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Venezuela (Jotabé)

Una manzana roja de la sangre y putrefacción
paso de fruto Maduro a ser fruto de corrupción.

Pintó de hambruna y de muerte a la aurora del tricolor
convirtiendo el amor más fuerte en un llanto de dolor
por ver marchar a su suerte con maletas de valor,
los recuerdos de una cena familiar... ya sinsabor.

Con un nudo en la garganta se marchan, aunque les duela
cargando las esperanzas arrastradas por su suela.

Pero... llegara ese día que se entone tu canción
con el tono de alegría que anunciará tu esplendor
reencontrando a las familias en su amada Venezuela.
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In Memoriam

Ha pasado tanto tiempo,
tantas noches, tantos días.
Junto a la melancolía
conversamos otra vez.

Quiero hablarte sobre el clima
sobre el paso de los años,
como desde tu partida
nada ha sido lo que fue.

Los recuerdos en el viento
con fragancia de tristeza
se convierten en quimeras
de otro frío atardecer.

Caen lágrimas de la lluvia
donde hay dos niños jugando
el que quise ser de antaño
y el que nunca más seré.

Remolino de recuerdos,
sentimientos de impotencia,
de pensarte de momentos
sin poder volverte a ver.

Y esta atmósfera tan densa
cargada de mil preguntas
donde espero mil respuestas,
esas que nunca tendré.

Los consejos que me diste
y también los que faltaron
recordar intento en vano
se fundieron en ayer.

Extrañando tu ocurrencia,
los días de pesca robados,
todo el tiempo que pasamos
y aquel que no pudo ser.

La neblina del pasado
va borrando tu silueta
y solo tu eco resuena
cuando pierdo lucidez.

En medio de la amargura
maldiciones mil pululan
en mi mente, y se derrumba,
no acepta esta realidad.

Pero...

En mis noches mas oscuras
aun tiene brillo la luna
que al oído me susurra
que en mi mente vivo estás.
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10comentarios 68 lecturas versoclasico karma: 128

Dicen que viene en silencio

Dicen que viene en silencio,
entre sombras de caminos
que llevan ceniza y hiel.
Yo sé que vino despacio,
agarrándose a mis dientes,
incrustándose en mi piel.

Tres suspiros silentes llenaron la habitación...
Y te fuiste...
Te fuiste andando con ella,
dejando mi alma exhausta,
perdida en la sexta planta.

Un señor de bata blanca,
algo así como un fantasma,
me dijo lo que era tu cuerpo:
un gran pedazo de carne
que se quedó sin aliento

¿Y yo?
Yo ya no te lloraba,
ni te besaba la frente,
no era más que una mirada
que se perdió entre la gente.

Y mientras los mercaderes llegaban
con los servicios pactados,
una urna en tus cenizas
y una rosa en tu epitafio,
yo con las manos sangrando
fui recogiendo, entre tanto,
todos los tristes pedazos
de un corazón desarmado.

Y así,
con los trozos aún calientes en las manos,
partí como tú en silencio,
a empezar un lento baile
de nostalgias y recuerdos.
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Mariposas negras

Siete mariposas negras anidaron en tu mente,
entristecieron tu corazón y marchitaron tu frente.

Nos mirabas y sabías que éramos parte de tu vida,
pero dichosas mariposas negras que no te dejan distinguir,
entre tus hijos y tus nietos, entre tus parientes y amigos.

Aún te vemos sentada en tu sillón,
con el cabello blanco y plata como la luna bella,
y en esos ojos de perdida mirada buscamos respuestas,
te buscamos a ti.

Nos miras fijamente, incorporas tu espalda,
y en un último esfuerzo se entreabren tus labios,
pero un balbuceo extraño enmaraña las palabras
y caes rendida de nuevo más entristecida y hundida.

Tu cabeza se ladea y ya por tu mejilla,
se abre paso una lágrima
que te aprieta la garganta con rabia y con dolor.
Malditas mariposas negras que oscurecen el Alma.

Y se duele el corazón, ¡cómo se duele!
Que no pudiendo expresar su dolor por dentro se muere.

