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¿Cuándo existo?

Turbias mañanas
que se vuelven cansinas
desde mi espejo
en la madrugada.
Un ir y venir constante
donde olvido la serie de días.

Y las horas pasan
y se van los meses.
Cada vez más alejado
del futuro soñado a los 5.

No estoy donde imaginé
porque las risas
obnubilaban los sueños.
Hoy que ellos se han ido
el panorama es blanco silencio.

Siento que pierdo tiempo
y mi mente responde lenta.
Y mi vida que no es grata
me pide que ya no siga.

Existo porque nací
pero no veo propósito al andar.
Quizás debería contemplar.

Objetos palpables,
colores fugaces...
¿Por qué los tomo?
¿Por qué los veo?
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2comentarios 67 lecturas versolibre karma: 91

Escrito de madrugada #1

Mis inseguridades hoy me saben a derrota.
El miedo lo aspiré desde que me conocí,
me he golpeado inconscientemente hasta haber perdido el valor
La mente, pensar con ella… placer estimado
Un bucle circula vagamente por mis entrañas, no sale aunque le abra la puerta
Las cabalidades cabalgan en mí, y me desesperan
Un momento de paz, un momento menos de solucionar el problema
Resistir es una gran virtud difícil de conseguir
Aquellos que son hábiles la practican
Otros fueron seleccionados para buscarla
Unos cuantos fallan en el intento
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1comentarios 22 lecturas versolibre karma: 67

Lluvia

La lluvia asoló la ciudad al anochecer, todos corrían apresurados a sus hogares, perdida entre el bullicio había una pequeña niña que al parecer no tenía ninguna prisa, ya que no tenía a donde correr.
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2comentarios 45 lecturas relato karma: 70

Supongo (Manos secas)

Supongo que el asfalto se debe calcinar
Cuando ningún camino ya quede por andar;

Las velas se hacen mudas, no pueden pestañear
Si faltan en la mesa miradas por contar.

Supongo que es extraño, que tanta sequedad
Se adueñe de tus manos, y el pecho a rebosar.

Hundidas en el fango, no pueden respirar
Les atan las muñecas diluvios de metal.

Supongo que descalzos ya casi a marchitar
Suspiran esos verbos, que mueren por soñar.

Que ya las mariposas no quieren despertar
Si tienen más colores que cielos por volar.

Supongo que no es simple, volver a comenzar
Cavilo, aunque creo, que he supuesto mal.
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12comentarios 95 lecturas versoclasico karma: 102

Ya perdida

Esperé demasiado, esperé
poder levantar una torre
en la bravura del mar picado,
esperé hacer de un junco
una vara de hierro templado,
esperé encontrar en la vida
algún lugar de descanso.

Y mi esperanza, ya perdida,
sólo sirve para hacerme daño,
porque es un cuchillo
afilado por ambos lados,
porque no tiene empuñadura,
ni tiene algún mango.

Y me corto, y me canso,
y no puedo dejar de agarrarlo,
porque ese es mi clavo ardiendo,
porque es mi cruz, mi capa y sayo,
la cama en dónde duermo,
cuchillo es,
los caminos que me labro.

No puedo seguir por esta vereda,
ni puedo parar ni pasarlo de largo,
espada o pared elijo,
y entre zarzales avanzo,
y me corto, y me canso,
y mi desconsuelo es amargo.
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1comentarios 76 lecturas versoclasico karma: 77

Vuelve la calma

Parecían apagadas las luces del patio.
El viento soplaba fuerte pero una llama quedó encendida para contagiarme una vez más de la magia de recordar lo que nunca se debe olvidar.
Aquí y ahora.
En un tejado sin sentir el frío en esta noche.
Invadida por una duda que aprieta.
Corro por las tejas que van cayendo hasta perder el equilibrio.
Me dejo caer por segunda vez. La duda desaparece.
El frío empieza a calar en los huesos y se mete en la sangre pero no consigue congelar lo que nunca estuvo helado.
Vuelve la calma.
Vuelve la tranquilidad.
Brilla el sol y sube la temperatura a pesar del noviembre.
Adiós a las tormentas y las ventiscas.
Un plácido y profundo sueño.
Un dulce letargo.
El poder de poder soñar lo que en la realidad no sucede pero que sucederá.
Hasta los sueños más bonitos se tienen cuando uno está despierto.
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2comentarios 85 lecturas versolibre karma: 16

Tuve que dejar(me)

Tuve que dejar de querer
porque en la desnudez de amar
está la pura verdad, imperfecta,
y vos no querías eso.

