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El profeta de las causas perdidas

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Tres peldaños de doce meses lo separaban de las
siete décadas. Jubilado y sin mayores compromisos
que arrojarle un ladrillo a su melancolía.

Ejerció sin vocación ni fortuna un sinnúmero
de oficios, y su sociología de la barbarie
se balanceaba con la púrpura acometividad
de quien ha sufrido sin acobardarse.

Ramillete de evocaciones apócrifas, con
una imagen del Gauchito Gil en la
billetera, nunca tuvo en claro su
propia existencia, o si sólo emergía a
diario de la lírica de la desesperación.

Feligrés desde hace casi dos décadas del mismo
bar, ya habituado a escarbar en las penumbras,
reconstruyendo, entre sorbo y morbo, un eructo
revestido con todos los ornamentos de la zafiedad.

Con la indolencia extrema de los acostumbrados
a la calamidad, hablaba de su vida sin poder
evitar confluir en sus emociones malgastadas.

Acariciando sombras agrietadas aprendió con los años
que el ejercicio de la queja no
equilibra el universo, y que las lágrimas
ya no son gratuitas ni automáticas.

Mitificaba sonriente un tiempo desahuciado,
de pálidas ruletas y otoños desgalichados,
salones en penumbras, deudas
impagables y heridas exhalando pulcritud.

Aferrándose a su milenaria experiencia de resacas
y amnesias, su saliva de dinastías desangeladas
pregonaba que otro tipo de insolencia es posible.

Dentro del discontinuo ritual de sus lánguidas
disertaciones, me dijo un día que tal
vez la vida sea simplemente una poco
productiva acumulación de pormenores,
en una humanidad que se hunde
bajo el peso de lo contradictorio.

En un tiempo de conformismo escéptico ante
las pequeñas satisfacciones, donde las metáforas
colisionan con lo literal, escuché de
sus labios, gruñido mediante, que
para llegar a la cordura, primero hay que
agotar una larga lista de insensateces.

Perdidos en lo insignificante, ninguno de sus
interlocutores tomó nota de las pisadas, las
soledades y los abrazos que yacían
debajo de su lengua en cada soliloquio.

Dentro del profeta de las causas
perdidas conviven la guillotina de otros
siglos con el dolor del veintiuno.

Con el brillo gastado de unos ojos que estaban
más allá de atardeceres y esperanzas, su
boca de perpetua madrugada sabía que el
mundo con sus alas de insecto ya no ofrecía,
a esa altura de la historia, ninguna novedad.

Beber en exceso parecía ser regla de oro
de un protocolo personal muy arraigado.
Con un pasado desafiante a su espalda,
se perdía divagando en un tiempo
en que el futuro estaba intacto.

En la sucia taberna donde el protagonista
de esta historia se balancea algunas
horas a diario, después de las doce de la
noche todas las gargantas son hermanas.

Como el más inesperado de los truenos, sus
palabras admonitorias retumbaron dentro
de mis convicciones, cuando me dijo
que caminamos por la vida en un estrecho
pasadizo rodeados por alambres de púas.

Se retiraba cada noche tartajeando con
hidalguía, saludando a los parroquianos que
levantaban su vaso en señal de respeto a su
trayectoria de libar con pálida resignación.



Dicen que empezó a caer sangre de sus
narices, aunque otras voces juraron que era
brandy. Lo cierto es que fue en el mismo
bar de siempre, donde se escuchó por
última vez su afonía con copyright.

Nadie pudo establecer con certeza cuál fue
el último versículo de su apocalipsis personal…
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2comentarios 66 lecturas versolibre karma: 94

Ahogada

Cada que vez que vuelvo me quedo hundida
me siento perdida,
no veo nada aquí que me indique la salida
y esto se esta inundando,
me ahogo
y mis salvavidas
están a varios kilómetros por la autovía.
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1comentarios 53 lecturas versolibre karma: 93

Égloga al tiempo perdido

Quizá pensaba hace tiempo
decorar el detalle que, era
tal vez,
una forma más útil de amar,
un episodio de trascendencia importante
un asunto relevante a la hora de la decisión animal.

