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Todos los misterios...

Cayeron lo silencios.
Brotes de espuma de perlas
al aliento quedo de una tibia caricia
mientras las miradas,
infinitas,
desvelaban todos los misterios de la piel.
©ɱağ
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2comentarios 59 lecturas versolibre karma: 95

Partitura de tu piel en la mía...

Un arrebato nos sumerge en un momentáneo silente
roto por el roce de la carne,
por el sigilo de dos salivas
incrustadas en el hueco entre los labios.

Rugimos como dos fieras,
desatadas por la pasión más salvaje,
comiéndonos la vida en cada aliento,
en cada jadeo que no hacía más del otro.

Manantiales de fuegos exudados entre tus labios,
álgidos al atajo de tu lengua,
entre arreboles de tus manos,
marca justa de tu pertenencia.

Ritmo in crescendo.
Un allegro.

Notas que reptan en los pentagramas de nuestros cuerpos,
sin libre albedrío.
Ritual de carne y saliva,
uñas y dientes…

Partitura de tu piel en la mía...

Yo, letra derramada en tus labios.
Tú, beso líquido de mis entrañas.

Y nos hacemos Melodía…
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Llamas en la boca...

Tus manos, garfios que se enredan en las olas de mi pelo.
Mi boca, silencio armado a las juntas de tu carne.
Delirio.
Destilo con mi saliva rocíos de gozo que tu boca susurra,
y medro con mi aliento estigmas blancos.
Pájaros errantes de llama viva
.
©ɱağ
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Sensualidad...

Sensualidad
mi lengua de fuego
en ese beso pensado,
imaginado,
deseado,
robado:
la fantasía de mis dedos
recorriendo la geografía de tu piel.


Sensualidad
es amalgamar mi olor de mujer
fuerte,
orgulloso,
con tu olor de hombre,
poderoso y dominante.


Sensualidad
la gota de libido
que llega a mi cuerpo,
arqueando mi espalda
en el misterio de la noche


Sensualidad,
acariciar con la mano
Mi feminidad
en el pensamiento de tu piel
ardiente.


Sensualidad
el botón de mi blusa blanca
que se abre prepotente
descubriendo mi piel
incendiada.


Sensualidad,
la gota de vino
Que se desliza en mis labios,
insinuante,
alegre,
que baja al ombligo
regalando un escalofrío
convertido en placer.



Sensualidad
Una fresa roja
perfecta,
que colora mi lengua
de pasión
mientras disfruto tus besos…


Sensualidad
es la libertad a la fantasía,
a mis deseos
y los tuyos.


Sensualidad
la capacidad
de dejarnos sentir,
dejarnos gozar
aquello que nuestra mente desea.


Sensualidad
es, por último,
dar rienda suelta a la imaginación,
gozando ese intercambio de amor,
emoción
y placer.
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Catástrofe - @Pboro4

Eres una catástrofe
tú has venido a aniquilarme
primero me erizas el pelo
luego me dejas en trance.

No puedes ser de aquí
nunca te vi, tú eres de Marte
yo antes no era así
te lo juro, no sé lo que me haces.

Para, no juegues al rescate
no es un terremoto, son tus bailes
ese pintalabios
esa manera de mirarme.

Y ahora doy vueltas como un hámster
lo sé, demasiado tarde
para huir, para ignorarte.

¿Qué quieres de mí?
no tengo nada más que ocultarte
caí en tu telaraña de carmín
estoy en primera línea de este desastre.
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Gemido al compás

Terminó su copa mirando por la ventana.
Mientras se acomodaba en el sillón,
se ató el pelo y me sorprendió con un beso.
Sus labios estaban húmedos
y mordían con fuerza.
Me agarró por el cuello,
y me miró buscando mi expresión
entre las sombras.
Se abalanzó sobre mí,
se acomodó sobre mis piernas
y sus labios arremetían
contra los míos una y otra vez.

Corrí la cara y empecé a besarle el cuello.
Aceleraba y frenaba la intensidad.
Recorrí su cuello entero.
De un lado a otro.
Sus orejas y sus mejillas.
Me llené de su perfume.
Corrí su pelo lacio para no perderme
ni un centímetro de piel.
Para hacerme experto
de esa textura fina,
suave, infinita.
Para recorrerla entera.
Para seguir viendo la expresión
de ojos cerrados,
cuello extendido,
y gemidos suaves.

Cuando ella creía que volvía a sus labios,
comenzaba otra vez.
Pasaba mi lengua
y me detenía detrás de sus orejas.
Sus gemidos ahora eran largos
y su respiración agitada.
Sus ojos se cerraban con cada inhalación profunda.