Con el tiempo, fiel enemigo,
la oscuridad se hizo más grande.
Sólo al final del camino, quizás en tu último aliento
te sabemos ya libre.
Porque a tus pies les nacieron alas,
y tan alto has volado que tus negras compañeras
ya no te alcanzan.

Y aquí quedamos tristes,
sí, y también felices por saberte en paz.

Pero aún podemos verlas,
y si levantamos nuestros ojos
ahí están sobre nuestras cabezas,
revoloteando incansables y negras.

Malditas mariposas de fuego que nos negaron tu Alma.
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¿Quién eres?

¿QUIÉN ERES?

¿Quién eres?
eres la persona más importante de mi vida
la única e irrepetible
la mujer más importante de mi ser
la que me dio la vida
la que me ha visto crecer
que ha estado allí en las buenas y en las malas
en la salud y en la enfermedad
compañera de aventuras
amiga y más
la más bella
mi musa inspiradora
mi todo
--Mamá---

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Enero 2018
(Poema que forma parte de la Antología: Positivo todos los caminos abiertos para los Poetas, Editor Alfred Asís, Chile 2018).
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La Nevera

La Nevera.

El Banco de España
aconseja bajar el sueldo base
para ser más pobres que el hambre.
Un silencio que truena
en este Otoño cruel del paro.
De familias sin trabajo
sin dinero como comer
a diario.
Recursos sin tener
nada en una nevera
de tecnología punta.
De oro y plata.
Vacía.
Llena de
aire.
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Apaga la Luz del Mundo

Apaga la luz del mundo (papá)
que voy a dormir solita
pues soy una niña valiente
que luz ya no necesita.

Un cuento, mimos y un beso
es todo lo que necesito
para quedarme dormida
abrazadita a mi osito.

Te puedes marchar tranquilo
yo sé que estas a mi lado
y no tardarás en venir
si el miedo me ha despertado.

Apaga la luz del mundo (papá)
que no luzca ya luminosa
mas caigo en sueño profundo
al alba despierto orgullosa.
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Quinta luna

Siempre sentí que la soledad seria la única que me acompañaría a lo largo de mi vida. Y que mi existencia, no era mas que una gota de lluvia que tarde o temprano rato romperá en los brazos del duro suelo

Sin embargo, con el paso de los años , hay algo que me ha quedado muy claro. Quiza es porque estoy acostumbrada a ponerle la otra mejilla a la vida, quizá porque siempre haya tenido a alguien detrás , que sin yo darme cuenta me susurraba dulcemente que valia para algo más que para quedarme en casa escondida y llorando porque la vida es dura

El silencio, siempre había sido mi mejor refugio, hasta que entendí que no debo callarme una sola palabra ni esconder una sola lagrima. Que soy humana, que siento, y que mi corazón de vez en cuando se vuelve cenizas de vez en cuando. Que no soy una persona a la que puedas golpear porque sabes que no me voy a devolver. No, todo eso se acabo

Yo nunca devolveré el dolor que me han causado, porque valgo demasiado como para ponerme de rodillas ante la ira y el odio. Pero ten por seguro, que no me dejare pisar ni una sola vez


Que sere pequeña , y probablemente aparento ser una niña indefensa que nunca ha tenido que enfrentarse al dolor. Pero, como siempre me dices que las apariencias engañan . Y detrás de un pelo desordenado y un rostro pálido se esconde un alma que a pesar del rechazo nunca se ha postrado ante las fuerzas malignas

Me has visto llorar a escondidas, y has sido mi fiel consejero en esos momentos en los que me ahogaba con unas palabras que nunca habría pensado que pudieran llegar a ser mías . Tu que me has enseñado una lección e vida

Que la guerra no se gana con una sola hazaña , y que las grandes victorias son fruto de pequeñas revoluciones que la luna, acompañada por el gran firmamento donde solo quedan aquellos que hicieron de su vida un recuerdo legendario, observa como si fuera la diosa de la elegancia

