Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 619, tiempo total: 0.008 segundos rss2

Noche mustia y solitaria

Cuando la blanca luna más calienta,
por mi morada vaga siempre un hombre
vestido con mi traje y con mi nombre.
Se dirige al balcón, donde se sienta
a la espera de un tren de doce pisos,
y contempla el silencio que lo envuelve
en la extraña estación resbaladiza.
Se fuma la ciudad, triste y ceniza,
y nunca coge el tren que nunca vuelve.
12
4comentarios 81 lecturas versoclasico karma: 95

Arco iris

Atraganta mi boca palabra acusadora,
por el gesto, su gusto, un color que no debía,
mi lengua viperina se atreve, ¡que atrevida!
Y mancha el imponente silencio, delicioso,
con opinión erudita, ¡que opinión! ¿la mía?
La mía, contagiada quizá por la de tantos,
me recuerdo sí, a necios borregos aburridos,
puesto que ha decidido en la rama ser las flores,
y no el fruto alargado, que debía, ¿debía?
Le asigné por un canon, por costumbre,
el azul y no el rosa, ¿rosa dije?
Si ni rosa ni azul es su camino,
irradia blanca estela su sonrisa,
¡y me atrevo a manchar el arcoíris!
Como aquél que está libre de pecado,
seguro – tan idiota – en su arrogancia,
que arrojando la piedra, la primera,
cree que Dios le aplaude en su galaxia.
Más bien, que si la voz suya se oyera,
gritaría a la Tierra estremecida:
'Mirad el infierno, se ha atiborrado,
de almas sabias y soberbias, derruidas'

© EPadrón
leer más   
2
sin comentarios 11 lecturas versolibre karma: 33

Soledad

Te disfruto y te abrazo,
Compañera de andanzas
Sabedora de alegrías y sinsabores,
Perfecta y sabia ,
Exacta y acertada.
Tú, que no juzgas
Que no etiquetas
Que no defraudas.
Una vez conocida
Jamás olvidada.
Soledad,amiga mía,
Nunca te vayas.
leer más   
3
1comentarios 2 lecturas versolibre karma: 39

Soneto a Ángela

Felina es la mujer en toda esencia,
elegantes caminares su delicia,
sutil y sigilosa su pericia,
arisca y delicada su paciencia.

Hermosa y discutible su inocencia,
tiende su fragilidad a ser ficticia,
con bufidos responde a la caricia,
con maullidos atiende a la carencia.

Es la reina de toda la sabana,
las más astuta siempre cuando hay caza,
de toda su manada es la guardiana.

Feroz, cualquier depredador rechaza,
lisonjera cuando le da la gana,
el cielo si al regazo ella se abraza.
11
sin comentarios 30 lecturas versoclasico karma: 78

A los de mi cuerda

Sin entender de náutica un pimiento,
sin haber escalado en la vida,
sin tocar ningún instrumento,
puedo asegurar
–y no miento-
que entiendo más de cuerdas
que de cuerdos.
19
4comentarios 75 lecturas versolibre karma: 125

Mi azotea

Sentada ando en lozas rojizas,
A mi vista veo toda una pista
de cielo, de naturaleza, de vida.

Sobre mi posas, negra,
viendo en ti el pasar de los años.
Disfrutando de tu mera sonrisa.

Disfrutando de tu mirada con la mía,
de escuchar a los pájaros cantar,
de como el viento roza mis mejillas.

De las nubes gozo
cuando el sol las llenas de colores,
mientras tú, pidiendome caricias
sentada en lozas rojizas.
leer más   
4
2comentarios 8 lecturas versolibre karma: 47