Quizá planeaba,
la lluvia era siempre distinta
como un río de agua nueva siempre,
el cuerpo que te duele era otro también,
una nueva cicatriz, una nueva señal a detalle.

Quizá también tomé en cuenta en algún momento
el puño cerrado de la memoria golpeando mi espalda
como provocando el ruido de un tambor de piel
que anuncia nuevas sensaciones,
nuevo signos vibrantes, un nuevo olor en la sangre.

Quizá en mi cabeza el sonido se agrupaba
como los restos carbónicos del metal magnetizado
en el imán,
quizá esos ruidos también se levantaban animados
cuando la fuerza de la opuesta magnética se acercaba
para luego alejarse,
pero esos pequeños fragmentos no eran restos imantados
era nada más algo, tu piel erizándose en la tina de tu baño
únicamente.

Quizá yo siempre creí que eras tú ese detalle que se dibujaba en mis sueños
y te imaginaba recitando endecasílabos polifónicos,
dejando deslizar la gota de tu espalda hasta el fin de los horizontes,

Y no es cierto

Y todo era un simple poema vaciado en la imagen vulgar de una mancha

Nunca existió un bastidor para la pintura,
no había buena madera,
el marco de la foto nunca estuvo barnizado,
no hubo detalle y tampoco recuerdo
aún ahora aquello
tan falso
te digo y me digo
nunca fuiste un misterio,
y eso es algo tan canalla de mi parte
haberte inventado y pensarte viva
sino con la verdad terrible
que habías estado muerta
para todas las memorias del mundo
desde siempre.

Y ese olor que te acompaña todavía
aunque ya no está aquí
contaminará mis tardes
y mis odios
para un cierto tiempo
y después desaparecerá para siempre.

Raúl Ríos Trujillo 2017
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6comentarios 114 lecturas versolibre karma: 82

Perdiendo la razón...

Te amo. Creo que así es como debo comenzar. Con una declaración clara, contundente y precisa, porque sólo así los oídos necios entenderán de razones verdaderas.

Sucede que el mundo se extraña de que te quiera tanto, pero para mí no es nada extraño. Todo el mundo me dice que es una locura, que no puede ser que te vea como lo más bonito del mundo, que les diga que tu sonrisa enmarca todo lo que quiero ver por el resto de mi vida. Que tus besos son de sal marina y le dan tanto sabor a mi vida que yo puedo comerlos todo el tiempo, todos los días y engordar de tu cariño.

No comprenden que salgo a trabajar no para ganarme la vida, si la vida ya me la gané contigo, salgo para darnos lo que nos merecemos. Si el mundo se diera cuenta que con querernos lo tenemos todo no nos cobraría nada en euros o dólares o pesos...

Trato de explicarle al mundo que no puedo vivir sin ti, porque el complemento justo de todo eres tú, eres la sonrisa en mi día pesado, el motivo para confrontar los problemas de diario, el "no más" cuando busco otra copa de vino, el "cinco minutos y ya" cuando estamos en la cama y el "ahora sí a levantarse".

Quisiera que todos sepan que si estoy loco es porque contigo la realidad que yo vivo es diferente a la de los demás. El definirme como persona se da a través de tu mirada, cada día me esfuerzo en ser mejor persona para ti, por ser lo que quieres y ser lo que quiero contigo. Querernos, es sencillo y cómodo para nosotros, porque es donde no tenemos nada que perder, el que estés conmigo o el que esté contigo no nos trae ningún beneficio, yo sé que si no estuvieras en mi vida me iría bien y a ti también. Es ahí donde radica la magia verdadera, si estamos juntos es porque nos queremos, porque tenemos tanto para compartir que tú eres ese recipiente de mí y yo soy ese recipiente de ti; y ambos nos llenamos mutuamente de nosotros... Qué maravilla!!!