La verdadera esencia de la valentía no reside en hombres musculados, ni en armas manchadas de sangre. La verdadera valentía esta en reconocer que no eres inmune al mundo, pero pese a ello, y pese a que tu corazón pueda ser cenizas, siempre resurge con un destello de luz como si se tratara del ave fénix

Y a resurgir, me enseñaste tu . A llevar la cabeza bien alta aunque lleve la cara empapada de lagrimas, y a demostrarle al mundo que no me voy a poner a la altura de los que dañan porque yo, soy más que todo eso, y jamas conseguían convertirme en un monstruo. Gracias, de veras, por salvar mi alma humana cuando mi peor crisis me arrastraba a la oscuridad, sin que yo apenas pudiera vivir sin luz.

DEDICADO A MI TIO QUE ME ENSEÑO QUE UNA FLOR DE PRIMAVERA PUEDE RESISTIR HASTA EL MAS FRIO DE LOS INVIERNOS
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El segundero del reloj

A veces pienso en la crueldad del tiempo, el segundero gira y gira sin parar, pienso en la injusticia de las horas, que a veces juega en contra y en otras ocasiones a nuestro favor, pienso en lo efímero que resulta un minuto y la sutileza con que se escapa un segundo.

Pienso en qué será de nosotros, dónde nos llevará la vida. El segundero sigue girando, mientras yo, me aferro a los recuerdos. Ojalá y el tiempo no juegue conmigo, queriendo intentar borrar mi memoria.

La vida transcurre, y sigo aquí pensando en el tiempo, es algo intangible, es tan sublime, que me gustaría tener más instantes, más horas de vida para disfrutar, pero es imposible almacenarlo. Otra vez pienso, en lo fácil que resultaría si todo fuese un sueño.

La agujas del reloj siguen su curso a ritmo lento. La Luna está en su lugar de siempre, y yo mirando al cielo, pensando en lo efímero que es el tiempo.

Si pudiese retroceder a esos años, juro que volvería a buscarte, para juntar nuestras miradas, así no volvería a sentir que te extraño y dejaría de pensar en que ya es imposible abrazarte.
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"5"

Tenías el cuerpo lleno de aguijones.
Los ojos, la boca, las yemas de los dedos,
el miocardio.
Tu cola de escorpión trató de robarte el pulso cuando estabas en el vientre.
Mamá atajó tu veneno, te salvó.
Yo tenía apenas cinco soles y la avaricia de la hija única.
Mi silencio y tu mirada rasgada se entendieron pronto.

Aprendí a curarte los golpes con sal y mantequilla,
te escudé de los gritos de papá,
asumí tu risa con la precisión del toque del angelus.
Te odié
con amor de hermanos.

*

Naciste un 5 de noviembre, caracazo de mi existencia.
La numerología advirtió: impaciente, inquieto, impulsivo, insatisfecho.
—Pónganle un nombre que le amanse el carácter, aconsejó la madrina.
(El padre hizo oídos sordos).
Alejandro.
Tu huella de Atila no deja tregua en esta viña del Señor.

*
Somos Caín sin Abel.
Los hermanos que se drenarían las venas solo para quebrar el vínculo sanguíneo.
(Madre llora en un rincón: "¿En qué fallé, en qué fallé?")

Nunca tendremos la postal de familia feliz.
No serás el tío favorito en las charlas de sobremesa.
En cambio,
te volverás la cicatriz bajo mi costado izquierdo,
la herida de una guerra que aposté por ganar
y perdí apropósito.
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Tabú

Abuela, te hicieron tabú.
Tu nombre no repica entre los muros de la casa.
Este fue el trato que hicieron tus hijos para salvarte:
olvidaron el cianuro,
desordenaron la ropa recién doblada y planchada,
devolvieron el almuerzo,
condimentado con tu ira.
Quebraron tu retrato.
Silenciaron tus nanas.
Abrazaron la orfandad
de tu vientre extinto.

