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El último

La soledad habita
en el jarrón con flores mustias,
en el silbido de las ventanas,
en el granizo sobre el coche,
en el columpio oxidado,
en la pecera llena de hojas
y de peces muertos.
La soledad reina
en la sombra del patio
donde enterraron a los perros,
y en la caseta de madera
donde morirá el último
que ahora ladra solo.
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2comentarios 53 lecturas versolibre karma: 108

Nombres envejecidos

Sabemos la existencia de la lluvia,
pero en el desierto del corazón
las lágrimas construyen los oasis.
No conocemos todavía a la muerte
que sigilosamente llegará
envolviéndonos con su telaraña.
Quién me devuelve cada año que pasa,
si cada invierno nuevo llega envejecido:
como las rocas, las montañas y las nubes.
Quién me devolverá cada beso que di,
si los labios que encuentro sólo dicen adiós.
La tierra se nutre de nosotros mismos,
porque donde antes hubo un cementario,
ahora es un bosque verde que calla nombres
y sólo la niebla es capaz de pronunciarlos.
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3comentarios 79 lecturas versolibre karma: 92

La mudanza de la mosca

Aquí nada se interpone,
aquí todo cobra sentido,
aquí es donde construyo
mi palacio, mi cárcel.

Pero esta vez no estoy solo.
Una mosca se para sobre la bombilla,
proyectando en el techo la silueta
de una nave estrellada en la Luna.

Me roba una migaja de pan,
sacia su sed con mi silencio.
No nos conocemos, no nos saludamos,
somos distintos pero iguales.

Entró por la ventana y se quedó aquí
buscando a alguien con quien conversar.
Sé que le parezco simpático porque
compartió su soledad conmigo.
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1comentarios 53 lecturas versolibre karma: 105

Óvalo

La forma que
tiene mi corazón
—si lo preguntas—
es parecido al
óvalo de la Luna.
Con su disposición
anímica de sus fases,
y desgastado
por sus impulsos.
Cansado por salir
tanto de madrugada.
Tiene mi corazón
su parte oculta,
y la huida fugaz
de una estrella errante.
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1comentarios 27 lecturas versolibre karma: 91

Juntos y felices del asco

Al estar contigo nadie me hiere,
es mi manera de estar solo,
y estando a solas a tu lado
no me siento tan solo.

—No me digas—

No quiero un amor falso y hastío
resumido en fotos y redes sociales.
Hoy en día las parejas tienen
más fotos juntos que sexo.

—Que el amor es cosa de dos—

Si te quedas conmigo
podríamos llegar a viejos.
Vamos a vivir y morirnos
juntos y felices del asco.
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1comentarios 95 lecturas versolibre karma: 92

Grietas

Sé que temes
por tu cuerpo
porque tiembla
y es de porcelana.

Ruido y ruina,
el cielo descapota
las primeras luces
de la temprana mañana.

Sulfuran tus reproches
cortando el viento,
deambula tu mirada
clavada en el extravío.

Pronto amanecerá;
y tú sin combustible
y lleno de grietas,
dejas que la zozobra
se cuele dentro de ti
en forma de tempestad.
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3comentarios 41 lecturas versolibre karma: 108

Hija de una loba

Yo sé que en mis pupilas
sólo veía un otoño baldío
y que en sus pupilas
siempre habitaba el invierno.

Hija de una loba,
amiga de los pájaros.
Todavía la oigo aullar
desde la ventana de mi árbol.

Por sus ojos solía caer el océano,
por sus labios caía la nieve.
Al mirarla me envolvía una ventisca
y sus pestañas eran mil agujas de hielo.
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4comentarios 97 lecturas versolibre karma: 106

Búscame dentro de ti

Búscame dentro de ti
cuando tu sombra
no camine contigo.
Porque entonces
habré sido tu sombra
y habremos caminado juntos.

Búscame dentro de ti
cuando las montañas
hagan cosquillas al cielo.
Porque entonces
habré sido montaña
para alcanzarte, cielo.

Búscame dentro de ti
si mi voz dejó rastros
en tu memoria.
Porque entonces
me habré ido siendo
arcoíris sobre el prado.
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3comentarios 100 lecturas versolibre karma: 94

Estridente

En el fondo del pasillo,
si escuchas atentamente,
oirás latir un corazón
como un relámpago.

Con el estruendoso fulgor
recorriendo sus arterias,
ansiando ser acariciado
por las manos del alba.

Oirás rugir a la inmensa
melancolía atravesada
por un rayo de luz.

Verás el perfecto hueco
de la bala en ese cráneo,
y los gemidos del demonio
en una caja musical.

En el fondo del pasillo,
si escuchas atentamente,
oirás tu respiración
y un vacío estridente.
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3comentarios 45 lecturas versolibre karma: 104

Desidia

Las pelusas esperan
solas en el rincón de
tu sucio dormitorio.
Y tu teléfono se llena
de llamadas perdidas.

Mientras la tecnología
subastatu identidad, y
tus paredes con gotelé
te hacen prisionero.

Recoge los libros y
ordena tus cuadernos.
En tu cabeza gravita
un recuerdo imborrable,
que aparece en forma
de déjà vu.

