Verso clásico Verso libre Prosa poética Relato
Perfil Mis poemas Mis comentarios Mis favoritos
Cerrar sesión

encontrados: 11, tiempo total: 0.009 segundos rss2

Al lector mi confesor...

No quisiera vaciar tu recuerdo en simples letras que no darán mérito al sentimiento encerrado en cada una de ellas. Tampoco busco la justicia a mano propia en la que te juzgo a frases y te sentencia a puntos finales.

La verdad sólo pretendo expiar mis culpas.

Acúsome lector que he pecado, de pensamiento, palabra, obra y omisión.

De pensamiento por no alejarme de tu recuerdo ni un instante, por pensar en tu buena o mala fortuna, por descubrirme caminando a ninguna parte porque ha sido tu memoria la que llevaba mis pies, y como siempre, me deja abandonado al final de la calle sin un rumbo fijo.

De palabra por haberte dicho tantas veces, te amo, tanto... que el habértelo dicho en esas cantidades podría sonar a blasfemia, por decir que te apoyaba y porque en verdad lo hice, por hablarte al oído mientras dormías y susurrar un te quiero artero para que se clavara directamente en tus sueños y en tu conciencia.

De obra, porque cuanto estuvo en mis manos hice por ti, y créeme que no es reproche, cada pequeño paso, cada logro en mi vida lo hice por ti, por nuestro mañana y por nuestro futuro, lo malo es considerar un futuro escrito cuando debemos saber de la poca certeza que nos da, tan ingrato él, que nos deja hacer planes y al final todo se va perdiendo tras la niebla que despeja a su antojo.

De omisión, creo que son mi mayor falta... por omitir tus desdenes y tu hipocresía, por omitir tus faltas y buscarte perfecta, por omitir tu humanidad pensándote divina, por omitir mi conciencia buscando entrar en la tuya, por omitirme a mí dejando que me omitieras.

Esa es mi confesión, y acepto en el transcurso de este escrito mi pena, tal vez la sentencia sean diez canciones de Sabina y un poema de Benedetti, o dos horas de Serrat y tres libros de Onetti, igual y es más tranquila y son tres canciones de trova y una lectura ligera, digamos Cortázar o Borges, (es claro que esto último es una ironía). Sin embargo, cumpliré mi sentencia cabalmente, para expiarme de ti, y de todo aquello que no eres tú, es momento de redescubrir la fe que había perdido en mis dedos y en mis manos, hasta en mi inspiración.

Será que el amor se regocija de llevarse lo mejor de nosotros para alimentarse y al final, nos deja más pobres de todo, pero más fuertes... mucho más fuertes. Si a mí de pequeño me lo hubieran advertido, estoy seguro de que, aun así, me hubiera subido a esta montaña rusa... como seguramente lo haré mañana.
8
3comentarios 43 lecturas relato karma: 79

Son tan pocas las palabras

Son tan pocas las palabras en el viento
que no me alcanzan para arrepentirme.
No quiero acostumbrarme al perdón
adulando a la vida con la costumbre
de querer solo vivir.

Pedir perdón.
Aún no porque tengo
que pedir perdón y arrepentirme,
me lo dice tantas veces el tiempo
que lo tengo impregnado en el corazón.

A veces quisiera tener la oportunidad
de rescatarme,
pero la valentía es una cobarde,
ya no posee ningún sentimiento amado
para poder olvidarlo todo y lograrlo.

Nunca he podido equilibrar la vida
y caminar en la cuerda floja,
son muchos los intentos fallidos
en los cuales solo tambaleo la realidad.

Ya perdí la cuenta de tantas veces
que solo me he dejado caer,
amo sobrevivir a la caída de un vacío
en un suspiro que no es fallido.

Ahora sé lo que es extrañar tu voz,
es una sensación de espanto,
porque no me acostumbro al silencio
de perdón al vacío de tu amor.