Comenzó a mover su cintura en círculos.
Buscándome.
Haciendo que la fricción
sea su arma infalible.
Las fronteras entre nuestros cuerpos
se habían borrado por completo.
La tomé de la cadera y acaricie su espalda.
Fui subiendo y mis manos llegaron a sus pechos.

Me dijo que pare.
Que estaba mal lo que hacíamos.
Asentí con la cabeza y levanté
mis manos como un ladrón
que se entrega sin salida.
El silencio se hizo eterno.
Nos miramos fijo por algunos segundos.
La luz de la calle entraba por las rendijas
de la persiana mal cerrada.

Busque sus ojos.
Brillaban y me miraban fijo.
No pestañaba y casi no respiraba.
Alerta. Excitada. Seductora.
Entendí lo que sucedía.
Un microsegundo después,
me agarró fuerte,
me pasó su lengua por la cara y
soltó un gemido al compás
de su cadera en círculos.
Se agarró sus pechos con
furia y se transformó.

Ya no estábamos en el sillón.
Nos habíamos ido de viaje.
Ni siquiera estábamos conscientes
de que habíamos encendido la mecha
y nuestra explosión
generaba una onda expansiva
que recorrió el living y la habitación,
más rápido que el sonido.
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Momentos

Momentos
(A Glen)

Oh, que encanto tus bragas,
tan minúsculas.
¡Qué locura!
Colores del arcoíris
cada día.
¿las negras con sus ligas?
en ocasiones especiales,
cuando mi desatino o la torpeza,
obligan a romperlas.

Me pierde tu álbum de fotos,
todo blanco y negro:
posiciones circenses,
diferentes alcobas,
unas cuantas tomadas por un fulano
que conociste en Paris,
¿las otras?...no se quién,
fotos locas,
calientes,
inolvidables,
nostálgicas,
excitantes,
todas memorables.

¿Donde guardas la llave del pequeño baúl?
no podría decirlo,
sabemos que hay esposas,
un látigo,
una máscara,
varios metros de cuerdas,
y extraños artilugios
aún por descubrir.

De tus pulcros espacios
me trastornan tus rosas,
las esencias, los óleos,
los perfumes, fragancias,
las velas olorosas.
Me embriago con incienso,
jengibre,
pachulí,
canela,
cedro,
sándalo
y flores de jazmín.

Pero: si sales de la ducha,
solo con tus tacones
- cual Eva sin su parra-
dispuesta a cometer
tanto y tantos pecados,
todos originales,
me quedo ese momento.
Olvidamos las bragas
y sus tantos colores;
las fotos, los fulanos,
las esencias, las flores,
las llaves, los candados,
las velas y sus olores,
fundimos nuestros cuerpos,
y este instante fugaz
lo volvemos eterno.


Copyright 2017
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Besos

El labial es siempre
el mismo.
Lo que cambia,
son los besos.
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Árbol de invierno

Fuego frío quemando en la floresta
De las cáscaras crudas sobre el margen de esta ventana
Veo, me lanzo sin pensarlo
En ese espacio rostizado
Que me renueva y quema y dobla desde los huesos hasta la savia
Y grita sin mi nombre sin tu reconocimiento
Me ofreces un puñado de trigo y me escupes del vino en la boca
Tú, mi raza, mi inquietud
Cuesco lleno
Desarraigadas fajas secas de ardor
Tu
Piel
Sobre mis pies
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Te propongo

Como una hilera de hormigas
se alinean las palabras en tu cuello;
los versos resbalan por tu pecho
como gotas de deseo
que avanzan sin prisas.
Te propongo que seas la hoja de mi verso,
el que escribo con la punta de los dedos
y subrayo con la lengua.


Y unos puntos suspensivos
se dibujan sin tregua
hacia el final de tu vientre...
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1comentarios 109 lecturas versolibre karma: 49

Cocinámame

~

Hazme la comida,
mientras yo preparo el amor.
Te espero en la cocina,
con hambre de tu corazón.

Rima el azúcar de mis labios
con el picante de tu mirada,
para hacer versos traviesos,
poemándonos a cucharadas.

Calentemos nuestras ganas
en una olla a presión,
que explote cada mañana
degustándonos sobre el colchón.

Cocinámame a fuego lento,
probándome a cada instante
y recuerda que tus besos
dejan mi piel humeante.

El arte de cocinar con amor y de amarse en la cocina siempre han ido de la mano.
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Literatura...

