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Pedir perdón

Al saber mis sentimientos
descubriste qué es amor,
al soñar sobre mi pecho,
cómo late el corazón.

De la llama de mis labios,
cómo quema la pasión,
de mi mirada, que nadie,
te va a querer como yo.

De mi boca suplicante,
qué es la desesperación,
del torrente de mis lágrimas,
cómo muero de dolor.

Del olvido de recuerdos,
cuánto daña una canción,
del puñal de tus palabras,
cómo muda mi color.

Y ya vuelan tus promesas,
tus mentiras sin pudor,
en ti queda la altivez,
en mi la desilusión.

Con el tiempo yo aprendí
que habías sido un error,
tú, del amor, casi todo,
excepto a pedir perdón.
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4comentarios 88 lecturas versoclasico karma: 103

"Miles de errores y una segunda oportunidad infinita"

No derramaré lágrimas,
se omitirán nombres,
aunque esté ausente,
sé que algo me descubre.

Girando en malos augurios,
escapando de mi mismo,
viniste en auxilio,
y he sido un indigno.

Bella dama, dispénsame,
no quiero hacerlo,
me destruyo,
me atormento.

Cosas de locos,
improvisaciones estúpidas,
preso de mi presente,
la desesperación me fusila.

Te amo como a nadie,
me hiciste mejor persona,
sigues tan serena,
y yo y mis cosas tontas.

Una serie de malas pasadas,
de aquel dolor fulminante,
de viajes sin destino,
primor... no te largues.
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Canariona

Mi querida Carolina:
A ti bella canariona,
en primer lugar, ¡perdona!
por mi fuga repentina.

Las quedadas clandestinas,
por Ponzano y esa zona,
preparadas encerronas,
en aquel bar de la esquina.

Tú, siempre tan femenina,
la perfecta mujerona,
con el gesto de leona,
y mirada de felina.

Ay, viciosa mesalina,
montando como amazona,
me llevabas a la lona,
tan sagaz y tan ladina.

Por salir de la rutina
y no llegar a la nona,
te cambiaste de patrona,
dejaste las ursulinas.

Sí, mi marcha fue mezquina,
pensé, que esto no funciona,
había otra en mi neurona,
que me daba adrenalina

Era una Julieta endina,
yo un amante de Verona,
la niña que me ilusiona
aunque sería mi ruina.

¿Me podré sacar la espina
no despedirme en persona,
de dejarte tan tristona,
de que llore tu retina?
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3comentarios 78 lecturas versoclasico karma: 74

A ti, que estás en algún lugar

No te conocí, no te conozco. No sé cómo pensabas, en qué creías, qué sentías…, no sé más que lo que me han dicho ellos de ti.

No te vi, no te he visto nunca, y no creo que unas fotografías en blanco y negro puedan servir. Mas en mi mente has estado siempre, te he imaginado riendo, abrazando, llorando, besando…, te he imaginado rodeado de notas musicales y niños correteando a tu alrededor, y con alguno en brazos también.

Te he llevado continuamente en mi mente y en mi corazón, pero casi siempre oculto, a la sombra de mi alma, y es que cuando salías de mis tinieblas me dolías, no podía pararme a sentir eso que surgía, sin entenderlo, de mi pecho al imaginar mi vida estando tú en ella. No lo entendía, no lo entiendo, ¿cómo puede doler lo que nunca has tenido…?

Durante días llevo siéndote cerca, durante días has dejado de estar oscuro. Te pienso y, dime loca, pero te siento. Hay una conexión entre ambos, ¿verdad? La noto, aunque no sé explicarlo, es como…, es como que mi alma se mueve cuando te pienso, y es que te siento. ¡Joder esto es absurdo! Pero lo creo cierto y debo descubrir esta unión, debo conocer por qué ahora, debo dejar que me hables o que me guíes o lo que quieras hacer conmigo pues sé que algo importante es y que nunca me harías daño, aunque ya lo hiciste, sin quererlo, aquel día…

¿Cómo se puede sentir a quien no existe, a quien no conociste, a quien no está? ¿Cómo te puedo sentir de esta forma tan fuerte que me hiere por lo que pudo haber sido y nunca será? ¿Cómo puedes romper mis miedos de esta manera que nadie, ni yo misma ha podido? Dime, ¿se puede querer a quien no conociste?