Jamás te lloraron.
*
Todo, abuela, para no imaginarte árbol,
estático
sin gloria
atrapada por siempre en el bosque terrible que pintara Dante.
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3comentarios 161 lecturas prosapoetica karma: 77

Canto del hogar

Dos gatas hay en mi cama.
La una mi mano busca,
la otra mi brazo agarra,
las dos caricias demandan.
Y yo componiendo el verso
no puedo afilar guadaña,
pues estas dos zahoríes
de risas cubren mi almohada.
En el pecho una esfinge
y a mi lado una corona.
Reina de Egipto la una,
reina de Java la otra.
Y allá en la lejanía
de la entrada al hogar
se oye el bramido fiero
de otra reina al dormitar.
¡Que tres ángeles me guardan!
¡Que tres amores me dan!
¡Ay virgencita del Pino,
líbralas de todo mal!
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Crecerás y volarás

Crecerás y te llevarás contigo
toda mi inocencia, a la niña que fui.
Dejarás de querer compartirlo todo.

Toda esa luz, todos los colores.
Toda esa luz dejará de ser por mí. Para mí.

Cumplirás años. Volarás.
Tropezarás con tus dudas, tus miedos.
Me apartarás. Pero no lo hagas. Nunca.

Buscarás, saldrás a entender el mundo.
Querrás probar a qué saben los besos.
A qué sabe lo prohibido.
Vivirás y cumplirás sueños.

Dudarás de todo.
Dudarás de mí. Y de ti.
Te enfadarás.

Entenderás que la derrota puede ser un aliado.
Llorarás sin que yo pueda abrazarte.
Reirás. Amarás. Volarás.

Tendrás el mundo a tus pies.
Y serás lo que tú quieras ser. Y volarás.

Te llevarás contigo todos los abrazos.
Dejarás de dibujar y bailar conmigo.
No seré yo quien esté a tu lado a cada minuto.
Los cuentos, ahora, los leerás tú.

Me echarás de menos.
Pero saldrás a buscarte.
Me llamarás, puede,
alguna vez, pero ya serás otro.

Serás quien tienes que ser.
Abrazarás recordándome.
Conmigo siempre, pero sin mí.
Con otros. Con los tuyos.

Tendrás la felicidad que mereces.
Y te acordarás de mí cuando leas cuentos.
Me abrazarás
por mi septuagésimo cumpleaños.
Ya echo de menos leerte cuentos.

Sonreiré porque la vida te cuida.
Les contaré a tus hijos
los cuentos que te debo.
Y buscaré en tus ojos
lo que hace que todo tenga sentido.

Te cuidaré, incluso aunque no me dejes.
Incluso cuando ya no pueda. Siempre te cuidaré.
Porque esta casa tiene el color de tus dibujos.

Hay un columpio en el jardín que lleva tu altura.
Y tu nombre, tus raíces, tus recuerdos.
Nuestro nombre volará. Tu luz lo inundará todo.

Y tu risa lloverá
en cada amanecer, en cada beso.
Y en estas ramas viejas
siempre encontrarás cobijo.

Un camino. Siempre.
Para encontrarte cuando te pierdas.
Para encontrarme cuando me pierda.
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Traerán sus mejores galas

No he de mirar al viento
desde mi vieja atalaya
para saber que vendrán todos
en un silencio artificial
de paraguas negros.
Vendrán solemnes algunos
y algo dormidos los otros.
Escucharán vacías palabras
de un sacerdote vacío
desgajado ya hace tiempo
del camino de la vocación.
Habrá lágrimas queridas
y otras, tal vez, no tanto.
Habrá sollozos y abrazos
y suspiros perdidos en el cielo.
Unos serán de pena
y otros serán de alivio.
Vendrán mis hijos con su madre,
mis nietas con sus padres,
mis nueras con mis yernos.
Vendrán ciertos amigos vivos a despedirme
y otros amigos muertos a recibirme.

Y mi padre.
Y mi madre.