-Escribe algún poema,
que calme tu albedrío-
Antes de que la desidia
arrebate tu único don.
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3comentarios 106 lecturas versolibre karma: 100

Desnuda

Siempre que pretendo
mantener la mente en blanco,
aparece tu cuerpo desnudo
y mutilado como una escultura.

Haciendo
que mi pupila
devore mi iris,
y me entren ganas
de esculpirte un beso.

Pero me escupe la realidad
advirtiéndome de mi perversidad.
Pasearía por la extensa
vereda sutil de tu carne,
y me deslizaría
por tus curvas
y pendientes.

—Como si un
tobogán fuera—
Hasta acabar
bajando por
tus piernas.
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sin comentarios 45 lecturas versolibre karma: 93

La hiedra que trepa al muro

El vacío es pronunciado
por una lágrima
que humedece
mi pómulo.

La hiedra trepa,
protege al muro.
Aquél que permaneció mudo
y fiel a la casa que se derrumbó.

Sepultado por la intemperie
al que a veces recurro,
cuando escapo de la ciudad
y mi ausencia se hace murmullo.
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2comentarios 75 lecturas prosapoetica karma: 87

Murmullos

Estoy recostado en mi cama
como un francotirador,
observando las gotas
de lluvia de mi ventana.

Los pájaros en la lluvia
se posan en las antenas,
y empiezan a volar.
—Dibujando en el cielo
las líneas de tu rostro—

Sucede que volví a recordarte,
y los árboles murmullan
nuestros nombres.
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sin comentarios 62 lecturas versolibre karma: 102

Mortaja de luciérnagas

Me evaporo con la niebla
acariciado por esta soledad,
entre la corteza de los árboles
la humedad me abraza.

Las ramas me abrazan,
las raíces atrapan mis piernas,
la savia secuestra mis venas
y la Luna me regala un guiño.

Los lobos aullan,
los búhos pestañean,
las piedras envejecen,
las luciérnagas me amortajan.
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4comentarios 98 lecturas versolibre karma: 112

Gélido

Besos gélidos
que derriten mis huesos
en la ventisca.
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2comentarios 80 lecturas versolibre karma: 91

Deseo en común

En un banco clandestino
dos amantes se acarician,
mientras un gato negro cruza
veloz, sin prudencia la esquina.

El estómago me patea
soltando las mariposas,
aquellas que en invierno
salieron de sus crisálidas.

El cielo posee sus ojos
melancólicos, tintilantes.
La diferencia es que los tuyos
no me miran y lo intuyo.

Que aunque no me mires
tú también miras al cielo,
y cuando cae una estrella
el deseo es el mismo.
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1comentarios 122 lecturas prosapoetica karma: 106

Sentados en este banco

En la oscuridad
de mis pensamientos
florece el campo,
y brotan las flores
de este árbol solitario.

Se resplandece el color
miel de tus ojos
que yacen míos,
en estas horas
cercanas al crepúsculo.

Sentados en este banco
lejos de la ciudad,
sólo la inmensidad
del firmamento
inmortaliza
cada verbo,
cada carcajada,
cada beso nuestro.
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3comentarios 98 lecturas versolibre karma: 116

Refugio

No ha sido fácil conjugar
y aguantar el tiempo
que pasamos sin vernos.

No ha sido fácil hallar
la claridad donde
todo culmina.

Camino sin prisas,
recordándote en
fotos que te hice
con la memoria.

El invierno me invita
en su refugio, mientras
espero a que bajes al portal.

Para pasear ahora
que pronto anochece,
para acabar oliendo a ti.

Olvida el
cansancio
de la rutina,
huyamos del
tumulto de
penas y codicias.

Volveré a casa
extrañándote,
con ese beso
oculto por tu pelo,
y veré cómo te
vas fundiendo
entre la brisa
de los árboles.
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8comentarios 78 lecturas versolibre karma: 110

En casa hace frío y no es por el invierno

En casa hace frío
y no es por el invierno.
El café se enfría,
mis manos se enfrían,
las ventanas se enfrían,
las sábanas se enfrían.
Mi familia se descompone
y las lágrimas se enfrían,
como un polluelo
cayendo del nido
hacia el asfalto frío.
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10comentarios 109 lecturas versolibre karma: 105

La voz de mi abuelo

Puedo llamarte cielo,
ave, lluvia y asfalto.
Puedo llamarte océano,
horizonte y ocaso.
Puedo llamarte trébol,
cerezo o manzano.

Desierto, oasis
o escorpión.
Playa, marea o arena.
Puedo llamarte pasado,
nostalgia y presente.
Si me buscas estaré
por donde suelo estar.

Puedo llamarte ausencia,
cuando miro las fotos
y veo que no estás aquí.
Puedo llamarte noche
cuando me desvelo,
sombra porque me sigues.

Puedo llamarte estrella
porque no te alcanzo.
Puedo llamarte deseo
porque por mucho que desee
ya no puedes estar conmigo.
Puedo llamarte en silencio,
aunque sea para oír tu voz.
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1comentarios 149 lecturas versolibre karma: 109
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