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Conjuros mágicos y cuencos de barro

Cuatro tablas mal puestas.

Es lo que queda de la choza de risas. Refugio de pastores, los de rebaños de caricias.

Tiro piedras al río. Darán aún más vueltas. Acabarán pulidas.

Como mis ojos. Bruñidos de tanto mirar.

Engobe rojo en las asas de mi cuenco de barro, que sostiene, entre vapuleos y brisas, la mejor de las pócimas.

Conjuros y fórmulas mágicas. Las que sólo conocen los mirlos (y yo).

Aquí guardo el secreto, la receta. Un día, cuando la niebla empape de nuevo el bosque, te diré al oído, muy quedo, todo lo que sé (y todo lo que siento).
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Escarnio

Frágil como la ceniza de un cigarro en un crematorio
cómo tus palabras dulces que parecían escarnio.
La brisa sube los pelos de mis brazos
y hace público todo lo que consideré un secreto.
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Los secretos del mundo

Ella le cogió de la mano. Subieron por unas empinadas y estrechas escaleras de piedra hasta toparse con una puerta redonda, como esas tan graciosas de los hobbits. Daba a un pequeño desván, oscuro y polvoriento. Al fondo había un ventanuco que apenas dejaba pasar los rayos de luz de la mañana. Las tardes debían ser de penumbra, silencio y seres invisibles moviéndose entre las sombras. Las noches... no quería ni pensarlo. Apenas se distinguía gran cosa, pero Loth pudo apreciar que todas las paredes estaban llenas de estanterías, desde el suelo hasta el techo. En unas había libros; en otras extraños objetos, piedras y amuletos; y en algunas más, pequeños recipientes de cristal de muchos colores.
—Dijiste que me ibas a enseñar los secretos del mundo...
—Y aquí los tienes —respondió Alana con una sonrisa—. Todos los secretos y misterios del mundo.
—Yo solo veo cosas inútiles.
—¿Cosas inútiles? —La muchacha no pudo evitar reírse ante la ingenuidad del chico. Tenía casi la misma edad que ella, pero era tan inocente...— Los libros guardan todos los saberes del mundo. Los conocidos y los prohibidos. Todo lo que fue, es... y quizá también lo que será. Ellos custodian toda la ciencia y fantasía del mundo. También la astronomía, los senderos ocultos del bosque, la poesía...
—No sé leer —contestó Loth con tristeza.
—Eso tiene arreglo —respondió Alana—. Yo te enseñaré.
—¿De veras lo harás? —Y por primera vez asomó a los ojos del chico una chispa de alegría. La muchacha se limitó a sonreír y asentir, cual una madre ante la pregunta divertida de su hijo.
—En las piedras y amuletos —continuó—, se conserva la magia del universo. Cada uno posee un poder distinto, atesorado desde el amanecer de los tiempos. Todo cuanto nos rodea está impregnado de saber y poder. Los misterios de la naturaleza, los abismos de los océanos, las maravillas de las constelaciones. Todo aquello que muchas veces no comprendemos... ¿Sientes vértigo? Tranquilo. Cuando aprendas a leer y escribir, también te los descubriré.
—¿Y en los frascos de colores? —preguntó— ¿Qué guardas ahí?
—¿Ahí? —Alana se giró para mirar los estantes que tenía detrás— Eso es lo menos misterioso de todo. Tan solo es mi pasatiempo. Es con lo que me entretengo en los ratos libres. Ahí voy guardando todos los olores del mundo.
—¿Todos? —Los ojos de Loth se habían abierto como platos.
—Bueno, casi todos —Volvió a reír ella.
—¿Qué hay en ese de allí? —dijo señalando un frasquito con un líquido gris azulado que había en lo más alto de la última estantería.
—Ése contiene el olor de los ríos y sus peces. El verde que hay a su lado, el aroma de los árboles y las flores en primavera. El rojo de la estantería de debajo, la fragancia de la pasión y los latidos del corazón...
—¿Y este? —El muchacho se acercó hasta uno más grande que había frente a ellos y que brillaba con un hermoso azul celeste.
—¡Ten cuidado; este es el más delicado de todos! Guarda uno de los olores que más me costó atrapar. Dentro huele a polvo de estrellas. ¡Pero ven aquí! —Volvió a cogerlo de la mano y le llevó hasta un rincón— Mira estos dos. Este de color ámbar guarda mi perfume. Y ese otro carmesí, tu olor.
—¿Mi olor? —Cada vez estaba más asombrado— ¿Cómo has atrapado mi olor?
—Shhhhh... —Alana se llevó un dedo a los labios y, encogiéndose de hombros, dejó escapar otra tímida risita— Eso es un secreto que no está escrito en ninguno de todos estos libros.
—¿Y aquel otro? El pequeñito que hay al lado de los nuestros.
—¿El que está vacío? Ese aún tenemos que rellenarlo...
—¿Tenemos? —La miró más extrañado todavía— ¿Con qué?
—¿Aún no lo sabes? —Se acercó y lo abrazó con ternura para susurrarle al oído— Ese lo llenaremos tú y yo, poco a poco, día a día, con la esencia del amor.