Estoy tan contento de tenerte cerca, y que tú mano tome la mía porque quiere, porque la busca y porque le gusta sentir mi piel sobre la tuya, nos compartimos y nos brindamos todo, porque tenemos todo por dar y todo por recibir. Es lógico que el mundo no lo asimile, y nos vea raro cuando estamos a la lejanía felices, no saben cómo sin estar juntos podemos estar tan unidos. Por supuesto que prefiero tenerte a mi lado y sentir tu calor, pero la vida no cumple caprichos y aun así cuando nos pone distancia, nosotros le sonreímos porque lo vemos como un momento de reflexión del por qué estamos juntos, que se entienda que no estamos adheridos por un simple pegamento que nos obliga a estar juntos todo el tiempo, no... Es algo más trascendental, permanecemos unidos, no simplemente juntos y eso es lo principal.

La decisión de querernos y no la obligación de hacerlo es la base. Por eso el mundo nos dice que perdemos la razón, y yo contesto ¿Cómo voy a perder la razón si mi razón de todo eres tú?... Perdiendo la razón... que va... y si esto es locura, entonces por fin comprendo cuando los locos dicen que su vida es perfecta con lo que tienen y yo te tengo a ti... pensándolo bien, tal vez tengan razón, estoy perdiendo la razón y debo confesar que es lo mejor que me ha sucedido en la vida.

Gracias por ser mi locura.
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1comentarios 53 lecturas prosapoetica karma: 46

Sol. Extremadura

En Extremadura, se están cayendo las nubes al suelo.
Humedeciendo la tierra seca.
Cada gota un tesoro de vida
reparando la sequía herida
cuando el acharolado, de las hojas verdes brillan
los colores ocres y amarillos lloran.
En la campiña.
la naturaleza hermanada da vida
la luz se esconde
tras las nubes.
Sobre el manto de gotas de lluvias
el sol perezoso se cuela
entre las hojas
humedecida de clorofila.
Tímido celoso se oculta
los claro oscuros paisajes armonizan las siluetas del árbol.
Curvando las líneas entre los pájaros.
Sol perdido...
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4comentarios 93 lecturas versolibre karma: 74

Esnifando la

Me despedí de él, no podía verle en un tiempo. No quería separar mis labios de su lengua, no quería dejar de sentir su tacto por mi espalda.
Al cabo de un rato, conseguí separarme de sus brazos.
Ahora estoy aquí, en mi habitación, haciéndome la dura para no llorar, no hay nadie pero ya es por mí misma, por tenerme algo de amor por una vez. Y entonces lo sentí, era su olor como si estuviera aquí, lo dejó impregnado en mi camiseta y aquí estoy, abrazada a este trozo de tela, esnifando la, solo para sentirlo a mi lado, solo para tenerlo de nuevo, aunque sea por poco tiempo.
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Pozos y Tierra

Te perdí a ti,
pero me quedé conmigo.
Aquel día cojo,
casi a mitad de semana,
en que grotescos fantasmas del pasado
volvieron a mis entrañas.

¿Sabes de qué día hablo?
¿Te acuerdas cómo acabó el verano?

Fuiste la tierra que se hundió
bajo mis pies.
Fuiste el pozo que se cerró
para darme sed.

Y yo, yo me descompuse en mi campo de concentración,
mientras me mataban gigantes en mil intentos de evasión.
Volví a ese pasado opaco,
ese foso inhóspito y sórdido,
Que quebró mi alma con fragores agónicos,
y me desarmó de voluntad.
Fui árbol caduco arrasado por un violento otoño.
Y te perdí...

Te perdí a ti,
pero me quedé conmigo.

Excusas taciturnas y baratas.
Yo no me quiero a mí... sin ti.
Me acuerdo cuando no existías,
cuando no eras marrado ni errata.
Conmigo era suficiente,
que vacío estaba,
y que poco sabía de mis vacíos.
y llegaste tu, con tu luz y tu torrente,
y conmigo ya no era suficiente.

