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Sin querer

Se han borrado las caricias
que en mi piel se dibujaron,
y un desierto despiadado
me abre en canal esta brecha
de un erial desamparado.

En tu ausencia detenido,
duele el tiempo que vacío
va muriendo por segundos,
deshaciéndose entre ríos
de incontables soledades.

Mil veces me he prometido,
silenciarte en los recuerdos
y acallar mis sentimientos;
no he podido y sin querer,
sigo presa de tu aliento.

Ya no espero que regreses,
ni tan siquiera lo sueño,
sólo intento componer
de entre tanto oscuro infierno,
todos mis cristales rotos.

Y en la imagen del espejo
fiel reflejo de mi llanto
y mi pálido sentir,
lágrimas gritan tu nombre
en silencio y sin querer.
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16comentarios 98 lecturas versolibre karma: 115

Del amor y esos miedos

My worst habit is my fear and my destructive rationalizing.
Sylvia Plath

Dentro del miedo no hay donde esconderse.
Benjamín Prado


Hoy le tengo miedo a nada, que debe ser igual o parecido a perderse por las calles de la única ciudad que has recorrido un millón de veces. Ya me encontraré, te dices a ti misma, avanzando con el paso decidido de unos pies que no solo no reculan, mucho menos, se detienen. Un despiste, eso es. Seguro que ha sido cuando iba pensando en... ¿qué más da? Ya me encontraré, repites sonriéndole al error que ya casi has olvidado, aunque es pronto todavía para saber dónde estás.

Hoy es uno de esos días que se empeñan en gustarme. Y lo intentan a mi estilo, como cuando trato de agradar poniendo empeño y consigo, con maestría, lo contrario. Pues igual...

Que por qué odio el mes de marzo, me pregunta el desconsuelo. Porque atrás quedan dos meses que debí haber vivido y no guardo ese recuerdo. Me pasa todos los años. No me extraña el arrastre de apatía que acarrean las semanas. Me divierto por las tardes deseando para luego, de manera más segura, cuando ya estoy dormida —el momento pertinente que utiliza mi ambición, la ocasión que dibuja en el aire los mejores castillos—, y creo que logro, algunas veces, pisar el rabo de la esperanza.

Hoy me infunde respeto esta ausencia de miedo. ¿Qué le pasa a las cuerdas del trapecio? ¿No está el viento soplando su molesta cantinela? ¿Ya le aburre la partida al descontento? ¿Y el naufragio?

¿Debería preocuparme?
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8comentarios 110 lecturas prosapoetica karma: 98

Incertidumbres

Aquí, en este Oeste
en el que vivo
siempre es tarde y es Otoño
y las nubes, algodón azucarado rosa y chicle.
Hay mucho silencio, hondo, y muchas aves, libres.
Y yo miro por la gran ventana,
miro el desplomado mundo
que descorazona y duele.

¿Qué haremos con las certidumbres?
¿Dónde olvidamos la bondad?
La dejamos desgraciada y triste abandonada en la basura.
Tú te fuiste una tarde de Mayo
y te llevaste el Sur soleado
y todos los días amanecemos sin Norte,
perdidos, latiendo timoratos de no saber
qué hay más allá. Desorientados.

Más allá del mar.
Más allá de las luces, del humo,
del ruido de esta ciudad de tejados azules
que regurgita pequeñas vidas invivibles, invisibles, inviables.

¿Qué haremos con la tierra?
Se escapa entre nuestros dedos,
seca , agotada, emponzoñada.
Sin germen ni simiente.
Apenas podemos retenerla en las manos
y no hay caricias que la anclen ni la florezcan.
Tú te fuiste, y hubieron abrazos, estaciones intermedias
pero al fin miro por la gran ventana que mira al Oeste
y el hielo del Ártico que no vuelve me apremia,
nos apremia.

Y esta mañana que detona
en sangre y piedras,
oscurece nuestro Este.
Y miramos más allá del mar del horror
donde los niños, los gatos, los pájaros
están muertos de estruendo,
muertos de olor a ruina y polvo.
¿Qué haremos con los fantasmas de su llanto?
¿Quedarán bajo el escombro?
Adivinaremos entre tanto abrazo líquido,
inaprensible,
quién nos presta una silla y un pedazo de pan
y una mesa puesta y el sol
y una almohada donde descansar
y paz, mucha paz.

Me mudé al Oeste y por la gran ventana
temo la noche del mundo,
es oscuro y da miedo.

He de nombrar,
-repite en letanía infantil-,
he de nombrar y cuidar todos los robles que encuentre
en mi camino.
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7comentarios 118 lecturas versolibre karma: 99

Confeciones anochecidas

Cae la noche y junto con ella todos mis ideales.

