Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 946, tiempo total: 0.009 segundos rss2

Lo que dejarás

Cuando no estés
quedará el eco de tus palabras
como un eterno invierno
en mis habitaciones vacías,
será tu aroma a despedida
la inquieta brisa que penetre mis caminos
para congelar tus pasos.
leer más   
17
6comentarios 83 lecturas versolibre karma: 114

La Ceguera

Los Dioses tienen
un retorcido sentido del humor.

En Buenos Aires
Homero publica de nuevo
bajo el nombre de Borges
lo que Borges escribió sobre Homero
en Los Inmortales.

Los Dioses tienen
un curioso sentido del humor.

¿Lo creerás Ariadna?-Dijo Teseo-
El Minotauro apenas se defendió.
leer más   
3
sin comentarios 24 lecturas versolibre karma: 36

Aquí estoy

Con la sonrisa a medias,
con las palabras cortadas
con mi alma destrozada
y con la pluma en la mano.

Aquí estoy pidiendo a gritos
estando callada por ratos,
dejando salir a la insegura,
para que saque la amargura.

La reprimida que mencionas,
la triste esencia que se abandona,
la curiosa pura sin maldades,
la que ya no se traga falsedades.

Aquí estoy sonriendo a medias,
liberando lágrimas por tragedias,
buscando arcoíris de sueños,
haciendo sus problemas pequeños.

Aquí voy, caminando sin destino,
conduciendo mis pasiones,
viviendo un colapso repentino,
mitigando el dolor en sensaciones.

Aquí estoy por si me buscas,
por si me quieres conocer,
por si te importa mi proceder,
o por si en mi ausencia te ofuscas.

Las letras de mi alma.
11
6comentarios 60 lecturas versolibre karma: 97

Difícil es Volver a Sentir

Cuando el amor
es total
cuando se le lastima
tanto al corazón,
cuando a golpes
se mata al amor,
cuando se destruye
la ilusión
cuando desgarran
el alma
en dolorosos jirones.

Difícil después es amar,
difícil es volver a sentir,
ya no se sufre
por ninguna pasión.

MMM
Malu Mora
leer más   
10
10comentarios 73 lecturas versolibre karma: 108

Seres en ser

Hay que tener paciencia.
Una muerte no es
solo una.
Si muere una
mujer,
o un hombre,
tal vez
haya muerto también
un familiar,
un amigo, una
esposa,
un alumno, una
Maestra…
Porque una
persona es
más que eso.
Una vida
se comparte
con otras,
ya sea queriendo
o sin querer.
3
sin comentarios 23 lecturas versolibre karma: 49

A solas

Esta mañana
en que el sol me coquetea
salgo al umbral
para verte amanecer...

Te llevo
entrelazado por mi cintura
a la melancolía
del rosal
que se abre para perfumar
mi idea de ti,
la que sabe como aullan
mis brazos por los tuyos
cuando mi loba
abandona la matinal ceremonia.

Te amo.

Eres mío
y lo has oído
del rito que nos une;
que duele
mas deleita mi piel
duplicada en ti
al besar
de tu pensamiento.

Ocupamos ese espacio fino
que arde impasivo
cuando tu mirada
tras la mía
gotea su mar,
la prueba silente
de toda tu perfección
y mi sublime afecto;
día y noche;
limón y miel...

Ahí te conviertes
en el mirto
que me extasía
sobre el alféizar
y te veo
muriendo al agua,
embriagado
del cáliz desbordado
con la uva de los labios
que arrebatas,
mientras hambriento
arrastras mi cuerpo
al campo de tu vid
y el platino de tus cabellos
es la rienda
y la enredadera
de todos mis deseos.

Esta mañana
en que el sol me coquetea
y te ve amanecer...
mi horizonte azul,
mi erguida pradera,
no olvides:
la que te ama tanto
te mostró el atajo
por donde vengas pronto.

Aquí te aguardo
tan impaciente como tuya

para quererte...

a solas.




