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Deja Vu

Que odias la injusticia, piensas
mientras probando tu café,
clavas la mirada en el desconsuelo
de un alma desconocida.
-como nosotros ahora-

De repente,
tropiezas en sus ojos, con la memoria
de mis tristezas de ti
y reconociéndote juez y verdugo,
giras la cabeza fingiendo indiferencia.
-como aquella tarde conmigo-

¡Dos más de azucar señorita!
pides volviendo, melancólico,
a tu café, ahora amargo y frio.
-como tu vida sin mi-


-De la serie Bitácora de un viaje hacia ninguna parte
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2comentarios 95 lecturas versolibre karma: 89

Eros café

Eros Café

Avenida Cabildo y Pedro Rivera,
esquina de películas y realidades,
de amores y amistades.

Amores que comienzan,
labios audaces que por
primera vez se encuentran.

Amores que perduran,
miradas cómplices, el rito
de las palabras que abrazan.

Amores que terminan,
el amargo adiós
de lágrimas y silencios.

Amistades que se templan,
con el noble ejercicio
de la palabra.
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4comentarios 75 lecturas versolibre karma: 95

Camino de oxidadas hojas

LAS CENIZAS DE UN ANÓNIMO.

CAMINO DE OXIDADAS HOJAS



Pronto el día terminará junto con el nacimiento de un atardecer,
se oirán los suspiros del viento chocando en los árboles otra vez.
Las tardes cerrarán las ventanas de los hogares,
dejando atrapado así un delicado aroma de café.
Un agraciado cielo naranja rojizo se verá reflejado en las hojas que ya han comenzado a caer.
La esperanza dejará morir su color,
el mismo que hoy comienza a desteñirse dando pasó a una nueva estación.
Revivirán los abrazos y las bufandas que de nuevo trataran de traernos calor.
Volverá a la vida el romance junto con un otoño lluvioso caminando de la mano por esa alfombra de hojas,
ambos creyéndose dueños del amor,
bajo un paraguas que en un lugar seco hoy los aloja.




-JOEL B. LEZAMA.
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23comentarios 97 lecturas versolibre karma: 107

Solo quería comprar cigarrillos

Solo quería comprar
cigarrillos y seguir.
Ella entró.
Y una vez más,
empeñé mi corazón
a la sonrisa que me lanzó
la mejor oferta.
La suya era insuperable,
y en Wall Street
ya festejaban las ganancias.
Pero tu,
que tenías prisa en la mirada,
te llevaste el cambio,
un latte sin azúcar
y la remota posibilidad
de saber tu nombre.
Nunca te enteraste
de tal operación bursátil.
Y yo que,
que nunca he tenido suerte
en los negocios,
me dejaste la mirada
llena de saldos negativos.
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7comentarios 61 lecturas versolibre karma: 110

El amor no se bebe hirviendo

Tal vez no se trata de amar hasta que te hierva la sangre a 100 grados celsius,
quizás sólo son necesarios 85 grados para querer,
amando caliente pero no hirviendo,
dejando espacio para soplar las heridas del pasado,
pero no esperando a que se enfríen por completo,
quizás solo necesitamos bebernos el amor como bebemos el café,
dejándolo reposar mientras hacemos las tostadas,
no apurarlo,
solo esperarlo mientras estamos ocupados haciendo otra cosa,
tal vez el amor se bebe a 85 grados,
suficiente para que te caliente el cuerpo,
pero sin quemarte la lengua,
porque si te la quema después los amores que vengan no podrás saborearlos igual.
Quizás solo se trata de encontrar a ese italiano,
fuerte y oscuro que tantos nos gusta y dejar que nos deleite el paladar.
El amor no se bebe hirviendo, sino se quema,
te deja un sabor amargo
y te hiere,
así como ella se derramó en mi
así como ella me quemó la piel.
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4comentarios 63 lecturas versolibre karma: 106

Senryu (café sin miel)

Bebo el café
de tus hojas de otoño;
sin beso miel.





@AljndroPoetry
2018-feb-12
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11comentarios 105 lecturas versoclasico karma: 90

Perdiendo la fe

Sólo creo en el amor
pero es una inconstancia,
estoy perdiendo la fe
cómo la cabeza los reyes de Francia.
"No sé de qué guerra soy."
En el chupete un grano de café,
y así me mantengo hasta hoy
He interiorizado todas mis jaulas
y se están abriendo por dentro,
quiero esperar pero no encuentro el momento.
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8comentarios 96 lecturas versolibre karma: 111

Ojos color café

Si por alguno de esos extraños
Sucesos de la vida,
Nuestro amor acabase

Quisiera tomarme
Una café contigo

En aquel lugar,
Que nos guarda tantos recuerdos,

En aquel lugar solitario
Donde solo se escuchen
Nuestras voces,
y el palpitar de nuestros corazones,

Sorbo a sorbo,
Beso a beso,
Nos diremos adiós

Sin lágrimas en los ojos,
Con las manos entrelazadas,
Tratando de que el
Momento sea infinito..

