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La Entidad

La noche se volvió oscura, el silencio invadió el espacio llenándolo de soledad y obscuridad.

La luna desaparece junto a sus estrellas. Mientras siento la sensación de que no estoy solo me quedo observando a mi alrededor siento que algo me observa.

Desde lo lejos, presiento que no será mi imaginación que inventa mi mente, es cuando me pregunto que es aquel sonido penetrante que me perturba y que me aterra.

El viento sopla se oyen débiles pasos asomándose y acercándose con sigilo.

De repente una sombra se hace presente por el pasillo, va deambulando y el miedo me conquista de a poco me sofoco con varias posibilidades, mientras mi corazón solamente late sin cesar esperando solo su final.

El temor me consume todo lo veo negro no hay nada que ilumine las oscuras fauces del lobo.

Oigo débiles golpes. Oigo las cadenas arrastrándose como serpientes arrastrándose en el riguroso suelo mientras se oye un fuerte y desgarrador grito entre la penumbra.

Veo una silueta que camina hacia mi. La habitación comienza a ponerse más tenebrosa y la cosa se pone peor. El aire se hace más pesado me empiezo a asfixiar lo lo puedo ver es una entidad oscura, sus ojos son rojos como la sangre mientras una garra se aproxima y zas me la clava en el pecho, caigo me quedo sin oxígeno lo miro veo que me mira con despecho y sus ojos dicen odio, y mis últimas palabras que lanzó son o dios.

De a poco me desmayo, despierto de golpe no hay nada en la habitación habrá sido un sueño o una pesadilla?

No lo se, solo se que se sintió demasiado real pero me alegro de que todo fuera irreal.

También quiero decir que es un poema inspirado en el miedo y también en el Cuervo de Edgar Alan Poe. También ya que pronto será halloween me adelante y cree este poema. Y nada saludos y hasta la próxima.
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En la iglesia...

Soledad oscura,
clemente silencio,
lo que necesitan,
mi mente y mi cuerpo.

En la fría iglesia,
el solemne templo,
entre sus paredes
resuenan los rezos.

Los rezos de monjas
ocultas tras velos,
que elevan sus voces
clamándole al cielo.

Y por las vidrieras,
que son sus luceros,
los rayos del sol
dibujan senderos.

Senderos que llevan
a mis pensamientos,
por otros caminos
que encuentren los sueños.

Titilan las llamas
de velas con fuego,
trazando en las sombras
murmullos inquietos.

Las sombras que esconden
profundos lamentos,
de los tristes fieles
que ven todo negro.

Y el cirio se apaga,
susurran los vientos,
el humo se eleva,
perfuma el incienso.

Frente a su retablo,
medieval y austero,
el ara imponente,
vestigio del tiempo,

donde se proyecta
simbólico el cielo,
sobre el duro banco,
al Dios del madero,

contrito y medroso,
faltando el aliento,
a ese Dios anónimo
hincado en el suelo,

con la voz gastada,
apretando el pecho,
al Dios en que creo...
le cuento mis miedos.
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Atrapada

Atrapada entre despojos
que la vida va tejiendo
lento, suave,
a veces miedo
oscuridad y deseo,
temblando de desamor
entre suspiros de hielo
que queman como diablos,
que mueren con cada beso,
entre sábanas roídas
por abrazos sin consuelo
en un duelo que no acaba
cuando en la noche callada,
en mis sueños yo te sueño.

María Monteguer
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Soy una gota de agua en un vierteaguas

