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Porque callas...

Porque callas ese amor, que te atraviesa como un filudo cuchillo la garganta.

Porque callas ese amor , que te quema el alma como un volcán erupcionando…

Porque callas, ese gran amor que te eriza la piel, cada vez que estas cerca de ella

Porque callas ese gran amor, que te ahoga y te deja sin aliento,

Rompe tu silencio, grita tu amor al viento hasta que tus pulmones revienten.

Abre tu corazón y déjalo salir, deja que ese amor perfume tu vida como las rosas de tu jardín.

Sal, grita su nombre no importa que te digan loco,

Apresúrate , grita lo que callas antes que tu voz se apague.

Grita pronto, no vaya ser que sea demasiado tarde y las sombras de la noche oscurezcan tu vida.
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2comentarios 112 lecturas prosapoetica karma: 83

Cualquier noche los gatos

Como el gato blanco de la calle
se cree que es doméstico
y que la ciudad
es su casa y su alimento,
yo antes cerraba
todos los bares.

Como todo animal perdido
buscaba un lugar limpio y tranquilo.

Cuando ahora suena
la canción de cierre
es porque me invitan,
amablemente,
a volver mañana
a la biblioteca.

(Abel Santos,
de LAS LÁGRIMAS DE CHET BAKER
CAEN A PISCINAS DORADAS,
Chamán Ediciones, 2016,
2da edición 2017)
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1comentarios 17 lecturas versolibre karma: 68

En el jardín

¡Ah! Si pudiera perderme en el jardín
y convertirme en estatua
o banco
o libélula
y espiar a los amantes
en su instante de inmortalidad.

Me entretendría en la jacaranda
a contar flores caídas
o espinas
o monedas
y jugaría en el estanque a deslumbrar
a paseantes y mariposas.

Me escondería bajo el magnolio
para nutrirme de hojarasca
o musgo
o pétalos
bebería lluvia
de las tormentas de primavera
y sería brisa
o suspiro
en las noches de verano.

¡Ah! Si pudiera ser jardín
y convertirme
- definitivamente -
en olvido.


Foto: Antonio Marín Segovia (flic.kr/p/os8q8P, CC BY-NC-ND 2.0)
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16comentarios 93 lecturas versolibre karma: 105

La tierra calla

Triste amanece, baten fuerte las olas
la frialdad del mar mina los corazones
despacio palpitan, como apagados,
la tierra calla.
Lejano el barco en el horizonte
cual alma perdida va,
bravo ruge de rabia el mar
la tierra calla
como alma cansada dormita aletargada,
el mar bravo, ruge de rabia
la tierra callada y cansada, no habla,
como alma apresada no se marcha, sigue callada.
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El Jardinero

El solo sonido de tu risa a mi ser
convierte en espasmo,
y las rosas a tu paso se marchitan.
El soplo del viento, receloso
no comparte de tu encanto,
y alza tu vestido para robarte caricias.
Yo, con flores en mis manos,
antes, de tanta belleza hoy,
exiguas me parecen.
Afásico y atrofiado en mi sitio
permanezco, ajena cada mañana
vas matándome de a poco.
Más, gozo hasta el delirio
de tu paseo rutinario.
Tus afables ojos posas en azaleas
y gladiolas, cierras tus ojos,
escuchas, las avecillas tempranas.
Jamás, a mi lado miras.
Yo te observo, bebo,
de tu candencia, la elegancia
de tus pasos.
Mis manos duelen, por palpar
tu blanco cuello.
Y mis labios, por algún beso robarte.
Más permaneces ajena,
a mis súplicas sin habla,
a mis ansías silenciosas,
a mis miradas que llaman.
¡Cruel mujer, criatura amada,
todo el jardín te reclama!
Como quisiera ser árbol y a mi
sombra te acercaras,
o ser el agua de la fuente donde
tus delicados labios pasas.
Deseo ser la húmeda tierra,
que tus píes descalzos gozan.
!Mujer como sufre mi ser, más,
mi sufrir no lo cambio solo por verte de paso!
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5comentarios 119 lecturas prosapoetica karma: 102

Libertad

LA LIBERTAD

El ahogado, resucitado;

otra vez, de nuevo, la alondra con su canto.

