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La niña de los ojos de Luna

En el cielo sólo hay una,
con fulgor,
brilla redonda la Luna
provocando los antojos.
Pues aún más retan tus ojos,
porque además tienes dos.

Media Luna decreciente,
reducción,
se convierten de repente,
cuando ríes alegremente,
sin un motivo aparente,
ni causa, ni explicación.

El cráter la representa.
Cavidad.
Son hoyuelos la ornamenta,
satélites de sonrisa,
acompañantes sin prisa,
muestran su felicidad

Que refleja por la noche,
luz del Sol.
Fundiendo el oro en un broche,
Ilumina el gris del día,
cual faro de Alejandría,
con su puro resplandor.
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Ataraxia

Pasado, presente o futuro, no existen.
Surgimos de un destino eterno, infinito,
el que formó galaxias, eones y distancias,
el mismo que tejió la virtud de este amor.
En esta dulce Tierra, que ahora nos sostiene
y une pululantes, asiendo fuertemente,
destino de los dos.
Que lleva sempiternos, los más bellos deseos,
vestidos en el aire, desnudos en el Éter.
Allí donde no importan, ni pieles ni matices,
donde solo vibramos, un mismo corazón.
Sintiendo y evocando, ecos del Universo,
murmullos de te amos, perennes y melifluos,
donde solo miradas, se gritan sin hablar.
Y se van las palabras, se guardan en la nada,
dando paso a los gritos, en el mondo silencio.
Es esa epifanía, de entrega limerente,
acendrada y abstracta, tan nuestra,
tan amada, que nos renacerá.

EPadrón
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Impuntual

Dictan las teorías de los multiversos
que el tiempo no es tal,
que es tan relativo, se puede doblar,
también el espacio.
Pero no sucede con la genuina esencia de los cuerpos,
el amor, por ejemplo.
Y resulta pues que este sentimiento, el nuestro,
ha sido gestado, desde sus inicios, en otro momento,
otro espacio-tiempo.
Mas en esta Tierra donde nos hallamos
y que nos limita a medir segundos, minutos y horas...
Un bendito día, mi tarde, por cierto,
encontré tus ojos y anhelé tus besos.
Mezclando estaciones, primavera, otoño y tal vez invierno.
Y fue la belleza, la luz y fulgor de un verano nuevo,
un cometa etéreo.
Te miré por dentro, me besaste el alma, te robé el aliento.
Amor en un grito, amor en silencio,
sumamos al mundo un preciado tiempo.
Y fui otra persona, una más feliz, en este Universo.
En medio de todo este torbellino, locura, embeleso,
donde cada día nos sabe muy poco.
En este planeta y en esta vida, hoy solo lamento,
el haber llegado tarde a nuestro encuentro.
Pues te habría guardado mi primer pecado,
mi primer sonrisa, mi primer te quiero
y mi primer beso.
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Letras de seda

Bienaventurada sea la tarde
que es reinada por el sol
al llover entre mis poemas,
todo lo que hay en ellos: mi amor.

A veces un beso de tus uñas
al centellear mis dedos con tus caricias,
o una frase romántica,
cuando ya me tocas con Eva: tú desnuda.

Dicen de hacer el amor,
pero para nosotros es mejor hacer nuestro amor,
el que esta tinta queda en mi libro:
en un matrimonio con dos nombres, y un autor.

Igual el sol ya no quiere amar,
entonces llora en luna
mojando mis labios con el Diluvio Universal,
con voz de poeta, y corazón virginal.

Y a ti llegan las lluvias
del lance de mis libros,
la mejor historia de amor
grabada con beso, y nombre a gemidos...

El puño y letra vienen luego
cuando al acabar esta leyenda
tatúo mi secreto en tu alma tan ecuménica:
la que te hace caminar, hacia mi amor completo.

© 2017 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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La tarde

Decae la tarde aquí,
y los rayos rojizos me traspasan,
te amo, me digo a solas,
y tú, me contesto, no me amas.

No quiero romper silencio,
ni forzar mi lengua vana,
no busco librar mi alma
de todo este tormento.

Te amo,
y no me amas,
pero prefiero ser estatua
a delatarte mi duelo.

Porque antes que arriesgarme
a perderte por mis desvelos,
prefiero amarte así,
como si estuviera a lo lejos.

