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Espinelas de la mente y redondilla

Frisar sesera encantusa
perdida en monte olvidada,
jamás de alegre contada
de olvido dijo confusa:
¡atrás quedaba la excusa!
de ver que estaba perdida,
vergüenza queda abatida
la mente estaba lejana,
miré en aquella mañana
quedó caletre asumida.
-----------------------------
Llegó perdida al destino
por no buscar la salida,
perdió pasión la partida
de ver torcido el camino,
salir del mismo convino
por no perder la memoria,
pidió la juez moratoria
jamás quedó duradera,
atrás la dura mollera
saber volver es notoria.
------------------------------
Si has perdido la razón
corriendo debes quererla,
aunque así poder tenerla
y llevarla con pasión,
¡Ya voy cogiendo el timón!
a esta nave que es la mente,
con poco que la alimente
coge su fuerza enseguida
en ello le va la vida
y vuelva a estar presente.
-------------------------------
Décimas han acabado
con hermosa redondilla
y me pongo de rodilla
si en el fondo te han gustado


"Y EN EL FONDO TE DIGO"
Fdo.: Alfonso J. Paredes
Todos los derechos reservados
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No es no

Anda suelta una manada
por las calles de Sevilla,
es como una pesadilla
y ya empiezo a estar cansada.

Esto es efecto llamada
y no el de los refugiados...
¡Violad, que seréis premiados
tratad mal a las mujeres
que no es delito y son seres
inferiormente creados!

No hay pena, pero sí gloria,
para cinco violadores
que se creeran muy señores
pero no pasan de escoria;

Seguirán su trayectoria
pues no están rehabilitados,
tendrían que estar capados
y encerrados bajo llave.
Lo que hicieron es muy grave
pero no están concienciados.

Aún piensan que no violaron,
pobrecitos los muchachos,
tan solo son cinco machos
que a una niña se follaron;

Menuda fiesta, pensaron,
una "pa" cinco, ¡Qué chollo!,
después se le acabó el rollo
y ya la chica es muy mala...
Se lo inventó la chavala
y nos ha montado el pollo.

No tengo ninguna duda
yo te creo, compañera,
lo gritaré ante cualquiera
no me puedo quedar muda.

La realidad es muy cruda,
no me imagino en tu piel
y me resulta muy cruel
todo lo que estás pasando
pero sigue caminando...
No todo en la vida es hiel.



Aurora Zarco.
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"La octava real" y "La décima"

Con motivo de la publicación en la revista Poémame del artículo "Fútbol y poesía (I)" revista.poemame.com/2018/06/14/futbol-y-poesia/ os dejo dos poemas relacionados con el fútbol que escribí hace tiempo, una octava real y una décima. Destacan más por su carácter anecdótico y divertido que por su lirismo, pero ahí los dejo...

LA OCTAVA REAL

Manchester y Bayer en el camino,
camino a una final contra el Valencia,
es el bello designio de un destino
que hizo vencer con justicia y solvencia.
Conmovidos en el trance divino
del mito Raúl y el gol que sentencia.
Raúl, Redondo… un Madrid imperial,
brilla en las vitrinas… la Octava Real.

LA DÉCIMA

Qué mal empiezan la cosa,
un córner, Godín remata,
Casillas mete la pata,
y en la noche calurosa
se cierne pesada losa.
Este feroz sufrimiento
que termina en el descuento,
cuando Ramos de cabeza,
realiza la proeza
y ganamos el evento.
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¡Hagan juego!, ¡Hagan juego!

Se ha iniciado la partida
y se buscan jugadores,
sepárense, por colores,
en la línea de salida.

El juego se llama vida,
el dado será el destino,
les indicará el camino
y todas las direcciones;
¡Disfruten las sensaciones
que les ofrece el casino!

Alguna equivocación
les permite la jugada,
una vez que está empezada,
pero busquen solución.

No olviden el corazón,
les servirá de amuleto,
pero guárdenlo en secreto
porque se puede romper
y eso, además de doler,
le hará sentir incompleto.