Dejas tus besos como palabras en mi cuerpo,
tatuadas hasta el infinito de mi esencia.
La historia más preciada entre las curvas de mi boca,
prendidas en deseo,
mientras rubricas en blanco al final de la página…

Magia es tus letras,
caricias húmedas de tu lengua en cada renglón que hilvanas
con cuerdas de seda bendecida ésta con deseo
que palpita como puntos y seguidos
que marcan el ritmo de lectura.

Piel de piel, con ganas de proseguir,
con ganas de dibujar esos arabescos que nos sortilegan,
que me enredan a tu carne, a tu cuerpo, como hiedra que te cubre…
sin fin.
©ɱağ
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6comentarios 52 lecturas versolibre karma: 63

Sentidos de Viento...

Entrelazas tus nudos a los míos,
envolviendo mi desnudez,
arremetiendo contra mis miedos, mis turbaciones...
en la placer de saberme, y saberTe,


Tuya,

en un destino arrebolado de un cuerpo
entregado, rendido y vasallo
Y tan libre como los Sentidos del Viento...
sin más límites que los tilos tallados bajo la piel,
estremecidos los sentidos en derrame de lujurias;
de perversiones sempiternas.

©ɱağ
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2comentarios 16 lecturas versolibre karma: 58

Suspiro y pulso...

Mirarnos a los ojos...
Respirarnos en la coherencia de saberNos.
Mi pulso latiendo en Tus Manos,
caricia que quema y casi ahoga.

Y Te haces gemido en el cauce de mis labios,
en el suspiro candente de ese beso...

©ɱağ
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EternitaEs...

Perdí mi norte en el hálito de tus cardinales.
Brindé con mi aliento cada beso de tu boca
y esculpí, como cincel afilado,
cada pliegue de tu piel.

Efímera en la eternidad de tus caricias.
Junco de anea en los sillares de tus caderas.
Vagué, errante, en el eco salvaje de tus entrañas.
Redimida fui de mis vergüenzas en el fuego de tu sangre.
©ɱağ</b>
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Mujer desnuda

Mujer desnuda,
Encadenas la cordura.
Liberas el soplo caliente de la lujuria:
Tú eres la más suave caricia del averno.
Mujer erótica, profunda y mística.
Desciendes al umbral de las tempestades
Allí, a lo hondo de los sueños,
Bajo la cama que mese la luna,
Bajo la guerra y las pasiones.

Que sepas que seduces, lo sabes,
Seduces mortalmente,
Seduces vasta, seduces gimiendo,
O taciturna, como una inocente bruja.

Mujer de piel de azúcar dulce y morena.
Mujer como dama de fuego.
Mujer como pecado bendito,
Como milagro que condena,
Como vástago de besos robados.

Si en las calles te ven, eres una doncella.
Si en la cama te encierras
Eres un sublime súcubo.

Seduces mortalmente,
mujer preciosa,
Seduces como la poesía,
Como la literatura que nace al borde de tus mejillas,
Como la música que se concentra en tus caderas,
Como el pubis que sabe a agua de oasis.

¡Seduces!
¡Cuánto seduces con tu existencia!
Serás el cielo que se ve oscuro en el nocturno,
Lo serás,
Porque arriba, abajo, adelante o atrás,
Tu cuerpo es el rastro más claro
Que resulta de los besos en la intimidad.

Seduces,
mujer peligrosa.

Seduces con ganas de matar.


J. Palacio
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¿Acaso soy un loco?

Loco, ¿acaso soy un loco?, porque mi cerebro es como un laberinto, sin salida,con un solo centro en el que estoy yo, “el corredor”. El que escudriña.En el laberinto, todo yo, tiene su sitio, hay multitud de pasillos llenos de odio e indiferencia.
Otro donde están la cortesía y la paciencia. En otro la esperanza y locas experiencias. Hay uno oscuro por donde casi nunca paso, porque está maldito, en el sólo hay caos, perversión, asesinatos, sangre, fuego, hierro y sudor, mucho sudor.
Aunque está oscuro veo ojos, ojos rojos, que con su ardiente mirada van desgranando mi alma.
Otros pasillos de este intrincado laberinto son acuosos, etéreos, me recuerdan que una vez tuve una conciencia umbilical, dividida, con una extraña sensibilidad. Femenina sensualidad, diría yo. En otro recoveco hay un pasillo en el que el deseo, la entrega, la duda mi yo y otro yo se confunden, se mezclan, ella lo llama amor. Origen y final lo llamo yo. Algún pensamiento rebelde, me ha jurado y perjurado que en este pasillo está la salida. La salida de mi mente, la llegada a mi corazón y por fin cuando junte los dos.
Tendré otra vez la sensación de ser un sólo yo. Compartiendo contigo, con él, con el resto, con el mundo, con el universo, unido por un cordón.
La señal del nacimiento y la creación.
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Proposiciones

