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Desgano

La vida pasa muy rápido como el tren, aveces hay momentos que quiero estar en la estación y ver como la vida se va.
Hoy ya estoy cansado.

P.E.S.S
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6comentarios 31 lecturas versolibre karma: 95

Marcha

Siempre me voy; siempre permanezco. Estoy y no. Podría ser. No soy... o soy pero termino yéndome. Vuelvo; me quedo en ti y reconstruyo aun sin ruinas. Todo es a partir de un nuevo cimiento o de ninguno. El ciclo es así... el tuyo, el mío. En él estás y estuve ahí antes. Creí que estaría después; no esta vez. Temo que no podrá ser. No seré, no fui. No me voy a pesar de todo, ni permanezco del todo; no podría ser aunque me vaya o aunque vuelva. No me quedaré ni reconstruiré mis paredes con tus rocas vírgenes. No lograré marcharme a sitio alguno, ni fuera ni dentro. Quizá lo haga cuando no sea posible. No podemos habitar la nada, besar el aire o vivir de sobredosis de oxígeno a la deriva del desamor o de la cama que levita. Me iré... No me encontrarán, ni tú, ni tu memoria, ni la mía, ni las culpas o la excitación pura de los días; ni siquiera el aliento que solías decir que yo te era. Debo dirigirme en línea recta, ocupándome de las heridas que sangraran el trayecto entero. Cuando quede vacía del camino, de no quedarme a pesar de esas pupilas ocre que me persiguen a oscuras y proyectan las sombras que me erizan... Cuando reflejen mis hombros el brillo que me dejarían tus incipientes expectativas y tus dientes, romperé el contenedor... se abrirán las suturas.

Desataré los miedos. La sangre seguirá su cauce en picada.
Para no amarte, me negaré el antídoto.

Me perderé y así, perderé intencionalmente todo rastro de ti...

Me iré de mí.



Yamel Murillo



Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R. 2015
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5comentarios 56 lecturas prosapoetica karma: 82

Efigie de tu espalda

Sabiendo nada,
cual melodía de amor
arrugada en recodos,
con la rodilla en mis cenizas,
en cuya lápida están grabados
mis sentidos
y la efigie de tu espalda.

Certezas diluidas en despedidas
a corazón armado,
disparando adioses como anestesias
sanadoras del dolor,
cegando ojales que se desangran
por la falta de tus palabras.

¿Quién disparó el primer adiós?

¿De verdad importa?,
tal vez la memoria del abandono
desnuda la culpabilidad
para pintar falsos mañanas,
en los colores de alegrías
vacías de tu pecho.

Si a mi manera amo,
de la misma forma olvido,
sin arrinconar una coma,
mártires del primer adiós,
¡qué más da quien disparó!,
si la victima fuimos los dos,
sembrando éstos versos,
fríos, áridos, inermes,
en la efigie de tu espalda.

Amén
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20comentarios 137 lecturas versolibre karma: 107

El color que destiñe con la edad

qué es la ayuda sino una promesa bana
yo soy mejor que tú respecto a ti
que no se te olvide que lo que dura tu vida es para siempre
si la vida es el río y la muerte el mar
recuerda que el inicio también estuvo en la muerte
Cíclico
como una canción en tu cabeza
como las ganas de abandonar
como esa fantasía a la que rezas
relegar tu responsabilidad a algo en lo que creas
Una mirada vieja que no sabe a quien culpar
el color que destiñe con la edad.
el sabor de la sinestesia del que no supo sentir jamás
la niñez añorada acompañada al llanto por saberte expresar.
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2comentarios 69 lecturas versolibre karma: 99

En mi despertar...

Me despierto, ¡soñé contigo!

En mi despertar veo mi techo

Y no son tus nubes, son mis vigas

Veo mi ventana y no son los edificios

Son mis trinitarias,

El dolor de un alma enamorada me ahoga,

Tengo nostalgia de no haber despertado

Un sueño de un sueño,

Escalones y largas escaleras,

Personas, bullicio y risas

Naturaleza y variedad viva

Y aunque me haya creado la mia propia

La tuya no tiene igual

Respiro y mi nariz está congestionada

Característica de ese clima frío y ventoso

Trago y tengo un nudo en la garganta

Se podrá continuar pero no se podrá olvidar...
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sin comentarios 34 lecturas versolibre karma: 36

Me abandono...

