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Mi carta de los deseos

Tengo que pedir para todos
pues luego vienen reclamos
y la lista se hace inmensa
pidiendo menos tempestades

Quiero pedir por las musas,
Fuentes de inagotable inspiración,
y por esos poetas/ poetisas
que en letras exponen pasión.

Quiero pedir por sus familias,
que son pilar en contra de rendición,
gotas de fuerza en amor en lluvias,
tolerantes de su incomprensión.

Tengo que pedir por los sueños,
en donde quiero que sean dueños,
que suelten lo que los aterran
y fuerte a ellos se aferren.

Pido por los grupos de poesía,
por qué con su grano de arena,
hacen que corazones en lejanía,
se unan y hagan la pena Serena.

Tengo que pedir por mis amigos,
que se han cruzado en mis caminos,
por qué siempre tengan un grado de locura,
y que la verdad siempre sea su cura.

Tengo que pedir por las mujeres,
que son las musas de mis poesías,
para que saquen a relucir sus placeres,
y dejen salir sus hermosas rebeldías.

Debo pedir por el amor,
nuestra fuerza interna ante el clamor,
para que sea nuestro empuje,
ante cualquier situación.

Feliz navidad
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Felices Fiestas 2017-2018

Que los días que vienen
sean de puro amor, de amor sincero.
Mucho seguro tienen
los que pasaron contigo primero
penas, ese si es amor verdadero.


Hortensia Márquez

ABABB
7A-11B-7A-11B-11B
Lira o lira garcilasiana.
Quintanilla endecasílaba o quintilla real.
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Ahora no es navidad

Ya han pasado los días de Navidad. Se acabaron las felicitaciones típicas, el juego del amigo invisible, los regalos del señor gordito con barba blanca y los que trajeron los reyes mágicos. Se terminaron las cenas y comidas copiosas con los familiares. Se han recogido los adornos navideños, apagado las tiras luminosas de leds y envuelto las figuritas del belén. Todavía juegan los niños con los juguetes recién estrenados, mientras los papás se disponen a zambullirse en la rutina laboral y doméstica.

Ha finalizado el tiempo socialmente aceptado de la felicitación, de la alegría, de la solidaridad. Ahora comienzan las rebajas de enero para compensar el despilfarro de las fiestas pasadas y pagadas. Sin la suerte de haber sido agraciado por la lotería y con la misma salud que se tenía antes de las fiestas, siempre y cuando no se haya abusado en exceso de las comilonas. Vuelta al trabajo, al cole, a la inercia rutinaria de cada día.

Sin embargo, estos días anodinos son los que más necesitan de alegría y de encanto. El regalo de cada minuto de existencia tiene la fuerza de toda una fiesta. Los miles de besos depositados en las mejillas de los seres amados, la sonrisa ofrecida como señal de acogida y de encuentro, la palabra amable, el silencio educado, el abrazo con ternura, la espera esperanzada, la confianza en las posibilidades ajenas, la caricia afable… estas cosas sí que son auténticos obsequios de la vida.

Ahora también es tiempo del cariño, de los encuentros familiares, de las llamadas a los amigos, de las visitas deseadas. Ahora se disponen de muchos días para felicitar, para reconocer con gozo el crecimiento ajeno, para hacer reír, para jugar, para quedar a tomar un café, para escribir unas palabras a quienes queremos en la distancia. Ahora se pueden hacer visitas a quien está enfermo, a quienes sabemos que les afecta la soledad. Ahora se puede pasar un rato con las personas mayores que sólo desean a una persona que les haga sentirse importantes. Ahora, es precisamente cuando más se necesita la solidaridad. Ahora no es Navidad.
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La Estrella que vuelve

Ya vuelve un año más;
que en el cielo
repleto de estrellas
faltaba una sola por llegar.

Estrella que anuncia sueños,
luces, sabores y sonidos.

Sombras vestidas de rojo
que en la noche se cuelan,
acercando anhelados sueños.

Luces brillantes
que pintan en el Alma,
la ilusión mágica
de un tiempo feliz.

Sabores,
que en su dulce tradición,
nos llevan al recuerdo
y al cálido reencuentro.