Después, solo después
quedara en mi Recuerdo.
Tus ojos color café.....
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2comentarios 44 lecturas prosapoetica karma: 61

El café.

No es el aroma ni el sabor del café.
es tu piel y tus besos.

lo que me vuelve loco.
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sin comentarios 16 lecturas versolibre karma: 32

Café?

Café
el obscuro de tus ojos
el misterio que disfruto
dulce aroma
tan fino

antojo de la noche

y libo tus labios
sorbo tu mirada

y acompaño al pan
de tu presencia

tu sonrisa
néctar profundo

esa espuma que sube
tu esencia saboreo

Café...?
otra taza
otra tarde
y Tú...
****************************

Transmisor d Sinestesias©
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2comentarios 97 lecturas versolibre karma: 105

1975

Junio luz de lumbre
agónica
mecida por el aliento
de la Luna
y un café que enciende
la tarde
mientras Eric Carmen
grita
en el fondo de mi oído
a Rajmáninov
all by myself anymore
rompiendo el tiempo
que me aleja
de aquella tarde
del penúltimo día
de 1975.

Con las últimas luces
mi tedio me abandona
y vuelvo a tomar las letras
para escribir sobre ti
y lo que somos
hoy.
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1comentarios 74 lecturas versolibre karma: 100

Hablo de

Preguntándome siempre como sería si hubiera sido distinto
tantas decisiones, tantos caminos,
bifurcaciones eternas, pretender recorrerlos todos es un laberinto
y ahí me encuentro perdido...
La literatura fue el Espejo donde me banalicé,
ojalá poder dormir cuando la noche empiece.
Paracetamol, orgasmo y acabar de ver la peli,
poder vivir sin tener que recurrir al café
es la asíntota más clara para llegar a ser feliz.
Esta propuesta no puedo declinarla, nihil,
es un coágulo la sangre por la que fluí.
Hagamoslo mirándonos a los ojos, hablo de mentir.
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sin comentarios 23 lecturas versoclasico karma: 62

Mi hogar materno

Se vinieron conmigo los colores
que borbotearon de los rincones,
y las paredes adornadas con texturas
de sus viejos recuerdos.
Se me quedaron atascados
tus amores sempiternos
entre mi pecho y la frente.
Milagro eres, madrecita,
que susurras con éxtasis,
el rosario fundido entre tus dedos,
sentada frente a tus santos
y a las fotos de tus muertos.

Y escondidos en las papilas
aún se encuentran los sabores
del aguacate mantequilla,
del chocolate caliente,
nuez moscada, canela y queso.
Y a veces; solo a veces,
me bebo al Táchira
sorbo a sorbo, caliente y espresso.

Me empeño en vestirme de trinitarias;
la que te dan la bienvenida
en fucsia y sol radiante.
Y despiden en color naranja
y nubarrones en los cielos.
La que se ponen coquetas
con el canto grosero
de los gatos blanquinegros gariteros.

Y se vinieron las garzas rojas
que ya desaparecieron,
y las guacharacas que el alba empujaba
sobre los arboles del patio trasero.
Y si de la noche se trata,
nada se compara con Roberto.
El eterno inquilino
de las guanábanas y el techo:
El rabipelado gracioso; nocturno carabinero.

Todos ellos conmigo se vinieron.

Y llaneando en los recuerdos
entro en el verdor del monte
y en la rubia calabaza,
en los tomaticos que anhelaron ser silvestres
suicidando su acidez en mi lenguaza.
Se quedaron en mí,
las sombras del Syrah reposado
entre las copas reflejadas;
pupilas de mis hermanos.

Todo eso es mi hogar,
que a todos lados yo llevo.
Sus colores que son muchos,
sus aromas que son cientos.
Todos mi refugio y algunos mis cimientos.
Como lleva la concha el caracol
que a Fibonacci salió a su encuentro.

Todo es perfecto.
Perfecto mi hogar materno.
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2comentarios 35 lecturas versolibre karma: 62

Adicto

Adicto al café solo contigo,
a tus labios
y a tu mirada.
Adicto a todo eso
que me quite el sueño
cada madrugada.

Adicto a atardeceres
bien acompañados.
Adicto a tu cuerpo,
y a mis deseos
mal conjurados.

Adicto a los ojos,
a las ojeras
y al exceso de sueños.
Adicto a ese corazón
que rompe las costillas de la caja torácica
que lo retiene jurándose que no tiene dueño.