Lejos como está el sol
que se pone tras el brezo,
que calienta en mi frío,
y enrojece mis ojos secos.
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Un tranvía llamado "deseo"

La próxima parada,
en el andén la espero,
y llega en el tranvía
que llaman del "Deseo".

Paro en las estaciones
del plano de su cuerpo,
en viaje de placer
que al fin llega a su lecho.

Entre sábanas blancas,
que el ardor ha deshecho,
empiezo a recorrer
la piel y sus senderos.

Al tacto de mis manos,
se enreda entre los dedos,
la suave cabellera
que forma el fino pelo.

Mirada angelical,
por la que siempre tiemblo,
envuelta en unos ojos
que brillan como el fuego.

La boca de contrastes,
con ese labio seco,
que esconde ansiosa lengua
y sus jugosos besos.

Es fina y perfilada,
voraz hasta lo obsceno,
cuando al morder los labios
me incita con su juego.

Caricia de la piel
la de su esbelto cuello,
tan delicado y terso,
como en la flor los pétalos.

Y el viaje continúa,
hasta llegar al cielo,
hasta esas firmes cumbres,
testigos de mis vértigos.

Volcanes tan perfectos
do se derrite el hielo,
del corazón ardiente,
debajo de sus senos.

La línea de su espalda,
que acaba en su trasero,
es la preciosa curva
camino del infierno.

Infierno al que va un valle,
talado de su vello,
allí donde reposan
mis más perversos sueños.

Te privas de la braga,
mi rostro queda trémulo,
al descubrir la flor,
la clave del Misterio.

La mecen mis suspiros,
el caluroso viento,
que brota del aliento
en sofocante Céfiro.

Y se ancla entre tus piernas,
en el acuoso sexo,
en trance tan violento,
el lujurioso miembro.

De los gemidos se oye,
atronador el eco,
jadeos y sofocos,
y dulces los lamentos.

Como el pintor esboza
los trazos en el lienzo,
como el poeta escribe
sus más ardientes versos,

como ese que de arcilla
al tacto hace el modelo,
o el que en la partitura
compone un ritmo bello,

así, cuando al compás,
en brusco movimiento,
se imanta nuestra piel,
y me introduzco dentro,

en ese gran momento,
que nubla pensamientos,
do se detiene el tiempo...
viajamos en secreto.
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Caos

Caminas por la vida desgarbado,
arrastras tus costumbres
monotonías, ideas.
De pronto,
llega alguien que trastoca,
tu mente, tu peinado
rutinas y torpezas.
Y te canta, te baila, te desviste,
te deja boquiabierto de sorpresa.
Entonces ya no sabes si eres otro,
uno nuevo,
mientras te eterniza,
te vibra, te besa.
Te vistes resilente y ríes y lloras,
lo cierto es que no eres ya quien eras.
Las lágrimas son dicha
amor inmarcesible,
caminas sobre nubes.
Te sobran la teoría,
la métrica, los grados,
las sumas y las restas,
el orden,
las palabras,
te sobra la tristeza.

EPadrón
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Tus dedos

Me gustan tus dedos,
enredarme en ellos cual araña romántica,
buscar en cada uno esa pluma que escriba nuestra vida,
profundizar los muchos poros de tu dulce mano,
oler el bálsamo perfecto de tu literatura corporal.

Me gustan tus dedos,
esos que a veces laten mi corazón con las palabras "te quiero",
llegar con ellos a tu vientre y pasear en la playa de tus eternidades,
alcanzar el clímax que relate nuestra saga.

Me gustan tus dedos,
los que me acarician el alma,
los que me entristecen por no poder jugar con tu sonrisa como debería,
pero, oh, el arte de tu detallada nutrición puede envolvernos mejor en la costa de tus pecas.

Me gustan tus dedos cuando los paseo por cada una de ellas,
hago un mapa con el que seguir tu inmortalidad,
me pierdo, lo hago adrede,
así experimento la devota lujuria que me prestas,
así coordino la mejor constelación nuestra; pasión inverosímil.

Me gustan tus dedos, mujer de mis sirenas,
eres la musa de mi maná,
surquemos juntos por cada curva de tu voluptuosidad,
anhelo aromatizar los pecados de tu virtuosismo,
diosa de mi brujería.

