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Cementerio General del Sur

El cementerio es la diaria cita
de los muertos en vida
con los vivos en la muerte.
O tal vez sea
un sitio para el reposo de las almas
de los que mueren
y el comienzo de las memorias
de los que siguen viviendo…

Sepultura de corazones
de difuntos y dolientes,
poblados en los que entramos a despedir un pariente
y salimos despidiéndonos
de aquello que un día fuimos.

La única certeza al pisar un camposanto
es que lo abandonamos siendo completamente distintos.
Entre el dolor y el llanto
ya no seremos los mismos.


Heclist Blanco
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Virtualidad

Amanece un nuevo día, y como cosa extraña, no siento dolor en ningún hueso, a mi edad, es raro. Ni siquiera me duele la espalda. La mañana es tan perfecta como puede ser una de otoño. Mientras viajo en el tren al trabajo tengo que escribir un tuit sobre eso. A ver: "Ya no me siento tan solo, me abriga la compañía de la ocre soledad de estos árboles que me quieren abrazar con sus ramas y acariciar con sus hojas que están más muertas que mi alma". ¡Caray! Tengo cuarenta caracteres de más. ¿Qué le quito? Ya deberían extender esto. Ciento cuarenta caracteres no alcanzan para contar la vida. A ver, borro aquí, cambio allá: "No me siento solo, me abriga la compañía de la ocre soledad de estos árboles que me acarician con sus hojas, más muertas que mi alma". ¡Bien! Ocho caracteres me sobraron. ¡Publicado! Tiene el justo dramatismo que el melancólico otoño merece. Seguro me dan varios "likes" y #RT. Ahora a ver las noticias en línea, como siempre, algunos muertos por aquí, manifestaciones en algún país asiático que está harto de ser comunista. Otras en un país sudamericano que está harto del irrespeto a sus derechos constitucionales. Otra gran potencia se va a la banca rota. Otra que sigue ganando fuerza. Las colonias en Marte siguen su expansión, ¡doce mil habitantes ya! La tasa de natalidad de los terra-marcianos es controlada y sostenida. ¡Lo mismo de siempre!

No sé a que hora he llegado a la oficina. No lo he notado. Será mejor que me ponga a trabajar. Definitivo, esto de trabajar a través de internet me sienta de maravilla. A ver, que quejas de clientes hay. ¡Caray! Otra vez tienen problemas en sus entregas en Chicago. Un par de audio llamadas de Skype y lo soluciono. Se han ido tres horas ya, ni tiempo de desayunar. Es raro no sentir hambre; pero, todas las quejas han sido atendidas. Tomaré un receso de quince minutos. A leer unos cuantos poemas en Poémame.com, dejar comentarios a los que me gustan. Estos chicos y chicas cada día escriben mejor. !Qué poesía espléndida! Volteo a ver el monitor de mi ordenador y sorpresa, se ha llenado la bandeja de quejas nuevamente. !Uf! Tengo trabajo para otras dos o tres horas. Manos a la obra. La mañana se fue en un abrir y cerrar de ojos. No tengo apetito y ya es tarde. Usaré mi hora de almuerzo para ir el parque que está a unas cuadras del edificio. En esta época es relajante caminar entre los árboles de colores azafranados. Ese crujir de hojas que piso, no sé, me relaja. El viento que no es frío ni cálido. Unos pájaros trinan, no parecen alegres, noto nostalgia, seguro extrañan la primavera; pero trinan, eso es bueno. Es maravillosa la naturaleza, y sin embargo, no puedo evitar usar mi móvil para escribir un tuit inspirador sobre mi caminata. Aprovecho para enviar un par de WhatsApp a esos dos grupos de amigos, principalmente al grupo de lectura. Tengo que decirles como me va leyendo "La lentitud" de Kundera. Doy un vistazo al instagram de unas amigas, de vacaciones en Europa. !Qué envidia! Se acabó la hora de almuerzo en un parpadeo.

