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Esquizofrénico

LAS CENIZAS DE UN ANÓNIMO.

ESQUIZOFRÉNICO


Una nueva noche de insomnio dio muerte a un futuro sueño,
terminando así con la esperanza de alguna nueva idea.
El desvelo provoco alteración en todos mis sentidos.
Mis ojos cansados solo podían ver espectros y sombras;
mi cuerpo sufría espasmos musculares y temblaba aturdido,
esto se debía a un terremoto interno,
provocado por una fuerte agitación en su motor,
debido a intensas palpitaciones en mí corazón.
Mi cuerpo estaba agotado, pedía a gritos por algunas horas de sueño y reposo.
Mi mente trataba de detenerse,
pero un mar de pensamientos inundaba cada uno de sus rincones,
era una incesable tortura provocada por recuerdos y futuros proyectos.
Me invadió una sensación soledad que orbitaba en toda la habitación.
El silencio podía oírse como si este mismo tuviese sonido.
-Lo sé, parece mentira.-
Me levante de la cama irritado y con mi pulso ya muy acelerado.
Necesito calmarme. Pensé.
Me dirigí hacia una silla a mitad de la habitación,
no muy lejos de los pies de mi cama.
Allí se encontraba mi ropa arrugada y con un aroma gris,
mezcla de perfume barato y humo de tabaco.
Salí de la habitación y me dirigí a la cocina por un poco de agua.
Los engranajes de mi mente giraban de manera incesable,
parecía que mi cabeza iba a explotar en cualquier momento.
Tome de mi bolsillo izquierdo los cigarros y una caja de fósforos.
Me dirigí al balcón y encendí un cigarrillo.
Me acerque a la barra de contención que separaba el suelo firme de una caída desde el séptimo piso.
Estoy esquizofrénico. –Pensé.-
Me pare sobre la barra de contención cerré mis ojos y pensé en saltar.
-Qué pasaría si lo hago?.-
Respire y trate de calmarme, mi pulso estaba disminuyendo y empezaba a tener sueño.
Debo regresar a la cama. –Pensé.-
Al abrir los ojos ya había saltado. No podía creerlo.


-JOEL B. LEZAMA.
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Discípulos del miedo

La inmensidad del estar despojado
te da valor.
La sospecha de amor sin recompensa
te presta amaneceres.
La melancolía sin duelo
mendiga amor,
tortura nocturna del no-me-olvides.
Clandestinidad que te devora
y vomita caridad.
Apetito humilde, hartazgo de promesas,
instantes de miseria sin papeles,
besos furtivos en el balcón
de la muerte.
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Siempre he soñado volar

LAS CENIZAS DE UN ANÓNIMO.

SIEMPRE HE SOÑADO VOLAR



Siempre he soñado volar,
poder sentir esa libertad que tienen las aves,
mirar el mundo desde lo más alto y que el cielo quedase a mis pies.
Nosotros también vivimos dentro de una jaula,
esa jaula son nuestros límites,
es todo lo que nos impide volar y ser aún más libres.
He tomado la decisión de quebrar esos límites,
de saltar el muro y ser libre,
sin embargo,
se bien que solo será por unos momentos.
No sé qué es lo que viene luego de la libertad,
quizás pueda ser azufre y fuego,
quizás brillos y calles de oro.
Yo; voy a tener la libertad de saberlo,
voy a arriesgarlo todo.
Siempre he soñado volar.
Me pare en el borde y salté,
el cielo estaba a mis pies.
Sentí la libertad de poder intentarlo,
todo mi ser sonreía esta vez.
Pude ver de frente el mundo,
desde lo más alto.
Un mundo al cual me acercaba de nuevo rápidamente.
Repetí con alegría dentro de mí:
“Siempre he soñado volar.
Me pare en el borde y salté,
el cielo estaba a mis pies.”
Yo; estaba a punto de chocar contra el mundo de cabeza.




-JOEL B. LEZAMA.
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4comentarios 73 lecturas relato karma: 109

En qué mundo estamos?

Mira la calle. ¿Ves lo mismo que yo? Destrucción, odio, rencor…

Niños olvidados que recorren las calles con frio, con hambre, con miedo.

Un mundo salvaje hecho de cemento y metal, un campo de batalla, una emboscada de salvajes pisando las margaritas que adornaban los caminos.