Despierta, amor dormido, aletargado;

y, como un reptil en la cueva de las ilusiones,

capté las tormentas de los campos.

Tierra ¡despierta!, como rayo iluminado.

Es el paisaje irisado del miedo la

oscuridad caída de la galaxia y de océanos.

Entrégame la espada gloriosa, resucita en mí la inocencia;

perdimos en la batalla los sentimientos profundamente bajos.

Soles de piedra, cuchara de mármol,

como un terrible desierto sin agua...

Canto dormido de pájaro, sol ,océano:

¿Quién eres tú?

en ese azul paisaje, de lirio callado...

¡Oh, alondra! ¡Pájaro encantado!

De nuevo siento tu abrazo;

aquellas ilusiones sentidas, en la cueva,

con sus candados.

Espada libertadora, con matasello estampado

¡Oh, la libertad! y

los sentimientos se cayeron en un charco.
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1comentarios 76 lecturas versolibre karma: 103

Jardín de Palabras

Un día, un poeta decide crear un jardín de palabras. Primero planta la palabra afecto: de sus verdes y cálidos tallos nacen las flores del amor, la amistad y el compañerismo.
Luego planta la palabra incertidumbre: de sus verdes y crujientes tallos, surgen las flores del miedo, la valentía, el odio, la compasión y la comprensión.
A continuación planta la palabra orgullo: de sus verdes y soberbios tallos, surgen las flores del egoísmo, la ambición, la necedad, el rencor y la osadía.
Finalmente planta la palabra Poesía: de sus verdes y mágicos tallos, surgen miles de diminutas y coloridas palabras, esparcidas como pinceladas por el caprichoso viento del destino.
El poeta jardinero admira su obra: palabras que caminan, corren, tropiezan, se ordenan. Palabras que pintan y juegan. Por fin su jardín de palabras, tiene sentido.






Del "Domador de recuerdos y otros relatos"
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10comentarios 131 lecturas relato karma: 96

Melodía esquiva (Colaboración @pequenho_Ze vs @sarrd8r)

Abrochado al árbol del reproche,
me desperezo en la estación de la espera,
del amanecer con una sonrisa
como cómplice de tristezas,
amante de instantes convertidos
en estribillos, cuál piel de mis sentidos.

Y aún acusando mi propia condena,
miles de incendios arden en quimeras,
dibujando sombras, vistiendo la herida;
caricias que suenan a aspereza,
lenguas que olvidan los delirios
y hablan sólo de vientos y de olvidos.

Santiguándome ante la imagen
que escupe el espejo,
apoyando las manos en el mármol
de mi alegría, de fonemas mudos,
aprendo a refugiarme del viento
de reproches y olvidos
en mi melodía esquiva.

Avanzo, pasos quebrados, aliento distante,
fingiendo que aún estoy despierto,
revolcándome en sueños agrios
de noches buscadas, de silencios vacuos,
que gritan un nombre que desconozco
aunque sale de mis propios labios.

Cierro los ojos entonando un salmo,
música con imagen furtiva,
son del amor fugitivo, reo de la esperanza,
letra sin la tinta de un nombre,
huella sellada en mi lengua, en mi boca,
como la sombra de un perro
abandonado bajo la lluvia.

Recojo la silueta de mi cuerpo
casi dando la partida por perdida,
atesorando soledad, -qué vileza la falta de entereza-,
y tantas pasiones rotas que no sé ponunciar;
atajo el camino, desventura cienosa,
y dejo un rastro de fragmentos ásperos
que quizás vivirán en mi melodía esquiva.
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31comentarios 242 lecturas versolibre karma: 121

Nostalgia

Al cobijo de la noche,
voy vestida de nostalgia
que pasea por mi mente
y me incita a recordarte.

Por jardines solitarios
viajo a instantes compartidos,
habitando en los recuerdos
y evocando los momentos.

Camino por la floresta
buscando nuestro rincón.
Nenúfares me seducen,
entre sombras insinuados.

Y allí siguen desde entonces;
delicados lirios de agua
presentándose enraizados
desde el fondo del estanque.

Testigo mudo y sereno,
de esas nuestras noches cómplices;
con tantas promesas rotas
y tantos besos marchitos.