Me abandono,
a tu sabiduría primigenia,
a tus bosques que esconden los misterios,
a los susurros de las hadas y los elfos,
a la suavidad oscura de tus hojas.
Me abandono,
a la dulzura de tus aguas,
al bravo rumor de tus olas indignadas,
al sigilo de tu profundidad inmensa,
a tu silencio paciente e impasible.
Me abandono,
a la sorpresa del viento,
a la certeza sutil de su destino,
a las voces que viajan desde lejos,
a la incertidumbre que susurra en mis oídos
a la oscuridad que bebe mis anhelos.
Me abandono,
a las caricias olvidadas,
a los suspiros tejidos en mi almohada
a la duda que alimenta mis sueños
a la pasión que se viste con mi aliento
Me abandono,
Vida, a tus secretos.

María G. Vicent ©
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4comentarios 138 lecturas versolibre karma: 77

Mente Destrozada

¿Qué puede decirle
un corazón roto
a una mente destrozada?

Hay una sombra
llorando fotones
ahogada en el silencio
que entra por la ventana.
Tu rostro va
dejando estampas
en mi conciencia...
Una por cada mes
que ha pasado.

¿Qué puede decirle
un corazón roto
a una mente destrozada?

Hay una sombra
llorando fotones
ahogada tras la risa
de sus lágrimas.
Al final un ser
de múltiples cabezas
cada una lista
para devorar mi alma.
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2comentarios 63 lecturas versolibre karma: 72

Te vi marchar

Te vi marchar... abandonando en el olvido tus recuerdos, engañando a tu corazón.

Te vi marchar... luchando en contra de esas emociones, dejando mi alma vacía.

Tu sombra se fundió en la noche oscura.

Te vi marchar... sin dar vuelta atrás, olvidaste mis sentimientos, abandonado mi corazón llena de emociones.

Te vi marchar... sin decir adiós, sin dejarme hablar.
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sin comentarios 16 lecturas prosapoetica karma: 46

Por los siglos de los siglos paternidad equivocada

Padre ¿por qué me has abandonado? preguntó el hijo herido, preguntó el hijo dolido, preguntó el hijo agonizante. Si quizás el hijo hubiese vivido un poco más el padre le hubiese contestado; en este caso y en muchos casos no hubo ni habrá respuesta pues ya los hijos han muerto. Han muerto porque han decidido morir, han muerto porque se han suicidado, han muerto porque los han asesinado. Se vive en un mundo sin padre y quienes quieren serlo son juzgados, se vive en un mundo que no respeta a la autoridad pues ésta está sólo en los momentos más convenientes, se vive en un mundo que no conoce el llanto, que no conoce el abrazo pues nunca se le ha enseñado, siempre se la ha vetado, en ese mundo lleno de fracturas, lleno de ausencia, lleno de insatisfacción, lleno de inconformidad, lleno de ejemplo inasistente, lleno de juicio injusto, lleno de pérdida, lleno de luto, lleno de mentiras por justificar, lleno de mentiras blancas que buscan impresionar o al menos que no se indague más, lleno de inocencia incomprendida, lleno de hipocresía. Al final de todas esa inquietudes anexadas a la primera, histórica además y con un legado ancestral, muchos se preguntan "¿nos rescatarán algún día?"

Resucitar ¿para qué? si ellos están vivos, matarlos ¿con cuál fin? si el mundo debe verlos y señalarlos, denunciarlos, ¿cómo? si los entes pertinentes no te prestan atención y violan tu derecho a la defensa y justicia aunque te vean golpeado, reconciliación, ¿cómo? si ya han pasado a otro plano, si llamaran no se les contestaría, si se les hablara no entenderían la lengua pues ésta ya ha evolucionado, si los buscarán no los encontrarían, aunque siempre los vean, el paradero sigue siendo desconocido, seguirá sin haber forma de conseguirse sin contactarse. Tal vez a partir de todas esas propuestas refutadas se adopten actitudes de intransigencia, sucede que si el algún momento se quiso resucitar ahora la negación es rotunda.

No se quiere que se hagan leyenda o religión por profesar a costa del sacrificio, no se quiere que se viole el derecho de autor dejando que otros publiquen lo que se dijo, no se quiere que el sudario se exponga por miles de euros que beneficiaran a otro; tal vez por esto se sigue encerrados y enterrados si dependiera de ellos su tumba sería tapiada no sólo con una piedra enorme sino también con un monte Sinai, sin cumplir el cuarto ni ninguno de los mandamientos, las madres serian advocaciones marianas víctimas de diferentes falsos ángeles que las engañaron diciendo que tendrían bendiciones "bendito sea el fruto de tu vientre".

