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Sacudidas y estrellas

Nunca desapareces.

Cierro los ojos

para orientarme

y sentir los tuyos.

Me acaricia tu sombra

como libidinosa pluma,

intenciones latentes

deslizándose por mi desnudez.

Se clavan en mí las flechas

imantadas y sublimes,

advertencia sigilosa

que devora toda memoria

que no seas tú.

Mezclando lo orgánico y lo intangible,

creando paletas de colores

donde hacernos plenos y eternos.

Derrites el tiempo

haciéndolo todo líquido,

resbalando por mi piel

como dulce hontanar.

Susurras lazos

petición de versos

y yo no te los doy,

te los entrego.

Sacudidas y estrellas

desafiando todo lo fugaz

tomando todos los desvíos y desvaríos

para hacerlo perdurar.

Creando imágenes

secretos y decretos,

quiero admirarte pensativo

antes de que me culmines,

estirándome como un gato

sobre el diván junto a la ventana.

Mordemos la vida

porque el pecado

sería no dar el bocado.

Somos afortunados

creyentes del deseo,

amantes eléctricos

nunca arrepentidos.
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8comentarios 68 lecturas versolibre karma: 103

Erótica

¿Y si intento fundir tu alma entre mis manos?
Como una nube piroclástica,
atraparte en un abrazo
que nos fusione como estatuas,
talladas en la misma piedra.
Con nuestros cuerpos enlazados,
en una espiral de erotismo eterno.
¿Y si te beso?



@asteropea
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6comentarios 55 lecturas versolibre karma: 104

El verdadero cliente

Tener
siempre la razón

no nos convierte
en seres
racionales,

dice
el que todo lo paga

-lluvias,
canciones,
amantes-,

el verdadero cliente,

el corazón.


(Abel Santos. Inédito)
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Los Amantes del Plenilunio (Jotabeí - Con @rebktd @horten67 @AljndroPoetry & @raulrib2 )

El último gemido de la tarde
se aleja de las nubes con alarde

Un cárdeno reflejo se dibuja
y el índigo villano que lo empuja
observa con su luna de burbuja
al par de enamorados al que embruja

La noche y su secreto de alma clara
oculta un resplandor que se declara

detrás de una cortina que resguarde
el beso en un silencio que no cruja
tentando al vendaval que los separa


Cauce eterno del inmenso horizonte,
que acuna al tenue sol en su desmonte,

divisa a los amantes a lo lejos,
matizando su nimbo de bermejos,
coloridos rubores y reflejos,
que hacen a los ojos brillar perplejos.

El astro ardiente yace en el ocaso,
sueña con las musas en el parnaso,
allá donde residen, en su monte,
y del amor empiezan los cortejos,
desnudo cada amante al cielo raso.


Dulzura en la mirada del amante
dulzura de caricia desbordante.

Ternura en los dos cuerpos enlazados,
pasión en los besos siempre soñados,
furtivos en una noche encontrados,
momento de pasión, seres amados.

Testigo mudo del trance la luna
que con su brillo les arropa y acuna.

Contado el escaso tiempo restante
para seguir con cariños buscados,
gozar de lo que tienen por fortuna.


Es la luna un lunar en las estrellas
y su doncella es la más bella entre ellas

va besándola con sus tiernos besos
contemplándola en dulces embelesos
y le planta dos o tres besos de esos
la recorre con sus dedos traviesos

la abraza y sostiene en sus fuertes brazos
noche clara, se enredan en sus lazos

los luceros alumbrando sus huellas
se acarician los amantes confesos
la hierba es lienzo; sus cuerpos, sus trazos.


En el jardín de ensueño se han amado
De rosales su encuentro perfumado

Enlazando su piel en el latido
Y la luna en hechizo ya cumplido
Se retira del acto que es prohibido
con el sol, la razón ha amanecido

La promesa en la piel es impregnada
Y en jardín ya su miel es derramada

Se despiden en beso apasionado
Suplicando universo compartido
Implorando a su luna enamorada…


La aurora ha transmutado con fulgores
la faz en que conciben sus amores.

Producto de un siniestro encantamiento
su amado es desterrado al firmamento
lo mira en las estrellas con tormento
exilio que sin ella es sufrimiento

Y sólo el plenilunio lo regresa
Se aferra el corazón a la promesa.