Es difícil avergonzarse cuando el miedo
siempre toma la delantera,
nunca es suficiente el esfuerzo
cuando simplemente tienes que seguir
bajo la metralla del odio todo el tiempo.

Mis ideas se duermen en un intento fallido,
en los sueños no puedo escribir
lo tanto que te quiero.

Son tan pocas las palabras
que se desprenden cada vez que no te veo,
que me he hecho invisible para ti.


Poesía
Miguel Adame Vázquez.
15/07/2017.
17
4comentarios 140 lecturas versolibre karma: 80

Escribir o perdonar(me).

Todavía no domino el arte de perder. Saber que voy dejando atrás un trozo de vida, cada día, que otro amanecer supone un capítulo más de la historia que no deja de avanzar hasta un final inevitable. Solo de pensarlo, me aprieta la hora en la muñeca y, en general, todo lo que me robe el tiempo y me corte las alas.

Me duele el cuerpo porque no he tomado mi sorbo de nostalgia, lo siento, pero hoy no tengo tiempo para un café triste. El verano me ha llamado la atención cuando mis ojos estaban ahogándose en la taza, mareados en los giros de cuchara que delatan mi manía de ir contracorriente, es decir, en sentido contrario a las agujas del reloj. Lanzó rayos de sol al cristal de la ventana y, enseguida, fui hacia ella y me asomé. Allí estaba el estío, sonriéndome con la boca de un niño pequeño que comía el trozo de sandía que su abuela acababa de ofrecerle. Aquella sonrisa carmesí me hizo sonreír, igual que el bostezo llama al bostezo y la lágrima a la lágrima. Qué bien nos entendemos con los gestos y qué difícil parece obtener el mismo efecto mediante palabras...

No lo he dicho, pero lo cuento ahora: me he bajado a la calle con la libreta bajo el brazo. El niño ya se ha marchado pero el verano sigue aquí. No quiero acostumbrarme a su forma de abrigarme sin ropa, a su techo de azul recién pintado, al alboroto infantil en los parques desde ya temprano, al olor de las piscinas, al gentío en la playa. No, no puedo habituarme a todo esto para luego relegarlo a la estampa color sepia de otra época. Como la canícula cordobesa que ya no besa mi piel, como la piel tersa menos tersa, como las letras recargadas de metáfora que escogía antaño.

Ni hablar, me niego a elaborar la imagen literaria de este momento que va a escaparse como todos los que vinieron anteriormente y, luego, huyeron pidiendo asilo a mi memoria que no sabe decir que no. Tengo demasiados tiempos dentro queriendo inventarse un recuerdo que no pinche. Por eso, escribo, para reorganizarme, perdonando y perdonándome para que no escueza cuando mis ojos rememoran una escena.

Atrapo el tiempo con las letras. Tengo entendido que las oes son muy hondas, una trampa perfecta. No así las íes, puentes de madera colgante que disponen solo de un minúsculo redondel como refugio, tan grande como mi bolso de las bodas. Menos mal que hay muchas letras. Me encanta la idea de almacenar tiempo en lo escrito, cazar instantes, leer y sentirme joven... toda la vida.
10
5comentarios 85 lecturas prosapoetica karma: 79

A usted mujer

Yo no soy escritor ni poeta,
ni ese sol que en el alba despierta,
sólo soy de mi pluma las letras
que dibujan palabras muy ciertas.

Le admiro por su grandeza,
por su gran corazón y nobleza,
por ser flor de primavera
que resalta su belleza.

Ante usted doblando mi frente,
agradezco el abrigo en su vientre,
y por ser de la vida la fuente
...Que Dios le bendiga siempre.

¡Dios le bendiga mujer!
...Y si un día sin querer ,
o por ser un hombre ignorante
yo le he podido ofender,

que la vida me castigue en mi vejez,
y si con ese castigo tal vez,
allá en mi senil decadencia
estaré pidiendo clemencia
para que su perdón ponga mi cruz...

Al final de mi existencia.