Tierra de pinares

A esta tierra que regreso,
cercenada de progreso,
vuelvo corto de equipaje,
mi ropaje es el coraje.
Siempre parece que enferma,
por barbechos, porque es yerma,
por esos campos de eriales,
de tomillo y matorrales.
De la gente seria y seca,
de frunce de ceño y mueca,
de pueblos en el olvido,
vacíos y envejecidos.
La tierra se torna de ocre
cuando ya termina el viaje,
tierra de pardos colores,
tierra de áureos trigales.
Arde la piel con el hielo,
la escarcha se graba a fuego,
y entre caminos rurales
se queman los rastrojales.
Sufre el pueblo las traiciones
de soberanos y nobles,
de los señores feudales
y de tantos cardenales.
Eresma, Voltoya, Moros,
apenas agua de lloros,
traen tus pobres caudales,
como estampas otoñales.
Al pastor y su rebaño,
sobre eternos calvijares,
le vigilan los milanos,
huraños y desafiantes.
Y te retratan sin flores
y privada de colores,
y están teñidos de sangre
tus campos y pastizales.
Los prados con amapolas,
de volubles zarzamoras
las cunetas y canales,
por guerras de carcamales.
Y al lado de las riberas,
entre valles y laderas,
lo bosques parecen mares
de pinos y de encinares.
Disfruto tus tradiciones,
tus danzas y tus cantares,
las costumbres y el folclore,
de tus fiestas patronales.
El Abrego se derrama
entre el cardo y la retama,
esparce los abrojales
y mece los enebrales.
Viento que trae fragancia,
a resinas o a lavanda,
a incienso en los funerales,
a muerte en los secarrales.
Pero siempre que te miro,
con el sol en lo más álgido,
tus paisajes son radiantes
con ese aire crepitante.
En las entrañas te llevo,
a tu casta y tu linaje,
los ásperos corazones
de la gente de mi sangre.
Porque no olvido tu escuela,
las niñas con la rayuela,
y a esos amigos leales,
amigos desde chavales.
Porque adoro los calores,
los fríos y los olores,
los perfumes de tus aires,
y el ocaso de tus tardes.
Y por eso siempre vuelvo,
gallardo, gentil, esbelto,
un nómada y trashumante,
como vuelve el emigrante.
Como Machado regreso,
regreso a mis soledades...
La piel y el terreno seco,
a esta tierra… de pinares.
4
1comentarios 33 lecturas versoclasico karma: 58

Los refugiables

Hay niños con ojos de escarpelo
-como de acero azulado-
y hay hombres con manos de escofina
-como de lija azabache-
que escarpan
       sueños
           en el horizonte
-sin saber que solo son
           comida para peces-.


concursorefugio
21
9comentarios 87 lecturas versolibre karma: 124

Vacunadlos contra la depresión

Padres del mundo,
  sabed
que el alma también se acatarra
con un virus feroz,
que cuando no mata
  desgarra.

Padres del mundo,
  intuid
que hay también inviernos helados
en los cuarenta grados de agosto.
Y hay vientos huracanados
que congelan los corazones
que juegan
  desabrigados.

Padres del mundo,
  entended
que no hay jeringuilla ninguna,
ni jarabe, ni pastilla,
ni espray,
donde condensar la vacuna
que les dé la inmunidad
para su primeriza
  luna.

Padres del mundo,
  encontrad
bufandas para la autoestima;
tejed a mano jerséis
que mantengan su calma caliente;
y nunca jamás les dejéis
exponerse en soledad
al frío más punzante
  e hiriente.

Padres del mundo,
  velad
y al ver las primeras fiebres
tiene que verlo el galeno.
Y, por lo demás, ya sabéis:
caldo de gallina y amor,
mantas con gran comprensión,
paños impregnados de ayuda
y mimos para
  el corazón.

Padres del mundo,
  cumplid
con vuestro oficio
  más sacro.
17
7comentarios 93 lecturas versolibre karma: 125

Amiga Luna, te cuento un secreto

La luna, ese manto blanco
que cubre el cielo de estrellas
y luego sonríe
con una creciente boca abierta.
Me gusta olerte,
oler el perfume de tus uñas
cuando te rascas las esencias
y disfrutas de nuestra felicidad
con el aroma de la vida,
la Vida Eterna.
Besar tus bostezos,
abrazar tus ronquidos,
saborear tus legañas,
son detalles que no dejo a la ligera
porque son míos,
son nuestros tesoros
como yo te santifico a ti
preñándote en un trono para tus pies,
y un palacio para tu melena mañanera,
esa que suavemente acaricias
cuando nos transformamos en engreídos románticos,
esa que con mi furioso amor, siempre despeinas.
Mi romanticismo,
cuando te mantienes petrificada
como si fueras Medusa, quieta,
lo moldeas con sonrisas furtivas
hasta convertirlo en lujuria perfecta,
te me haces de rogar,
y luego yo peco de sicalípticos poemas.
Amor que tanto no sé amarte,
me encantaría rugirlo ante tu presencia,
que la Tierra nos envidie
cuando lo chille como el primer colono que gritó:
“¡Dios bendiga América!”.
Mis poemas, hundidos en tus cuar-tetas,
no podrán procurar historias
con sus bocas nutridas de ti
ilusionados como Romeo y Julieta,
embellecidos al igual que las esculturas de los Antiguos,
esas de Grecia,
o también tan entregados como Cervantes a su Quijote,
una obra maestra,
o el hombre a la mujer,
Adán y Eva.
A veces la elegancia no es siempre quedar bien,
sino soltar toda la despensa,
sin arcanos, tapujos, rodeos
ni tampoco frases hechas,
y así se conquista más
aunque no se crea,
sutil y deseoso,
delicado y apasionado,
todo en un equilibrio,
en ese que tanto me enseñas.
Así es la vida:
yo soy tu arma,
y tú, mi mejor defensa.
Con esto te digo
que eres pura envidia,
envidia de todas esas
que hierven de pasión descontrolada
al escribir todo esto, atrevido,
que tú y solo tú, eres mi dueña.
Contengo tu mirada,
veo en ella mi orgullo,
lo poco que tengo de poeta,
de humilde soberbio
y de impaciente amado que siempre te desespera.
Pero he ahí el verdadero amor,
el de almas gemelas,
que mientras mi nariz huela a tu imperio,
mi lengua conserve tu sabor
y mis ojos, tus ojos,
yo habré alcanzado lo que siente Dios
cuando sé que me amas día a día,
con todas las letras.
Así que, amiga luna,
me guardas este secreto,
desea a mi amada felices fiestas
y, aunque estés a vista desnuda de todos,
quiero que mi todo, se lo des, por favor, a ella.