¿Ves por la ventana lo mismo que veo yo? Miseria, guerra, muerte…

Dime, ¿que hemos hecho con este paraíso?
Ya no hay flores, los árboles mueren, las estrellas ya no vienen a saludarnos, escondidas tras torres de cemento.

Hombre, ¿en qué mundo estamos viviendo?

Tu hija vuelve con miedo a casa cada día, a tu mujer la asesinaron y a tu hijo ya lo han golpeado tanto…

Dime, ¿en qué hemos fallado?

Los niños ya cuentan monedas y no estrellas, los animales nos temen y corren al vernos, los pajaritos ya no hacen nidos cerca de nuestras ventanas.

Dime ¿qué líderes hemos seguido?

Obligaron a tu hijo a ir a la guerra y jamás te lo devolvieron, te arrancaron a un padre y te devolvieron un excombatiente, con dos medallas y sin un brazo, con un título y mil traumas. Te prometieron ayuda en aquel acto en la plaza y te dejaron buscar comida en la basura la mañana siguiente.

¿en qué hemos fallado, mujer?

Buscas que tu hija tenga un hombre que le dé futuro y no amor. Buscas a tu hijo una mujer sin que escuches su querer. Buscas un marido y olvidas el amor propio.

¿en qué mundo vivimos?

Que el inocente paga por las culpas ajenas, que el pobre muere por los lujos del rico…

¿en qué mundo estamos que el pueblo no exige, pero si teme a su gobierno?
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Lo que es el Tiempo

Las canas son
las caricias de la muerte en el pelo.

Odioso Tiempo
que no giras sobre tus propios talones,
que haces pasar
todos los momentos, que son únicos,
sin valorarlos.

Tú, que haces
las cosas una sola vez, y jamás repites,
que bajas
por una pendiente, lento y constante,
como el lodo.

Te veo rozarme,
y me desespero,
el consuelo de que en cada "ya"
haya un "luego".

No, no es así, ni es eso,
te temo porque cada momento
es un momento menos,
y no estoy amando en ninguno de ellos.

Déjame y vete, Tiempo,
no me robes más besos.
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7comentarios 69 lecturas versolibre karma: 98

La última gota

Cuánto amor con deseos de coincidir
en el inmenso infinito
cuántas almas deambulando el universo,
buscando su amor eterno.

Cuánta pasión escritas sobre nívea piel
esperando ser descubiertos
por las caricias de otras manos y otra piel
despertando su adormecido cuerpo.

Cuánta poesía callando la voz
por lágrimas atoradas en la garganta,
cuántos corazónes solitario
deseando vivir enamorados la pasión

Y que ironía, tú allí, inmóvil
tus ojos ciegos nunca lo pudieron ver,
hoy te llenas de silencio sintiendo el peso
de cada segundo, vencido por el implacable tiempo.

Hundido en letargos la mente te traiciona,
recordando lo perdido te hundes en profundos silencios,
te abrazan tus odios que te asfixian
fingiendo una felicidad inexistente.

Tú que nunca te dejaste vencer por el amor,
y pisotearlo fue tu pasatiempo.

Hoy sientes como se te escapa la vida,
como arena fina de un dorado desierto
como agua entre los dedos de un riachuelo

cuando quisiste vivirla en paralelo
ya te la había cortada una secante
dejado que vivas tu propio duelo.

Perdido estás en el tiempo, en laberintos
de veredas torcidas que hiciste por camino,
intentas pegar los pedazos de un ayer ya extinto

es como querer juntar en un inmenso pastizal
semillas de flores de diente de león
que han sido esparcidas por el viento.

Por fariseo hoy pagas tu derrota,
aún en compañía árida soledad de tu vida viertes,
vas sufriendo miles de veces pequeñas muertes
antes de beber de tu vida la última gota.


MMM
Malu Mora
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20comentarios 116 lecturas versolibre karma: 94

Dicen que viene en silencio

Dicen que viene en silencio,
entre sombras de caminos
que llevan ceniza y hiel.
Yo sé que vino despacio,
agarrándose a mis dientes,
incrustándose en mi piel.

Tres suspiros silentes llenaron la habitación...
Y te fuiste...
Te fuiste andando con ella,
dejando mi alma exhausta,
perdida en la sexta planta.