Me gustan tus dedos, y con ellos, obtengo lo que más deseo.
A ti.

© 2016 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eteno).
España.
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Qué esperas...

Ya sé que dices que soy una intensa
que me rompo casi sin tocarme
y me recompongo saliendo ilesa
de lo que me hace derrumbarme...
pero qué esperas de alguien que le gusta levantarse escuchando a Izal mientras abre la ventana y se despejan todos los miedos de la noche anterior.
Pero qué esperas de alguien que le gusta hacer trayectos largos en el tren consigo misma.
Pero qué esperas de alguien que no comprende que el amor bueno es el que te hace daño.
Pero qué esperas de alguien que quiere querer tan fuerte que no haga falta decirlo en voz alta porque se siente más un susurro que un grito.
Pero qué esperas de alguien que se pinta los labios y luego se lava los dientes .
Pero qué esperas de alguien que es despistada hasta decir basta.
Pero qué esperas de alguien que tira todas las mañanas el vaso de leche porque es demasiado pronto para ponerse las gafas y ver con claridad todas las cosas que a veces están a oscuras.
Pero qué esperas de alguien que lee y escribe poesía cada vez que la vida le da un respiro.
Pero qué esperas de alguien que lee el horóscopo semana si , semana también.
Pero qué esperas de alguien a quien le gusta el chocolate con galletas de chocolate.
Pero qué esperas de alguien que sigue buscándose en la estación donde se perdió una vez y aún no se encuentra ni se encontrará.- Ya no eres la misma, amor.- me digo.
Pero qué esperas de alguien que no quiere sumar besos sino multiplicarlos y elevarlos hasta ese techo que ninguno podemos tocar , cielo.
Pero qué esperas de alguien que piensa que nada tiene que hacer la poesía si no han visto sus labios.
Pero qué esperas de alguien que quiere llenarse de deseos hasta las pestañas.
Pero qué esperas.
Dime qué es lo que esperas.
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Desesperación

Esta noche voy a ti, en desmedida ansia...
Así cual sediento, en pleno desierto,
por el bello oasis.
Como mariposa que deja el capullo
y anhela el viento.
Al igual que alcanza
la calle un preso por su libertad.
Y cuando te encuentre saciaré mi sed
como aquel sediento.
Para alimentarme aspiraré en tus labios
la dulce fragancia de tu rosa boca.
Me echaré a tus brazos y te daré un beso,
que me deje libre de este sufrimiento.
Sentirás en sueño este inmenso amor,
entre abrazos nuevos.
Y cuando despiertes hallarás mi pelo
por sobre tu pecho,
y al acariciarlo con tus suaves dedos,
abriré los ojos,
veré tu sonrisa la que me fascina,
y entre el sol y el aire de una tenue brisa,
te diré al oído:
te quiero, te quiero...

EPadrón
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Deseo

Primeramente tendría que hablar de esos versos estrellados que algún día se hicieron pasar por besos en un papel , donde ninguno de los dos terminamos de ser protagonistas.Una vida de cine.Un amor de película. El aplauso que precedía a la oscuridad.Apagamos las luces.Corremos hacia la puerta y cerramos de un portazo encerrando en un grito todas las poesías atrapadas entre sábanas o labios cada noche.

Tendría que hablar de todos esos motivos que fueron alguna vez el ritmo de nuestros corazones.silentes.como tu y yo después del cansancio que nos llevaron los reproches y que después fueron perdones.

Te voy a explicar las veces que miré tu camisa favorita, lago Tahoe ponía.Y podía leer de memoria tus ojos cuando algo no iba como esperabas.

Aunque para esperar , la que finalmente esperaba era yo.

Esperaba que provocaras cualquier gesto , mueca , seña , guiño para descifrar lo que querías decir pero nunca dijiste.

Y decido darme la vuelta esperando a que sigas detrás mía ,a que sigas las huellas que un día intenté dejar en tu vida y que borrabas con cada zancada tuya a algún lugar que no me llevaste nunca.

Y desapareciste como una estrella fugaz .

