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A solas

Esta mañana
en que el sol me coquetea
salgo al umbral
para verte amanecer...

Te llevo
entrelazado por mi cintura
a la melancolía
del rosal
que se abre para perfumar
mi idea de ti,
la que sabe como aullan
mis brazos por los tuyos
cuando mi loba
abandona la matinal ceremonia.

Te amo.

Eres mío
y lo has oído
del rito que nos une;
que duele
mas deleita mi piel
duplicada en ti
al besar
de tu pensamiento.

Ocupamos ese espacio fino
que arde impasivo
cuando tu mirada
tras la mía
gotea su mar,
la prueba silente
de toda tu perfección
y mi sublime afecto;
día y noche;
limón y miel...

Ahí te conviertes
en el mirto
que me extasía
sobre el alféizar
y te veo
muriendo al agua,
embriagado
del cáliz desbordado
con la uva de los labios
que arrebatas,
mientras hambriento
arrastras mi cuerpo
al campo de tu vid
y el platino de tus cabellos
es la rienda
y la enredadera
de todos mis deseos.

Esta mañana
en que el sol me coquetea
y te ve amanecer...
mi horizonte azul,
mi erguida pradera,
no olvides:
la que te ama tanto
te mostró el atajo
por donde vengas pronto.

Aquí te aguardo
tan impaciente como tuya

para quererte...

a solas.




Yamel Murillo



Nocturnal epístola.
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
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Supernova

Solo tú,
bronce eterno
del secreto cerrojo
a quien reservo
el giro
de la sola
llave.

Eres agua...
del dulce río
y de la quina;
elixir cuántico
de un sistema único,
capaz de devolver
el pasivo motivo
a las piezas
de un planeta corazón
desordenado
que no sabe
ser ni estar,
estar sin ser,
ni en ti
aun en traslación,
si no es contigo...

De ese abismo mundano
donde me llevas
hasta el mismo infinito
del desahogo
al que me elevas,
tu palabra
levanta estelas en la millar galaxia
o destruye
algún pedestal endeble
del alma...
aunque en medio
de tal destrucción
el ciclo vuelva
a empezar
y jure jurando
que por ti
cada parte
de su plenitud
poseerá,
el jamás gélido
del solsticio tuyo
o el cataclismo
del siempre
lunático
que nos arroja
fuera de su justa
rotación...


Serpentea
tu año luz
por mi núcleo estacional,
dual y nocturno...
Ve consumirse
mi atmósfera calma
y gira en derredor
renaciéndome
de tu verbo conjugado.


Surgirás
sobrepuesto y altivo;
poderoso segundero
efecto de tu váculo
sobre mi ángulo
de tiempo en el torrente,
a marcar
exacto,
con escrupulosa precisión,

tu vida definitiva...
o mi absoluta muerte
.



Yamel Murillo



Del cosmos y otras hogueras.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2016
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Lluéveme

Lluéveme
en palabras
como
pequeños milagros
a cuentagotas
o en cascada
deja correr
sobre mí
tu tacto.
Dibújame
en silencios
tibios e iluminados.
Siémbrame
algún beso
que no mute
en pasado.
Abrígame
con tus alas
de notas
y desvelos.
Cobíjame
entre las sábanas
de un sueño
perpetuo.
Se mío
un instante
y déjame ser
por tus venas
el arrebato
de un verso
el trasluz
de un poema
un simple
amanecer.
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15comentarios 63 lecturas versolibre karma: 106

Aquel escritor receloso del poeta

A plena luz del día,
al escritor
le anocheció
de pronto…
No tomó aliento.
No visitó esa Tierra
de los pasos hacia lo posible
y sintió cansancio al correr del viaje.

No vio el sol.
No escuchó llover.
No rasgó sus manos
con las estrellas o las rosas.
Dentro de su burbuja
dejó a la soledad
venderse a él,
empujarle y cerrar la puerta.

