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No he vuelto

Cómo,
Desde qué punto se decide pensar para atraer,
Si ahí está.

No llega, donde se supone que habita quien habla
Aun no llega,

Dejado de lado,
Esperando su venida
Dejado de lado,
Aun viajando,
Esperando a que vuelva,
No sé donde viene.

Aun no se dónde viene,
Me tiene ocupado pensando,
Su ausencia me duele.

Fui en su búsqueda,
Lo encontré divagando
En la calle,
Solo caminando,
Esperando que mi ego
Se disuelva y recuerde lo pactado.

Por otro lado,
Una vez que lo encuentro
Reclamo su ausencia
Y pongo en duda mi palabra.
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sin comentarios 55 lecturas versolibre karma: 88

Esperando (te)

La espera es sólo para los necios
e indecisos que acarrean recuerdos, como si de algo tangible se tratara.
Es para los desesperados por sentir algo, que no llegarán a formalizar en su apretada agenda de días vacíos.

La espera es una mentira disfrazada de quizá, de anhelo vasto y quebrado.
Es una gota que no rompe contra el suelo, que no moja rostro alguno.

La espera es una foto borrosa, sin marco ni reflejo.
Es un te quiero susurrado que nadie escuchará entre el barullo del griterío un día de mercado.

La espera reconforta porque esquiva al desengaño.
Es una flor marchita que impregna con su perfume la mentes revoltosas.

La espera grita en vano su nombre y recibe el eco de los años.
Es ausencia en noches frías al candor de sus abrazos.
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2comentarios 63 lecturas versolibre karma: 82

Me falta un poema

Cuando ya he repasado los versos
de todo mi repertorio
y he ordenado verdades
y he subrayado mentiras
y me he cansado de olvidarte
todos los días de todos los meses
que engloban los años sin ti,
me doy cuenta:
me falta un poema.

Sí.
Porque es fácil hablar
de cometas, estrellas fugaces,
planetas y otras historias;
decir que me duele,
contar que recuerdo batallas
y glorias.
También, las derrotas,
los besos, las curvas, las lunas
de noches con ojos abiertos...
Que sí, que sí,
que hay un caudal de poesía
en todo eso;
pero, a mí, me falta un poema
y no puedo hacerlo
por mucho que quiera.

Inquieta ante el folio
que cubre de blanco mi angustia,
se enreda la lengua,
tiritan los dedos y sudo recuerdos
que no sé si quiero que vuelvan,
si llegan sin filtro, sin miedo,
diciéndome:
ni todo era tan malo,
ni tú eras tan buena.

Y, al final, me quedo sin poema.
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24comentarios 195 lecturas versolibre karma: 82

Ramas de melancolía

Me hago tristeza porque me haces amar;
Sos de esas tristezas que nunca se van,
que vinieron para quedarse y abrazarte de la forma más tierna en aquellas noches de frío de miedo y oscuridad.
Me haces amar porque te tengo,
no cerca, no aquí, no conmigo...
Te tengo en las madrugadas,
donde me abrazas y me cubres de tus caricias con esas perlas negras.
Aunque de amar no sepa mucho, sé que aunque me causas esta tristeza tan grande,
me produces ese rayito de felicidad que vino a quedarse en todas mis noches.
Aunque no sé de donde me han crecido tantas ramas de melancolía,
Aprecio estás bonitas madrugadas de café que vos me has preparado, aunque no te tenga, no aquí, no ahora...
No me apagues, me he convertido en esa luz serena que aguarda en los atardeceres.
No importa, aunque ya no estés...
Pude mucho decir.
Reír por reír,
Llorar por llorar...
Te dibujé una luna
Te escribí una carta,
Te canté canciones de cuna
Y finalmente he dejado que me quieras con defectos y sin ellos...
Aunque aun te veo aquí, cerca de mí, a mi lado, queriéndome, sé que ya no estás.
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sin comentarios 69 lecturas versolibre karma: 73

Grito en estaño

Esa ausencia…
Tu cara siempre contenta
martillea mi inconsciencia.
¡Demencia!
Grito en estaño,
maleable en mil desgarros.
Oquedad en el fango,
precipicio extraño y férreo en agravio.
Oigo tu dulce llanto,
no hay abrazo:
sólo infarto.

Marisa Béjar.
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18comentarios 99 lecturas versolibre karma: 80

Aún con la neblina

Nadie lo contó,
viví con las sombras que enterraron
a mis miedos.

Fui testigo de mis ojos,
ellos grabaron historias tejidas
de mis tiempos confusos.

Yo lo sentí,
fueron suspiros profundos los que huyeron
del lastre de mi propia orfandad.

