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Nubes

Se acongojan las nubes con lamentos de mares,
con lágrimas que labran de la tierra las venas.
Y a mí que se me enquistan en los ojos las penas,
acalladas se engrudan bajo minas de sales.

En candores cerúleos se acunan sosegadas,
entre mimos de céfiros restregando el ayer.
Y a mí que en ansiedades me asoma el fenecer;
endurecida el alma... del todo abandonada.

De fulgores de soles los cuerpos engalanan;
sonrosan las auroras, inflaman los ocasos,
son blancas en las glorias, y grises en taludes.

Y a mí que se me incitan los placeres que engañan;
furtivos me guarnecen en los falsos fracasos,
profanos me enmascaran en las falsas virtudes.
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6comentarios 86 lecturas versoclasico karma: 84

Perpendicularidad

Soy un guerrero exangüe,
la última estocada me anuda a esta tierra magenta y fría.
Y ahora veo la orla de mis días…
Lamento la perpendicularidad de los sueños
que ungidos en inabarcable notoriedad
hallaron un plano fugaz donde habitar.
Pero sólo fue una mota en el paisaje idealizado
para crear caminos separados.

En medio de la nubosidad
Oigo el tintineo de la argolla de mi vida:
Infame silbido de perpendicularidad
que aleja mi lucha del laureado final.

Se acerca una luctuosa figura de rostro cetrino,
avanza con parsimonia;
el “No Tiempo” es su victoria.

¡Soy como una muñeca de porcelana
sobre su peana…!
Vagos intentos nulos por alzar
mi cuerpo al mundo;
la tierra me abraza y el espectro me llama.
Sólo puedo refugiarme bajo mi escudo.

Embebido
bajo el zumbido de la guerra,
no advierto al fantasma que
en mi hombro se recuesta.
Creí que iba a envilecerme,
pero para mi sorpresa
esta fue su arenga:
<<Sacrílega morada
en perpendicularidad chapeada.
Espíritu de vida encelada,
esta no es tu última batalla:
¡Avanza!>>.

Marisa Béjar, 29/10/2017.
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8comentarios 109 lecturas versolibre karma: 81

Cómo será entenderte

¿Cómo será entenderte?
Aún se posa esa pregunta
en mi ventana
cuando el sol corre las nubes
de cortina en el cielo.

Hubo un tiempo de gloria,
lo recuerdo.
Eran mis letras deidades
que servían de consuelo
a tu tristeza.
Sabía dar nombre
a los monstruos vivos
en tu pecho.
Qué bien escribes, mi vida
—me decías—,
y yo, que me asusto cuando
oigo aplausos,
camuflaba el bochorno
en el albergue de tu cuello,
complacida al escucharte,
timorata, pese a todo.
Siempre me asustó
lo fugaz de las opiniones.

¿Cómo habría sido entenderte?
Debo este poema a esa incógnita
mal pespuntada.
Tal vez, si hubiese combinado
con más acierto
tu aridez y mis dramas,
o hubiera plantado cara al ruido
que hace el miedo al fracaso...
Dirán que ya no sirve,
no importa,
no cuenta;
pero sí que cuenta para mí
que odiaba ver a mi romanticismo
suicidándose
en cada uno de tus desplantes.
¿Y si, de repente,
te hubiera dicho que la duda
también me había visitado a mí,
que no solo tú tenías la cabeza
llena de arañas?
Porque a todos nos pesa algo, amor,
y a mí me pesaba el pasado,
sobremanera.
Sin embargo, fuiste tú
quien me apartó de la forma
más dolorosa, es decir,
dejando que la vida se hiciera
sin hacer nada.

¿Cómo, cómo será entenderte
ahora que te han crecido alas
y planeas libre de nuestros ruidos,
dejándote mecer por otros brazos
que no aprietan como los míos?
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¿Sabes que te quiero?

Te dije una vez:
- ¿Sabes que te quiero?
Y brillaron en tus ojos
todas las nubes del cielo.

Te tomé la mano entonces
y ladeando tu rostro
con una bella sonrisa
me miraste de reojo.
Te dije otra vez:
- Como ningún otro.

Bandada de aves de otoño
se anidaron en tu cuello.
Y a lo lejos, el telón
del ocaso orlaba nubes
con encajes naranjados.
Y te dije luego:
- ¿Puedo darte un beso?

Y brillaron en tus ojos
todas las piedras del suelo.
Me dijiste entonces:
- Sabes… que no puedo.

@mello
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4comentarios 161 lecturas versoclasico karma: 92

Después de la Tormenta..