La tarde perfila no muy diferente de la mañana. Más quejas, llamadas a proveedores, persecución a compañías de entrega. Un respiro de cuando en cuando, breves minutos cada hora y media. Un vistazo a Poémame. Una ojeada a mi e-book de Kundera, comerme a grandes bocados unas pocas páginas de lectura. Música de fondo todo el día, en mis audífonos. Principalmente mis listas maravillosas de Spotify, y algunos videos en Youtube. Antes de fijarme, estoy en el tren de vuelta a mi apartamento. Por un instante pienso en la cena, la fuerza de la costumbre, pero no sé, no hay apetito. Me voy a la cama, voy a leer un par de capítulos de mi e-book y a dormir. ¿Dormir? Parece que ni sueño tengo, pero hay algo por dentro, que me dice, que debo dormir. Es lo normal, lo usual. A ver, unos diez minutos para publicar un poema corto en Poémame no serán problema. Ese poemita que me ha rondado la cabeza todo el día. Ya está. !Quedó bonito! Con suerte tendré unos likes y comentarios para mañana. Me duermo.

La mañana arranca otra vez, y no sé por qué, pero me siento como programa de ordenador en un bucle diario. Todo parece lo mismo otra vez. El tuit de buenos días. El tren hacia el trabajo. Noticias mundiales y marcianas. Quejas de los clientes. Sigo sin dolores de cuerpo. Es lo que más me extraña. Sin apetito. También raro. Debo ir al doctor. Algo no anda bien. Me siento mejor que nunca, y sin comer. Voy a usar ese nuevo servicio de doctor en línea que nos informaron este año. Aquí está la aplicación en mi ordenador. Un click y listo. El doctor me hace un sinfín de preguntas. Usa la cámara de mi ordenador ─y su capacidad de rayos X─ para hacer un chequeo general. Pongo mi índice en el sensor de huella digital que mide mi temperatura y hasta procesa microscópicos fluidos que hay en él. El chequeo es tan completo como puede ser para un pre-diagnóstico. ─Todo está bien con usted ─me dice el doctor en línea ─que por cierto es una entidad de inteligencia artificial IA─. No veo necesidad de hacerle una cita física con un doctor humano. ─Duerma al menos siete horas diarias, haga algo de ejercicio ─continúa el doctor─ Coma algo saludable tres veces al día, aunque sea por protocolo, y le vuelvo a ver a fin de mes ─concluye.

Llega el fin de semana y me siento aventurero. Como el lunes es feriado, me compro un boleto a Roatán. Convenzo a Paul y a Lois que me acompañen. Allá vamos los tres amigos. Qué fin de semana. Atardeceres de ensueño, el sol se hunde profundamente en el lejano borde del mar. Charlas interminables sentados bajo una palmera o acostados en la blanca arena. Bailamos en la playa a ritmo de bossa nova y de soul. Lois se pone un poco atrevida y me obsequia algunos besos inesperados, la beso de vuelta, siempre me ha gustado, es tan bella, pero es más una buena amiga que otra cosa. Y para mi sorpresa, a Paul también le obsequia sendos besos. Bueno, las cosas no pasan de allí, Lois tiene buen freno de mano, ni hablar. Mejor así, sino el lunes, de vuelta a la realidad, la incomodidad será abismal.

Es martes, estoy de vuelta en la oficina. Ese viaje a Roatán ya parece más un sueño muy vívido que otra cosa. La rutina inexorable sigue su curso. Inmerso en la virtualidad de mi existencia. Twitter, WhatsApp. Aligerando mi alma en Poémame. Facebook, Instagram. El portal de quejas. Video-conferencias y Skype. Música en línea. Noches de zambullirme en el e-book de Kundera y el de "Vivir para contarla" del Gabo. La falta de apetito. La falta de cansancio. Dormir por protocolo.

Mi cita con el doctor (el de IA) es este viernes. A ver, hoy es miércoles. Me siento igual. Preocupa no sentirme tan humano. Este letargo de mi vida. Esta tarde de miércoles pasa algo inusual. Hay mucho movimiento en la inmensa sala de servidores de la nube. Donde ocurre todo el Cloud computing de mi empresa ─es de sus principales servicios─ . Entran y salen técnicos de mantenimiento. Cables por aquí, cables por allá. Paneles de redes van y vienen. Cajas de servidores se mueven de aquí para allá. Me asomo a dar un vistazo. Moriré por la curiosidad del gato. Desconectan un grueso grupo de cables de un larguísimo rack de servidores y no sé por qué, me da un mareo intenso como cuando se cae en un abismo sin previo aviso. Apagan varios interruptores en el panel de control de ese rack y siento una punzada intensa en el pecho, como cuando te clavan un puñal afiladísimo con una saña psicótica. ─Pero si el doctor me dijo que todo estaba normal ─pienso─ He hecho ejercicio, he comido suficiente, he dormido hasta ocho horas diarias─continúo cavilando. Antes de darme cuenta estoy tirando en el suelo. Tal vez me ha dado un ataque cardiaco y ni tiempo de notarlo he tenido. Los técnicos de computación pasan cerca de mí y ni siquiera voltean a verme. Siguen en su proceso de desactivar esos servidores de la nube, y coincidentemente, conforme avanzan en desconectarlo por completo, yo me siento más grave. Estoy muriendo y nadie me auxilia. Como si fuera invisible, como si no existiera.

