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Imaginaria ventana

Desde la ventana imaginaria.

Las hojas bailan con el viento,
dan el paso balseando entre los árboles
los sentidos y las emociones.
Dime acurrucada alondra que vuelas sin destino
por los techos azules anaranjados extremeños
en direcciones prohibidas
sin horizonte y planeando los surcos que el arado hizo
sembrado el trigo.
Alineaciones perfectas entre los olivos y la vid, con las manos del hombre con dolor y trabajo realizó.
Olor húmedo de tierras rojas como la sangre y el sol
los verdes plateados y carruaje en la orilla de los caminos
charcos plateados de agua recién caída.
Al lado los musgos, la romaza, berros, y tréboles recién nacidos.
Llega el aire puro desde el otro lado del bosque de encina.
Sin querer nos avisa de una gran tormenta,
rayos y relámpagos plateados con furia caen,
sobre un suelo verdes y ocres, en este otoñal infierno del esperpéntico día a día de estos tiempos caóticos y convulsivos.
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Amantes de las Letras

AMANTES DE LAS LETRAS

La poesía es el sentimiento que le sobra al corazón y te sale por la mano.
Carmen Conde

Eso somos nosotros
los poetas
los soñadores
los viajeros en el tiempo
que utilizamos los medios actuales
para difundir y divulgar nuestra poesía.

Somos amantes de las letras
de los libros
del arte
de la poesía.

Somos soñadores
escribanos
amantes
amigos
amigas
hermanos
hermanas
unidos por la poesía.

Sin importar ¿donde?
¿o como?
los poetas transmitimos
lo que vemos
lo que sentimos
lo que somos
por medio de nuestras letras
de nuestros versos
prosas
rimas
de lo más hermoso que hacemos
escribir.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Octubre 2017

(Imagen creada por Rosemarie Parra Creadora del Día del Poeta Virtual de Uruguay)
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El día y la noche

Amaneceres y atardeceres,
son puertas transitorias
entre dos mundos paralelos,
el día y la noche.

El mismo lugar se transforma
en otro distinto según el punto
del movimiento de rotación
en el que te encuentres.

No son las calles,
no es la gente,
son sensaciones,
es el ambiente.
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Una lluvia de porcelana brillante como la luz
derramada entre cascadas de prístino azul,
un cendal ligero tendido en largo tul
impregnado de aromas serenos y melodías mil,
una ensenada de pétalos en plenitud
con primaveras envueltas en viento multicolor.

Un sueño encendido entre llamas muertas,
un catálogo de sinrazones para escoger,
un sendero oscurecido al mediodía,
una verdad como una verdad certera.

Un día exultado más allá del asombro,
como eso, más que eso eres tú,
y aunque no te conozca sé que existes,
oh pérfida muerte, ¡más bella, ni tú!
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À Paris

En la vieja pero modernista ciudad de París Jacques Michel caminaba a su departamento aquel día cercano al mes de marzo muy distante de aquellas épocas, caminaba muy distinto a como lo hacía antes, en este tiempo Jacques caminaba lento y pausado, relajado sin presión por la hora, sin apuros por las responsabilidades, se deleitaba a ver los prematuros retoños de la primavera y se fascinaba cuando éstos envejecían y alfombraban las aceras. Jacques sonreía despreocupado, cuando miraba hacia arriba y apenas un rayo de sol que salía de entre las nubes le acariciaba la cara, por su mente sólo pasaba esos pensamientos de la actualidad, solía ir al parque cercano a su departamento para sentarse a leer no importa a través de cual medio tecnológico fuera, palpaba la calma, sentía el escaso viento, veía al cielo y a pesar de aburrirse del clima templado y extrañar al sol disfrutaba muchísimo el tiempo que pasaba en ese invierno.

Jacques Michel estaba solo, pero se sentía acompañado, salía y regresaba en aquella hora del día que parecía desierta, caminaba pasando por la Fuente de la Concordia y su agua lo salpicaba, veía a los autos pasar y recordaba tantas cosas, tantas banalidades que alguna vez lo preocuparon y sentir que era el fin del mundo cuando era joven, inexperto y hasta estúpido, recordaba con nostalgia y hasta con tristeza, tantos amigos, tantos años, tantas vivencias, su época pasada. Pero en ese momento estaba viviendo una maravillosa época, seguía en la flor de su vida siendo joven, siendo aquél día más independiente de lo que había sido ya en sus precoces años, se veía y se sentía atractivo, muchos personas se le quedaban viendo y hasta le hacían halagos, guiños de ojo o sólo miradas sugerentes.

