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Sentados en este banco

En la oscuridad
de mis pensamientos
florece el campo,
y brotan las flores
de este árbol solitario.

Se resplandece el color
miel de tus ojos
que yacen míos,
en estas horas
cercanas al crepúsculo.

Sentados en este banco
lejos de la ciudad,
sólo la inmensidad
del firmamento
inmortaliza
cada verbo,
cada carcajada,
cada beso nuestro.
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3comentarios 81 lecturas versolibre karma: 116

Refugio

No ha sido fácil conjugar
y aguantar el tiempo
que pasamos sin vernos.

No ha sido fácil hallar
la claridad donde
todo culmina.

Camino sin prisas,
recordándote en
fotos que te hice
con la memoria.

El invierno me invita
en su refugio, mientras
espero a que bajes al portal.

Para pasear ahora
que pronto anochece,
para acabar oliendo a ti.

Olvida el
cansancio
de la rutina,
huyamos del
tumulto de
penas y codicias.

Volveré a casa
extrañándote,
con ese beso
oculto por tu pelo,
y veré cómo te
vas fundiendo
entre la brisa
de los árboles.
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8comentarios 75 lecturas versolibre karma: 110

En casa hace frío y no es por el invierno

En casa hace frío
y no es por el invierno.
El café se enfría,
mis manos se enfrían,
las ventanas se enfrían,
las sábanas se enfrían.
Mi familia se descompone
y las lágrimas se enfrían,
como un polluelo
cayendo del nido
hacia el asfalto frío.
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10comentarios 103 lecturas versolibre karma: 105

La voz de mi abuelo

Puedo llamarte cielo,
ave, lluvia y asfalto.
Puedo llamarte océano,
horizonte y ocaso.
Puedo llamarte trébol,
cerezo o manzano.

Desierto, oasis
o escorpión.
Playa, marea o arena.
Puedo llamarte pasado,
nostalgia y presente.
Si me buscas estaré
por donde suelo estar.

Puedo llamarte ausencia,
cuando miro las fotos
y veo que no estás aquí.
Puedo llamarte noche
cuando me desvelo,
sombra porque me sigues.

Puedo llamarte estrella
porque no te alcanzo.
Puedo llamarte deseo
porque por mucho que desee
ya no puedes estar conmigo.
Puedo llamarte en silencio,
aunque sea para oír tu voz.
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1comentarios 103 lecturas versolibre karma: 109

Máquina del tiempo

Te extraño ahora
porque nunca supe
cómo acercarme a ti,
sólo sabía estar ausente.

Ahí me verás tras esa nube,
mojando tu tejado con la lluvia
para camuflar tus lágrimas.

Quiero una máquina del tiempo,
ser el escondite de tus miedos.
No tener que esperarte, ahora,
con mi nostalgia en la distancia.

No sé si avanzar o retroceder,
porque estos pasos caminan
hacia a ti como si te persiguiera.
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6comentarios 85 lecturas versolibre karma: 112

Impulsos

Mi voz se queda en el aire,
la penumbra talla la imagen
de esta sombra que me observa.
Me observa con tristeza,
con regocijo por mis impulsos.

Quiero llorar pero no me deja,
no quiero llorar más de verdad.
Quiero gestos de amor, no de rabia.
Escalar las piedras de este muro
que devora mis palabras.

Deja de mirarme sombra,
desde ese rincón donde estoy.
Dame la ternura que necesito,
aunque tu forma de mirarme
sea el reflejo de una ciudad dormida.
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1comentarios 44 lecturas prosapoetica karma: 96

Metamorfosis

Puedo quedarme
suspendido en el aire,
flotando en tu aliento.
Para volar hacia tu boca,
atravesar tu garganta,
bajar por tu esófago
hasta llegar a tu estómago
y convertirme en una mariposa.
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4comentarios 67 lecturas prosapoetica karma: 109

La hiedra que trepa al muro

El vacío es pronunciado
por una lágrima
que humedece
mi pómulo.

La hiedra trepa,
protege al muro.
Aquél que permaneció mudo
y fiel a la casa que se derrumbó.

Sepultado por la intemperie
al que a veces recurro,
cuando escapo de la ciudad
y mi ausencia se hace murmullo.
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2comentarios 42 lecturas prosapoetica karma: 86

Incógnita

Busco la incógnita
que se esconde
tras tu mirada
eléctrica.

Que baja
por tu
mejilla
y se
transforma
en beso.