Es lunes otra vez. Por la ventana veo una mañana primaveral. ¿Cuándo se terminó el otoño? Y ni me acuerdo que pasó en este invierno. Qué intenso dolor de cabeza. Estaba teniendo una pesadilla. A ver: ¿qué era? Me estaba muriendo. Me estaban desconectando. ¿Cómo me van a desconectar? De qué carajos estoy hablando. ¿Qué es este video que me ha llegado a mi WhatsApp?

Buenos días Fernando. Bienvenido a su vida virtual número noventa y siete. Por petición suya, le enviamos este video informativo al inicio de cada una de estas vidas. Hemos realizado con éxito el upgrade de su vida virtual. Encontrará que esta versión es más realista. Especialmente, la comida sabe mucho mejor, casi como la recuerda en su vida orgánica hace mil setecientos años. La nube a la que lo hemos instalado usa tecnología de punta, the state of the art del siglo cuarenta. El siglo virtual en el que usted ha elegido vivir esta vida es el siglo veintitres. Su edad virtual será de treinta y cinco años. Esperamos se sienta con mucho más energía que en su vida anterior,en la que había elegido tener cincuenta y tres años y vivirla a finales del siglo veintiuno. Estamos seguros que esta experiencia será totalmente placentera. Disfrútela y nos vemos de nuevo en su siguiente vida. Por cierto, este video se autoeliminará de su móvil al concluir y toda esta información será eliminada de su memoria ─no la memoría del móvil, la de su cerebro─; continuará con su vida como si esto nunca hubiera ocurrido... ¿Qué iba a ver en el móvil? Se me olvidó. Debe ser este dolor de cabeza. Aunque ya casi no me duele. De hecho no me duele para nada ya. ¡Cielos! Me siento tan lleno de energía y vitalidad. Qué mañana tan hermosa. ¡Qué alegría estar vivo en un día como hoy! ¡Ojalá esta vida fuera eterna!


@SolitarioAmnte / vi-2017
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Pizarnik: Máscara, lila, sombra

Sombra,
Lila,
Máscara.

Tres palabras reiterativas
En la poesía de Pizarnik
¿Qué pretendías?
Surgen las hipótesis:
¿Declaración arcana,
Simple casualidad,
Obsesión semántica?

Máscara,
Sombra,
Lila.

¿Qué me quieres decir, Alejandra?
Tu poesía lacónica y jeremíaca,
Asidua al Esplín,
Repite obstinada
Esas tres palabras,
Como un mensaje silente
Suplicando "¡Descubreme, imbécil!"

Lila,
Máscara,
Sombra.

Un inescrutable criptograma,
Un pandemónium,
Un dédalo infinito,
Una obsesión cáustica
Para mi sempiterna manía
De querer llorarlo todo,
De querer saberlo todo,
Con una pulsión freudiana.

Las escribo en mi libreta,
Desnortado,
Colérico,
Lila.
Buscando conexiones poéticas,
Gramaticales,
Matemáticas
¡POR DIOS!
Lo que sea.

Esto acabará conmigo.
Terminaré con una soga al cuello,
Ajustada como una
máscara,
Y la asfixia me pintará de
lila
Mientras mi
sombra
se despega de mis talones,
Para huir,
Si.
De la muerte,
De mi.

Máscara,
Lila,
Sombra.
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Una paloma muerta

Como Ícaro caíste
con las alas chamuscadas.

Si por todo lo que viste
sobre las nubes doradas
tu vida diste confiada
a una muerte que te enviste
y desviste, sola y triste,
de tus plumas plateadas
y tu traje con corbata,

te pido yo esas alas
y fundirme al cielo añil.