Soy una gota de agua, pero no resido en la inmensidad del océano. Vivo en un vierteaguas. Me aferro a la porosidad de mi sustento aunque sé que no es eterno. Ese es mi suelo: tribulación y desconsuelo.
Voy en busca de un asidero que me corone como un Ser imperecedero. No quiero vivir en un atolladero que me hostiga todos los días con mirar arriba.
Demudó el cielo raso y claro, ¡ahora está encapotado! Mi mundo bucólico quedó expirado, en breve mi vida será tornado.
No puedo parar la avanzadilla de la tediosa camarilla. Los truenos me advierten la llegada de la emboscada. Debo formar barricadas, me niego a caer en la nada…Me espera una vida aciaga.
No quiero abandonar el vierteaguas, allí quise fundar mi propio reino; un pequeño lago que sólo en sueños logré atisbarlo. Es un bello recuerdo idealizado en un anclaje amado. Vacuos deseos malogrados, vetados en rictus de agrado.
El descenso será inmediato, el cielo relampaguea imperioso por desatar su marea. Esa fuerza condensada cercenará mi dulce morada. ¿Y dónde vagará mi alma varada?
Quisiera que hubiera una balaustrada que me eximiera de una vida frustrada. ¡Sí, eso! ¡Una mágica balaustrada; perlada de polvos de hadas!
Pero yo no puedo fabricarla, sólo soy una gota de agua en un vierteaguas y nadie acude a mis plegarias.
Y en un vano intento de arraigo ¡CAIGO!… Es un sustento insurrecto al sosiego. Me aterra más el vacío que llegar al suelo frío.
Ahora mi vida transmuta. Me hallo inmersa en una siniestra gruta; sin sol ni luna. Avanzo sin cordura, sólo con la hambruna de vivir mi próxima aventura.
Y no me detengo, se apodera de mí un sentimiento contrafóbico con bravura.
¡A lo lejos hay luz! Y detrás de una duna otra gota de agua me saluda.
¡Tanto miedo que tenía de caer al suelo y estoy viviendo en mi idealizado reino!


Marisa Béjar.
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Un vivac bajo la cama

Tengo miedo de que la rabia
monte un vivac
bajo mi cama.

Tengo miedo
de que las palabras desaparezcan
y se ensanchen los músculos.

Tengo miedo que los objetivos
no se avisten en el horizonte
y se larguen en pantalones nuevos.

Al rozar la meta te relajas
y cuando levantas la cabeza
ves que se ha trasladado
cien kilómetros más allá.

Tengo miedo
que la infancia de mis hijos
se desvanezca.

Tengo miedo
de convertirme en una pieza del ajedrez
de los que de todo tienen
y duermen bien.

Había una vez tres cerditos
que mejor o peor
diseñaron una vida,
con lo que no contaban
es que la manada de lobos
crecía y crecía
y sin hacer nada
su boceto engullían.

Tengo miedo del miedo,
ya el cemento está por las rodillas,
y sí, somos un punto más,
un número más,
protagonistas amordazados
en este film de terror.
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El terror al miedo

Y agacho la cabeza una vez más.
Por miedo, capaz, por respeto, quiso pensar, hasta que se autoconvenció de que era ella el problema y de que estaba equivocada.

Había tenido un momento de lucidez, donde parecían salir a la luz ideas brillantes tal vez, ideas positivas, o al menos, eso buscaban.

Terror sentía a la hora de exteriorizarlas, capaz en el fondo compartía sus ideas, capaz no, y con una voz muy baja las decía en voz alta.

“¿Para que...?” Se preguntaba, “… ¿para que abrí la boca?”

Y comenzaba.
Esa catarata sin fin de exabruptos y calificativos irreproducibles, donde básicamente, se la trataba de inútil, incompetente, incapaz de pensar.
Apagándole las ideas como quien tira un cigarro encendido al agua...

El tema era que si. Pensaba. ¡Y cuanto pensaba!
Pensaba distinto que él.
Escuchaba distinto que él.
Y ese era el problema.
No era como él quería.

Siempre terminaba alteraba su plan a largo plazo, sus ideas, sus ocurrencias. Nada podía salir mal, ni nada agregarse a esa lista perfeccionista

Bajo la cabeza.
Ella tenía la culpa.
Otra vez estaba equivocada, según él.

Bajó la cabeza una vez más, sabiendo que nada de lo anterior era cierto.
Sabiendo que esa agachada, era el inicio de un levante eterno.
Sabiendo que no iba a bajar la cabeza nunca más.
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El miedo

El miedo es el mejor distractor para enredar
lo que se arriesga para poder vivir,
es por eso que te engañas creyendo todo
lo que observas desde la ventana del autobús
de la desdicha que te agobia siempre de prisa.

