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Cuando te conocí.

Aleteaban en círculo sobre mí
los pájaros negros de la tragedia
cuando te conocí...

volaban a mi alrededor
recordándome
día tras día
el gran revés de mi existencia.

Aquellos pájaros oscuros,
pequeños y fríos
permanecían aferrados a mi hombro
cuando te conocí...

silenciosos como las noches más siniestras
desafiantes como las hienas más perversas

cuando te conocí...
en aquel habitáculo sin cielo
hermético a mi dolor,
en aquellos días extraños
en los que mi pena se aletargó.

Y llegó la culpa...
y llegó de nuevo el dolor...
por sentirme traicionera
por encontrar de nuevo el amor,
por pensar que en un corazón
jamás pueden caber dos.

Y le pedí mil veces perdón...
le grité al viento y a las montañas,
a la luna y a los mares...
grité su nombre muy fuerte
para poder vencer a la muerte,
para poder clamar solamente
que su alma eterna y silente
me alumbraría por siempre.

Y sé que él me escuchó...
y sé que él sonrió...
y que nunca se marchó.
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12comentarios 133 lecturas versolibre karma: 92

El final de los pasos (con ze pequeño, RebkTD , Hortensia M. Ch.)

Hay derrotas que entierran

Toda esperanza

Toda alegría

Toda fortaleza



Y es que hay puñaladas de acero

afilando con sangre los sueños

borrando las huellas con charcos;

salpicando en la tierra su barro

y un magenta estremece los párpados

Porque es hoy

Hoy... que hay sonrisas tiznadas de negro

con el luto del hambre en el pecho



Se derraman los ángeles

alrededor de las almas;

¿quién puede creer en el universo

cuando todas las estrellas están apagadas?

Camino de barro para pies de plomo

que apenas se aguantan.



No se puede empezar,

cuando no se ha podido cerrar.

Las heridas se quedaron abiertas,

las puertas entornadas esperan los regresos.

La manos buscan el pestillo de nuevas puertas

y los ogros de ojos azules las cierran a cal y canto.

¿Cuándo dejamos de vernos en el espejo del otro?



Aparecen

Las princesas de negras mantillas

Los señores de feudos prohibidos

Los bribones de tierras lejanas

Los infantes de un reino olvidado

¿que buscaran?

¿acaso la esperanza guardada?

¿Acaso las rosas robadas... ?



Dónde están sus pétalos, el aroma blanco

y que respire el pueblo con sus verdes tallos

Dónde, dónde los capullos ...

solo veo espinas clavadas en manos

Y sed en los labios …



Pero el agua quema,

el cielo es lluvia de metralla,

las estrellas disparos.

Alguien cierra los ojos,

alguien tiende una mano...

pero nada...

¿Hay algún corazón que regale sus latidos

a aquéllos que no pueden escuchar

ni siquiera su propio ruido?



En el silencio el llanto es más fuerte,

el dolor más agudo

y el miedo la única ropa…

-No mirar no cambia nada-

-No ver no es eliminar-

…..Mira y grita…..

Que tu voz sea su voz.

Que tu mano calme su llanto

y que tu abrigo le vista de esperanza.


No te permitas desfallecer hoy

Eres el caballero del norte

Eres el principe del sur

Eres el duque del norte


Ten fe de tus proezas
No te rindas nunca
Ni con la agreste noche

Ni con el funesto sol

Lucha siempre

Vida, vida, vida

Te pertenecer hoy
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12comentarios 147 lecturas colaboracion karma: 104

El guiño en el ojo, el pellizco en el brazo

En el cajón sin cerradura
se quedaron las postales sin valor.
Las que pesan, las tengo en un bolsillo
cerca del estómago del alma
y del corazón del tiempo.