Tuve que dejar de llorar
porque en el agua se va el dolor
pero también un poco de mí, de vos,
y yo no quiero eso.

Tuve que dejar de existir
porque el tiempo no sabe extrañar
y yo tengo que extrañarte,
estoy llamado a eso.
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sin comentarios 138 lecturas versolibre karma: 52

Descalza

Veo las últimas palabras delineadas
en los pedazos de corazón
aún esparcidos
por el suelo.
Camino descalza
al filo
de las agujas del reloj
y me las clavo en el alma
que se atrofia
cuando sale el sol.
Me encierro en el caparazón
de acero
relleno de seda
y me cierro la boca.

Esta flor no volverá a florecer;
tiene la sombra de la vida rota.
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2comentarios 69 lecturas versolibre karma: 69

Des-esperar

Hoy he visto como el cielo nos ardía.
Y que triste, amor,
y que abarrotada de vacío
se ha quedado hoy tu orilla.

Podría desvestirte el alma, amor,
y lamer de uno a uno todos tus inviernos
hasta borrarlos.

Podría dibujar sobre tus mejillas
un verso infinito,
y soplarte las pestañas,
zurcir en tu espalda nuevas alas,
hacerte eternamente eterno
palabra a palabra.

Pero hoy he visto como el cielo nos ardía.

Y si lo que dicen es cierto,
Y desesperar es dejar de esperar...
Debo confesar, amor, que hace un tiempo
ando (des) esperándote
entre estos viejos y desgastados amaneceres.

Que hoy las sábanas que una vez me vieron llorar
están manchadas de estrellas y algún que otro olvido.
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2comentarios 119 lecturas versolibre karma: 57

Bajo los párpados

Se agitan inquietos
los ojos del miedo
no hay manos amigas
ni encuentras el pecho

que encienda la hoguera
que entierre mis miedos
donde ardan en pira
mis flores y muertos

No hay noche profunda
que aplaque la ira
ni sol de verano
que cierre esa herida

que borre los rostros
que traiga el consuelo
a mi alma cansada
herida en el suelo

de noches ajenas
de barro y de trueno
de albas sangrientas
de odio sin freno
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1comentarios 111 lecturas versoclasico karma: 60

Esta es una historia de amor desesperado

No interpretes mis dolencias que desbordan al tiempo que ha pasado.
No guardes silencio por los gritos del alma que ensordece con su propia tristeza.
No dejes que la incertidumbre sea tu consejera y te gane la partida de nuevo.
Aunque el amor que conocías en tus días nuevos ya no ilumina más los senderos que ahora se hacen viejos es más fuerte el derrotero correcto que se construye con el tiempo.

Siempre será así una y otra vez el corazón palpitará con un ritmo candente cuanto más ames.
Tu esplendorosa presencia siempre embellecerá a todos mis días regalándome amor para llenar mi fe de energía.
A cuenta gotas ahora fluye la alegría sobre una nostalgia que no es pasajera de una rutina casi ciega.
Es el amor que mueve al eterno he inamovible universo hacia mis propios suspiros y ruegos.

Quiero que interpretes la luz que mis ojos radian cada vez que vivo todas tus historias.
Quiero que escuches a un corazón que siempre escribe con versos cuánto te ama.
No solo son palabras vacías que quieren convencerte.
Es mi corazón que se derrite a pedazos tratando de explicar cuánto te necesito para vivir.

Esta es una historia de amor desesperado.

Poesía
Miguel Adame Vazquez.
29/03/2014.
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Cansada de luchar

He luchado y peleado en tantas batallas que estoy agotada de gastar fuerzas para andar en círculos. Cansada de dar pasos que longevos de historias y tiempos, vuelven sin piedad a un mismo punto.

Ya no anhelo las mismas cosas que antes, si una lágrima consolaba mi pisoteado corazón ahora no hace sino edematisarlo y cargarlo aún más de penurias y desilusiones.

Y es que la lucha que aún queda se vive librando en mí. Por un lado mi conciencia y captación de realidad, yacen hechas añicos en un piso de espejos, que solo les reflejan su miseria y fracasos.

Por otro lado, el único pedestal que queda y le restriega en la cara lo que es, se caracteriza por ser la crueldad en persona: no le deja cambiar, evolucionar ni metamorfosear… solo la tiene ahí, constante y quieta,
Rígida…

Es vivir enjaulado, entre tabiques y máscaras, esperando que un día alguien logre captar dentro de toda esa oscuridad, la luz y belleza que se esconde…
La pregunta es… ¿lograré sobrevivir para ver ese día?

