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Helada

Estoy aquí, fingiendo que miro tus paisajes
Y que te bebo en un café,
Porque en la distancia hace frío, Y aquí,
donde dejaste mis huesos sepultados
a veces te respiro.

Tu olor se derrite y entibia mi alma
Le ayuda a deslizarse sobre riscos,
a escapar de la niebla.
Por más alto que llegue
Tratando de quemarme en el sol,
Cuando se acaba tu esencia, me congelo.

Sigo aquí, como me dejaste
Gélida al tacto, de semblante entumecido
Con la piel hecha nieve, los labios quebrados
Y todo el cuerpo estremecido.

No estás, ni siquiera
Para contarme cómo lo has hecho
Cómo he de romper este hechizo
O si será mi destino perecer en el hielo.
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Autosupresión

Ya no sé dónde está mi casa,
mis recuerdos, mis ideas,
mis sentimientos cabales,
mi ausencia pertinente.

Adolezco de la vida inconclusa,
disruptiva, sin razón aparente.
Enfadado vivo con la nostalgia,
sin poder mirar atrás apenas,
porque se hace falaz el futuro.
El hambre aprieta estas sienes
y baja por todas partes,
consumiéndome de a pocos.
No es un hambre presente,
es la inexistencia de vida.
Vivir sin haber vivido y no ser,
pero poder seguir siendo.

Me asumo como un yo ajeno
y cada palabra expresa ausencia.
La poesía aturde como una yaga
profunda en la inconsistencia.
La pérdida de inocencia no es
mi mal ausente ni mi presencia.
Busco ligar el futuro con mi yo,
que abunda en el pasado vacío.
Ya no sé dónde está mi cama
ni lo que se hace al anochecer.

Turbia es la existencia para quien
se acerca permanentemente
a su propia extinción.
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3comentarios 63 lecturas versolibre karma: 94

Nostalgia

Anoche di vueltas
por distintos lugares
que me resultaban familiares,
pero sin hallar
una sola cara conocida.
Un abismo me separó entonces
de un periodo de mi vida no tan remoto,
y sentí desgarrarse el alma mía.

Todo lo permea tu recuerdo.
Sigue siendo tu presencia
una llama viva.
¡Qué áridas son las calles que recorro!
Me abruma la soledad,
en donde alguna vez
fue natural tu compañía.

De cada uno de esos sitios
también te has marchado,
pero la costumbre
te reclama todavía:
En cada rincón, en cada esquina,
en donde la nostalgia es mi enemiga.

Algunas veces apacigua
un poco mi alma,
la esperanza que abrigo
de tu regreso, a la misma hora
a la que siempre regresabas.

Insano y fútil sueño:
Abrazo el aire mismo
que antes respirabas:
el fantasmal aire de casa.

Así de embustera es la fantasía,
cuando se deja arrastrar
por los más vehementes deseos.

Más vívido se torna
cada día tu recuerdo.

Y desfallezco un poco más,
cada día.
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¿Cuál es el estado del arte?

Se siente el encanto
En la oscuridad de ayer,
Que encandece en forma de poesía
Un encanto que acaricia
La humedad en la vista:

 Carta a nuestra ausencia:
 Muestra señales de decadencia,
 Se hace presente,
 Pero con un amor latente.
 - Si me enamorase de los demonios
 Ligeramente la ausencia se haría ausente. -


Un encanto,
Hace algunas palabras de roble,
Una telaraña tan frágil y fuerte
Como los niños que fuimos ayer
(Antes de apartarnos de lo importante).

Un encanto,
Agradecido de lo que no se olvida,
Nos hace un pretexto perfecto,
Para seguir erectos, contentos,
Mientras se inspecciona la memoria.

Un encanto,
En los llantos de la esencia misma,
En el dolor desgarrado,
Ver esa escena caerse a pedazos,
Por no haber hecho caso
A las epifanías que nos llamaron tanto:

 Carta a nuestra presencia:
 Dejé de luchar por encontrarte
 Y llegaste en cuanto estaba por tomar el metro.
 Era una lucha tan infantil
  / Entiéndase como el apego a estar presente /
 Por volverte a ver,
 Para volver a saltar,
 Para volver a ser.

