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El amor no se bebe hirviendo

Tal vez no se trata de amar hasta que te hierva la sangre a 100 grados celsius,
quizás sólo son necesarios 85 grados para querer,
amando caliente pero no hirviendo,
dejando espacio para soplar las heridas del pasado,
pero no esperando a que se enfríen por completo,
quizás solo necesitamos bebernos el amor como bebemos el café,
dejándolo reposar mientras hacemos las tostadas,
no apurarlo,
solo esperarlo mientras estamos ocupados haciendo otra cosa,
tal vez el amor se bebe a 85 grados,
suficiente para que te caliente el cuerpo,
pero sin quemarte la lengua,
porque si te la quema después los amores que vengan no podrás saborearlos igual.
Quizás solo se trata de encontrar a ese italiano,
fuerte y oscuro que tantos nos gusta y dejar que nos deleite el paladar.
El amor no se bebe hirviendo, sino se quema,
te deja un sabor amargo
y te hiere,
así como ella se derramó en mi
así como ella me quemó la piel.
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Senryu (café sin miel)

Bebo el café
de tus hojas de otoño;
sin beso miel.





@AljndroPoetry
2018-feb-12
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11comentarios 84 lecturas versoclasico karma: 90

Perdiendo la fe

Sólo creo en el amor
pero es una inconstancia,
estoy perdiendo la fe
cómo la cabeza los reyes de Francia.
"No sé de qué guerra soy."
En el chupete un grano de café,
y así me mantengo hasta hoy
He interiorizado todas mis jaulas
y se están abriendo por dentro,
quiero esperar pero no encuentro el momento.
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8comentarios 96 lecturas versolibre karma: 111

Ojos color café

Si por alguno de esos extraños
Sucesos de la vida,
Nuestro amor acabase

Quisiera tomarme
Una café contigo

En aquel lugar,
Que nos guarda tantos recuerdos,

En aquel lugar solitario
Donde solo se escuchen
Nuestras voces,
y el palpitar de nuestros corazones,

Sorbo a sorbo,
Beso a beso,
Nos diremos adiós

Sin lágrimas en los ojos,
Con las manos entrelazadas,
Tratando de que el
Momento sea infinito..

Después, solo después
quedara en mi Recuerdo.
Tus ojos color café.....
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2comentarios 43 lecturas prosapoetica karma: 61

Procuro olvidarte

Procuro olvidarte,
pero siempre acabas convirtiéndote
en el rocío de la mañana,
en el vaho gélido de los cristales
y en el café con leche con extra de recuerdo.

Ni siquiera comprenderás nunca
hasta qué punto, el ave fénix pudo resurgir
de las cenizas de un amor imposible;
y, aún siendo todavía de aquesta manera,
de lo feliz que se siente al retozar entre las llamas.

Y bien sabe esta ave que, por muchos vientos afines,
el único que le embriaga es el aciago recuerdo
de la realidad, que absorta hace que caiga
de bruces contra el suelo
y muera, estrepitosa, entre las frías piedras.

Procuro olvidarte,
y eres la sombra que vaga entre las llamas,
el rocío de la mañana, que muere entre el sol,
el vaho gélido de los cristales, que yacen rotos
y un café, sin leche, y sin ti a mi lado.
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2comentarios 28 lecturas versolibre karma: 33

Café?

Café
el obscuro de tus ojos
el misterio que disfruto
dulce aroma
tan fino

antojo de la noche

y libo tus labios
sorbo tu mirada

y acompaño al pan
de tu presencia

tu sonrisa
néctar profundo

esa espuma que sube
tu esencia saboreo

Café...?
otra taza
otra tarde
y Tú...
****************************

Transmisor d Sinestesias©
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2comentarios 79 lecturas versolibre karma: 105

1975

Junio luz de lumbre
agónica
mecida por el aliento
de la Luna
y un café que enciende
la tarde
mientras Eric Carmen
grita
en el fondo de mi oído
a Rajmáninov
all by myself anymore
rompiendo el tiempo
que me aleja
de aquella tarde
del penúltimo día
de 1975.

