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Sin mí

Quédate atrás como las sombras
y vuelve a mí sólo con luz.
No espero de tus labios nuestras sobras
ni obras que edifiquen una cruz.
Quédate atrás que yo te mire.
Quédate,
sin mí,
tú.
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Como si aún no nos quisiéramos

Cómo explicas el hecho de que te he llamado
y has contestado,
si antes odiabas las llamadas
pero esta vez me has hablado.
Así,
como si nunca nos herimos,
como si esperaras que te invitara a mi casa
la tarde de un domingo,
como si quisieras que dijera
que aún sueño contigo.

Jamás admitiría que a veces
(cada noche) te escribo,
que camino y espero encontrarte de frente
con el vaso vacío
para así tener la excusa más tonta;
Invitarte a beber agua
o café
o unas diez cervezas hasta emborracharnos
y terminar enamoradas
compartiendo mis almohadas,
de nuevo.
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Más De Lo Que Pensaba

Tu recuerdo inunda
de humedad
todos los rincones
de la ciudad.

Incluso,
los recodos
menos transitados
añoran aquel amor
soñado.

Qué difícil olvidar,
qué difícil saber
cuándo será
el último beso.

La verdad es que
no hay lugar
exento de memoria,
no hay receta
que redima esta condena
en vena.

También apareces
en las canciones
más insospechadas,
esas que son lágrimas
en la almohada,
que arañan en las entrañas.

Ojalá tu ausencia
sólo existiera
en mi cabeza,
y la angustia fuera
tan falsa
como real
es mi tristeza.

Te echo de menos
más de lo que pensaba.
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Entre la niebla

A veces me despierto y todo ha desaparecido,
A veces me despierto y no tengo recuerdos,
A veces me despierto y tengo que buscarme entre la niebla.

Otras veces es la niebla
la que viene a buscarme
un abrazo blanco llega
y luego, desaparece.
Casi siempre es la niebla la que viene,
para hacerte olvidar quien eres,
con su aliento y con su voz
sobre el valle y en mi pecho,
la niebla vuelve y yo olvido
y ya no me quedan recuerdos
de su magia y de su nombre.

A veces me despierto y todo ha desaparecido,
A veces me despierto y no tengo recuerdos,
A veces me despierto y tengo que buscarme entre la niebla.
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Anidar

Puedo anidar bajo tus alas y su calor conducirá
mi sueño al vuelo generoso de tu empeño.
Volar, mirar y desde arriba ver todo tan pequeño...
que el susto llegue a la sangre y la sangre
siga el vuelo de mi cuerpo sin derramarse.
Veloz, que me zarandea el viento y,
desde las alturas, antes de caer,
habría besado el suelo.

Sueño no me despiertes
pues te estoy viviendo, día de suerte,
en la que la noche se invierte y convierte
el vuelo en suelo.
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Luciano

Líneas perfectas plasmadas en el infinito,
orden intacto, eterno, excedente de los recuerdos.
Conexiones:
ojos, lengua, dedos y piel
miradas, besos, repletos de miel.
Y luego el placer, y luego la hiel.
Infinitos, instantes, recuerdos de ayer
y tiempo después... el amor y el desamor
la excitación y la confusión, la desdicha, la espera:
la eternidad para los dos.
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"Desiertos a granel"

Inmensas dunas
inexistentes,
tragan todo
lo que acontece.

Desaparecen
en la arena,
entre los granos dorados
del tiempo.

Lo malo...
Lo bueno...

No queda
nada.

Salvo
desierto.

Un horizonte vago,
sobre un suelo
yermo.

Presentes
llenos de esqueletos.
Recuerdos vivos,
que murieron.

Felicidades,
mentes,
cuerpos;
que amamos,
y se extinguieron.

Succionados,
por las dunas
del tiempo.

La arena
al viento,
se desprende
en ráfagas.

Un desprendimiento,
una erosión,
que trae recuerdos.