© 2017 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
12
4comentarios 71 lecturas versolibre karma: 95

Noche en las montañas

Era una noche sosegada en las montañas:
el pastor dormitaba en el porche,
las ovejas reposaban en la hierba.

Pero el perro, el custodio infatigable,
aunque tumbado a los pies de su amo,
permanecía con la vista sobre el rebaño.

A medianoche una sombra traviesa
se coló en los ojos del guardián,
tomó la forma de una oveja
y escenificó una huida.

El perro dio un salto y corrió
tras el burlón espejismo.
Ladró al resto para que lo siguieran,
pero sólo un corderito se despertó y lo siguió.

Ambos recorrieron el monte durante toda la noche,
enmantados por la compasión de la Luna
y las fluctuantes risas de las estrellas.

A la mañana siguiente el perro regresó.
Sin embargo, el cordero jamás lo hizo.
leer más   
5
1comentarios 12 lecturas versolibre karma: 57

Esencia oscura

Cuando la oscuridad salió a la luz,
un árbol de Navidad dejó de brillar,
miles de lágrimas dejó caer,
una familia reunida,
los murmullos cogían fuerza,
la esperanza parecía fluir
al igual que la asimilación de
que cualquier cosa podía pasar,
miles de noticias llegaban,
personas sin aliento de un lado a otro.

La vida estaba cambiando,
estaba cambiando la manera de pensar,
la manera de asimilar las cosas,
ya nada era igual.
Ya no había sonrisas verdaderas
ni lágrimas de felicidad,
tan solo una máscara para que el héroe no se ausentara,
tan inocente flor llena de oscuridad,
sus inmensas ganas de que todo pasara,
su inocente mirada sin saber nada,
con ganas de vivir y volver a su naturaleza.

Si supiera la maldad que recorre su cuerpo,
no querría estar donde está,
pero lo que no sabe es la falta que hace,
es como la medicina que le hace falta al enfermo,
como el agua a las plantas,
como la comida a los humanos o
como un ABUELO a sus hijos y nietos.
15
5comentarios 94 lecturas versolibre karma: 97

Voz a voz

Es duro vivir con la carga de este árbol
que no deja de crecer frutos sucios,
frutos dados por nutrición de amargos.
Es casi imposible servir el efluvio
de pertenecer a lo sano,
resquicio del humano último.
Cada sueño, una esperanza, un ánimo,
un hálito de seguir siendo Uno
y generar una sonrisa con llanto cálido.
Rememoro el viejo columpio
creador de enseñanzas de antaño,
ahora yazco en poemas para junio,
la llegada del verano,
faz de mi rostro mustio,
huracana en carne de venado
para leones de valor impuro.
El dejo de un sabor a tiempo en vano
entallado en labios rubios
donde el sol,, ya no es tan mágico;
y oscurece el mundo
con ojos de fuego blanco,
muerto y mudo.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
5
1comentarios 23 lecturas versolibre karma: 72

No seré más que cenizas

Si me voy y no me encuentras, no me busques,
yo estaré en la raíz de alguna estrella.
Viviré lejana, eterna, pero libre
y quizá mire hacia atrás y aún te vea.

Si me voy y no me encuentras, no te enfades.
No pretendo abandonarte si a mi vera
se mantiene tu recuerdo como mimbre
y quizá, si te lo digo, tú lo entiendas.