Tal vez no alcanzas a observar a la distancia
los rostros borrosos de cada uno de ellos,
no tienen para ti una cara clara que puedas
recordar el día de mañana cuando necesites sentir.

Nunca podrás desahogar a un Páramo inundado
con más agua.
Nunca podrás vencer al odio con más odio.
¿Dónde termina tu Odio?
Termina en el torrente de fuego que hierve
en las entrañas de la nostalgia que abandonaste
para ya no tener que sentir más dolor.

No te conviertas en ese intento que solo consigue
seguir siendo prisionero de sus propios deseos,
huye de tener que ser tu propio enemigo
aquel que no aborrece el camino marchito
que te lleva a la misma desintegración del no ser.

¿Cómo podrás sanar sin ser magnánimo en un camino de reconstrucción que parece que no aparece?

Nunca la oscuridad podrá expulsar a la esperanza
que brilla en la intensa oscuridad.
Nunca se vence a la oscuridad con más oscuridad.

Solo el amor que florece sin sufrimiento
puede eliminar la necesidad de tener
que resolver a un rompecabezas
que nunca se dará el permiso para unirse así mismo
en un camino que debe andar.

El miedo es el mejor vendedor de promesas falsas,
el miedo siempre tiene hambre
de cada una de tus palabras frágiles
que se tambalean en el intento de no mentir.

Nunca podrás vencer el miedo con más miedo.


Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
14/09/2017.
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Salir a luchar

Llaman peligro
a abrir los ojos.
Pavor a observar
las mentiras tras las máscaras.
Ellos.
En su zona de tranquilidad,
en su conformidad, su monotonía,
su asentir contínuo, su triste acomodamiento.

Llaman peligro
a arriesgar la vida,
¡cómo si no fueramos a morir algun día!
Peligro el salir al mundo y huir a lo desconocido,
a enfrentar lo mórbido, lo cruel, lo injusto,
lo que nos escondieron tras una simple cortina.

¡Peligro!, gritan si destapas el velo,
si no te agachas y sellas tus labios.
¡Peligro!, al descuidar la futilidad,
lo inútil, lo estúpido, lo vulgar.
Pues peligro, yo te abrazo.
Yo te ansío con mi alma.
No me importa enfrentarte, luchar,
si eso supone no sentarse,
siendo ciego y sordo.

No quiero vivir más engañado;
por mí, mi conciencia,
mis vicios y mi embobamiento.
Adiós, antiguo yo.

¡Peligro!… ven.
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Kamikazes tatuados

Y fundirnos en un choque de miradas,
besar todos tus lunares
mientras acaricio tus cicatrices
mientras dibujo tus tatuajes sobre tu piel,
con la luz apagada,
y encuentro tus puntos débiles
esos que te hacen estremecerte.

Apoyarme en tu pecho
y respirar al son de tus latidos
diciendo que me voy a dormir
aunque sé que no quiero soñar
porque ya lo estoy haciendo.

No dormir pero no estar cansada,
quiero aprovechar cada instante de tu mirada.


Esos labios que siempre incitan a besar, esos labios que me hacen temblar.
Son las 6, la hora perfecta para verte amanecer
y los atardeceres a tu lado...
esos si que son mágicos.

Quiero al miedo de aliado
porque gracias a él hoy duermo a tu lado.


Aunque vayan desapareciendo los miedos,
el más grande (que a la vez era deseo) se ha cumplido ya.

Estoy volando tan alto,
conduciendo tan rápido,
tan borracha,
tan sin cinturón,
tan sin paracaídas,

que sé que el aterrizaje forzoso no va a acabar bien
pero me da igual
porque he disfrutado tanto de tus miradas
que las sonrisas tontas serán mi colchón.

Mentirnos con te odio mientras susurras un me encantas
y así, casi sin querer pero queriendo
me he vuelto una kamikaze
llena de misterios que para ti ya no lo son,
así, casi sin querer pero queriendo
me he enganchado a tu sabor
a la adrenalina de tus besos
y no quiero ninguna desintoxicación.

Quiero que se me siga acelerando el corazón cuando te tengo delante
y que no huyamos por caminos separados.