-Te ruego, mi adorada, ¡No me llores!-
-¿Y cómo enmudecer al sentimiento?-
Pronuncia en sus sollozos, y lo besa.


Distancia que a sus fuerzas las agota
espacio que a sus deseos derrota.

Amarse con los ojos sin mirarse
soñarse en las estrellas sin tocarse
sentirse con la piel sin abrazarse,
besar en pensamiento sin rozarse.

Buscando sobre las nubes su faz,
sintiendo su presencia tan tenaz.

El dolor en sus rostros se denota,
el sabor en sus labios sin besarse,
no se olvidan del amor contumaz.


Mefistófeles calma a la doncella,
susurrando mentira blanca y bella,

a tu amado te puedo devolver,
a sus brazos, sus besos y querer,
con un pacto sellado con poder,
con tus ojos tan dulces lo has de ver.

La doncella con gusto su alma entrega,
un cometa nocturno se asosiega,

y en la noche, destella aquella estrella,
un cometa la besa por doquier,
y la dicha le llena, le sosiega.


El conjuro es el fin de aquel tormento,
la pasión el principio al sentimiento,

esas lágrimas plenas de pureza,
las de aquellos que anhelan la belleza
de su amante, patrón de sutileza,
el feliz colofón de la tristeza.

Él, gozoso regresa, espera ufana
ella, cual luz solar a la mañana.

Y es la brisa de un suspiro el aliento,
que mantiene el amor con más firmeza,
acercándolo presto hacia el nirvana.


Transparente y volando ya el latido
Penetrante e incesante ya ha vencido

Es su unión plenilunio reflejado
en destino de cielo plateado
El sentir de sus almas ha cruzado
dimensión de un destello inexplorado

Es la paz y la calma del amor
Susurrando gemidos y clamor

Es vibrar en un mundo inadvertido
que en dorado los hilos ha enhebrado
deshaciendo prejuicios y pavor


Y si un día divisas en el cielo
resplandor de deseo y terciopelo

Ya sabrás que avistaste a los amantes
que recorren con besos desbordantes
universos, planetas tan distantes,
sus fulgores palpitan deslumbrantes.

Los luceros amándose en lo eterno
y su luna rebosa por lo tierno

y lo grácil del trazo de su vuelo.
Les regala sus visos tan brillantes,
a su amor, plenilunio sempiterno.





@rebktd
@horten67
@AljndroPoetry
@raulrib2
& @DeeDee

Jotabeí
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66comentarios 320 lecturas versoclasico karma: 116

Bésame, o me muero

A los amantes de Teruel

Dame un beso, fanal de la hermosura,
y en ese instante cumple tu promesa,
o mi alma en la locura, será lesa,
te lo pido Isabel, la de Segura.

No lo ves, que es horrible esta tortura,
al volver y encontrarme la sorpresa,
del hallazgo en sus brazos, mi princesa,
si me niegas, querré la sepultura.

Mil batallas libré para tenerte,
en ninguna encontré puñal postrero.
Me lastima si encuentro en esta suerte,

tu desdén tan mortal como el acero.
Y finalmente al suelo caigo inerte,
suplicando: o me besas o me muero.
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6comentarios 106 lecturas versoclasico karma: 91

Libre

Desde la comisura de tu leve sonrisa,
hasta cada lunar en tu piel.
Desde el color de tu camisa, hasta el tono de tu voz.

Así te quiero.

Soberbio, voraz, cómplice, amigo, amante, confidente...

Libre.
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Compañero de vida

Quiero un compañero de vida que me haga dormir en sus brazos, mientras yo duermo soñando.
Quiero un compañero de vida que me tome de la mano con orgullo mientras recorremos juntos el sendero de la vida.
Quiero un compañero apasionado que a pesar de los años, no deje de admirar mi belleza,
Que a pesar del tiempo transcurrido, aun sienta placer al tocar mi cuerpo ya desgastado por los años.
Quiero un compañero de vida, que nunca deje de susurrarme al oído «te amo», aun si su voz ya no sea tan aguda como antes.
Quiero un compañero de vida, que aun sin poder tocarnos, hagamos el amor con el simple hecho de acariciar nuestras manos.
Quiero un compañero que sea mi amante toda una vida…
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Mi búsqueda constante

Soy rara, a veces me explora la médula teatral para engañar ojos ajenos.