No…
No quiero…
No quiero vivir…
No quiero vivir así…

No quiero despertar un día en la mañana, revolotear entre las hojas del pasado de mi vida y encontrarme parada en el mismo punto del camino donde empecé mi historia.

No quiero seguir inmóvil, estática, planeando crear universos desde la silla de mi escritorio y tras los anteojos de mi miedo.
Quiero mirar atrás con libertad y sin miedo a pensar que di todo aquello que pude, que hice todo lo que mis habilidades me permitieron, que soñé hasta romper los límites de mi imaginación desbarrancada.

No quiero cerrar los ojos y en mis momentos de soledad y compañía reducidos, quedarme pensando en todos aquellos barcos que no tomé, umbrales que no crucé, y sonrisas que no provoqué…

Cuál es el sentido de ser espectador, si tras ese miedo de participar,
ni siquiera en mis episodios deliriosos me concedo la existencia que imaginé tener en algún minuto de mi vida.
Si atado a maquinas, tecnologías y apariencias me desvanezco, desintegro, desaparezco, reinicio y no existo…
No…
Así no….
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3comentarios 172 lecturas prosapoetica karma: 57

Effort estérile!

La inspiración se ha ido,
mis palabras no conjugan versos,
un credo insípido inunda mi verbo,
repito frases sin sentido,
languidece el poeta.

Mi alma no comulga con un mundo así,
prefiero cerrar los ojos,
tal vez así, pueda al alba renacer.
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2comentarios 68 lecturas prosapoetica karma: 97

Garzas Doradas

Años
que pasan sin revuelo.
Días
que acaban con mi vida.
Un llanto
que habrá de terminar así...

Canto
sin esperanza afable.
Sueño
con terminar el sueño
que nunca
vi al despertar.

El vuelo
de garzas doradas
me invita a reposar.
El cielo
me dice no hay tiempo
para descansar.

Vidas
que disimulan risas.
Cuentos
que inventan su futuro.
Un llanto
que habrá de terminar ahí.

Cantas
sonidos inefables.
Mueres
por disfrutar el sueño
que nunca
vas a formular.

Vuelas en garzas doradas
sin aire que sentir;
el tiempo
que borra las almas...
Se olvidarán.
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Lluvia (III)

Llegó pasado de las cuatro de la madrugada a casa y sin el auto, estaba empapado por la lluvia y su ropa estaba hecha un desastre. Parecía no importarle todo lo anterior, tampoco le importaba los horarios pactados y los sermones que su madre que le daba siempre antes de irse cada viernes, sabría que le reprenderían gravemente por ello pero había valido la pena. Había sido una fiesta increíble; llena de excesos, drogas y placer, sin duda se la había pasado muy bien. Se detuvo frente a la puerta y dio un hondo respiro para prepararse para la hora de gritos y escarmientos que siempre tenía que soportar al llegar.

Abrió la puerta, como siempre se encontraba la luz de la sala encendida donde le esperaba su madre, pero no escucho su voz colérica, entro a la habitación y la encontró callada, parecía dormida, se acercó solo para comprobar que se encontraba llorando sosteniendo una fotografía… algo había pasado en el tiempo que no estuvo en casa, preocupado le pregunto qué sucedía, parecía no escucharle ni verle, intentó tocarle del rostro para consolarle, pero no pudo…

Descubrió que había muerto en el accidente.
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sin comentarios 59 lecturas relato karma: 54

Nuestra puta necedad

Volví a recordar aquella tarde con sabor a menta
aquel tedioso camino hacia el metro
esa maldita escena en que lloraba en tu hombro
y ese terrible sonido del corazón cuando se fragmenta

Escribí una docena de poemas
media novela en las nubes
una resaca en fin de semana,
la cual se extendió un par de meses más

Me pediste regresar
no prometí nada,
más sin en cambio, aquí estoy
aunque no logro saber hasta qué punto

Creí haber olvidado el deseo que sentía por ti
en otros brazos en otros ojos,
e irónica mente terminaste siendo
mi paño de lágrimas, lo cual agradezco

Salimos juntos de vez en cuando,
reímos y cantamos juntos sin vernos
nos sentimos y soñamos abrazados
se nos escapó un beso pero seguimos igual

Charlamos de cosas al azar
nos hacemos preguntas que a menudo- o a propósito-
no contestamos para pasar a otro tema
para llorar a solas.