Una sola cosa te pido: guíame, porque me tienes con el alma y el corazón abiertos; y por mucho que no quiera, con la mente y la razón de par en par para ti.

… y pido perdón por si estas palabras no debieran salir fuera de mi cuaderno, mas en esta continua confusión tengo la fuerte sensación de que deben ver la luz, al igual que mis disculpas.
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Aprendi...

Aprendí que cada amanecer es una oportunidad para ser feliz.

Aprendí que la vida es corta y hay que disfrutarla.

Aprendí que la felicidad fluye dentro de ti como un manantial.

Aprendí que la amistad no se compra, nace incondicionalmente.

Aprendí a levantarme cada vez que he tropezado.

Aprendí a no temer a nada menos al que dirá la gente.

Aprendí que el amor no se fuerza, fluye naturalmente.

Aprendi a amarme a mí primero y después a los demás.

Aprendí a perdonar, pues al perdonar estás en comunión con Dios y con los demás.

Aprendí que no toodas las historias terminan con un final felíz.
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2comentarios 59 lecturas prosapoetica karma: 74

Te regalo mi perdón

Ha pasado tanto tiempo,
desde aquel último encuentro,
aún siento tu olor en el viento,
y tu ojos ignorando mi lamento.

Nunca podré entender,
como pudiste amor pretender,
si yo te amaba con pasión,
con ternura, sin pretensión.

Te entregué mi alma,
en cada beso que te daba,
te entregué mi esencia,
mientras me dabas ausencia.

Te fuiste buscando una ilusión,
volviste pidiendo perdón,
mientras yo moría de desamor,
tu eras feliz sin importar mi condición.

Pude regalarte mi perdón,
pero no abrirte más mi corazón,
el engaño no tiene regresión,
y para mí dignidad no hay negociación.

Las letras de mi alma.
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8comentarios 159 lecturas prosapoetica karma: 79

Caminando en círculos

Hay algo que me impide perdonarte,
y no soy yo, que aún te ama y quiere
empezar de nuevo.

Puede que sea la violenta certidumbre
de que contigo o sin ti
ya sólo espera la tristeza. Porque ha llegado
la primavera vestida de largo deshielo
y nuestros días de luz
estallaron en el olvido.

Hay algo que me impide perdonarte,
y nos está volviendo locos,

mientras Quique González nos canta la historia
de esa pareja que avanza
caminando en círculos, como fieras
afilando los colmillos.

Hay algo que me impide perdonarte.

Y es el tiempo,
que por una vez en su vida
lo daña todo.
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4comentarios 92 lecturas versolibre karma: 73

Adiós

ADIOS.

El amor que me diste un dia
Te lo quiero regresar
Porque no supiste amar
Como merezco en realidad

Te empeñaste en mostrarme
Que no soy mas que un mueble
Alquien que esta ahí
Pero que en realidad no siente.

Ahora retrocedes la historia
Saltando algunos episodios
Reviviendo tus victorias
y borrando tus derrotas.

Te sientas ahora enfrente
con tu mirada punzante
echándome toda la culpa
del dolor que me causaste.

Dices que es cosa de dos
el problema de amor
olvidas que la confianza
es una piedra que afianza.

Te niegas a aceptar
que me quiero alejar,
no aceptas un adios
por tu ego de gran señor.

Olvídate ya de mi
Dejame ser feliz
si alguna vez me quisiste
entonces déjame irme.

Las Letras de mi alma
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sin comentarios 54 lecturas versolibre karma: 92

Te perdono no por ti, sino por mi

.

Aquí me encuentro frente a tus ojos,
en este momento que aun tengo demencia,
que sufro al verte con la frialdad que me mientes,
y albergo la esperanza de ahogar cualquier sufrimiento.

Me reflejo en tu mirada ahogada en lágrimas,
esas que salen ahora, pidiéndome que te perdone,
sufres dices por mi ausencia, gritando tus penas al viento
tu te fuiste, sin importarte el vacío que en mis brazos se sintió.

Te observo ahora, pareces lobo arrepentido con el hocico ensangrentado
Despues de darte un festin con las mujeres que en tu vida pasaron
Ahora frente a mi, me pides perdon, y que te deje volver a mi lado,
Pues nada calmo tu hambre interna, y ahora te sientes acongojado.