¡Hagan juego!, ¡Hagan juego!,
apuesten en la ruleta,
de una manera discreta
o quemándose con fuego.

Pero una cosa les ruego:
No lloren por los errores,
¡No, señoras y señores!,
pagarán las consecuencias
de sus malas experiencias
con amargos sinsabores.

Aurora Zarco.
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La vida de este juglar

Sería un ego daltónico
Si no quisiera admitir
que el color de mi vivir
teñiste de modo armónico.
Me he quedado catatónico
pues no he podido encontrar
alguien que pueda pintar
con el arte que lo hiciste
con tu encanto embelleciste
la vida de este juglar.

Ganaron también mis coplas
porque encontraron su musa
bloqueos no son excusa;
la inspiración surge y sopla
mi mente se desacopla
componiendo va a volar
cuando empiezo a recordar,
aunque se asome una pena,
tú pintaste e hiciste plena
la vida de este juglar.
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El duelo

Recojo angustiado el guante,
que me has arrojado al suelo,
convocando a feroz duelo,
para paliar tu desplante,
más que poeta, farsante.
Velo en la noche templada,
por defender a mi amada,
mis armas como un guerrero,
papel blanco y lapicero,
que son mi escudo y mi espada.

Cuando el sol luzca brillante
en lo más alto del cielo,
a la señal del pañuelo,
con la rima consonante,
te venceré contrincante.
Queda tu pluma afilada,
en esta lid derrotada,
que en tu arrebato grosero,
yo desenvainé primero,
dando fin a la emboscada.

Trémulo muda el semblante,
tu piel se convierte en hielo,
de seda es el grácil velo,
tan fino como elegante,
que cubre el rostro arrogante.
Muerto por la puñalada,
mi musa ha quedado honrada,
que como buen caballero,
me convertí en justiciero,
de esta batalla versada.

Sometido el desafiante,
tengo mi mayor desvelo,
en encontrar el consuelo,
en los brazos de mi amante,
y en su boca susurrante.
Bajo una luz nacarada,
ver su cara arrebolada,
sentir el amor sincero,
ese beso placentero...
y mi rima, ¡laureada!
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Luna fría y segadora

La luz fría y segadora
nos refleja a un mundo inmenso
que en su propio crimen denso
como nube se evapora.
Es un vacío que llora
por la guerra que tortura,
eternidad que es oscura
en un instante impasible,
una mirada admisible
que en su esplendor nos depura.

Miguel Adame V.
el Mute.
20/04/2018.

Décima o espinela.
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Décima - Incertidumbre

Oigo el canto de las xanas,
es suave como el silencio,
aun así, yo diferencio,
la belleza de sus nanas.
De buscarlas me entran ganas.
Me frena sólo el recelo,
de perder los pies del suelo,
que mi oído sea un mecenas,
de las astutas sirenas.
La incertidumbre es mi duelo.
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Susurros de luna

"El viento se ha calzado
sus guantes de piel
se entretiene con tu pelo"
*1


Susurros tibios de viento
despeinando tu melena
que ni se angustia ni apena
pues tu belleza es portento
ante el mirar ceniciento
que mis ojos han trazado,
corazón enrevesado
palpitándome en el pecho;
sus manos desnudas, de hecho,
hoy ya el viento se ha calzado.

Besan las hojas tus ojos
abiertos cual lunas llenas
su miel de tantas colmenas
endulzando mis despojos.
Abriendo tus mil cerrojos
libo tus labios de miel,
se acaramela la hiel
de antiguos tragos amargos,
se desnudan los letargos
rasgan sus guantes de piel.

Brilla luna blanca luna
sobre el frío y negro manto
donde estrellas con su canto
serenata cual ninguna.
La noche que nos acuna
nos envuelve con su velo
arrullando tu desvelo
entre sus brazos de loba
mientras tu brillo le aboba
se entretiene con tu pelo.