Padre nuestro "santificado sea tu nombre" al llevarlo de primero y hacerlo perdurar por años, las madres si los venderán pero no los venderan en un entorno de decadencia, pobreza, escasez y angustia, los venderán en un entorno de progreso, riqueza, abundancia y bienestar. Al paso del tiempo han aprendido cómo usar herramientas, como cambiar cerraduras y grifos, a medir el aceite del auto, a diferenciar el de caja y el de motor, a manejarlo y a lavarlo, a pintar las casas y a echar mezcla para frisos nuevos después de desatornillar para nuevas mudanzas.
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sin comentarios 109 lecturas relato karma: 47

Agujereada

No podía ser de otra manera;
dos palabras breves con sabor a puerta
y de repente,
sólo el eco de mis propios pensamientos,
los sentimientos goteando lentamente,
deshaciéndose detrás de un sobre blanco
que no quiere respuesta.
Arranco el parche que cosí con la casualidad
en mis propias palabras,
y me enderezo, estaca en la espalda,
para tratar de hacer los pasos
siguiendo una línea recta.

He tenido miedo,
        y aún lo tengo.
No sabré qué hacer con este hielo
que me sobra, que no me hacía falta
pero que has colocado astutamente
encima de mi mesa.

Me siento agujereada.

Nací condenada a no ser,
a no estar,
a no saber lidiar
con un prostíbulo de emociones
que vivían de paralizar la realidad.

Ahora es muerte.
Ahora es ventana cerrada,
grito estridente que se atora en la garganta.
Y sólo quedan lágrimas
que agonizan encerradas
en un instante efímero de paz.

¿Qué hacer para borrar
un pedazo de memoria
que rima solo en el aire?

Esta vez me han cerrado los ojos
con tanta fuerza y tan de golpe,
que ni siquiera se atreven a volver a mirar.
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1comentarios 55 lecturas versolibre karma: 83

Mi musa me abandona

Mi inspiración no viene,
mi musa no llega.
Quizás se entretiene
quizás a otro se entrega.

No se cuántos días sin ella
su ausencia es insoportable.
En mis sentimientos deja huella.
Por favor, necesito hablarle.

Hasta mi musa me abandona.
No sé si me lo merezco,
no sé si es una broma.
¿Que pasará si en su ausencia crezco?

Tengo miedo,
miedo a perderte;
pero también temo,
temo no saber tenerte.
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Te debo un poema de amor

Tal vez fue entre la niebla o cuando el otoño caía,
ayer cuando temblaba, el año pasado o el anterior,
quizá fue entonces, se me rompió un poema entre los dedos
antes o después de que el dolor se desvaneciera
el poema quedó en suspenso, prendido a un recuerdo,
que ya no vivía,
flotaban las palabras de siempre, tan rozadas, tan sentidas
entre tú y yo, piel, renuncia, abrazo, deseo,
nada nuevo entre los amantes, a estrenar para nosotros,
renacíamos juntos, creímos reinventar
eso tan trillado que florece en primavera
o cuando el frío ahoga, eso que llaman amor, amor eterno.

Y fue tan lento, tu abandono, tan lento como un adiós
que no se nombra, y su sombra crece, abraza el alma
y se congelan las palabras, y nada suena entorno a ti,
poco a poco te vas, y tu sonrisa queda atrapada,
en el olvido te fundes y tu voz se apaga y tu risa
es eco en la cima de una montaña que no alcanza
el cielo que prometías.
Y regresas a tu paz, dejándome el tormento y la vergüenza,
soledad inesperada,
mentiras habituales, traición por costumbre,
vulgar aliado de la cobardía tu silencio,
te comprendo, tan manido, tan usado,
nada nuevo y un poema encerrado
que gritaría orgullo y decepción, horas entregadas,
ternura malgastada, amor vencido, antes y ahora.

No hay letras desnudas, todas van vestidas de piel desgarrada,
no hay alma que no se encoja entre sentimientos.
No hay poema de adiós que no estalle y escupa tinta de odio
hasta que las palabras y su dolor acuden solas al poema,
un poema al que las palabras empujan, palabras que se rebelan,
entonces y ahora, saben ser promesa,
luchan por ellas, se niegan a no ser,
palabras que cumplen y son
un poema de amor.
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Fugaz Camaleón

Camuflaje en ternura
atrapante tu pasión,
eres sutil camaleón
inerte de bravura...

Astuto y confiado
embelesaste mi corazón,
premulo sin razón
te nombre Amado.

Tu piel de carácter
sellaste suplantando,
de a poco abandonando
la ilusión en partes..

Insípido y frío
volviste mi dolor,
cambiaste de color
camino al exilio.

Camaleón fugaz e inquieto
hoy extraño ese querer,
te llevaste hasta mi aliento
ya no sé en quien creer.
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1comentarios 64 lecturas relato karma: 31

Tarde

Quedé
Ahí tirado
Antes de nacer
siquiera

Cuando me dejaron
solo
No sentí mi presencia
No sabía que era alguien
Ni lo pensé
siquiera

Fue hasta después
Mucho después

Parece que ya era muy tarde
Muy tarde

Lisemelino
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Todo se teñía de tu luz

Todo se teñía de tu voz,
y de esa luz que ya no está,
esa luz que huye de mi.
Mi cabaña de barro se quebró,
no tengo donde caer,
ni tengo donde dormir.