Estaba feliz, estaba en su momento, era profesional sin dejar de ser aficionado, era escritor sin dejar de ser apasionado, sensual o a veces disparatado, había cumplido la premonición de su madre de descubrir algo extraordinario, hacia ejercicio para estar sano y no para alimentarse el ego ya eso no le importaba. Estaba tranquilo no tenía amargura y quizás eso era lo que en él más resaltaba, se reía a carcajadas, sin estar de luto se vestía mucho de negro y usaba sobretodos ajustados, si tenía mucho por aprender pero ya tenía bastante aprendido.
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Algún día

Algún día nos encontraremos por casualidad, y nos quedaremos paralizados y mudos. Ese día sabremos que nunca debimos dejar de intentarlo.

Porque, quizá y solo quizá, el intento nos lleve al éxito.

Porque, quizá y solo quizá, el amor se esconde y si dejas de buscar…, lo pierdes.

Porque, quizá y solo quizá, algún día nos volveremos a encontrar…, y ya será tarde, siempre tarde…
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Aún

Amanece un día gris
nubes de melancolía
caen sobre mi
Siento la humedad
que me rompe
por dentro
no oigo tu voz
tan solo el silencio
Busco el recuerdo
Y le grito al cielo;
¡Tráeme de nuevo
calor a mi cuerpo
brindame sosiego
haz que sople el viento !
Concédeme un día
sin rayos, ni truenos
Que el rey de tu cielo
me haga arder por dentro
Que me deje sentir;
que aún me queda tiempo
que aún puedo ser fuego
que aún tengo el reflejo
que aún existe un cielo
brillando por dentro .


@rebktd
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El Cementerio de los Libros V

... Todo quedó en aguas de borrajas, como se dice en mi pueblo, tan sólo era el "jorobado" que se había quedado las llaves olvidadas encima de la mesa central, donde recibía a los nuevos inquilinos del cementerio. A estas alturas ya sabía que estaba en un cementerio, olvidado y mal cuidado, incluso habían crecido árboles en su interior, quizá porque algún pajarillo había servido de huesped de la semilla que depositó en el interior del cementerio en una de sus deposiciones. Era costumbre del "jorobado" perfumarse después de su jornada laboral, no sé para qué pues si su intención era agradar con el olor a alguna incauta, por lo que yo sé, no lo había logrado aún. Pobrecillo, a veces daba pena, aunque resultaba malvado y ruín con nosotros los libros, que paradoja ¿verdad?. Quizá la vida no le había sido justa o le había deparado toda clase de calamidades, por lo que lo pagaba con aquello que podía. Bueno en realidad no me importa la vida del "jorobado", a no ser que me afectara en algún momento como querer librarse de mi.

Aquella noche era algo especial, por una de las ventanas rotas del tejado entraba una brisa fresca y aparecía la luna, que esa noche era llena, e iba recorriendo el diámetro de la ventana que era circular. Le llevó su tiempo a la luna pasar de un extremo hasta ocultarse por el otro, lo suficiente como para escuchar la historia de "El Capitán del Fango". Como dije, se había convertido en un joven enjuto y con muchos problemas con su abuelo, que pretendía enseñarle las artes de navegar aunque estaba siempre metido en líos por su mala pata. El viejo libro continuó contándonos la historia, una vez aclarado lo del "jorobado" y habiéndonos cerciorado de que no quedaba nadie en aquella maldita estancia.

... Nicolás sólo quería agradar a su abuelo, aunque cada vez que tomaba una iniciativa era como si todo se volviera en su contra para que éste acabara dándole voces o perdiendo la pesca. En cierta ocasión en que no ocurría nada y estaban en alta mar con las redes echadas, esperando acontecimientos y, viendo que aún Nicolás no había metido la pata, le llamó a grito pelado.:

- ¡NIcolaaaaaaasss! ven aquí aragán.