¿Te acuerdas de cuando llegaste?
¿Afilabas los puñales cada tarde?

Había brisas y risas, calma en nuestras espadas,
tú jugabas a creer que me matabas,
yo jugaba a dejarme matar entre semana.
La lana de tus miradas picándome en mi empeño,
los manjares de tus palabras que me alimentaban,
tropezaba, y pronto volvía a ganar el derecho de estar al acecho.

Y entonces llegó ese martes,
esa rabia que había olvidado,
volvió ese espectro mórbido,
ese cáncer extendido y crónico.
Quisiste verme lejos, y decretaste mi exilio.
Me turbé con tu aria lejana, y mi abandono umbrío.
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2comentarios 54 lecturas versolibre karma: 65

Sólo aire entre los dos

Sus piernas, tus deseos, las promesas...

Ya veréis qué rápido pasa el tren
y se acerca la fría memoria,
a soplarte al oído,
que hace ya tiempo
que ella te olvida.

Sus piernas, tus deseos, las promesas...

Lo que tenga que ser, será.
Y lo que no, también.

Todos hemos aprendido
a vivir
con lo que no es.
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11comentarios 163 lecturas versolibre karma: 81

Cuando desfallece el sol

Cada día cuando desfallece el sol
se me apaga un poco la vela de la vida
y en alguna esquirla de realidad
tan inequívocamente indefinida,
me duele;
me duele la enormidad del hecho irrefutable
de que tú, no estás.

Tú,
___ que alguna vez fuiste algo
___ (en el onírico reflejo de mi lecho de espejo)
___ y otras veces quisiste ser algo
___ y que alguna vez ya no quisiste ser nada
___ (el día que hallé la orilla del infinito
___ y se me acabó aquella eternidad).

Tú,
___ que siendo nada, ajenamente mía
___ serías siempre el todo de la nada en el algo.

Tú,
___ que fuiste la caricia en la mejilla virgen
___ y los ojos que brillaron en aquel iris
___ que al fin resplandeció, por amor.

Tú,
___ que fuiste novia, amiga, compañera,
___ confidente, amante,
___ esposa, esposa, esposa,
___ rival...
___ En todas las vidas que imaginé contigo.

Tú,
___ el negro rostro de la noche
___ cuando el relámpago del reloj
___ me rompía el inconsciente
___ a las 3:33 exactamente.

¡Ah, pero sí!
También tú,
___ el aroma del alba sonrisa del alba
___ y el sabor del radiante mediodía.

Tú,
___ la inagotable y profunda
___ espina perenne...

Tú,
___ la que nunca, la que quizás,
___ la que jamás,
___ y la que siempre para nunca siempre.

Tú,
___ la herida punzante,
___ el latido sangrante,
___ la navaja, la navaja.

Tú,
___ el verso importante.

Tú.


"Cada poema es único. En cada obra late,
con mayor o menor grado, toda la poesía.
Cada lector busca algo en el poema.
Y no es insólito que lo encuentre: Ya lo
llevaba dentro" ~ Octavio Paz.


@SolitarioAmnte / ix-17
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27comentarios 163 lecturas versolibre karma: 88

Me conformo con todo (lo que pensaba y no dije cuando subí a la montaña rusa).

Dejé que el corazón tuviera tanto,
latidos abundantes, manantiales,
viví sin precaución, sin mirar cuáles
serían los castigos de su encanto.

Mezclado el fuego intenso con el llanto
presté poca atención a las señales.
Debí quedarme ciega y sin modales,
bebí mentiras y respiré amianto.

Preguntas no quería y no las quiero.
Sabías que elegir no era lo mío.
Perder iba a perder de cualquier modo.

Confórmate, dijiste en plan severo.
Jamás cumplí, venero mi albedrío.
¿Por qué perder si puedo tener todo?
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4comentarios 134 lecturas versoclasico karma: 81

Un Día Como Hoy Partiste

Amiga Ya No Estas Conmigo.