Vivo de las sombras
donde se abandonó la fe,
vivo por tierras extrañas
donde creí ser lo que creí ser.

Tu ausencia es ansiedad.
Antes no sabía del vacío,
ahora sé que soy todo vacío.
Falta de tu mano, de tu piel, de tu sonrisa…
me faltas como a la mar seca le falta un río.

Viento que arroja hojarasca
que entierra los caminos.

Otoño que guarda silencio,
otoño que me derriba,
ese otoño eterno
que empezó hace semanas,
y los aires fríos lo socavan.

Otoño en su trinchera,
que finalmente cederá
las embestidas del invierno.
Arrecia el cierzo mi alma torcida.
Soy el que lo perdí todo,
soy el que perdí a mi amiga.

Todo se teñía de tu risa,
de tu pelo, de tus miradas
tras de tus cristales.
De verte morderte la boca,
con tu boca y con tus palabras,
acequias de amplios caudales.

Tu ausencia son barrotes,
de los que me hice prisionero.
Ya no hay caballos al trote,
fueron domados por el desaliento,
les falta de tu mano, de tu piel, de tu sonrisa…
Me faltas como a un pozo hundido le faltan sus adentros.

Al final, fui yo quien trajo el invierno.
Ese invierno que clavó
sus desgarradoras fauces
en las carnes vivas del verano.
Cortó por lo sano el mes de Agosto,
dejándolo frío, famélico y angosto.
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Un Planeta (o Así Me Dejó el Triste Vacío de tu Desamor)

Soy
Un planeta:
Marte
O quizás Venus.

Soy
Un planeta
Solitario y deshabitado
Desértico y frío

La esperanza
alegría y fe
Todas mis sonrisas
Mi último atardecer
Todo
Me ha abandonado

Y ahora soy
Un planeta
El peor de los planetas
El más alejado
A vos
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El eco de la caracola

El silencio de tus palabras me duele
es como neciamente impedir
que se escuche el susurro del mar
o prohibir que cante un ruiseñor

Cuando tu invernal noche de los vacíos se disuelve
siento el perfume de una extraña primavera
la de tus palabras que se disuelven sobre los labios
como ósculos de miel y azúcar que me envenenan

Para sanar de esta ponzoña de versos
no hay más cura que leer cada uno de tus renglones
uno a uno despacio para que enraícen en mí
convirtiéndose en rosales de los que de nuevo
...brotaran silencios que hieren como espinas

Caerán tormentas que calan sentimientos
callaras y yo olvidaré los lienzos
ni sombras, ni colores solo ausencias

Porque tus abandonos construyen desiertos
...sin puentes, ni góndolas

Tus renglones, tus versos, tus palabras
...son inmensas catedrales
a veces tan vacías como tus silencios
otras tan llenas de fe como la madeja de tus hilos
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lo que soy, ahora que te fuiste

solo soy otro suspiro de alguien sin nombre,
una simple gota en algún manantial perdido
en el que los pensamientos se sumergen solo de paso,
hasta encontrar otras cuevas en las que refugiarse.

solo reflejo las horas de los sueños que tuve,
que ahora yacen agotados en los cajones
como simples murmullos de aves,
que vuelan ágiles a perderse en lejanías imperceptibles.
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No hay hogar

Querido indigente,
no estás demente;
tú también tienes alma.

Tus ojos me dicen que ya no estás más
entre nosotros los mortales.
¿Acaso también te hartaste?
Desconozco las razones exactas,
pero las intuyo.

Observo el desprecio, la indiferencia y el temor
de los que te miran pasar.
Concentrados más en las apariencias
olvidamos el mandato de ayudar al prójimo.

¿Pero, qué sabemos de tu sufrir?
Errar es humano,
parece que también juzgar.

Tu enajenación,
¿fue por o contra tu voluntad?
¿Cuál es ahora tu morada?
¿Se descansa mejor allá?
¿Ha desaparecido el barullo?

A paso lento veo alejarte,
mirada hacia abajo, murmurando:
¿maldiciones, bendiciones?
Da igual, a nadie le importa.

Un niño te señala y con la mirada interroga a su madre.
"Es un loco"- le contesta.
Devuelves la mirada con un dejo de tristeza.

Entonces pienso nuevamente:
Indigente, no estás demente,
y sé que también tienes alma...

-Aria Nahual
(Miérc, enero 1/2014)
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3comentarios 75 lecturas versolibre karma: 61
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