Y el hermano que me sobrevivirá
llorará en una esquina solo,
bajo la lluvia,
con calor en las mejillas
y sin frío en las entrañas.
Y yo estaré en todos ellos,
entre los vivos y los muertos,
entre la tierra y el frondoso árbol
que presidirá mi entierro.
Y habrá algunos, sólo algunos,
que notarán mi aliento en su cuello,
y un cuatrillón de partículas
saltarán en su interior
proponiendo mil futuros.
Y yo estaré en todos ellos,
como brizna, como insecto,
como halo en su cabeza
o como humo de incienso.

Allí estaré, lo juro...

Traerán sus mejores galas
y algún elegante discurso
(con lo bonita que es la lluvia
cuando suena sola).
Dentro del negro vestido
mi mujer traerá el alma rota.
El ataúd será de un marrón claro
o de un caoba lustroso.

Traerán sus mejores galas
y con ellas se irán yendo,
como los días postreros
a mi muerte fueron viniendo.
Y todos quedaremos en suspensión,
como cúmulos de estrellas globulares
perdidas en el cosmos.

Traerán sus mejores galas
y mi poema en sus manos.
Y todo acabará en este preciso instante,
con el sonido de la última letra en el aire.
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Nací de una sonrisa

Nací de una sonrisa
En el hogar de un caracol
En construcción.

Pedro y dolores
Dolores y pedro

Obreros singulares
Humildes de profesión
En el reverso de la canción
Fueron creando su pasión
Un ratito de lluvia y otro de sol
Y un jardín para los dos.

Pedro y dolores
Dolores y pedro

La simiente ya dará
La conjunción verbal
De nuestras miradas
Y la luna admirada
De las estrofas de nuestros cuerpos
En pareado gramatical
Silabico y musical
Que resuena en nuestros labios
Cuando fundimos los abecedarios
La palabra amor y sentimiento
Creando del universo
La tierra, el agua, la vida
Porque no hay más creación
Que dos personas que se amén.

Pedro y dolores
Dolores y pedro

Latidos que siembra la tierra
Y que la vida lleva cosecha.
¡¡Coje mi mano compañera!!
Que el camino nos acaricie
En las estaciones del tiempo
Cual amante arderemos
Cobijando en nuestras entrañas
Tres nuevos universos.

Nací de una sonrisa
En el sureste de una caricia
Que con la brisa de levante
Me dio la vida mi madre.

Gabriel Hernández Sánchez
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Desde el cielo me confías

Mirando al cielo,
supe responder las sonrisas
que desde ahí arriba,
tú me dedicabas.

Mirando al cielo,
entendí que la vida son dos días
y que realmente no importa el número,
sino la compañía.

Mirando al cielo,
comprendí que echar de menos
era tener miedo a vivir la vida sin ti,
sin mi batería externa de confianza.

Mirando al cielo,
te dije te quiero.
Porque no importa la distancia o el lugar
sino los sentimientos creados por recuerdos.
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Y Júpiter me dijo que a veces la belleza duele

Bajo sonido de grillos
caen mis lágrimas camufladas
en la oscuridad de la noche.

A mi lado, mi abuela.
En silencio absoluto
corrompido por suspiros puntuales.

Marcho esta madrugada
y sobre la antigua terraza
escucho a la brisa marear árboles
y empujar la vieja cortina de madera
brindándole voz a esta casa.

Mi abuela, con a penas 5 años,
corre y rie por el patio.
Puedo escuchar sus sueños,
sus ojos alegres y su pelo castaño.

"Quiero ser mamá".
le susurra al viento,
y mi piel se eriza.

Huelo la cena de aquella noche,
la calidez de su familia,
el amor a esta casa.

Mi mirada se planta en el suelo,
dónde imagino todas las caídas
que han soportado sus rodillas.
Inclino mi cabeza, y la observo.
Que guapa está esta noche.

Mira esa estrella,
esa que desde pequeña me decía
que era Júpiter
y que en aquella casa brillaba más
que en ningún otro lugar del mundo.

Me seco las lágrimas
y comprendo lo suertuda que soy
al tener todo lo que tengo.
Una ola de afecto me golpea
haciendo más profundo mi llanto ahogado.

Ella sonríe, como siempre.
está orgullosa de todo lo que ha conseguido
de tenerme aquí, a su familia.
Después de haber perdido
aquella que conocía.