Juanma
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El mayor secreto

Hay secretos que tiñen la vida
de un color que nunca se borra,
que duelen en los rincones apartados
de los ruegos que nunca callan.

Hay secretos que duran como el universo en su infinita creación,
hasta que nada se puede hacer para olvidarlos,
no existen secretos que se guarden por siempre
viven hasta que la memoria los olvida con la muerte.

Hay secretos que emergen
cada vez que se ahoga a un valiente silencio,
como aquellas flores que tuvieron que llorar
en un florero hasta que envejeció y murió su esplendor.

Hay secretos que guardan palabras desoídas
hasta que protestan en la vergüenza de su falso vivir,
son secretos que quieren conocer la verdad
y se desnudan en la vana inmoralidad de su propio odio.

Hay secretos tristes,
como la soledad que nunca termina
de un poeta en sus lamentos
que siente el abandono cada vez que se pone el alba.

Hay secretos que habitan la protesta
de no tener un amor ardiente,
que miran con su profunda fuerza hasta descubrir
que el recelo no los deja decirlo todo.

Mi mayor secreto no vive en la fría madrugada,
tampoco extraña la profunda noche
que pronto se acaba, mi mayor secreto nunca lo sabrás
lo olvido cada vez que nazco en la mañana.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
20/11/2017.
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Antifaz

Me enamore de ti,
Pero tuve que fingir,
y aunque señales te di,
no entendiste mi sentir.

Me oculté en un lugar
enfrente de tu mirar,
es por eso que no me viste,
y de mi amor ni cuenta te diste.

Me puse un antifaz,
aunque nunca tuve paz,
tu corazón nombra a otra
y yo por ti vivo en zozobra.

trate de hacerte entender
con consejos y mi proceder,
que era la perfecta mujer,
que tenías que tener.

el antifaz fue perfecto,
pues me vestía de amiga,
y ese mi mejor pretexto,
para tenerte cerca mío.

Ahora me lo quiero quitar,
y no sé por donde empezar,
así que empiezo por escribir,
este poema con mí sentir.

Ojalá que sepas quien soy,
y me encuentres al leerme,
pues detrás de ti estoy,
y quiero dejar de esconderme.

Las letras de mi alma.
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Secretos

La observaba absorto mientras dormía plácidamente. Las sombras oscuras bailaban, sobre su cuerpo desnudo, con la escasa luz de Luna que entraba por la ventana. Irrumpió súbito el amanecer. La angustia se apoderó de él. Ella lo descubriría. Debía huir antes de ser condenado al olvido o devorado por un rayo de Sol. Inesperadamente ella lo abrazó por la espalda y sus cuerpos se enredaron con vehemencia. En el espejo, solo el reflejo de una cama vacía.