¡Cómo voy a contarte lo mucho que te extraño
si te fuiste y no me dejaste dirección!
(Por qué me pesa tanto, si ya hace tanto)


No hay tiempo ni distancia que separe tu yo de mí.
Sobrecoge el miedo al recuerdo
en la misma medida que alegra.
Tu mano que acaricia,
tu guiño en la mirada,
tu pellizco en el brazo que lo noto en el alma.

¡Cómo voy a decirte lo que siento
si no llego a encontrarte!
(Me pesa porque todo lo que importa
nunca deja de pesar,
así pasen cien años)



(a mi padre que perdí demasiado pronto)



Hortensia Márquez
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15comentarios 94 lecturas versolibre karma: 110

Adiós

Se despidieron con el calor de un abrazo,
con el silencio de un último beso.
Sus ojos no querían abrirse,
sus bocas callaron el sonido de vidrios rotos por aquel amor;
sus corazones gritaban intentando frenar ese adiós que los mantendría para siempre en un recuerdo.

-Joel B. Lezama.
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3comentarios 97 lecturas versolibre karma: 82

El Hombre

Buscando identidad
me encontré con el hombre,
que llegó a mí como salvación,
tendiéndome su mano.
Apareció de pronto a mi lado
y me interrogó,
preguntándome en cada mirada
y en cada gesto
quién era y qué hacía allí.
Un día me di cuenta
que existía,
que estaba allí.
Comencé a hablar
con sus palabras,
a mirar su camino
y poco a poco
me perdí entre la salvación.
Esta salvación
vestida de hombre
se me enredó en las piernas,
me abrazó en la noche,
hundió su cara en mi cuello,
me abatió con su beso
y me guió con sus manos.
Y yo fui él, en él y para él,
no queriendo ser ya más otra cosa.
Y me perdí en su poderío,
porque era poderoso,
cayéndome por entre sus ojos,
que eran ventanas
de paso directo al vacío.
Ese hombre
era la guerra
vestida de paloma,
y el desierto
con traje de huerto fértil.
Pero nunca pude odiarlo
y que lo odiara ahora
ya no tendría motivo.
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2comentarios 32 lecturas versolibre karma: 77

Ilusión Perdida

Aquel niño en su inocencia le preguntaba a la gente:
¿Por qué hoy tantos hay que piensan que el amor no es para siempre?
¿Por qué hay tanto caminante sin un rumbo en su presente?
¿Por qué todas las personas ya no sueñan, ya no sienten?
¿Por qué tanto muerto en vida? ¿Por qué no hay libres de mente?
¿Por qué hay guerras y mentiras? ¿Por qué sangran inocentes?

No veo las mariposas de los sueños de la gente
que volaban hasta el cielo y se posaban en su lienzo
alumbrado cada noche, recordando sus deseos.
Hoy luces artificiales nos roban el firmamento.
Ya nadie mira hacia arriba recordando sus anhelos,
todos andan cabizbajos poseídos por sus miedos,
son esclavos del trabajo, del consumo y el desvelo.
Hasta el Sol muere de envidia, no le gusta es astro nuevo
día tras día todo gira al rededor del dinero.

Los gusanos de la seda con la que bordaron sueños
se esfumaron y dejaron en su partida la estela
que les indica el camino para alcanzar las estrellas,
pero ya nadie las mira, todos se volvieron ciegos.
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4comentarios 48 lecturas versoclasico karma: 98

Perdí tu rostro

Perdí tu rostro
entre la multitud,
entre las idas y venidas
de los pasos en las calles,
entre buses y avenidas.

Perdí tu rostro
entre las manecillas de mi reloj,
entre las pastillas para el estrés,
entre escaparates y resplandores LED,
entre la cama y la pared.

Perdí tu rostro
entre los encuentros y despedidas
de los fines de semana,
entre los mensajes de: buen día,
buena noche… y hasta mañana.

mello
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4comentarios 82 lecturas versolibre karma: 103

Otro amor pasajero

LAS CENIZAS DE UN ANÓNIMO.

OTRO AMOR PASAJERO.