Escribiendo
se repetía en su concupiscencia
con ella,
lo efímero de soñar,
lo ilusorio de querer,
lo irreal de vivir
y se creía esclavo.

Mientras él
y su intrusa melindrosa
se enredaban
en las sábanas
del orgullo,
el poeta
sabiéndose libre
tomó su pasión;
surcó los mares
llegando a la orilla
que le aguarda ansiosa,
que siempre le busca.

Con su ritmo
sin espera
quebró los silencios
de la espuma
de la consciencia,
la colmó de susurros
y un te quiero
sin obligación
ni cuentas.
Le hizo suya
en regalos de nácar;
de caracolas;
de brisa que ardía
en volcanes
de palabras al oído.
Se fundió libre
en los deseos escondidos
y todas las horas
se desvanecieron
para terminarse amor
en el cuerpo de uno…
La duda de aquel
se les perdió
en el rumor del aire,
en la sal de sus pieles
y la miel
de sus labios,
que no vacilaron
el 'te amo'
en la dimensión
del idilio claudicado
bajo la absurda reserva.

El escritor
buscó placer
en saciarse de quimeras.
El poeta
asido de sus ilusiones
se volvió pócima
y placenteramente
las encarnó
en la musa fiel de sus verdades.

El escritor
le llamó 'kilómetros infinitos'
a la distancia boca a boca,
mas el poeta de los océanos
luchaba conmigo
sin pretensión
de banderas blancas
o laureles
y por mis dedos
resbalaban sus cabellos
mientras escribió prosas
sobre mi cuerpo,
de donde
nacen sus versos
y guía los míos.
El escritor
receloso del poeta,
entró airado
a hurtadillas
la noche de los tiempos…
Arribó ufano
hasta la misma alcoba
mirando
la única silueta
tendida en el lecho
de mi recuerdo
y su ausencia;
se vio absorto
en el reflejo de mis ojos
y al descubrirse, calló.

Aquí
en el silencio,
habló el gemir de mi suspiro…

Sí…
sólo me escuchó
pronunciar su nombre.




Yamel Murillo



Postdatas sin remitente
Cuando la Luna se muerde los labios©
D.R. 2015
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10comentarios 74 lecturas versolibre karma: 89

Negándote (@Transmisor_d_Sinestesias & @moonlighting85)

Das a beber ausencias.
Deteniendo los latidos
bebo esta sustancia
de tus fríos,
de tus distancias.
Causas espejismos al alma,
la encierras en laberintos.
Te siento lejos
y luego cerca.
Tu juego quema,
hierve la sangre...
Este vaivén de tu playa
atrapa las horas.

Tu voz
respira aires de añoranza.
A ciegas vas
y en agónico silencio
dejas rasgarse
a la nostalgia
en la esquina perfumada
de nuestros agitados besos...

Cruel, vuelcas sin parpadeos
la loza ruin sobre el rudo espasmo
inquerido por ti,
retenido para mí,
negándote
a la inquietud austera
que tu soledad prefiere.

Esquivas ballestas;
incendias las pupilas.
Mis arenas
llevan tus huellas...
¡Causas guerra sin estar
y los vigías no ven tu presencia!

Generas tal sentimiento
que ya doblegas mis ejércitos.
La artillería apuntando
a tu horizonte,
mas solo ven arcas vacías...

¿Qué clase de fuerza posees
que robas atención y calma?
¿Voltearás el rostro
y dispondrás a mí tu trinchera?
¿Darás la orden
a forjarte armadura de mi ser?

He de perderme para perder
tu incólume voluntad
a media batalla.
Colocaré mi asta en tu triunfo
y asumirás que ondeas libre
no obstante, en la gloria
de la marfil insignia
que te viste
va firme y solo mía,
tu derrotada indecisión.