Y ahí, con el frío adolorido por la desvergüenza,
fui limpiando mi rostro con el amor
el amor que tengo por ti.

Nadie lo contó,
siempre valdrá toda la pena detenerse
a escuchar cómo amanece el día a tu lado,
aún con la neblina de saber que ya no estás.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
18/07/2017.
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11comentarios 181 lecturas versolibre karma: 85

Tinta densa y espesa

Desde que ya no me lees
la pluma toneladas pesa,
la tinta es densa y espesa,
así como la sangre
que bombean mis
latidos solitarios.



@SolitarioAmnte / vii-17
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14comentarios 77 lecturas versolibre karma: 81

Ese tiempo

Se me han muerto los minutos 
uno a uno      
errantes en el tiempo     
que he perdido.
      
Como olas      
que nunca bañan pies descalzos.
Como olas
que arriban tarde 
en la oscuridad de las noches 
sin estrellas.

Se me han muerto los minutos
uno a uno 
como arena
que se escurre entre los dedos. 
    
Escapando a ese dolor inmóvil
que recuerda las ausencias. 
   
Ese pesar que duele y duele,    
sabiéndolas perdidas,
en los tiempos que se fueron.  

Se me han muerto los minutos
uno a uno
¡estúpido de ti!
me dice el contable de mi tiempo.
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5comentarios 98 lecturas versolibre karma: 90

El hijo secreto del viento

Soy el hijo secreto del viento,
el que decidió volar lejos de su sombra.

Rastreé las plumas de las aves
en la noche
y busqué perlas en las más altas montañas.

En el mar fui humano,
abracé las manos de lo natural,
de las olas que se enredan en sí mismas
como lágrimas
y las horas
del cristal.

Soy el hijo secreto del viento.
Mi padre es tormenta
y mi madre silencio.

El hijo secreto del viento.
No me busques en la lluvia,
no me busques en el cielo,
búscame en el nervio,
en la duda,
busca mi rastro en el miedo.
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sin comentarios 25 lecturas versolibre karma: 59

Nunca podrá existir una soledad perfecta sin ti

Nunca existió la soledad perfecta,
no pude vivir en tu ausencia.

Nunca fuiste un mal recuerdo,
mi memoria te mantuvo impregnada
en su tiempo.

El tiempo fue invisible ante tu pérdida,
solo pude terminar siendo un hombre ciego
que envejece ante las horas del ayer.

El universo te extraña,
está vacío.
Solo le dejas un infinito inconcluso
entre mis versos.

Nunca serás un breve espacio en mi dolor
si no supiera cuánto te amo.

Nunca podré ocultar esas heridas
entre tantas palabras,
es inútil, ya lo sabría.

Nunca podrá existir
una soledad perfecta sin ti.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
27/06/2017
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4comentarios 427 lecturas versolibre karma: 79

Soneto en silencio

En tu gélido silencio fenezco,
en la ausencia de tus tibias palabras,
carencia de tus caricias macabras.
En el silencio también desfallezco.

¡Qué un amor como el tuyo no merezco!
Lo dices y se encabritan las cabras,
y con tu silencio me descalabras.
Un minuto de silencio te ofrezco.

Déjame morir en mudo silencio,
qué ya contigo ni loco me mudo,
ya no me mudo ni la vieja ropa.

La muerte de las palabras presencio,
se destildan con un teclazo rudo,
y mi barca no bufa viento en popa.


@SolitarioAmnte (vi-17)
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12comentarios 80 lecturas versoclasico karma: 97

Naufragio poético

Quiero saltar al agua para caer al cielo.
Pablo Neruda.



Me he sentado a esperarte
a la orilla de tu ausencia,
hilvanando soledades
con los restos de la arena
que me queda entre los dedos.

Puedo ver tu silueta aproximarse,
salpicada por el juego de las olas.
Puedo ver, también, tus ojos grandes,
del azul del horizonte.

Sé que estás aquí,
en las conchas quebradas junto a las rocas,
en los surcos que retratan la huella de tus pasos,
en la espuma que cubre mis rodillas,
en el verde de los pinos que ocupan el camino
de madera.

Sé que estás aquí.
Te respiro más aire que nunca,
recitando poemas de memoria
con la voz del levante,
sonriendo con tu boca de salitre y perla.

Sé que estás aquí.
Las gaviotas pronuncian tu nombre
mientras cae la noche sobre mis hombros,
al igual que se desploma el tiempo.