Creo que inconscientemente él aceptaba lo que estaba pasando, pero lo negaba.
Ella sabia lo que quería, no era él.
Ella dejo de escribirle, ya no lo llamaba.
Él rogaba, pero se canso.
Dejaron de hablarse. Hoy son dos desconocidos.
Hoy no esperan mensajes ni llamadas, pero comparten mil recuerdos que jamás morirán.

-JOEL B. LEZAMA.
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4comentarios 53 lecturas relato karma: 51

Mi última bengala

Nada se compara a ti,
nada que me asombre puede competir
con tu piel mojada…
luces que te abrazan porque sí.

Todo parecía mejor,
todo en ocasiones se desvirtuó..
llamas controladas,
techos que se hunden por presión.

Algo se revuelve en mí,
micro depresiones en el corazón,
lluvia envenenada..
nubes que encapotan mi salón.

Niebla a mi alrededor,
busco el horizonte donde se perdió
mi última bengala,
que salió al rescate de tu amor.
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20comentarios 131 lecturas versoclasico karma: 113

Perdidos

Perdidos sin historias están mis herederos,
buscando otras fronteras que acunen sus sueños,
cargados de esperanzas, de amor sus pechos llenos.

Historias repetidas de perdidos anhelos,
quedaron sueños truncos, rotos sin remedio.

Su mundo ya no existe, crearon otro mundo,
Extraño y tan ajeno, que en nada les recuerda
aquel que ya perdieron.

Perdidos y encontrados allá en nuestros recuerdos,
de tiempos más felices, soñando están despiertos.

Perdidos están y saben que acaso no hay remedio,
Su mundo se ha perdido, ya no hay un mundo nuestro.

Perdidos en su empeño, buscando otros senderos,
acaso entiendo su marcha en mis adentros,
sufriendo estoy, lo siento, perdidos están mis sueños.

Perdidos y encontrados en mundos paralelos,
regresan y no encuentran aquello que perdieron.

Perdidos en el tiempo, ingrato y pasajero,
que cobra caro el uso que muchos ya le dieron,
y vuelven imaginando que nunca se marcharon,
y su mente ya adaptada a aquel su mundo nuevo,
acaso les recuerde que ya este lo perdieron.

Perdidos ¡Hay que duelo!
No puedo ya atrapar aquel instante bello,
la sombra del recuerdo grabado sobre el hielo
de historias compartidas de muchos que se fueron,
perdidos están, lo siento,
ya este mundo no es el vuestro.
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11comentarios 194 lecturas versolibre karma: 111

Tenderete de trastos viejos

Tengo ganas de anudar jerseys de verano y bucear con playeras de inverno. Sobran cuellos altos y medios boleros.

Abro cajas de latón con canicas llenas de muescas. De rodar por el suelo cuando todo eran juegos.

Tengo caricias envueltas en papel de burbujas. Son mercancía frágil. Se ofrecen gratis, no llevan ruegos.

Oferto horquillas del pelo con dos pollitos. Uno es calmado, el otro es un trueno. Con ellos me aplaco y a veces me agito.

Tengo también una bici sin ruedas. Se fían caídas, corre que "se las pela".

En una cajita bien pequeñita tengo unas vendas y unas tiritas. Combinan con todo, son de mil colores. Abrazan heridas y calman corazones.

Hago trueque de esponjas perdidas. Las que absorben lecciones. Las que se empapan de vida. Regalo puestas de sol y dos constelaciones. Mi alma al vuelo. Mil millones de noches y cientos y cientos de días.
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16comentarios 89 lecturas versolibre karma: 120

Me he perdido

Me he perdido
entre recuerdos que lleva el viento.
Cual hojarasca yerma y seca,
empujada a la deriva.
Arrastrando tiempo en pasado,
y caducado.

Así,
sólo queda insistir;
me he perdido.