Y entonces pedí un deseo... No volver a esperar a alguien que no me espera nunca.
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Secretos poéticos

Me gusta ordeñar letras,
me gusta cantar palabras,
de esas que salen de mis poemas,
de esas que son para tu casa.
¡Me gusta verte!
Me gusta verte enamorada,
para cuando ya sepas
que soy yo, tu alma entregada.
Me maquillo de muerte
para que no veas mi boca apenada,
esa que tanto te quiere,
y ahora se queda por tus besos, adormilada.
Tu cuerpo, ¡sangría metamórfica!,
esencia en celo de yegua afrutada
sobre Sodoma y Gomorra,
ellos entenderán esta lujuria tan poetizada.
Mírome, Dios, y veo un espíritu
que reseco de sedes en nada
por santas vidas y cariño infausto,
ahora soy un hombre para mi dama.
Lágrimas en diamante,
poeta que sangra saga,
la que cuenta evangelios
para una nueva biblia sagrada.
Ésa se llamará
Doliente es mi alma,
que por algunos miserables,
ahora ando con nueva lengua literata.
Puedo ser guarro cuando quiera,
romántico también, para mi mujer hechizada,
y para su cándido vergel,
seré Longino portando su valiosa lanza.
Será mejor que acabe este poema
o mi historia se hará larga,
tal vez leyenda para el futuro
o eternidad a Dios, “galleta” blanca.

© 2017 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
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Poetas

Los poetas necesitan del amor,
tanto como del sufrimiento,
según se mire.
Ya sabes, eso de llorar o reír.
Suelen vivir a través de los otros,
esos que los leen,
sobre ellos, dentro de ellos.
Los poetas son ocultos portadores
de luz u oscuridad,
gracias a ello vivimos mil noches,
y mil vidas.
Son dueños de eones y eternidad,
alimentan, calman…
Gritan ese dolor callado, que se encierra en el corazón
o claman su dicha.
Pero cuidado…
No provoques el amor de un poeta.
Que un poeta no te ame.
No seas tú su motivo,
a menos, que desees la eternidad.
Pues, sin más, vivirás en su poema,
en su mente, en su voz y en el de cada ser que le lea.
Te hará para sí, tantas veces, tantas, como le apetezca,
sin excusas, le pertenecerás.

EPadrón
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Postre

Nata montada tu boca,
azúcar blanca glaseada,
cantarina risa loca,
me cocinas la mañana.
Aroma de ojos serenos,
pan horneado romancero,
olor a dulce profundo,
humeante miga, un te quiero.
Mermelada de frambuesa,
sabor a lengua traviesa,
que degusta aquel mordisco,
de intenso color a fresa.
Nata montada tus labios,
chocolate de tu boca,
risueñas mimosas blancas,
un beso que me trastoca.
Colgándome en tu cintura,
manos, rostros de merengue,
piel dulzona de cocoa,
celebrando que me quieres.
Horno caliente, los cuerpos,
de amor rebosantes, llenos,
y las velas que no falten,
ni tu luz en mi sendero.

EPadrón
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Revelación

Perfectamente sabía que al abrir mi mano
solo habría vacío, ese de tu ausencia,
que daña, devora y siempre lacera…
Es el asesino de largo silencio que de mí te aleja.
Me niego a no ser.
Y me obligo entonces, a pensarte mío.
Mío porque me importa,
quien te escuche, quien te toque…
Por jodida suerte ría tus locuras,
sienta dulces roces y huela tu aliento,
o bien pruebe savia, de tus dulces besos…
Maldita distancia, que genera ausencia.
No puedo tocarte, ni siquiera olerte,
ni besarte, ni cogerte…
Pero eres mío porque yo te siento,
y me vuelves agua,
y me vuelves loca y me vuelves viento.
¡Porque me he cansado de tragar mis celos!
Que se entere el mundo, que esa tu sonrisa,
sí que tiene dueña,
¡que lo sepa el cielo!
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Encinas

Encinas de verdes y densas copas,
que en su fresca sombran del sol nos protegían.
Encinas de frondosas ramas
que la lluvia paraban.
Encinas de refugios, de viejas historias,
de dulces bellotas que al campo y a los hambrientos alimentaba.
Con sus duras hojas y flores doradas
cuando el zumbido de las abejas en ellas sonaba
pájaros cantaban entre las nubes de polen al viento.