Alicia Fdez.
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Encontré el secreto de una vida maravillosa

Encontré el secreto de una vida maravillosa,
lo escuche con la voz del corazón
que vive en el último rincón del universo.

Ahí en el final infinito todo es posible,
aún cuando tengo un poco de tristeza
en la mirada por tanto mirar
el seco páramo de la soledad absoluta.

Ahí aprendí a no llorar con mi esperanza,
a seguir con el deseo intacto para no odiar.

En ese rincón todos los sabios
conocen muy bien las historias,
solo deseo que a sus palabras
el viento no las arroje al suelo
antes de que las pueda escuchar.

Ahí aprendí a no pasar por alto todas las cosas,
ahora veo el caer de las flores de la bugambilia
en la entrada de mi casa,
ahora sé que nada tocara su esencia,
nadie le robara la calma,
porque solo son mentiras que llegan corriendo
como si supieran que llevan tatuada la prisa
en alguna rendija malsana que no sabe apagar
a la noche con una sonrisa.

Ahora sé que encontré el verdadero secreto,
es maravilloso saber
que solo me basta con ver amanecer,
observar cómo corre mi gato hacia la ventana,
el solo quiere escuchar a la vida,
y ver cómo ella se prepara para ofrecerle
una nueva historia que vivir.

Ahora sé cómo debo escuchar a la hora temprana,
es un poco fría en su mañana,
porque necesita un poco asolearse
hasta poder borrar todo el rastro de humedad.

Ahora sé que llegarán los primeros rayos
de la mañana con el sol en mi ventana,
dejaré que mi gato vea a los pájaros
que vuelan cantando la melodía de su libertad.

Encontré el secreto de una vida maravillosa,
es la voz de mi corazón que aprendió a amar.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
23/07/2017.
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Rincones para tu voz

Guardé tú voz en algunos rincones; debajo de un mueble, en un par de cajones, sobre el dintel de mis ventanas y un sinfín de refugios más.

En la guantera del auto junto a un cargador portátil que no sirve, bajo una maceta con helechos, en mi taza de café, en un cofre marroquí, detrás de una piedra de sal, entre el verde de mi jardín. Bajo el polvo de una vieja alfombra persa, en el cuento de Aladdín, en un campo vestido de abrojos, dentro de esa rosa azul cerca del blanco jazmín. Entre mis zapatos favoritos y esas ojotas con las huellas dentales del cachorro y las uñas tan cuidadas del gato, en el vestido que ya no me queda, en la caja de medias solitarias, junto al jabón que me hace estornudar. Dentro de ese almohadón que siempre abrazo, en la panera vacía por las dietas, en el lío donde mueren ahogadas mis carteras, en la tabla de planchar y las arrugas que no quita. En esas películas que nadie mira, en mi lista de canciones por tararear, en el tabaco de mis cigarrillos, en los dedos de mis lentes. En las primeras hojas de ese diario que jamás escribí, entre las servilletas de papel que encuentro por toda la casa llenas de tachones. Dentro de la luz de la heladera cada vez que busco un dulce, en el chocolate de mis antojos. Entre un momento y otro, en lo rojo del vino, en mi vaso de agua medio lleno y en el medio vacío también, en las tormentas, dentro de ese florero sin flores, en la helada de las mañanas, bajo el sol de las tardes que quieren oler a primavera. En un sobre pegado al buzón y sin remitente conocido, dentro de la luna después que bostezó, en la punta de una estrellas muy lejana, en el ombligo del mundo. Detrás de mi sonrisa, bajo el peso de mis ojos, en mis dolores de panza, camino a mi columna vertebral, en la planta de mis pies.