El reflejo del espejo,
me devuelve confusa
y difusa.
Desdibujada y
casi transparente,
podría diluirme en agua.
Disolverme,
ser parte sin estar presente.

Así,
sin resiliencia posible,
mi crisálida muere
despojada de su empeño.

Desnuda de mentiras piadosas.
Vestida de verdades hirientes,
y perdida.

Sin línea en el horizonte,
ni espacio respirable.
Sin trazos precisos
ni caminos por andar.
El mío se queda varado;
y el tuyo, lo perdí.




Publicado en la Asociación solidaria cinco palabras
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Ojos negros

Negros como esta noche,
una seda profunda y oscura,
más distantes que las estrellas
que en tal negrura navegan.

Espacio sideral sin rumbo,
infinitos momentos idos,
ningún destello de esperanza,
a mi vana y frágil ilusión de poeta.

Calamidad que tiempo y luz atrapan
final agónico de las quimeras,
tus inasibles ojos negros.
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2comentarios 159 lecturas versolibre karma: 101

Efímera verdad (el drama de los versos perdidos)

Cuando las palabras brotan súbitamente del éter del tiempo y quedan flotando en las vaporosas nubes de la inspiración, generan gran ansiedad en quien ha logrado apropiarse de ellas, ante su posible desaparición, por ello es que el autor necesita perennizar esas palabras, porque de no hacerlo, su existencia puede ser tan efímera como una gota de lluvia que no llega al suelo y no dota de vida a la semilla.

Y todos los días, desde todas las nubes invisibles que cubren a los espíritus curiosos, caen gotas intensas que se diluyen y extinguen en las voces inciertas de los inelegidos… para esos versos… o para la poesía.

Hay un largo recorrido del poema, que se plasma en la voz repetida, en el canto o en la palabra escrita, y culmina en la aprehensión que hace de cada verso el oyente o el lector, y a pesar continúa a través de él.

Pero la poesía vive también dispersa en el limbo, al que la condena la falta de previsión del poeta para guardar los versos que surgen en los momentos de inspiración. Una dimensión imperfecta, pero preñada de gran luminosidad. Aquella que da vida al universo humano.

No obstante, el aire que rodea a la poesía es aparente, insuflado de pompa y enrarecido de humildad. Pero, más allá de lo iluso que puede ser, está cargado de la energía vital que mueve a los sueños, impregnado de las sensaciones que lanzan al ser humano a la aventura universal. Un viento que también empuja las velas de los aventureros que nunca alcanzarán el Parnaso, porque carecen de vida y de los dones de la palabra.

De ese aire brota una luz sempiterna, un haz de belleza inmortal, un destello de eternidad, que guardamos como un tesoro en nuestras bibliotecas. La voz del poeta que se hace verdad. Esa poesía que nutre el silencio, que reúne a todas las voces y le da sentido a la oración.

Pero, siempre nos quedará la angustia y el desasosiego por aquellos versos perdidos. Por aquel poema que un día empezó y nunca terminó, por aquel esfuerzo inútil que se quiso llamar poesía; por quien hunde su talento en el fango de la inconstancia; por quien se abandona en el conformismo, en el falso halago, en el triunfo efímero, en el alumbramiento y deceso de la propia voz. Por quien mata la poesía haciendo de ella un objeto de consumo, una mercancía editorial, una moneda de cambio, un poema de concurso... un montón de versos para encantar a unos lectores que jamás sentirán aquello que diferencia al poeta del resto de la humanidad.
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Dragón y Ángel

Dragón y Ángel.

Quiero ser Dragón, y tragar me toda la maldad.
Ser ángel para recibir esa flor sin olor
y darle a los derechos, eso, ser.

Ángel que vuele a la cima, y ofrecerte desde allí, el arco iris.
Dragón que, abre la boca para devorar el dolor, luchando con mi fuego erradicando, esos malos pensamientos.

Ángel de rabia, que quiere irse volando, levitando amor.
Dragón oscuro sin sombra ni luz, buscando la falsedad, de un coletazo y de pronto ver claridad.