Sonidos,
que en Villancicos aprendidos
allá por la niñez,
repetimos a los que llegan.
Para que recuerden
y no olviden.
Para que soñando
enseñen a soñar.
Que la Estrella siempre vuelve
y lo hace por Navidad.



Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras:
cincopalabras.com/
I Semana de Diciembre 2016
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Navidad en solitario

Navidad en solitario
mientras recorro Granada
por sus ríos
y sus barrios.

Ya nada es como antes
y muchas cosas
han cambiado.

Veo feliz a la gente,
que lanzan cohetes y
muestran una sonrisa
permanente.

El sol y el día mueren
y las familias buscan el
calor de sus más allegados.

Yo, que vuelvo al piso
por la noche,
me permito el capricho
de comprarme un libro.

Antes solía decir que
mi mejor regalo eras tú,
pero te fuiste.

En realidad me siento
bien y realizado.
Veo a los niños felices
y me vuelvo despreocupado.

Al llegar ceno solo,
reposo pensativo y
comienzo a leer.


Evan Huygens
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Magia sin truco

Llegas y arrasas,
huracán de una eternidad
que llevaba esperándote.

Primer verso escrito
y aún no me lo creo.

¿Me dejarás en tu boca
o frente al altar vestida de blanco?
Mejor no pensarlo, herido diario,
que no te desangre
ni aún soplando a milímetros,
pues conoces al viento
y a tu corazón embustero,
tan falto de amores verdaderos,
incompatible con los que aparecen por noches
y al alba se marchan
sin mirar hacia atrás
aunque se dejen en tus labios
conjugaciones inexactas
de predicciones inciertas
que nunca erran tus pasos.

Así que esta vez camina despacio
y si encuentras magia sin truco
con la que pretenda hipnotizarte,
deshazte del miedo y recuerda quién eres.

Bésala,
cierra los ojos
y abrázala
hasta que al mirarla te sienta
como la quieras amar.

- ¿Qué dices, poeta? ¡Se marchará!
- Olvida estos impulsos que se saltan el compás.

Mas no te detengas
a pensar en su risa
hasta ahora indiferente
para tu melancólico hastío.

Quizás, todas ellas
hayan sido presentes,
pretéritos simples de verbos
que nunca se hallaron reciamente consolidados,
ni por redobles de cánticos
ni por poemas de Bécquer
que desataban consonantes
tu afán por pintar golondrinas rigurosamente.

Y a lo mejor, cansada de poesías,
que rechinan insólitas
en la métrica quejica,
lo que la vida te ofrece
sean sus ojos haciendo juego sin rima
en satírica que despierta en ti cada día
el hecho de necesitarla sin motivo aparente.

Es didáctica,
nomenclatura científica,
prosopoética ausente,
discordante imaginativa
con la clásica melodía
que deniegas a tu corazón ilegítimo.
Y, sin embargo, feliz por hallarle la cura
al que eligió ser artista
sometido a su propia tortura.

Historia sin prólogo
que te hace sentir extraterrestre,
y ella incompatible
con la infelicidad del absurdo poeta
que te lleva al fracaso.
Filosofía tampoco.

¿Qué será?

Quizás, tan solo sea
la asignatura pendiente
que nunca has aprobado
en eso del amor
por deshacerse de ti a tiempo
en el baile de graduación.
Entretanto por la falta
de corazón incompatible
para el sinsentido con el que bañabas
antaño tu razón.

Y, ¿si ha llegado?...

Sin roles adquiridos
ni congénitos propios
de quien haya nacido
para ser musa de un artista.
Simplemente, ella,
con nombre y apellidos,
sin cuento que la encasille
para incitar tus sentidos artísticos.

“Ojalá sea ella mi mejor regalo”
sueñas a su lado toda la semana
y cómo decírselo
si nunca es el momento
aunque siempre se halle bailando en tus brazos.

Tal vez esta vez se aleje primero
por dejar que tu mente interponga vuestro vuelo
y llegarás a deshora aunque la tengas al lado
porque tú, corazón cobarde,
siempre has faltado
donde empieza el miedo.