Un señor de bata blanca,
algo así como un fantasma,
me dijo lo que era tu cuerpo:
un gran pedazo de carne
que se quedó sin aliento

¿Y yo?
Yo ya no te lloraba,
ni te besaba la frente,
no era más que una mirada
que se perdió entre la gente.

Y mientras los mercaderes llegaban
con los servicios pactados,
una urna en tus cenizas
y una rosa en tu epitafio,
yo con las manos sangrando
fui recogiendo, entre tanto,
todos los tristes pedazos
de un corazón desarmado.

Y así,
con los trozos aún calientes en las manos,
partí como tú en silencio,
a empezar un lento baile
de nostalgias y recuerdos.
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Guerra amada

En donde estarás mañana, guerra amada.
Tú que conduces al hombre a la locura.
¿Dónde?, donde iras a pedir más vidas.
Se escucha tu retumbar en las mentes.


¿Cuántos morirán esta vez?
¿Serán miles, cientos o solo diez?
Si es cierto, tú la guerra afamada.
Eres infinita en el terror del hombre.

Toda poderosa en el reino de la muerte.
Perdona al hombre, perdona su vida.
Dime, ¿Cuantos jóvenes irán a pelear?
Los adultos murieron, es hora de renovar.

Guerra mía que ves los campos ensangrecer.
planta flores rojas, con cada gota de sangre mas.
Que esos son errores del hombre al engrandecer.
Que luego buscan perdón, buscan la paz.

Ingrato el hombre que te engendro.
Su egoísmo es tan grande como tu castigo.
Porque es tan poderosa tu destrucción.
Que creen dar solución, orientando a la perdición

¿Cuántos niños en sus casas te verán?
Ya en ningún lado seguro estarán.
Vive guerra mía, llévatelo todo.
Y muere con el despertar de la paz.

Guerra, existes solo por el hombre.
Ese hombre ambicioso de todo mal.
Ese que peleara hasta no verse triunfar.
Y mueren tras tu llegada, mi arma letal,

Anda ve llévate la vida del inocente.
Al final, otros ya habrán de llegar.
Como yo que te veo en la tele.
Te veo con mi triste final.
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Le mentía al corazón

Le mentía al corazón
haciéndole creer que se detenía el tiempo,
pero el mundo gira sin parar ni un segundo
no lo detiene tristeza o suspiros.

Le mentía al corazón
le hacía creer que vivíamos
una eterna primavera de colores
cuando nuestro mundo era naranja y ocre.

Le mentía al corazón
volando comentas corriendo alegre entre los helados vientos,
él no sabía que ese viento como hojas de un árbol
me arrancaba con dolor una a una toda la fe en el amor.

Le mentía al corazón
viento que repentinamente como ladrón llegaba
me atravesaba con dolor el pecho, trayendo recuerdos que creía ya perdidos
olvidados por el tiempo, que volvían al pensamiento.

Le mentía al corazón
nunca le dije que recordar dolor no era bueno
que es remover heridas que lastiman la cicatriz,
entristece sembrar rosas y cosechar cardos
que el mundo gira que no se detiene ni por honestidad ni por los perversos.

Le mentí al corazón
por compasión, tan sólo para que siguiera latiendo,
para que continuara dando amor a pesar de estar ya muerto
nunca le dije y no lo sabrá, que nos mataron sin piedad la fe,
dejando mal heridos a los sentimientos.

Le mentía al corazón,
fue la única manera de lograr que siguiéramos viviendo.

MMM
Malu Mora
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Micropoema. Entierro

Llevaba un velo funesto al rostro que nunca note, sin saberlo, me habían sepultado en el olvido
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Se murió la bola

Se murió la bola, ya hace van dos días que se murió la bola.
Tan bonita, tan inquieta, pero con la mirada triste.
Siempre le velaba el sueño, me dolía tener que verla.
Quién fuera fuerte como ella, fui el último que la vio
y el último del que se despidiera.