Encinas olvidadas
desterradas y alejadas de nuestra extraña memoria
encinas muertas quedan,
una tras otra caen, se derrumba de nuestros bosques su cimiento
encinas que nos protegían
ahora esqueletos retorcidos asoman desde la ya yerma tierra,
esqueletos de garras, de muertes ignoradas y olvidadas.
El verde bosque se cierra,
se expande la agonía.

Ya no cantan las aves, ya no sueñan los libres
muere la tierra, llora la vida, sombra oscura crece
que el suelo no se siembre.
Suelo marchito donde antes verdes bosques
tras el negro polvo de las oscuras cenizas
ahora viene el polvo de los desiertos.
A dios encinas, hasta siempre jarales
en mi memoria, tras las arenas del olvido, siempre.
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Visitante

Enclavado en plena selva, escondido en el olvido,
entre silencios y bruma, yace un secreto dormido.
Y las ráfagas de viento, que parece que susurran,
en medio de esa negrura, unas voces, en dialecto.
Las estrellas y la noche, Sol y perfectos solsticios,
que son los testigos mudos, de una verdad ocultada,
subterránea y taciturna, que al paso de las centurias,
se va tornando en leyenda, una ya casi olvidada.
La pirámide se erige, reluce entre la espesura
y en el fondo de su entraña, descansa una pared falsa,
que acorazada en un túnel, parece el mismo inframundo,
señalando con un triángulo una angosta escalinata.
Al final de ese camino, entre jade, oro y rocas,
una humedad invertida, ofrece el magno tesoro,
contiene una hermosa cripta, celosamente guardada,
una lápida de piedra y una gran loza pesada.
La morada en el final de esta vida para un ser,
que fue tratado cual rey, en un palacio real.
En la cámara mortuoria sus restos óseos destacan,
ataviados en esencias, tras riguroso ritual.
El relieve que sostiene, esculpido pulcramente,
en sola pieza tallada.
A simple vista es un hombre con gran penacho y melena,
va montado en una silla con total ingravidez,
luce una cabeza erguida y un peinado flotante,
un cuerpo muy concentrado y una mirada hacia el frente.
Las diestras manos se posan, en sutil actividad,
por demás meticulosa, casi delicadamente.
Los pies viajan relajados, posados sobre su asiento,
que a su vez es protegido por su vasta ingeniería,
en todo su complemento.
Según la vieja leyenda, la tapa muestra su muerte
y la serpiente custodia sus pasos al trascender,
el quetzal es el gran cielo y remata con la ceiba,
el viejo árbol sagrado que resurge de su pecho,
representa su poder.
Pero el secreto resuena desde la gruta del tiempo,
un singular tripulante, que maneja con soltura,
una gran nave espacial, con fuegos de propulsión,
el rey de linaje cósmico, Pakal, el Maya astronauta,
el cosmonauta ancestral.

EPadrón
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Mi Canto Para Venezuela

Mi Canto Para Venezuela

Jofar Diamante

Aurífera pradera; de canto nacarado,
destilas tus senderos; con luna y melodía,
palpitas cual venero; de amor fresco y dorado.

así eres tú mi tierra; cual dulce mar bordado,
así vibran tus huellas; sabor a bello día,
así mueren tus penas; en mustia lejanía,
hermosa Venezuela; tesoro cultivado.


Venezuela tesoro de bendición,
no dejaré de admirarte; no dejaré de soñarte,
eres luz y arte; y he de cantarte,
te ofrezco mi dulce canción; con tonadas de paz y amor,
vibras cual azul primor; renaces cual fragante sol,
Venezuela flor dorada; linda rosa azucarada,
destilas tu esencia perlada; cual tierna estrella satinada.
Intensa y linda fuente; de amor y de ternura,
tu pueblo valeroso; es tu alma y tu tintura.

Despierta tus memorias; de albores refrescantes,
entierra tus derrotas; de fuego congelado,
exhibe tu presencia; de brillo destilado,
nación de honor y gloria; de vientos relumbrantes.

Casada de cariño; delicias palpitantes,
irradias en tus sendas; con plácida frescura,
hermosa tierra amada; de tiempos deleitantes.


Venezuela tesoro de bendición,
no dejaré de admirarte; no dejaré de soñarte,
eres luz y arte; y he de cantarte,
te ofrezco mi dulce canción; con tonadas de paz y amor,
vibras cual azul primor; renaces cual fragante sol,
Venezuela flor dorada; linda rosa azucarada,
destilas tu esencia perlada; cual tierna estrella satinada.
Amada Venezuela; de brisas florecidas,
no olvides tus victorias; de miel y melodía,
renueva tu existencia; de flores consentidas,
escribe tus historias; con tinta de armonía.