Autor ; Carlos Roberto Reyes Paz.
Choluteca , Honduras.
14
6comentarios 84 lecturas versolibre karma: 80

Perdoné lo imperdonable hasta el mismísimo cansancio

Perdoné lo imperdonable hasta el mismísimo cansancio.
Cada lágrima vertida en mi cariño sin consuelo.

Te abracé para protegerte cada vez que el dolor fue una lápida muy pesada para el cuerpo.
Lo hice como lo hace el pequeño gorrión que protege a sus polluelos ante la tormenta oscura de la ira que todo lo aniquila sin remedio.

Yo también sé de muchos corazones rotos a los cuales nunca les mostraron humildad para amarse.
En donde solo la soberbia fue su escudo para no morir en la deriva de un mar agrietado por la desdicha.

Yo también ame hasta que mi corazón fue arrancado.
Derrame cada cariño hasta que en mis delirios se detuvo de golpe el martirio.

Descubrí que la angustia se deja de sentir cuando el amor es la única ventana abierta para poder escapar del refugio de las mentiras.
Descubrí que mi verdadero valor vive de ti con cada caricia.

Hoy ya no quiero volver atrás a un pasado enfermo y roto.
Prefiero respirar el aroma a tierra mojada después de la llovizna.

Perdoné lo imperdonable hasta el mismísimo cansancio.
Solo supe abrazar tu cuerpo y protegerte.
Yo también sé de corazones rotos que nunca se les tuvo la más mínima piedad.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
28/05/2017.
14
5comentarios 335 lecturas versolibre karma: 77

Me perdono

Me perdono por tratar de perder mis propios sueños en la maraña de la franca confusión.
Me perdono por no sentirme amado y estar perdido en el recuerdo de lo que se llevó el seol.

Me perdono por sumergir mis gritos bajo un manto profundo.
Y nuevamente no poder salir del mar oscuro que solo finge lo que soy.

Me perdono por las sonrisas secretas que se saben extintas en el amargo sabor de una rosa marchita por falta de amor.

Me perdono por todos aquellos deseos trillados de justicia que no llegan en una larga vida que transcurre solo soñando.

Me perdono por la caricia tan lejana.
Por la tenue luz de todos mis pensamientos que transitan hacia mi corazón.

Me perdono por no vivir en tu universo.
Y llegar siempre tarde a tus sencillos deseos.

Me perdono por creer que nuestros mundos son tan distantes en nuestra propia convivencia de hoy.

Me perdono por lo que no llegue a construir en tu pasado y por lo que no trasformó para mí hoy.

Me perdono por no poder cerrar los ojos cuando te estoy escribiendo.
Y solo deseo estar soñando despierto cada vez que no lo estoy.


Poesía
Miguel Adame Vazquez.
16/08/2014.
16
2comentarios 501 lecturas versolibre karma: 59

Deja fluir para avanzar

Nos hacemos adictos al dolor.
Nos ahogamos cuando el sentimiento de culpa simplemente nos impide respirar.
Quisiéramos poder abrir la garganta en un solo grito.
Pero con ello solo conseguiríamos herirnos.
Porque siempre eso será imposible en esta vida mientras las cosas se mantengan igual.

No podemos seguir intentando resolver la vida de otros.
Eso nunca llenará el gran vacío que tenemos en nuestro interior.
Porque para sanar debemos despertar.
Y tendríamos que desprendernos del apego falso que solo nos marca.

Reacciona y recupérate.
Nadie más lo hará por ti.

Porque tú no tuviste ninguna culpa.
Deja de cargar ese montón de lamentos que solo te doblarán la espalda.
Sólo conseguirás que te romperán en dos partes siempre desiguales.
Y no podrás unirlas de nuevo en un solo tierno abrazo.