Bolita, yo se que solo fuiste un perro,
pero quién más que yo para inmortalizarte con palabras,
quién más que yo que he sido un perro,
quién más que yo que como tu estoy muerto,
quién más que un perro poeta muerto.
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Instante del ayer

El ayer me persigue,
como la hoja peregrina
obstinada
persigue al viento
que persistente e insistente
la derrota,
derribándola de su rama.
¿O es el viento
quien persigue a la hoja?
y no la halla
o la encuentra ausente
aletargada ensimismada
ocupada
en su sueño de muerte...

el sueño de muerte
que me persigue
obstinado
persistente e insistente,
mas las ganas de vivir
me brotan desde las raíces
hacia el tronco
a las ramas
a las hojas
a la copa,
hasta el cielo;
alienándome con su esencia.

Nada es más
que un minuto
en un grado
en un ángulo
en una perspectiva
desde una lente
que observa
un instante
ralentizante
que se esfuma
en un ayer cualquiera.



@AljndroPoetry
2018-mar-22
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Tiro de gracia

Si tus labios fuesen balas, querida mía,
tira cerca y a quemarropa para no errar,
vacía las cargas de tu existencia,
perfora mi boca y llénala de ese aire
que sabe al plomo de tu aliento.
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El viejo cementerio

El viejo cementerio castellano
se muere poco a poco sin remedio,
no tiene quien le llore. Que hoy el tedio
le agarra con tristeza de la mano.

Ya nadie le acompaña, ni el fulano
que hiciera del suicidio un intermedio;
ni el cura le somete ya a su asedio
rezando un buen responso a algún hermano.

Si un día yo me muero, es muy posible,
que cuando vaya a verle ya no exista
o piense es un objeto ya inservible.

No quiero aquí pecar de pesimista
así que alguno insista no es horrible,
prefiero otro lugar como turista.
©donaciano bueno

Comentario: Poco más de trescientos metros son los que separan al viejo cementerio o mejor, al camposanto, de la pequeña población. Anclado en la falda de una colina, cuatro humildes paredes de adobe y cuatro cipreses, uno en cada esquina, a los que se accede por un camino de tierra de unos trescientos metros que en invierno y en los días de lluvia se convierte en un barrizal. Una puerta de hierro de la que pende un simple candado oxidado, da paso al recinto . Pareciera que allí todo duerme el sueño de los justos. A medida que la población ha ido desapareciendo, ley de vida, los yerbajos se han adueñado de las lápidas . Y es que hoy ya los jóvenes no le visitan ni siquiera el día de los Santos. Requiescat in pace (R.I.P.) Descanse en paz.
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Mi llanto

¿Que por qué los hombres no lloramos?
Porque el que llora no es hombre y pasa a ser considerado un ser humano.

Lloro por amor y desfallezco,
para ver si con el tiempo de mi llanto,
ya mis lágrimas se secan y convierten en arena
lo que poco queda de mi corazón.

Y si el llanto provocase muerte,
lloraría toda la vida
y vida daría sin razón.

(Para que mi muerte la apure, el Reflex Anoxic Seizure.)
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Obsesión

LAS CENIZAS DE UN ANÓNIMO.

OBSESIÓN



Desde un lugar que me mantenía a salvo de su mirada,
un lugar donde podía observarla cada día,
desde ahí,
donde alimentaba mis emociones y anhelaba poseerla;
mi mente ya perdida entre la belleza de sus pétalos mi incitaba a robarla de su jardín.
Sentí como cada pensamiento que orbitaba los espacios de mi mente me pedía en gritos desgarradores que cometiese tal pecado.
Me senté en silencio a hablar conmigo mismo y pensé:
“No debo ser egoísta. No me pertenece. No debería comportarme así”
Luché contra esos incontrolables deseos que cada día crecían aún más.
Yo mismo fui quien desencadeno tal obsesión,
soy yo quien debería ponerle fin.
Continúe anhelando y observándola día a día,
soñé poder tenerla en mis manos.
Mil veces intente acercarme,
mas nunca tuve el valor necesario.
La vi marchitar sus pétalos,
perder su color.
La observe durante años,
pero llegado el momento,
aún sin tenerla en mis manos,
la vi morir.
La vi marcharse,
dejando en mi nada más que dolor.




-JOEL B. LEZAMA.
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¿Dónde oh muerte?

"¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón?" ~ San Pablo.