La neblina insaboreable se mezcla con el vino,

la noche se presta para poemas de amor,

pero vengo a violentarla

así como él violentó mi corazón.

Unas voces desatan debate en mi contra,

el cielo quebrantándose se precipita en mis ojos.

Alboranas cantan su nombre y mi pecho atraviesa trasfondos.

¿Acaso es poco el dolor de su ausencia?

Escaso el vacío en los huecos que dejaron su clavículas.

(Llaves de liberación de lo más oculto yacido en mí.)

¿Acaso por siempre tendré que soportar esta soledad anochecida?

Tan sabio será el silencio que calla sus respuestas

por no verme desesperanzada y derrotada.

Tan ciega seré yo que aún sabiendo la realidad

espero una señal o quizás tu llegada.
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4comentarios 61 lecturas versolibre karma: 80

Uno

El camino es solitario
las calles son desierto
solo un par de huellas en la arena
solo el eco de una voz

La calle esta vacia
no hay mas que un par de pies
los boletos? Solo uno
un lugar para viajar

En el cuaderno, porsupuesto
solo cabe un escritor
las sonrisas y los llantos
no llegan mas aya de un rostro

El camino es solitario
nadie quizo acompañar
no reirse ni soñar
ya puedes olvidarte del amor

Esta historia habla de uno
ya nisiquiera hay marcador
es uno contra todos
y hace mucho que perdio

Hace mucho que perdio
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sin comentarios 33 lecturas versolibre karma: 18

Sin título

a LH

Sol gris y nubes
Que semejan lápidas
Si tú no estás.
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3comentarios 40 lecturas versolibre karma: 89

Celos de mi ausencia

Celos, celos de tu pintalabios, celos de aquella blusa, de aquellas medias, de tus dedos, del aire que respiras, de la luz que te acuna, de la sábana que te acaricia. De mi ausencia.
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1comentarios 54 lecturas prosapoetica karma: 70

No quiero

No quiero amor de paso,
ni cáscara de invierno,
quiero sentir el tañido de tu mirada
horadando la roca
de mi ahogo.

No quiero más quejío
que tu inequívoca distancia,
ni el ruido de la nostalgia
en cada reencuentro ambarino
manoseado por el tiempo.

No quiero corazón de arena
reo de tus latidos,
ni sentidos a tiempo parcial
caminando sobre la aguja
de tu reloj de polvo.

No quiero mirada sin horizonte,
que mi voz retumbe en el muro
del cementerio de mis palabras,
no quiero esperanza sin piel
ni piel sin el yerro de tu boca.

No quiero eclipse ni sigilo,
quiero el ruido de lo venal
ancorado a tu pecho,
no quiero alas de ángel
no quiero… no quiero…no quiero…..

Amén
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20comentarios 141 lecturas versolibre karma: 122

Helada

Estoy aquí, fingiendo que miro tus paisajes
Y que te bebo en un café,
Porque en la distancia hace frío, Y aquí,
donde dejaste mis huesos sepultados
a veces te respiro.

Tu olor se derrite y entibia mi alma
Le ayuda a deslizarse sobre riscos,
a escapar de la niebla.
Por más alto que llegue
Tratando de quemarme en el sol,
Cuando se acaba tu esencia, me congelo.

Sigo aquí, como me dejaste
Gélida al tacto, de semblante entumecido
Con la piel hecha nieve, los labios quebrados
Y todo el cuerpo estremecido.

No estás, ni siquiera
Para contarme cómo lo has hecho
Cómo he de romper este hechizo
O si será mi destino perecer en el hielo.
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12comentarios 89 lecturas versolibre karma: 94

Autosupresión

Ya no sé dónde está mi casa,
mis recuerdos, mis ideas,
mis sentimientos cabales,
mi ausencia pertinente.

Adolezco de la vida inconclusa,
disruptiva, sin razón aparente.
Enfadado vivo con la nostalgia,
sin poder mirar atrás apenas,
porque se hace falaz el futuro.
El hambre aprieta estas sienes
y baja por todas partes,
consumiéndome de a pocos.
No es un hambre presente,
es la inexistencia de vida.
Vivir sin haber vivido y no ser,
pero poder seguir siendo.

Me asumo como un yo ajeno
y cada palabra expresa ausencia.
La poesía aturde como una yaga
profunda en la inconsistencia.
La pérdida de inocencia no es
mi mal ausente ni mi presencia.
Busco ligar el futuro con mi yo,
que abunda en el pasado vacío.
Ya no sé dónde está mi cama
ni lo que se hace al anochecer.