Con las últimas luces
mi tedio me abandona
y vuelvo a tomar las letras
para escribir sobre ti
y lo que somos
hoy.
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1comentarios 58 lecturas versolibre karma: 100

Pinball

Café al azar,
dormir en el sofá
para recordar días de utilidad y no pensar
que aun estando estropeado
me has devuelto a mi tienda de origen.

Me falta sesera, tensión, ilusión,
pensé que todo iba a cambiar,
-que iluso-.

Es complicado pero la lluvia
es la lluvia,
y mi cocina de pensar
se ha quemado.

Me abrigo entre la multitud,
deambulo sin latidos
como bola de "Pinball"
deseando entrar en el agujero
y refugiarme tras la última partida.

Cervezas premeditadas
en un intento de sellar
todas las grietas de la coraza.

Hoy mi vida es un mantel de papel
que al acabar la comida
la basura le espera
con los brazos abiertos.
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sin comentarios 66 lecturas versolibre karma: 78

Adicto

Adicto al café solo contigo,
a tus labios
y a tu mirada.
Adicto a todo eso
que me quite el sueño
cada madrugada.

Adicto a atardeceres
bien acompañados.
Adicto a tu cuerpo,
y a mis deseos
mal conjurados.

Adicto a los ojos,
a las ojeras
y al exceso de sueños.
Adicto a ese corazón
que rompe las costillas de la caja torácica
que lo retiene jurándose que no tiene dueño.

Adicto al fuego
en todas sus formas.
Un mechero,
un cuerpo,
un “te quiero”,
un “lo siento”.
Un "lo siento, aún te quiero".

Adicto al amor,
que me das,
al odio,
que no recibo.
Adicto a todos los sentimientos.
Adicto a las personas
que con solo verme los ojos
saben que miento.

Adicto
a los párrafos que no digo.
Yonki
de las veces en las que sin querer,
te describo.

Adicto a un verso de Neruda,
al saxofón de Charlie Parker,
a la voz de Amy
o a Goya y su maja desnuda.
En general,
adicto al arte.
Adicto a la vida.
Adicto a medias lunas.
Adicto a mirarte.
Adicto,
si me miras.
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2comentarios 93 lecturas versolibre karma: 78

La Miel de tu Mirada

Cuanta poesía se perdió con el tiempo,
cuantas otras las borraron las lágrimas,
muchos más se extraviaron sin ser escritas
en el café de tus ojos , en la miel de tu mirada.

MMM
Malu Mora
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2comentarios 80 lecturas versolibre karma: 87

El café; y tú

El primer café y tú no estás.
Suspiro por cada defecto y dibujo mariposas en el espejo, ya borroso.
Recito el verso que despide el poema de la noche y entre rimas guardo el último suspiro que no me atrevo a echar, por si el espejo me lo roba.

El segundo café y tú no estás.
La vela se está haciendo más pequeña y la llama cada vez tiene más sed.
La locura corre cada vez más deprisa y arrastra con sí la pizca de cordura que até con fuerza a la razón, por si algún día te pensaba.

El tercer café y tú no estás.
Ya está lloviendo y el sol sigue sin asomarse.
Ya no quedan migas de pan que seguir y la paloma, aún desorientada, sigue con hambre.

El cuarto café y tú no estás.
El mar ya no espera al viejo y éste ya murió acostado con Esperanza.
Las paredes cada vez son más oscuras y las luciérnagas ya se han suicidado.
Ya no hay ruido en la calle, supongo que ya callaron todos mis demonios.

El quinto café y tú no estás.
El reloj sigue parado, por si vuelves y quieres retomar la vida desde el momento en la que la has dejado.

El sexto café y tú no estás.
La certeza está empezando a dudar del tiempo y éste sigue parado, esperándote.
El gato se suicidó seis veces y ahora está en el séptimo puente de la ciudad.
Ya no hay más sombras que dibujar, ni siluetas que abrazar.
El día sigue gris y el café se está acabando.

El séptimo café y tú no estás.
El olvido está llamando a mi puerta y no me atrevo a abrir.
El tiempo y la certeza se abrazaron y mi último suspiro se escapa por la ventana. Ya no hay más salidas.
Abro la puerta y abrazo.