Es que a dónde se esconde, se me esconde la muerte
es que a dónde la encuentro, si es que fría la siento
y los días eternos, e infinito es el viento
y los días augurio, de mi pésima suerte.

Es tan ancha la vida, me es ausente lo inerte
es tan ancha la ausencia, de mentir escarmiento
que me falta tu esencia, que me falta el aliento
es que triste es tenerte, si es que triste es perderte.

Es que a dónde se esconde, si es el fin de los días
mi señora maldita, mi señuelo marchito
segadora de vidas, labradora de espinas.

Es que a dónde se esconde, lo infinito me hastía,
mi señora maldita, mi final tan bendito
podadora de vida, sembradora de ruinas.

Putrefacta la espina
corroyendo mi esencia, putrefacta aureola
coronando el abismo, revolcando las olas.




@AljndroPoetry
2018-feb-28
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Desesperación

Era una noche sin luna
desagradable para enamorados
en soledad frente al mar
goteaba de mi rostro el dolor
al recordar un amor
que se había alejado.

Un amor prohibido
que la Naturaleza separaba
un amor no comprendido
que me atormentaba.

Por qué tanto sentimiento?
si no se puede expresar?
este amor escondido
ahoga mi respirar!

Con tan distintos caminos
por qué lo debo tener?
sin darme cuenta vino
y solo me hace padecer.

Por qué tanto sufrimiento?
de qué sirve guardarlo?
el amor es para darlo,
sentirlo y disfrutarlo!

De repente apareció
una silueta en la lejanía
danzando a favor del viento
intacta e iluminada venía
mi tonto corazón me decía
que eras tú, me salvarías…

La silueta se acercaba
creí que era mi amado
corrí a su encuentro y al fin
con el viento huracanado
que agitaba olas gigantes
mis lágrimas había mezclado
con el mar y su inmensidad
y en un dulce abrazo mortal
cambiaron mi dolor
por Eternidad.
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El olvido

No se ha ido quien se ha marchado,
Solamente se fue quien fue olvidado.
No se trata de superar a quien se ha ido,
Sino de aprender como llevarlo contigo.
Reencarnan en nuestros tristes corazones,
Y se meten en lo mas profundo de nuestras emociones.
Manifestados en nuestras neuronas,
Esta el recuerdo de estas personas.
Reprimido esta el dolor,
Tratamos solo de demostrar amor.
Si hablo con sinceridad,
Me encuentro dentro de la oscuridad,
Y creo quedarme allí por toda la eternidad.
Que estoy acompañado es mi presentimiento,
Porque muerto estoy por dentro.
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No ha parado de nevar sobre el mirlo blanco

A la memoria de David


TE marchitaste, amigo.
No me acuerdo con precisión de tus rasgos,
solo sé que la infancia
transfiguraba nuestros rostros
haciéndolos más puros, y que en nuestros ojos brillaban
los fuegos artificiales de antaño.

La muerte cuajó tu vuelo, cercándote de sombras
las estelas de las mejillas,
dejando en tu casa un plato de lágrimas, vacío, sobre la mesa,
dejando ecos de ausencia en los juguetes inmóviles.

Nunca he comprendido tu muerte.
Recuerdo que alguien me la susurró una mañana en la escuela,
trayendo consigo en los labios
la palabra más helada.

Yo únicamente sabía tu nombre y poco más, porque entonces
éramos todos cándidos, éramos como dioses bondadosos
en las paradisíacas arenas del parque,
y no nos importaban las inquietudes egoístas del adulto.

La egolatría era una palabra demasiado compleja
para nuestro vocabulario de tobogán.
Eso bastaba para que la amistad más pura
fuera un simple intercambio de cromos.

No supiste, amigo,
de las risas disparatadas del sortilegio de la cerveza,
no supiste del sudor de la cotidiana nómina,
no supiste de todas las pequeñas cosas
que dicen hacernos grandes...

Yo he pasado la adolescencia,
y veintiún tristezas y tantas dudas no dan sabiduría.

No supiste del desengaño de ser hombre.
No supiste... ahora eres sabio.

Te marchitaste, amigo,
el tren del invierno cuajó tus gestos encaminados hacia la
primavera. Y yo sigo aquí,
en este costado de la vida, siendo carne y nada.


(de ESENCIA, Ediciones Az90, 1998.
Abel Santos)
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