Sé que estás, pero no aquí, no ahora,
en la hora del crepúsculo,
cuando el faro enciende las preguntas
que nos quedan
y mis versos reconocen
que aún te lloran.
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10comentarios 52 lecturas versolibre karma: 82

Flores de asfalto

Cada día piso flores de asfalto sin olor,
sus pétalos surcos en el suelo
el color se lo pinto yo y lamento,
al mirar mis pies, la soledad
de no ver mi sombra cruzándose
con la tuya en este jardín de cemento.
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1comentarios 24 lecturas versolibre karma: 66

Mitades

A la mañana siguiente
todo estaba vacío.
Los cajones de mi cuerpo,
los estantes del corazón,
la gruta oscura de mi boca.

No estabas; y oía tus pasos todavía
por mi espalda,
dibujando cimientos para construir
un beso de una sola noche.
Latía el silencio en mis sienes
acomodado en el eco de tu voz
susurrando 'no vamos a querernos'.
Esa promesa sí la cumpliremos,
a riesgo de llagar lo que se espera
y siempre fieles a nuestro amor propio.
Había un destino en el pavimento
con las huellas de nuestras pisadas.
Y qué brote de paz cuando avanzo por la casa
y las paredes me gritan que no estás!
Y qué brote de paz más maquiavélico...

Nunca me importó morir en tus abrazos,
ni cuando me arrestaste el corazón
y lo escondiste entre las piernas de la noche.
Y ahí quedó, en su propia celda de promesas
tan deshechas, tan siniestras,
dándole vela para el funeral
en el que íbamos a enterrar
nuestros sentimientos.

Bajo un manto femenino me estremezco,
pensando que a deshoras te recuerdo
con un pinchazo en cada mano.
Agarrar la soledad es apacible,
pero en algún lugar de la nostalgia
algo cae, se rompe, se desangra,
dejando media vida entre las sábanas
y la otra media llorándole a tu olvido.
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11comentarios 90 lecturas versolibre karma: 70

Autodestrucción

Escribir en veinte secciones
las dispaparatadas acusaciones
hacia mí misma.
Hacer añicos el sistema que rige
la volubilidad en la que suelo moverme
y dibujarme la firmeza en mis ojos.
Barras de hierro sobre los párpados,
manos escondidas en cada pedazo de sueño
que hundo en el agua.
No me son suficientes las palabras
para declararme culpable
de quebrar la ausencia.
Lleno la vida de nuevas gestas
que no voy a cumplir
y dejan un sabor amargo
en el paladar dormido.
Las invisibles notas fluyen
como motas del polvo en que nos convertimos.
Abro la ventana
y un soplo de aire me lleva hacia ti.
Todo lo demás,
es aprender a fingir que no me importas nada.
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10comentarios 78 lecturas versolibre karma: 72

Que se detenga el tiempo

Que se detenga el tiempo que no quiero
seguir la senda oscura y lacerante
de esta perversa noche donde errante
camino tras su sombra prisionero.

Que se detenga el tiempo que yo muero
por ver esa dulzura en su semblante,
por ver sus ojos verdes, su radiante
sonrisa entre la niebla del sendero.

Sin ella, no me queda ya argumento
para vivir. Tan dura penitencia
me produce dolor y sufrimiento.

¡No quiero ya seguir sin su presencia!
Porque vivir así es un tormento
y más que vida es muerte mi existencia.
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8comentarios 77 lecturas versoclasico karma: 66

Donde cotiza la tristeza

Susurro lentamente algunas cosas
como hace un anciano a sus difuntos.
El sucio zumo de la lluvia me cubre,
me humedezco de esas calles propias,
soy los desperdicios del recuerdo,
las sobras de mi vida.
Vuelve a ser la tarde delicado cobijo donde refugiarme.
Hay algunas tinieblas que palpan mi espalda
mientras se va alejando la primavera murmurando represalia.
Oigo a la brisa golpear las hojas,
agotar los estandartes y silbar bajo las puertas,
agita los disfrazados árboles de flores y de aves
y esboza en el paseo de la castellana
un intervalo de ausencia,
un andar y regresar de versos sin sentido,
la dudosa cantidad anónima donde cotiza la tristeza.

Canet
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8comentarios 96 lecturas versolibre karma: 63

¿En dónde estarás hoy?...

Aquí estoy
sentado a tu lado
con las ganas de abrazarte
y con las manos temblando.

Aquí estoy buscando tu aroma
con los ojos vendados
con los pies descalzos
con el alma rota.

Aquí estoy sin tregua,
de luz apagada a sombra clara,
de día obscuro
a noche iluminada.

Aquí estoy pensándote
recordándote
soñándote
comiéndote
viviéndote sin vivirme.

Aquí estoy fingiendo
que la sonrisa me desboca
que la locura me provoca
y que la cordura
me revienta.