Inmensa Venezuela; fragancia deliciosa,
expandes tu alborada; floral y duradera,
distiendes tus querencias; de savia deleitosa,
intensa tierra bella; de amor y primavera,
te obsequio mi poema; de llamas coloridas,
las llamas de cariño; mis joyas renacidas.


Venezuela tesoro de bendición,
no dejaré de admirarte; no dejaré de soñarte,
eres luz y arte; y he de cantarte,
te ofrezco mi dulce canción; con tonadas de paz y amor,
vibras cual azul primor; renaces cual fragante sol,
Venezuela flor dorada; linda rosa azucarada,
destilas tu esencia perlada; cual tierna estrella satinada.

Autor: Joel Fariñez

Derechos reservados de autor

Venezuela (Caracas)

Nota: el jofar diamante es una estructura de composición poética y de canto creada y desarrollada por Joel Fariñez

De mi poemario Poemas Para Venezuela
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Mi arquitecto

¿Qué te llevas al partir, qué me dejas?
Una maleta llena de sensaciones e intelecto,
el dórico, simple y evolucionado,
amado soñador,
un sabio enamorado,
filósofo, arquitecto,
te elevas tan radiante, iluminando al viento.
Detrás de ti el axioma,
los teoremas,
los arcos y cosenos,
detrás de ti las voces de los grandes maestros,
Sócrates y Platón,
Fibonacci, Pitágoras,
el genial Aristóteles,
tu querido Da Vinci y Tales de Mileto.
Gracias por sumergirme en tan vasto universo,
por el escepticismo,
por buscar en la duda, más allá de lo expuesto.
Gracias por la alegría,
recuerdos remecidos, diálogos desvelados,
de guitarra y bohemia,
tu cristalina risa
y tu discernimiento.
Hoy viajas por la orilla de anhelado confín,
tan pensado e incierto.
Recuerda las preguntas...
¡ya tienes las respuestas!,
dialoga en el espacio,
con su fluidez retórica,
aprovecha las vistas,
juega con los volúmenes,
con el vacío apropiable,
diseña tu morada, con acuarelas vivas,
pinceles de energía
y adorna el firmamento,
con paisajes tejidos entre estrellas y métodos.
Y en esa perspectiva, maqueta de eminencia,
deja la salvedad de seguir preguntando,
si acaso ya sabrás,
que heredaste de ti,
toda una construcción de matices genuinos,
de enseñanza perpetua,
como tu corazón,
que vibrará por siempre,
en mi trozo de cielo.

© EPadrón
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Mi razón

Tiendo a inventarme frases al aire, buscando la armonía,
necesitando y hallando el verso perfecto,
el que describa mis más sonoros pensamientos,
tú mereces la belleza del Todo, que no tengo
y que muero por entregarte.
Amo tu mente, la magia que genera el choque de tus neuronas,
la chispa de luz entre la espesura de mi oscuridad, tu genialidad.
Tus manos, los ángeles, que vinieron a mi rescate
limpiándome toda impureza, de esta Tierra.
Necesito agradecerte tanto y solo puedo entonar
un murmullo suave que ofrecerte,
convertido en poesía,
un intento de hacer,
el claro reflejo de la felicidad que en mí obras.
Y te beso la frente meciéndote en mi arrullo,
perdiendo toda lógica, en brillantes pupilas,
tus ojos, mi universo.
Y escribo con afán, con ansia desbordada,
con tu voz que me besa el alma enamorada.
Eres en mi existencia, el más grande milagro,
y sé que en otras vidas, seremos un destino,
dos energías inquietas, generando un abrazo, fundidos en un beso.
Te recito al oído, cada composición,
escribo para honrarte, mi hogar, mi paz, mi gozo,
plenilunio hecho carne, en eónico amor,
sin tiempos ni relojes, sin tocar el confín,
por siempre y para siempre, te amo sin recelos,
y no olvides jamás, que te adoro, que te quiero...
Que todos mis poemas, de amor, son para ti.

© EPadrón
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