@AljndroPoetry
2018-abr-9


*1) Versos del tema "A un minuto de ti" de Mikel Erentxun
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Madrugadas y candil

Me sigue doliendo tanto...
que no consigo consuelo,
agarrado a este pañuelo
seco de todo mi llanto.
No me puede este quebranto
postillón de mi camino.
Soy un triste camerino
sin espejo a quién mirar,
soy barra en un viejo bar
agrietado y blanquecino.

Me sigue doliendo tanto...
que me siento de pecado,
sufriendo solo y callado
pensando en tu desencanto.
Imagen de ser espanto
entre las hojas de un diario.
Soy un triste recetario
de meriendas en barbecho.
Transeúnte de tu lecho
acabado en un poemario.
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Oda al pepino

Tallo postrado, rastrero
ramificado, hirsuto.
Deseado oblongo fruto
que sazona el cocinero.
Refrescante y placentero
al paladar más profano;
fresco, suculento y sano
que untado de sal y aceite
origina un gran deleite
sea o no vegetariano.

Por el culo un poco amarga
delicioso por delante
en ensalada brillante
en vinagre, te abotarga
la percepción que te embarga
los sentidos del saber,
pero si es para comer
prefiero grande y hermoso
verde, recio, vigoroso
aumentando mi placer

Ya anhelaron tal amuleto
el David de Miguel Ángel,
el monarca Pedro el Cruel,
el Dorífero de Policleto,
pues similar mamotreto
por ventura por desgracia,
por audacia o eficacia,
tenerlo cualquier desea,
aunque por pena una sea,
Victoria de Samotracia.

Hábil, amante aplicado,
que en manos de la zozobra,
con veloz sutil maniobra,
deja tu cuerpo entregado,
sensatamente colmado,
con suceso tembloroso,
del fruto voluminoso
que tapa tu ratonera
por la entrada o la trasera
final feliz y gozoso.

Puede ser algo indigesto
sobre todo por la noche.
¿Te suena como reproche?
Es evidente. ¡ Protesto!.
Grito, clamo, manifiesto
felonía tan miserable,
alevosía culpable
preferir una hortaliza.
Es cierto, resbaladiza
y de tamaño... aceptable.

©Giliblogheces






Encuentran un pepino en una sala tras proyectarse '50 sombras más oscuras'
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Chiste tonto nº 2

Praximedes el de Luarca
fue de excursión al Oriente
explorador tan valiente,
no se encontró en la comarca.
Más lejos que Dinamarca,
es el trayecto a la China.
Más lejos que la colina,
adonde ordeña a les vaques.
Más lejos de los achaques
de su sufrida Adelina.

Con los sentidos cegados
compró unas bonitas lentes
para así ver a las gentes,
sin ropa y despelotados.
Sus instintos encantados
con tanta tecnología
que aprecia la anatomía
de todo bicho viviente
que se le coloca enfrente
de tan bella mercancía

Si se las pone... desnuda
Si se las quita...vestida
¡ Qué visión tan divertida !
¡Qué lente tan cojonuda !
Desvistiendo con ayuda
de tan singular invento,
se muestra con gran aumento
los bellos rasgos humanos,
de tantos cuerpos lozanos,
despojados de ornamento.

Praxi, el viaje adelanta
para enseñarle a Adelina
lo que consiguió en la China,
el regalo que le encanta.
En el avión se las planta,
sintiéndose enloquecido
por todo lo allí ofrecido
¡Por Dios,como me saluda!
tanta azafata desnuda
sin uniforme, ni vestido.

Ya llegando de la China
antes de la puerta cruzar,
se las pone para mirar
en pelotas a Adelina
que cocina en la cocina
con su vecino Clemente;
desnudo se ve igualmente,
gracias a tanto portento,
que compró muy contento,
allí lejos, en Oriente.

Praxi se quita el invento
queriendo al vecino vestir;
no es momento para insistir
con alguien que no es del cuento.
Pero falla en el intento
desnudos siguen, indecentes
las gafas están silentes
desnuda queda Adelina
sin gafas de la China
desnudo queda Clemente


Protestas tan aireadas
nunca oyeron en Luarca,
traspasando la comarca.
¡Nuevas y ya estropeadas!
¡Unas gafas tan viajadas!
¡Nuevas y ya no funcionan!
inventos que te ilusionan
unas gafas para Adelina
que por comprarlas en China
se rompen y te traicionan.