Así que ahora corre
y lucha por ella.
Pregúntale
si tiene truco para mirarte
como tú la miras.
Deja que vuele,
que se quede en blanco
y enséñale que la magia
se revela con labios
que aunque aún no se conozcan,
se llevan toda la vida buscando.
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Senryu (un niño)

¡Nacido ha un niño!
Luz del mundo y la insignia
de Amor y Paz.



@AljndroPoetry / xii-17
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Noche de Paz

La noche quizás debía ser fría, una noche cualquiera de un ordinario día. Pero algo insólito y extraordinario había de ocurrir. Una Luz inusitada, invisible y etérea llenaba el aire. Ovejas y pastores trataban de conciliar el sueño, cobijados bajo un manto pringado de millares de tenues estrellas con sus ojitos entrecerrados. La magia viajaba desde lejanas tierras, cargada de oro, plata y mirra, montada en camellos, con coronas sobre sus cabellos. Un pesebre, alguna vaca y algún buey, y tal vez hasta algún asno despistado serían testigos de un milagro; del Milagro. Un nacimiento profetizado. Un rey, el Rey había de ver la luz imperfecta de nuestro mundo. Una estrella de resplandor alucinante, un niño, un Mesías, un Salvador. La Luz.

Quizás fue otoño,
o tal vez fue un invierno.
Noche de Paz.


@AljndroPoetry / xii-17
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Te desearía Feliz Navidad

Te desearía una Feliz Navidad y un próspero año 2018 pero me suena a tópico y cumplido. Por eso te deseo que hoy seas feliz, sin más. En este momento tienes la posibilidad de alegrarte de la vida, de reconocer a tus personas queridas como lo mejor que jamás soñaste, de respirar, de sentir, de amar e incluso de sufrir. Si es así, todavía dispones del gran regalo de la vida. ¿Qué más quieres?
No es necesario que digas nada, simplemente sonríe. Aunque nadie te vea estarás siendo consciente de tanta riqueza. Disfruta sin medida, abraza para sentirte cada vez más cerca de la humanidad, saborea el pan duro que no consumiste el día anterior, recréate contemplando las hojas caídas, mira hacia atrás y ríete de tus payasadas. Sueña en la vigilia y duérmete recordando cualquier cuento infantil. Tal vez aparezca esa estrella que siempre has estado buscando.
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La Navidad de Ratón...

¡Qué cerca está la Navidad!, se dijo ratón, mirando aquellos primeros copos. Pegaba la nariz a la ventana y pasaba sus manitas por el cristal que se empañaba mientras la vista se le cruzaba intentando seguir la caída de uno de aquellos copos.
Dentro de casa estaba calentito. En la chimenea ardían unos tronquitos de forma calmada y acababa de mirar la ropa que tenía colgada ante el fuego. Luego olía a humo por todos lados, a ratón chamuscado, decía.

Por la noche, mecido entre las sombras, se acercó hasta un comercio cercano que guardaba su árbol tras la persiana de seguridad. Nada complicado para un ratón. Con sumo cuidado se apropió de una ramita que puso en su zurrón. Tomó prestados unos cuantos flecos de aquellas cintas de colores y se fijó en otros detalles como las figuritas y las flores de pascua.

¿Dónde voy a encontrar yo flores en esta época?¡Y esto tan grande yo no puedo llevarlo! ¿Y de dónde podré coger luces que se enciendan y se apaguen?
Se preguntaba observando maravillado el espectáculo del árbol coronado por una enorme estrella.

Qamar lo observaba desde lo alto. Sonreía y leía sus pensamientos. Ratón regresó a casa y acomodó aquella ramita en un rincón de su salón...Salón, cocina y dormitorio porque aquel agujerito lo era todo para él.

Tal vez pudiera hallar algún abalorio de la niña del piso de arriba y colgarlo, se decía, pero ese maldito gato se despierta con una mosca.

Se daba cuenta de que estaba cogiendo todo prestado y sin pedir permiso. Él no era un ladrón pero de qué otra forma podía hacerlo. Suspiró. Se sentó sobre aquel carrete de hilo de coser. Apoyó sus patitas delanteras sobre las traseras y metió la carita entre sus manitas. Respiró hondo. Qamar se coló entre los resquicios de la ventana y se situó ante él.