La observo, intentando entender
todo el dolor que debe acumular
un cuerpo tan débil.
Pero al mirarme, me sorprende.

La esperanza de sus ojos ilumina todo el pueblo
y no deja de aumentar.

Y de pronto,
solo veo a una niña pequeña, risueña.

Ella salta de la emoción cuando nieva
y contagia la alegría en navidad,
ella se ilusiona al hablar de amor,
y llora sin cesar si la historia acaba mal.

Ella hace rabiar a mi abuelo
y se ríe y huye corriendo al conseguirlo.
Ella quiere estar contigo
y que sepas cuanto te quiere
y cuanto te echará de menos.

Ella ahora suspira en la terraza
en la que un día voló con pájaros
y bailó libre.

Y me dice:
"Una madre siempre es una madre"
Me mira con ojos llorosos
y una sonrisa de compasión.

Mi abuela, esa niña sonriente,
entra en casa.
Pero yo me quedo un rato más.

Miro al cielo sabiendo
que esta noche será la que recuerde
cuando la extrañe,
cuando ya no pueda tenerla,
ni hablarle, ni alcanzarla.

Recordaré ese momento,
esta noche,
ese pensamiento,
y este poema.
Y me sentiré orgullosa.

Miro fijamente a Júpiter,
que esta noche brilla especialmente
por el eclipse lunar,
o porque acaba de hablar con mi abuela.

Rompo en llanto
y enmarco ese momento,
ese olor,
esa belleza que me estruja
y me hace llorar,
y sé que será, para siempre,
uno de los momentos más bellos
que he podido vivir nunca.
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Te matas y me estas matando

Cuando estas allá recuerdas mi nombre?
Escuchas mis gritos?
Tus ojos me miran como si fuese un desconocido;
tu respiración se hace lenta y yo me ahogo contigo.
Cuando estas allá sabes que te cuido?
Me quedo cerca por si necesitas auxilio,
Pongo mi oido sobre tu pecho para escuchar tu corazón y para calmar el mío.
Cuando estas allá recuerdas que me haces daño?
Por que sonríes sin sentido?
Deja de manotearme que no soy un extraño!
Por que mueves así la manos?
No te voy a hacer daño, te estoy cuidando!
Volviste a hacerlo! Hasta cuando?
Te matas y me estas matando.
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Mi Abuela Querida

MI ABUELA QUERIDA

Dedicado a Cecilia R. Gallardo de Valderrama "TITA"
1926-1999.

En aquella oscura cripta
están la cenizas
de una mujer que amé con el alma
y con todo mi corazón.

Ella fue mi segunda madre
mi abuela querida
la que una vez hace tantos años
de mi lado partió.

En algún lugar del infinito
en un lugar mágico y maravilloso
dentro de este universo
estará observándome
y velando mi camino
por los senderos de la vida.

¿Y si existe el cielo?
eso a lo que le llaman Paraíso
desde aquel mítico lugar
estará cuidandome
sin duda alguna
como lo que es y siempre ha sido
mi ángel de la guarda.

A ti abuela de mi alma
escribo estos versos
con tinta sangre de mi corazón
que brotan de lo más profundo de este nieto que te quiere
que algún día junto a ti estará.

No hace falta que sea el día de los muertos
el día de los difuntos
para recordar las vivencias que junto a ti pasé
siempre estas aquí conmigo
en mi mente, alma y corazón.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
Noviembre 2017
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Depresión

Los relojes se detuvieron
cuándo te vieron sonreír,
los malos astros se lamentaron
porque hoy han de morir

El obscuro de la noche
por fin se desvaneció
ese día qué le venciste
a la gran genocida
llamada depresión.

Amigos, familias y pastillas
lucharon por ti,
aunque sus espadas
no matarían a esa quimera inmortal,
por lo que sólo la podrán debilitar,
para que tú,
con un golpe de gracia,
la puedas encerrar,
y así,
volver a ser feliz
y no tener miedo
a volver a tropezar.

-Mateo Pelassa
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