Mesa compartida #Poémame
@Transmisor_d_Sinestesias
@moonlighting85
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Viento Versus Viento

Viento,
que me quieres fuerte
agitando tu alma
pero me quieres débil,
mansa a tus reveses;
que traes manzanas
a mi valle sin huertos
llevando de él mi agua
como noria de tu molino
y levantas las aspas
enardeciendo los incendios
que consumen el hito.

Viento,
que me quieres inmóvil
para labrar mi tierra
removida
por tu lluvia blanca,
que se abandona
procurada, fiel
a tu recuerdo latente,
y olvidas su cosecha
para el provecho táctil
de otro granero...

Viento,
que me quieres luz
compitiendo al sol,
por tan solo un rayo
de tu piel altanera
y tu cabello de luna...
que me quieres sombra
entre los besos,
que mides a precisión
sobre los hombros
de tus inagotables deseos.

Viento,
que me quieres miel
y silencio
devorado al arte
y al llanto de las horas...
que me quieres hiel
al celo que ponen mar y cielo,
y persiguen
las manos limpias
de anunciación
a los espejismos de tus sueños.

Viento,
arrojado, viril...
siempre del Oriente;
del cauce y la sangre;
del asfalto y la vereda.
Tú, la sinfonía incierta
de la canción sabida;
contemplación
y latido hirviente
de las esperanzas
y los labios
trasvasándo las delicias
del tembloroso aliento.

Viento,
que me quieres paz,
cuando en el cañizal
me abandonas
y estremece tu toque
la levadura y las palabras;
que me quieres péndulo
y hoguera;
ave diurna
planeando la noche;
hélice, tu cuerpo;
mi horizonte,
mástil sin vela...
vaso de intimidad
al destino sumiso
del vaivén
de tus dulcedumbres.

Viento,
ajeno a la pasión
y al temple
de la entraña
que no adviertes...

Viento,
que me pides pausa
sosegada y precisa;
vuelta, huida;
cerca, lejos,
y el murmullo,
al rincón del sollozo
sonoro y sereno.

Viento,
que pides atrio y cumbre
en la guarda
de un jardín secreto;
que pides
piel que hurtas
impresa de los aromas
y las lisonjas de tus dedos.

Viento impetuoso,
que egoísta
no despiertas al roce
de la voz que te venera...

Viento necio,
incomprendido de mí
y de tus delirios;
no admites
que viento eres,
que yo no lo era,
que viento me arrastras
tú, tu ser
y las crueles deshoras...

¡Ves que no puedes pedirle nada
al mismísimo viento!
porque te perderás en mí...
¡porque en ti, me pierdo!

porque ambos,
somos del viento...



Yamel Murillo



A corazón abierto.
Caleidoscopio©
D.R. 2015
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Volar y Renacer...

Morir en el deseo de haber vivido.
Percibir la piel exudando pasión,
rendición
y, al tiempo,
sentir que se vuela.

Dos alas encordadas,
reptadas al abismo de una seda.
Ebrios los sentidos,
emborrachados hasta el alma,
palpitando como mil caballos al trote,
en el ritmo idóneo...
al sonido de fusta en los cuartos traseros.

Yegua de largo ramal,
invisible al tacto,
pendiente de ser Su Voluntad.

Tragados los quejidos
que ensalzan la belleza de darse,
la razón de conceder...
El traspasar la oscuridad
para renacer en un nuevo amanecer.

Ser luz que brilla con el verbo de Su Nombre entre los labios...
Y serNos sínodo de dos almas,
en la misma conjunción de dos pieles,
con la misma intensidad,
con el mismo vínculo...
©ɱ

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1comentarios 70 lecturas versolibre karma: 98

Noche tecnológica

Dejemos afuera los celulares que
este espacio se hizo para soñar el amor
aquí la velocidad no cuenta en nada
vale más un beso lento que un cuerpo sin ropa.