Ante el ojo de la noche
soy un alma desvelada
por sus encantos
de sirena imaginaria.
Ante el espejo
soy ese reflejo
que le quita nitidez
a lo quiere expresar.
Ante tu sonrisa
soy la dicha sonrosada.
Bajo la mirada del sol
soy esa piel que se expone
a sus candentes placeres paganos.
Bajo la borrasca
soy esa sensación infinita
de embestida sutil y caricia.
Bajo tu cuerpo soy
arena sabiendo a mar.
Sobre el espacio
soy esa brisa
que llega hasta el rincón
dónde estás pasando.
Sobre tus muslos
soy el más etéreo
de los infiernos creados
por un verso.
Sobre tu noche
soy reflejo del sol
embestida por tu cuerpo
en un rincón del infierno.

Ante.
Bajo.
Sobre.
Vos.
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Mía por un sueño

Fui una sombra sobre tu pecho.
Un ave oscuro, un perfume en el viento.

Llegué a tener tus cabellos enredados en mis dedos.
Tu piel, en el tacto de mi lengua.
Te sentí, mujer de poesía.
Te sentí vastamente erótica,
Profundamente seducida,
Completamente mía:
Insoportable y desesperadamente mía.

Llegué a tí.
Llegué a verte proclamada mujer,
Y a sentirte místicamente angelical:
Es que en tu forma de demonio
Eres tan perfecta.

Fuiste mía por un sueño.
Un sueño inalterable y caótico,
Donde yo seducía hasta tus huesos,
Y tú devorabas hasta mi alma.
Donde yo me perdía en tus ojos,
Y tú recorrías vorazmente mi abdómen.
Donde tu cintura devastaba mi cordura, así,
Como me enloquece:
Al ego y de ipsofacto.
Y mi poesía hacía hervir tu piel de canela.

Mía por un sueño.
Como lo son las utopías.
Como el deseo es a la distancia.
Como es el amante de la luna:
En los sueños, con demencia
Y una hiriente lejanía.
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Deleite al atardecer

He caminado por largos caminos,
Mis pies se han inundado
Con la arena que los ha cubierto,
El agua ha fluido por mis manos,
El viento ha acariciado mi rostro,
El mar no ha dejado de seducirme
Y su olor de encantarme.

He caminado por largos caminos,
Cuando eché a un lado mis zapatos
Y de mi mano los he llevado,
Muchas veces me he despeinado
Al son de las relajantes olas,
Mis lentes han conspirado con el sol
Y sus rayos sobre mi piel han destellado,
La música ha sido partícipe
De un momento mágico,
Aquella melodía que me ha maravillado
Repleta de violines y bajos
Con ese erótico tocar de piano
A cada paso que marcó.
La caminata libidinosa
Cada vez más dichosa
Y a cada momento más placentera,
Rebosante de sonrisas y simpatía
De miradas y guiños enloquecedores.

He caminado por largos caminos,
Con la lujuria en cada compás,
La picardía a cada pestañear,
El labio que se torna brillante,
Rosa vivo y juvenil,
La piel tostada y exfoliada,
Los pies suaves y lisos,
El cabello brillante y sedoso,
Y la felicidad propia emanada.
La licenciosa risa cómplice
De pensamientos escandalosos
Convivir conmigo en un profundo bienestar
Levantar los brazos de alegría,
Deleitarse con el atardecer
Y la esculturalidad de los cuerpos presentes.

He caminado por largos caminos,
La efervescencia que se desborda
Con cada sonrisa espectacular,
Aquella confianza que se distingue
Cuando se te observa caminar,
Aquella despreocupación por lo que pasará
El abandono a ir contrarreloj,
A la dependencia y al yugo.

Aquel despertar a sensaciones increíbles
Cuando de repente se percibe
Que he caminado largos caminos,
Darse vuelta y mirar todo lo recorrido,
Burlarse de sí mismo
Y recordar aquel tropezar,
El traje de baño ya seco
Y el cuerpo bañado todo de mar,
Visualizar todas aquellas miradas
Que nos estuvieron persiguiendo
Por todo nuestro andar,
Dar un beso al viento
Y esperar a quien lo sepa dar.
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