Sólo granos dorados
en movimiento

Pepitas de oro;
como segundos
de un instante,
como vidas
de un momento


Paradojas,
perdidas
en el tiempo.
La comprensión
es un lamento.

Adoro el
desconocimiento;
pero soy adicto
a descubrir.
Sufro,
de curiosidad.

Y aunque
no sé por qué,
sigo cavando.
Porque sé,
que hay algo;
aunque no sepa
qué.

Aunque no sepa
lo que saldrá,
aunque me pierda
en este desierto,
antes de acabar.

Si el reloj cesa,
la Gran Duna
me tragará.

Quizás,
bajo la arena,
sufra un nuevo
despertar.

Quizás,
bajo tierra,
se dibuje coloreado,
mi negro final.

Enterrado,
Bajo la nada
Coloreada
De un desierto.



Rheinn

"Desiertos a granel"

RheinnPoetry®

- caos bajo el amanecer -
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10comentarios 162 lecturas versolibre karma: 99

Estado de poesía

Me despido de la poesía
hasta que me toque de nuevo la dicha,
porque ahora, cuando intento crear,
las palabras no me brotan como canto
sino como penoso gemido de dolor.

Y no será tampoco la felicidad total
la que me haga combinar los versos
pues no hay palabra sensata
que pueda brotar de los extremos.

Será el estado de poesía
el que me acerque a las musas
y me devuelva la voz y el canto.
Un momento entre la noche y el día,
un suspiro entre el amor y el desamor.
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5comentarios 84 lecturas versolibre karma: 90

Haiku

Gélida noche
Sobre un corazón roto
cae la nieve


Alicia F.
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"Luz escarchada"

La vida
que tuvimos:

Congelada.

Mi ser,
mi cuerpo,
mi mente,
mi corazón:

Escarcha.

El presente:
En evaporación.

Una vida contigo:
Muerta.

Siempre revivida
al ponerse
el Sol.

Nuestras luces,
nuestro amor;
una historia
zanjada.

Para jugar
hacen falta
dos.


###

No he vuelto a sentir
que al tiempo
le robaba.

Tampoco recuerdo cómo
volverlo a hacer.

No he vuelto a perderme
en el mar de tus pupilas.

Siempre dilatadas,
rabiosas
de curiosidad;
siempre excitadas,
rebosando
sensualidad.

Siempre inquietas,
reflejando uno
de los trazos
más fieles
de tu personalidad

Unas pupilas,
que eran sólo para mi;
como mi sonrisa,
que aunque no estés,
se sigue debiendo a ti.

Una canción,
que terminó.
Una melodía,
que perseguí.

La "certeza"
de que me equivocaba;
y aún así,
voluntariamente,
sucumbí.

###

Los recuerdos
de un exiliado.
Mi fragmento
más feliz.
Ria o llore,
suele deberse
a ti.

No ha cambiado,
lo que siento.
Aunque ya
no te lo pueda
decir.

Rheinn

"Luz escarchada"
RheinnPoetry ®
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17comentarios 143 lecturas versolibre karma: 111

Silvia

17 de noviembre.
Maldito diario:

Tras varios meses de ausencia
(casi desde el último abril
del que ya solo queda un tenue arco iris
en algunos fotogramas polvorientos),
tengo algo nuevo que contarte.

Esta mañana de ido con Silvia
(sí, con Silvia, has leído bien)
de compras a la Gran Vía,
a una de esas tiendas del centro
donde los maniquíes besan
sin censura a la anorexia.
Después de probarse nueve vestidos
he pensado, con franqueza, que para qué,
si no hay tejido mas hermoso que su piel.
(Pero claro, no he podido decírselo).
Al final se ha decidido por uno de flores
de mil formas y colores,
como si hasta el despiadado noviembre
fuese para ella primavera.
Pero si Silvia se empeña en que es primavera
florecen los cerezos hasta en la Antártida.