Quiero ser amiga mientras te beso la espalda
y quiero ser mucho mas cuando chocan nuestras miradas.

Prefiero sufrir cuando te vayas por seguir acelerando cuando me decían que pisara el freno,
a no haber cogido impulso cuando el destino me gritaba que te besara.

Me he quitado la coraza, he desnudado mi alma y que bien sienta dejarse llevar sin ninguna carga.

Y aquí estoy, escribiendo líneas sin sentido, caóticas, pero cósmicas
siempre pensando en el próximo momento en el que nuestras miradas vuelvan a conectar.

¿Me preguntas si te quiero? Busca la respuesta en mi mirada.
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Qué te da miedo?

¿Qué te da miedo?
No es por preguntar, se lo que temes, yo también lo he sentido.
Perderte, tu norte.
Qué sociedad tan injusta. Nos han hecho creer que esa es la dirección correcta, cuándo lo que necesitamos primero, es la brújula.
¿Qué te da miedo?
Romperte. Quebrarte.
Qué sociedad tan injusta. Nos han echo creer que caer, es sinónimo de fracasar, de parar. Cuándo la realidad es que después, sales mejor de ese mar de trozos.
¿Qué te da miedo?
Apostar
Repito; ¡QUÉ SOCIEDAD TAN INJUSTA!
Nos han hecho creer que los vicios se deben dejar, lo que nunca nos han explicado es que el amor es una excepción. Es el mayor y el mejor de los vicios.

Busca qué es lo que te da miedo y rómpelo
o de lo contrario....
seguirán paralizadas las manecillas de tu reloj.
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Miedo

Miedo.

Aparece por sorpresa
Sin querer
Entre mis letras.

Le dedico algo escrito,
Prosa o verso,
No lo sé,
Pero en forma poética.

No tengo miedo,
¿Debería tenerlo?
-Asiente La Parca a mi lado-

El tiempo se me acaba
Y no he podido siquiera
Ver nuestro árbol
Una vez más.
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15comentarios 115 lecturas versolibre karma: 94

El frío que viene

Es la negación de la negación,
una especie de fe ciega,
el inconformismo del corazón
que mantiene un soplo de esperanza.

Mi huida febril de la realidad
olvidando que la vida no es para ilusos,
los sueños que mueren en la orilla
cayeron antes en la trampa del miedo.

Mi nuca limpia espera un golpe seco,
viene aunque no lo quiera,
llega sin saber bien cuándo,
algo avisado, y nunca preparado.

Así, cuando suena la sinfonía de mi lamento
las manos me tiemblan como una señal,
son el preludio del viento frío
que roba la primavera a las flores.
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A nuestro miedo e inocencia

¿Qué habría pasado si hubiéramos hablado?
Si nuestros temores más profundos
Por una vez, se hubieran ausentado
Si nuestra cordura se hubiera esfumado.

Recuerdo tu hipnotizante mirada
Decirme aquello que tu boca callaba,
El más sincero deseo que sentías hacia mí
El mismo que yo manifestaba a tí.

La juventud es extremadamente bella,
Pero también es muy estúpida
Creíamos que el tiempo nos sobraba,
Cuando realmente se nos acababa.
Nos reprimimos, nos forzamos
A controlar nuestro deleite y gozo,
Viéndonos y queriéndonos el uno al otro.

Dicen de las miradas, que éstas hablan,
En las nuestras dijimos muchas cosas,
Pero no tuvimos la valentía
Para que éstas quedaran claras
Seguramente nos decíamos:
El otro entenderá.
Lamentablemente no comprendimos
nuestra más grande confusión.
¿El otro me amará?
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Valor

"Póngame un camino equivocado; con extra de kilómetros, para pagar el arrepentimiento a plazos". Me he dejado a la mitad tantos de esos, que estoy empezando a ser partidaria de tomar el trago de valor -que sale mucho más barato-, por amargo que sepa, para mirar al miedo a los ojos y soportar todo lo que eso conlleva; incluido el buen sabor final de boca.
Claro que cuesta hacerse amiga del lobo que amenaza con morderte, no lo hagas.
Y no lo mates, no hace falta.
Mientras no coma más que tú, no tienes que preocuparte por nada.
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Exilio voluntario