Yamel Murillo



Nocturnal epístola.
El Diario de Paloma©
D.R. 2016
leer más   
12
11comentarios 73 lecturas versolibre karma: 115

El beso en la frente

Y ese latir sin tiempo,
desenredar los segundos,
esperar la desesperanza
que cae,
como gota enloquecida,
danzando en la mejilla
cristalizada de un niño.
El frío abraza el capullo
que una madre tejió,
con migajas de ternura
y la eternidad del sol,
un beso en la frente
por si llueve,
un dique en la garganta
para que las lágrimas
no quiebren el pecho,
solo queda el amor,
nave que sortea
el duro mar,
con el escudo del calor
en los labios de una madre.
leer más   
4
2comentarios 27 lecturas versolibre karma: 48

Congoja de nidos desiertos

Al hogar que solo hospeda libros sin palabras,
a esa catedral sin vientos ni puertas ni corazón,
a este salmo sin causa que hiere el alma:
tengo miedo, tengo miedo, tengo miedo.

Temo el diccionario al que han enterrado en mi nicho,
las tempestades galopantes que percuten en mi oquedad,
el tartamudeo de las grietas en el cristal.

Soy copa para los tifones que siembra la noche,
y chillo como un sol sangrante,
pero es despertar y vuelvo a estar dormido
y los relojes se burlan de mi vagar ausente.

Aullidos trazan rubor en el amanecer
y yo, sin voz ni linterna cartografío el averno,
donde se debaten los pronombres contra las fronteras de mi oración.

Leo, en forma de soneto, la verdad del pentágono,
alrededor se cruzan trenes sobre raíles fraguados por el sonido de la noche,
pacen toros sin cuernos Europas inexistentes.

Atisbo una vitrina y detrás…¿algo?
Es una incertidumbre opaca, como el sustrato de los ojos.
¿Realmente veo, o soy ciego en tierra de tuertos?

Ya no sé ni qué es ficción ni geometría ni verdad.
Sólo soy un náufrago remando en un nido de raíces,
creyendo divisar el horizonte en un átomo.
Solo la pesadilla me mira a los ojos, y cuando lo hace pienso:
“¡Ya vuelve a amanecer!”
leer más   
7
3comentarios 40 lecturas versolibre karma: 81

Incauto

Deshabitaré
los vagones
donde resuenan
las nanas
y las lunas viajeras.

Impondrás férreo y volcánico
frialdad a tus cenizas; decretarás incólume
su último estertor.

Aun sea a cuestas
desataré tus mordazas
entre el equívoco acierto
y la ilusoria noche
que dejó de serlo.

Porfías nocturno
el rumor de luto.
Te asumes audaz
e impones
en mi seno
tu lazo negro;
mas
yo a ti,
el revivir en el candor
del carmín tímido
de mi beso...

ya asomo.


Yamel Murillo


Incisiones
El Diario de Paloma©
D.R.2015
leer más   
20
14comentarios 104 lecturas versolibre karma: 118

Telegrama falso

Se venden
dos chupetes
sin usar,
y uno usado
una vez.
Nada más.
10
1comentarios 60 lecturas versolibre karma: 101

Gotas de fuego

Al filo del minuto
del advertir su lejos indeleble...
de sangrar las rodillas
extraviando la calma,
sortean su verdad
la intrépida suerte
y su adversa circunstancia;
el deber
sucumbe lánguido
al pardo níveo de sus arroyos
convocándose tres veces.

Lloras una lágrima
y de sus lágrimas
estallan los mil llantos.
Fiera tu paz amansa mi furia
y detiene su paso
a golpe de palabra.
La sola;
la tuya;
la misma.

Todas,
jamás como ninguna.
Todas,
nunca como una.

La doble flecha
sacrifica tu arcana...
Hecha a ti
Artemisa
y esclava pagana.
Abatido caes por mis palmas
al plomizo castigo;
trastocan tibias tu alma...
se justifican
aun ante el cruel infierno
de las voces inalcanzadas.