Aquí estoy saltando al precipicio
con las alas de Pegaso,
con el cuerpo de quimera,
con la furia de un titán,
con el temor del hombre.

Aquí estoy cultivando tulipanes
plantados al lado de recuerdos
cosechando tus memorias con ellos
y probando que son transmutables.

Aquí estoy de verdad lo estoy
con todo lo anterior sin proponerlo,
dibujando cada paso con ello
y sólo pensando...
¿en dónde estarás hoy?
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Un mundo sin ti

Sentado en el pupitre de aquella aula universitaria, no imaginaba lo que el minuto siguiente me deparaba. El día era de su gris habitual, los rostros usuales, los mismos latidos, el aire sin sabor.

De pronto, una llama de color, una chispa de aroma, un dejo de sonido, otra esencia. Apareces tú, pasando por la puerta, buscando tu salón. ¿Por qué volteé a ver a la puerta en ese preciso segundo? Nuestras miradas tejieron un chal que nos abrigó por unos segundos. Nuestros látidos se suspendieron un milisegundo y se sincronizaron. Sentí tu mirada penetrando hasta el centro de mi alma y te juro, que me amó en ese instante, tu mirada. Sentí la mía viajar cien millones de años luz hasta el centro de tu universo y contemplar el bing bang de nuestro cielo. Te aseguro que te amó una vida entera en ese instante, mi mirada.

Te supe el amor de todas mis vidas.

Que garbo el tuyo, que presencia de actriz intemporal, del mejor cine de todos los tiempos. Me sentí pequeño, y me sentí crecer; inflado por un amor muy ancho, sumamente largo y excesivamente profundo.

Salí del salón a toda prisa, como ráfaga de viento. Fingí que te conocía de la secundaria. Te saludé por otro nombre. Te pregunté como habías estado estos años que no nos habíamos visto. Me llenaste de explicaciones para convencerme que estaba equivocado, que te confundía con otra persona. Te repliqué con toda mi astucia sobre el increíble parecido; que hasta la voz era la misma, que solo te habías cambiado el corte de pelo y que esos años te habían sentado tan bien; que hermosa te habías puesto.

Me sonreías amablemente tímida. Y tu mirada me amaba y la mía te correspondía. Nuestros ojos suspiraban. La olas de tu pelo llegaban a la orilla de mis dedos que no se atrevían a tocarlas. El sabor de tus labios era de frutos de primavera, lo supe sin probarlos. El vaho de tu piel era el de una isla virgen en los confines de un océano aún no descubierto, lo supe aspirando y eliminando en mi mente el aroma de tu exquisito perfume.

El tiempo, la vida, el universo se confabularon a nuestro favor. Fuimos los mejores amigos y ya te amaba. Nos hicimos novios y te amaba más.

Luché todas las batallas nórdicas, las cruzadas europeas, los combates tribales, todas las guerras de las galaxias. Contra tus padres, contra las circunstancias, contra nosotros mismos, para hacerte mi esposa.

Le gané todos los argumentos a mis dudas, injerté certezas invencibles en las tuyas. Hice un batido de todas ellas, con yogurt, fresas y moras; y lo bebimos a la luz de una luna llena de esperanza.

Te amé todas las vidas que dura un ser humano bajo todas las lluvias y soles de vicisitudes. Peleé todas nuestras riñas y trifulcas con lanzas de juguete, con balas de salva; esquivé la furia de todas las necedades, las tuyas, las mías, las nuestras.

Te amé, me diste hijos. Los educamos, los vimos crecer. Caminamos todos los kilómetros de playa que tiene la vida para una pareja tan enamorada.

Fuimos millonarios en nuestra vida modesta. Revolucionarios, una pareja inseparable en un mundo abarrotado de relaciones fallidas.

Fuimos compañía en el lecho de muerte. Fuimos nuestra vida, todas nuestras vidas.

─Jovencito, ¿como resolvería usted esta ecuación de termodinámica? ─dijo el catedrático-. Regresé al punto de partida, al mundo sin color, sin tu fragancia, sin tus besos de frutos de primavera, sin guerras ganadas, sin voluntades conquistadas, sin ti.

@SolitarioAmnte
iv-2017
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4comentarios 53 lecturas relato karma: 62

Rumor inmenso

A veces siento un rumor inmenso,
infame brota en mi pensamiento.
La vida etérea que lo provoca,
almas fugaces en la discordia.
Si amar no debo
¿por qué respiro?
Si sólo vivo por un destino.

Marisa Béjar.

Foto tomada por mí en Buspol, una preciosa aldea asturiana.
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4comentarios 89 lecturas versolibre karma: 58
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