- ¿Qué te ocurre, Ratón?
- Nada...
- Mientes muy mal.

Y una caricia blanca iluminó la sonrisa triste de Ratón.

- Quiero poner un árbol de navidad pero es que lo estoy robando todo... Y eso no está bien pero es que no tengo nada con que adornar mi árbol. Mañana es Nochebuena.
- Sé que es importante para ti pero ¿para qué están los amigos? Yo te ayudaré.
- ¿Cómo?
- Los magos no cuentan nunca sus trucos... Son secretos -le sonrió la luna.- Ahora deberías irte a dormir. Yo velaré tu sueño.


Como cada noche, Ratón tomó su vasito de leche y unos trocitos de galletas de miel antes de irse a la cama y recibir el beso de Qamar. De tanto en tanto, abría los ojos. Estaba nervioso pero su luna ahi estaba, sonriéndole.

Aquella noche no sucedió nada. Ahí seguía su rama de abeto y las virutas de tela cuando amaneció. Helio lucía con poco brío aunque contento. Desde el solsticio de invierno, ocurrido unos días antes, tenía más rato para lucirse. No obstante, hizo que Ratón sonriese y se saludaron.

- ¡¡Abre la ventana, Ratón!!
- ¡¡Voy arduo y veloz!!

Y Helio le correspondió con una sonrisa, iluminando toda la madriguera y dándole un poquito de calor. Charlaron un rato y luego Ratón se fue a sus quehaceres.


Oscurecía más tarde y por eso debía darse más prisa pues también sus amigos llegarían pronto para preparar la cena de Nochebuena. Compartirían las cosas y pasarían juntos la noche, cantando y bailando... o durmiendo después de haber dado un buen repaso a los dulces.
Estaba preocupado pues no sabía nada de Qamar ni de su truco. Helio no le había mentado nada, y el árbol seguía sin estar puesto aunque no sabía en qué momento habían desaparecido las cosas que él había cogido la otra noche.

Estaba sacando una tela con estampado de navidad para ponerla como mantel. De pronto sintió un curioso sopor que le hizo bostezar hasta casi sentir que se le desencajaba la mandíbula. Una tremenda sensación de mucho... mucho... mucho sueño le invadió.

¡Ay, qué sueño, por favor!, pensó sin dar abasto con los bostezos. Apenas fue consciente de tumbarse en la cama. En ese momento, algo mágico ocurrió. La ventana se abrió. Qamar había extendido su magia, apareciendo como una maestra de orquesta dirigiendo un comité de especiales seres.

Dos duendecillos vestidos de verde y naranja portaban un pequeño abeto hecho de hojas y ramas secas que colocaron en un rincón. Unas haditas traían consigo pequeñas flores que parecían de cristal...o de mismísima escarcha. Unas cuantas arañas se organizaron como un pequeño ejército y empezaron a tejer. Unas mariposas nocturnas llevaban en sus patas una especie de bolitas amarillas y unos escarabajos hacían rodar algunas bellotas

- ¡Faltan las luces! -murmuró una de aquellas haditas.
- Siempre se retrasan -dijo Qamar antes de mirar sobre el horizonte. No tardó en ver a un pequeño batallón de luciérnagas acercarse pizpiretas.
- ¿Llegamos tarde?
- Apuradas... ¡Vamos, no hay tiempo que perder! Van a llegar los amigos de Ratón y he de despertarlo para que le dé tiempo a poner la mesa.

Una a una, de acuerdo a las instrucciones recibidas, se fueron posicionando sobre el árbol, frotando su tripita sobre las bolitas, los hilos de araña y las otras cositas, dándoles la fluorescencia necesaria para brillar. Qamar puso el toque final al dejar un rayo de luna en lo alto a modo de estrella.

- ¡Vamos..., vamos! -apresuró la luna. Antes de cerrar la ventana, volvió a dar un toque de magia, caldeando la estancia. Sonrío y con un suave soplido, como una brisa, rozó el rostro de Ratón que despertó sobresaltado cuando tambén oyó el golpear de uno de sus amigos en la puerta.