Acudió raudo y temeroso de alguna reprimenda mientras por el camino repasaba sus actos para recordar qué había hecho mal..

- Aquí estoy señor

Respondió con voz temblorosa y a punto de echarse a llorar, le brillaban los ojos como dos perlas y su cara se tornó blanca como la cal.

.- No temas muchacho, hoy no voy a reprenderte, aún, hoy quiero que gobiernes la Goleta.

Le dijo el abuelo atisbándose en él una cara de satisfacción a la vez que en su interior sabía que se iba a arrepentir de dicha decisión.

.- ¿Qué es una Goleta?. Preguntó con voz temblorosa Nicolás, a sabienda de que se iba a llevar la mayor reprimenda que jamás habia oido de su abuelo.

El abuelo empezó a encolerizar, se le hincharon las venas del cuello de tal modo que parecía que le iban a estallar, los ojos se clavaron en Nicolás como cuchillos de carnicero, levantó los brazos como para asestár un golpe a modo de martillo que cae a plomo. Pero tan pronto como alzó los brazos y se encolerizó, quedó reflexivo y se relajó par hablar con el chaval:

.- Te lo voy a explicar sólo una vez y quiero que jamás vuelvas a preguntarmelo. Llevas navegando en una Goleta, ni me acuerdo desde cuando. S¡éntate y escucha atentamente.- a lo cual Nicolás obedeció al instante.- Una Goleta es la embarcación donde has estado navegando, mejor dicho holgazaneando hasta ahora. Como puedes ver hay muchas cosas en la embarcación, algunas ya las conoces y otras no tanto, pero no te preocupes que te las voy a nombrar todas y te voy a contar para qué sirven. Como ves hay cuatro partes principales: las velas, los palos, los aparejos y la verga, que no es eso que tienes entre las piernas. Ponte de pié y sigue mis gestos con tu mirada y acompáñame a donde vaya.

Nicolás pensó que no le quedaba otra, quizá esta lección que estaba a punto de recibir, imaginó, le iba a servir en un futuro, cuando fuera capitán de algún navío, que era su sueño. Aunque a juzgar por las veces que metía la pata, creía que nunca lo conseguiría. Se puso en pié y el abuelo prosiguió con su explicación:

.- Hay varios tipos de velas, que por su forma son: aquella que ves ahí arriba, en forma de trapecio, tan alta de baluma como baja de caida y envergada a dos tercios de su propia longitud desde el tope del mástil, se llama "la vela al tercio".-

Hizo un silencio para que Nicolás la observara y, si tenía alguna duda, le preguntara.

.- Esa otra de forma triangular envergada en entena, se llama "Latina".-

Avanzó unos pasos para poder divisar el resto de velas, Nicolás siguió sus pasos.

.- La vela de "Abanico" es aquella que está envergada a un gratil de barlovento y que la prolonga una botavara. Esa otra es la "Guaira" que está envergada al palo y a un mastelerillo. Esas cuadrangulares que ves por todos lados y que están cazadas por botavara y botalón, la que está en proa se llama "Cangrejera de Proa", la que está en popa se llama "Cangrejera de Popa o mayor de capa" y la más grande "Cangrejera Mayor". Aquella que está envergada por relingas en el estay es la vela de "Foque". Y por último, aquella cuadrada que está en el estay, se llama "Cuadrangular de Estay". ¿Vas cogiendo onda muchacho?

Preguntó el abuelo haciendo otra breve pausa, para continuar con la lección sin dar tiempo a Nicolás a formularle ninguna pregunta. En definitiva, no estaba dispuesto a tener que repetirle de nuevo los tipos de vela que había en la Goleta.

.- De todos modos, las velas cuadradas se denominan según su disposición, las que están en la mesana, de abajo a arriba: mesana, sobremesana, perico, sobreperico y sosobreperico. Y las que están en el trinquete: trinquete, velacho, juanete, sobrejuanete, sosobre y monterilla. Mira Nicolás, ahora voy a descansar y a esperar a que las redes se llenen de peces; pero no te creas que te vas a librar de aprender hoy lo que es una Goleta.