Quiero ver lo que tú viste
aunque ahora a mí me envista
y desvista mi corbata
de plumaje color plata
y el cielo torne en gris.
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Lo sé

Sobradamente lo sé,
sé que tarde o temprano moriremos,
que somos provisionales,
que perpetuo o imperecedero,
es solo la poesía
y este momento en el que te menciono.

Conozco lo de los dolores,
y la angustia de que ya nadie te ayude,
que el mundo te tilde de loco y consideren
que no les queda confianza para concederte.

Sé también que del colegio tan solo tendremos
mapas y sumas de papel,
y la voz que se ahoga por las noches
en cuadernos de cuadricula e infelicidad.

Sobradamente sé que moriremos
aunque solo la muerte ajena
sea quien la traiga
a nuestra memoria.

Canet
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Transferencia de calor...

Las sábanas envolvían un recuerdo... más que un cuerpo. La tibieza aún no se escapaba de su piel y el color rosado de sus mejillas se aferraba a ellas como la hoja más débil de la punta de un árbol que se resiste a ser arrastrada por el viento. Su aroma suave aún podía percibirse a escasos pasos; y si uno guardaba silencio y se concentraba lo suficiente, su aliento se podía percibir por la habitación.

Todo se sentía sumergido en una nostalgia profunda, tan obscura como un hueco profundo de la cueva más recóndita. Sus labios carnosos aún parecían guardar ese último beso, o tal vez era la esperanza de ese beso que la trajera a la vida, no me decido bien a bien cuál de las dos vertientes sería.

Caminé lentamente hacía su lecho, el silencio sacro se rompía con el eco profano de mis pasos golpeando la madera, malditos zapatos, los maldigo por romper el silencio de su callada voz que grita desde un paraíso cuánto nos amamos. Toqué su cabello suave que mantenía ese color claro como la miel, como pequeños rayos de sol de una tarde que cae rendida ante la noche, yo sentía mis dedos aún más fríos que los de ella. Juro que podía escuchar el latir de su corazón como un tic tac del reloj más exacto, un sonido que invadía mis oídos, tic tac... tic tac... el tiempo se volvía nada, sin embargo ella seguía marcando ese ritmo... tic tac... cada vez más profundo... cada vez más intenso, poco a poco dejó de estar en mis oídos para retumbar en mis sienes, en mi corteza cerebral, en mi mente... tic tac... El zumbido de un pequeño mosquito me sacó de mi trance, también maldije al insecto, ¿cómo se atrevía a despertarme del sueño de tenerla en mi mente?

Caminé un paso más y tomé su mano fría, la cual absorbía mi calor, por el poco que éste fuera. Sentí como el frío recorría la punta de mis dedos, la mano, el antebrazo, el hombro... era extraño, pero en mi frenesí de temperatura creí notar su brazo menos pálido... sonreí... el nórdico frío seguía su marcha, recorría ahora ambos brazos, mi pecho... el vaho de mi boca se notó claramente como una pequeña nube creada por mí, dejé de sentir las piernas, los pies... y finalmente mi rostro entumecido. No siento nada más... no entiendo nada más, pero creo que la vi sonreír.



Cuando desperté, su mano tomaba mi mano aferrándose a no soltarla. Su gesto era sereno y podría decir que una sonrisa tímida se dibujaba en sus labios, su piel fría no tenía ni un rastro de color. Las lágrimas brotaban por montones, tanto que me sentía ahogada en un mar de tristeza... lo solté y me acosté a su lado "Bruto" le dije al oído mientras lo tomaba del cabello y jalaba de sus ropas... "Te dije que no lo hicieras... te lo dije". Dentro del bolsillo del saco encontré una pequeña nota "Te dejo lo único que siempre fue tuyo... mi vida"... De nuevo "Bruto... te dije que no me trajeras de regreso".
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-1- Carcinoma (Miedo)

La dueña de la fuerza únicamente ¡Soy Yo!

Me estremecí de miedo ,
miedo de sentir al escuchar esa palabra ,
miedo de sentir en mi, sus pasos siniestros
miedo a ese espectro que oscurece la vida
miedo a pensar que debo ser valiente
miedo que en primera batalla me vence
miedo de ser la guerrera que todos quieren
miedo a tener miedo que es lo que me estremece
miedo, temor al desconocido dolor
miedo a al miedo de sentir miedo
miedo al miedo de la gente,
miedo a la misma muerte.
Y en el mismo miedo busco sentirme fuerte
el miedo hace que de inmediato recuerde
que hay personas que no deben conocerlo
porque otras más de su fueza y amor dependen.