Estupefacto, observó el árbol ahí mismo. Era perfecto, maravilloso, espectacular, increíble... ¡¡¡Mágico!! Era el árbol más hermoso que había visto. Estaba loco de contento.

Fue a abrir dando saltos de alegría y eso atolondró a sus amigos que, tan perplejos como él, no comprendían qué estaba sucediendo.

- ¡Pasad... Pasad! ¡Mirad!
- ¡Ohhhhhhhhhh!- exclamaron al unísono.
- ¡Ha sido mi lunita! -reconoció emocionado y respirando tan hondo que hasta los adornos se movieron.
- ¿Esperas a alguien? -le preguntó uno de sus amigos al oír más golpes en la puerta.
- No -respondió perplejo escuchando otros más suaves contra el cristal de la ventana.
- ¿Qué está pasando?

Por un momento no supieron reaccionar. Se asustaron pero en que Qamar volvió a asomarse por la ventana, todo pareció tener un brillo y color especial. Tras la puerta, duendes, hadas, ninfas del bosque... y demás seres mágicos.

Ratón sabía que iba a ser una noche muy especial. Estaban sus amigos, los de siempre y los nuevos, y no le iba a faltar Qamar. Aunque echara de menos a su familia, que, ahí, desde el cielo de los ratones tenían su modo de estar con él, tenía el valor de la amistad latiendo en su corazón.

No había mejor regalo que ese. Ni mejor celebración navideña.

- ¡¡¡¡¡Feliz Navidad!!!!!
- ¡Qamaaaarrrrrrrrrr, feliz Navidad!
- ¡Feliz Navidad, Ratón! Me debes un beso -advirtió señalando el muérdago colgado sobre el marco de la ventana.
- ¿Uno? ¡¡¡Todos los que quieras, mi lunita! Y me deberás un baile..
- Todos hasta el amanecer -sonrió sintiendo los bigotes de Ratón rozar su blanca mejilla.- ¡Feliz Navidad, mi Ratoner! -le deseó con cariño.
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Crispín

Crispín
Hace muchísimos años
en un país muy lejano
había un bosque encantado
donde vivía feliz
el duendecillo Crispín.

Su casa era acogedora,
tenía hasta mecedora
y allí pasaba las horas,
calentito junto al fuego
las frías noches de invierno.

Como Crispín era un duende
no le veía la gente
y el se divertía siempre
inventando una y mil formas
de gastarles muchas bromas.

Un día por la mañana
en el suelo halló una carta
perdida entre la hojarasca,
junto al buzón de correos
de la plazuela del pueblo.

Como era muy curioso
abrió el sobre presuroso
y una vez que leyó todo
una maléfica idea
enrojeció sus orejas.

Era de un niño inocente
a sus Majestades de Oriente,
pidiendo muchos juguetes
y también muchos regalos
para sus padres y hermanos.

Con una cara muy pilla
volvió a su casa deprisa
para hacer su fechoría
y el remitente cambió
por su nombre y dirección.

-Eres un duende muy malo,
le reprochaba su gato
bufando muy enfadado,
lo que haces no está bien,
te arrepentirás después-.

Pero a él no le importó
y echó la carta al buzón
con muchísima ilusión,
esperando muy contento
que llegara el 6 de enero.

Apenas pudo dormir
aquella noche sin fin
y al levantarse Crispín
con gran alborozo vio
regalos en el salón.

Había una bicicleta,
muchos cuentos y muñecas,
un puzle y una trompeta,
un balón de reglamento
y lápices y cuadernos.

No se tomó el desayuno
y sin perder un segundo
los juegos probó uno a uno
y tanto se divirtió
que hasta comer olvidó.

Luego se fue de paseo
por las callejas del pueblo
y vio a los niños contentos
enseñando los regalos
que les trajeron los Magos.

Pero al volver una esquina
vio a unos niños y a unas niñas
llorando a lágrima viva,
porque a su casa los Reyes
no llevaron los juguetes.

Comprendió el duende enseguida
que hay bromas que no dan risa
y provocan la desdicha
de los pobres infelices
contra los que se dirigen.