Frutos de sufrimiento de horrores temores a la oscuridad pues no todo lo que brilla es destellan te como tu siempre dices.

Soy un sollozo que se queda sin aliento y tapó mis lágrimas con un paño y entre los dientes retengo mi llanto.

Cada lágrima se derrama por ti. Pasa por tu suave piel pálida.

Los ayeres pasaron muy rápido y no sabes lo tanto que esperaba que despertará para hablar entre nosotros como antes.

La sensación de perderte en una mañana gris y una tormenta acompañada de mi desesperación.

Sangre pura y noble. Las cubres de tus palabras se quedarán conmigo junto a nuestros momentos felices.

Ya no te animaré cuando te sientas triste y tu que me con tengas entre tus brazos.

Y lamento mucho ya no estar a tu lado y acompañar te hasta tu nueva vida tu estas allí en ese manto celeste. Y dejaste atrás el dolor y el resentimiento. Y yo con tus recuerdos felices.
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8comentarios 116 lecturas versolibre karma: 87

Rememorando Pecados

Tú no te acuerdas de mí
pero yo no te he olvidado,
está más vivo el pecado
desde que te perdí.

En la ciudad del amor
y de tantas cosas prohibidas,
llegué a aliviar mis heridas 
con tu fuego abrasador.

Por eso mi corazón   
te busca en la madrugada,   
hoy que me encuentro sin nada,    
apenas con mi dolor.     

Me embriagué en tu corazón
oscuro como el veneno,     
hoy lloro y te echo de menos,    
me hace falta tu calor.     
        
Recuerdo aquella pasión
de alma furtiva y desierta,
paso a veces por tu puerta
aunque no escuche tu voz.

Te encontré en un rincón    
ajado y mercenario,
contigo sueño a diario
vírgen de mi perdición.

Dime que has de volver
porque sin ti me muero,
cubre mi alma un aguacero
cuando pienso en tu querer.

Manantial para mi sed,
mi secreto más querido,
agua que siempre he bebido
y a quien no renunciaré.

Deseo se llama el país
que embrujó mi destino,
este silencio implora un grito
que no encubre mi sufrir.

Ahora que te alejas de mí,
corre tu sangre en mis venas,
te vas pero te quedas
porque eres parte de mí.
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sin comentarios 35 lecturas versolibre karma: 45

Una vida

Una vida yo daría
de infortunios y reparos
por volver a ver tu risa,
por sentirte entre mis brazos.
Con anhelo dejaría
que me arranquen el pellejo,
si eso sirve de baliza
que me muestre tu reflejo.

No te dejo, no te lloro,
pero en mí se canaliza
el dolor y la codicia
de justicia, a la que imploro
que regresen tus caricias.
¿Cómo lo haga?, yo lo ignoro,
pero se ahoga en indecoro
si de pronto, lo analiza.
¿O no es cruel que mi tesoro
me lo robe la malicia
y lo arrastre cual despojo
por un bosque de inmundicia?.

“El tiempo lo cura todo”
coletilla imprecisa,
pues el tiempo es indoloro
y no sana mis heridas.

Porque oigo el insonoro
grito de ella entre impudicia,
y reniego como un toro
frente al rojo que le vicia.
No comprendo, de este modo,
que me falte tu alegría,
que un acto de cobardía
me despoje de tu rostro,
de tus ojos color brisa,
de tus labios de poetisa.

Porque tú eras lo que todo
mi rutina comprendía.
Porque sin ti me desfloro
al levantarme cada día.
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6comentarios 96 lecturas versoclasico karma: 96

Silencios de mármol

Tengo una herida en las palabras
que la voz no puede apedazar.
Ni coser.
Ni siquiera hilvanar.
Tropiezo con las letras
que se rebelan contra la más pura nostalgia;
gotean vida,
gritan media muerte,
y la lanza se clava
con más insistencia
en el hueco profundo de la distancia.
Infame distancia que nos quiebra los días,
siempre a la misma hora,
siempre con sus risotadas.