Lucas Garcete, El Boulevard
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5comentarios 54 lecturas prosapoetica karma: 104

Deseo en común

En un banco clandestino
dos amantes se acarician,
mientras un gato negro cruza
veloz, sin prudencia la esquina.

El estómago me patea
soltando las mariposas,
aquellas que en invierno
salieron de sus crisálidas.

El cielo posee sus ojos
melancólicos, tintilantes.
La diferencia es que los tuyos
no me miran y lo intuyo.

Que aunque no me mires
tú también miras al cielo,
y cuando cae una estrella
el deseo es el mismo.
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sin comentarios 18 lecturas prosapoetica karma: 92

Después del beso vino la bala

Su mejilla rosa por el frío me amortaja,
el invierno le hace más bonita.
Yo lúgubre con mi corazón de hojalata,
porque ella mi presencia esquiva.

Seré su madera y ella mi termita,
una termita que engulle mi cuerpo.
Será mi Córdoba y yo su mezquita,
una mezquita pobre en el desierto.

Está sentada en el pasillo,
se escucha mis pasos a lo lejos.
Su mano tiembla,
como tiembla su castillo,
tiembla porque tiene miedo.
su miedo es mi castigo.

Su pesadumbre le golpea por dentro,
rebotan los golpes en las paredes.
Mi ambición por ella crece,
La muchacha corre,
en el bosque desaparece.

La busco y la encuentro,
noto que está cansada.
Débil por el agotamiento.
Sube a la zona más alta,
más sube su remordimiento.

De su bolsillo saca una bala.
De su corazón una nota.
De su libro saca una pistola.
Se acerca con un beso que deteriora.

Acaricio su pelo y su cara
en mis manos deja una carta.
Coge la pistola y apunta,
a su cráneo dispara.

El silencio está reinando
como todo cuando se acaba.
Arranqué mi corazón del pecho,
porque después del beso vino la bala.
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sin comentarios 40 lecturas prosapoetica karma: 83

Sed del crisantemo

Un segundo
de silencio
es tan recóndito,
que consigo escuchar
como las raíces
del crisantemo
escarban buscando
agua al fondo del florero.
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2comentarios 14 lecturas versolibre karma: 78

Mi hogar era su vientre

Siempre habrá tiempo
para volver a los días
en los que alguien te conoce,
sin que el exilio nos arrastre.

La Luna es una ladrona
que nos roba el aliento.
Fui forjado por el barro,
el alambre y por sus manos.

Estaba mejor en tu vientre,
madre, donde me protegías.
Volveré a casa para comer
aunque quiera marcharme.

Mirando al cielo celeste
reflejado en el charco.
En el que cae una hoja
que usaré para navegar.
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sin comentarios 24 lecturas prosapoetica karma: 38

Un Relato de Amor en Navidad

La noche era muy fría, en una ciudad tan grande.
En soledad el frío se siente y congela hasta los huesos.

Como cada mañana muy temprano antes de que la luz del alba y se hicieran presente los rayos del sol.
Miné saltaba de la cama, se bañaba, se vestía, daba un beso a Marita su hija de nueve años
que todavía dormía, que se medio despertaba para responder a ese beso.

No había colegio, Marita estaba de vacaciones,
no tenían ni un pariente ni un amigo, lejos todos estaban,
preocupada salía hacia su trabajo en una ciudad tan grande.
No sin antes declamaruna a una las tan repetidas frases características de todas las madres.

No le abras a nadie, si tocan no respondas,
no prendas las estufa, no salgas a ninguna parte, lee un libro, pinta un paisaje,
escribe para que mejores la letra, colorea, ponte a ver la televisión, te dejé el desayuno en la mesa,
y allí hay comida, nos vemos en la noche hija, te quiero.

Y corría a la parada del autobús, preocupada de dejar sola a su hija.

No siempre fue así, a veces había quien la cuidara, pero esta vez las circunstancias eran diferentes.
Marita era obediente, creativa, no le daba problemas a su mamá.
Ya su madre mucho se afanaba como para causarle disgustos, así que se levantaba, se bañaba,
escogía un vestido, luego iba a ver que le había dispuesto su madre para el desayuno,
terminaba ponía los platos en el fregadero y se iba un sofá de la sala frente al televisor.
esa era su rutina vacacional

Pero esta no ocasión no podía ver sus programas favoritos, todo cambió.