Decidió portarse bien
y los juguetes devolver
porque no eran para él
sino de todos los niños
que los habían pedido.

Los metió en un saco grande,
se puso un disfraz de paje
y cargó con su equipaje
y antes de que anocheciera
tocó el timbre de la puerta.

Con enorme algarabía
daban saltos de alegría
todos los niños y niñas,
al ver todos sus regalos
con el paje de los Magos.

Crispín con gran emoción
contempló su buena acción
y ya nunca más volvió
a gastar bromas pesadas
a los niños de la plaza.
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A Christmas Carol

Como de costumbre, en llegando la noche del domingo, aunque con pereza, Rudolf se apresuraba a escribir en su "Laptop" de última generación, el panfleto semanal que publicaba asiduamente en el blog; no importaba que esta vez fuera Navidad, quería hacer ver a sus lectores (a los que consideraba adláteres o acólitos) su dedicación plena a la causa, su " leitmotiv "

En Rudolf, a pesar de haber recibido una educación cristiana en el mejor colegio de su ciudad, no prendió nunca la llama de la religión; tampoco se podría adivinar en él, a pesar de pertenecer a una familia numerosa, ninguna virtud relacionada con la modestia, o con el hecho de compartir. Además, el excelso esfuerzo realizado por conseguir su formación, le provocaba un estado de autosuficiencia, incompatible con cualquier grado de empatía por pequeña que este fuera. Aunque bajo de estatura, solo conseguía ver en los demás la coronilla capilar. No sabía mirar a los ojos.

Este excelso estado de engrosada autoestima le provocaba una inquietud permanentemente por alcanzar las altas metas ( bajo su óptica, merecidas)que el destino le tenía reservado, y que a sus cincuenta años aún consideraba no haber alcanzando, quizás porque confundía éxito con dinero.

...Pero el estaba ahí, en su casa de la Costa Brava, haciendo creer a quienes leían sus escritos que estaba dotado de unas cualidades humanas supremas, trabajando por la Humanidad desde el confort que da la paga extra de Navidad y “Los Moscosos” que le permiten ver la vida engañadamente optimista.

Aún recuerda, cuando escuchó hablar en una Convención a su Maestro Hans, el que le hizo reconducir su vida, el que le hizo cambiar de bando renegando de todo lo anterior, el que le abrió los ojos a unos ideales más acordes con su proyecto, aparentemente más altruistas, más políticamente correctos, más remunerados. y por supuesto más próximos al futuro que él merecía.

Para conseguir sus intereses Rudof no tenía más remedio que desdoblar su personalidad, no se piensen, la propia no, solamente la que quería hacer ver a sus semejantes. Para ello contaba con las herramientas que le proporcionaban los adelantos del Siglo XXI, su blog y el escaparate mediático de Twitter.

Él no había nacido para servir a los demás, equivocadamente siempre había pensado que estudiar una carrera con tanto prestigio moral le serviría para posicionarse en una escala social privilegiada. Su sueldo por encima de la media de sus colegas le era insuficiente para los méritos que consideraba justos.

En un principio optó por un destino transitorio, uno que le permitiera trabajar poco , alejado del control presupuestario que le aseguraba unos ingresos extras , inmorales desde luego, a la vez que ilegales. Pero llego la crisis y con ella una vigilancia extrema del Dinero Público que otros, incluido Rudolf, bautizaron como recortes, y que que le impedía mantener un estatus sosegado.

Y le conoció a él, a su Hans, otra manera de desarrollar su función era posible. Abrazando sus teorías filosóficas y posicinándose cercano a las ideas políticas del nuevo gobierno, logró protegerse de una pátina moral como justificación a una nueva conducta que le convertiría en un ser implacable ante sus inferiores , ejemplo a seguir por sus colegas y llamado a suceder a su maestro y mentor. Ahora transmutado en cordero y amparado en ideas que recordaban más al DESPOTISMO ILUSTRADO del Siglo XVIII .

“Todo para el pueblo pero sin el pueblo “.