Y en su reposada orilla
es la noche que me lleva,
al sonido de tu risa
y al color de tu mirada

Es pasado nuestra historia.
Hoy es noche en los recuerdos.


Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/2017/10/22/escribe-tus-relatos-de-octubre-iv-con-una
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11comentarios 93 lecturas versoclasico karma: 89

Hemos perdido de vista a la Luna

Llegada es la hora, en la cual, poco a poco,
 iremos devorando nuestro pasado,
 para mantener con vida, nuestras vidas.

  He viajado en muchos trenes, y aviones,
 ¡nunca!, encontré a nadie que me dijera:
 “sígueme, te haré pescador de hombres.”

  Tal vez me comprendáis:
  Ya os llegará el turno;
 vuestros hilos se romperán; vuestros cuerpos
   se desplomarán,
   inexorablemente.

  
   Desde abajo,
 todas las caras parecen iguales,
 en cambio, es vuestro caminar,
 lo que las marca y difiere.

  Aunque no podéis verme;
 aunque ignoráis mi existencia, terminaréis
 en el mismo lugar.

  Las flores han crecido a mí alrededor.
 Y los que amé, dejaron, en ellos, su perfume.

  He devenido a tal pequeñez, que hasta
 el más inofensivo gorrión, sería para él
 una presa fácil.
  
  Tardé, varios días, en bajar las escaleras
 del camino imaginario; y, una vez dentro, espero
 hasta altas horas de la noche, para salir
 sin ser aplastado por vosotros.

  Soy tan pequeño..., que tan sólo
 tendría que introducirme entre unos cables
 para provocar vuestra desgracia...

  No lo haré.

  Cerebro programado, con el aire de la calle.
como consecuencia:

Hemos perdido de vista a la Luna.
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3comentarios 119 lecturas versolibre karma: 76

Estragos del tiempo

Paseo por las calles de mi barrio y aún me resulta raro no ver aquel kiosko que presenció mis pataletas y llantos.
En frente, ya no está ese humilde mercado por el que daba vueltas corriendo para sentir la velocidad y sus obstáculos.
Sigo caminando y veo que todo ha cambiado.
El parque de mi infancia ha sido sustituido por uno prefabricado.
Dicen que así duelen menos las caídas, pero qué es un niño sin sus heridas.
Les han quitado la oportunidad de hacer castillos de arena y de trepar por los árboles como si fuesen animales.
Continúo mi trayecto por la calle comercial.
Casi no quedan tiendas de reparaciones, y las que hay ya tienen colgado el cartel de liquidación por falta de prestaciones.
Lo que sobra es basura en las calles en una sociedad de usar y tirar, en una sociedad tristemente material.
Mi antiguo colegio no sé si seguirá en las mismas, pero me alegraría que ya no fuera tan tradicionalista.
Solo sé que exteriormente han privado de la luz del sol a los niños techando el patio con la excusa del mal tiempo.
No saben que para un niño bailar bajo la lluvia puede ser una gran y divertida aventura.
He aquí cuando mi vuelta finaliza y me subo al metro.
No soy capaz de asimilar que no haya niños jugando en la calle porque están con la tablet.
La melancolía me atrapa porque aunque mi infancia no haya sido la mejor siempre hay algún buen recuerdo, alguna agradable sensación.
Así que me siento, me pongo los cascos y espero a la próxima estación.
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2comentarios 63 lecturas prosapoetica karma: 67

Enterrados

Mis sueños, en el jardín enterrados
junto a mis esperanzas, mis amores,
mis proyectos y mis cuadros.

Tu , enterrada bajo mi alma,
promesa desnatada de amores afrutados.
Ninfa traicionera, jugando con mi vida,
tirándola a los dados
rompiendo mis entrañas
mi corazón despedazado.

Él bajo mis nalgas enterrado
amigo maloliente traicionero y casquivano,
hijo de mil perras, de mil putas, de mil guarros.

Yo estúpido enamorado,
hijo de Cupido traicionado
dueño de mil versos tristes y apagados.

A ti te deseo una vida
llena de patrañas y mentiras
puñaladas traicioneras y profundas heridas,
a él, contigo, que lleve la misma vida.

Y yo mataré tus recuerdos,
enterrare tu amor y tus besos.
Y lloraré y lloraré,
lo que no supe defender,
lloraré, como un niño pequeño.