Turbia es la existencia para quien
se acerca permanentemente
a su propia extinción.
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3comentarios 76 lecturas versolibre karma: 94

Nostalgia

Anoche di vueltas
por distintos lugares
que me resultaban familiares,
pero sin hallar
una sola cara conocida.
Un abismo me separó entonces
de un periodo de mi vida no tan remoto,
y sentí desgarrarse el alma mía.

Todo lo permea tu recuerdo.
Sigue siendo tu presencia
una llama viva.
¡Qué áridas son las calles que recorro!
Me abruma la soledad,
en donde alguna vez
fue natural tu compañía.

De cada uno de esos sitios
también te has marchado,
pero la costumbre
te reclama todavía:
En cada rincón, en cada esquina,
en donde la nostalgia es mi enemiga.

Algunas veces apacigua
un poco mi alma,
la esperanza que abrigo
de tu regreso, a la misma hora
a la que siempre regresabas.

Insano y fútil sueño:
Abrazo el aire mismo
que antes respirabas:
el fantasmal aire de casa.

Así de embustera es la fantasía,
cuando se deja arrastrar
por los más vehementes deseos.

Más vívido se torna
cada día tu recuerdo.

Y desfallezco un poco más,
cada día.
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2comentarios 80 lecturas versolibre karma: 85

¿Cuál es el estado del arte?

Se siente el encanto
En la oscuridad de ayer,
Que encandece en forma de poesía
Un encanto que acaricia
La humedad en la vista:

 Carta a nuestra ausencia:
 Muestra señales de decadencia,
 Se hace presente,
 Pero con un amor latente.
 - Si me enamorase de los demonios
 Ligeramente la ausencia se haría ausente. -


Un encanto,
Hace algunas palabras de roble,
Una telaraña tan frágil y fuerte
Como los niños que fuimos ayer
(Antes de apartarnos de lo importante).

Un encanto,
Agradecido de lo que no se olvida,
Nos hace un pretexto perfecto,
Para seguir erectos, contentos,
Mientras se inspecciona la memoria.

Un encanto,
En los llantos de la esencia misma,
En el dolor desgarrado,
Ver esa escena caerse a pedazos,
Por no haber hecho caso
A las epifanías que nos llamaron tanto:

 Carta a nuestra presencia:
 Dejé de luchar por encontrarte
 Y llegaste en cuanto estaba por tomar el metro.
 Era una lucha tan infantil
  / Entiéndase como el apego a estar presente /
 Por volverte a ver,
 Para volver a saltar,
 Para volver a ser.

 Pero estaba aquí,
 Esperando despertar
 De un largo sueño,
- Lo que no me canso de repetir -
 Abrí los ojos sin hacer esfuerzo.
  
Se siente el encanto
En la oscuridad de ayer,
En el frenesí de nuestra historia,
En el hoy,
Sabes,
Es la actualidad del estado del arte.
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2comentarios 85 lecturas versolibre karma: 96

Mi voz sin ti

Escribir de tu voz sin timbre
a lo que sujetar mi voluntad.

Hablar sin más vibración
que el latido sordo a tus ojos.

Prestar atención al vacío
repiquetendo el sentido hueco.

Todo esto es sólo silencio
Sólo esto es más que todo
lo que nunca volverás a oir.
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sin comentarios 68 lecturas versolibre karma: 98

Ausencia

Se rasgan las cortinas
cuando el duelo duele.
Ojos enjuagados con dolor
en la espuma de la tristeza.

Enmudece la tarde,
colores en grises.
Paisajes en fotos rotas,
ilusiones arrodilladas.

Eternos tiempos de espera
arañando esperanzas.
Fuegos húmedos
y sal en las cicatrices.

Explicaciones sin destino,
quebradas las palabras,
la mente enloquecida,
perdida en un laberinto.

No vuelve la llamada a la puerta.
El grito ahogado, sin eco.
Solo el rumor del viento
invita a respirar.

La puerta se queda abierta,
mientras se apodera el sueño
de un cielo perdido.
Tal vez amanezca mañana.
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10comentarios 171 lecturas versolibre karma: 95

No he vuelto

Cómo,
Desde qué punto se decide pensar para atraer,
Si ahí está.

No llega, donde se supone que habita quien habla
Aun no llega,

Dejado de lado,
Esperando su venida
Dejado de lado,
Aun viajando,
Esperando a que vuelva,
No sé donde viene.

Aun no se dónde viene,
Me tiene ocupado pensando,
Su ausencia me duele.