Ejercía ,disfrazado de altruismo y abnegación, una nueva manera de trabajar; amansaba dulcemente a los que tenía que servir, a la vez que cumplía con los intereses presupuestarios, cobrando en forma de incentivos por ello; en cantidad similar o superior a cuando los obtenía de una manera ilegal, aunque igualmente inmoral ; además con la posibilidad de poder salir de “un encierro inmerecido” emprendiendo una carrera política...

Continuación en mi blog: vlpqvl.blogspot.com.es/2016/12/a-christmas-carol.html
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En una vieja bodega

En una vieja bodega
de un mesón de carretera
cinco ratones pequeños
y dos gatos callejeros
siempre andaban a la greña
por un pedazo de queso
o sardinas en conserva.

Se quejaba el mesonero
de la suerte que tenía,
pendiente de los fogones
guisando ricas comidas,
vigilarlos no podía
y felinos y ratones
saqueaban su cocina.

Hasta que llegó un pedido
del Super de la ciudad,
de tantas cajas que había,
de la cocina al pasillo
no se podía pasar.

Esto tendrá que cambiar,
-el buen hombre se decía-
tendré que tramar un plan
para evitar la rapiña,
o al llegar la Navidad
aquí ya no quedarán
ni turrones ni champán.


Y bajo llave encerró
en una enorme despensa
los manjares que compró
para celebrar las fiestas.

Sin el botín a su alcance
tristes los gatos maullaban
y los ratones lloraban
lamentando aquel percance.

Sus estómagos vacíos
tras varias noches de hastío,
a ratones y mininos
el ingenio agudizó,
mas ninguno consiguió
derribar aquella puerta
para entrar en la despensa.

Como no había manera
de resolver por su cuenta
aquel tremendo problema,
les pareció buena idea
unir sus escasas fuerzas
y pactaron una tregua
en su siempre eterna guerra.

Juntos discurrieron planes
a cual más interesante,
pero nunca una contienda
tuvo un fracaso mas grande,
cerrada estaba la puerta
y no tenían la llave,
tan solo tenían hambre.



Un roedor de repente
tuvo una idea estupenda,
mandar una carta a Oriente
pidiéndoles a los Reyes
que para todos trajeran
comida en una gran cesta,
en lugar de sus juguetes.

Al leer los Reyes Magos
aquellas sentidas letras,
al pronto se emocionaron
y su amistad les premiaron
con un montón de regalos.

En sus camellos cargaron
la más grande de sus cestas
de ricas viandas repleta
y también muchos juguetes,
que sobre la blanca nieve
bajo el árbol adornado
en el jardín les dejaron.

Antes que saliera el sol
los ratones y los gatos,
vencidos por la ilusión,
muy pronto se despertaron
y salieron como un rayo
en busca de sus regalos.



Al ver su sueño cumplido
se pusieron muy contentos
y cantaron villancicos
y jugaron y comieron
y nunca jamás riñeron,
porque habían comprendido
que el regalo mas bonito
de los que habían tenido,
sin duda, era ser amigos.
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Niebla

La nieve describe en el aire
el baile que nosotros nunca.
Hace menos frío si tus manos acarician mis mejillas en son de guerra.

Tic, tac, tic, tac...

No salgo de casa para no dejar mis huellas.
Te mando flores allá donde no puedes recibirlas.

Tu silla sigue vacía.
Y yo,
haciendo ángeles que no vuelan en el suelo de mi habitación.
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Caminemos

¡Es la hora de la paz!
Compañeros y amigos,
caminemos por los senderos
de esperanza y humildad.

Y tú, amor mío, toma mi mano.
¡Es la hora de la paz!
Una estrella nueva
espera en el camino