El mundo parece no entenderme, ruedo y ruedo sin poder alcanzarlo, siempre mi alma prefiere correr del lado contrario.

Millones de personas habitan esta masa circular y a una sola anhelo encontrar.

A tus ojos yo no puedo engañar, junto a tí quiero escapar, llorar de felicidad y de mis fallas reír sin parar.

Hoy me siento cansada, he vivido poco y me siento abandonada de tus huellas. Esta soledad me atrapa y todo me sabe mal, ya no quiero viajar sola.

Te dibujo en los libros, te disuelvo en mí té, te llamo al alba, te reclamo entre jadeos y simplemente no estás.

Soy tan rara. A veces un poco bipolar.
Mi coraza se gasta y me quedo desnuda de los vituperios de esta sociedad.

Voy andando en busca de la única persona que me entenderá, mi alma gemela. Mi otra mitad.

Estoy a bordo, el camino no parece terminar pero voy por tí, no te muevas, quédate donde estás.

Somos tan raros pero ¡madre mía! Que perfecto es el amor entre los dos, almas desconocidas y en búsqueda constante una de la otra.
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Amantes

(Dueto Eugenio Montejo & Yaneth Hernández)

Eugenio Montejo
Se amaban. No estaban solos en la tierra;
tenían la noche, sus vísperas azules,
sus celajes.

Yaneth Hernández
Eran febriles en su entrega desnuda,
almas encadenadas al deseo de la carne,
noches rotas con sus pieles enardecidas.

Eugenio Montejo
Vivían uno en el otro, se palpaban
como dos pétalos no abiertos en el fondo
de alguna flor del aire.

Yaneth Hernández
Eran dueños de las horas
que en sus devaneos se ocultaban,
se amaban junto a la tempestad
del amor vehemente.

Eugenio Montejo
Se amaban. No estaban solos a la orilla
de su primera noche.
Y era la tierra la que se amaba en ellos,
el oro nocturno de sus vueltas,
la galaxia.

Yaneth Hernández
Era el universo su caja de música,
lo que giraba entre sus encuentros,
eran uno de nirvana y efusión.

Eugenio Montejo
Ya no tendrían dos muertes. No iban a separarse.
Desnudos, asombrados, sus cuerpos se tendían
como hileras de luces en un largo aeropuerto
donde algo iba a llegar desde muy lejos,
no demasiado tarde.
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Tanka 1

Sola en el bosque
la cabaña olvidada,
refugio onírico.
Repentinos amantes,
pasión al verde intenso.



@SolitarioAmnte
iv-2017
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12comentarios 107 lecturas versoclasico karma: 63

Abril

Abril

Pasaron meses, tal cual como si pasaran años.
Pasaron estaciones, pasaron cambios...
¡Todo me pareció una vida!
...No sentir tu piel junto a la mía.
...No sentir como coincidían nuestras sonrisas.
El día se hizo noche, y la noche, día.
Y cuando creí haberte perdido,
los planetas se alinearon, el cielo se despejó,
dejó de llover, se prendió la luz...
Otra vez el tiempo se nos detuvo en abril
...como tantas otras veces.
Ojalá se detenga allí mil veces más.


Valeria Rodríguez.
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7comentarios 132 lecturas prosapoetica karma: 78

Así pasó la tarde


Así pasó esta tarde, niña de mis pensamientos.
Caíste despacio entre suspiros y sueños idos,
Como traída de ingravidez, callada y serena:
Cómo no haberte comido a besos
Si era tu boca la tentación,
Eran cerezos de rojo brillo.

En tus manos suaves puse mi pecho,
Puse una lluvia de besos clandestinos,
¡Cómo no besarte! Adorarte a mordidas
Y morir refugiado en tu piel dulce.

Fuimos la tarde que cayó.
Tormentosos, como el barco que naufragó.
Fuimos una hora de amantes,
Y mis manos te recorrieron toda,
Como si tu cintura no tuviera fin.

La tarde fue un suspiro de demonio:
Estuvimos enredando besos por todas partes,
Condenándonos a voluntad.