Y ni siquiera sé si son suficientes, si tienen la experiencia necesaria para mantener los tonos de un color transparente como el pensamiento que conlleva tú voz.
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Tabú

Abuela, te hicieron tabú.
Tu nombre no repica entre los muros de la casa.
Este fue el trato que hicieron tus hijos para salvarte:
olvidaron el cianuro,
desordenaron la ropa recién doblada y planchada,
devolvieron el almuerzo,
condimentado con tu ira.
Quebraron tu retrato.
Silenciaron tus nanas.
Abrazaron la orfandad
de tu vientre extinto.

Jamás te lloraron.
*
Todo, abuela, para no imaginarte árbol,
estático
sin gloria
atrapada por siempre en el bosque terrible que pintara Dante.
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Divina perfección

Verso a verso, palmo a palmo
voy construyendo tu cuerpo
palmo a palmo, verso a verso.

La tersura de tu cara en la mañana
esos ojos que me hablan, tu mirada
verso a verso, palmo a palmo
lo divino y voluptuoso de tu pecho
palmo a palmo, verso a verso
la escasez de tu cintura que con mis manos rodeo
el valle de tu estómago.

Verso a verso palmo a palmo
de tus muslos el contorno
el oscuro secreto de tu sexo
palmo a palmo, verso a verso.
Con tu perfume me estremezco
tus carias, pétalos de rosas en mi cuerpo,
tu lívido altanero, calmo pero de fuego.

Verso a verso, verso a verso
te digo mi vida que no te merezco
por eso son tuyos mis besos, mi alma
mi cuerpo, por eso te escribo verso a verso, verso a verso....
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Profanación

Sus dedos flotaban,
como la luna mecida en el viento,
penetrando los rincones
de aquel lugar prohibido,
esa perla, inflamada
que contenía los secretos
del placer callado.
Sentía la yema de sus dedos
húmedos de lluvia
mientras los allanaba en el frágil
alcor de sus deseos.
Percibió que su gruta,
estallaba en partículas de ardores,
emanando un fuego calcitrante
que envolvía su valle.
Apretó la mandíbula
para ahogar el audaz gemido
y al mismo tiempo,
oleadas de éxtasis
desvestía su cuerpo.
Rompió a llorar, cuando la luz,
entró por la rendija del convento
y el silencio volvió hacer santa la piel,
profanada por la lujuria.

Yaneth Hernández
Venezuela.
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Este es mi secreto

Este es mi secreto.
Un pasado en blanco y sin recuerdos por un mundo de ideas revueltas con el paso de mi tiempo.

Este es mi secreto.
Una chispa con dolor, un solo momento que nunca terminó de llegar por completo en un montón de piezas rotas del cosmos de la vida que siempre se impone.

Este es mi secreto.
Un arco iris lejano en el horizonte repleto de dudas ajenas en un costal lleno de remordimientos.

Este es mi secreto.
Un motín que se rebela a la idea de mis pensamientos por una estrella que se fuga del firmamento y que nunca cae del cielo.

Este es mi secreto.
Un montón de nudos en la garganta que estropea mis sentimientos por un silencio que calla todo y que solo otorga complaciente en su delirio a sus miserables momentos.

Este es mi secreto.
Un calor que nunca abraza en el peor momento donde el frío de la verdad lo tiene todo.

Llegaste a eclipsar de súbito mi única sonrisa.
Te llevaste sin permiso el sonido de mi amor clandestino.
Me dejaste vacío y sin secretos.


Poesía
Miguel Adame Vazquez.
23/08/2014.
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2comentarios 304 lecturas versolibre karma: 55

El verdadero secreto

Escogí amar sobre todas las cosas
Nadie me obligó a querer demostrarlo
Sobre un aroma suave sigo amando
Con la calma de saberme tranquilo

No me arrepiento de sembrar las flores
Sé que existe el otro fácil camino
Hasta el final cosecharé su fruto
Comprendo lo frágil del equilibrio

No necesito de muchas palabras
Es fácil comprender lo que yo pienso
No existen secretos que son ocultos
Ama es ese el verdadero secreto.