mello
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La Casa  vídeo

Mi primer regalo de navidad fue una casa, ha sido mi regalo favorito, aún la conservo y la llevo conmigo a todos lados.
Son las 7 am, llegan mensajes por doquier, la redes sociales suelen venir cargadas de deseos de dicha y prosperidad, mi teléfono no ha parado de sonar, las notificaciones saltan como sincronizadas notas de un alegre villancico alternándose de Facebook a Instagram, de Twitter a WhatsApp, la música que suena temprano, la cocina que debe perfumarse con apetitosos aromas, la ropa y los regalos por comprar, son los afanes del día, corro invadida por la prisa de lo efímero, hoy debo ser perfecta y feliz, como todos, después de todo quien no es feliz en época de fiestas, pero ¿ y la casa?.
En unas horas estaré reunida con otros como yo, vestidos de fiesta y de risas, tal vez a eso se refieren con eso de “ la magia de la navidad” al truco que me aprendí para desaparecer por algo menos de un mes los problemas y las tristezas.
Son las 10 am y ya me abastecí de suficientes memes navideños para también vestir de fiesta mi apatía ante estas fechas, y por cierto, qué Dios bendiga al que se inventó los memes, que me ahorran el esfuerzo de tener que elaborar un honesto saludo y unos sinceros deseos, y para qué el esfuerzo si ya alguien se esforzó por mi, y para que no se me note la falta de ganas de escribir solo necesito elegir una imagen bonita y tener sumo cuidado de no repetir destinatario.
Reviso rápidamente el itinerario, mensajes enviados con los mejores deseos que alguien más escribió, todo listo, limpio y en su sitio, pero ¿y la casa?.
Los propósitos de hace un año se amontonan nuevamente en la lista que con tanto detalle he elaborado para este año y que sin duda olvidaré hasta que en 12 meses tenga que hacerla de nuevo, qué importa, hacer la lista es parte de este ritual de la felicidad y yo ya la hice; volviéndola a leer me cuestiono si lo que debo es dejar de hacerla o más bien debo cambiar de propósitos y es que no me explico por qué sigo proponiéndome lo mismo o tal vez inconscientemente insisto en los renglones de un cuento que no es el mío, o debe ser por que la casa sigue estando vacía,
Mi primer regalo de navidad fue una casa que guardó por muchos años mi cuento, el cuento que iba a usar cuando creciera, era un cuento corto del príncipe y la princesa que rápidamente llegaba al felices por siempre y así fue como poco a poco, cada vez más consciente de lo irreal y lo real , fui modificando el texto, adaptando guiones ajenos, incluso saliéndome yo de la historia para que alguien más la habitara, derrumbé habitaciones, clausuré ventanas, arranqué todas las páginas y me encerré dentro y ni mi presencia llenaba la casa, ya no había nada, ya no había cuento.
Hoy es navidad y las casas se visten de felicidad, yo mirando detenidamente la lista que acabo de escribir, noto que no es tan mía, esta está repleta de lo que mi madre siempre deseó que comprase, del empleo que soñó mi padre para mí, del cuerpo que mi nueva pareja piensa que debo tener, del libro que mi vecina me recomendó leer, del viaje que mi amiga quiere que hagamos, de los ahorros que mi primo recomienda que guarde, y en esa grán lista de propósitos no me reconozco; mi verdadero cuento no hablaba de memes, hablaba de llenarte de versos el corazón, no hablaba sonrisas diplomáticas, hablaba de reír hasta que nos doliera el estomago, en mi cuento no había tacones de moda, había pies descalzos correteando cosquillas, cabellos despeinados por la brisa y los abrazos, besos apasionados, mariposas en el estomago, y café por las mañanas, en mi cuento no había lámparas modernas, había cielos estrellados y las estrellas me pertenecían, mi cuento carecía de manjares en la mesa, pero estaba lleno de prisa por volver y sentarnos juntos a comer, en mi cuento no había defectos había cosas que aprender juntos, en mi cuento, aunque no fuimos príncipe ni princesa, estábamos usted y yo con las risas, las estrellas, las mariposas, los defectos y el café.
Son ya casi las 12 y siguen sonando sincronizadas, como notas de alegres villancicos, las notificaciones del celular, y aunque los deseos que sugieren la infinidad de memes recibidos, me garantizan una vida llena de felicidad, y aunque la mesa esté servida, la chimenea encendida y los amigos reunidos, la casa sigue vacía.
Mi primer regalo de navidad fue una casa del tamaño de mi alma, ha sido mi regalo favorito, aún la conservo y la llevo conmigo a todos lados, pero mi alma, la que escribe este cuento, desde su ausencia no ha querido volver.
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