Te dejaste vencer por la tentacion, que solo un nuevo cuerpo te brindaria
Te fuiste buscando el manjar, sensaciones que según tu yo ya no ofrecia,
Te equivocaste y pensaste que las cosas durarian, y que ellas contigo seguirian,
Es muy triste suponer, que encontraras felicidad, matando a alguien en ese afan.

Lo lamento, no te odio, te perdono por el tiempo que me hiciste perder,
Sigue avanzando porque no soy de las que vuelve a caer,
Tu creias, que en sus brazos encontrarias, el calor que mi cuerpo ofrecia,
Que habria cuidados y preocupacion con la misma dedicacion, que nacia por mi amor.

Ahora perdóname tu a mi, pues tengo cosas que hacer y en mis ojos, Lamento informarte que ya que en ellos ya no te puedes perder,
pues encontraron una razón para brillar cuando solo lagrimas parecia derramar,
y esa razón es el amor, a mi misma, a mis hijos y a mi dignidad.

Te perdono, por mi, no por ti, porque no soy yo quien te juzgue
Pero si quien decida, lo que quiero para mi,
ADIOS.

las letras de mi alma.
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Batalla del olvido

La batalla del olvido

En mi pecho hay un eco todavía,
en mis versos aún existía,
en mis ojos una luz desaparecía,
y en mi alma algo por dentro se rompía.

El recuerdo de tu cuerpo está latente
el dolor de perderte se siente,
aferrada a un pasado no dejo,
en los vidrios solo veo tu reflejo.

Sucumbida en silencio me lo quedo,
y tú nombre en mi boca se maneja,
quiero gritar que aún conmigo te llevo,
pero el orgullo gritar no me deja.

Me ahogo en un vaso de nostalgia,
mismo que he llenado con lágrimas,
pareciera que por ti tengo neuralgia,
y con tu ausencia mis heridas lastimas.

Te conozco bien sé que no me olvidas,
pero tu orgullo nos destruye con su filo,
No olvides que destruyes nuestras vidas,
Al huir de un amor que anidas.

Las letras de mi alma.
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5comentarios 63 lecturas versoclasico karma: 79

Mi peor enemigo

Era época de reconciliación, decían y había decidido hacer las pases con mi peor enemigo, era hora de perdonar, debía acercarme y darle una oportunidad, tal vez así desistiría de una vez por todas de su enferma afición de hacerme daño;

No era fácil, no lo era, había tantos años de dolor por olvidar, tantos golpes que perdonar que nada más el pensarlo sonaba desquisiado, pero era tiempo de reconciliación, este era el momento.

Entonces, busqué dentro, me agarré de las pocas fuerzas que me quedaban y le vi mirándome, me puse de frente, le mire a los ojos y le abrí mi alma, le pedí perdón y le dije firme y decididamente “te perdono” y créanme señores fue mi mayor acto de honestidad y era verdad, quería, lo necesitaba y lo hice.

En vez de responder, mi enemigo, tal vez incrédulo no lo sé, callaba, nada respondía, solo me miraba y entonces sucedió, una lágrima imprudente comenzó a asomarse en sus ojos y sorpréndanse señores, simultaneamente una lágrima apareció también en los míos, le sonreí y me sonrío, hacía tanto que no nos veíamos sonreir que supongo que esa era suficiente respuesta, estaba hecho.

Me di la vuelta, toda la carga había desaparecido, aún sonriendo caminé alejándome de allí con aquella ya olvidada sensación de paz interior, seguramente cuando vuelva a verle, igual que yo sonreirá pensé, me invadió entonces la curiosidad y giré la cabeza para verle de nuevo pero también se había marchado.

Ya no había nadie en el espejo.
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sin comentarios 465 lecturas prosapoetica karma: 9

Deja fluir para avanzar

Nos hacemos adictos al dolor.
Nos ahogamos cuando el sentimiento de culpa simplemente nos impide respirar.
Quisiéramos poder abrir la garganta en un solo grito.
Pero con ello solo conseguiríamos herirnos.
Porque siempre eso será imposible en esta vida mientras las cosas se mantengan igual.

No podemos seguir intentando resolver la vida de otros.
Eso nunca llenará el gran vacío que tenemos en nuestro interior.
Porque para sanar debemos despertar.
Y tendríamos que desprendernos del apego falso que solo nos marca.