Poesía
Miguel Adame Vazquez.
16/02/2017.
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Mentalidad de líneas

Si algún día lees mis líneas
sabrás que eres culpable de,
al menos, la mitad de ellas.

Mis líneas no existirían si no llegas a cruzarte en mi camino
para llenarlo de curvas, baches y caídas.
Así que gracias por el daño
y por obligarme a esforzarme para salir de tu vida.

Como un laberinto lleno de secretos,
me encontré con algo maravilloso en cada esquina
(que nunca hubiese encontrado si no llego a estar huyendo de ti).

Gracias a tu mente cerrada, acaparadora,
poco compatible con la mía o demasiado simple,
encontré mentes que me dieron alas,
me abrieron los ojos y me enseñaron mi mundo desde el cielo
antes de que me adentrara en el suyo.


Mentes que me hicieron pasar de cero a cien
y otra vez a cero en un segundo,
intensidad huracanada de esa que me encanta.
Me dieron sensaciones rápidas, fugaces,
de esas que me gusta agradecer lentamente.
Me enseñaron a subir a lo más alto y no me hicieron caer,
me quitaron la venda de los ojos y
la usaron como torniquete de las heridas (aún sangrantes)
que tú me dejaste como único recuerdo.

Antes me encantaban la líneas rectas, simples, fáciles, tranquilas.
Y ahora, gracias a ti,
me encanta el riesgo, los baches, las curvas
y las mentes complejas que ven más allá del horizonte
( y me llevan hasta él)
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Lo que soy

Soy silencio ,
cuando mis ojos surcan tu cuerpo,
soy silencio,
cuando tu perfume aterciopelado
enardece mi ser, que mudo, grita de placer.

Soy silencio,
cuando el secreto de tu sexo llama,
a las puertas de la carne de mi verbo,
haciendo que el infierno sean,
pequeñas llamas de un incendio.

Soy silencio,
cuando por fin nuestras almas,
se complementan como los versos,
cuando nuestros cuerpos se desbordan,
como Nilo en el desierto.

Soy silencio,
Cuando estás a mi lado y sólo te miro,
y tus labios acarician mis labios
y los gritos de tu cuerpo son mis gritos
y sólo suspiros y sólo silencio y sólo dormimos.

Dedicado a mi amiga y amante CE
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2comentarios 35 lecturas versolibre karma: 60

Tómalo

Te dedico
mis nimios secretos
mis sencillos poemas
mis matemáticas ocultas
el alma inquisitiva que me mueve
y aquel trozo en código incomprensible

Te dedico
mis sesudas ideas
mis lecturas oscuras
mis utopías imposibles
varios ambiciosos mañanas
engendrados en una mente inquieta

Te dedico
mi cuerpo encendido
mis fantasías delirantes
aquella osada desvergüenza,
el erotismo transgresor y salvaje
que escandaliza el puritanismo ajeno

Te ofrezco
las utopías eternas
la febril agonía nocturna
los laberintos de mi lógica
abstracta, precisa y hermética,
y el extravío insomne de estas letras

Tómalo,
es tu derecho
por ser postor único
en la ignota subasta desértica
por ese espacio sublime en mi mente
donde a mi voz sólo responde el lejano eco
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8comentarios 77 lecturas versolibre karma: 62

No me llevaré a la tumba todos tus secretos

Tus ojos son un claro reflejo del miedo que existe en ti.
No te culpo, con tu pasado cualquier momento puede ser oscuro y perturbador.
Tú no escogiste tener que vivirlo.
Tampoco yo pedí poder escribirlo.
Pero es algo que no se pudo evitar fácilmente.

Hoy reconozco que sabes vivir muy bien.
Siempre lo has hecho de una expendida manera.
Y entonces mi única preocupación se convierte en saber cómo podré seguir aferrado a ti.
Respirando toda tu ansiedad para que seas libre.