 Pero estaba aquí,
 Esperando despertar
 De un largo sueño,
- Lo que no me canso de repetir -
 Abrí los ojos sin hacer esfuerzo.
  
Se siente el encanto
En la oscuridad de ayer,
En el frenesí de nuestra historia,
En el hoy,
Sabes,
Es la actualidad del estado del arte.
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Mi voz sin ti

Escribir de tu voz sin timbre
a lo que sujetar mi voluntad.

Hablar sin más vibración
que el latido sordo a tus ojos.

Prestar atención al vacío
repiquetendo el sentido hueco.

Todo esto es sólo silencio
Sólo esto es más que todo
lo que nunca volverás a oir.
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Ausencia

Se rasgan las cortinas
cuando el duelo duele.
Ojos enjuagados con dolor
en la espuma de la tristeza.

Enmudece la tarde,
colores en grises.
Paisajes en fotos rotas,
ilusiones arrodilladas.

Eternos tiempos de espera
arañando esperanzas.
Fuegos húmedos
y sal en las cicatrices.

Explicaciones sin destino,
quebradas las palabras,
la mente enloquecida,
perdida en un laberinto.

No vuelve la llamada a la puerta.
El grito ahogado, sin eco.
Solo el rumor del viento
invita a respirar.

La puerta se queda abierta,
mientras se apodera el sueño
de un cielo perdido.
Tal vez amanezca mañana.
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10comentarios 141 lecturas versolibre karma: 95

No he vuelto

Cómo,
Desde qué punto se decide pensar para atraer,
Si ahí está.

No llega, donde se supone que habita quien habla
Aun no llega,

Dejado de lado,
Esperando su venida
Dejado de lado,
Aun viajando,
Esperando a que vuelva,
No sé donde viene.

Aun no se dónde viene,
Me tiene ocupado pensando,
Su ausencia me duele.

Fui en su búsqueda,
Lo encontré divagando
En la calle,
Solo caminando,
Esperando que mi ego
Se disuelva y recuerde lo pactado.

Por otro lado,
Una vez que lo encuentro
Reclamo su ausencia
Y pongo en duda mi palabra.
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Esperando (te)

La espera es sólo para los necios
e indecisos que acarrean recuerdos, como si de algo tangible se tratara.
Es para los desesperados por sentir algo, que no llegarán a formalizar en su apretada agenda de días vacíos.

La espera es una mentira disfrazada de quizá, de anhelo vasto y quebrado.
Es una gota que no rompe contra el suelo, que no moja rostro alguno.

La espera es una foto borrosa, sin marco ni reflejo.
Es un te quiero susurrado que nadie escuchará entre el barullo del griterío un día de mercado.

La espera reconforta porque esquiva al desengaño.
Es una flor marchita que impregna con su perfume la mentes revoltosas.

La espera grita en vano su nombre y recibe el eco de los años.
Es ausencia en noches frías al candor de sus abrazos.
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2comentarios 64 lecturas versolibre karma: 82

Me falta un poema

Cuando ya he repasado los versos
de todo mi repertorio
y he ordenado verdades
y he subrayado mentiras
y me he cansado de olvidarte
todos los días de todos los meses
que engloban los años sin ti,
me doy cuenta:
me falta un poema.

Sí.
Porque es fácil hablar
de cometas, estrellas fugaces,
planetas y otras historias;
decir que me duele,
contar que recuerdo batallas
y glorias.
También, las derrotas,
los besos, las curvas, las lunas
de noches con ojos abiertos...
Que sí, que sí,
que hay un caudal de poesía
en todo eso;
pero, a mí, me falta un poema
y no puedo hacerlo
por mucho que quiera.

Inquieta ante el folio
que cubre de blanco mi angustia,
se enreda la lengua,
tiritan los dedos y sudo recuerdos
que no sé si quiero que vuelvan,
si llegan sin filtro, sin miedo,
diciéndome:
ni todo era tan malo,
ni tú eras tan buena.