Yo me dejé llevar por tu silencio,
Te recorrí como manantial, dulce y tempestuoso,
Casi profundo y de algas sobre su cuerpo.
Nos bañamos en saliva y las bocas se comieron,
Por doquier se juntó la piel con la oscuridad.

Así pasó esta tarde.
Nos escondimos, nos robamos un tiempo sublime.
Amor con locura es pasión,
Amor con miedo es un océano de rutinas.

Si la tarde al irse te lleva consigo
Vete, pero déjame tu recuerdo
.
:roll: :roll: :roll:
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El punto final

Su moneda de cambio eran sus poesías y ella le entregaba, a cambio, gozo carnal. Con aquella disposición creaban un terreno que únicamente ellos habitaban. Lo mantenían en completo secreto. Algunas veces espontáneamente. Solo existía entre ellos una especie de intercambio. La forma de trueque menos material que se pueda pensar. Ni siquiera podría calificarse de intercambio, aunque de alguna manera fuera un negocio. Y ese mismo pacto les otorgaba una transformación invisible a los ojos del mundo. Les amparaba. De los sitios oscuros conseguían luz. Del encuentro imprevisto hacían infinitud. Al comienzo se sentían empujados por la idea de un mero yo te entrego, tú me entregas.
Hasta saber de él ella solo había conocido la típica forma de conseguir dinero de un hombre. No las formas más pérfidas: conocía de las extorsiones que abundaban sobre el sagrado matrimonio. Su profesión, al menos, dejaba las cosas bien claras desde el inicio.
Ahora se sentía fraccionada. No porque no consiguiera el precio acostumbrado, que cada día le atraía menos. Sino porque no sentía que el hombre le estuviera recompensando sus esfuerzos al recitarle sus versos. A su lado no se sentía mercadería. En aquella oscilación de licencias, ¿qué tenía más importancia? ¿La poesía embelesadora que ofrecía él o las delicadas artes amatorias que ella ejercía sobre el cuerpo del poeta?
Tampoco el rapsoda advertía en la conducta de la mujer una complacencia forzosa. Los dos se daban cuenta y lo hablaban.

-Esto nuestro es algo insólito, porque no se le puede llamar amor, ¿no?,- decía ella.
Realmente no dudaba, sino que creaba deducciones incompletas que le permitieran seguir averiguando, confundida como se sentía con aquel vínculo extraño, pero enormemente placentero.

-Quizá no sea amor, aunque tal vez sea el camino,- respondía el poeta con sarcasmo.
-Enséñame a narrar- le pedía ella mientras mordía el pecho de su amado.
-Enséñame tú a seducir,- contestaba él.

Y el hombre continuaba recitándole versos de amores aparentemente dichosos y evidentemente desgraciados, de tipos con hambre que no querían seguir viviendo, de narcisistas que escapaban para poder quererse mejor, de mujeres huecas que solo miraban los satélites de su ombligo, de trabajadores honestos que se sublevaban cansados de sus tormentos.

-Relátamelo nuevamente,-
le requería ella haciéndole saber que disfrutaba. Y él retomaba los versos, añadiendo cambios, alterando tonalidades y en ocasiones implantando distintos finales, dramáticos, misteriosos. Sin pedir por ello nada a cambio.

Una tarde él describió a la mujer un relato parecido a la historia que estaban viviendo. Ella se vio reflejada en el guión, se vio con precisión dentro de la historia, confirmo el camino recorrido en su vida desde que se encontrara con aquel poeta. De pronto detuvo su narración.

-No continúes con el relato. Solo quiero que me cuentes el final-

Él guardo silencio por un instante, puso las manos sobre la cara de ella y cerró sus ojos. La fue emocionando pausadamente. Ella resbalo bajo los arrumacos de él. Y sólo consiguió decir:

-Has aprendido correctamente. Lo mejor es el punto final.

Canet
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De esposa a amante

No te ocultes de mi,
no tienes porque fingir,
sé que está junto a ti,
desde que se alejó de mí.

Siento tu perfume en su ropa,
sus ausencias en mi casa,
su mirada extraviada,
y su frialdad en mi cama.

No te juzgo ni te culpo,
pues no me debes fidelidad,
mientras fui solo esposa,
tú le sirves para una sola cosa.