Después hemos ido de cañas a La Latina,
a los bares y esquinas de siempre;
ella ahora bebe sin alcohol,
y a mí, como siempre, casi me basta
con mirar sus labios mientras bebe.

Comenta Silvia:
"Enamorarse de la persona equivocada
es desenamorarse de uno mismo."
¡Qué poco se imagina ella cuán cierta
(y puñetera)
es esa afirmación!

Me ha hablado del último libro que ha leído,
del frío criminal que hace en Copenhague
del trabajo en el que acaba de empezar,
de que ya ve la luz al final del túnel...
La luz al final del túnel son tus ojos, he pensado,
verdes como las primaveras de la juventud.

Maldito diario...
¡no imaginas cuánta nostalgia cabe
en un par de palmos de distancia,
cuántos recuerdos revividos
de un lado a otro de una mesa,
cuántas primaveras levantando muros
entre su boca y la mía,
cuánta fantasía a mil años luz
de la puta realidad!

De vuelta a casa de sus padres
hemos regresado también a la infancia:
ya no está ese banco donde nos sentábamos
y tantas veces planeé besarla
cuando todavía no teníamos edad
(ni sitio)
para las tristezas,
tampoco el parque donde su risa
convertía un taciturno columpio
en una vertiginosa montaña rusa,
y un centro comercial ha engullido aquel descampado
donde jugábamos al escondite
y siempre me dejaba coger
(aunque ella no lo sabía)
por el simple placer de oírla gritar mi nombre.

"Nos han cambiado la ciudad,
el presente y hasta el futuro...
pero los recuerdos siguen en su sitio",
le he confesado.

Ella me ha mirado con melancolía
pero ha sonreído.
Hasta ese momento casi he creído
que podía salir ileso
(o con escasas secuelas)
de aquel encuentro
Pero esa sonrisa me ha derrotado...
y ya sabemos que no es posible salir ileso
de un naufragio en alta mar
o de los restos de un terremoto.
La misma sonrisa de entonces,
fascinante como un truco de magia;
la sonrisa de los recreos,
la de los cumpleaños en la calle,
la de las miradas cómplices,
la de tantas tardes en mi casa
compartiendo secretos y música,
un auricular para cada uno,
cuando las canciones eran una aventura
y sus letras himnos insondables.

La misma condenada e irresistible sonrisa
de te quiero, pero como amigo,
la de me voy a estudiar a Dinamarca
la del día de su boda
en esa fotografía con ese otro chico
que nunca fui yo.

Nos hemos despedido hasta la próxima
(quizás pronto, tal vez nunca),
con besos y abrazos tímidos.

Ya solo, sentado en el autobús,
con los ojos empañados
e intentando huir del pasado,
con su perfume y su sonrisa
aún prendidos en mi recuerdo,
he pensado en ese afortunado de la foto que,
en la próxima primavera,
decorará el suelo con los pétalos
de su vestido.

No he podido evitar odiarla,
odiarla con todo mi alma;
a la primavera claro,
porque a Silvia la amaré siempre.

Juanma
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5comentarios 154 lecturas versolibre karma: 104

Bruma

Viene uno en el olvido
de la espera inconsolable
y mi cuerpo
danza sensible a su música de oro.

Castiga los murmullos
con desolación de su palabra
mientras mi calle tuerce
siguiendo su voz...

Imploro a la presunción inconmovible
que no soy avara de ternura
si su boca es la que llama.

No conocí el miedo
hasta mirar alejarse sus
espaldas
y el castillo
desmoronado a mis plantas.

Ya no seré su Reina Blanca
ni su Alfil, ni su Princesa...

Dejó acercarse
al humo
ensordecedor,
a la vera del alma.



Yamel Murillo



Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017




Christian Schloe Art©
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6comentarios 59 lecturas versolibre karma: 102

Un silencio

'Incertidumbre del amor mermado que yaces en la fuerza de un rayo'
La muerte perdida en el laberinto©


Un silencio sangra en mis oídos...
el del vacío que nadie entiende.