©Giliblogheces
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En la hora de la siesta...

Despierta la verga enhiesta
deseosa de follar,
y le viene a suplicar
en la hora de la siesta
-¡Vamos a hacer otra fiesta!
a su pudorosa amante.
Bajo la braga elegante
ese sexo bien hermoso,
deseado y sinuoso
inmoral y algo pedante.

Afilado el sable asesta
insaciable por gozar,
ávido que es por amar
como le pide la testa
por conquistar otra gesta.
La hazaña de un tunante
que dejó de ser infante
frente al pecho generoso
y los muslos sudorosos
de una mujer delirante.

Monte de Venus, la cresta
que acaba de penetrar.
Solo se oye suspirar
en lo que del día resta
por el gozo de la ingesta
del elixir refrescante
que expulsa el miembro picante,
ese mástil voluptuoso,
ardoroso y amoroso,
pasional y muy galante.
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Guernica

Al cielo un hombre suplica
que pare este 'tres de mayo'.
Ante el horror del ensayo,
vierte sangre que salpica
sobre el pueblo de Guernica.
Un atroz experimento
que ha llenado de lamento
a ese caballo valiente
y a víctimas inocentes…
¡Pegaso, qué sufrimiento!

En la negra oscuridad
atormentado está el Toro
no puede evitar el lloro
que refleja la crueldad
la escena de la Piedad.
Y una mujer se arrodilla
debajo de la bombilla,
bombas de Guerra y abismo
que Picasso ve en cubismo,
blanco y negro… pesadilla.

En París es presentado
por encargo de República,
que solo puede hacer pública
a través de un decorado
la rebelión de un taimado.
Paz rota, paloma herida,
queda la España partida,
matándose entre hermanos,
y alemanes e italianos,
‘vuelan’ Guernica vencida.
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Chiste tonto nº 3

Un jubilado comenta:
«La trabajadora gente
me consulta habitualmente:
"¿No se aburre a los setenta?".
La actividad me alimenta
desde que soy jubilado
contesto con mucho agrado
a la gente que pregunta
mi juventud se despunta
aún estando apartado.»

Mi relato ahora paso
a contaros en primicia,
aunque no sea noticia,
para portada de " El Caso".
Es más propia del ocaso
de una vida consumada,
sencilla y apasionada,
lejos de todo fracaso.

Al salir el otro día
del Hogar del Jubilado,
en el coche allí aparcado
una multita ponía
la enfadada policía.
-Tres minutos he tardado,
le dije con mucho agrado,
Dios premie su caridad,
si retira con bondad,
la sanción a un licenciado.

La agente de orden no quiso,
hízose muy bien la sorda,
sin hacer la vista gorda,
siguió escribiendo el aviso.
Yo la hubiera puesto un piso,
pero le dije en la frente,
-no me sea usted demente.
...Y rellenó otra receta,
pues faltaba la etiqueta,
de una ITeuVe reciente.

Yo, valeroso en mis quejas,
le dije, alzando el volumen,
-sáquese usted el cerumen
de esas tan grandes orejas.
.. Después arqueó sus cejas
escribiendo una tercera,
esperando que me hundiera,
sumiso a su autoridad.
Esta ya... fue sin piedad,
rugiendo como pantera.

No me achicaron sus gritos
de todo yo le llamaba.
Cada insulto, apuntaba
más multas en su cuaderno
una lucha, un infierno.
-¡ Por favor! no haga la prima,
pues mi autobús se aproxima,
el que me lleva a mi calle.
Ruego por favor se calle
y deje la pantomima.

Aquel que viene corriendo,
debe ser el propietario,
el violador del horario.
Siga su labor cumpliendo,
que yo me marcho huyendo,
que ya es la hora del almuerzo.
Si en el horario me tuerzo,
pierdo la medicación,
que es la mejor condición,
para seguir sonriendo.