A Nivolás no le quedaba más remedio que tener que soportar de nuevo, aunque más tarde, la lección magistral de su abuelo. Aunque en definitiva estaba deseando aprender todos los vericuetos de la navegación....

El viejo libro empezaba a enseñar los achaques de la edad y a sentirse un poco cansado, por lo que decidimos que aquella velada debía posponerse otro día más. Por suerte había algún que otro marcapáginas con el que indicarnos el lugar en el que se había quedado la historia de "El Capitán del Fango".

Hoy tampoco vino nadie a visitarme, ya no se acuerdan. Quizá lo prefiera así, veremos mañana que sucede....



Fdo.: Alfonso J Paredes Aly Parca
TODOS LOS DERECHOS RESERVADOS
REGISTRO DE LA PROPIEDAD INTERLECTUAL
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Madrugada

La noche es fría, reina el silencio. Las escaleras transportan a la planta baja: más frío.
Alrededor unos muebles con libros de todos tamaños, colores y edades, fieles testigos del conocimiento compartido. Resalta la gran ventana de cristal, que se deja atravesar por la luz proveniente de la calle, provocando un vaivén de sombras en las paredes desnudas; simulando así una especie de cine antiguo, en blanco y negro.
Una silueta en especial se dibuja sonriente, montando guardia y haciendo juego con la magia de dicho recinto.

En frente la puerta de acero cumple su objetivo: una vez afuera, el aire melancólico de la madrugada te eriza la piel. El zaguán luce solitario, sólo inquietan las voces lejanas de cierta gente que parece disfrutar “la hora de la bruja”, empujándote de un salto de nuevo hacia el interior.

A la derecha la cocina parece más lúgubre, sin embargo, las artesanías mexicanas, la despensa en la alacena, los trastes en el fregadero, y el comedor al centro con su mantel blanco y bordado la convierten en un lugar habitable y acogedor. Llama la atención un brillo intenso que se observa desde la única ventana. Desde ahí puedes ver dos bicicletas que han sido abandonadas después del paseo y varios otros juguetes repartidos sin orden alguno.

Y de nuevo el fulgor… al contemplar detenidamente se cuentan varias veladoras colocadas con respeto al pie de tres fotografías cuyas flamas iluminan los rostros de los que son en esta fecha recordados. Las flores de cempasúchil adornan solemnemente con su amarillo radiante el arco que complementa el altar. El papel picado colorea de alegría los espacios a los que fueron destinados y los dulces típicos forman pequeños cúmulos de sabores; el pan de muerto y la fruta fresca perfuman el ambiente dejando en el olvido la baja temperatura, respirando nostalgia, mirando fijamente el ígneo halo que se forma inexplicable, pero tan real como el mismo viento que susurra y mece las plantas, haciéndolas danzar con los espíritus visitantes.

-Aria Nahual
/Nov17/ 2015
Fotografía: Aria Nahual
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Un día más

Despierto una vez más,
Como siempre, pero no igual.
Algo me trae de vuelta
Quizá alguien, no lo sé.
No lo quiero saber.

Quiero dormir más.
¡Tanto es un día!
Aunque fuese un sólo día.
Pero aun no es tiempo,
No para un sueño así.
¡Aún falta tanto!

Regreso una vez más,
Con tantos recuerdos,
Con unos ancestros que no conocí.
Con un olor transparente
Que mira desde algún lugar,
Ahí en mi habitación.
Me mira.

Regreso de un sueño,
Tan grato a veces,
Tan inconfesable siempre.

Despierto una vez más,
Como siempre… Con sueño
y mucho dolor.

Esteban Zapata.
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A veces la vida

Siempre,
el día me sorprende:
juntando piedras,
levantando cercas,
saltando cercas,
izando banderas,
arriando banderas.

Siempre,
la noche me sorprende:
juntando letras,
buscando estrellas,
soñando estrellas,
espantando sombras,
abrazando sombras.

A veces,
solo a veces…
la vida me sorprende.

@mello
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Días que avanzan sin ti

De tanto querer olvidar,al final me olvidé de contar los días.