Llovió una noche de invierno,
su alma ya no pudo
contener tanta tristeza,
grandes gotas de lluvia ,
descendieron por sus ojos
desatando la tormenta.

Tormenta que se fue formando
por nubes de inestables sentimientos
que le provocaban un aire gélido
que estremecía sin piedad su ser.
Las bajas presiones a su corazón
fatídicamente dieron paso en su vida,
ocasionando la mortal vertical caída.

Cuando candente subía el hastío
le oprimía su pecho con intensa energía
haciéndola sentir con ímpetu el frío
progresivo a su ya débil corazón.

Se formaron pequeños cúmulus
como blancas nubes de algodón
creciendo la húmeda y pesada carga
con los sinsabores de la vida diaria,
hasta que una noche de invierno
esa carga se rasgó.
Gruesas gotas de lluvia torrencial
cayeron por sus ojos, cual cascada en plenitud,
como nube que suelta su gris y pesada carga.

Llovió, llovió toda la noche,
hasta que amaneció
hasta que se volvió ligera y blanca.
Levanto la mirada al astro rey ,sonriendo
a un nuevo comienzo.
Y una vez más la vida demostraba
que después de la tormenta ´
existe una bella y magnificente calma.

MMM
Malu Mora.
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9comentarios 63 lecturas prosapoetica karma: 71

Haiku

Aves surcando
amenazantes nubes
en cielos tristes.
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Nubes

Majestuosas montañas vaporosas,
blancas cumbres iluminadas,
sobre cielos tempestuosos
grises siluetas se alzan.

Señoras del clima,
húmedas sorpresas preparan.
Decorando paisajes,
van pintando algunas mañanas.

Esponjoso aspecto claro,
respetable naturaleza…
Viajeras del viento
de admirada belleza.

Advertencia de peligro,
simples manchas atmosféricas,
ignoradas, llamativas,
cubren de mantos la tierra.

A. Waitomo
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6comentarios 49 lecturas versoclasico karma: 56

Despertar

Emerges del sueño con la neblina en los párpados. Una bandada de aves revolotea en tu cabello y te impide regresar.
Arrastras jirones de nubes, copas de árboles lejanos. Una luz en suspensión te deposita en el lecho.
Te convocan en la madrugada la rutina del café, la del agua y la sorpresa de vivir de nuevo en esta orilla del tiempo.
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8comentarios 125 lecturas prosapoetica karma: 59

Vivo en las nubes

Vivo en las nubes y no me importa,
vivo en las nubes cuando te sueño,
cuando pienso que embriagas otras almas,
cuando sueño que sacudes pensamientos.

Vivo en las nubes si te imagino
acompañando "te quieros",
si te pienso, bajo miradas perdidas
inspirando, quizás, otros versos,
encogiendo corazón y alma
esperándote alguien de nuevo,
imaginando que importas,
que haces sentir por momentos.

Vivo en las nubes y no me importa,
ya me caí, que más me da
si aquí estoy de nuevo,
porque consigo me ahora
pero sin ti yo me muero.

Lidia Villalobos (@Lidia_VP)
Poema publicado en laciudaddelasnubes.com
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2comentarios 133 lecturas versolibre karma: 25

Y yo aquí

Aquí me tienes
como un viejo barco encallado
en tu playa mojada
de florecidas espumas
de huellas antiguas
que se repiten algunas
y otras desaparecidas.

En mí
subsistes cual vena inmutable
que recorre mi quilla
que iza banderas
de furia y melancolía.

Aquí me tienes
habitado por tu musgo invariable
por tus irascibles peces nocturnos
por el rumor de tus olas
por tus aves resbalosas
que picotean mi madera indolente
unas tras otras.

En ti
se desangraron los vientos del sur
aletargando a mis ansias
en tus aguas tan frías
tan confusas / tan sin luz.

Y aquí me tienes
como un viejo barco encallado
con el rostro herrumbrado
y ojos desnudos
mirando…

nubes blancas persiguiéndose en el cielo azul
camalotes verdes borrándose en la bruma gris
risas de mujeres fregando en la costa
gritos de niños juntando piedras … cosas.

Y yo aquí …
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Desvelo

Desvelada como si tuviera un par de nubes en la cabeza
En una nube está lo que pienso
En la otra está lo que imagino
Se confabulan armando una terrible tormenta
De esas que te dejan palpitando el alma
Cierro los ojos…
Intento disipar el caos…
Pero no puedo…
Vos estás ahí.
Te imagino tanto que te veo.
¡Vete!
¡Devolveme mi horas de sueño!
O mejor... devolveme el corazón.
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