Tal vez necesite tocar con tentación a tu memoria.
Y así recuperar por completo el habla.
Solía disfrutar demasiado la charla.
Ahora solo encuentro placer en escucharla.

Me preguntas el porqué de mi silencio.
Tal vez no intuyas que prefiero hacer como si no pasara nada.

Tal vez tu siempre seguirás prefiriendo a la soledad como compañía única.
Aunque eso te convierta impopular.
Para ti no tiene ninguna importancia.
Eso nunca ha impedido que seas en el tiempo muy dichosa.

No me llevaré a la tumba todos tus secretos.
Tal vez los tengas que sobrellevar con impaciencia.

Pero estoy seguro que llegará el momento al final del camino.
En donde ambos tendremos que afrontar a nuestras propias miradas.
Tal vez ahí sabremos con exactitud después de tanto tiempo.
Cuánto te amo y cuánto de verdad me amas.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
31/01/2017.
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Su figura anhelante

Las caricias del agua resbalan por mi cuerpo en la soledad del baño, donde rememoro la humedad alojada entre sus piernas.

Eros y Afrodita se funden por caminos de fuego para contrarrestar su ausencia y en el devenir de los fluidos, su figura anhelante me estremece al consumarse la explosión de un orgasmo.

Es allí cuando pienso en la inmensidad y en la nada. En esa súbita introspección, descubro que soy un asiduo pasajero en el tren de su deseo y ella, la visitante furtiva de la suma de mis arrebatos.

Así se completa el círculo donde somos amantes sin principio ni fin. Aunque no estemos bajo la misma constelación de jadeos, vamos juntos en el éxtasis de una pasión que fluye en armonía para encumbrarnos fuera de toda esclavitud.
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Pienso en ti

Cual insistente pulso temerario
la visión sobre ti es abarcadora,
delirante, unívoca e incontenible
ni es superficial ni fragmentaria,
simplemente osada y rumorosa.

Tras pensarte escucho la música
que da la pauta sutil a mis letras
para delinear vuelos imaginarios
donde consigo tocar tu piel tersa
con el goce de su ritmo acelerado.

La magia que me da en segundos
un paraíso de bordes atenuados
es el paradigma de tu voz tierna,
dulce sugerencia entre los labios,
grácil ramillete de dalias frescas.

Pienso en ti al contemplar el cielo
al despertar con dos horas de más
al vernos proyectados en mi techo
y al cerrar los ojos para descansar
luego de tantos pasos alargados.

Pienso en ti durante la luna llena
y ante su faz quedo acalambrado
al abrirse paso en los recuerdos,
o cuando un influjo nos emplaza
en su halo de redondez perfecta.

Pienso en ti al cruzar las avenidas
al andar por la derecha de la acera
al voltear atento hacia todos lados
esperando una señal insoslayable
donde se manifieste tu presencia.

Brota mi alivio de pensarte tanto
bajo la calidez de tus respuestas,
y así dejas de saberme tan lejana
aunque no me sea posible hallarte
en el cruce de todas las miradas.
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Secreto

Prométeme una cosa,
que esto quede entre nosotros
que nadie sepa de tu boca
y que nadie sepa de la mía
que construimos una historia
más bonita que Gran Vía.

Que nadie sepa que tus ojos
se encuentran con los míos
incluso cuando no se buscan
incluso cuando ni se miran.

Que nadie sepa que tu piel
necesita a la mía
como quien necesita mirar
dentro de una caja vacía.

No me mires así,
sabes que nunca
te diría todo esto
sin haberlo pensado antes.
Maldita locura.

Guarda en secreto los momentos
en los que susurraba
que te quiero.
Guarda los poemas que te escribo
porque necesito
que sepas que eres mi inspiración
y con ello frustración.
Eres mis lágrimas
y mis sonrisas.
Quien de valor escatima,
Cupido le castiga.

Quiero decir tanto
y hablar tan poco.
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