Es fama que hace tiempo
Las aguas inundaron
La Tierra corrompida.
Es fama, que no es cuento
De lumbres o de viejas.
Quizá lo has olvidado,
Como olvidas tus ojos
En el fondo de un vaso
O abandonas tu cara
En los falsos espejos...
Porque viene de antiguo
Que las conchas besaron
Las copas de los árboles
Y las aves bebieron
En corrientes salobres,
Y una fuente de plata,
Y unos labios de niebla,
Que hayamos olvidado...
Pero existió el Diluvio
(O, al menos, eso dicen).
La Biblia no lo niega,
Lo teme Babilonia
De Súmer, sumergida
Por barros y oros varios,
Se saben los desastres,
Se ve en pagodas chinas,
Está en profetas incas,
Y en templos africanos...
Y está en cuentos de ahora.
Lejanos artificios
De don Jorge Luis Borges
No acallen las verdades
Del Tiempo de las Lluvias.
Acaso ya recuerdes...
Naciste en este valle
De lágrimas y llantos.
Y, aunque no lo vivieras,
No olvides, buena amiga,
Los cielos ya pregonan
El iris de tus ojos.
Los cielos te recuerdan
Las viejas alegrías,
La vida del presente
Y el miedo a lo futuro...
No caigas en el pozo
Del olvido. No dejes
Entrar a la tristeza.
No emprendas, buena amiga,
Exilio voluntario
De tus ojos, tu risa
Tan hermosa y feliz,
Exilio de tu vida,
Exilio del pasado,
Exilio del presente
O del futuro incierto.
No dejes que te agobie
Nada ni nadie nunca.
Recuerda tu pasado,
Disfruta del presente,
Confía en lo futuro
Y sueña que este mundo
Podría ser mejor.
Que tú puedes cambiarlo,
Que tú puedes hacerlo,
Que tú lo harás, sin duda.
No temas nunca más,
No temas, buena amiga.
No vayas al exilio
De todo y de ti misma.
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Arista

Vivo en una arista. Mi camino es estrecho como dos líneas continuas en autopista, peligrosas en sí mismas…
Siempre transito el mismo sendero, es una línea blanca infinita; es una arista. Separa mundos; mundos antagonistas: los sueños y el tedio.
No hay vértices entre ellos; son insurrectos al consenso.
Debo transitar, sin dejarme apresar, ambos quieren atraparme sin piedad.
Los sueños drenan el aire de un delirante misterio que dirigen mis pasos hacia ellos. Cálidos y bellos deseos: aquella casa que tanto anhelo rodeada de árboles frutales donde el aire almibarado me besa a su paso. Buganvilla lila cayendo en cascada sobre mi pérgola amada. Mientras contemplo mi estanque enamorada; flores de loto moteando el verde ramaje pretencioso que emerge del fondo.
¡Ay! ¡Qué feliz me siento allí! Y más al verlo venir a lomos de su corcel gris…
El tedio me embota la mente, advierte que aquello no será para siempre, mostrando un rictus de muerte si acato y voy con el oponente.
Resuenan sus villanerías, creen que mis sueños son meras bufonerías. Sus risotadas sabotean mi paz, giro sobre mis talones y una protuberante faz me asesta el fétido aliento de la orfandad.
Estoy agotada, caeré postrada en una morada. La arista se estrecha, el horizonte se niebla. Palpo la densidad brumosa en mis manos temblorosas… Aullidos silbantes y voces cavernosas inyectando miedo en mi ser pusilánime y tambaleante.
Miro al suelo, pero no veo nada, quiero volver a mi arista; allí en indiferencia era artista.
Ahora el suelo es cenagoso, hay lucha y alboroto; ya no crecen flores de loto.
¿Me hallo en el tedio? ¡Los sueños no pueden ser tan horrendos! En el tedio estaban inertes, no reinaba esta desazón permanente.
Creo que mi ser inconsciente se fue a la pérgola, y ahora llora su pérdida.
Oigo un lisonjero gorjeo, atiendo, pero no lo entiendo. Avanzo y yerro en mis pasos.
Postrada ante una losa aguzo la vista para ver la inscripción borrosa. La bruma se condensa en relojes de arena y pierdo la pisa.
Extiendo la mano, puedo palpar los trazos… Y en ese momento un ser afelpado se apoya en mi hombro, y en tono armonioso susurra: <<Fueron los ecos del tedio que en lodo hundieron tus propios sueños. ¡Despierta!>>


