:
ella se aferra al cuerpo del niño muerto; él llora.
Iluminados.
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Sin refugio

En caballos de espuma
navegaba mi niño.
En caballos de agua
con las crines heladas.
Nadie viene a arroparlo.
Nadie le enciende un cirio.
Otros niños vendrán
frescos como los lirios
cabalgando en la espuma
removiendo las almas
a la luz de la luna.
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Escupir poemas

He empezado a escupir poemas
a la misma velocidad
que dejaba de creer en el mundo.



5 septiembre 2015
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Mi último refugio seguro de esperanza

En que debo de refugiarme cuando se acabe la última esperanza.
Que aroma debo tomar del cielo cuando el amor no sea lo suficiente fuerte como para aguantar el fuerte tirón del enemigo.

Que carajos hago con un sorbete de melancolía que se aferra con mucha nostalgia.

Como me levanto otra vez después de estar convencido de que no volvería a caer de nuevo.

Como encuentro la paz en un corazón abatido.
Si lo he intentado todo sin ningún resultado positivo.

Quien me consolará a mí cuando se supone que soy la vanguardia en el centro de la ultima batalla.

Como trasformo la rabia y la tristeza en más que un sentimiento de impotencia.

Como me sentiré fuerte si muy de cerca he sido herido.

Como seguir luchando por mis sueños si solo son un montón de buenos motivos sin ningún éxito conseguido.

Cómo recuperar el tiempo perdido.
Si no puedo evitar que los ojos tristes acompañen a un semblante cabizbajo.

Como sonreír si la herida que sangra poco a poco acabará con lo último que todavía queda.

En que debo de refugiarme cuando se acabe la última esperanza.
Que debo de decir cuando ya no me quedan palabras que convenzan al tiempo.

Como mirar a las flores que tanto me gustan si ya no percibo su aroma que cautiva.

Es triste ver cómo las cosas simplemente suceden sin ningún remedio.
Es muy desconsolador sentir dolor en donde se debería sentir solo alivio.

Quien me acompañará en la soledad que sigue a la derrota.
En ella quiero un amanecer contigo.
Porque eres mi última guarida segura en esta hora de fuerte frustración y martirio.

No importa si no vencemos con la fuerza de un volcán que escupe con la fuerza que nace en su interior y estalla cubriendo todo lo que encuentra.
No te rindas ahora.
Porque yo pelearé contigo la última batalla.
Y seremos refugio seguro en la última esperanza.


Poesía
Miguel Adame Vazquez
28/01/2017.
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La degradación moral de la sociedad

Simon Leys, a través de la lectura de Mentiras verdaderas, recogido en el maravilloso librito publicado por Acantilado y que lleva por título La felicidad de los pececillos me ha recomendado la lectura de un libro de Sebastian Haffner (seudónimo de Raimund Pretzel) titulado Historia de un alemán, publicado de manera póstuma por su hijo el año 2000.

¿Por qué?

Os voy a reproducir un párrafo y quiero que lo leáis con ojos del 2017, del siglo XXI y con la crisis de las personas refugiadas en la puerta de nuestras casas:


«... igual que todos sus compatriotas, había presenciado la subida al poder de Hitler (1). No disponía en absoluto de una información exclusiva; simplemente, como cualquier intelectual, leía la prensa y discutía de la actualidad política con sus amigos y colegas. Sintió con toda claridad que, como el resto del país, se había metido insensiblemente en un pantano emponzoñado. Para asegurarse una existencia aceptablemente cómoda y sin problemas, cada ciudadano se veía llevado constantemente a consentir pequeños compromisos, lo que no era ni muy difícil ni particularmente dramático; todo el mundo, en diverso grado, estaba implicado en ese mismo proceso. Pero la suma total de esas pequeñas claudicaciones banales y cotidianas suponía una erosión progresiva de la integridad de cada individuo. Haffner mismo no se vio nunca expuesto a una situación extrema, no se vio nunca enfrentado de forma directa con ninguna atrocidad, no fue nunca personalmente testigo de ningún acontecimiento violento o criminal. Sólo que se sentía envuelto por la omnipresente y universal degradación moral de toda la sociedad....
... Su colección de recuerdos... plantea una pregunta aterradora: todo lo que Haffner sabía en esa época, los millones de compatriotas suyos lo sabían también. ¿Por qué no hubo más que un solo Haffner?
»

(1) llegada de las personas refugiadas a su país.

Haffner se exilió a Gran Bretaña en 1938.

Nadie se degrada de la noche a la mañana, es un proceso en el que se va avanzando paso a paso, sutilmente pero con firmeza hasta llegar al fondo del pozo de la degradación moral.
Mi pregunta es, si tanta gente va a las manifestaciones en apoyo a las personas refugiadas, regala comida, mantas, ... ¿Por qué se sigue votando mayoritariamente a los partidos que nos llevan a la sima más profunda de la degradación moral?
La clave y la solución solo está en ti.
No aceptes ese pequeño compromiso, esa claudicación banal y cotidiana que te lleva y hace corresponsable de la degradación moral en la que vivimos.
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