Puro es
el astrolabio...
la intención dolosa
en la que profundo se vuelca
cuando el de ésta que te ama,
nobleza acusa
llevándote con soltura
hasta la celestial vereda.
En ella,
triangulan los amantes
el ardoroso sextante
para fusionarse:
Sol y Horizonte.

Pasional alba de mar,
brújula de cielo:
¡mira a tus chiquillos
hacer terso
su lecho de tinieblas
y perfumar
su almohada de nubes!

por lo que fundidos
la sola mañana
rompen y rocían
por sus pieles...
infinitas
gotas de fuego.



Yamel Murillo



Amantísimos
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2016
leer más   
12
12comentarios 110 lecturas versolibre karma: 112

Supernova

Solo tú,
bronce eterno
del secreto cerrojo
a quien reservo
el giro
de la sola
llave.

Eres agua...
del dulce río
y de la quina;
elixir cuántico
de un sistema único,
capaz de devolver
el pasivo motivo
a las piezas
de un planeta corazón
desordenado
que no sabe
ser ni estar,
estar sin ser,
ni en ti
aun en traslación,
si no es contigo...

De ese abismo mundano
donde me llevas
hasta el mismo infinito
del desahogo
al que me elevas,
tu palabra
levanta estelas en la millar galaxia
o destruye
algún pedestal endeble
del alma...
aunque en medio
de tal destrucción
el ciclo vuelva
a empezar
y jure jurando
que por ti
cada parte
de su plenitud
poseerá,
el jamás gélido
del solsticio tuyo
o el cataclismo
del siempre
lunático
que nos arroja
fuera de su justa
rotación...


Serpentea
tu año luz
por mi núcleo estacional,
dual y nocturno...
Ve consumirse
mi atmósfera calma
y gira en derredor
renaciéndome
de tu verbo conjugado.


Surgirás
sobrepuesto y altivo;
poderoso segundero
efecto de tu váculo
sobre mi ángulo
de tiempo en el torrente,
a marcar
exacto,
con escrupulosa precisión,

tu vida definitiva...
o mi absoluta muerte
.



Yamel Murillo



Del cosmos y otras hogueras.
Las Rocas del Castillo©
D.R. 2016
leer más   
12
19comentarios 102 lecturas versolibre karma: 92

Desenredando el tiempo

Cierro los ojos, sueño viviendo, busco salidas
al laberinto. Le grito al mundo
que aún no estoy muerto, que vivo siempre
sobreviviendo
aunque asesines mi tiempo.

No puedo mirar atrás.
No quiero... no debo.
Roto el corazón en mi silencio, en mil pedazos
llevo tantas piezas sueltas que no encuentran…
(su)puesto.

Abro los ojos y grito al cielo, despierto muriendo.
Voy aprendiendo a cantar canciones
que no comprendo, a enterrar
palabras que usan de pala mis versos
y solo los muertos podrán leer.
Al mismo tiempo,
sigo esperando el momento,
el día en el que sea capaz de escribirte
lo que siento.


Gracias a @_Sejmet_ por engañarme a convertir pensamientos en estos versos. Gracias también a Julia por desenredar mi tiempo.
leer más   
19
12comentarios 130 lecturas versolibre karma: 120

No Hay Mayor Sabiduría

NO HAY MAYOR SABIDURÍA

No hay mayor sabiduría en el mundo
que la de aquellos hombres y mujeres
con miles de experiencias vividas
a través de sus largas vidas.

Son nuestros mayores
ancianos, viejitos como les quieran ustedes llamar
son los más sabios que existen
pués por muchos años aprendierón duros oficios
para sobrevivir en otros tiempos
muy diferentes a estos que hoy vivímos.

Debemos de respetarlos
aprender de ellos
no ofenderlos
y entender que ellos son los más sabios del mundo.