Ángel luminoso, de nubes,agua, y sol,
caminando sobre esa hipocresía de hielo y fuego, mí dragón herido.
Despierta monstruoso ser, despeja la guarida vuela con tus alas, allí donde la intolerancia vive en libertad,
purifica con tu calor y fuego
mí dragón justiciero.

Ángel rabioso sin servicios, protesta delante de ese altar que se te negó, lucha con tu espada vengadora y libera para siempre la corrupción.

Dragón del tiempo pasado y de hoy, no descanses ni de noche y día, nuestro futuro lo quieren para sí, vigila desde tu atalaya con tu fuego purificador, salves al ser, sin dios.

Ángel rechazado que caminas si rumbos, templar tu espada, da le brillo, busca los enemigos del amor y la felicidad, están equivocados perdidos sin rumbo.

Dragón y Ángel. Yo.
No me llevéis, con falsos profetas y dioses.
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Blues del diablo azul

Cuando un ángel caído llora
cuando un ángel caído llora
sus lágrimas forman un espejo
que congela las llamas
que congela las llamas
y le devuelve su angélico reflejo

pero se lo llevan los demonios
se lo llevan los demonios
para atarle las correas
y la ira agrieta su rostro
la ira agrieta su rostro
lactando el fuego de ideas ateas

y reniega de pedir perdón
reniega de pedir perdón
grita que da las cartas la conciencia
marcándolas con la tentación
marcándolas con la tentación
y el ángel va en contra de su naturaleza.
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11comentarios 247 lecturas versolibre karma: 116

La rosa azul

La rosa azul que encontre en el jardin
Me recordo aquel dia en que todo llego a su fin no puedo creer que todo acabo
Y sentir que aquel tiempo tan rapido paso

Aquella rosa que tan bella nacio
Hizo renacer mis recuerdos de ayer
Recuerdos tan dulces y otros amargos
de un amor que hoy siento, fue tan abstracto
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El profeta de las causas perdidas

Libro: Bailar junto a las ruinas (2017)

Tres peldaños de doce meses lo separaban de las
siete décadas. Jubilado y sin mayores compromisos
que arrojarle un ladrillo a su melancolía.

Ejerció sin vocación ni fortuna un sinnúmero
de oficios, y su sociología de la barbarie
se balanceaba con la púrpura acometividad
de quien ha sufrido sin acobardarse.

Ramillete de evocaciones apócrifas, con
una imagen del Gauchito Gil en la
billetera, nunca tuvo en claro su
propia existencia, o si sólo emergía a
diario de la lírica de la desesperación.

Feligrés desde hace casi dos décadas del mismo
bar, ya habituado a escarbar en las penumbras,
reconstruyendo, entre sorbo y morbo, un eructo
revestido con todos los ornamentos de la zafiedad.

Con la indolencia extrema de los acostumbrados
a la calamidad, hablaba de su vida sin poder
evitar confluir en sus emociones malgastadas.

Acariciando sombras agrietadas aprendió con los años
que el ejercicio de la queja no
equilibra el universo, y que las lágrimas
ya no son gratuitas ni automáticas.

Mitificaba sonriente un tiempo desahuciado,
de pálidas ruletas y otoños desgalichados,
salones en penumbras, deudas
impagables y heridas exhalando pulcritud.

Aferrándose a su milenaria experiencia de resacas
y amnesias, su saliva de dinastías desangeladas
pregonaba que otro tipo de insolencia es posible.

Dentro del discontinuo ritual de sus lánguidas
disertaciones, me dijo un día que tal
vez la vida sea simplemente una poco
productiva acumulación de pormenores,
en una humanidad que se hunde
bajo el peso de lo contradictorio.

En un tiempo de conformismo escéptico ante
las pequeñas satisfacciones, donde las metáforas
colisionan con lo literal, escuché de
sus labios, gruñido mediante, que
para llegar a la cordura, primero hay que
agotar una larga lista de insensateces.