Si me voy y no me encuentras, no me llores.
Si me lloras tú yo vuelvo entre barrotes.
Yo reniego de mi árbol,
me deshago de mi bote,
vuelvo a ser lo que yo era
y quizá, así, lo notes.

Si me voy y tú me encuentras,
si me lloras y yo vuelvo,
no seré más que cenizas;
tú serás mi cenicero.
leer más   
15
11comentarios 103 lecturas versolibre karma: 117

Siento

Siento, que me achicharro en este invierno,
chamuscado al relente de tus besos,
y sigo, devanándome los sesos
solo por no mandarlo todo al cuerno.

Allí, donde juraste amor eterno,
donde dimos aliento a los excesos,
amando como auténticos obsesos
entre las frías llamas del infierno.

El humo de esas llamas es un velo,
tan negro, que oculta en ellas nuestro ego,
y lo que fue ardor ahora es anhelo.

Siento, como por fin de ti reniego,
siento perder tu sexo, que es el cielo,
y siento, sin ti, dar palos de ciego.
21
4comentarios 66 lecturas versolibre karma: 127

Boleto de tren

Quiero perderme en la distancia
que separa mi existencia
de un instante perfecto.
Relativamente extensa,
tan sólo la abreviaría
con un boleto de tren.
¿Qué importa un manojo de metros
si, al final del camino, encuentro
el intenso sabor de momentos
que me hacen sentir bien?
¡Qué importa la distancia!
Quiero perderme otra vez...

LórenCe
leer más   
18
10comentarios 105 lecturas versolibre karma: 124

Muna

No sé cómo lo hizo.
No tengo ni puta idea,
pero me abrazó de esa forma...
y yo me sentí en casa.

Y aunque no sabía volar,
me pinté un par de alas,
como de golondrinas,
eternas viajeras en busca
del calor, del hogar...
para migrar a esos brazos
cada vez que mi esencia
necesitara refugio.

[... ya aprendería en el camino,
a tientas y a los golpes,
aunque me estrellara mil veces
los dientes contra el destino...]

Y aunque no sabía volar,
me pinté un par de alas,
como de primaveras,
para viajar a esos brazos
cada vez que mi cuerpo
pidiera florecer.

No sé cómo lo hizo.
No tengo ni puta idea.
No sé si fue por el tacto.
No sé si fue la manera...
pero allí me quedé dormida,
y por primera vez en la historia.
Anidé en un pecho
y descansé sobre él
todos mis sueños...
todos mis vuelos...
toda mi memoria.

LórenCe
leer más   
15
12comentarios 106 lecturas versolibre karma: 111

Ametrallada

Haces que crea que alzarás un puente,
que estirarás el brazo para tocarme a la mañana
y yo cerraré los ojos
hasta que el viento susurre 'duerme'.

Pero no eres más que promesa ausente;
humano, cierto y triste, verdad enmarañada.
Indiferencia o despiste
que por no ser agua, duele.

Y sé que es así como funciona, al verte
en tus manos no cabe el vacío y se aclara
cuando caes en mi.
Yo me pierdo en tus redes.

Por ti me dejo llevar, deleble,
erosionando en palabras que siempre callan
entre ojos distantes.
A mi me ametrallan
y en mi
se mueren.
leer más   
10
sin comentarios 53 lecturas versolibre karma: 110

Felicidad

Tu sonrisa,
la mía,
una mirada,
todo brilla.
leer más   
5
2comentarios 15 lecturas versolibre karma: 66

La esencia del amor...es invisible a los ojos

Es algo etéreo, gaseoso,
es aroma que se impregna,
no responde a la ciencia
porque al verla es todo química,
de la mezcla de los cuerpos, consecuencia.

Si ella me falta,
es vivir en la indigencia,
mísera vida con carencias.

Y también es la locura,
porque no tenerla, es caer en la demencia,
cruel herida, atroz dolencia.

Un rubor, es un sofoco,
es sonrojarse en su presencia,
si le verso, es la cadencia,
es la boca que a mi boca
con los besos la silencia.

Es pasión, es marejada,
un vaivén de infinitas turbulencias,
es el sexo, donde rige la indecencia.

Y no rendirse, y es la insistencia,
y cortejarla con paciencia,
poco a poco, con prudencia.

Es la grata convivencia
del disfrute de las miles de vivencias,
el meollo de la vida,
es el fin de mi existencia.

Y no se si es amor,
más tiene su apariencia,
porque, aunque a los ojos invisible...
su fragancia, su sustancia…es su esencia.
leer más   
12
8comentarios 94 lecturas versolibre karma: 120
« anterior1234531