Uno que habla desde la imagen
desconocida en el frío
de una verdad que presta ignora
a la más real que ninguna.

Un silencio que apaga las marcas
en la piel de lo pronunciado,
y lenta,
la tiniebla decae
buscándole sobre mis ojos.
No hallarán otro camino
que el de aquel sueño roto;
el de las manos heridas
por cristales sin excusas.

La palabra que fue Vida
ahora mata
y su muerte permanece viva con la mía
a costa de sus abiertas entrañas.

Nunca antes más lejos del fuego
ni más cerca de la nada.

Nunca el siempre jamás
de un cielo anverso
ni el alma tan horadada y contraída
de recuerdos asesinos
en los hogares transparentes.

Un adiós innecesario de pronunciarse,
sus grietas, atraviesan el desierto...

Hoy su voz
en medio de la sangre de ese silencio
rompe aquí cada muro suyo,
como yo.
Me rompe los segundos desmoronados
con un eco,
contundente, cercano,
sí, pero
a millares de millas de mi Universo.


Yamel Murillo


Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
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13comentarios 85 lecturas versolibre karma: 110

Al Otro Lado De La Lluvia

El desamor se parece
a un bar de esquina
mugriento, desordenado,
grasiento, mal ubicado,
con una negra barra
de mármol inmundo,
que apesta a alcohol y
a fracaso.

Al final del estrecho
pasillo estás tú,
sin maquillar, sin luz,
con un peso en el pecho,
despeinada,
ahogada.

Con lágrimas en el café
preguntándote por qué,
y la mirada incrustada
en el vacío más frío.

Mientras,
la vida pasa
entre cristales rotos
al otro lado de la
lluvia.
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15
11comentarios 84 lecturas versolibre karma: 102

Eros: Un viejo patriarca

Esto que no es
y nos confunde.

Realidad idealizada
que nos rehúye.

Ideas canonizadas
que no fluyen.

Pasiones que afloran,
en lid perpetua.

En ningún suelo se apoyan,
no logran materializarse
en esta situación incierta.

Antigua devoción,
que, en cambio,
hoy se niega al paroxismo.

Se va de un extremo al otro,
como si no pudiera existir
algo más humano, algo distinto.

Damos por extinto,
lo que en el fondo anhelamos,
o nos lanzamos hacia el abismo,
dejando nuestro cuerpo y nuestra alma
destruidos, hechos pedazos.

Acaso instaurando nuevos ritos,
llenaremos el vacío que nos dejó
ese viejo dios desmoronado.

Reinventemos lo sagrado,
en donde nuestros padres
y nuestras madres fracasaron.
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sin comentarios 93 lecturas versolibre karma: 98

De quién, la rosa

Le llamaba su rosa.
Era suya, sólo suya.
Lo eran
su rocío,
su presencia inmersa
en la implosión de su perfume
al desabotonar
de un murmullo.
No le tuvo noches cerradas.
Suya al Sol
de madrugadas
o a la estrella vespertina,
sin escatimar
ni el aroma, ni la espina.

Era suya, sólo suya.
Suya la rosa y el rocío.
Suyo el perfume,
y el murmullo aventajado
sobre las horas
del placer que se presume.

La rosa suya,
premeditada y cautelosa.
Su voz tímida
le era pasión
complaciente y voluptuosa.

Ella era rosa,
en el inicio,
en el cenit de su pistilo fortuito,
mas para él,
un blanco cerezo
cumplía la fantasía
y el sopor obseso
era reemplazable
por el verdadero beso.

Es la rosa.
Rosa
salmón y nácar,
la misma, la suya
sin ser la nada
siéndolo todo.
Él...hoy,
luce amante del cerezo,
del ideal y de la duda.