Perdidos en lo insignificante, ninguno de sus
interlocutores tomó nota de las pisadas, las
soledades y los abrazos que yacían
debajo de su lengua en cada soliloquio.

Dentro del profeta de las causas
perdidas conviven la guillotina de otros
siglos con el dolor del veintiuno.

Con el brillo gastado de unos ojos que estaban
más allá de atardeceres y esperanzas, su
boca de perpetua madrugada sabía que el
mundo con sus alas de insecto ya no ofrecía,
a esa altura de la historia, ninguna novedad.

Beber en exceso parecía ser regla de oro
de un protocolo personal muy arraigado.
Con un pasado desafiante a su espalda,
se perdía divagando en un tiempo
en que el futuro estaba intacto.

En la sucia taberna donde el protagonista
de esta historia se balancea algunas
horas a diario, después de las doce de la
noche todas las gargantas son hermanas.

Como el más inesperado de los truenos, sus
palabras admonitorias retumbaron dentro
de mis convicciones, cuando me dijo
que caminamos por la vida en un estrecho
pasadizo rodeados por alambres de púas.

Se retiraba cada noche tartajeando con
hidalguía, saludando a los parroquianos que
levantaban su vaso en señal de respeto a su
trayectoria de libar con pálida resignación.



Dicen que empezó a caer sangre de sus
narices, aunque otras voces juraron que era
brandy. Lo cierto es que fue en el mismo
bar de siempre, donde se escuchó por
última vez su afonía con copyright.

Nadie pudo establecer con certeza cuál fue
el último versículo de su apocalipsis personal…
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Ahogada

Cada que vez que vuelvo me quedo hundida
me siento perdida,
no veo nada aquí que me indique la salida
y esto se esta inundando,
me ahogo
y mis salvavidas
están a varios kilómetros por la autovía.
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Égloga al tiempo perdido

Quizá pensaba hace tiempo
decorar el detalle que, era
tal vez,
una forma más útil de amar,
un episodio de trascendencia importante
un asunto relevante a la hora de la decisión animal.

Quizá planeaba,
la lluvia era siempre distinta
como un río de agua nueva siempre,
el cuerpo que te duele era otro también,
una nueva cicatriz, una nueva señal a detalle.

Quizá también tomé en cuenta en algún momento
el puño cerrado de la memoria golpeando mi espalda
como provocando el ruido de un tambor de piel
que anuncia nuevas sensaciones,
nuevo signos vibrantes, un nuevo olor en la sangre.

Quizá en mi cabeza el sonido se agrupaba
como los restos carbónicos del metal magnetizado
en el imán,
quizá esos ruidos también se levantaban animados
cuando la fuerza de la opuesta magnética se acercaba
para luego alejarse,
pero esos pequeños fragmentos no eran restos imantados
era nada más algo, tu piel erizándose en la tina de tu baño
únicamente.

Quizá yo siempre creí que eras tú ese detalle que se dibujaba en mis sueños
y te imaginaba recitando endecasílabos polifónicos,
dejando deslizar la gota de tu espalda hasta el fin de los horizontes,

Y no es cierto

Y todo era un simple poema vaciado en la imagen vulgar de una mancha

Nunca existió un bastidor para la pintura,
no había buena madera,
el marco de la foto nunca estuvo barnizado,
no hubo detalle y tampoco recuerdo
aún ahora aquello
tan falso
te digo y me digo
nunca fuiste un misterio,
y eso es algo tan canalla de mi parte
haberte inventado y pensarte viva
sino con la verdad terrible
que habías estado muerta
para todas las memorias del mundo
desde siempre.

Y ese olor que te acompaña todavía
aunque ya no está aquí
contaminará mis tardes
y mis odios
para un cierto tiempo
y después desaparecerá para siempre.

Raúl Ríos Trujillo 2017
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