Adicto al fuego
en todas sus formas.
Un mechero,
un cuerpo,
un “te quiero”,
un “lo siento”.
Un "lo siento, aún te quiero".

Adicto al amor,
que me das,
al odio,
que no recibo.
Adicto a todos los sentimientos.
Adicto a las personas
que con solo verme los ojos
saben que miento.

Adicto
a los párrafos que no digo.
Yonki
de las veces en las que sin querer,
te describo.

Adicto a un verso de Neruda,
al saxofón de Charlie Parker,
a la voz de Amy
o a Goya y su maja desnuda.
En general,
adicto al arte.
Adicto a la vida.
Adicto a medias lunas.
Adicto a mirarte.
Adicto,
si me miras.
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2comentarios 117 lecturas versolibre karma: 78

Su mirada

Podrá ser
cualquier día
y a cualquier hora.

Pero sin duda alguna
será frente a un café:
su mirada.
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1comentarios 148 lecturas versolibre karma: 44

Lista de deseos antes de emprender el vuelo

Olor a café recién hecho por la mañana,
llegar a casa y que tu comida favorita
esté humeante sobre la mesa,
poner la música en modo aleatorio
y que suene esa canción que te vuelve loco.

Taparse hasta los ojos para huir del frío,
abrir la ventana al despertar y ver el cielo,
sentir (un día a la semana) la brisa marina
gritar bien fuerte desde la cima de una montaña.

Llorar mientras escribes una carta
(aunque sabes que nunca vas a enviarla),
decirle al despertador: "cinco minutos más"
y quedarte en la cama,
que te despierten con besos en la espalda.

Cumplir una promesa que parecía una locura,
no poder olvidarte nunca
porque eres mi día a día
y sin ti todo se volvería ruina.

Caminar en pelotas por tu pasillo,
bailar y cantar como si hubiera público,
correr descalzo sin tocar el suelo...

Pequeños placeres que hay que aprender a disfrutar,
como si no hubiera mañana.

Porque somos mariposas que,
un día,
echarán a volar
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6comentarios 127 lecturas versolibre karma: 68

La medida del Universo

Para Manuel el Universo cabía en aquellos ojos que siempre lo atendían tras la barra, pero parecían ciegos para él.
Una mañana, al servirle el café, se atrevió a rozar sus manos, que le respondieron con un idioma cálido.
Desde entonces sabe que el espacio es infinito.
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2comentarios 372 lecturas relato karma: 57

Café para dos

Cualquiera diría que son las cinco en punto de la tarde. Han pasado ya dos horas desde que se encontraran y ahí siguen, ajenos al mundo. Durante todo este rato, han reído. Han hablado. Se han contado el uno al otro cómo les va la vida. También han callado cosas. Como el miedo de él a decirle que ha pensado en ella todos los días sin faltar uno desde la última vez que se vieron. O como el miedo de ella a oír aquellas palabras y no tener más remedio que contestar que a ella le ha sucedido lo mismo. Y lo habrían tenido que decir bajito, casi como en un susurro; pues es así y no de otro modo como se confiesan los miedos que están fabricados de sueños. Ha estado bueno el café. Quizá la culpa la haya tenido el destino. De que haya pasado tanto tiempo de la última vez que hablaron, claro. De que el café haya estado bueno no hay culpables. O quizá sí, también ha sido culpa del destino. Da igual; antes o después, él se decidirá a besarla; y ella hará lo posible porque ese beso no acabe nunca. Y ya ninguno de los dos se acordará del sabor del café. Pese a que ha estado bueno.
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4comentarios 268 lecturas relato karma: 57

Huellas invisibles

El café yacía frío desde hacía algunas horas, aún así, seguía esperando al que nunca iba llegar. Exhausta de tristeza, se lanzó a la lluvia para morir, sin avisarle.

Sin prisa y desde la altura más alta de su desconsuelo, saltó a la abisal melancolía del desamor. No habría más heridos, pensó.

Las marcas luminosas que reflejaban los charcos, eran de sangre con cada uno de sus pasos. Un revoltijo de emociones abandonadas a su suerte.

- Ya no existe el tiempo para mí -, murmuró empapada de una lluvia helada y un corazón cristalizado de dolor.

- Ya la nada eterna soy -

Las calles se abrían a su caída sin remedio alguno. Los cristales jamás habían llovido igual, ver su rostro deshecho de distancia quebraba cualquier brillo.

Conforme se hundía, el perfil de su alma se vislumbraba atravesado de lado a lado. La tormenta se hallaba ahí, el cielo sólo la reflejaba.
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6comentarios 133 lecturas prosapoetica karma: 66
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