Marisa Béjar,
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Solo la desolación se acordó de ti

Cómo no sentir desolación,
solo bastó un instante para hundirme
en el vacío que provoca la angustia
de tener que salir huyendo de la muerte,
esa que no vacila ante la mínima provocación.

Solo quisiera poder olvidar a ese dolor
que trajo la tristeza a mis ojos,
ellos eran en el ayer como tú,
dos lumbreras juguetonas y alegres.

Han devastado mi consuelo,
ya no puedo disfrutar de la noche
impregnada de una lluvia que canta con fuerza.

Solo me ha quedado el miedo,
ese recuerdo de mal espíritu que cae
como una bruma espesa en un corazón
que ya no respira.

Solo me ha quedado el terror
para no poder vivir con la paz
de una mañana bella.
Cómo le explico que deje de llorar
si son sus manos tan pequeñas.
Nunca conseguirán sujetar
a ese rostro que tiembla.

Amor.
!Qué significa esa palabra en sus mentes!
¿A caso no fue Dios quien dio de su amor?

Nunca importó el color o el idioma de la tierra
que parió sus vientres.

Mi cuerpo se apretuja en el silencio,
ya no puede aguantar más el escándalo
que ensordece al sentimiento de no verte.

La noche llueve.
Llora infinita por tu ausencia que duele.

Mañana saldrá el sol recuperando lo que ayer
solo escurre hasta el cansancio.

!Como le explico que en esa nueva mañana que florece
ya no estarás para reír por cada una de sus travesuras!

Solo la desolación se acordó de ti.
Que no me extinga la oscuridad.
No tengo miedo.
Nunca podrás condicionar a mi camino
porque no soy botín de tus miedos.



Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
19/08/2017.
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Nightmare

Todos se vulelve oscuro ya no hayo tu vos no siento tu presencia ya el aliento se vuelve moribunda

Ya casi siento que me haces falta mi corazón empieza a dejar de latir.

Estoy entre la cuerda floja que guiará mi muerte o seguir vivo o huir como un cobarde.

La estrella se perdió mi camino se vuelve más oscuro y no veo nada abajo siento el desespero de los caídos

Camino por esta cuerda que me separa de mi vida y el destino.

Y una luz aparece y despierto sin aliento muerto del miedo por aquella pesadilla.
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Pesa

PESA

Formar parte del pasado pesa,
aun habiendo un lazo fuerte
que me une a ti eternamente,
me exiges que lo crea y pesa

Me arriesgue con alguien más,
no dijiste nada en el momento
y aun así sentí tu incertidumbre,
te alejaste sin decir nada

Tengo lo que pedí
a manos llenas
en bolsillos rotos
y sólo sé que te perdí

Me pediste respeto y tiempo
para vivir tu duelo y pensar,
yo solo quiero abrazarte,
fuerte el miedo amordaza

El dramatismo de los días
se torna cada vez peor
con un trágico estupor,
mañanas silentes y frías.

Mi único refugio fuiste tú,
mi íntima amiga
la que al final,
dijo estar enamorada de mí

Palabras que siempre quise escuchar
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Miedo

Cuanta verdad acompaña.
la mutilada alma en decadencia,
cuántos caminos empaña
cuando te falta insistencia.

A tu tristeza, hazle campaña
cambia tu actitud de penitencia,
tus ojos ya desempaña,
se libre, no pongas resistencia.

Cabizbaja no ganarás batalla,
con fuerza interna el miedo agredes,
para ser una luz que estalla.

Si te lo propones, puedes,
tus temores y vergüenza amuralla,
y el miedo derriba como paredes.

Las letras de mi alma.
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