Reacciona y recupérate.
Nadie más lo hará por ti.

Porque tú no tuviste ninguna culpa.
Deja de cargar ese montón de lamentos que solo te doblarán la espalda.
Sólo conseguirás que te romperán en dos partes siempre desiguales.
Y no podrás unirlas de nuevo en un solo tierno abrazo.

Yo te creo, yo te perdono.
Porque por lo único que siempre fuiste culpable fue el tener una inmensa humanidad que se atesora.
Ahora en nuestro entorno eso es una joya preciosa.
Porque es un valor en exterminio en un mundo invadido por la falsedad.

Poesía.
Miguel Adame Vázquez.
08/01/2017
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Me perdono

Me perdono por tratar de perder mis propios sueños en la maraña de la franca confusión.
Me perdono por no sentirme amado y estar perdido en el recuerdo de lo que se llevó el seol.

Me perdono por sumergir mis gritos bajo un manto profundo.
Y nuevamente no poder salir del mar oscuro que solo finge lo que soy.

Me perdono por las sonrisas secretas que se saben extintas en el amargo sabor de una rosa marchita por falta de amor.

Me perdono por todos aquellos deseos trillados de justicia que no llegan en una larga vida que transcurre solo soñando.

Me perdono por la caricia tan lejana.
Por la tenue luz de todos mis pensamientos que transitan hacia mi corazón.

Me perdono por no vivir en tu universo.
Y llegar siempre tarde a tus sencillos deseos.

Me perdono por creer que nuestros mundos son tan distantes en nuestra propia convivencia de hoy.

Me perdono por lo que no llegue a construir en tu pasado y por lo que no trasformó para mí hoy.

Me perdono por no poder cerrar los ojos cuando te estoy escribiendo.
Y solo deseo estar soñando despierto cada vez que no lo estoy.


Poesía
Miguel Adame Vazquez.
16/08/2014.
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2comentarios 525 lecturas versolibre karma: 59

Perdoné lo imperdonable hasta el mismísimo cansancio

Perdoné lo imperdonable hasta el mismísimo cansancio.
Cada lágrima vertida en mi cariño sin consuelo.

Te abracé para protegerte cada vez que el dolor fue una lápida muy pesada para el cuerpo.
Lo hice como lo hace el pequeño gorrión que protege a sus polluelos ante la tormenta oscura de la ira que todo lo aniquila sin remedio.

Yo también sé de muchos corazones rotos a los cuales nunca les mostraron humildad para amarse.
En donde solo la soberbia fue su escudo para no morir en la deriva de un mar agrietado por la desdicha.

Yo también ame hasta que mi corazón fue arrancado.
Derrame cada cariño hasta que en mis delirios se detuvo de golpe el martirio.

Descubrí que la angustia se deja de sentir cuando el amor es la única ventana abierta para poder escapar del refugio de las mentiras.
Descubrí que mi verdadero valor vive de ti con cada caricia.

Hoy ya no quiero volver atrás a un pasado enfermo y roto.
Prefiero respirar el aroma a tierra mojada después de la llovizna.

Perdoné lo imperdonable hasta el mismísimo cansancio.
Solo supe abrazar tu cuerpo y protegerte.
Yo también sé de corazones rotos que nunca se les tuvo la más mínima piedad.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
28/05/2017.
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5comentarios 440 lecturas versolibre karma: 77

Al lector mi confesor...

No quisiera vaciar tu recuerdo en simples letras que no darán mérito al sentimiento encerrado en cada una de ellas. Tampoco busco la justicia a mano propia en la que te juzgo a frases y te sentencia a puntos finales.

La verdad sólo pretendo expiar mis culpas.

Acúsome lector que he pecado, de pensamiento, palabra, obra y omisión.

De pensamiento por no alejarme de tu recuerdo ni un instante, por pensar en tu buena o mala fortuna, por descubrirme caminando a ninguna parte porque ha sido tu memoria la que llevaba mis pies, y como siempre, me deja abandonado al final de la calle sin un rumbo fijo.

De palabra por haberte dicho tantas veces, te amo, tanto... que el habértelo dicho en esas cantidades podría sonar a blasfemia, por decir que te apoyaba y porque en verdad lo hice, por hablarte al oído mientras dormías y susurrar un te quiero artero para que se clavara directamente en tus sueños y en tu conciencia.