Fui en su búsqueda,
Lo encontré divagando
En la calle,
Solo caminando,
Esperando que mi ego
Se disuelva y recuerde lo pactado.

Por otro lado,
Una vez que lo encuentro
Reclamo su ausencia
Y pongo en duda mi palabra.
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sin comentarios 85 lecturas versolibre karma: 88

Esperando (te)

La espera es sólo para los necios
e indecisos que acarrean recuerdos, como si de algo tangible se tratara.
Es para los desesperados por sentir algo, que no llegarán a formalizar en su apretada agenda de días vacíos.

La espera es una mentira disfrazada de quizá, de anhelo vasto y quebrado.
Es una gota que no rompe contra el suelo, que no moja rostro alguno.

La espera es una foto borrosa, sin marco ni reflejo.
Es un te quiero susurrado que nadie escuchará entre el barullo del griterío un día de mercado.

La espera reconforta porque esquiva al desengaño.
Es una flor marchita que impregna con su perfume la mentes revoltosas.

La espera grita en vano su nombre y recibe el eco de los años.
Es ausencia en noches frías al candor de sus abrazos.
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2comentarios 66 lecturas versolibre karma: 82

Me falta un poema

Cuando ya he repasado los versos
de todo mi repertorio
y he ordenado verdades
y he subrayado mentiras
y me he cansado de olvidarte
todos los días de todos los meses
que engloban los años sin ti,
me doy cuenta:
me falta un poema.

Sí.
Porque es fácil hablar
de cometas, estrellas fugaces,
planetas y otras historias;
decir que me duele,
contar que recuerdo batallas
y glorias.
También, las derrotas,
los besos, las curvas, las lunas
de noches con ojos abiertos...
Que sí, que sí,
que hay un caudal de poesía
en todo eso;
pero, a mí, me falta un poema
y no puedo hacerlo
por mucho que quiera.

Inquieta ante el folio
que cubre de blanco mi angustia,
se enreda la lengua,
tiritan los dedos y sudo recuerdos
que no sé si quiero que vuelvan,
si llegan sin filtro, sin miedo,
diciéndome:
ni todo era tan malo,
ni tú eras tan buena.

Y, al final, me quedo sin poema.
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24comentarios 223 lecturas versolibre karma: 82

Ausencia elegida

Apagas tu sed pensando que no existo.
Sólo me sueñas.
Y tú... gastando tus horas
a pesar de que podrías estar aquí, recostado con tu cabeza
sobre mis muslos desnudos,
mientras acaricio tu cabello.

Marisa Sánchez
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1comentarios 101 lecturas versolibre karma: 40

Se evapora

He temblado al recordarte mientras creía olvidarte
Solo soy un pobre diablo engañándose a sí mismo
El corazón no razona, el corazón no obedece
Los latidos son campanas que doblan sobre mis noches

Tu ausencia es oscuridad
Tu recuerdo mi sustento
Tu sabor se me diluye
Entre lágrimas de odio

Nunca lo demostraré, mi coraza es el dolor
Donde yacen las heridas que infringiste en tu emboscada
Te amé desnudo y sincero, tú escondiste una traición
Hoy amanece en mi cama mientras tu olor se evapora.


Suso Mau
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El dolor habla el mismo idioma

Me contemplaba en silencio,
acostada en el lecho ajeno donde descansaba,
sin menearse ni un ápice,
sobre el compacto colchón de aquella existencia
que le había tocado por casualidad.
Me contemplaba sin rencor ni afecto,
con tranquilidad
-¿qué urgencia puede tener alguien que sabe que la muerte
le ha envuelto con su manto y no se piensa largar sin nadie?-.
Su masa corporal era un saco de piedras
que el paso de la vida había dejado rodar
sobre aquel camastro blanquecino.
Tendría casi noventa años,
con cierta similitud a Ana María Matute
en sus últimos días,
una frágil mujer de poderosas manos,
tal vez un ama de casa, una mujer de esas
capaz de limpiar, coser y cocinar
sin despeinarse.
Me contemplaba esperando
que le contara algo,
cualquier cuento;
ya se sabe,
ningún desconocido se acerca
a una mortecina sin una buena causa.
Apenas abrí la boca:
no entendía su lengua extraña
e ignoraba que el dolor
habla el mismo idioma en todas partes.
Tan sólo supe quedarme quieto,
sosteniendo la mirada, mientras
en la cama vecina un enfermero
estiraba una sábana
sobre el cuerpo muerto de mi abuela.

Canet
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3comentarios 142 lecturas versolibre karma: 67
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