Sentir miedo paraliza y eso sería hacerlo dominante y fuerte .
Y la dueña de esa fuerza quién domina la situación eso siempre lo tuve claro y presente,
cuando la vida no te dan ninguna opción.
Eres tú quien debe ser amorosamente fuerte!

MMM
Malu Mora
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El dolor tiene en tu vientre un martirio oculto

El dolor tiene en tu vientre un martirio oculto
que deambula en la noche entre tus sueños.
Quisiera poder quedarse en tu penumbra y bajo la oscuridad de un invierno de dudas calar en la calma.

El dolor sabe que tus deseos buenos descansan en una madrugada que es más que eterna.
Porque en el día sigues teniendo miedo de no poder a volver a recordar tu historia que calla.

El dolor sabe que solo te alejas de aquellas hazañas de amores prohibidos porque en el pasado te robaron la calma.
Pero esta vez no será suficiente huir para eludir a la muerte que solo te llama.

La noche ha borrado las miles de historias de héroes que blandieron sus espadas tratando de salvar su último olvido.
No dejaré que el dolor te lleve a esa vereda nocturna de cicatrices de un corazón que ya no intenta suspirar para seguir viviendo.
No dejaré que el dolor en tu vientre sea un martirio oculto que te robe el aliento de vida.

Liberaré la esperanza del Cáncer que consume a tu fe con todas sus fuerzas.
No dejaré que la tristeza te siga llenando con el dolor que solo agobia.
Yo estaré contigo tomándote de la mano, sujetándome de la vida para no dejarte sola.

Yo estaré ahí para esconder del dolor todos los caprichos que fueron solo inventados para herirte.
No dormirás bajo el auspicio de un dolor que quiere llenarte de pesadillas eternas.

Esto también es amor.
El verdadero amor debe de vivir feliz bajo el poder de saber que estamos vivos.

El dolor tiene en tu vientre un martirio oculto.
No lo dejaremos de nuevo vencer esta vez.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
15/06/2017.
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Desde un banco

Los mirlos trinando en alborozo,
Sabiéndose que son la voz de la natura,
O del regista la garganta muda,
O del poeta maldito el sollozo.
¿Serán Baudelaire, Lorca o Neruda,
O serán Chopin, Bach o Mozart?

A mi vera dos amantes del opiáceo,
Leyendo entre risas a Bukowski,
Recordando sus vidas bohemias,
Mientras inhalan aéreos placebos
Para sosegar al ferino estómago.

Bien saben que la felicidad,
Necesita del hombre la estulticia,
O en su defecto, la psicodelia...
¿Qué importa? La pena asfixia.

Los finos ramajes se deslizan
Peinando delicados al viento,
Como los adulteros rozan la espalda,
Del exhausto pero ufano amante,
Así suave, suavecito, con los dedos.

Y ahora pasan muchachas perfectas,
De caderas y piernas orquestales.
¡Oh venus! Aquí todo es belleza,
La vida grita al suicida: ¡Vive, cobarde!

Escúchame, mi semejante, pues reitero,
Aquí todo, todo es tan bello.
La primavera pudo amortajar al tedio,
Pero ¡Oh señor! Sigo queriendo estar muerto.
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Cuento de La Muerte

Érase una vez un ataúd recién fabricado: madera de pino, marrón, acolchado por dentro…, lo que viene siendo un buen ataúd.

El ataúd se sentía especial y por eso quería que en su interior no acabase habitando un muerto cualquiera. Quería alojar a un joven sano que se hubiese suicidado. Creía que eso era la élite de los muertos. Y quizá sí fuese especial, porque La Muerte sintió el deseo de concederle al inquilino perfecto.

Por más que buscaba, La Muerte no hallaba a nadie que le pudiese servir, los jóvenes que veía estaban lo suficientemente alegres como para no querer morir. Pero un día vio a la persona perfecta. Un muchacho joven un tanto extraño que estaba sentado en un banco cualquiera de una plaza cualquiera, de una ciudad sin importancia. Miraba el agua caer de la fuente de la plaza mientras lloraba levemente, y en su mano derecha sostenía un bolígrafo que a veces usaba en el cuaderno que tenía en su regazo. La Muerte indagó sobre su existencia, nada insólito que le llamase la atención, así que decidió adentrarse en su mente. Fue entonces cuando comprendió que estaba hecho para ese ataúd cinco estrellas.