De obra, porque cuanto estuvo en mis manos hice por ti, y créeme que no es reproche, cada pequeño paso, cada logro en mi vida lo hice por ti, por nuestro mañana y por nuestro futuro, lo malo es considerar un futuro escrito cuando debemos saber de la poca certeza que nos da, tan ingrato él, que nos deja hacer planes y al final todo se va perdiendo tras la niebla que despeja a su antojo.

De omisión, creo que son mi mayor falta... por omitir tus desdenes y tu hipocresía, por omitir tus faltas y buscarte perfecta, por omitir tu humanidad pensándote divina, por omitir mi conciencia buscando entrar en la tuya, por omitirme a mí dejando que me omitieras.

Esa es mi confesión, y acepto en el transcurso de este escrito mi pena, tal vez la sentencia sean diez canciones de Sabina y un poema de Benedetti, o dos horas de Serrat y tres libros de Onetti, igual y es más tranquila y son tres canciones de trova y una lectura ligera, digamos Cortázar o Borges, (es claro que esto último es una ironía). Sin embargo, cumpliré mi sentencia cabalmente, para expiarme de ti, y de todo aquello que no eres tú, es momento de redescubrir la fe que había perdido en mis dedos y en mis manos, hasta en mi inspiración.

Será que el amor se regocija de llevarse lo mejor de nosotros para alimentarse y al final, nos deja más pobres de todo, pero más fuertes... mucho más fuertes. Si a mí de pequeño me lo hubieran advertido, estoy seguro de que, aun así, me hubiera subido a esta montaña rusa... como seguramente lo haré mañana.
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3comentarios 47 lecturas relato karma: 79

A usted mujer

Yo no soy escritor ni poeta,
ni ese sol que en el alba despierta,
sólo soy de mi pluma las letras
que dibujan palabras muy ciertas.

Le admiro por su grandeza,
por su gran corazón y nobleza,
por ser flor de primavera
que resalta su belleza.

Ante usted doblando mi frente,
agradezco el abrigo en su vientre,
y por ser de la vida la fuente
...Que Dios le bendiga siempre.

¡Dios le bendiga mujer!
...Y si un día sin querer ,
o por ser un hombre ignorante
yo le he podido ofender,

que la vida me castigue en mi vejez,
y si con ese castigo tal vez,
allá en mi senil decadencia
estaré pidiendo clemencia
para que su perdón ponga mi cruz...

Al final de mi existencia.


Autor ; Carlos Roberto Reyes Paz.
Choluteca , Honduras.
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6comentarios 141 lecturas versolibre karma: 80

Escribir o perdonar(me).

Todavía no domino el arte de perder. Saber que voy dejando atrás un trozo de vida, cada día, que otro amanecer supone un capítulo más de la historia que no deja de avanzar hasta un final inevitable. Solo de pensarlo, me aprieta la hora en la muñeca y, en general, todo lo que me robe el tiempo y me corte las alas.

Me duele el cuerpo porque no he tomado mi sorbo de nostalgia, lo siento, pero hoy no tengo tiempo para un café triste. El verano me ha llamado la atención cuando mis ojos estaban ahogándose en la taza, mareados en los giros de cuchara que delatan mi manía de ir contracorriente, es decir, en sentido contrario a las agujas del reloj. Lanzó rayos de sol al cristal de la ventana y, enseguida, fui hacia ella y me asomé. Allí estaba el estío, sonriéndome con la boca de un niño pequeño que comía el trozo de sandía que su abuela acababa de ofrecerle. Aquella sonrisa carmesí me hizo sonreír, igual que el bostezo llama al bostezo y la lágrima a la lágrima. Qué bien nos entendemos con los gestos y qué difícil parece obtener el mismo efecto mediante palabras...

No lo he dicho, pero lo cuento ahora: me he bajado a la calle con la libreta bajo el brazo. El niño ya se ha marchado pero el verano sigue aquí. No quiero acostumbrarme a su forma de abrigarme sin ropa, a su techo de azul recién pintado, al alboroto infantil en los parques desde ya temprano, al olor de las piscinas, al gentío en la playa. No, no puedo habituarme a todo esto para luego relegarlo a la estampa color sepia de otra época. Como la canícula cordobesa que ya no besa mi piel, como la piel tersa menos tersa, como las letras recargadas de metáfora que escogía antaño.