Camaleontoledo*
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6comentarios 120 lecturas versolibre karma: 66

Jardín

Ligero como ese ramo de fresias
que perfuma todos los rincones.
Bello como mi planta de jazmines
cuando se abre para la cosecha.
Prolífico como las rosas
que nada escriben y todo dicen con su color.
Pródigo como esa única margarita
que pronunció el sí oportunamente.
Delicado como las orquídeas
más salvajes en boca de la selva.
Extravagante como la pasionaria
brillando sutilezas antes de ser fruto.
Grandioso como cuando florecen los cactus
y todo se confunde.
Igual al cosmos
cuando descubre una mota de tierra y la fecunda.
Así, como el corazón
cuando se alza sembrando idílicos jardines con tu voz.
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Sed de ti

Gozo de saberte
Como petalos
En un jardin
Infinito
Y asi saciar
Mis mañanas
Bebiendo
De tu rocío
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No hay hiedra en la niebla

Zigzagueando la vida te hallé
en tierra perdida.
¿A caso el amor entiende de huidas?,
¿de tiempo, quizá?, ¿o estancias sombrías?
Escucho el arrullo de su voz: armonioso y cegador,
péndulo de insaciable glotonería,
esgrimiendo amor
en ingeniosa melodía.
No hay hiedra en la niebla,
sólo brumosa espesura
que palpo a tientas.
Eres mi eterna complacencia:
ese día añil donde el sol llamea sin fin,
el agua que abastece mi jardín.
No hay hiedra en la niebla,
Sólo mi alma errante
en suspiros lacerantes
si ya no estás cerca.

Marisa Béjar 25/06/2017.
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Ustedes callaron cuando se los llevaron

Ustedes callaron cuando se los llevaron.
Permanecieron inmóviles como si no hubiera pasado nada.
Sin esperar noticias de ellos siguieron actuando hasta que lograron borrar en el último resquicio de la memoria sus vidas.

No fue la sonrisa nerviosa de un rezago de conciencia lo pudo sacar adelante el pudor de quién transita en la dignidad humana.

Fue la entereza de su recuerdo perdido lo que me mantuvo consiente todos los días.

Ustedes solo fueron capaces de ir desacreditado muy lentamente mi pensamiento crítico.
Hasta que casi de el ya no quedaba nada.

Fue la única verdad la que me salvó de los lobos feroces.
Y también fue porque no me conocen.
Nunca supieron la diferencia entre lo que en verdad soy y entre lo que solo les han contado.
Actuaron solo con la única fuerza que les deja la falsa mentira.

Olvidaron que el llanto es un poder.
El llanto real que derriba a todos.

Ustedes se los llevaron, ustedes callaron cuando los vulneraron.
Yo no me calle.
Y ese es el precio que gane al no olvidar nada.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
13/01/2017.
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La calle es este hormiguero

La calle es este hormiguero
de hombres-soldado
tristes y solemnes
que marchan a diario.

Colonia toxica
plaga humana
que segrega maldiciones
y escupe soeces a su paso.

Pupas citadinas expulsadas del vientre
de la ciudad-reina,
transitando en cada rincón
entrando y saliendo,
a cada momento
en cada espacio.

La calle es este hormiguero
de hombres-soldado
tristes y solemnes
que marchan a diario.


Heclist Blanco
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Te digo adiós

Te miro y estás callada.
Igual al invierno en la madrugada,
al lucero de plata en la alborada,
estás callada y en calma.

Veo como caen las secas hojas
- algunas doradas y algunas rojas -
en el estanque cálido de tu alma.

Te miro y estás cansada.
Estás como una lámpara apagada.
Igual a una colmena abandonada
estás en calma, callada.

Ayer, tú despediste a un viajero.
Llevó de tu vientre el sabor de enero.
Se marchó, sobre la estela mojada
de ese suspiro leve en tu almohada.

- ¿Se borrarán mis besos de tu frente?
- Tal vez mañana. Cuando estés ausente.

Te miro y tengo que decirte adiós.
Seré como el viajero, que atracó
en tu muelle en penumbras y zarpó
al alba… que te besó y dijo: adiós.

@mello
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4comentarios 170 lecturas versoclasico karma: 72
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