Como en todo buen cuento siempre hay un malo que quiere evitar la felicidad de todos, en este caso el malo era femenino: La Vida.

La Vida se enteró de los planes de La Muerte y quiso evitar que los consiguiera. Así que ambas comenzaron a pelear, pero como no tenían cuerpo, su forma de hacerlo era a través del joven. Lo pusieron en mil encrucijadas: a punto de suicidarse llegaba La Vida y le hacía recordar algo para que retrocediese con el cuchillo; La Muerte le repetía constantemente lo débil que era y que ya había luchado mucho en su existencia sin ningún tipo de resultado, tanto en el amor como en el trabajo, el dinero…, incluso la salud, pero entonces llegaba La Vida y le reprochaba que sería un tremendo egoísta si moría antes de tiempo (egoísta, claro, como si no hubiese vivido ya el tiempo suficiente por los demás); La Muerte le presentaba su futuro, y ante eso, La Vida poco tenía que hacer porque en todas las posibilidades había algo muy muy oscuro por lo que era mejor terminar cuanto antes con todo. Y así siguieron durante días…

Ahora tendría que venir el final, pero para no ser aguafiestas voy a crear dos finales y así cada cual elige el que quiera.

Final 1: Finalmente, mientras el joven viajaba en su coche lo vio claro. La vida no le deparaba nada bueno y tan sólo tenía lo que le había tocado tener, su familia, que aunque mucho, no suficiente pues cualquier persona necesita tener metas cumplidas, y las de él por simples que fueran nunca las cumplía. Calibró los pros y los contras, se odió por ser egoísta durante un segundo aunque hubiese vivido sólo por no serlo durante años. Pero lo tuvo claro, y sin más la curva se le antojó recta y fue el día más feliz de su existencia.

Final 2: Finalmente, La Muerte se cansó, decidió que se rendía y en el ataúd acabó hospedándose uno anciano de 110 años (“todo un vividor” – pensó La Vida). En cuanto al joven…, como La Vida sabía que La Muerte ya no se interpondría en su camino decidió que el chico no fuera capaz de conseguir ninguna de sus metas. Le negó el trabajo que deseaba y por el que luchó el resto de su existencia, siempre en vano. Le negó el amor y lo dejó sufriendo toda su vida por uno que siempre fue imposible aunque él no lo creyera y luchara a base de lágrimas por él. Le negó el dinero, se lo negó de esa forma que sólo La Vida sabe, nunca tuvo suficiente pero tampoco tuvo tan poco, siempre pidiendo favores que le costaban sudor, lágrimas y hasta sangre poderlos devolver.

Sólo le dejó la salud justa, para que La Muerte no se lo llevara y pasara el resto de sus días sopesando los pros y los contras de morir, odiándose, culpándose…, en definitiva retorciéndose en su propio infierno, el que La Vida le creó.



Moraleja: quizá la muerte esté infravalorada y a veces sea la mejor opción. Además, sin ella, La Vida podría ser todo lo cruel que quisiera.
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Tabú

Abuela, te hicieron tabú.
Tu nombre no repica entre los muros de la casa.
Este fue el trato que hicieron tus hijos para salvarte:
olvidaron el cianuro,
desordenaron la ropa recién doblada y planchada,
devolvieron el almuerzo,
condimentado con tu ira.
Quebraron tu retrato.
Silenciaron tus nanas.
Abrazaron la orfandad
de tu vientre extinto.

Jamás te lloraron.
*
Todo, abuela, para no imaginarte árbol,
estático
sin gloria
atrapada por siempre en el bosque terrible que pintara Dante.
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Un poema de amor inocente (II)

Mírate amor, duermes tan plácida
Como la hoja tendida sobre el río.
He venido para contarte algo,
Una historia, un cuento mio.

¿Recuerdas a mi gato, Pluto?
Si, el tuerto del ojo turquino.
Lo sorprendí con un cuervo pequeño,
Un retoño, apenas era un pichoncito.

Estaban jugando, contorneándose
Como dos boas en un nido.
Una danza inocente, casi infantil
Como el trino de un mirlo.