Yo te creo, yo te perdono.
Porque por lo único que siempre fuiste culpable fue el tener una inmensa humanidad que se atesora.
Ahora en nuestro entorno eso es una joya preciosa.
Porque es un valor en exterminio en un mundo invadido por la falsedad.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
08/01/2017
9
sin comentarios 248 lecturas versolibre karma: 52

Mi peor enemigo

Era época de reconciliación, decían y había decidido hacer las pases con mi peor enemigo, era hora de perdonar, debía acercarme y darle una oportunidad, tal vez así desistiría de una vez por todas de su enferma afición de hacerme daño;

No era fácil, no lo era, había tantos años de dolor por olvidar, tantos golpes que perdonar que nada más el pensarlo sonaba desquisiado, pero era tiempo de reconciliación, este era el momento.

Entonces, busqué dentro, me agarré de las pocas fuerzas que me quedaban y le vi mirándome, me puse de frente, le mire a los ojos y le abrí mi alma, le pedí perdón y le dije firme y decididamente “te perdono” y créanme señores fue mi mayor acto de honestidad y era verdad, quería, lo necesitaba y lo hice.

En vez de responder, mi enemigo, tal vez incrédulo no lo sé, callaba, nada respondía, solo me miraba y entonces sucedió, una lágrima imprudente comenzó a asomarse en sus ojos y sorpréndanse señores, simultaneamente una lágrima apareció también en los míos, le sonreí y me sonrío, hacía tanto que no nos veíamos sonreir que supongo que esa era suficiente respuesta, estaba hecho.

Me di la vuelta, toda la carga había desaparecido, aún sonriendo caminé alejándome de allí con aquella ya olvidada sensación de paz interior, seguramente cuando vuelva a verle, igual que yo sonreirá pensé, me invadió entonces la curiosidad y giré la cabeza para verle de nuevo pero también se había marchado.

Ya no había nadie en el espejo.
leer más   
10
sin comentarios 231 lecturas prosapoetica karma: 9

Le pido perdón a las estrellas por haberles deseado amor

Al día de hoy
soy consciente
de cada una de las estrellas,
esas que se encuentran cansadas
de conceder el mismo maldito
deseo y lo han convertido
en sufrimiento.

Dime tú amor
Si fuiste un deseo
porque apareciste y desapareciste
Como acto de magia.
3
sin comentarios 21 lecturas versolibre karma: 39

Perdonarme en silencio

Como perdonar si me han devorado las entrañas.
Como olvidar si me han robado la paz que se construye tras los años.
Como decirle al corazón que no escuche el eco de mis pensamientos.
Como extirpar de un tajo la razón.
Como hacer oídos sordos a un grito del silencio.
Como dar la espalda a todos mis sentimientos. Como perdonar si me han destruido por completo.
Como hacer oídos sordos si me han robado la esencia de mis recuerdos.
Como simular que no pasa nada cada vez que te veo.
Como recuperar la sonrisa con un inocente y sublime beso.
Como liberar la alegría si en lo más oscuro de un calabozo me encuentro.
Como desterrar la amargura y vibrar con el puro momento.
Como volver a rogar justicia si solo imploro que me arrebate el fuego.
Como dejar atrás el olvido sí me han destruido mis cimientos.
Como volver a amar si solo vivo con los resentimientos.
Como tratar de librar el horizonte y perdonarme.
Perdonarme en silencio.

Poesía

Miguel Adame Vazquez.

25/04/2007


youtu.be/SaICwslP6UM
4
sin comentarios 269 lecturas versolibre karma: 0

Te pido perdón

Pido perdón por el ayer perdido.
Por esa mirada agresiva que desató la furia sin razón o motivo.
Pido perdón por la lluvia de causas que marchitarón los sueños de tu hermosa sonrisa.
Pido perdón por cada suspiro que no deje convertir en estrellas.

Pido perdón por no olvidarme de la arrogancia que enfureció a tus ruegos.
Pido perdón y lo pregono.
Ante el silencio oscuro de mi existencia.
Te pido perdón.

Poesía

Miguel Adame Vázquez
Agosto 2012.
4
sin comentarios 73 lecturas versolibre karma: 36