Desde mi jubilación,
ensayo cada jornada,
mejor que no haciendo nada.
Renovando la emoción.
Llegando a la conclusión,
que sentirse aún presente,
y afanoso entre la gente,
termina la inapetencia.
Hacer algo es importante
cada día ya es bastante
para la circulación.

©Giliblogheces
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Palingenesia

PALINGENESIA
- Por D. A. Vasquez Rivero.


PARTE PRIMERA

"Sobre el castigo infligido a unos amantes peculiares."

Zaeta envenenada con lujuria,
va Lélape tronchando matorrales
y atrae mil esencias naturales
su hocico (catavientos infalible).
Va en busca del motín apetecible,
de aquella que abrevando en una alberca
presiente esa ansiedad del alma terca
e izando su mirada hacia la oscura
maleza ve en seguida la osatura
del perro que acechando se le acerca.

Ostenta él estigmas en la testa
(terribles cicatrices como ganchos)
y ella, de cortarse con garranchos,
dos marcas en la pata delantera.
Él viste pelo verde, ella entera
es parda con manchones nacarados
y mientras él aguarda camuflado
se cuida ella de mostrarse atenta.
¿No entiende él, ignora a quién se enfrenta?
¿Desdeña o desconoce su pasado?

La presa no es cualquiera, no, mi amado
lector de legendarias moralejas.
Se trata de Teumesia, cuya oreja
distingue la presencia amenazante
del hábil predador milenios antes
que logre darle pábulo a su antojo.
No bien escucha el quiebre de un abrojo
o el mínimo gemir de alguna rama...
¡Se escapa chamuscando tierra y grama
tan lejos que no alcanza a ver el ojo!

Cautivos de emoción persecutoria
comienzan a latir dos corazones.
Pasión y adrenalina a borbotones
exudan al correr los animales,
abriéndose camino por trigales,
subiendo al frío inhóspito de heleros,
cruzando lodazales y veneros
y en vano fatigando los desiertos
que mueren como páramos inciertos,
ocultos a la luz del mundo entero.

Testigo de este juego interminable
el mismo dios del trueno se impacienta.
Apoltronado en cómodas tormentas
que alumbran hasta el lecho de los mares
cavila (realizando malabares
con nueve o diez gaviotas) la manera
de darle fin a tan horrenda espera
y tras considerarlo, por su boca,
dispara un maleficio y vuelve rocas
a aquellos dos amantes en carrera.

No obstante, cierta pena traicionera
rubrica duramente su semblante
(sutil remordimiento penetrante
golpea y debilita su cordura).
¿Acaso una recóndita amargura
nacida de anteriores conversiones
provoca que su vista se emocione
y llegue a esmerilarse con el manto
sagrado, melancólico del llanto
que cae devorando a las naciones?

Pues quedan bajo el agua del diluvio:
el corro de una tribu milenaria,
la sangre de su guerra innecesaria,
el puño sin piedad del gobernante,
la errónea predicción del quiromante,
el premio de la pútrida avaricia,
la falsa lealtad y su caricia,
lo fútil del honor y el apellido
y todos los pecados conocidos
ahogados en acuática justicia.



PARTE SEGUNDA
"Sobre cómo un hombre se vuelve símbolo de esperanza ante semejante tragedia."


Al tiempo que remiten las mareas,
saciadas con humanos por tributo;
teñido el velamén de negro luto
navega a toda marcha una galera.
De Prometeo el hijo la lidera
virando gobernalle al noroeste.
(Bien sabe que en la bóveda celeste
logró quedar en pie esa noble tierra
famosa por su oráculo que encierra
lo ignoto de las dádivas y pestes).

Despuntan las calendas de noviembre
y no sin privaciones acuciantes
fondea Deucalión a su gigante
navío sobre mustia costanera.
Tritones que descansan a la vera
del mar en vigilancia permanente
le ruegan: ¡Continúa hasta la fuente
rodeada por olivos y laureles.
Consigue que la pitia te revele
la forma y resucita nuestra gente!