Vi a Pluto, un tanto mohíno,
Poco a poco le cambiaba el semblante.
El tierno cuervo ya no era amante,
Ahora era apetecible para el felino.

La simbiosis pueril cesó,
Ya no danzaban acompasados.
Mi gato, Pluto, devoró
A un pajarito ya resignado.

Fui testigo de la escena funesta,
Todo había sido sadismo,
Del elegante depredador
Con la pobre, la pobre presa.

Como toda fábula, esta tiene moraleja,
Agudiza por un momento el oído:
Ven, quiéreme, danza conmigo,
O sino, querida... ¡Espera!
Lo he olvidado,
Sigues durmiendo,
Todo ha sido en vano.

Me despido, pero recuerda,
Hace calor, es verano,
Deja la ventana entreabierta.
Mañana vendré un rato
Con otra historia, y puede que me atreva
A entrar a tu cuarto.

Te prometo que me he curado
No temas, ya no estoy enfermo.
Espero que obedezcas,
¿No querrás ser un cuervo,
Entre los colmillos de un gato?
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A pesar de la Muerte

Ausente, suspendida, indiferente o pensativa,
tu sabes que te amo. Cuanto? preguntas al corazón. Y respondo para mis adentros. Sin medida!

Aún en mi largos silencios, de nostalgia o abstraída,aunque mis labios ya mudos y tus oídos ya sordos nunca te podrán decir
ni tu volverás a oír con amorosa y viva voz
que te aman.
Pero el amor no necesita de fonemas,cuando el corazón es el que habla.

Necesito de esos silencios, esa soledad o mi ausencia de esos plácidos momentos cuando me quedo pensativa. Porque en mis silencios en esos ratos de sosiego en esa tranquila afonía es cuando diálogo contigo.
En mi aparente indiferencia mi pensamiento vuela a ti, que si me ven ausente es cuando tu presencia está más dentro de mi.

Que en la triste lejanía donde lastimoso pasa el tiempo, sólo tu eres mi compañía,que a veces suelo detenerme por ti, por mi ,exclusivamente
para a ver pasar el tiempo.
Y contar cada segundo, los latidos uno a uno de este corazón cierto donde habitas tú .
Te amo siempre lo has sabido a pesar del silencio, de la inexistencia y ese tiempo cómplice de la ausencia, esa ausencia implacable ,lacerante que a veces te hace la vida intolerante.

Pero allí siempre estás tú,para mi cuando me ves rendida a punto de desmoronarme y desfallecer ,en esas situaciones inexplicables de la vida en esos espacios interminables,
salvando trozos de mi vida.

El amor no sabe de perdida, se ama aún en el dolor en el sufrimiento en la misma indiferencia.
Se ama pesar de la ausencia o del miedo que hace estremecer
Se ama a pesar de la misma vida
Se ama a pesar de la misma muerte.

MMM
Malu Mora
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Silencios

¿Cómo podríamos estar despiertos?
Si tu sueño habla de tener que estar muertos.

No es una anécdota que fluya sencillamente en el laberinto de las palabras.
Es un dolor angustiante que sangra por el esfuerzo de querer estar solo vivos.

Pero aquí está tu ataúd esperándote.
Se ha vestido de saco y pompa como si quisiera lucirse en una fiesta que emana dulces aromas de jazmín y rosas.

Tienes hambre y sueño eterno.
No es un vacío angustiante que pueda saciarse simplemente con la lectura de lo que será un buen principio de tu mismo fin.

Simplemente llegaremos a donde tengamos que llegar en su momento exacto.
Esperemos con calma que nos invada el silencio.
Porque ese instante será el mejor regalo en donde no está ya más tu voz.


Poesía
Miguel Adame Vázquez
06/06/2017.
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Vampiros

Duerme el sol, se apaga el astro brillante,
amanece la luz de las estrellas
y la luna viste un cielo elegante.

Despiertan resplandecientes centellas,
reluciendo tras la oscura tiniebla,
en busca de las más bellas doncellas.

Y aquel castillo, que el vampiro puebla,
donde residen las almas funestas,
emerge grandioso sobre la niebla.

En los salones se escuchan orquestas
que tocan al son de música tétrica,
y dan paso a las más trágicas fiestas.

Mientras los músicos cuentan la métrica
de partituras escritas en rojo,
surgen colmillos de forma simétrica.