Qué lástima, el primer café y tú no estás.
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5comentarios 88 lecturas versolibre karma: 87

¿Donde nos perdimos?

¿Donde nos perdimos?
No sé si te perdí al encontrarte
No tengo concordancia sin agobiarme
No sé sí te perdí en el amanecer
O en la madrugada cuando te desnudabas
No sé si me perdí en el girasol
O en el café de las mañanas
En tus besos
En tus ojos
O en tu piel.
En tus faldas, echadas en mi cama...
En el árbol o en tus curvas
No sé si estás debajo o encima de mi
En el cigarro o en las cenizas
En mi pecho o en mi corazón
¿En que parte del libro nos perdimos?
¿A donde me mandaste los te quiero que me prometiste?
¿Y los abrazos...?
Bajo la mesa, hay una carta,
Escrita para ti...
Cuando quieras regresar.
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8comentarios 103 lecturas versolibre karma: 102

Senryu (fuego para dos)

Un café, un té
y fuego para dos.
Romance al alba.


@SolitarioAmnte / vi-17
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Su mirada

Podrá ser
cualquier día
y a cualquier hora.

Pero sin duda alguna
será frente a un café:
su mirada.
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1comentarios 108 lecturas versolibre karma: 44

Lista de deseos antes de emprender el vuelo

Olor a café recién hecho por la mañana,
llegar a casa y que tu comida favorita
esté humeante sobre la mesa,
poner la música en modo aleatorio
y que suene esa canción que te vuelve loco.

Taparse hasta los ojos para huir del frío,
abrir la ventana al despertar y ver el cielo,
sentir (un día a la semana) la brisa marina
gritar bien fuerte desde la cima de una montaña.

Llorar mientras escribes una carta
(aunque sabes que nunca vas a enviarla),
decirle al despertador: "cinco minutos más"
y quedarte en la cama,
que te despierten con besos en la espalda.

Cumplir una promesa que parecía una locura,
no poder olvidarte nunca
porque eres mi día a día
y sin ti todo se volvería ruina.

Caminar en pelotas por tu pasillo,
bailar y cantar como si hubiera público,
correr descalzo sin tocar el suelo...

Pequeños placeres que hay que aprender a disfrutar,
como si no hubiera mañana.

Porque somos mariposas que,
un día,
echarán a volar
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6comentarios 125 lecturas versolibre karma: 68

La medida del Universo

Para Manuel el Universo cabía en aquellos ojos que siempre lo atendían tras la barra, pero parecían ciegos para él.
Una mañana, al servirle el café, se atrevió a rozar sus manos, que le respondieron con un idioma cálido.
Desde entonces sabe que el espacio es infinito.
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2comentarios 372 lecturas relato karma: 57

Café para dos

Cualquiera diría que son las cinco en punto de la tarde. Han pasado ya dos horas desde que se encontraran y ahí siguen, ajenos al mundo. Durante todo este rato, han reído. Han hablado. Se han contado el uno al otro cómo les va la vida. También han callado cosas. Como el miedo de él a decirle que ha pensado en ella todos los días sin faltar uno desde la última vez que se vieron. O como el miedo de ella a oír aquellas palabras y no tener más remedio que contestar que a ella le ha sucedido lo mismo. Y lo habrían tenido que decir bajito, casi como en un susurro; pues es así y no de otro modo como se confiesan los miedos que están fabricados de sueños. Ha estado bueno el café. Quizá la culpa la haya tenido el destino. De que haya pasado tanto tiempo de la última vez que hablaron, claro. De que el café haya estado bueno no hay culpables. O quizá sí, también ha sido culpa del destino. Da igual; antes o después, él se decidirá a besarla; y ella hará lo posible porque ese beso no acabe nunca. Y ya ninguno de los dos se acordará del sabor del café. Pese a que ha estado bueno.
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3comentarios 227 lecturas relato karma: 57

Huellas invisibles

El café yacía frío desde hacía algunas horas, aún así, seguía esperando al que nunca iba llegar. Exhausta de tristeza, se lanzó a la lluvia para morir, sin avisarle.