Autor: Robert Allen Goodrich Valderrama
Panamá
Derechos Reservados
De Mi Libro "Hombres y Mujeres Sabios (La sabiduría de los Ancianos)", Lulu 2018 Estados Unidos.
leer más   
12
2comentarios 63 lecturas versolibre karma: 106

Longanimidad

Longanimidad,
no resiliencia,
como diapasón
para afinar
el tono
de mi existencia.
10
4comentarios 73 lecturas versolibre karma: 101

No puedo morir

No puedo morir,
hay una mujer aquí que me ama
y que ha sufrido ante la mano frágil de la vida
y a la que no puedo herir como me hiero cuando pienso,
porque perpetuamente estoy pensando en las manos y el tiempo.
El tiempo, que siempre encuentra a las manos,
que siempre construyen su muerte,
que no pueden tomar decisiones.

Si decido morir de noche,
me despierta el susurro vespertino de la brisa,
que es igual a la mano de Dios o a su mano y son lo mismo.
Si decido morir de día,
me adivina la responsabilidad matutina
y tengo que pagar la luz o el agua y se escapa la mañana.
Si digo que quiero morir,
me encuentra el poema y me reclama,
me huyen las palabras del cuerpo que está medio muerto,
porque de las mitades no se puede escribir nada.

He de descubrir siempre: No puedo morir.
leer más   
18
7comentarios 94 lecturas versolibre karma: 88

Siempre estaré enfermo de ti

No lluevas por mi amor.
Doctor, me duele,
me duele mucho el corazón.
Si me pudiera operar,
operarme los secretos de esta canción
hecha poema para ella,
para la dueña de mi interior.
Tengo migraña,
azotes de irritación
cuando mis neuronas trabajan
en hacerla feliz, por todo el universo exterior.
No hacen falta palabras complejas
para definir lo que es la pasión,
si me estoy muriendo ahora mismo
por causa de este romántico dolor.
Extírpeme los órganos,
se lo ruego, doctor,
pues sin ellos seré una vasija sagrada
para contener a mi soberana, por favor.
Seré su templo, un palacio de oro,
un mundo nuevo y un panteón
para su refugio, para su perfume,
ese dulce olor
que siempre desprende
cuando su placer eterno me ruge el nombre de Dios.
Doctor, necesito no ser curado,
pues la única enfermedad tan venenosa y sin redención
que no necesita las dotes de santos falsos,
es el amor.

© 2017 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
6
2comentarios 63 lecturas versolibre karma: 88

Aquel escritor receloso del poeta

A plena luz del día,
al escritor
le anocheció
de pronto…
No tomó aliento.
No visitó esa Tierra
de los pasos hacia lo posible
y sintió cansancio al correr del viaje.

No vio el sol.
No escuchó llover.
No rasgó sus manos
con las estrellas o las rosas.
Dentro de su burbuja
dejó a la soledad
venderse a él,
empujarle y cerrar la puerta.

Escribiendo
se repetía en su concupiscencia
con ella,
lo efímero de soñar,
lo ilusorio de querer,
lo irreal de vivir
y se creía esclavo.

Mientras él
y su intrusa melindrosa
se enredaban
en las sábanas
del orgullo,
el poeta
sabiéndose libre
tomó su pasión;
surcó los mares
llegando a la orilla
que le aguarda ansiosa,
que siempre le busca.

Con su ritmo
sin espera
quebró los silencios
de la espuma
de la consciencia,
la colmó de susurros
y un te quiero
sin obligación
ni cuentas.
Le hizo suya
en regalos de nácar;
de caracolas;
de brisa que ardía
en volcanes
de palabras al oído.
Se fundió libre
en los deseos escondidos
y todas las horas
se desvanecieron
para terminarse amor
en el cuerpo de uno…
La duda de aquel
se les perdió
en el rumor del aire,
en la sal de sus pieles
y la miel
de sus labios,
que no vacilaron
el 'te amo'
en la dimensión
del idilio claudicado
bajo la absurda reserva.

El escritor
buscó placer
en saciarse de quimeras.
El poeta
asido de sus ilusiones
se volvió pócima
y placenteramente
las encarnó
en la musa fiel de sus verdades.