Y, al final, me quedo sin poema.
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24comentarios 222 lecturas versolibre karma: 82

Ramas de melancolía

Me hago tristeza porque me haces amar;
Sos de esas tristezas que nunca se van,
que vinieron para quedarse y abrazarte de la forma más tierna en aquellas noches de frío de miedo y oscuridad.
Me haces amar porque te tengo,
no cerca, no aquí, no conmigo...
Te tengo en las madrugadas,
donde me abrazas y me cubres de tus caricias con esas perlas negras.
Aunque de amar no sepa mucho, sé que aunque me causas esta tristeza tan grande,
me produces ese rayito de felicidad que vino a quedarse en todas mis noches.
Aunque no sé de donde me han crecido tantas ramas de melancolía,
Aprecio estás bonitas madrugadas de café que vos me has preparado, aunque no te tenga, no aquí, no ahora...
No me apagues, me he convertido en esa luz serena que aguarda en los atardeceres.
No importa, aunque ya no estés...
Pude mucho decir.
Reír por reír,
Llorar por llorar...
Te dibujé una luna
Te escribí una carta,
Te canté canciones de cuna
Y finalmente he dejado que me quieras con defectos y sin ellos...
Aunque aun te veo aquí, cerca de mí, a mi lado, queriéndome, sé que ya no estás.
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sin comentarios 89 lecturas versolibre karma: 73

Grito en estaño

Esa ausencia…
Tu cara siempre contenta
martillea mi inconsciencia.
¡Demencia!
Grito en estaño,
maleable en mil desgarros.
Oquedad en el fango,
precipicio extraño y férreo en agravio.
Oigo tu dulce llanto,
no hay abrazo:
sólo infarto.

Marisa Béjar.
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18comentarios 115 lecturas versolibre karma: 80

Aún con la neblina

Nadie lo contó,
viví con las sombras que enterraron
a mis miedos.

Fui testigo de mis ojos,
ellos grabaron historias tejidas
de mis tiempos confusos.

Yo lo sentí,
fueron suspiros profundos los que huyeron
del lastre de mi propia orfandad.

Y ahí, con el frío adolorido por la desvergüenza,
fui limpiando mi rostro con el amor
el amor que tengo por ti.

Nadie lo contó,
siempre valdrá toda la pena detenerse
a escuchar cómo amanece el día a tu lado,
aún con la neblina de saber que ya no estás.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
18/07/2017.
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Tinta densa y espesa

Desde que ya no me lees
la pluma toneladas pesa,
la tinta es densa y espesa,
así como la sangre
que bombean mis
latidos solitarios.



@SolitarioAmnte / vii-17
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14comentarios 79 lecturas versolibre karma: 81

Ese tiempo

Se me han muerto los minutos 
uno a uno      
errantes en el tiempo     
que he perdido.
      
Como olas      
que nunca bañan pies descalzos.
Como olas
que arriban tarde 
en la oscuridad de las noches 
sin estrellas.

Se me han muerto los minutos
uno a uno 
como arena
que se escurre entre los dedos. 
    
Escapando a ese dolor inmóvil
que recuerda las ausencias. 
   
Ese pesar que duele y duele,    
sabiéndolas perdidas,
en los tiempos que se fueron.  

Se me han muerto los minutos
uno a uno
¡estúpido de ti!
me dice el contable de mi tiempo.
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5comentarios 101 lecturas versolibre karma: 90

Nunca podrá existir una soledad perfecta sin ti

Nunca existió la soledad perfecta,
no pude vivir en tu ausencia.

Nunca fuiste un mal recuerdo,
mi memoria te mantuvo impregnada
en su tiempo.

El tiempo fue invisible ante tu pérdida,
solo pude terminar siendo un hombre ciego
que envejece ante las horas del ayer.

El universo te extraña,
está vacío.
Solo le dejas un infinito inconcluso
entre mis versos.

Nunca serás un breve espacio en mi dolor
si no supiera cuánto te amo.

Nunca podré ocultar esas heridas
entre tantas palabras,
es inútil, ya lo sabría.

Nunca podrá existir
una soledad perfecta sin ti.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
27/06/2017
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4comentarios 427 lecturas versolibre karma: 79

Soneto en silencio

En tu gélido silencio fenezco,
en la ausencia de tus tibias palabras,
carencia de tus caricias macabras.
En el silencio también desfallezco.