Olvidó acaso
el tacto de su alma
al rocío,
al perfume, al murmullo;
a la tímida voz
de la pasión
en el cenit
de su pistilo fortuito,
por buscar el son
del blanco cerezo,
una luna en el rostro
o el sopor obseso...
Olvidó el polen del amor,
del deseo y del botón abierto
de esa rosa,
la rosa suya,
que se abandona
a su ausencia
y se va cerrando
de pronto a la guarda
de quien no busque más
ni en aquel cerezo, ni en ninguno ya,
su mirada de nostalgia,
su beso de verdad,
su pétalo aterciopelado
y la gota cristalina
que convoca su humedad.



Yamel Murillo




Presunciones de un olvido
Caleidoscopio©
D.R. 2016
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10comentarios 93 lecturas versolibre karma: 118

Torpor

Y después de andar descalzo
por tu océano de espinas,
y sobrio ya del veneno
que libé en tus cantinas,
y del pecado fugaz y frío
que se oferta en tus esquinas.
Ya no habrá demonios cotidianos,
ni más amor, ni más inquinas,
sólo un sordo y blanco torpor
y lágrimas inundando mis ruinas.

Imagen: Melissa Nucera
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3comentarios 53 lecturas versolibre karma: 99

La paradoja del nudo gordiano

Unidos en un crisol universal,
Silencio álgido disiento pálido
Y gimo.
Precipita sobre mi tu quietud.
La distancia,¡Ay la distancia!
Cómo quema.

Deshumanizarme y desmaterializarme.
(¿No ves qué maravilla?)
Y yo aquí sentado en el gris menester
De quién quiere en vano.

Solo. Remoto. Abrumado.
Aunque cualquier universo
Que habites será mi patria.

Ubicua, sé ubicua.
Cierne tus raíces en mi diadema
Que me siento descalzo,
Con la paz descompuesta
En un desorden azul.

"Aquel, y sólo aquel que corte este nudo,
Este nudo gordiano,
Conquistará ningún lugar"

El adalid de revoluciones marchitas.
Escribirte para sentirte:
Consuelo de alzar y tirar.
Para que tú seas yo dejo de ser.

Llévame en tu pecho lejos de aquí.
¿Por qué, si tus latidos
Responden a los míos,
Por qué deliro sin hálito?
¡Maldito desvarío que habito!

Sentimiento nimio, sentimiento mío.
Amar a la musa, la musa me ignora.
Calamidad critica, vivacidad incolora.
Vaciedad inexpugnable me apodera.

Buscarte en mi alma,
Reclamar la calma.
Inviable, imposible.
Ven y cubre mi cama
(Qué tirito)
Tintinea aurora mullida
Con tu gracia metálica,
Con tu sombra concreta,
Que este asceta ama la penumbra,
Que está bruma engulle al poeta
Y sigue incorpórea la musa.

La musa no me quiere,
¿La musa existe?

Sedoso su vaho en mi nuca.
Fácil llorar para este adusto
Con metástasis de costras.
(La angustia encharca mi cuerpo)

Besos, besos del santiamén.
Analgésico básico.
Los labios se atrofian
Sino se devoran.

La parca alza la viola.
Sinfonía aguda resquebraja
Los tímpanos.

-Cerciorate de cerrar la ventana, amor,
Que esta noche tengo frío.

Tú ufana te afanas otra vez:
-¿Por qué nunca sonríes?
Y se caen mis piezas...
As always.

El melodramático de la lágrima fácil.
Si sonrío se descomponen mis mejillas como un plátano enmohecido.
El dolor sería y yo dejaría de ser.
(Eres dolor y mármol)

En vano esquivo el llanto.
La vida, una llaga intratable.
Mi paz, una utopía irrisoria.

No escatimo en THC,
Es que si me abstengo no vivo.
Evadirme en una nebulosa gris,
El opiáceo me da un Break,
Se acaba el plazo y retorna
La ciénaga... mi abrigo.

Me mataría, te lo juro
Pero del dicho al hecho
Y del hecho al nicho
Escucho la endecha
Y me engancho al lecho.