Tengo un pedazo de papel en la garganta
que se rompe justo en medio
de mi absurda creatividad.
Era tu nombre.
Me ha partido por la mitad
y por mucho que lo grite,
lo grito, lo juro, lo grito,
sólo me vuelve el eco de mi propia voz
peinada con hilillos de oro
que apenas se oyen.

Dónde estás? Si aún soy capaz de verte
en mis pupilas,
dónde estás, si el remiendo de la vida
lo hicimos de pura poesía
y de nocturnidad.

Me llora la desesperanza
por esta pena acurrucada en mis brazos.
Te llora la inseguridad
de no poder besar la luna llena.

Maldigo los silencios de mármol.
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16comentarios 184 lecturas versolibre karma: 86

A mi Lules

Pequeña Lules que vives en mis sueños
envuelta entre jirones de tinieblas,
nunca acariciaré la suavidad de tus mejillas
ni abrazaré la calidez de tu sonrisa,
ni secaré tu llanto con mis besos,
mi pequeña princesa, mi niña pequeña,
tan sólo puedo verte entre las nieblas
de los lejanos recuerdos del pasado
cuando entre sueños yo regreso a tu lado
y entonces puedo verte y abrazarte
como se abraza al viento en primavera
y aunque sin ti la mañana me despierta
sé que la noche volverá y podré acunarte
entre mis brazos, como lo hacía antes.
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La alegría no sólo pertenece al ganador

La alegría no sólo pertenece al ganador.

Yo estuve vencido en un espacio sucesivo de dolor
y seguía siendo positivo,
no me importó que la paz estuviera callada,
sin sobresaltos y luces en un escaparate de gloria
luché por tener cariño.

Realmente el resplandor de la vida
me fue borrando los rostros tristes,
y como una nueva criatura que nace
amé a la luz y abandoné a los martirios.

La piedad mostró su bondad
Y gracias a eso nunca renuncié
a lo justo y verdadero,
en mi jardín estaba el cielo azul
repleto de esperanzas y sueños.

Hoy disfruto escuchar las palabras dulces,
las buenas noticias que hacen brillar
a cada uno de mis más tiernos deseos.

Sé que a veces el amor es invadido
y como una plaga de langostas
las interminables mentiras calumnian mi gozo.

Pero esta noche nada impedirá que sea libre,
nada impedirá que esté completo.
Te tengo a ti.
Me tengo de nuevo.
La alegría no sólo pertenece al ganador.

Poesía
Miguel Adame Vázquez.
30/06/2017
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Las grandes ciudades son poesía andante

La magia de las grandes ciudades,
de sus interminables avenidas,
sus miles y miles de turistas,
sus cientos de fotos por segundo,
sus decenas de líneas de metro.

Gente, gente y más gente.

Y, entre ellos, tú.

Sólo, perdido, tímido,
no te atreves a sacar el mapa,
ni siquiera conectas el GPS,
de vez en cuando está bien perderse.

Gente, gente y más gente.

Y, sin embargo, aunque no lo creas,
eres invisible al resto de la calle,
como la mayoría de ellos lo son a tu ojos,
cruzáis miradas pero no os miráis,
no juzgáis, no pensáis, no sentís.

Puedes caminar desnudo por las calles,
gritar muy fuerte hasta quedarte sin aire,
cantar, bailar, saltar...
Nadie se va a parar a mirarte.

Es mágico, necesario de vez en cuando.

Sentirte uno más entre miles de mentes
que sobrepasan el límite de velocidad.

Invisible, tuyo, libre, perdido.

Pero lo disfrutas,
disfrutas de la velocidad de las grandes ciudades,
de perderte por sus calles,
entre miles de turistas,
que no se fijarán en ti,
ni siquiera en los cientos de fotos que harán de ti,
sin querer, queriendo retratar la poesía andante
del barullo de los que caminan sin rumbo,
sintiéndose uno más entre las mentes aceleradas.
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2comentarios 74 lecturas prosapoetica karma: 68

Duerme mi niño, duerme

Mi vientre se llenó de vida,
con tu presencia se hizo grande,
y ahora que me faltas
ahora que ya no estás,
me siento vacía, perdida y sin razón.
Te has ido, has volado lejos
y no consigo alcanzarte.