Deseando concretar tamaña empresa,
surtido con lo justo y necesario,
prosigue el héroe rumbo al legendario
Parnaso (que descolla en horizonte).
Y así, como un audaz Belerofonte,
cabalga sobre vértigos crecientes,
pasando de prehistóricas pendientes
a escarpas, a mortales precipicios
y de éstos a un camino más propicio
del monte para entrar a sus vertientes.

Más tarde, sin embargo, se detiene
delante de una cueva arboriforme
a cuya fauce cuidan trece enormes
antorchas que iluminan sus entrañas.
Adentro, la figura más extraña
procura aproximarse presurosa
(en parte criatura, parte diosa)
preséntase Pitón, brutal serpiente,
jactándose del don clarividente
y al punto revelándole estas cosas:



PARTE TERCERA
"Sobre una decisión.”


- Escucha, fiel heraldo de tu raza.
¡Yo soy la verdadera Pitonisa!
Mi ofensa perdonaron Artemisa
y Apolo (desdeñando su venganza).
Ahora, con motivo de alabanza
y eterna gratitud, he decidido
sumirme en esta gruta del olvido
dejando que confluyan a mi mente
olímpicos mensajes que la gente
reclama tras haberme conocido.

Por eso te pregunto: ¿Qué secreto
anhelas al pasar por mi guarida?
Acércate, busquemos en seguida
propósito a mi historia y a la tuya.
- Quisiera que un encanto restituya
el cuerpo y el espíritu presente
en todas las personas inocentes
llevadas sin aviso al inframundo
- responde Deucalión con un profundo
fervor y le replican lo siguiente:

- ¿Qué vientre maternal te dio la vida?
¿Qué célico soplido, el intelecto?
¿Será que los humanos, por tu afecto,
merecen elevarse desde el Hades?
Después del muladar de iniquidades
merced al cual se vieron condenados,
difícil es que sean perdonados
sin antes arrancar de sus gargantas
el mismo sufrimiento que hoy espanta
mis ojos con un mundo despoblado.

- No creas, Pitonisa, que pretendo
salvar de los ignívomos abismos
a aquellos cuyo fiero despotismo
sembró lujuria, vicio, sed y muerte.
¡No corran ni los buitres con la suerte
de disputar su fétida carroña!
Sugiero ver la cura en la ponzoña
y darle nuevo aliento a quienes fueron
amantes hasta el fin y no vivieron,
(probando así que el bien siempre retoña).

- Tu sabia sugerencia me conmueve,
tu juicio me parece muy sensato…
¡Hagamos el milagro de inmediato!
Comienza por tomar aquella piedra.
- ¿Cuál? ¿Ésta? – Esa, quítale la hiedra,
preciso es que su forma limpia quede.
- ¿Así está bien? – ¡Perfecto! Ve si puedes
cegarte con el paño del turbante
que llevas pues, de ahora en adelante,
tan solo escucharás lo que sucede.




PARTE CUARTA
“Sobre los caprichos alquímicos de la naturaleza.”

Entonces Deucalión accede a hacerlo,
se cubre el rostro mientras la serpiente
reptando se desplaza lentamente
al fondo del palacio de calcitas.
Y allí do banderolas y helictitas
decoran un recinto preparado,
Apolo finalmente es invocado
mediante luz votiva y oblaciones,
dictando por Pitón revelaciones
que escucha nuestro héroe engatusado.

- ¡El polvo es la materia primigenia
del hombre, de la bestia, del cultivo;
por tanto, ¿puede haber algún motivo
que impida al mismo SER cuanto le plazca?!
Si dices: "Piedra, de tu polvo nazca
robusto corazón, labio discreto,
cerebro dócil, venas, esqueleto,
vital aliento o rítmico latido."
¿No hará a tu voluntad lo requerido
mutándose en orgánico sujeto?