¡Qué un amor como el tuyo no merezco!
Lo dices y se encabritan las cabras,
y con tu silencio me descalabras.
Un minuto de silencio te ofrezco.

Déjame morir en mudo silencio,
qué ya contigo ni loco me mudo,
ya no me mudo ni la vieja ropa.

La muerte de las palabras presencio,
se destildan con un teclazo rudo,
y mi barca no bufa viento en popa.


@SolitarioAmnte (vi-17)
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12comentarios 87 lecturas versoclasico karma: 97

Naufragio poético

Quiero saltar al agua para caer al cielo.
Pablo Neruda.



Me he sentado a esperarte
a la orilla de tu ausencia,
hilvanando soledades
con los restos de la arena
que me queda entre los dedos.

Puedo ver tu silueta aproximarse,
salpicada por el juego de las olas.
Puedo ver, también, tus ojos grandes,
del azul del horizonte.

Sé que estás aquí,
en las conchas quebradas junto a las rocas,
en los surcos que retratan la huella de tus pasos,
en la espuma que cubre mis rodillas,
en el verde de los pinos que ocupan el camino
de madera.

Sé que estás aquí.
Te respiro más aire que nunca,
recitando poemas de memoria
con la voz del levante,
sonriendo con tu boca de salitre y perla.

Sé que estás aquí.
Las gaviotas pronuncian tu nombre
mientras cae la noche sobre mis hombros,
al igual que se desploma el tiempo.

Sé que estás, pero no aquí, no ahora,
en la hora del crepúsculo,
cuando el faro enciende las preguntas
que nos quedan
y mis versos reconocen
que aún te lloran.
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Flores de asfalto

Cada día piso flores de asfalto sin olor,
sus pétalos surcos en el suelo
el color se lo pinto yo y lamento,
al mirar mis pies, la soledad
de no ver mi sombra cruzándose
con la tuya en este jardín de cemento.
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Mitades

A la mañana siguiente
todo estaba vacío.
Los cajones de mi cuerpo,
los estantes del corazón,
la gruta oscura de mi boca.

No estabas; y oía tus pasos todavía
por mi espalda,
dibujando cimientos para construir
un beso de una sola noche.
Latía el silencio en mis sienes
acomodado en el eco de tu voz
susurrando 'no vamos a querernos'.
Esa promesa sí la cumpliremos,
a riesgo de llagar lo que se espera
y siempre fieles a nuestro amor propio.
Había un destino en el pavimento
con las huellas de nuestras pisadas.
Y qué brote de paz cuando avanzo por la casa
y las paredes me gritan que no estás!
Y qué brote de paz más maquiavélico...

Nunca me importó morir en tus abrazos,
ni cuando me arrestaste el corazón
y lo escondiste entre las piernas de la noche.
Y ahí quedó, en su propia celda de promesas
tan deshechas, tan siniestras,
dándole vela para el funeral
en el que íbamos a enterrar
nuestros sentimientos.

Bajo un manto femenino me estremezco,
pensando que a deshoras te recuerdo
con un pinchazo en cada mano.
Agarrar la soledad es apacible,
pero en algún lugar de la nostalgia
algo cae, se rompe, se desangra,
dejando media vida entre las sábanas
y la otra media llorándole a tu olvido.
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Autodestrucción

Escribir en veinte secciones
las dispaparatadas acusaciones
hacia mí misma.
Hacer añicos el sistema que rige
la volubilidad en la que suelo moverme
y dibujarme la firmeza en mis ojos.
Barras de hierro sobre los párpados,
manos escondidas en cada pedazo de sueño
que hundo en el agua.
No me son suficientes las palabras
para declararme culpable
de quebrar la ausencia.
Lleno la vida de nuevas gestas
que no voy a cumplir
y dejan un sabor amargo
en el paladar dormido.
Las invisibles notas fluyen
como motas del polvo en que nos convertimos.
Abro la ventana
y un soplo de aire me lleva hacia ti.
Todo lo demás,
es aprender a fingir que no me importas nada.
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10comentarios 80 lecturas versolibre karma: 72
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