El erotismo es un juego de paciencia
donde hay que aprender a tocar los botones
no se permite distracción de ningún tipo
y siempre es mejor con los ojos cerrados

Haz a un lado el internet y la tecnología
recibe la notificación de un beso anunciado
¡en serio! No hagas caso al mundo virtual
y dejemos que la noche nos haga realidad.
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Superlativo

Sabio de cabellos marrón;
de serpentinas líneas
en señas áureas y plata...
me has abrumado de tu
peregrinación solar.
Consumiéndote
te llevo entrampado y mortal;
inmerso y agudo
por vagos seis sentidos.
Te conviertes repentino
en un séptimo.
Ríes y sales de mí...

Bajas...
Delirante, sofocador,
me navegas las venas.
Hundes preciso tu huella
en un camino sin fronteras.
Se asienta tu acantilado
en mis melancólicos bosques
silenciando intercambios
con secretos sonetos,
bebiéndome la sed
a buenos sorbos...

El beso oxigena
una palabra incierta.
Todo es luz al interior fraseo
y mi corazón en llamas
muerde la boca y sangra,
tomando la distancia innecesaria
para amar tu desnudez
colmada de un cuerdo amor
completamente loco.

El viento golpea mi espalda...
Tú no estás frente a mí
y se va.

Tu murmullo de lluvia larga
a través del paisaje desértico
se posa y se estremece
manso ante el deseo...

Deseo que esperará...
Esperaré...

Mientras
que no sólo
el dorso de la marea celeste se piensa,
mío es el polvo
de tus estrellas...
Jamás coraje le falta
y te elige.

Nunca anduve
equívoco el paso,
a pesar
de los dardos venenosos
disparados
al aire cabal,
al argumento tácito
de poseer tu alta verdad.

Tesoro de resguardo vas.

En el iris triste
se te alza apasionada
la dulce corola
redescubriéndome...

Porque lo sé,
iracundo desfallece tu eco
y te ausenta de la idea
de mi pureza
fuera de tu leyenda...
mas caes en cuenta
de tu mayorazgo
hasta el punto álgido
donde entremezclar
tu carne y mi raíz cúprica
en la que tocas
con vapor extenuado
al viento que florece
cual rosa y mandarina.

Soy en tu hilo de fuego
un espejismo muy superior
al mundo entero,
a mí misma...
al desespero consumador
de tu voz tardía,
sesgada en pausas
que estrepitosa acaricia.

Soy inerte paz
hasta que te sientes
rubor acrisolado,
hasta que te miras
tuyo por mío...
superlativo.

Viajo al nivel
del callado rumor
de tus falanges
prestidigitadoras.
Me bautizas verdadera
a tu destino definitivo...
hacia el desembarque
y el soltar de mis amarras.
La caída contundente
de tu ancla,
te arroja hasta allí...
tan adentro del sur
de toda mi existencia.



Yamel Murillo



Amantísimos.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
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12comentarios 125 lecturas versolibre karma: 108

El vicio de mirar

Aquel plátano colgaba como el moco de pavo
el ídolo inconcebible en una visión brutal
hinóptica, sin temeridad alguna
ausente de todo rastro de escrúpulo
¡Vaya que sí tendrá morro
aquel cuyo talento se le derrama en trozos pingües!
esa maña que no sé de dónde viene...
como si la vida fuese
todo el tiempo un concurso para mostrar cosas.
La grosería de ostentar
lo que rara vez usan completo
lo que no cabe
lo que sólo sirve para mirarlo nada más
porque lo que da es miedo
y una curiosidad enfermiza
que lidia con el morbo.

No a todos; pero...
hay quienes nacen
sólo para ser contemplados
cual bichos en vitrinas
dioses de carne y hueso
que no se pueden tocar ni maldecir
seres mutilados por las extensiones del cuerpo
víctimas de su propio talento
empujados, si se quiere
a una soledad autoimpuesta
encorvados por una flacura triste
aferrándose a lo de un bajo perfil
todo... con tal de evitar la fama del circo.