El escritor
le llamó 'kilómetros infinitos'
a la distancia boca a boca,
mas el poeta de los océanos
luchaba conmigo
sin pretensión
de banderas blancas
o laureles
y por mis dedos
resbalaban sus cabellos
mientras escribió prosas
sobre mi cuerpo,
de donde
nacen sus versos
y guía los míos.
El escritor
receloso del poeta,
entró airado
a hurtadillas
la noche de los tiempos…
Arribó ufano
hasta la misma alcoba
mirando
la única silueta
tendida en el lecho
de mi recuerdo
y su ausencia;
se vio absorto
en el reflejo de mis ojos
y al descubrirse, calló.

Aquí
en el silencio,
habló el gemir de mi suspiro…

Sí…
sólo me escuchó
pronunciar su nombre.




Yamel Murillo



Postdatas sin remitente
Cuando la Luna se muerde los labios©
D.R. 2015
leer más   
11
10comentarios 77 lecturas versolibre karma: 89

El sacristán

A veces pienso que lo haces adrede,
¡joven inepto, estúpido patán!,
eres un idiota hereje,
¡a ti te hablo, sacristán!
Por qué nunca me obedeces,
por qué te llevas el pan
del que comen nuestros parientes,
¡bandido, aquí nunca volverás!
Esta tu casa, ya no es de tu huésped,
sí, esa alma que mandas a regocijar
en estos lechos con rameras pudientes
mancillando nuestro hogar.
¡Deja de verme cual cordero de ira verde!,
animal de mí, no me degollarás,
traidor, ¡mísero juguete!,
Yo soy el señor al que te enfrentarás.

Obedeció a su amo inteligente,
y entonces el sacristán
a los pantalones se orinó como un retrete,
y colorín colorado, de esta obra ya no se hablará más.

© 2018 Elías Enrique Viqueira Lasprilla (Eterno).
España.
3
sin comentarios 20 lecturas versolibre karma: 35

Olvidado mío

'Me necesitas para aprender a bailar, para aprender a reír, para aprender a vivir'...
me versaba el eco del lobo
tocando a la puerta
y en alguna nocturna pasarela
mi olvidado
llamaba 'amor' al azar
mientras yo no jugaba
a las muñecas...

Su niña bonita va al autoservicio
con la lista y la tristeza
apretada en las manos,
la cabeza baja
y una lágrima en la mejilla.

Galletas de soledad
para contar las quimeras.
Gominolas, café, mostaza
y un sueño vestido de pecas
guardado en la cartera...

¿Dónde estás esta noche fría?
Aquí tejo un jersey azul
para cobijarnos
en la ilusión perdida
y la chimenea de una cabaña
que no existe aún
pero huele a su madera
y a la quinta carta
que me jugué pa' que me quisieras.

Y rota la maldición de mayo
marchando
en la fila del supermercado
tu mensaje me guiña
y tarareo en mi cabeza:

'Oh Jah está sobre la mesa,
el destino y la pasión,
ten cuidado lo que deseas
pues puede suceder hoy'.


La niña bonita,
el lindo chico,
hacen una promesa
de su primera noche
un baile sin fin
de su pequeña cajita musical...
Se les oye murmurarse al oído
el colmo de un cariño
y transformando
pocos cientos
de minutos
en toda su eternidad.

Suena su canción
en voz de ella:

Olvidado mío
de la guitarra y las estepas.
Soy aquella oculta
nota improvisada
cierta y tuya.
"Escucho el viento
y te envuelvo
en mi corazón..."


Dejemos de sólo contar verdades
y cantemos las locas mañanas.
Besemos con ternura
el hastío
que nos impone la noria
de la lejanía
y ven a corear
en medio de un karaoke
y mis madrugadas.
Tiremos piedras
al río
para llamarnos en clave
y supliquemos
tres veces quedarnos
aunque se esté haciendo tarde...

Que me amas;
que amarme hago,
como el uno que siempre fuimos.
Que me sabes,
que te sé...

Que el resto de mis días
quiero morir al mundo,

para vivirlos contigo.


Yamel Murillo


Las Rocas del Castillo©
D.R. 2017
leer más   
8
6comentarios 68 lecturas versolibre karma: 95
« anterior1234548