Jugaba con sus muñecas, inventaba juegos solitarios, recorría uno a uno cada cuarto,
salía al balcón que daba a la calle a ver pasar a la gente, tanta gente y ellas tan solas, pensaba para sí.
Mientras con la mirada seguía un auto, ese también era uno de sus juegos solitarios,
adivinar cuantos autos rojos pasaban, si eran más que los otros colores de autos el rojo era su color preferido.
Llegaba el medio día, buscaba su comida y sola se sentaba a comer, luego, caminar por todas habitaciones,
contar las horas y esperar a su mamá

Anochecía la penumbra cubría la gran ciudad y su casa en ésta ocasión estaba a oscuras, un árbol navideño sin luces,
ni regalos y al pie un nacimiento, desangelado, con sus reyes magos,
que esta vez no hicieron magia y la estrella de belén no brillaba.

Sólo las luces decembrinas de los anuncios publicitarios podían iluminar el departamento de ese segundo piso.
Se ponía su pijama, luego iba al cuarto de su mamá y allí se acostaba , teniendo su propia recámara
prefería dormir con su madre, las noches de invierno eran muy frías, las sábanas estaban heladas,
Marita se acostaba del lado de su mamá para calentar su almohada y las sábanas,
mientras iba contando los minutos que faltaban para la llegada de su mamá.

Daban las 10 y por fin oía el ruido de la puerta abrirse, luego los pasos por el pasillo hasta su recámara.
Inmediatamente la abrazaba y le decía :
-Mami ya calenté tu lado, y se recorría al extremo de la cama donde estaban las sábanas frías..
Su mamá se acostaba, la abrazaba y así platicaban, la niña tantas cosas que quería decirle a su madre
y ella por el cansancio, haciendo esfuerzos por escucharla, hasta que caían rendidas de sueño y abrazadas.
Esa era la rutina diaria.

Pero ese día precisamente fue distinto.
No tenían luz, ni gas, ni nadie que la cuidara, así que al llegar la noche,
esperando la llegada de su madre solo con una vela se iluminaba.
Miné abrió la puerta de la entrada y la niña estaba sentada en el comedor esperando por ella.
Miné la abrazó y la besó mientras le preguntaba como le había pasado el día después le preguntó
_ ya cenaste hija? _
sirviendo el único plato de sopa fría que se había hecho antes que el gas se terminara; al mismo tiempo
que lo ponía en la mesa en el lugar de Marita.
-Mami no quieres? tú ya cenaste?-
Su mamá le contestó
- Si hija, anda come tú.
Marita comió unas cucharadas de esa sopa fría e inmediatamente se lo acercó a su madre,
diciendo que satisfecha estaba.
Mine comió el resto de la sopa no sin antes volver a preguntarle a su hija si no quería más.
La niña intuyó que su madre no había comido nada en el día,
Porqué madre al fin ,la comida de su boca se quitaba por su hija, el amor de su corazón, la razón de vida y por la que luchaba día a día en esa fría y gran ciudad.

Pero esa noche no necesitaban ni gas ni luz, porqué el amor que madre e hija se profesaban,
era suficiente para convertir una sopa fría en un platillo excepcional, y es que el amor hacía su milagro,
todo lo iluminaba su vida , sus corazones, al mismo tiempo que les daba calor a ese departamento
y a la misma ciudad tan fría tan indiferente al dolor y a la desgracia ajena.

Esa joven madre, trabajaba para poder dar una mejor vida a su hija.
Y una noche de quincena cuando recibió su sueldo y sus aguinaldos duramente ganados,
fue objeto de un asalto, con violencia arrebataron su bolso y con ello algunos sueños,
el robo la dejó sin cena Navideña ni regalos para Marita.
No hubo pago de luz ni gas pero gracias a Dios un pedazo de pan nunca a su mesa faltaba.

Solo con la fuerza y la fe que Dios le daba levantó el ánimo, total Miné se dijo,
a mi no me pasó nada, y mi hijita está sana, ya vendría días mejores, otra quincena,
otro año con sus navidades, otros aguinaldos, pensaba, podré llevar la cena navideña y los regalos,
que esta vez a su hija y a ella les faltaron.

Pero esa noche de navidad en esa casa iluminada sólo por las luces de la gran ciudad,
el niño Dios nació allí esa noche fría rodeado del verdadero amor.

Volvieron a su rutina, la niña a calentar con su pequeño cuerpo las frías sábanas,
el lugar dónde su madre en un momento más se acostaría.
Y como cada noche abrazadas platicaban sus sueños por alcanzar,
quizás un día con su arduo trabajo; se quedaba pensando Miné, los lograré,
se decía así misma mientras el sueño las vencía.
Hasta mañana hijita, mañana será otro día.
Mientras le daba un beso de buenas noches le decía :
-Te amo hija.
_Te amo mami.
Y al unísono
Hasta mañana!