A partir del séptimo sin tí,fue entonces cuando empecé a disfrutar de mi propia compañía.
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Cuesta un mundo respirar

"Duelen tanto las sonrisas,
cuesta un mundo respirar...
y siguen rodando por allí
todas las palabras que dijimos
y los besos que nos dimos" ~ Shakira Mebarak


Era un día gris de otoño,
porque las cosas tristes
es mejor que ocurran
en un día gris.

Tu partida sabe entonces
a la melancolía gris
de un día otoñal
que se quedó a vivir
en el verano de mi memoria.

Contigo las estaciones
se volvieron locas;
nunca ví quinientos
días de verano
sonreir estrepitosamente
mientras se alojaban
secuencialmente
en las hojas de un calendario
que hasta hoy,
es el calendario más dichoso
que he conocido.

Y hasta hoy
mis días siguen siendo
de verano invernal;
─sin contar lo infernal─
pues al recordarte,
un sol brillante
llueve sobre los árboles
que plantaste en un bosque
de alegrías,
bosque que crece
en la línea imaginaria
que separa la realidad
de una vida de sueños
que abduciste
en tu nave espacial.
Sol que huye despavorido
ante las nubes cargadas
de aguas dolientes.
Y brilla la tempestad
con su intensidad
resplandeciente,
regando a su paso
todos los árboles
que guardan
cada instante de felicidad
que viví contigo.
Uno en cada hoja,
uno en cada flor
y dos en cada fruto rojo.

Dicen que a las palabras
se las lleva el viento,
pero las tuyas
deambulan como espectros
en las esquinas rotas
y solitarias
que abundan en mi casa.
A veces
trato de conversar con ellas,
pero ya nunca responden,
solo recitan incesantemente
todas las promesas
que nos dimos.

Dicen los amantes
que los besos
quedan tatuados
en aquellas pieles
que tanto se ha amado.
Pero los tuyos
no son quietos tatuajes
ubicados en latitudes
y longitudes específicas
de la geografía
de esta piel fría
que me dejaste.
Los tuyos
cobran vida cada noche,
y me recorren
desde esos rincones
donde los plantaste,
recorriendo extremidades,
curvas y recovecos
hasta llegar
al acantilado
del corazón
cuyas cascadas
de amor por ti
siguen fluyendo
con portento.
Y se zambullen allí
y se bañan
y se rien
y me recuerdan
que alguna vez
me amaste.

Y hay oxígeno
hay mucho oxígeno
en ese aire
que todavia
huele a ti,
pero a mí,
me cuesta
un mundo respirar.


@SolitarioAmnte / vi-17
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Confesión

A ti, debo confesarte algo:

Si llegara el final,
Y el corazón corriera a donde se le antoja
Me haría sueño y mar
De regreso a casa.

Y si te aburres de mí
Convertiría mi sangre
En un tinto
Dulce y lejano próximo a consumirse.

Si decidiéramos despedirnos
Fingiría tener tus brazos
Por entre los míos
Como un doloroso recuerdo
Sollozado.

Y si intentáramos alejarnos
El espejo
Nos recordará, siempre
Quiénes somos
Quién fuimos.
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Amanece un nuevo día

El mundo sigue girando
y a cada vuelta que da,
se asoma de nuevo, el Sol,
a mi ventana.
¿A dónde vamos sin parar?

¿Viajamos por esta vida
sin billete ni equipaje,
sin saber nuestro destino,
ni el tiempo que durará?

Cada día el Sol me baña
con su luz resplandeciente,
indicándome la meta
de mi camino a seguir.

La Luz es mi norte y guía,
el sentido de mi vida;
y a cada giro que damos
viajando en este planeta,
yo lo puedo presentir.

Amanece un nuevo día...
Un nuevo día junto a ti.
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Amor de madre

Amor de madre que brota en tu regazo,
que en el sosiego te agita el corazón,
y en la reyerta te nubla la razón,
el tatuaje, es en tu piel un arañazo.
El cariño es un destello, es un chispazo,
que en tu dulce rostro enciende una sonrisa,
incondicional, de esa madre sumisa,
enamorada de su hijo en un flechazo.