¡Ilusa!
"No es mejor lucero aquel que más se ve"
tú... felatriz sin galones
que con la mirada te relames
en lo del divino trozo.
Un día de estos
te dejaran toda invalida, convaleciente
con la boca desencajada a la fuerza
con las cuencas vacías
de tanto ojo afuera
casi muerta... casi nada.

¡Ah! ¡Cómo el vicio...
habitando en la piel de la piltrafa!
Condenanda a eso
y a lo de lo que alimentes
con ese par de ojos caninos
que siempre te delatan
al tomar a diario el autobus.-


@ChaneGarcia
...
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1comentarios 60 lecturas versolibre karma: 110

Aquí estoy para ti

Gotas de humedad
quedan en nuestra piel
mi manos han recorrido
cada centímetro de ti
desbocando placeres atrapados
despertando mis sentidos
y me has entregado todo
tus deseos y sueños
y yo he estado a tu lado
nutriendo mi alma vanidosa
y pecando de goloso e insatisfecho
y me has saciado de sed de amar
y no ha sido suficiente para mí
y tu quieres adivinar mi pensamientos
y te vuelves hacia mi
y exploras mis labios
y tus manos interpretan mis miradas
y me tomas con tanto placer
y tu boca se conecta a mi
y yo ya me voy perdiendo sin razón
esta dentro de mí y corres
por mis venas desaforadamente
sin control caigo rendido ante ti
y ya no hay más palabras
solo imágenes que pasan a mil
que intentó fotografiar una y otra vez
para que residas por siempre
en mis más dulces recuerdos.

Riberpa
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3comentarios 104 lecturas versolibre karma: 95

Cómeme

Cómeme la pulpa y el secreto,
el excibicionismo y la retórica del injusto,
la doctrina pagana y la mascota
que huyó por cuestiones de animalismo.

Cómeme la idea errónea y sazona
con tu saliba lujuriosa
el fundamentalismo del cuadrado
donde reposan los hados y los dados.

Cómeme sobre una cruz de mármol,
o sobre la superficie estática
de una sociedad podrida
por su falta de tacto.

Cómeme y déjame a cuadros…

Come lo ilegítimo y conviértelo en paz,
come la desidia, la palabra mortal,
degusta mi pseudónimo frustrado,
paladea el tacto que ya no nota crueldades,
mastica dulcemente la chispa
que incendia el ataúd
donde reposa la indecencia.
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4comentarios 99 lecturas versolibre karma: 104

No llegas

Otra taza de café
y de mis hombros cae la tela.
Ven, que vengas te pido.
Aunque no me escuches, llega.
Oprime tanto este vacío
tan candente, a la espera.

Bajo los párpados te veo
y en mis sienes te desato.
Se me escapa un suspiro
de entre la mente, en tu regazo.
¿Cómo paro mis sentidos?
Llega pronto, llega, vamos.

Me recorre la serpiente,
ávida de mi, sin dientes.
Desaparecen mis manos,
la luz se apaga, me deshago.
Sé que no puedes, no vienes,
no llegas, yo lo hago.
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Los sitios más hermosos del mundo están en el cuerpo de mi mujer

En tu portal,
tus brazos se abren a un pasadizo secreto
que me lleva al dormitorio de la magia,

donde tu piel es mi libro favorito,
y en ella leo mi pasado, mi presente y mi futuro,
sobre todo mi futuro. Me habla de mis hijos,
y yo comprendo, emocionado,
igual que un dios sabe
que las oraciones de los niños
son las que tienen más fuerza.

Tu piel me dice, por ejemplo,

que tus piernas infinitas me convertirán,
al caminar juntos, en el río que cambió su rumbo,
pero cuyo destino siempre fue ir hacia adelante;

que al besar despacio tus pies
encontraré, entre risas,
el todo que no se avergüenza de parecer nada,
que en el perfume de tu vientre
descubriré la luna que ilumina, más que a sí misma,
la rosa latente de tu sexo;

que tus pequeños y dulces pechos
son las ventanas encendidas
que yo contemplaré feliz cada noche,
como el hombre que llega del trabajo y del frío
y ya no envidia las vidas ajenas,
y sube a su hogar.