Parece inverosímil, mas no tuerzo
mi lengua en artificios ni teorías,
si sigues mis palabras este día
naciones brotarán de los escombros.
- ¿Qué debo hacer? – Arroja sobre el hombro
tu limpio pedernal, hueso de Gea,
y tras de ti hallarás lo que deseas:
varón, mujer o grácil criatura,
dejando su asfixiante sepultura
en pos del aire gris que nos rodea.

“¡Así lo haré!”- Retumba, trona un grito
y su eco resquebraja las paredes
del dombo natural donde sucede
aquel prodigio previo pregonado:
El duro pedernal es arrojado,
cayendo y rebotando varias veces;
se encoge, se alabea, se estremece,
se para, salta, cae, se fragmenta
y sorpresivamente experimenta
una transformación que lo enternece.

¡Un hombre! ¡Ya respira! ¡Ya se mueve!
Un ser antropomórfico dispuesto
a irse de la cueva, lleva abiertos
los párpados plagados de lagañas.
Y sobre sus larguísimas pestañas,
encima de las cejas, claramente,
enseña siete estigmas en la frente
idénticos a aquellos que llevara
el perro cuya caza se frustrara
por no medir la astucia en su oponente…



PARTE FINAL
“Sobre el inesperado modo en que concluye esta historia.”


¡Es Lélape! No busca la salida,
sino al lapídeo amor, la que antes fuera
su más preciada presa en las praderas,
los montes, los heleros y desiertos.
- ¿En dónde está? - pregunta el “antes-muerto”
a la serpiente y ésta le contesta:
- Si buscas a Teumesia solo presta
tu olfato al acre olor de mi caverna,
pues aunque afuera es piedra adentro es tierna
y emana aroma su alma, a VIDA apesta.

El perro vuelto un hombre se prosterna,
arrima rostro a tierra con recelo,
acerca su nariz a ras del suelo
y olisca musgo, barro, sal, incienso;
percibe el rastro débil, luego intenso
del delicioso cuero transpirado
bañado por esencias, perfumado
con jara, nerolí, carbón y albahaca.
¡No hay dudas que entre todas se destaca
la piedra de manchones nacarados!

- Es ésta - ¿Convencido? – Por supuesto.
- Tu turno, Deucalión, obra el milagro…
- ¡Despierta noble zorra, yo consagro
el cascarón a Gea, quedas libre!
¡Desúncete del yugo y haz que vibre
tu espíritu animal en sangre humana!
La piedra se cuartea, se desgrana,
se quiebra cual crisálida al instante
y surge de su seno la infartante
mujer, envuelto el sexo en finas lianas.

Ya presa y predador se reconocen,
contemplan asombrados sus figuras:
¿Cabello? ¿Piel lampiña? ¿La soltura
de un bípedo al andar y comportarse?
¡Añoran estar juntos! ¡Corretearse!
Y puesto que sus ganas son bestiales
se escapan a los valles ancestrales,
su idilio repitiendo por centurias:
“Zaeta envenenada con lujuria,
va Lélape tronchando matorrales…”
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Chiste tonto nº 4

En un autobús viajaron
comité de diputados.
De ropaje engalanados,
en sus escaños sentaron.
Con rigor todos honraron,
disciplina de partido.
Para la zurda se han ido,
los de color bermellón,
a la derecha en reunión,
los de azulón se han metido.

Por detrás se arma el cipote:
los de morado protestan
Los del norte manifiestan
querer viajar de gañote
los naranjas van al trote
cruzando por todo el medio.
Como no sale el promedio,
no saben donde sentarse.
La cosa en vez de calmarse,
va camino del asedio.

Por sendero mesetario
van, en desigual reunión.
Quieren hallar solución
al lío presupuestario
del viejo sistema agrario.
El conductor aturdido,
por disputas sin sentido,
pierde el control del volante
y el autobús tan flamante,
por el barranco ha caído.