Sin prisa y desde la altura más alta de su desconsuelo, saltó a la abisal melancolía del desamor. No habría más heridos, pensó.

Las marcas luminosas que reflejaban los charcos, eran de sangre con cada uno de sus pasos. Un revoltijo de emociones abandonadas a su suerte.

- Ya no existe el tiempo para mí -, murmuró empapada de una lluvia helada y un corazón cristalizado de dolor.

- Ya la nada eterna soy -

Las calles se abrían a su caída sin remedio alguno. Los cristales jamás habían llovido igual, ver su rostro deshecho de distancia quebraba cualquier brillo.

Conforme se hundía, el perfil de su alma se vislumbraba atravesado de lado a lado. La tormenta se hallaba ahí, el cielo sólo la reflejaba.
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6comentarios 133 lecturas prosapoetica karma: 66

Ahogando las ganas de primavera en el café

El sol entra por la ventana y advierte la primavera.

Pero tú te guareces bajo la vieja bata, el pijama de franela y esos gastados calcetines de lana.

Amanece la calle que enciende radiante y cálida.

Pero tú te cubres el rostro tras las gafas oscuras.

La piel se baña en el tacto suave de los primeros rayos. Se avivan los colores vestidos.

Pero tú te apagas bajo el gris del jersey.

Se descubren los primeros paseos reposados, los primeros bancos dorados y las primeras páginas de libros abiertos al sol.

Tú te cobijas en el interior.

Huele a tiempo nuevo y floración. Brotan camelias y claveles, y los balcones de la ciudad siembran de petunias sus macetas.

Tú aún retiras la nieve del porche y recoges las hojas secas de la hiedra en el jardín.

La brisa acaricia. Tú sientes que el viento golpea.

A mediodía apremia el calor. Se sudan los zapatos. Sobran abrigos y fulares. Se cuelgan las americanas al hombro, se remangan las camisas y se lucen las piernas de las primeras faldas.

Tú te abotonas la chaqueta.

Los primeros cuerpos se estiran en los parques. Las películas se mudan al autocine. Se emplazan las primeras terrazas sobre las aceras y el recogimiento de las tardes de invierno evoluciona a las primeras tardes desvestidas y agitadas.

La tarde invita al recreo a la intemperie. Tú te ocultas en el asilo del trabajo.

Se sirven las primeras cervezas frías. Tú reclamas un humeante café.

La luz se resiste y el día se hace más largo. A ti te pesa la jornada y te deslumbra el ocaso.

La noche despide las heladas. A ti te hiela el rocío.

El tiempo anuncia las ganas. Tú previenes el apetito.

Reprendes el cambio de estación y dilatas el tiempo por no destapar el cuerpo ni calzar sandalias.

Enfrentas el día, te ciegas ante la luz, te cobijas bajo el techo, ‘desperfumas’ las flores y apagas el color, enciendes el viento y te resistes al calor, rechazas el asueto y asolas las tardes.

Y te convences.

Escribirías un poema si conocieses las rimas de los versos.

Pintarías un lienzo si supieses manejar el pincel.

Compondrías una canción si no ignorases las notas.

Sonreirías si atinases a esbozar el gesto.

Hablarías si no se te quebrase la voz.

Irías a buscarle si se revelase su encuentro.

Y mientras te adoctrinas bajo ese paraguas abierto y tu deseo encogido, mareas la cuchara removiendo la primavera y ahogando las ganas en el café.
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4comentarios 80 lecturas prosapoetica karma: 55

Ojos café

No había cafe como el de esos ojos... llenos de vida, llenos de conocimiento y experiencias.
Esos ojos, han visto más de lo que yo alguna vez podré ver en este camino.
Iluminan, apagan y encienden a la vez, mediante profundas miradas.

Me miran y me dan confianza, complicidad, seguridad, ¿y por qué no?
...Un poco de cariño.

¡Que me falte todo! Menos ese café, el de tus ojos.
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sin comentarios 119 lecturas prosapoetica karma: 45
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