Vuestra alianza se gestó en el embarazo,
en un feroz parto lleno de emoción,
en lágrimas de alegría y de pasión,
en el cordón que creó un eterno lazo.
Y enlazados os observo en un vistazo,
unión de sangre, relación indivisa,
fuerte y a la vez tierna como la brisa,
juntos, fundidos en infinito abrazo.
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Matria

A Juana.

Sus brazos son mi primer nido,
la única bandera por la que moriría.
Mi matria.


Ella nombra el color del cielo de mi niñez
y el eco de quien soy se repite en sus entrañas,
poderoso sustento que me une a fuertes raíces.


Mi saber nació al amparo de su ingenio,
cuando pisaba la biblioteca de su voz
aprendí que todo se hace de corazón.


Foto: Antonio Degrain - "Amor de madre".
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El imperio de la noche

El guerrero de fuego se rinde ante las legiones de estrellas comandadas por la Luna. Cede el imperio de alumbrar la bóveda celeste que envuelve al mundo azul. Se recuesta en su almohada de derrota y se cubre con un manto negro con pringas de luciérnagas prendidas.

Y la luna es reina y emperatriz. Directora de la sinfónica universal. Los asteroides tocan sus chellos, las cuerdas de unas arpas son acariciadas por las gemelas de Géminis. Los músicos astrales de Andrómeda soplan sus flautas, flautines, clarinetes y trompetas, trombos y trombones; con suave viento solar. Toda la legión de cuerpos celestes y luminosos siguen el ritmo y el compás; y hacen melodía celestial que arrulla a todos los seres vivientes del planeta azul.

Pasadas las horas de su descanso, el guerrero de fuego despereza sus cabellos incandescentes, suspira y exhala fulgores abrasadores, y con el portento de miles de infiernos ardientes recupera su reinado. Nuevamente es astro rey. Emperador en todo su esplendor. Ilumina con sus gentiles rayos a cada ser que sobre la faz de la tierra respira.

Y la vida sigue, el moviento universal su armonioso compás persigue. De batallas sin fin es, su danza milenaria .


@SolitarioAmnte
iv-2017
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Retrato de un día optimista

Siete y cuarto.
El café activa su alarma de aroma
y yo acudo rauda a mi cita
con él.
Hoy no me da vértigo
bajarme de la cama.
Los pies en el suelo,
la frente muy alta.
Junto a mi ventana
se desperezan las ramas
del árbol que anoche
solo quería llover.
Amanecida está
la cocina.
Me abrazo a la taza
que humea contenta,
caliento mis dedos de mármol,
olvido la prisa
esta vez.

Ocho menos veinte ya
marca el reloj.
Estoy en el baño mirando al espejo
algo sorprendida.
¿Quién es la que mira
como lo hago yo?
Ya reconocida, reconozco
que me echaba de menos.
Me peino las olas
de mar revuelto
y observo en los ojos
ojeras,
pinturas de guerra
que antes odiaba y ahora
entiendo que hablan
de noches en vela
y versos, y versos, y versos...
batallas sin guerra.

Tres minutos pasan
de las ocho y cinco.
Me meto en la ducha,
juego con la espuma,
me pongo una barba,
y luego una cresta,
estallo las pompas
que vuelan dispersas
o entono un trozo
de alguna melodía
que ya no recuerdo,
solo el estribillo
que canto y repito
al menos un siglo
hasta que me canso
y salgo del agua.

Son las ocho y media,
regreso a mi cuarto,
revuelvo el armario,
rebusco en cajones,
combino colores
y salgo desnuda,
cruzando el pasillo.
Acabo en la puerta de casa
vestida con nada
para dar comienzo
a mi día optimista
sin más prenda que una
sonrisa abierta, dispuesta
en labios pintados, mirando
hacia arriba.
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Día inolvidable

Con risas y lagrimas compartidas se despidió el día, la espuma de una cerveza escuchaba atenta los lamentos de tres mujeres que el amor no les alcanzó y lo intentan recuperar, el amor de una de ellas se despidió de forma violenta bajo la confianza eterna de un amante "dispuesto a todo", la última piensa que ese sentimiento guardado no es amor, porque ese sentimiento rebasa lo que se conoce como amor, va más allá.
La risa lejana de un bufón disipaba los temores y les invitaba a contagiarse de la chispa de la alegría, mientras él, por dentro, lloraba.
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