Es sangre que se refleja en el ojo,
que matiza de dolor el crepúsculo
y a la noche en un rumor de congojo.

Quedan heridos el cuerpo y el músculo,
por la inquina de la mortal mordida,
por la malicia del conde mayúsculo.

Al contemplar a su presa vencida,
de placer subsiste su alma colmada,
y volando viaja hasta su guarida.

Queda la muerte inmortal y la nada,
en la vigilia de la noche fría,
claman las ánimas con voz quebrada...
Buenas noches, y que no llegue el día. 
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La aterciopelada alfombra roja

Mezquino Dios asiduo a las tabernas.
Déspota cimero, impermeable de empatía.
¿Qué has hecho con las plegarias?
¿Han ardido en tus tímpanos de hielo?

¿Acaso tus bufones no han danzado certeros?
Ya basta, monarca de la angustia mía.
Quita tu bota plúmbea de nuestras sienes,
Las rodillas no soportan más idolatría.

Reembolsa nuestras oraciones lastimeras
Dime ¿Dónde duermen, polvorientas?
¿Con las del asesino que rebusca la gota
En la aterciopelada alfombra roja?

¿O con las del niño huérfano,
Con la ropa y el alma hecha jirones,
Que juega con un juguete de cartón
Que preferiría que fuese pan?

¿Dónde archivaste las del livído,
Con una media luna en la garganta abierta,
Que se tapa con las manos y reza al fin,
Después de la sentencia del cuchillo?

Él, ya resignado, sacude su sangre,
-No hay tiempo para la burocracia divina-
Chispeándola, en pro de la vendetta,
En lugares preferiblemente granates,
Malditos para los ojos del homicida,
¡Oh si! Como la aterciopelada alfombra roja.
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Resucitando tu recuerdo (un soneto de @Pequenho_Ze & @SolitarioAmnte)

No tuve tiempo de acunar las rosas
ni pintar estrellas en la almohada;
mi propia sombra olvidó mi mirada,
sólo me quedan palabras acuosas.

Necedad de revivir nuestras cosas,
de suspirar tu nombre en la alborada,
escondiendo tu sonrisa robada,
resucitando muertos de sus fosas.

He destripado toda la memoria
para empezar de cero a recordarte
y no tener conciencia acusatoria.

De original a trillada mi historia,
cual enésima temporada de arte
de los muertos vivientes y su gloria.


@Pequenho_Ze & @SolitarioAmnte
vi-2017
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28comentarios 61 lecturas versoclasico karma: 83

Noche negra

Hubo una vez que la historia,
de una historia se escapó.
Deambular de horas,
huellas de días,
pasos de noches,
de dormir vacía.
Y nadie lo supo
porque los recuerdos
ocupan espacios
y los espacios en blanco
no encuentran reflejo.
El cielo lavado de su azul
fue sombra de negro apagado,
sin flamas de estrellas,
sin rumbo ni tiempo,
sin sus muertos,
sin sus vivos,
sin las flores del deseo,
sin los sueños por destino.
Quiso esa vez ser ausencia,
sin la luz de los hombres
ni su adeudado horizonte.
Quiso sentir el frío
del que nunca nace
para no ser extravío.
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8comentarios 98 lecturas versolibre karma: 74

Morir

Algo roza los pies
de los muertos

y se pierde en el olvido,
se expande sin tregua
hasta el cansancio


donde no existen ojos
ni memoria

ni dolor.


Alguien barre el polvo
de las calles.
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6comentarios 118 lecturas versolibre karma: 78

Antes que yo...

Antes que yo morirán mis sueños
cerraré la puerta y echaré afuera
los adioses que nunca dije
Detendré el reloj de los recuerdos
que me asaltan, me acostare en silencio

Una lágrima brotará,
y me iré suspirando
Como llegue a este mundo
sin más compañía que el llanto
Un cuervo cruzara el espacio
graznando el mensaje lastimero
Proclamándole a las musas
que han sucumbido mis sueños

No habrá versos ni palabras
Todo quedará en silencio
Esfumados los recuerdos
como al tamo esfuma el viento

La parca estará mirando,
de calavera sus ojos
Esperando vieja, siniestra
recaudarse mis despojos

Si antes que yo morirán mis sueños
Es menester que con ellos
También fallezca mi cuerpo
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5comentarios 102 lecturas versolibre karma: 68
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