Y se quedaban dormidas, mientras una brillante luz su bendición y protección les daba.

MMM
Malu Mora
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10comentarios 151 lecturas relato karma: 103

Realidad

En realidad ¿qué es la realidad?
!Pensadlo, si, pensadlo¡
No será que lo que es real
sólo lo es, en mi realidad,
¿y si es así? He de pensar,
igual, escribo en un lúcido sueño.

La negra tinta de mis versos
es la sangre roja de mis venas
la alegre algarabía de palabras
son tristes cadáveres y huesos.

El amor que te profeso
cadena perpetua de penas
el amor de tus besos y caricias
cadenas y tormentos por dentro.

Odio y locura me asfixian
felicidad y risas, mi empeño
silencio y vacío, no hay salida.

Que asco, que dulce mentira
que hermosos que bonitos sueños
que mierda, que pérfida vida.
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5comentarios 69 lecturas versoclasico karma: 81

Pupilas:

Y en tus pupilas veo reflejadas las luces de las farolas escondidas de mi rincón favorito de la ciudad, que poco a poco, me guían.

@magiaenmiradas
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2comentarios 41 lecturas prosapoetica karma: 63

Días de lluvia

No me gustan los días de lluvia
miro hacia los cristales y veo
el reflejo de mi cara rota, a trozos
y viejas vivencias acuden a mi cabeza,
imágenes en blanco y negro
sucios cartones testigos
de mi indiferencia por la vida.

El toc, tocotoc, tocotoc, de las gotas
atraviesan mi cerebro, cada una,
una historia muerta y otras historias dormidas
algunas todavía con vida, historias de sitios
imposibles de luces rojas, de alcohol y drogas.
Otras vidas, otras gentes, otras noches.
Donde todo lo humano se vuelve maldito
infecto de odio y sangre.

A veces historias alegres, imágenes blanco satén
donde la inocencia, la bondad y la esperanza
corren a raudales, repartiendo virtud a inocentes
y culpables por igual. Donde no hay falsos Dioses
donde se puede respirar donde la justicia
arremete contra el mal.

Y algunas veces recuerdos surrealistas
donde titubeantes seres humanos se creen
en posesión de la verdad absoluta,
atreviéndose a juzgarte con la certeza que les da
un no se que, que sólo ellos tienen.
Sí ese tipo de personas que ven la paja en el ojo ajeno
y no ven el tronco en el propio.

Lo único que tienen esos días es que arrastran
toda la mierda y generalmente te quitas algo de costra
si algo de costra, si no recuerdo mal.
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1comentarios 77 lecturas versolibre karma: 54

Silencio

Extraño al silencio que ama al sonido del viejo acordeón que añora los días de fuerza y calor del eco que ayer penetro los vientos gimiendo deseos matando al olvido.

Extraño al silencio que enfrenta al destierro no teme a las balas que guarda el caudillo no huye a la mano que aprieta el gatillo de aquel que se cree el juez de la vida quien malo cual bueno quien vive quien muere.

Extraño al silencio que vive en las sombras y solo en las noches le habla al perdido de amor sin abrazos de besos usados.

Te extraño silencio te espero en mis miedos.
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1comentarios 104 lecturas prosapoetica karma: 50

Luces

Se arremolinan en el infinito
Millares de luces tenues
Tocando el fin y el principio
Naciendo y muriendo
en un reloj extemporáneo

Se hacen sólidas en el camino
Como atrapa una araña a su presa,
A través de innumerables hilos
Tejidos detrás de los párpados

Halos de sol sin cuerpo
Las hacen florecer en la tierra
Susurrando sus recuerdos,
Guiando sus pasos a la eternidad

Son de agua, son de vida
Tienen color y matices,
Son momentos que compiten
por fecundar al mundo visible.
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sin comentarios 20 lecturas versolibre karma: 44

Luces

Hay luces que más que iluminar me nublan.
Mil a mi alrededor que no me marcan ningún camino
y me los marcan todos.

Es una locura,
no puedo dejar de pensar qué me espera
tras cada farola,
y tras cada estrella.

Es emocionante mirar por la ventana
y que haya una mezcla de luces de colores
que sólo se ordenan si me pongo las gafas.

Imagínate que un día se apagan todas las luces
y te pones a bailar.

Imagínate que cuando estés
realmente perdido en la oscuridad
consigues encontrar(te) el camino.
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1comentarios 52 lecturas versolibre karma: 7
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