Haciendo un recuento de los daños,
creo que hay muchas cosas que dejamos al aire
bastantes palabras que no sirven de nada
atoradas en la garganta

Ya sabemos mucho uno del otro,
compartimos algunos gustos e incluso
disfrutamos de pasar la tarde juntos,
pero hay una parte que no conoces

Me sabes y si no, lo intuyes,
que soy valiente al regresar a tu rutina,
que eres mi gran amiga, mi confidente
y es la octava parte de lo que hay en realidad
Me dijiste o tal vez quisiste confesar,
que también desconozco mucho
de lo que hay en tu ser, en tu haber
de estar entera, de estar en partes

Existe algo de incertidumbre, por así decirlo
por querer explicar, o más bien encontrar
esa respuesta que sabemos a medias,
nuestra puta necedad de querer entender

Si algo debes saber, es que te quiero
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Ansiedad

Inhalo profundamente hasta que el aire llena a mis pulmones.
Quisiera poder salir corriendo de mi cuerpo.
Y así poder dejar de sentir que la fuerza se derrite conforme va avanzando la noche.
Quisiera poder olvidar que pertenezco a las historias que siempre luchan por su gloria.

Vuelvo a estar en calma por un momento.
Solo para detenerme a observar el silencio de mis pensamientos.
No son más que un montón de causas que me alejan de lo que realmente es la vida.
Son como un caudal de inquietantes momentos que me llenan de una ansiedad que solo te trastorna.

Trato de respirar profundamente.
Olvidando a los años que se acumulan desafiantes por una vida que siempre se acongoja.
Temo respirar despacio para evitar que el reloj de la vida se detenga.
Y me convierta en una más de esas leyendas matutinas en un mundo desinteresado y loco.

Quisiera poder serenar a mi memoria.
Y obligar a la vida que ya no me reclame.
Pero me falta el aire por el frío de una madrugada que exige tener su propio momento.
Quiero ser libre de las ataduras de mis últimos sueños.

Solo se que tus poesías que se construyen entre los dolores del amor.
Son lo suficientemente fuertes para encontrar la serenidad que necesito.
No quiero inmolarme en un sentimiento que solo impregna de esperanzas.
Quisiera respirar serenamente hasta que la ansiedad cambie de pretexto y deje descansar a la memoria.

Poesía.
Miguel Adame Vazquez.
24/03/2017.
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Quiere decir

El futuro es como una nube negra
que con el paso de los años se vuelve niebla
en el parabrisas de un coche con faros
que ilumina un accidente de hace años.

Si tengo que escribir sobre nosotros
quiere decir que tú ya no estás,
que te fuiste con otro
y que no vas a volver jamás.

¿Cómo encontrar la felicidad
con una vida marcada por el dolor?
Intento transformar los siempres en quizás
pero mañana no estaré mejor.
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sin comentarios 9 lecturas versoclasico karma: 64

Avenida silencio

Esta calle acaso no te diga
De mi espera cada mañana
En esta esquina.
Acaso no sepa de tu prisa
Ni lo que queda de nosotros.

Esta calle tampoco sabrá
De tu traje recién comprado
Ni tu pelo húmedo
Ni las miradas que recorren
Tu voluptuosa geografía.

Acaso los andenes fríos
No sientan que tus pies
Acarician esa piel de cemento
Ni se desmigaje
Con los cristales rotos de tu risa.

Esta calle, en fin
No querrá saber
Otra de sus mil historias
Y para siempre calle
Lo que ya no quiero saber.
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El trabajo dignifica

Café con leche. Dos magdalenas.

Los niños, como siempre, ríen, pelean,

alejados de mi triste realidad.



Mi mujer, 35 años juntos, me acerca

una servilleta mientras roza mi mano

con cariño, sabiendo que algo me pasa.

Nota que sus sonrisas enturbian mi mirada.



No voy a llorar. No puedo llorar.



Cojo mi maletín, mi tartera, y camino

hacia la parada de un 43,

que se arrastra cansado hacia la calle

que tantos años me ha olido sudar.



Paso de largo,

un día más,

una semana más.



Deambulo hacia la oficina del INEM,

la del servicio madrileño de empleo,

a la bolsa de empleo local, a una ETT...

y acabo en el bar, bebiendo mi silencio,

comprando un cupón que esconda mi vergüenza.



Estoy cansado. Cuatro hijos, una hipoteca,

el aval de mi madre, el coche del niño,

unas deudas que no paran de crecer.



Esta vez, no quiero coger el autobús.

Deseo que sea él quien me coja a mí.

Que la policía llame al segundo izquierda.

Que la policía le diga que me echaron.

Que la policía le cuente a Carmela

lo cobarde que fui.
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2comentarios 36 lecturas versolibre karma: 45
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