Tú, lo más hermoso que he tenido
te pierdes entre mi sangre y mi penar.
Mis entrañas se abren
y escapas a mis manos sin remedio.
¿Será acaso, tal vez...
que Dios andaba escaso de Ángeles
y por eso te llevó a ti?

Imagino tu carita que nunca vi,
tus manitas y tus pies.
Quiero abrazarte y lanzo besos al aire,
todos los que no pude darte a ti.

Me soñé haciendo un arrullo
y cambiando tus pañales,
pero ahora entre mis manos
solo hay pañuelos mojados
de tristeza y de dolor.
Cuatro meses y medio de sueños
se desdibujan ante mí.
Ya todo terminó, la luz se apagó;
duerme mi niño, duerme...
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11comentarios 148 lecturas versolibre karma: 88

Llueve ésta noche

Llueve ésta noche.
Gotas Rocinantes
galopan raudas y veloces,
embisten molinos de viento.
Destellos de tu memoria
brillan al giro de sus aspas.
Crispan las chispas
al choque de lanza
del caballero andante
que las destruye.

La luna gris,
observa curiosa
el chubasco
de nubes lloronas
que se cuela
en las heridas
y las grietas,
entre la hierba,
la tierra
y una piel glacial.

Hay una esencia,
glándulas lagrimales
estallan inundando
un hondo valle.
No es tu esencia,
pues llevas más
de dos vidas
seca de emociones
y sensaciones.
No es mi esencia,
pues abro el grifo
y escupe chorros
de un polvo fino
traido por el viento
desde las dunas
de un ancho desierto.
Es nuestra esencia.
Amalgama
de las pequeñas cosas
y los breves instantes
que representan
lo que fuimos,
lo que no fuimos,
lo que nunca
nos atrevimos a ser,
y lo que jamás seremos;
ni en ésta ni en todas
las eternidades infinitas.

Lanzamos una moneda al aire
más de un millón de veces.
Siempre apostando
por la cara anversa,
la de un futuro de utopía.
El destino, la suerte
o la entropía,
siempre hizo caer
la cara reversa.
¡Maldita fortuna la mía!

Llueve ésta noche,
y la lluvía eres tú,
y la tierra mojada soy yo.


@SolitarioAmnte
vi-2017
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10comentarios 148 lecturas versolibre karma: 73

La melodía de nuestros instantes (un poema de @MiguelAdame & @SolitarioAmnte)

Compusimos una melodía con notas y acordes de nuestros momentos diarios.
Eran momentos de instantes brillantes de felicidad compartida.
Era amor lo que nuestras voces en una sola armonía sentían y nos fuimos acariciando con un cielo grandioso.
Sin importarnos el tiempo que desafiante se lleva todo lo que nos vibra por dentro.

Y pasaron las horas y los días transformándose en enjambres infinitos de langostas hambrientas.
En donde la primavera fue devorada en cada hoja, cada flor y cada fruto de ese árbol de raíces de profundos sentimientos mutuos.
No quedó nada de ese recuerdo profundo que cultivamos tú y yo durante tanto tiempo.

Hoy lloramos ese amor infinito que es historia pasada.
Que solo habita en los deseos incumplidos de una triste mañana.
Nunca más será el mismo atardecer glorioso que se fundía en un solo abrazo.
Solo seremos un distante impreciso de un ayer que nunca volverá a nosotros.

Solo queda el eco estridente de esa melodía que ahora es decadente. Solo queda el reflejo de esos instantes en el brillo de una estrella fugaz; cuya luz, nace y fenece ante mis ojos, en ésta noche, que es más fría y más oscura que ninguna.
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17comentarios 156 lecturas prosapoetica karma: 79
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