Quiero abrazarte procurando mi asfixia.
Morir purpúreo y yerto a tu vera.
(Beatus ille)
Te amo y me destruyo.

Pervivir es abstraerse en la insapiencia.
Las preguntas dan coces en mis sienes.
¿Por qué estoy aquí
Y no nutriendo a un manojo de gusanos?
En tus brazos soy menos necros.

Vida enquistada.
Hartazgo innato.
Hastío de tanto frío viscoso.
El esplín, mi cálido hogar.

La paradoja del nudo gordiano,
Ella está inherente y dispersa.
She was born to be loved.
I was born to be Blue.
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Paradojas (con @Sarrd8r)

Verte blanca,
sabiéndote
roja.

Colores
difuminados
desde la ironía.

Buscarte perdido
en besos,
acabar con un agujero
en el pecho.

Badén
de latidos
bastardos.

Formaciones de odio,
rencor....

Enrraigado
en la ausencia.

Quererte,
creerme pleno,
para descubrirme hueco
por dentro,
a la vez que me despierto.

Con el alma dormida,
soñando que sonrío,
al sacar la daga
de tu partida.

Paradoja

Vida,
realidad,
felicidad,
desvanecidas en sueños.

En el humo
de tu presencia,
pisadas en la arena,
de olas que gritan
al borrarlas.


Paradójico

Quebraderos de cabeza
de amores ilógicos,
dónde uno pierde la razón,
el sueño.

La sed de barro,
cinismo
del niño de pecho.



Dónde uno fuerza a comprender al corazón,
y acaba desgastándose
en esfuerzos vagos,
ingenuos,
luchando,
de forma completamente fútil.

Abandonándose
a la falta de futuro,
mientras rumio
las piedras del camino,
destino fallido
de mi esperanza.

Paradoja es no comprender,
porque la amaba,
si hacerlo me destrozaba.

Rasgando las entrañas,
alfiler del corazón seco,
de alegría mercenaria
por tu extravío.


Paradójico es no entender,
porque lo sigo haciendo ahora,
cuando está claro,
que tengo el alma intoxicada,
rota;
ahora que sólo soy una sombra.

Sombra de tu sombra,
duda aventada
por la certeza,
que no hay olvido.


Es ver mi cuerpo,
reflejarme en el espejo,
ver que como y bebo,
cuando hace más de medio año que estoy muerto,
recuerdo mi fecha de defunción.

Último atisbo de mi existencia,
reptar, mueca sibilina
de mi respirar,
hálito en el cristal
del pasado,
escaparate mórbido
de mi vida.

Amores,
paradojas...
el corazón
un delirio,
una prisión;
ella...
que en realidad,
era roja...
una exquisita paradoja.

Muda,
ausente,
jugando con raíces,
las hojas del árbol,
la brisa del llanto.

Como ver mi sangre brotar
de las espinas de sus rosas....
diciéndome "te quiero".

Tatuado
en el dolor
que no sangra.

Paradojas,
ocultas en un beso,
vivos,
que están realmente muertos.

Sin acuse de recibo,
labios amargos
en el dulzor de tu saliva.

El corazón
y sus misterios.
Las paradojas
y sus tañidos.


Rheinn & Sarrd8r

"Paradojas"
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Marejada

Mi última encrucijada
amanece
entre quererte
y no quererte.

Ahora que arde
el alcohol con mis heridas,
confieso que nunca
quise llegar lejos
contigo.

Me dejé llevar.
Porque inundaste
de besos
mis labios sedientos.
Me dejé llevar.

Paso las horas muertas
entre nubes de tormenta.

Te pienso
fabricando tristezas
y, a la vez,
imaginando alegrías.

Cruza un océano
de silencio
este nudo gordiano,
y no sé si duele
más el amor
o la ausencia.

Al final,
me gusta complicarme
la existencia,
buscar amores furtivos
en la noche,
coleccionar bocas
que besan
igual
que
olvidan.
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