Yo le entregue mi juventud,
mi inocencia y mi maternidad,
tú eres la llama que vino a avivar,
un fuego que estaba por apagar.

No te pido nada a ti,
pues soy quien debe decidir,
si quiero una mentira seguir,
y darle dignidad a mi vivir.

Hasta hoy había vivido,
un papel muy abnegada,
una rosa a su lado marchitada,
una mujer muy poco apreciada.

Te lo dejo, no me lo ganas,
y les deseo toda una felicidad,
espero que a ti te pague con fidelidad,
lo que a mí no me supo dar.

Solo te daré un consejo,
lo que empieza mal, acaba igual,
pues jamás alguien podrá construir,
sobre cimientos sin destruir.

Te deseo lo mejor,
que no te pague con dolor,
que a ti si te haga feliz,
y que a mí me deje vivir.

Dile que deje de venir,
a llorarme por su error
que asuma responsabilidad sin temor
y que olvide que en mi alma no hay rencor.



Las letras de mi alma
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Querernos sin querer saber

No llamemos al mal tiempo.
Puede -y lo hará-
venir solo.

Me paro a mirarte.
Vas linda como un sol.

Nos arrimamos.
Tú eres fuego.
Yo soy un loco.

Con mi sonrisa de hombre bueno
te dices que soy
distinto a todos.

Pero amar es una leyenda:
parte es verdad,
parte es ficción.

Por ver si esto funciona
nos romperemos
el corazón.



IMAGEN: Los amantes, de René Magritte
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¡Hasta luego!

Nuestros cuerpos envueltos en sudor,
lo recuerdo,
dormíamos en camas diferentes,
me acuerdo,
abrazando a personas distintas,
que ingenuos,
nunca faltan los clandestinos encuentros,
que ciegos,
debimos decir la verdad;
¡Hasta luego!
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La noche te trae

En la falda de la sierra
solo el enebro es testigo
del fuego que se sustenta
entre tu pecho y el mío.

Más alejarte te veo
y las cenizas livianas
son remolinos de viento
que las penas enmarañan.

Mi alma inerte y abatida,
oscura como la noche
del lobo será guarida
y provisión de alimoches.

Hasta que el día fenezca
y en lo alto del camino
tu cabal cuerpo oscurezca
la sombra de este castigo.

Alicia Fdez.
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2comentarios 88 lecturas versoclasico karma: 10

Amante

Amante del verso,
amante del ritmo;
de los recuerdos
cuando no duelen,
del sol cuando
no me quema,
de la lluvia
cuando no
me moja.
Amante de miradas
que se cruzan,
de sonrisas merecidas;
de los besos
cuando no despiden.
Esforzarse, merecer,
ser valiente.
Tres claves
que hacen
al amante
arriesgarlo todo,
tres claves
que llegan
únicamente amando.
Uno sabe que
de ser amante
a ser amado,
la estupidez,
las locuras,
pasan a tener
toda la sensatez.
Quemarse, mojarse,
Resucitar con sonrisas,
cuando matan
las miradas.
Merece la pena
por un motivo.
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A veces

A veces quisiera verla desnuda,
Una vez más,
No por ternura ni delicadeza,
Sino llena de maldad, de veneno,
De lujuria, de demencia y pecados.

A veces, solo a veces,
Extraño sus demonios revolcando mis sábanas.
Extraño su boca suave y delgada,
Y sus besos llenos de fuego volcánico.
Extraño sus ojos de ángel
Y su mirada endiablada.
Extraño su piel tersa y deliciosa,
Su cuerpo de santa
Y su manera de ser tan puta
En mi cama.

A veces, solo a veces,
Revive en mí su pasión intensa,
Y la manera en que me seducía.
Revive su forma humana más maldadosa
y la que solo yo conocía.
Esa forma que es obra perfecta de la naturaleza.

Ella sabe eso, y me castiga con su indiferencia,
Sabe hacerse desear,
Sabe apuñalar mi corazón.
Ella es experta en eso de enamorarme.

A veces, solo a veces,
Quisiera morir y nacer en casa de sus vecinos.
Solo a veces, es solamente a veces, nada más.

Ella permitió, siempre,
Que yo me saciara de ella:
Sabía que más tarde la iba a extrañar,
Sabía que iba a enloquecerme.
Sabía que me iba a matar.
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