Por allí se han personado,
al menos a las dos horas,
veinte ambulancias sonoras,
el ejercito equipado,
un helicóptero armado
con hospital de campaña,
la Guardia Civil acompaña
al juez de paz y al forense
siguiendo al cura castrense
bajando por la montaña

Rápido queda advertido
que en el lugar del suceso
a nadie vieron ileso
a nadie vieron herido
nadie quedo allí esparcido
en el lugar del siniestro
...ni de siniestro, ni diestro,
ni del centro, ni morado,
ni negro, ni anaranjado
ni del tuyo, ni del nuestro

Ya lejos en lontananza
se divisa una morada
en medio de la vaguada
una casa de labranza
con la impaciente esperanza
de paisanaje encontrar
a quién poder preguntar
por todos los pasajeros
ministros o consejeros
del arte de gobernar


Un campesino ilustrado
contesta con gran soltura :
-Yo dí a todos sepultura
todo quedó ya enterrado.
El juez exclamo aterrado,
quedándose boquiabierto:
¿Ninguno quedó despierto?
¿Nadie consiguió salvarse?
¿Ninguno logró librarse?
¿ Todos estaban muertos?

-Alguno que no, decía.
Alguno estar vivo gritaba.
con alta voz aclamaban:
¡ Yo estoy vivo todavía !.
En sus gritos no creía,
yo echaba tierra en la fosa,
rezando oración piadosa,
ya ustedes deben saber,
que no se debe creer,
a esa chusma mentirosa.


Alguien le pregunto a un filósofo:¿Qué se gana con la mentira?.Respondió :"Que no te crean cuando dices la verdad"

©Giliblogheces
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Seven

El pecado del fornicio,
ese lascivo delito
de Asmodeo y su apetito,
la lujuria sin prejuicio
con desenfreno y por vicio.
Belfegor el perezoso
también se muestra doloso,
por desgana y por acidia,
pecando por la desidia
de subsistir siempre ocioso.

El bodegón que le anula
a Belzebú, el muy glotón,
que llega a la indigestión
comiendo como una mula,
sin bula, solo ansia y gula.
No le vale la enseñanza,
se perdió toda esperanza,
Amon es un resentido,
es la ira de un ofendido,
su deseo: la venganza.

Consumido por los celos,
el demonio Leviatán,
ni postrado en el diván
de la envidia y sus anhelos,
elimina sus desvelos.
Y es Mammon un miserable,
usurero y detestable,
malicioso y con codicia,
en su mundo de avaricia
de simonía insaciable.

Lucifer, ¡el orgulloso!
Un diablo prepotente,
la soberbia es la simiente
que has enterrado en el foso
de tu infierno vanidoso.
Los pecados capitales
tentaciones infernales,
esas pasiones malvadas
de las normas quebrantadas
desde tiempos ancestrales.
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Polichinela

Tus ojos, grandes esferas,
sin cerrar quedan absortos.
los párpados son tan cortos,
que cerrarlos no pudieras.
La nariz, de igual manera,
te parapeta, ganchuda.
Es tu efigie barriguda,
mas ancha que tu estatura.
Socrático... de escultura,
estoico, caradura.

Enredador jorobado,
enmascarado chismoso,
cantor,charlatán gracioso,
golpeador apaleado,
irónico despiadado.
Arremedo de cotorra
El tontaina de la porra
Sileno, sátiro, ajumado,
de albo terno abotonado
el de plumas en la gorra.

¿Tus intereses?... creados
según soñó Benavente.
En un irreal paciente,
¿tus cantos?... enamorados,
Moliere húbolos pensado.
Allegro, en la fantasía
de Rasmaninov sería.
Ruin y carnavalesco,
dramático y burlesco,
a un bufón me refería.

©Giliblogheces
8
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Tu sonrisa

Tenue rictus en la cara,
la mejilla sonrosada,
traza tu piel delicada
y la engalana cual tiara,
como fuego en la almenara.
Desprende una suave brisa
esa boca tan concisa,
y brota de tu mirada
del alma de enamorada,
el fruto de tu sonrisa.


Sonrisa que me cautiva,
que me alegra el corazón,
el motivo y la razón
de esta pasión excesiva,
de esta intención tan lasciva.
Sonrisa que te ilumina,
es la fina muselina,
dulce a la piel acaricia,
el deleite y la delicia,
de esa mueca tan divina.
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