Ni hablar, me niego a elaborar la imagen literaria de este momento que va a escaparse como todos los que vinieron anteriormente y, luego, huyeron pidiendo asilo a mi memoria que no sabe decir que no. Tengo demasiados tiempos dentro queriendo inventarse un recuerdo que no pinche. Por eso, escribo, para reorganizarme, perdonando y perdonándome para que no escueza cuando mis ojos rememoran una escena.

Atrapo el tiempo con las letras. Tengo entendido que las oes son muy hondas, una trampa perfecta. No así las íes, puentes de madera colgante que disponen solo de un minúsculo redondel como refugio, tan grande como mi bolso de las bodas. Menos mal que hay muchas letras. Me encanta la idea de almacenar tiempo en lo escrito, cazar instantes, leer y sentirme joven... toda la vida.
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Son tan pocas las palabras

Son tan pocas las palabras en el viento
que no me alcanzan para arrepentirme.
No quiero acostumbrarme al perdón
adulando a la vida con la costumbre
de querer solo vivir.

Pedir perdón.
Aún no porque tengo
que pedir perdón y arrepentirme,
me lo dice tantas veces el tiempo
que lo tengo impregnado en el corazón.

A veces quisiera tener la oportunidad
de rescatarme,
pero la valentía es una cobarde,
ya no posee ningún sentimiento amado
para poder olvidarlo todo y lograrlo.

Nunca he podido equilibrar la vida
y caminar en la cuerda floja,
son muchos los intentos fallidos
en los cuales solo tambaleo la realidad.

Ya perdí la cuenta de tantas veces
que solo me he dejado caer,
amo sobrevivir a la caída de un vacío
en un suspiro que no es fallido.

Ahora sé lo que es extrañar tu voz,
es una sensación de espanto,
porque no me acostumbro al silencio
de perdón al vacío de tu amor.

Es difícil avergonzarse cuando el miedo
siempre toma la delantera,
nunca es suficiente el esfuerzo
cuando simplemente tienes que seguir
bajo la metralla del odio todo el tiempo.

Mis ideas se duermen en un intento fallido,
en los sueños no puedo escribir
lo tanto que te quiero.

Son tan pocas las palabras
que se desprenden cada vez que no te veo,
que me he hecho invisible para ti.


Poesía
Miguel Adame Vázquez.
15/07/2017.
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Perdonar

Cuando perdonas, el corazón se limpia y se llena de amor,
Cuando perdonas, tu alma se regocija de felicidad
Todo lo ves diferente, con más brillo, con más color,
La sonrisa es tú carta de presentación, pues refleja tu felicidad
El perdón, llega con el tiempo…pero llega
Cuando perdonas, te deshaces de viejos, rencores, penas y sin sabores
Cuando perdonas te liberas de una carga negativa muy fuerte,
Aprende a perdonarte a ti mismo, no seas tan cruel contigo mismo
Si te perdonas a ti mismo, encontraras el perdón para los demás
Y con ello la paz espiritual, que necesitas para tu felicidad….
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Perdonarme en silencio

Cómo perdonar si me han devorado las entrañas
cómo olvidar si me han robado la paz
que se construye tras los años.

Cómo decirle al corazón que no escuche
el eco de mis pensamientos
cómo extirpar de un tajo la razón.

Cómo hacer oídos sordos a un grito del silencio
cómo dar la espalda a todos mis sentimientos
cómo perdonar si me han destruido por completo.

Cómo hacer oídos sordos
si me han robado la esencia de mis recuerdos
cómo simular que no pasa nada cada vez que te veo
cómo recuperar la sonrisa con un inocente y sublime beso
cómo liberar la alegría
si en lo más oscuro de un calabozo me encuentro.
Cómo desterrar la amargura y vibrar con el puro momento
cómo volver a rogar justicia
solo imploro que me arrebate el fuego
cómo dejar atrás el olvido
sí me han destruido mis cimientos.

Cómo volver a amar
si solo vivo con los resentimientos
cómo tratar de librar el horizonte y perdonarme
perdonarme en silencio.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
25/04/2007


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