Porque tu cuerpo es
el punto en el que coinciden
la única salida del laberinto y el sitio
donde se ama; lo terrenal y lo increíble.
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Tigres bajo las sábanas

Quizás tus pechos ansían manos de águila…
saben que hay tigres que acechan bajo las sábanas,
cuando tu dulce tristeza quiere ser abarcada
y tu mar embiste con furia.

JuanCa
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Catástrofe

Cerramos la puerta
y empañamos los vidrios,
como si mañana sonará la séptima trompeta
y el cielo se fuera a desgajar

Yo
era un solo nervio

el rictus en la faz
Nosotros
los pronombres entrelazados
de Octavio Paz
envueltos entre paréntesis de cortinas
para no mirar atrás

Cuando salimos,
el asteroide
había caído
El diluvio
ya había esterilizado la maldad
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Llamas en la boca...

Tus manos, garfios que se enredan en las olas de mi pelo.
Mi boca, silencio armado a las juntas de tu carne.
Delirio.
Destilo con mi saliva rocíos de gozo que tu boca susurra,
y medro con mi aliento estigmas blancos.
Pájaros errantes de llama viva
.
©ɱağ
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Filosofía...

Siénteme como esa tentación ante la que te diluyes,
ante la que tus manos son gaviotas arrancándote las hieles.
Abre el diván de mi pecho,
y descubre la piel tallada bajo las yemas de tus dedos.

Esculpe el arco de mis piernas,
flechas impregnadas de veneno,
antes de que te atrapen como lianas salvajes
y lancen a un abismo en el que gimas y grites.
Préndeme en el quicio de la espalda
y dibújame alas ciegas que vuelen
delirantes
al susurro ronco de tu voz.

Hazme Filosofía en tu Pensamiento
y emerger en este sigiloso anhelo de pertenecerNos.

©ɱağ
14
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Que no duerma ni una estrella

La oscuridad se acerca al parnaso poniendo sus zarpas de tiniebla sobre las letras, prendas de ropa interior desvaída que forman vereda en anodinos versos, en prosas vacuas. Haces frío, aunque trates de engañarme señalando embestidas y revueltas ardorosas que no veo, poniendo ante mis ojos unos cuerpos que no llegan a tocarme.

¿Cómo quieres que te escuche? De copos de nieve se cubren mis flores. Traes invierno y desamparo a mis oídos cuando trato de entonar eso que llamas pasión y que a mí se me atraganta como un caramelo agarrado al paladar. Haces frío.

No sé, llámame loca. O, mejor, no me llames. No me enseñes. No te muestres. No me digas que imagine con ventisca una hoguera, que ese amasijo de escenas viscosas deberían enseñarme la cima de algo. Podrías... qué sé yo... podrías empezar abandonando ese lenguaje almibarado que llena mi pelo de grumos pringosos y centrarte en mis lunares. Cuéntalos, uno a uno, usando la lengua, dejando un reguero de lava. Por ejemplo. O dale trabajo a las yemas de tus dedos, que explorando mis guaridas se desgasten.

¡Qué me cuentas de gemidos a través de invasiones maceradas! No me canso de decirlo: haces frío. Haz que tiemble. Deja en mi pecho tambores de guerra, desciende por mi ombligo sin prisa, como quien anhela encontrarse de una vez por todas. Despiértame. Que no duerma ni una estrella.
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Así está bien (Serie erótica)

Tenía las caderas más perfectas y las manos más suaves que jamás había sentido mi miembro. Su sexo era siempre mi refugio, pues no existía lugar más hermoso ni placentero. Sus pechos, firmes y excitantes eran la salvación a mis pecados. Siempre que coincidíamos acabábamos haciendo el amor, pero nunca nos dijimos nada.
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sin comentarios 98 lecturas relato karma: 66
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